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Publicado el libro " Una propuesta legislativa para modernizar las oposiciones"


Luis P. Villameriel, colaborador habitual de “Administración Digital”, ha publicado un ensayo bajo el título de “Una propuesta legislativa para modernizar las oposiciones”.

En él se aborda una cuestión que es sin duda central en la articulación de la Administración Pública. Concretamente, se analiza el vigente sistema de selección de los funcionarios de los cuerpos superiores, sus debilidades y sus fortalezas. Aunque referido en concreto al ámbito de la Administración General del Estado, su reflexión bien puede extenderse al conjunto de las administraciones públicas de nuestro país.

 

Su análisis parte de constatar que en España no existe una política pública de selección de funcionarios superiores dirigida a atraer el talento a la Administración Pública. Mientras en Francia la función pública superior se aborda como una verdadera política de Estado, y el propio presidente Macron impulsa su reforma a partir de las conclusiones de la Comisión Thiriez (2019), en nuestro país estas cuestiones se ignoran en el debate político. En el Parlamento español nunca se ha debatido sobre los criterios de selección de los funcionarios de los cuerpos superiores, es decir, sobre el perfil de los futuros directivos públicos.

En apoyo de su tesis, el autor revisa la legislación vigente en la materia, cuya norma de cabecera es el Estatuto Básico del Empleado Público. Los sistemas selectivos están detalladamente regulados en su vertiente de procedimientos administrativos. Pero en cuanto a las concretas técnicas de selección de personal que debieran utilizarse para atraer el talento, la ley no contiene ninguna previsión.

Ante la ausencia de un debate público en esta materia, cuyo reflejo es la ausencia de una verdadera regulación legal, el autor considera que se ha producido un fenómeno de empoderamiento de los propios cuerpos de funcionarios superiores, que han terminado capturando la regulación del acceso a la función pública superior.

Si bien los ciudadanos tienen el derecho genérico de acceder a la función pública con arreglo a los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, la Administración Pública debe utilizar las técnicas de selección de personal que sean más idóneas para valorar de forma efectiva la capacidad de los aspirantes. El sistema selectivo debiera responder a los principios de igualdad y de eficacia: igualdad para que todos los candidatos cuenten con las mismas oportunidades y eficacia para poder seleccionar siempre a los más idóneos para el puesto convocado.

Sin embargo, la oposición -que es la técnica selectiva usual en el acceso a la función pública superior- se ha convertido en una técnica obsoleta para comprobar la capacidad real y los conocimientos de los aspirantes. El autor detecta una tendencia creciente al sobredimensionamiento de los temarios de acceso a los distintos cuerpos, al incremento de su componente memorístico -o patológicamente memorístico según una expresión que hizo fortuna-, al aumento extenuante del número de ejercicios y pruebas.

La clave de esta tendencia la encuentra en el corporativismo: para mantener o incrementar el sedicente prestigio de los cuerpos superiores, las autoridades administrativas que detentan la regulación de los procesos selectivos se resisten a auditar de forma empírica la eficacia real del sistema,y también a valorar sus costes personales y sociales.

Se traza en el ensayo un paralelismo entre la profunda reforma de los estudios universitarios en España a raíz del proceso de Bolonia y el anquilosamiento del sistema de oposición. Mientas todas las enseñanzas universitarias se han racionalizado utilizando el crédito europeo (ECTS) como unidad de medida del haber académico, los programas de acceso a la función pública superior se establecen anualmente por las respectivas autoridades ministeriales sin sujetarse a ningún proceso científico de evaluación y verificación.

La propuesta del autor es proceder a una modernización reflexiva de los actuales procesos selectivos, auditando de forma rigurosa el contenido de los programas y el itinerario de las pruebas, para que se adecuen realmente al desempeño de las tareas de los puestos de trabajo del respectivo cuerpo o escala.

En este proceso de revisión y reformulación del acceso a la función pública superior, el autor sostiene que el Instituto Nacional de Administración Pública tendría que desempeñar un papel central. Considera que al INAP le correspondería un papel equivalente al que desempeña la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) en el ámbito de la ordenación de las enseñanzas universitarias.

Todo ello con el objetivo de que el sistema de acceso por oposición sea sostenible para los candidatos y no suponga costes excesivos y socialmente discriminatorios.

Luis P. Villameriel Presencio. “Una propuesta legislativa para modernizar las oposiciones”. Ediciones Endymion, S.L. 128 pág. Madrid, 2020. ISBN 8477316538.

 

 

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