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Miércoles 15 de Noviembre de 2017 23:13

Dee Dee Bridgewater, gran diva del jazz actual

por Leopoldo Simó

15/11/2017

 

Dee Dee Bridgewater, gran diva del jazz actual

 

Cuando se habla de las grandes divas del jazz siempre nos vienen a la memoria los nombres de Bessie Smith, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Billie Holiday, Carmen McRae y algunas otras que lo fueron todo en el mundo del jazz vocal de su época, pero tras ellas han seguido apareciendo otras vocalistas de renombre que han ido tomando el relevo. Algunas ya nos dejaron también, como Dinah Washington o Nina Simone, otras ya se han retirado o anunciado su alejamiento de los escenarios, como Aretha Franklin, y las hay que siguen estando activas y llevando a nuestros oídos lo mejor de esa música. Y de entre estas últimas hay una que me parece sorprendente por su voz, su fuerza arrolladora, porque se ha convertido en ídolo internacional y porque de alguna manera recuerda a las primeras. Y no es otra que Dee Dee Bridgewater, estadounidense como todas las que he citado más arriba.

Dee Dee Bridgewater (Denise Eileen Garrett, el apellido Bridgewater lo tomó de su primer marido, el trompetista Cecil Bridgewater) es hija de un trompetista y de una cantante de jazz y ha recorrido medio mundo cantando con los mejores músicos y actualmente reside entre Las Vegas y Paris con su tercer marido, aunque en el caso de Dee Dee lo de residir es mucho decir porque se pasa más de medio año de gira. Nació en Memphis, pero aún niña su familia se trasladó a Flint (Michigan) donde estudió y comenzó a cantar en bandas escolares. Más tarde se incorporó a la banda de jazz de la Universidad de Illinois con la que comenzó a hacer giras por todo el país y desde entonces no ha parado de moverse por todo el mundo. Tiene dos premios Grammy y un premio Tony. Sus dos Grammy son por sendos discos (Dear Ella y Eleanora Fagan) tributo a dos de las más grandes vocalistas que ha dado el jazz, Ella Fitzgerald y Billie Holiday. En 1999 Dee Dee Bridgewater fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Lo curioso en Dee Dee Bridgewater es que el verdadero reconocimiento internacional no le llegó en su primera etapa estadounidense, sino después de trasladarse y fijar su residencia en Paris en el año 1986. Dos años antes, en 1984, intervino en el único largometraje (creo) en el que ha aparecido, The brother from another planet, -aunque sí lo había hecho en series de TV y musicales de Broadway- una película que pasó un tanto desapercibida y en la que se ve a una joven Dee Dee cantando uno de los temas de la película, Gateway. Haciendo clic en la imagen podéis ver algunas secuencias de Dee Dee Bridgewater en esta película.

Dee Dee secuencias

 

Cuando llegó a Paris ya había grabado cuatro discos, pero allí grabó el que la lanzó definitivamente a la fama, Live in Paris, y con el que obtuvo en 1989 su primera nominación a los Grammy de las ocho que posee. Ahora, ya no tan joven y con una imagen diferente, pero con la experiencia de tantos años recorriendo los escenarios internacionales, ir a ver un concierto de Dee Dee Bridgewater es algo altamente recomendable. Sus directos están llenos de energía, una energía que transmite al público que va a verla. Así que hice caso de mi propia recomendación y me fui a ver a Dee Dee Bridgewater & The Memphis Soulphony el 14 de noviembre al teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa. Su actuación se enmarcaba dentro del Festival Internacional de Jazz de Madrid de 2017, un festival que año tras año mejora su programación. Quienes no tenemos muchas posibilidades de viajar agradecemos sobremanera que los promotores de los locales de música (ya sean auditorios, teatros o clubs) y de los festivales traigan a nuestras ciudades a estas estrellas de primera fila. Los organizadores del festival de Madrid han traído a un buen plantel de ellas para esta edición de 2017.

Ahora vayamos al concierto del día 14. Las entradas se agotaron con varias semanas de antelación. Afortunadamente a veces uno es previsor y las adquirí a los pocos días de que la organización publicara la programación del festival, más de un mes antes del concierto. Y es que Dee Dee tiene mucho tirón en todo el mundo. Su último disco, Memphis ... Yes, I'm Ready, de este mismo año 2017, es un auténtico homenaje a la música soul, con canciones que han hecho célebres un buen número de grandes intérpretes y eso es uno de los riesgos que asume Dee Dee, que comparen sus versiones con las de aquellos que las crearon o las hicieron famosas, pero que no tiene ningún reparo en asumirlo, porque Dee Dee también es muy grande y hace su propia versión de estos temas. Tiene mucho mérito atreverse con Take My Hand, Precious Lord (el tema que cierra el disco) que hemos escuchado en la voz de la reina del Gospel que fue Mahalia Jackson o bien es cierto que cuando hemos escuchado a B.B. King en The Thrill is Gone es difícil creer que puede haber una versión mejor. Y hablando de ello, Dee Dee Bridgewater me va a permitir que en un artículo dedicado a ella haga mención de la versión que de este tema hizo B.B. King en el Madison Square Garden de NYC durante el Crossroads Guitar Festival de 2010, rodeado de excelentes músicos, entre los que se encontraba Eric Clapton. Pero sobre este tema diré algo más adelante.

Una de las cualidades importantes en cualquier persona dedicada al arte y en este caso a la música, es tener un estilo propio y no cabe duda que Dee Dee lo tiene. He mencionado este disco, además de por ser el último que hasta ahora ha grabado, porque casi todos los temas que lo componen nos los ofreció Dee Dee en el concierto de Madrid. Faltó el ya mencionado Take My Hand, Precious Lord y uno que popularizó Elvis Presley, aunque hiciera una breve imitación de él. Creo que todos los demás temas estuvieron presentes en el concierto. Dee Dee es brutal (en el buen sentido de la palabra) en el directo, donde contagia su energía y su alegría al público y lo hace partícipe con sus extendidas explicaciones sobre los temas que está interpretando o sobre lo que se le ocurre en cada momento. También hay algo de su vocación teatral en sus actuaciones que hace que aún se disfrute más de ellas.

Dee Dee

Dee Dee Bridgewater en dos momentos del concierto (Madrid, 14 nov 2017)

Comenzó el concierto con Giving Up, de Van McCoy, hizo un repaso por todo el disco, me parece que su versión de Yes, I'm Ready es genial además de que es un tema precioso, y lo finalizó con The Thrill Is Gone, que ya he mencionado antes pero del que me quedaba algo por decir. Y es que es cierto que la versión de B.B. King es difícil de superar, pero en el directo, que no en el disco, Dee Dee se crece en este tema, lo hace suyo, lo interpreta de maravilla y consigue que todo el aforo del recinto (en este caso los 682 espectadores que caben en la sala Guirau del Fernán Gómez, que estaba llena) se levanten de sus asientos para corear y bailar este bellísimo blues. Y ahí finalizaba el concierto, con un público absolutamente entusiasmado por lo que había visto y escuchado y que no paraba de aplaudir, así que salieron de nuevo para ofrecernos la propina que faltaba, que fue Try a Little Tenderness (también en el disco) y es que el soul de Otis Redding aún no había estado presente en el concierto.

Dee Dee Group

Dee Dee Bridgewater & The Memphis Soulphony (Madrid, 14 nov 2017)

Para finalizar este post es justo resaltar la enorme categoría y la excelencia de los músicos (seis instrumentistas y dos vocalistas) que componen The Memphis Soulphony, que acompaña a la reina del blues, soul y gospel que es Dee Dee Bridgewater en esta gira que está llevando a cabo por varios países para presentar este nuevo espectáculo. Porque espectacular es su actuación. Varios vídeos de Dee Dee Bridgewater circulan por Internet, aquí sólo algunas fotos del maravilloso concierto al que asistí.

Dee Dee Final

Dee Dee Bridgewater & The Memphis Soulphony (Madrid, 14 nov 2017)

 

Cuando terminó la oposición iniciamos el curso selectivo en Alcalá de Henares, donde durante nueve meses nos dieron formación diaria en distintas materias relacionadas con nuestro futuro ejercicio profesional por parte de un elenco de profesores tales como Francisco Ansón Oliart y Julián Mesa, que nos dieron Psicología Social; Informática, por Juan José Scala Estalella y Emilio Sánchez González; Estadística, por Vicente Jiménez Díaz; Administración de Personal por Vicente González Guisado; Procedimiento Administrativo, por Ricardo Pellón Rivero; Gestión Financiera, por Ceferino Argüello Reguera; Dirección Administrativa, por Luis Blanco de Tella; Economía, por José Espí, Jesús González, Enrique Barón Crespo, Carlos Lerena, Javier Irastorza, Laureano Lázaro,….

En la Escuela, dirigida por Andrés de la Olíva y con Miguel Angel Arroyo de jefe de estudios protagonice un incidente en el que intervino Ramón García Mena quien era Gerente de la misma. Estabamos en un descanso de las clases e hice una pelota con papeles y me puse a jugar al futbol en los pasillos con mis compañeros, cuando apareció Ramón García Mena que me miró con severidad pero yo hice caso omiso y seguí jugando como si tal cosa, después me enteré que el Reglamento de la Escuela calificaba ese acto como falta muy grave por lo que pudo tener trascendencia, pero al final afortunadamente no la tuvo.

Hicimos un viaje de estudios a Melilla con Gonzalo Puebla como responsable y allí el Secretario General del Gobierno de Melilla Francisco Avanzini ordenó cerrar todos los locales públicos, conforme nosotros hacíamos el recorrido nocturno de la ciudad, al parecer para evitarnos riesgos.

Asimismo como Prácticas teníamos que ir por grupos a una provincia y conocer la administración de esa provincia, durante una semana y a mí me tocó con Javier Pascual Casado, Jose Miguel García Eiranova y Victoriano Martínez Sánchez y así nos presentamos en el Gobierno Civil de Sevilla al Secretario General que era el todopoderoso Mario López, padre de Pina López Gay, que nos recibió y quiso ponernos a trabajar pero yo le sugerí que más bien debíamos conocer toda la administración periférica y para ello era mejor que tuviésemos libertad de movimientos. Así se acordó y al final hicimos un informe con la documentación que nos facilitaron las distintas delegaciones y direcciones provinciales, pero aprovechamos el tiempo libre disponible para hacer turismo y conocer Andalucía. De esta estancia recuerdo con especial agrado la visita a Itàlica, yacimiento situado en Santiponce y especialmente la mesa que nos pusieron a la entrada al mismo para tomar gambas de Huelva y en la que participaron don Mario y alguna de sus hijas, no creo que Pina.

Durante el curso, uno de los compañeros, José María Goizueta fue nombrado por Cruz Martínez Esteruelas, el Ministro de Planificación del Desarrollo, Subdirector General en ese ministerio, con lo que tuvo que dejar de asistir a las clases. Al parecer, había sido su preparador de oposiciones al Cuerpo de Abogados del Estado y ambos pertenecían al establisment, ya que José María terminaría jubilándose como Gerente del Centro de Estudios Económicos, donde prácticamente estuvo desde que dejó el trabajo en la Administración.

Al finalizar el curso, quisieron hacer que fuese selectivo pero nos plantamos y nos negamos a que lo fuera, máxime con el precedente anterior.

En junio nos dieron las plazas vacantes que los Ministerios nos ofrecían y yo pensé en solicitar la vacante de Secretario provincial de Agricultura en Albacete, lo que suponía acercarme a Murcia. Pero el Jefe de Sección de Personal del Ministerio me dijo que si pedía ese destino me olvidara de volver a Madrid en un año como yo pretendía, ya que una vez ocupado el puesto no me soltarían tan fácilmente. Yo, que me planteaba ocupar ese puesto para tener un conocimiento de la realidad de la gestión administrativa desde abajo, al conocer esta circunstancia descarté pedirlo y solicité una Jefatura de Negociado, nivel 14, en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura, puesto que me adjudicaron, y lógicamente con ello, permanecí en Madrid.

Siempre he pensado que las circunstancías te condicionan la vida y que si hubiese ido a ocupar ese puesto en Albacete, habría terminado en Murcia o casado con la hija de un terrateniente de Albacete y mi vida habría sido otra. Pero eso nunca se sabe.

Así pues, me incorporé a mi puesto de Jefe de Negociado de Informes y Dictámenes en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura y volví a depender de Paco y José María Peña, que ya habían sido mis jefes en mi periodo anterior de contratado e igualmente me reencontré con mis compañeros TAC: Adolfo Hernández Lafuente, Mariano Aguilar Benítez de Lugo, Eva Blanco Medio, Angeles Fernández Simón y con el interino Juan Antonio Richard Chacón, que había sacado las oposiciones en la siguiente convocatoria y se tenía que incorporar a hacer el curso en Alcalá.

En ese puesto permanecí hasta principios de 1975 y en él habría seguido de no haberse producido la oferta del Jefe del Servicio de Recursos del Ministerio, Froilán Crespo, que me planteó la necesidad de que ocupara una vacante de Jefe de Sección en Recursos para que le ayudara a llevar el Servicio ya que él era abogado en ejercicio y tenía mucho trabajo. Me resistí a ello y el día que finalizaba el plazo para el concurso me convenció diciendo que el puesto era para mí. Pasó un mes y cuando le pregunté que pasaba me dijo que el Subsecretario había decidido darselo a otro compañero que tenía que dejar el Mº de Trabajo. Me enfurecí y le dije que los TAC no mandaban nada en el Ministerio de Agricultura y que me iría a la menor oportunidad y no volvería mientras mandasen los Ingenieros y los Veterinarios.

Al cabo de un mes me llamó Juan Junquera González, Subdirector de Función Pública, que era primo hermano de D. Rodrigo Fernández-Carvajal González, y me dijo que en Función Pública, en la Subdirección de Cuerpos Interministeriales había una vacante y que me pedía la ocupara. Fuí a Ferraz a la sede de la Subdirección y me entrevisté con Alfonso Soriano Benítez de Lugo, el tinerfeño que la desempeñaba, y estando con él apareció el sevillano Manuel Alvarez Fuentes, que me conocía de los pasillos de la oposición y dijo que qué hacía allí, le contesté que me había enviado Junquera para ocupar una Sección vacante. A lo que vociferó que la acababa de cubrir y que Junquera se metiera en sus cosas. Yo regresé a Velázquez a ver a Junquera y contarle lo sucedido y este lo lamentó y se disculpó.

A principios de 1975, me llamó de nuevo Juan Junquera para decirme que de la Dirección General de Promoción del Sáhara le habían pedido un jurista para defender ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya el proceso de descolonización que España había iniciado de ese territorio. Yo le contesté que el puesto me agradaba pero que para representar adecuadamente a España debía tener como mínimo un nivel 26. A lo que me contestó que le parecía bien, que lo planteara.

Al día siguiente fuí a Castellana, 5, el palacete en el que tenía la sede la Dirección General de Promoción del Sáhara, a entrevistarme con su Director el Coronel de Infantería Eduardo Blanco Rodriguez, que antes había sido Jefe de los Servicios de Información de Presidencia y Director General de Seguridad con Camilo Alonso Vega de Ministro de la Gobernación. Me recibió en su despacho y me propuso el puesto y yo le dije que de acuerdo pero con nivel 26. El me dijo que en unos días me daría su respuesta.

Efectivamente, me llamó y me dijo que iba a ocupar el puesto de Jefe del Gabinete Técnico de la Dirección General, nivel 26, el tercer puesto en la linea jerárquica y que me iba ocupar de los aspectos juridico-legales de la Dirección dependiendo del Secretario General : un magistrado llamado Enrique Ruiz Gómez de Bonilla.

Con ello dejaba el Ministerio de Agricultura, al que nunca he vuelto, y lo hacía pasando de un 14, Jefatura de Negociado, a un 26 Jefe de Servicio, y eso a los 7 meses de ingresar como funcionario.

 

En época anterior a esta en los centros nocturnos en general y en especial en las academias, se destacó la creatividad de los intérpretes, como algo que caracterizó a la etapa primitiva, anterior a La Guardia Vieja.

Nos encontramos con que hacia los años 1910, ya en los tiempos de La Guardia Vieja, empezó a emplearse la música escrita; es decir, las partituras. Esto constituyó un factor que influyó notablemente en la difusión de ese género, pues de esa manera ese ritmo se expandía, iba de un lado a otro y se podía interpretar en muchos ambientes. Al mismo tiempo, se daba a conocer en otras partes de la ciudad y más allá del suburbio.

Cada vez más se iban abriendo distintos salones donde al principio llegaban trabajadores del puerto y sus alrededores, pero con el paso del tiempo, se reunía un público muy variado, donde se bebía caña de origen cubano y otras bebidas, donde actuaban payadores y orquestas tangueras.

En esos ambientes a veces se contaba con un pianista estable que integraba las distintas orquestas que animaban esos sitios; en ocasiones, el pianista era valorado por su ejecución y llegaba a hacerse famoso.

En cuanto a los salones, se nombran “El Talar”, “La Enramada” y otros, adornados con guirnaldas y farolitos. Otro muy famoso era el “Plus Ultra”. Pero saliendo de las zonas del bajo, también en distintos barrios había sitios semejantes: “Puerto Rico”, “Los Farolitos”, “La Estrella del Norte”, “Fusco”, “La Alegría”, “La Paloma”, “El Aeroplano”, “El Farol Rojo” o “Los Rosales”.

Para reflejar una opinión acerca de esta danza, la expresamos con uno de los versos del poeta uruguayo Fernán Silva Valdés:

Yo no nací para el canto

Porque nací pa ´bailar

Para tangos, los primeros,

Hasta el novecientos diez

Los que vinieron después

Son cantos con gusto a coca

Si la caña es pa´ la boca

El tango es para los pies.

Lunes 23 de Octubre de 2017 18:43

4. El barrio Villa Española

por María Mirna Rugnon Paiva

Y si de remembranzas se trata, se puede recordar uno de tantos barrios montevideanos donde convivían criollos y extranjeros, uno de ellos es el denominado “barrio Villa Española” donde habitaban, como lo dice su nombre, españoles vascos que tenían tambos y pequeñas quintas, donde cultivaban verduras, o fabricaban pan. Eran barrios de obreros, donde los criollos escuchaban la música de los foráneos, sonidos de sus aldeas muy lejanas, compartiendo con los criollos sus festejos y sus recuerdos.

Los montevideanos los respetaban, recibían su amistad y su cultura y al mismo tiempo los emigrantes aprendieron a querer esta tierra. De ello derivó que comenzaron a formar tríos de bandoneón, contrabajo y guitarra. Y de ahí, en ocasiones surgían orquestas de tango, como la del maestro Carusito. En ese medio surgió Agustín Pucciano, quien tuvo un rol importante en la radiotelefonía y en su Villa se organizaron concursos de cantantes y orquestas. De esos eventos aparecieron personajes que con el paso del tiempo se volverían famosos como Carlos Roldán, Mario Rivero, o quien sería un director de orquesta típica, Donato Racciatti.

Es importante hablar del ambiente montevideano de aquellas épocas, propicio para la intelectualidad y la cultura, viene al caso mencionar a la escritora Josefina Serena Acevedo de Blixen, quien en su artículo “La ciudad de los círculos”[1], dice así:

Desde que anochecía, a esa hora de luz intermedia […] en librerías, almacenes mayoristas, farmacias, confiterías empezaban a formarse los círculos de amigos. Porque Montevideo era, como Madrid, una ciudad de círculos y tertulias. La gente amaba el conversar y había pocos club donde reunirse y desde luego menos cafés que hoy. Aquellos eran círculos casi formales, a los que los contertulios asistían como si con ese acto cumplieran un deber. Eran grupos a los que unía a menudo un entusiasmo común o una similar manera de pensar, o hasta quizás un interés compartido […]

 


A estas reuniones acudían literatos, historiadores, políticos, poetas, filósofos, profesores, estudiantes y periodistas.

En la misma publicación referida, aparece un artículo “El Polo Bamba”[1] del historiador y sociólogo Alberto Zum Felde, extraído de su publicación Proceso intelectual del Uruguay, se refiere a un café, situado en el centro, muy famoso y representativo de esa vida bohemia llamado “Polo Bamba”. Leemos lo siguiente:

El “Polo Bamba” tiene derecho conquistado a ocupar una página en la historia de nuestras letras. Fundado por Severino Román un gallego empeñoso […]

El carácter especialísimo del propietario -su afición a los intelectuales, unida a su bonhomía económica- determinaron la corriente simpática que llevó a congregarse en el Polo Bamba de 1900 a 1915, a toda la generación literaria que seguía las nuevas tendencias, haciendo de él un Ateneo de la Bohemia […]

[…] el viejo Severino, como le llamaban familiarmente, era uno de los más animados contertulios de su propia parroquia. Encantado de respirar aquella atmósfera cargada de electricidad mental, iba de un grupo a otro, participando de las discusiones, escuchando las lecturas, emitiendo sus opiniones absurdas, prodigando sus frases funambulescas. Porque Severino hizo de la incongruencia el cetro de su reino extraño.

En ese mismo sitio, se abrió después el café “El Tupí Nambá”, donde se reunían los intelectuales de Montevideo, fundado por San Román –hermano de Severino–, el propietario del Polo Bamba. En el esplendor del Novecientos, por las mesas del Tupí pasaron toreros, cantantes, políticos, deportistas, inmigrantes escritores, músicos. El Tupí fue cerrado en 1959.

 




[1] Zum Felde, Alberto. Proceso intelectual del Uruguay. pág. 19.

 

 



[1] Acevedo de Blixen, Josefina. “Color del Novecientos”, Capítulo oriental. Montevideo: Editor de América Latina-Biblioteca Uruguaya Fundamental. 1968. p. 19 .

 

El pasado jueves día 5 de Octubre tuvo lugar en la sede de la Academia Española de Administración Pública, la conferencia pronunciada por D Enrique Serrano Martínez, diputado y académico, sobre “El Papel del Gabinete del Presidente del Gobierno en España”. Asistieron más de sesenta académicos, que al finalizar realizaron numerosas preguntas relacionadas con la estructura del Gabinete, su significación política y administrativa, así como sobre la situación en Cataluña.

Durante su conferencia , Serrano se refirió a los diversos periodos en los que había tenido la Dirección del Gabinete, durante las presidencias de Felipe González y Jose Luis Rodriguez Zapatero, destacando el alto grado de profesionalidad y competencia técnica alcanzado , así como los numerosos conflictos y temas complejos que hubieron de resolver con la colaboración de los diversos Departamentos Ministeriales. Señaló igualmente la labor de coordinación efectuada para sacar adelante proyectos de ley de extrema complejidad ,en los que al hallarse incursos diversos departamentos ministeriales, la labor coordinadora, encargada en cada caso por el Presidente, era realizada.

El ponente destacó igualmente que a pesar de la corta historia administrativa del Gabinete, se había consagrado como imprescindible para el funcionamiento del Gobierno, a pesar de la alternancia partidaria y de las numerosas reorganizaciones de las que ha sido objeto.

A continuación se celebró una Asamblea en la que solicitaron y los socios aprobaron la incorporación de dos nuevos miembros :Saugar Álvarez, Raúl y Domingo Valenzuela, Ignacio. Tras estas dos nuevas incorporaciones, la Academia queda constituida por 127 académicos.

Finalmente, tuvo lugar una cena con el ponente en la que participaron numerosos académicos y académicas.

Jueves 12 de Octubre de 2017 10:00

CORREDOR DE FONDO.

por Juan Alarcón Montoya

Haciendo los cursos de doctorado en la Facultad de Derecho de Murcia tuve que asistir a los Seminarios de las distintas disciplinas para documentarme sobre los trabajos a realizar en las bibliotecas especializadas con que estos contaban. Recuerdo especialmente el de Derecho Civil y los de Derecho Administrativo y de Filosofía del Derecho y Derecho Político a cargo de don Mariano Hurtado Bautista y D. Rodrigo Fernández-Carvajal González, en los que estaban como Profesores adjuntos: D. Juan Candela y D. Angel Garrorena Morales, número uno de su oposición de Técnicos de Administración Civil, cuerpo al que pertenecía en excedencia al igual que D. Rodrigo.

En ese Departamento y en su Seminario trabajaba, contratado como Profesor auxiliar de clases prácticas, un compañero de un curso superior Mariano García Canales, que tuvo que dejarlo por ser hijo de un agricultor de la Daya Vieja en Orihuela, y con la retribución que tenía en ese momento como Profesor Auxiliar no podía mantenerse y tuvo que colocarse en una compañía de seguros.

En ese momento, me propusieron ser contratado en su lugar y yo acepté de inmediato ya que había hecho los cursos de doctorado porque en aquella época no era fácil iniciarse en la abogacía, salvo que tu padre tuviese un bufete, que no era mi caso.

El salario no era mucho, unas 200 pesetas, pero tenía para mis gastos, ya que vivía con mis padres en El Palmar, y el trabajo consistía en atender la biblioteca especializada del departamento, tarea para la que se había contratado también para Filosofía del Derecho a José Luis Mirete, de un curso posterior.

Así, y con la experiencia de Angel Garrorena y de don Rodrigo, inicie la preparación de la oposición al Cuerpo Técnico de la Administración Civil del Estado, para lo cual me venía de perlas el poder contar con la biblioteca del departamento y poder dedicarme a leer sus libros con toda comodidad.

Mi primer Preparador fué Antonio Viñao Frago, Técnico de Administración Civil , destinado en la Dirección provincial de Educación de Murcia y que ha terminado de Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Educación de Murcia y siendo uno de los mayores expertos españoles en Historia de la Educación. Posteriormente se hizo cargo de mi preparación Pedro Andujar Naval, también Técnico de Administración Civil que ocupaba el puesto de Secretario de la Delegación de Información y Turismo de Murcia y más tarde fué, ya con UCD, Director Provincial de esa Delegación hasta que fué nombrado Secretario General del Gobierno Civil de Tarragona.

Las primeras oposiciones que firmé fueron las de 1969, que consistían en una redacción sobre un tema de carácter general a elegir entre dos propuestos por el tribunal. Y el segundo ejercicio consistía en exponer en una hora tres temas ante el tribunal elegidos por mi al azar entre 315 temas de derecho administrativo, economía, historia, ciencias políticas y ciencias sociales.

Me desplace en tren a Madrid y me alojé en el Hostal Buelta, cerca de Atocha; y para mi sorpresa aprobé el primer ejercicio, con lo cual un mes después tenía que someterme al segundo ejercicio el de los temas, que no tenía preparados. La encerrona que me pegué y el esfuerzo que hice para leer e intentar memorizar los 315 temas fue tan brutal, que tras el examen que lógicamente no supere, quedé sonado, con pérdidas de memoria y tardé en recuperarme más de un mes.

Si lo hubiese superado pienso que no habría tenido ese deterioro tan acusado.

Lógicamente, continúe como profesor ayudante y preparando las oposiciones y me presenté a la siguiente convocatoria en 1970, y en ésta una ocasión me alojé en el Hotel Dardé, en la calle Libreros, y habían cambiado el formato de la oposición creando las especialidades, lo que supuso reducir el número de temas que había que memorizar, que ya fueron sólo 130, con lo que pude prepararlos mejor.

Supere el primer y segundo ejercicio con buena calificación y en el tercero me defendí como pude, y podría haber aprobado pero uno de los vocales del tribunal Pedro de Miguel, que después se casó con Sussane Jessel, una francesa compañera de la XIV, me hizo una pregunta según él para mejorar mi calificación, que por el contrario me hundió.

Curiosamente, el número uno de esas oposiciones fué Jose Luis Hernández Conesa, un murciano que tenía exentos de la convocatoria anterior los dos primeros, y que en esta había superado la exposición de los temas con la mejor calificación.

Bueno, entonces pensé yo, a la tercera será la vencida. Pero no, en la siguiente convocatoria en 1971, supere como años anteriores el primer y segundo ejercicio, que era un comentario de texto, con buena puntuación, hasta el punto que podía optar a uno de los primeros puestos, pero en el tercer ejercicio, el de la exposición oral de los temas, que se celebró en el salón de actos de la Fábrica de la Moneda, ese día expusimos Miguel Angel “Pío” Albaladejo Campoy de Cartagena que estaba apoyado en el Tribunal por el miembro del Opus Gaspar Ariño, que también me conocía de Murcia, y yo, que estaba apoyado por José Luis Hernández Conesa, el murciano número uno de la anterior, que actuaba como secretario.

Cuando terminamos de exponer, el tribunal se demoró en sacar las calificaciones y se oían las voces de discusión en la sala de espera. Al final, el presidente del tribunal, Blas Zaballos, decidió que ese día no había aprobados, zanjando así la discusión entre los miembros del tribunal de si la exposición de “Pio” era mejor que la mía o viceversa.

Y así regrese a Murcia sin haber sacado ni el número uno ni nada.

Al año siguiente,en el Tribunal repitió Gaspar Ariño y estaba como vocal Juan Junquera González, cuñado de D. Rodrigo, al que este me había recomendado. Superé como siempre los dos primeros ejercicios, y al exponer los temas, y empezar con el primer tema lo inicié confuso y Juan Junquera, que estaba muy atento a mi exposición, se echó las manos a la cabeza y eso me desconcertó y no dí pié con bola hasta el tercer tema, que al tratarse de un tema de derecho político y darme ya por suspenso, lo bordé. Hasta el punto que al terminar me levanté para retirarme, y el presidente del tribunal me pidió que volviese a sentarme porque me iban a preguntar. Pero fue inútil, yo ya me había dado por suspendido. En esa convocatoria Pio sacó el número uno. Al regresar a Murcia, don Rodrigo me planteo que tenía que tomar una decisión: o dedicarme a la oposición o dejarla y preparar la tesis doctoral, de cara a las oposiciones a cátedra.

En esos momentos, el camino de la cátedra eran muy remoto. Angel estaba en ello y no había muchas perspectivas. Y, por otra parte, las retribuciones de los Profesores universitarios no eran para tirar cohetes.

Así que le contesté que, tras cinco años de preparación, no iba a tirar todo por la borda y que mi opción era sacar las oposiciones y contribuir desde la administración a realizar los cambios que eran necesarios en la sociedad española. Y para eso me iba a trasladar a Madrid el próximo curso porque los opositores allí tenían ciertas ventajas respecto a los que concurríamos desde fuera.

El me ofreció su apoyo y la verdad es que no tengo ninguna queja del mismo.

Como había hecho algunos ahorros, a pesar de mi escaso sueldo como profesor ayudante, decidí trasladarme a Madrid y a esos efectos escribí a un conocido, José Luis Pérez Sauquillo, que estaba en Madrid en el Colegio Mayor de postgraduados de la Universidad Complutense Menéndez Pelayo, ubicado en la Ciudad universitaria, para que me avalara y presenté mi solicitud que me fue admitida a reserva de plaza vacante. A principios de octubre se produjo esta y me traladé allí.

Una vez en Madrid, acudí a la Academia Javier de Burgos, especializada en preparar oposiciones a TAC, en ellas había un elenco de Preparadores tales como Mariano López Brikman, etc.

Después me pasé a unos preparadores TAC que trabajaban en Comercio, eran Alberto y un extremeño Paco Hernández Sayans, que era un cachondo integral, y nos dejaba sin clase la mayoría de los días. Hasta el punto que culminanos la preparación nosotros solos. Eramos: Joaquín Morales Hernández, un veterano de la administración contratado en Cultura, cuñado de Juan García Hortelano el novelista y militante del PCE, Jose Luis Centeno Castro y Agustín Miralles de Imperial, un andaluz que no se como acabó preparándose con nosotros, y que fue el único que no aprobó en esa convocatoria, la de 1973, la de la XIV Promoción de TAC.

Se dió la circunstancia de que ese año, entre que hice el Curso de Sociología Política del Instituto de Estudios Políticos, el Curso de Derecho Agrario, mi trabajo por las mañanas como contratado para la realización de un Código de Leyes Agrarias en el Ministerio de Agricultura, mi dispersión era total y fue el año que menos estudie el temario.

El primero y el segundo ejercicio los aprobé como siempre y esta vez me propuse sacar la oposición, aunque fuese en el último puesto. No saqué el último, saqué el penúltimo, el 40 de 41. Por si no aprobaba tenía ya aprobados los dos primeros ejercicios de Secretario de Administración Local de primera, sin ningún esfuerzo especial de preparación y leyéndome tan sólo los temas de administración local dos días antes del exámen y al mismo tiempo tenía firmada la presentación a letrados del IRYDA. Y ahora me he enterado de que había firmado la convocatoria de 13 plazas de Técnicos de la Diputación de Murcia a la que tan sólo estabamos admitidos 7 u 8 opositores.

El tercer ejercicio lo aprobé por lo pelos y el cuarto ejercicio, que se realizaba en Alcalá de Henares en la sede de la Escuela, lo aprobé con el beneplácito de Juan Junquera, que estaba de nuevo en el Tribunal.

Cuando fuí a Murcia pasé por la Universidad a saludar a don Rodrigo, que me felicitó por el aprobado y me dijo: “muy bien, ahora como Angel Garrorena, pida Usted un Negociado en Hacienda de Murcia y a preparar la tesis para la Cátedra”.

Y yo le contesté, algo así como : “me ha costado mucho sacar la oposición, y ahora me voy a dedicar a ejercerla y hacer carrera administrativa, porque creo que puedo hacer más por la Sociedad española”.

Había superado toda una serie de contrariedades, pero mi voluntad había conseguido al fin lograr el objetivo, no tan brillantemente como había imaginado, pero superando todos los obstáculos que se me presentaron.

Martes 10 de Octubre de 2017 16:43

Natalia Dicenta, actriz y cantante

por Leopoldo Simó

10/10/2017

Natalia Dicenta, actriz y cantante

 

O cantante y actriz, porque es difícil saber qué fue primero si queremos escribirlo en el orden cronológico en que aparecieron sus aficiones. Pero es igual, porque tan bien hace lo uno como lo otro. El caso es que Natalia Dicenta ha nacido, crecido y vivido en un ambiente impregnado de arte y en una familia en la que se vivía con pasión cualquier manifestación artística. Arte es Vida, Vida es Arte, decía Wolf Vostell. Hija y nieta de actores, es cierto que profesionalmente Natalia empezó como actriz (en 1974 cuando aún era una niña) mucho antes que como cantante (1998), pero quién sabe si en su primera infancia ya su voz no era pura melodía. Así que se lo pregunto a ella (muchas gracias Natalia por atenderme tan amablemente) y me dice que así es, pero que en su casa siempre se estaba escuchando música. Ya sus abuelos maternos, Lola y Eugenio, la entretenían con canciones, ella zarzuela y él tangos, que Natalia hacía suyas con su buen oído musical. Después descubrió los muchos discos que tenían sus padres, bastantes de ellos de jazz, y comenzó su afición por esta música. Así que podemos concluir que ambas vocaciones o aficiones comenzaron en su infancia. Pero como lo que aquí interesa es hablar de jazz, pasaré de puntillas por toda su maravillosa carrera como actriz, sus trabajos en programas de televisión y los numerosos premios conseguidos en el terreno de la interpretación para centrarme en su faceta de cantante.

No son muchas las carreras similares a la de Natalia, en la que su lado de cantante tiene ahora tanto peso como el de actriz. Sí que ha habido grandes vocalistas de jazz que han protagonizado películas u obras de teatro, pero en la mayoría de los casos como reclamo de las mismas dada la categoría de aquellas y la fama alcanzada en el mundo de la música. No voy a nombrarlas aquí, pero sí diré que la mayoría de las grandes divas del jazz han aparecido en alguna película. El caso de Natalia es distinto, porque creció como actriz de teatro y cine, también la hemos visto en televisión, presentando el programa Lo tuyo es puro teatro, con su aparición en algunos capítulos de La Mandrágora, ambos programas dedicados al teatro, y participando en varios capítulos de diferentes series. Y fue más tarde, en 1998, cuando le propusieron realizar una serie de conciertos en el Café Central de Madrid -dos semanas completas- en los que estuvo acompañada por el pianista Vicente Borland, que ya había trabajado con ella en Lo tuyo es puro teatro. Desde aquel debut como cantante, Natalia Dicenta ha participado en varios festivales de jazz y actuado en los clubs españoles más importantes. Yo la vi por primera vez en directo en la sala Clamores de Madrid, en noviembre de 2011, con José Manuel Villacañas, Reinier Elizalde "Negrón" y Antonio Calero. Pero Natalia no se prodiga mucho en los clubs de jazz, quizá en parte porque su faceta de actriz ocupa mucho de su tiempo. Un ejemplo de esto es su trabajo en el musical Al final del arco iris, que entre preparación, ensayos y representaciones estuvo más de tres años dedicada casi en exclusividad a él. Este musical, centrado en la vida de la actriz y cantante Judy Garland, ha sido uno de los últimos éxitos de Natalia Dicenta haciendo el doble papel de actriz y cantante.

Pero volvamos a la cantante de jazz. Natalia tiene una voz muy clara y una perfecta dicción tanto en castellano como en inglés. Le gusta interpretar los temas más clásicos de entre los estándares de jazz y a la vez mezclar diferentes estilos (blues, swing, latin, ...) a los que incorpora su particular y personal interpretación y con 12 de esos temas Natalia ha confeccionado su primer disco, Colours. Un disco producido por la propia Natalia y Vicente Borland, muy variado y agradable de escuchar, que incluye no solo temas de jazz y que Natalia ha grabado con un plantel de excelentes músicos y en el que ha querido "plasmar todos sus cariños". Es comprensible que no muestre preferencia por alguno de los temas del disco frente al resto, los ha elegido y grabado todos con una enorme ilusión, y así contesta a una pregunta mía, pero me cuenta que hay uno que incorporó al final, cuando ya estaba casi cerrado y acordado el contenido del disco, que quiso incluir porque le parece un tema de una belleza musical inmensa. Se trata de Just For A Thrill, un precioso blues compuesto por Lillian Hardin (excelente pianista y compositora y que fue la segunda esposa de Louis Armstrong) y Don Raye y que popularizaron la propia Lillian, Ray Charles y Aretha Franklin entre otros. Mientras compráis y escucháis el disco y vais a ver a Natalia en directo (recomendado para quienes no lo hayan hecho aún), podéis oír esta bonita balada, interpretada por Natalia, pinchando en este enlace. Siguiendo con Colours, me pareció muy arriesgado el arreglo que ha hecho Vicente Borland para un tema tan versionado como Summertime, pero la verdad es que el resultado es muy bueno y Natalia hace una estupenda y muy personal versión de este tema.

Natalia Colours

Contraportada y portada del disco Colours

Natalia admira a todas las grandes divas del jazz, especialmente a Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan y Carmen McRae y de las actuales considera que Dee Dee Bridgewater es un auténtico prodigio, sobre todo en sus actuaciones en directo, en las que transmite toda su energía. Y ahora me interesa resaltar las características de Natalia como intérprete en directo (en un artículo anterior dije que ya no iba a insistir más en la importancia del directo, no interpretéis esta frase como un incumplimiento de mi palabra). En sus conciertos se hace muy presente su "otra" profesión/vocación, la de actriz, porque Natalia no sólo canta, y lo hace muy bien, sino que interpreta las canciones. Natalia disfruta en el escenario, en directo, donde puede transmitir sus emociones y donde canta y cuenta cada una de las historias de los temas que interpreta. Además, como por deformación (o formación) profesional (y en su condición de mujer) le gusta hablar, entretiene sus conciertos introduciendo algunas disertaciones, bien para explicarnos de qué va el siguiente tema o el precedente o para contar alguna anécdota que tenga relación con lo que estamos viendo y escuchando. Desde luego tablas no le faltan.

Pese a que, como ya he dicho, sus directos son menos frecuentes de lo que algunos desearíamos, me propuse ver de nuevo una actuación suya antes de escribir este post sobre ella, lo que pude hacer realidad el pasado día 6 de octubre en Café Central de Madrid, local que ya ha aparecido en más de una ocasión en esta serie de artículos y uno de los que mejor programación de jazz tiene de entre los que existen en Madrid. Ya son 35 los años (abrió en el verano de 1982) que Café Central nos ofrece la oportunidad de escuchar un buen jazz en directo. Además, fue en esta sala donde inició sus actuaciones musicales. Los músicos que acompañaron a Natalia en estos tres conciertos en Café Central (6, 7 y 8 de octubre) fueron José Manuel Villacañas (piano), Richie Ferrer (contrabajo) y Antonio Calero (batería), tres excelentes músicos a los que he visto innumerables veces.

En esta ocasión, Natalia no incluyó en su repertorio demasiados temas de Colours, sólo tres (La gloria eres tú, For once in my life y Summertime), pero sí varios de los estándares de jazz que a ella le gustan y que el público sigue solicitando ¿quizá pensando en un segundo disco? parece que está en ello. No fue tan parlanchina como en alguna otra ocasión que la he visto, pero sí hubo de todo, muy variado, como suelen ser sus conciertos. No podían faltar los temas de los hermanos Gershwin, Vernon Duke, Kurt Weill, Jerome Kern, Duke Ellington, Miles Davis, McCoy Tyner, Harold Arlen, alguno propio de J.M. Villacañas y un par de boleros, que siempre incluye algunos y el público le solicita. No tiene descartado grabar un disco exclusivo de boleros, que así se lo han propuesto.

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Natalia Dicenta en Café Central, Madrid, 6 octubre 2017

El concierto comenzó con los tres músicos en el escenario, sin Natalia, interpretando un tema del maestro Villacañas. Luego apareció Natalia (vestida de blanco, que eran días para ello) para iniciar su actuación con una preciosa balada de Vernon Duke, I can't get started, a la que siguió el muy versionado Speak low, de Kurt Weill, me gusta mucho ese tema que he escuchado por numerosos intérpretes. Y llegó, para mí, una de las mejores interpretaciones de la noche con la que Natalia demostró su fuerza en el directo y el punto de inflexión a partir del cual el concierto tomó una trayectoria ascendente, con una mayor interacción entre músicos y público; se trata de Devil May Care, que no es un tema tan conocido como otros de los que escuchamos esa noche, pero del que Natalia hizo una estupenda versión que nos encandiló a todos. Antes de finalizar la primera parte del concierto nos introdujo en los musicales de Broadway y en el cine con I want to be with you y Pick yourself up, y nos contó la historia de la escena de la película Swing time en la que Fred Astaire y Ginger Rogers interpretan esta canción.

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Natalia Dicenta con José Manuel Villacañas trío en Café Central, 6 octubre 2017

La segunda parte se inició como la primera, con Villacañas, Ferrer y Calero interpretando un tema compuesto por el primero. Llegaron los boleros La gloria eres tú, de José Antonio Méndez y que cierra su disco, y Como fue, una composición del cubano Ernesto Duarte. Y volvió al jazz más puro con Seven Steps to Heaven, de Victor Feldman y Miles Davis, para seguir con McCoy Tyner y You taught my heart to sing; su primer tema del disco Colours, For once in my life y Sophisticated Lady, de Ellington. Para despedirse, su personalísima versión de Summertime, que el público disfrutó y aplaudió sobremanera. Me da a mí que este tema va a convertirse en un fijo en su repertorio. Pero claro, en estos conciertos y cuando los asistentes están entregados, siempre se hace necesaria, se solicita y se concede una propina, que en este caso no podía ser otra que Over the rainbow, de Harold Arlen, que Natalia ha llevado por todos los escenarios españoles durante varios años con el musical Al final del Arco Iris.

Su entrega fue total en las más de dos horas que duró el concierto, pese a que la temperatura de la sala era bastante elevada en esta prolongación del verano madrileño. En situaciones como esta siempre queda el recurso al abanico y se vieron muchos intentando mover el aire. Creo que Natalia Dicenta está entre las mejores vocalistas españolas (y mira que las hay buenas), a la que nos gustaría ver con más frecuencia en los escenarios. El concierto que nos ofreció en Café Central llega tras ocho años de ausencia de Natalia de esta sala, referente del jazz en Madrid y en la que se inició como cantante. No sé si me equivoco mucho si digo que desde la presentación que hizo de su disco en el Teatro Bellas Artes de Madrid, en noviembre de 2013, son contadas las ocasiones en que se ha podido ver a Natalia en directo, quizá la última fuera la del concierto homenaje a Cifu de este verano en Elciego. Esperemos que entre grabaciones, interpretaciones teatrales, programas de televisión y otras ocupaciones, todavía le quede tiempo para que podamos ir a verla cantar. Que iremos.

Jueves 05 de Octubre de 2017 07:01

Real Club de Golf La Herrería

por Fernando Martín Moreno

Este campo de golf está ubicado en un enclave único, al noroeste de la Comunidad de Madrid, muy cerca del Monasterio de El Escorial, en la vertiente suroriental de la sierra de Guadarrama y al pie de Monte Abantos.

He tenido la fortuna de jugar en varias ocasiones en este emblemático campo, en el que además de resaltar la espesa vegetación y sus milenarios árboles, tiene un gran atractivo como es la de jugar varias de sus calles viendo al fondo el impresionante Monasterio del Escorial, lo que le da un aspecto realmente único.

Desde que se accede por la puerta principal ya se aprecia la belleza de este campo legendario.

En primer lugar quiero agradecer a los responsables del campo: su Gerente Enrique Gil, Fernando Blanco Responsable Deportivo y a Mario Arribas Caddie Master, por su profesionalidad y lograr que el campo esté siempre en perfectas condiciones de juego.

Me gustaría resaltar el hoyo 8, a medida que vamos jugando por la calle vamos teniendo una visión cada vez mayor del impresionante Monasterio, se dice en broma que es la “casa Club del campo de golf”.

Otro hoyo singular es el nº 7, un par tres de 138 m. en donde es habitual poner el premio a la bola más cercana o el 13 en donde Mercedes regala un coche en campeonatos oficiales si hacemos un “hole in one”.

Este campo esta al pie del monte Abantos que condiciona el juego, concretamente en el green. Se dice que la caída en casi todos los greenes está alineada con este monte, por ello a la hora de calcular la caída de la bola al patear, tendremos que tener en cuenta donde está situado este monte.


La primera parte del campo sufrió una transformación en el año 2.000, que realizó el prestigioso diseñador José Gancedo. Esta remodelación respetó el robledal y el bosque autóctono y modernizó tees, greenes y bunkers, además de crear lagos en los hoyos 1 y 4. Estos lagos ubicados en sitios estratégicos le dan un mayor atractivo paisajístico, así como la de motivar en el juego al tener que arriesgar.

Un campo magnífico que todo aficionado al golf debería jugar alguna vez.

Como premio y complemento de formación logré que mi padre al acabar el primer Curso de Derecho me permitiera ir a París a perfeccionar mi francés, dispuesto a trabajar en lo que fuera para costear mi viaje y estancia. Mi padre hizo una gestión para que tuviera trabajo allí y me prestó un dinero y así hice el viaje con un compañero de curso Pedro Poza, que era mi mejor amigo e hijo de D. Francisco Poza, funcionario de la Diputación Provincial de Murcia como mi padre. Llegamos a París y nos alojamos en el Albergue de la Jeneuse de la Place Duplait. El dormitorio era una sala enorme con camas y allí podías comprar por poco precio una baguete de salchichón duro suavizado con mantequilla y una citronada para desayunar. La comida la hacíamos en los comedores Universitarios del Barrio Latino, servida en una bandeja de aluminio con compartimentos para los distintos alimentos, también por un precio módico. Y así estuvimos la primera semana hasta que Pedro consiguió trabajar en la limpieza de una Libreria de Barrio Latino y yo empecé a trabajar en el XVI Arrondisemente de París en una Oficina de una de las principales empresas de Francia dedicada a la construcción de parques y jardines, Entreprise Riousse, ubicada en la Rue Cortambert de Paris, en el XVI Arrondisement. En ella y en la Oficina Técnica me dedicaba a la confección y reproducción de planos para proyectos de diseño y construcción de parques y jardines. Era una empresa muy bien estructurada e incluso contaba con un stayere de la Ena entre su personal. Mi jefe era Monsieur Belin, un francés de grandes mostachos que tenía un Citróen Tiburon y que me cogió estima y un domingo me llevó en su coche a conocer Versalles. Yo conseguí alojamiento no en la Casa de España de la Cité Universitaire sino en la Maison de l'Agriculture, donde habían estudiantes de todos los países, destacando los paquistaníes. Desde allí me desplazaba todos los días en metro hasta la oficina, donde me dieron de alta en la seguridad social francesa con todos los derechos pero también con todos los costes, de tal manera que, cuando acabó julio y tuve que regresar, mi liquidación fué escasa. A mediodía me desplazaba en metro al Barrio Latino y allí junto al Odeón comía un menú a base de carne de caballo con fideos en Le Foyer Saint Genevieve, que era un comedor económico pero menos impersonal que los comedores universitarios. Tras la comida regresaba en metro a la oficina y por la tarde al salir de esta me trasladaba a la Alianza Francesa a recibir clases de francés. Todo un maratón diario. Los fines de semana hacía turismo por París con Pedro Poza. Cuando ya me estaba adaptando tuve que regresar.

En la Alianza Francesa al hacerme el examen de nivel me mandaron al de inicio como si no hubiese estudiado francés en mi vida, a la semana me pasaron al 1º y a las dos semanas al 2º nivel y con poco tiempo más habría obtenido el diploma de conocimiento de la lengua francesa.

Mi régimen de vida, para conseguir devolverle el dinero anticipado a mi padre, fué de gran austeridad y no me permití más que comprar algún libro de 2ª mano en los bouquinistas de las orillas del Sena. De hecho llevé ropa de verano y unas zapatillas cuya suela de goma se desgastó y cuando llovía, y en julio llueve a menudo en París, me calaba y me mojaba los pies. Menos mal que tenía 19 años y podía con todo. Tal fué nuestra austeridad que cuando regresé por tren acompañado por Pedro, paramos en Segovia y al salir de la Estación entramos en una confitería y compramos un papelón de dulces variados y, sentados en un banco, nos los comimos con gula rodeados de perros, a los que no dimos ni una migaja. Tengo una foto tomada en la playa en bañador en la que se me ve como en la vida he vuelto a estar: atlético y delgado.

En tercero de carrera tocaba hacer la IPS pero, cómo había crecido el número de universitarios, ese año decidieron que se hiciera también por los de segundo con lo que el número de candidatos a la IPS fue el doble, lógicamente había que descartar candidatos y por ello extremaron la selección tanto médica como de pruebas físicas. Yo superé todas las pruebas físicas, excepto en el salto del potro en el que roce con el trasero al salir, el Capitán examinador me dió por válido pero el comandante Hueso dijo que había rozado al salir y que quedaba eliminado, con lo cual tuve que esperar a cuarto para, tras hacer un curso de aeromodelismo, poder ingresar como voluntario en aviación con destino en el campo de Alcantarilla, sede dé los zapadores paracaidistas que, junto con los aviadores, fueron nuestros instructores. Entre ellos estaba el Teniente Beltrán que tenía fama de duro y de haber disparado a un soldado que no cumplió una orden y los Sargentos Peinado y Morejón.

El período de instrucción en Alcantarilla duró tres meses, durante los cuales la instrucción fué de tal intensidad que, prácticamente, podíamos habernos lanzado en paracaídas, pero cuando estábamos finalizando se produjo un incidente que tuvo graves consecuencias. Una tarde al regresar de la salida diaria estaba lloviendo y el cabo primero que estaba de guardia nos hizo formar dentro del pabellón, por lo que al formar no con la mano extendida sino con el codo y haber bebido, los del fondo empujaron y cayó al suelo el cabo, que también estaba bebido. Y pareció no pasar nada, hasta que ya dormidos, a las dos de la madrugada el oficial de guardia nos hizo salir a la calle y hacer una serie de ejercicios de castigo.

Al día siguiente y durante tres días nos hicieron hacer ejercicios de castigo con una ambulancia detrás recogiendo a los que iban cayendo. Nos amenazaron con constituir un pelotón de castigo con nosotros y modificaron la normativa para qué los procedentes de aeromodelismo de esa promoción de Alcantarilla, que en principio íbamos a hacer una “mili” de 12 meses al igual que los voluntarios de 18 años que completaban nuestra promoción, demorásemos nuestra licencia 6 meses y medio más.

Al parecer el Capellán también intervino en la valoración de los hechos ya que teníamos un compañero médico de Villajoyosa que no asistía al comedor y que, por sus conocimientos, se pasaba en el Botiquín gran parte de su tiempo y había hecho relación con el Capellán. Un día se encontraron en la Cantina, donde el de Villajoyosa comía diariamente y el Capellán le reprocho que no fuese a comer al comedor como todos sus compañeros y él le contestó que con su dinero comía donde le daba la gana. Esto molestó al Capellán que empezó a hablar de la singularidad de esta recluta y de los universitarios que en esta ocasión éramos muy numerosos.

Terminado el periodo de instrucción nos dieron destino; la mayoría de mis compañeros solicitaron ser asistentes de oficiales porque no tenían que estar en la Base y vestían de paisano, eran los llamados asistentes o “peregila” pero yo decidí no pedir ese destino, que suponía sólo acudir al cuartel para realizar la guardia. Mi padre a través del capitán Martini me consiguió destino en la Oficina de Preparación Aeronáutica ( Oficina de Vuelos) y allí permanecí los 18 meses y medio que duró mi servicio militar. A los tres meses, y tras el periodo de instrucción, teníamos un pase de pernocta que suponía el poder abandonar la base aérea y dormir en casa, a estos efectos mi padre me compró una moto marca Guzi con la que me desplazaba todos los días. Como anécdota recuerdo que no tenía cadena con candado para evitar que me la robaran, simplemente le quitaba la pipa del delco.

En la mili me curtí, deje de llevar camiseta de invierno y de verano y dejé de resfriarme. Aprendí y ejecute todos los vicios : fumar, beber, jugar a las cartas,…..El tiempo pasaba desesperadamente lento en aquella Oficina de Vuelos, donde aproveche para tener mi bautismo del aire, en una vieja avioneta de un mecánico de Algezares, que cuando estábamos a la altura de la Cresta del Gallo apagó el motor para que comprobara la estabilidad de la avioneta. Una insensatez, como lo fue abandonar el servicio para montarme en la avioneta.

Cuando llevábamos 18 meses y a la vista de la demora indefinida en la licencia, y dado que tenía el pasaporte en regla, estaba dispuesto a desertar e irme a Francia. Afortunadamente nos licenciaron a los de aeromodelismo.

Al estar en la Oficina Aeronáutica tenía relación con todos los pilotos de la Base que se iban turnando como Oficiales de Vuelo y me llevaba bien con ellos y ellos agradecían que les facilitásemos su desempeño, ya que se limitaban a firmar las autorizaciones de los Planes de vuelo que les llevábamos al Club de Oficiales, donde realizaban sus guardias. La relación era cordial hasta el punto que unos días antes de que me licenciaran coincidí un Domingo por la mañana en la Plaza de Santo Domingo de Murcia con un Teniente que estaba casado con una hija de Villar, el Concesionario de Renault en Murcia, y como los dos ibamos vestidos de paisano le saludé afectuosamente con un “ Buenos días”, pero al día siguiente lunes él llegó a la Oficina a hacer su guardia acompañado por un brigada y nada más verle supe que algo no iba bien, y efectivamente se dirigió a mí, que me había puesto en posición de firmes para saludarle, y me dijo : “ Lo de ayer no me gustó nada, porque aunque estés licenciado siempre serás un Cabo y yo un Teniente “. A lo que yo estupefacto le contesté: “A la orden, si no manda algo más tengo mucho trabajo”. Que ironías tiene la vida, unos años después, yo tenía la asimilación a General de Brigada, caso de movilización, como Director General, y él no sería ni Comandante.

Cuando tomé la decisión de dejar el puesto de Profesor Ayudante de Clases Prácticas del Departamento de Derecho Político de la Univ. de Murcia y trasladarme a Madrid para optar a las Oposiciones a TAC solicité, no sé si apoyado por D. Rodrigo, plaza en el Colegio Mayor de Postgraduados Menéndez Pelayo, sito en la Avda. Séneca de la Ciudad Universitaria de Madrid.

El Director era un gallego, Luis Sánchez Harguindey Pimentel, cirujano cardiólogo en la Ciudad Sanitaria La Paz, con familia numerosa que vivía en el ático del edificio del colegio Mayor, que estaba en Avenida Séneca de la Ciudad Universitaria, con muy buenas relaciones con el régimen, que fué Subsecretario del Mº del Interior durante el 23 F y el subdirector era un totanero, Alejandro Lorca Tudela Licenciado en Derecho, director de una oficina de Banca Catalana en Madrid. La administradora y ama de llaves creo que se llamaba Mari-Luz.

Fuí admitido en la Pelaya como la llamábamos los colegiales y mi primer compañero de habitación fué Manuel otro gallego anestesiólogo, el segundo el malagueño Juan Pérez-Lanzac veterinario, el tercero el alicantino David Beltrá Esteve que preparaba Inspectores de Trabajo y el cuarto Cayetano Estébanez Estébanez Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca con una Tesis sobre Fray Luis de León, que daba clase de Inglés en Toledo y terminó de Profesor de Ingles en la Universidad de Valladolid, donde vive con María Jesús, matrona de profesión y su numerosa prole.

La mayoría de los colegiales éramos opositores y compartíamos habitaciones, excepto los más veteranos:

A Abogados del Estado opositaban: Jesús Zueco, Antonio Rodriguez Berrocal, Juan Antonio Romero y el Autillo.

A Notarias y Registros : Manuel Rodriguez Berrocal y otro de Totana

A Catedráticos: de Farmacologia de la Univ. De Valladolid Alfonso Velasco; de Veterinaria y ahora en Murcia Pedro Alfonso Ponce.

A TAC : Gregorio Pérez Sauquillo, valenciano, que ingresó mucho después como técnico en el Ministerio de Transportes y yo.

Un murciano, Dario Valcarcel que era jefe de Personal de TVE.

Un extremeño, Gonzalo Guzmán Castaños, que trabajaba en la AECI.

Pedro Damas Rico un fascista de Renfe y su hermano Eloy que era Veterinario,

Un cantabro, Miguel Angel Mateo que preparaba Judicatura.

Dos Ingenieros aeronáuticos : Andres Alario Villán, que fué Directivo de AENA y Angel García San Román, que fue Director del Instituto Nacional.

Un físico, Javier Gutiérrez Monreal.

Antonio Gómez que sacó Técnico Comercial del Estado

De veterinaria :

Juan Pérez Lanzac, malagueño casado con una cordobesa, creo que se llamaba Carmen Martos y que se fueron a Bruxelas y regresaron para celebrar sus 40 años de matrimonio, Bodas de Plata, ya jubilados, en las Bodegas Campos de Córdoba, celebración a la que asistimos Alejandra y yo, que había asistido a su boda y banquete en el Circulo de Labradores de Córdoba en 1975, y que acaba de fallecer en 2017.

Rafael Castejón, hijo del Rector de la Univ. De Córdoba y otro cordobés Muriel

Residían otros dos murcianos : Juan Serrano físico nuclear de la JEN y un Profesor de Lengua Juan Aracil

A Madrid llevé una carta de recomendación de Ramón Luis Pascual de Riquelme, Presidente de la Diputación Provincial de Murcia y compañero de estudios en los Maristas de mi padre, dirigida al Jefe del Gabinete Técnico del entonces (1973) Ministro de Agricultura Tomás Allende y García Baxter que mi padre se empeñó en que llevara. Y con ella me presente en el despacho que este sindicalista fascistón tenía en el antiguo Palacio de Fomento, me recibió y tras leer la carta me dijo que las oposiciones a TAC no las iba a sacar pero que podía aprobar, con su apoyo naturalmente, unas oposiciones que se iban a convocar a Letrados del IRYDA , que volviese en su momento. Salí de la entrevista con un cabreo enorme y me prometí no volver a verle en la vida y llamé a mi padre indignado diciéndole que no me enviase nunca más a entrevistas con semejantes fascistas y mafiosos, que ya me las ventilaría por mi cuenta pero que no estaba dispuesto a vender mi independencia por un plato de lentejas podridas.

Distinta fué otra gestión con una carta de recomendación que llevaba de D. Rodrigo a Pedro Farias García, Profesor de Formación del Espíritu Nacional y falangista casado con Mercedes, la hija mayor del Rector de la Universidad de Murcia Manuel Batlle, y que en aquel momento ocupaba un puesto directivo en la Secretaria General del Movimiento de la C/ Alcalá de Madrid. Enterado de mis propósitos y de mi estancia en Madrid para intentar sacar la oposición, me propuso solicitar una beca para un Curso de 2 años de Sociología Política en el Instituto de Estudios Políticos sito en la Plaza de la Marina Española, sede del antiguo Senado de España, en el que con su aval fuí admitido.

Allí tuve durante los dos años que duró el Curso a Profesores tales como : Luis González Seara, Jesús Fueyo Alvarez, Luis Legaz Lacambra, Salustiano del Campo Urbano, José Jiménez Blanco, Adolfo Muñoz Alonso, Manuel Alonso Olea, Juan Velarde Fuertes, Román Perpiña Grau, Francisco Murillo Ferrol, Cruz Martinez Esteruelas, Tomás Mestre Vives, Jose Manuel Paredes Grosso, José Bugeda Sanchiz y el bigotudo e impresentable Juan Diez Nicolás, con el que tuvimos un incidente porque quería que diésemos nosotros la clases y, como nos opusimos radicalmente, dejó de darlas y nos exigió trabajos como exámen.

Y como compañeros tuve a Jose Carlos Mainer, el mayor experto actual en Literatura española; Jose Ignacio Wert, que llegó a Ministro de Educación con el PP; Francisco J. Vanaclocha Bellver, que fué Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Carlos III y su novia entonces Luisa; Javier Pascual Casado, Tac como yo; Alfonso Fernandez Miranda, Catedrático de D. Político de la Univ. de Madrid; un coronel asturiano monárquico a tope llamado Portillo; Prudencio García Martínez, de la UMD, consultor de N.U.; Maria Jesús Cañellas, documentalista de TVE,...

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