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Jueves 21 de Septiembre de 2017 16:54

Finca Cortesín

por Fernando Martín Moreno

Una vez más he logrado cumplir el deseo de jugar en uno de los campos de golf más exclusivos de España.

El Club de Golf Finca Cortesín es un campo de 18 hoyos, par 72 diseñado por Cabell Robinson con una longitud de 6800 m. y más de 100 bunkers, que esta catalogado como uno de los mejores campos de golf de España.

Como le comentaba a su Director, es una suerte tener en este país campo de este nivel, en el que la mayoría de sus jugadores son extranjeros que vienen expresamente a España para jugar en este campo y hospedarse en su lujoso hotel. Felicitar la labor que está haciendo él y su equipo.

La ubicación privilegiada del campo hace que el jugador pueda disfrutar de unas maravillosas vistas del mar con las montañas como testigo, rodeados de una vegetación muy variada entre las que destacamos olivos, encinas, algarrobos y adelfas.

Su diseño obliga prácticamente a utilizar todos los palos de la bolsa a lo largo de sus calles. Esto es posible gracias a que Cabell Robinson ha sabido alternar en su recorrido hoyos de dificultad alta, media y otros más fáciles.

Además recientemente han cambiado el tipo de césped de los greenes para mejorarlos aún más, lo cual permite rodar a la bola en condiciones más optimas (sin sobresaltos ni efectos extraños).

 


Una de las virtudes de este campo la expreso muy bien Miguel Angel Jiménez: "desde cada tee, se ve todo lo que hay que hacer".

Este campo ha sido sede del prestigioso “Volvo World Match Play Championship en 2009, 2011 y 2012”.

Es un campo largo y en mi caso que jugué con bastante viento, me supuso una dificultad añadida.

Uno de los imanes de Finca Cortesín es que tiene la Academia de golf Nicklaus, una de las mejores de España.

En esta zona se encuentran varios campos de golf, todos ellos con reconocimiento internacional, entre los que destacamos Valderrama, La Reserva o el Real Club de Sotogrande.

Y lo más importante, tuve la fortuna de jugar con mi amigo Alvaro, gran conocedor del campo y que me ayudo a jugar con la estrategia adecuada para hacer mejor tarjeta, así como pasar una tarde magnifica.

Espero volver algún día para disfrutar aún más de este magnífico campo de golf.

Mi hermano Antonio nació en El Palmar el 27 de septiembre de 1946 junto con su gemelo Pepito, cuando mis padres buscaron otra niña al fallecer, victima de la tuberculosis, su primogénita Florita, cuando yo tenía dos meses. Ambos eran rubios con ojos azules de tipo atlético y muy traviesos y como iban vestidos iguales no se les distinguía a uno del otro, salvo por una mancha que Antonio tenía en la pantorrilla derecha. Ambos eran unos trastos y recuerdo que uno de ellos , creo que Antonio, jugando en las piedras de yeso que había almacenadas en la calle de San Roque, frente a la Yesera de Pedro, se cayó y se cortó el labio superior y le manaba la sangre sin parar hasta que se le aplicó pimenton, que cortó la hemorragia. Otro recuerdo de los gemelos fué el de un día que mi madre nos dejó a los 3 encerrados en la terraza de casa porque tuvo que salir y no podía llevarnos y que al volver se encontró con que habíamos tirado por encima de la baranda al patio su silla preferida. Lógicamente nos dió una somanta de alpargatazos a los tres. Mi recuerdo de los gemelos se acaba cuando a los cinco años murió Pepito a consecuencia de una meningítis que pasamos los 4, porque en 1947 había nacido otro hermano, Paco, pero que él, que la cogió el último, no la pudo superar. Mi hermano Antonio tuvo que sobrellevar, ya a esa edad, la ausencia para siempre de su otra mitad.

Recuerdo que era muy atrevido y mi madre le enviaba a coger los huevos que ponían las gallinas y que la Tanta, el Ama de leche de mi padre, que vivía con mi Abuelo, vendía en la recova del mercado de los jueves. Así como que a la cabra que había para el suministro de leche para mi Abuelo le chupaba las tetas y le sacaba la leche.

Estudió como yo en los Maristas de Murcia pero no llegó a la Reválida de 4º. Le dijo a mi padre que él no quería estudiar y entonces mi Padre, que había comprado un solar en Punta Brava- Los Urrutias, en el Mar Menor y estaban construyendo allí un chalet los albañiles, lo envió a trabajar de peón con ellos. No se le cayeron los anillos, trabajó como un león y se endureció si cabe más.

En esos años tenía una pandilla en El Palmar que era la de los más traviesos : Paco el Chichones, Paco el Rabietas, Pepe el Loco, Gabriel Batán el Tati, el Niño de la Patro,….Como no tenía suficiente con el escaso dinero que mi padre nos daba para el fin de semana, sableaba a mi madre y lógicamente a mí. Y cuando andaba apurado echaba mano de mi hucha de ahorros y me sacaba algo de la misma.

Veraneando en Lo Pagan había conocido con 13 años a la que iba a ser su novia permanente y la madre de sus hijos, que en aquella época estudiaba en Jesus y Maria y llevaba calcetines, Maria Dolores Pedreño. Con ella ha vivido hasta su muerte y ha tenido dos hijos : Pilar y Titoco, mis Ahijados, que le adoran y a los que les ha dado todo.

Cuando terminó la construcción del chalet, mi padre se lo llevó al Manicomio, donde él estaba de Administrador, para que aprendiera a escribir a máquina y a ver si le gustaba trabajar en una oficina.

Y poco después lo puso a trabajar como aprendiz de un visitador médico, Tono Paéz, que era directivo del Club de Tenis de Murcia y representante de Laboratorios Llorente. Ahí se inició su carrera como visitador médico, en la que al cabo de los años era el más destacado de todos los que ejercían en la región de Murcia.

Lo que no quiso estudiar en el Bachiller, lo tuvo que hacer y mucho más como autodidacta para poder documentarse sobre los productos farmaceúticos y así dar a conocer los mismos a los profesionales médicos. Para ello tuvo que desplazarse a Madrid para hacer un Curso intensivo en el Instituto Llorente y después cogió la Delegación para la Zona de uno de los más importantes Laboratorios españoles el Laboratorio Bior J. Uriach con sede en Cataluña, del que llegó a ser su mejor Delegado Nacional y del que se despidió voluntariamente, sin indemnización alguna, cuando decidió hacerse cargo de la dirección del Hotel de la familia, que estaba atravesando una etapa crítica.

Cuando se hizo cargo del Hotel Fontoria de Murcia, propiedad de la familia Pedreño, y por consiguiente de Marilola su esposa, no tenía ningún conocimiento del mundo de la hosteleria y tuvo que empezar de cero, pero su tenacidad y su capacidad de trabajo y de asimilación eran tan grandes, que en pocos años convirtió el Hotel Fontoria en el Hotel más solicitado de la Región, modernizándolo de arriba a abajo y siendo un referente de hoteles familiares a nivel nacional. Llegó a Presidente de los Hosteleros Murcianos y creó una Escuela de Calidad que ha permanecido hasta nuestros días.

Como ya he dicho era de tipo atlético, duro como el acero, y con un tesón y una voluntad de hierro. deportista integral fué un gran defensa central del Murcia juvenil que no dió el paso a profesional, gran aficionado a la pesca, tenía un buseta con la que salíamos a pescar al curricán, y después una Taylor con la que pescabamos, generalmente morralla, pero sacábamos a veces los tres anzuelos con pesca. El mucho más que yo, y era él el que me ponía la lombriz y se arriesgaba con los anzuelos, de tal manera que en más de una ocasión se tuvo que sacar el anzuelo clavado en un dedo dandole un golpe para que pasara del todo.

Era prudente, pero no rehuía el combate si era necesario. Recuerdo que una fiesta de Nochevieja en Cabo Roig, estabamos bailando cuando uno de la Vega Baja, cuadrado como un toro, con unas espaldas de cargador de patatas, me dió un empujón y yo le respondí con otro y cuando se me revolvió, allí estaba mi hermano Antonio por medio que, de resultas de los forcejeos, terminó en el suelo y con el brazo roto.

En definitiva era una persona honesta, trabajadora, valiente, simpática, generosa, participativa socialmente ya que ha sido sardinero, nazareno, huertano y sobre todo, no tenía enemigos y sus amigos lo eran de forma entrañable.

 

El Palmar, diecinueve de agosto de 2017

 

 


 

 

Sábado 09 de Septiembre de 2017 11:05

Mis Recuerdos

por Juan Alarcón Montoya

Hoy, 18 julio de 2006, he empezado a escribir estos recuerdos de mi vida. La decisión de escribirlos la tenía tomada hace tiempo, ya que venía constatando la escasez de memorias publicadas en España, lo que dificulta la tarea de los historiadores para poder reconstruir, de la manera más fidedigna, la compleja realidad de nuestro país. Por ello, es importante que personas que han vivido hechos históricos importantes nos cuenten con todos los riesgos de subjetivismo y parcialidad inevitables sus vivencias, para que los investigadores puedan contrastar y cribar los hechos para poder hacer una aproximación mayor, a lo ocurrido en tiempos pasados.

Considero que las memorias hay que escribirlas con un cierto distanciamiento, cuando uno ha dejado ya la vida profesional o política activa, pero hay tres razones que me han llevado a empezar a escribir estos recuerdos ahora :

1º Una cierta disponibilidad de tiempo, causada por estar convaleciente de una celulitis, infección aguda de la pierna izquierda, que me tiene en reposo, y que me hace cuestionarme si en una de estas no se truncará mi deseo de escribir las memorias y que queden para el general conocimiento.

2º Que he aprovechado este tiempo de baja laboral para, aquí en La Zenia, junto al Mediterráneo y bajo uno de los pocos núcleos de pinos carrascos que la especulación urbanística desaforada va dejando, releer “Atando cabos” de Raúl Morodo, que contribuye a un mejor conocimiento de esa etapa mítica de la Historia de España, que va de la clandestinidad a la transición a la democracia, etapa a la que, algo más tarde que él, me incorporé y viví desde coordenadas parecidas.

3º Porque he sido responsable de que Antonio Rojo Sastre, ex Presidente de Autopistas publicara, con éxito editorial unas memorias en 4 volúmenes, tras sufrir una hemorragia cerebral de la que se recuperó perfectamente y usar como terapia recuperadora la escritura de esas memorias.

En julio de 1971 mi maestro, don Rodrigo Fernandez-Carvajal González, que me había alentado a preparar las oposiciones a T.A.C., cuerpo al que él pertenecía antes de sacar la cátedra de Derecho Político de la Universidad de Murcia, me planteó, tras la cuarta convocatoria frustrada, que tomara una decisión o seguir preparando la oposición pero dejando la vinculación a la Universidad (profesor ayudante de Derecho Político) o dedicarme a investigar y redactar la tesis doctoral, encaminándome definitivamente por la docencia universitaria.

Fue una difícil decisión, ya que dejar la oposición suponía para mí echar por tierra cuatro años de esfuerzo de preparación, en un momento en que tenía preparado el programa; por el contrario, dejar mi puesto de profesor ayudante suponía quedarme sin ocupación, sin ingresos y sin otra alternativa que depender de resultado azaroso de las oposiciones.

Opté por dedicarme a la oposición y corte así mi cordón umbilical con la Universidad, que tan satisfactorio me era personalmente, por lo grato del ambiente de trabajo y la actividad y las relaciones que me proporcionaba.

Con esa decisión, y dado que, a pesar de lo escueto de los sueldos universitarios, poseía algunos ahorros, solicité ser admitido en el Colegio Mayor de postgraduados de la Universidad Complutense de Madrid “Menéndez Pelayo”, para lo cual Rodrigo Fernández Carvajal me avaló.

En octubre de 1971 inicié mi periplo madrileño, ubicado en el Colegio Mayor “Menéndez Pelayo” sito en la avenida Séneca de la ciudad universitaria de Madrid cercano al Puente de los Franceses y separado del barrio de Argüelles por el parque del Oeste. Estaba rodeado de la mayoría de los Colegios Mayores, tanto españoles como internacionales: Colegio argentino, Guadalupe, Colegio de Brasil, Nuestra Señora de África,….

El director era un gallego, doctor cirujano del corazón del equipo del yerno de Franco Cristóbal Martínez Bordíu en la ciudad sanitaria La Paz y se llamaba Luis Sánchez -Harguindey Pimentel, gordito, bonachón, con familia numerosa, que vivía en los altos del Colegio, y que en la transición desempeñó importantes papeles ya que era Subsecretario del Interior en la época del 23-F y que ha fallecido recientemente.

El Colegio tenía unas pocas habitaciones individuales y la mayoría eran dobles, con baños colectivos y servicios de comedor con menú y servicio. Estaba dotado con un servicio de cafetería y un salón, que servía de sala de conferencias. Rodeado de amplios jardines no tenía instalaciones deportivas propias, porque estaba al lado de las universitarias.

El Subdirector era un doctor en derecho de Totana que era director de una oficina de Banca Catalana en Madrid. Había una serie de antiguos colegiales que permanecían en el Colegio después o sin haber obtenido su objetivo inicial, preparar una tesis doctoral o unas oposiciones, entre ellos recuerdo a un murciano, que tenía un solo ojo se llamaba Darío y que ejercía de jefe de personal de TVE, a un jienense ingeniero agrónomo Pedro Manuel Damas Rico, que tenía un cargo en Renfe, a un eterno opositor a abogado del Estado Antonio Rodríguez Berrocal, a un doctor en Meteorología Angel Sanromán , que después ocupó el puesto de director general del Instituto Nacional de Metrología, a otro Ingeniero Aeronáutico Andres Alario, que después hizo derecho, ingresó en Hacienda y fue responsable financiero en AENA, pero que militante del PSOE fue marginado en el fragor financiero de la operación FILESA. Estaba también un farmaceútico peculiar Velasco, que al final obtuvo cátedra en Valladolid. Otro, de esos veteranos, caracterizados por la soltería, que en su mayoría mantienen en uso hasta ahora, era un profesor de veterinaria actualmente con plaza en la Universidad de Murcia y de origen cordobés, se llama Pedro Ponce.

Mi primer compañero de habitación fue el médico anestesista gallego llamado Manolo, el siguiente fue el malagueño Juan Pérez-Lanzac que era veterinario y trabajaba en un laboratorio y se casó con una cordobesa, el siguiente fue un alicantino David Beltrá y Esteve que preparaba también T.A.C., era un bon vivant, cazador empedernido y amante de las juergas, y que dejó las oposiciones, se casó con su novia farmaceútica de Albacete y se marchó a vivir a Alicante, donde ingresó como Técnico de la A.I.S.S. y allí sigue ahora en la Delegación territorial de Trabajo y Seguridad Social de Alicante.

Y finalmente un doctor en filosofía con una tesis sobre fray Luis de León que había estudiado con los jesuitas en Comillas y después en Estados Unidos y que intentaba ubicarse en la Universidad, con grandes dificultades para lograrlo. Primero lo intentó en la incipiente Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo y al final consiguió plaza en el Instituto de Valladolid, pero en inglés donde la competencia era menor. Afortunadamente se casó con una guapa y valiente vasca Maria Jesús, a la que conoció cuando estudiaba para matrona en Santa Cristina de Madrid, gracias a mí, en una salida de las que hacíamos a tomar vinos en Moncloa y eso fue para él su equilibrio. Actualmente, y también en parte por qué le animé a ello, es profesor titular de inglés en la Universidad de Valladolid, logrando dar ese salto trascendental que hay entre la docencia media y la universitaria, para lo que estaba preparado con creces.

Otros compañeros de Colegio fueron: Juan Antonio Romero de Totana, que preparaba abogados del Estado, que se torró de preparación y que terminó de abogado del Estado interino permanente. Era una gran persona pero débil de carácter, se perdía con las juergas.

Aparte, estaba Jesús Zueco que preparaba abogado del Estado y que la sacó y ejerce en La Rioja, también el Autillo que no las sacó y ejerce de Abogado en La Rioja, y Antonio Grajera, que sacó no sé si Veterinaria o Farmacia; Muriel malagueño, que preparaba abogado del Estado y terminó de profesor en la Universidad de Córdoba, como también el veterinario Castejón; el santanderino Mateo que preparaba judicatura y terminaría de abogado en Cantabria; el investigador del CSIC Juan Aracil que era otro de los veteranos de origen murciano; el oscense Javier Martín-Retortillo, sobrino del catedrático de derecho administrativo, que preparaba Abogacia del Estado también.

Con todo el tiempo del mundo para prepararme y como ya que tenía la preparación hecha desde Murcia, me dediqué a dispersarme haciendo Cursos diversos.

Solicité una entrevista a Pedro Farias, al que conocía ligeramente de la Universidad de Murcia, y que estaba casado con la hija mayor del Rector Batlle, y que pionero del SEU ocupaba un puesto importante en la Secretaría General del Movimiento. Concedida esta me desplace hasta el edificio de la calle Alcalá donde tenía su despacho oficial y le expresé mi situación de opositor recién llegado a Madrid y con disponibilidad de tiempo. Me atendió atentamente, entre otras cosas por ser discípulo de Rodrigo Fernández-Carbajal y me sugirió hacer el curso de dos años de Sociología Política, que impartía el Centro de Estudios Políticos, ubicado en la plaza de la Marina Española en el antiguo edificio del Senado. Acepté, no sin algún reparo interno, dado que ya me iba posicionando antisistema y se me concedió una beca de matrícula para seguir los cursos que se impartían por la tarde, por lo que tenía las mañanas libres para seguir preparando la oposición.

En el Curso teníamos como Director a Jesús Fueyo, al que no llegamos a ver, y como profesores a los grandes Cátedros de la Sociología: Salustiano del Campo, Amancio de Miguel, Miguel Martínez Cuadrado y especialmente a Juan Diez Nicolas, que Catedrático en Málaga venía una tarde a la semana a los Cursos y con el que tuvimos un incidente que retrata al personaje. Una tarde llegó y nos dijo que él ya había hablado bastante y que ese día nos correspondía hablar a nosotros. Se hizo un silencio espeso y tras 10 minutos insistió en que tomáramos la palabra. E hizo que José Carlos Maíner en nombre de todos le dijera que nosotros éramos los alumnos y que ibamos a aprender y que él que cobraba las clases era quien tenía que darlas. Ante eso Díez Nicolás abandonó la clase y ya no volvió.

Entre los alumnos recuerdo e hice amistad con José Carlos Mainer; Francisco Vanaclocha Bellver; su novia por entonces Isabel, ambos trabajaban en Asuntos Exteriores de documentalistas o algo así. Alfonso Fernández Miranda, actualmente Catedrático de Derecho Político de Madrid; José Ignacio Wert, el super experto en encuestas de opinión pública y su novia inseparable; Marta Cañellas actualmente documentalistade RN de España; el coronel juanista que era con sus años encantador Victor Portillo ; Javier Pascual Casado, navarro, que después fue compañero de mi Promoción de T.A.C. y estuvo años en el Centro de Estudios Constitucionales hasta pasar al Ministerio de Educación de Jefe de Inspección y después de Jefe del gabinete Técnico del Subsecretario; el comandante Prudencio García, posteriormente de la UMD y articulista militar y hoy consultor internacional.

En definitiva un grupo muy interesante y heterogéneo, como casi todos los que auspiciaban los organismos y Colegios del Movimiento.

Tras ubicarme en el Colegio Mayor busqué un preparador de oposiciones, que me ayudase a corregir los principales defectos que tenía: la asimilación y exposición de los temas del tercer ejercicio. Y tras probar unos meses en la Academia Javier Burgos, alguien me habló de Paco Hernández Sayans, que íntimo de Luis Rufilanchas tenía el despacho en comercio interior en un edificio de la calle Almagro.

Allí coincidí con otros 3 opositores: Jose Luis Centeno Castro, Joaquin Hernández Morales y Agustín Miralles de Imperial y Mora-Figueroa. Paco Hernández Sayans tenía muy amplia formación pero era muy desorganizado. Había tardes que no aparecía y nos teníamos que dar los temas en su despacho entre nosotros. Éso fortaleció la cohesión del grupo de opositores, hasta que prácticamente se le sustituyó.

El mayor y más preparado, que era ya funcionario de Información y Turismo, era Joaquín Hernández Morales, militante del PCE y jurista hábil y experimentado, casado con Ana, la hermana del también veterano militante comunista y funcionario del Ministerio de Obras Públicas Juan García Hortelano, que se jubiló y murió de un infarto.

José Luis Centeno Castro, se convirtió en su íntimo y confidente y correligionario político y era como el hijo que no tuvo, menos enciclopédico que Joaquín pero realizó una carrera administrativa más fructífera que él y tras recorrer distintos puestos de la administración (Interior, Sanidad) ha recalado en Educación, donde desempeñó el puesto de Subdirector General de Homologaciones. En cuanto a su vida política y sindical jugó papeles importantes asesorando en temas administrativos al grupo parlamentario del PC y siempre fue el inseparable compañero de Joaquín Hernández en el proceso de transición a la democracia y pasó después junto con él a IU, de donde salió con el grupo de Diego López Garrido, ingresando en el PSOE, donde no se le ha dado cancha alguna.

Agustin Miralles de Imperial y Mora-Figueroa, de la aristocracia gaditana, era el cuarto de los integrantes del grupo preparador de oposiciones, el más joven y que no pudo sacar la oposición ese año por falta de preparación.

Los tres restantes aprobamos las oposiciones en la 14 convocatoria e ingresamos en el Centro de Formación de Funcionarios de Alcalá, dirigido por don Andrés de la Oliva miembro supernumerario del Opus Dei, como funcionarios en prácticas para hacer el curso selectivo de formación correspondiente, desde septiembre de 1973 a julio de 1974.

Para mí el sacar las oposiciones, a la quinta, fue un éxito colosal. Es cierto que fue el año en que menos las preparé, y que iba a ellas con cierto escepticismo. Hasta el punto que me había presentado para cubrirme la salida, a Secretarios de Administración Local de 1ª y aprobados el primer y segundo ejercicio, estaba pendiente del tercero, sin haberme estudiado, sino sólo leído algunos de los temas específicos de régimen local.

Al sacar la oposición de TAC, desistí de presentarme al tercer ejercicio de secretarios, ya que los destinos posibles radicaban en municipios no capitales de provincia y las retribuciones entonces no eran superiores a las de los TAC.

En julio de 1973, una vez aprobada la oposición, fui a ver a mi maestro Rodrigo Fernández-Carvajal González, que me había seguido recomendando a su primo Juan Junquera González, que formó parte del tribunal que me aprobó, por lo que se alegró del éxito y me sugirió que pidiese, como había hecho Angel Garrorena, un puesto de Jefe de Negociado en la Delegación de Hacienda de Murcia y me dedicase en la Cátedra a preparar la tesis doctoral y después a seguir la vida de profesor universitario.

Yo, después de mis vivencias en Madrid y escocido por la decisión que me hizo adoptar dos años atrás, le contesté que se lo agradecía pero que dado que se me había abierto la puerta de la Administración, iba a seguir esta vía, donde creía que podía aportar más para la transición que se avecinaba, que encerrándome de nuevo en la preparación de la tesis. Ahí acabaron mis contactos con el maestro.

Durante ese verano, me fuí a Londres, para mejorar mi inglés y me llevé a mi hermano Santiago que a sus 15 años, no había salido al extranjero.

Y aquí paro, de momento, este inicio de Memorias que me comprometo a continuar y ampliar.

 

El jueves día 29 se celebró en la sede de la Academia Española de Administración Pública la conferencia, impartida por los académicos Consuelo Laiz Castro y Adolfo Hernandez Lafuente sobre Las elecciones legislativas en España desde 1977. Durante la conferencia, que contó con la asistencia de más de cuarenta académicos, se produjo un debate intenso sobre el bipartidismo y el pluripartidismo, concluyendo los ponentes que en España siempre había habido pluripartidismo, aunque la representación parlamentaria está claramente ahora más dividida que hace unos años. Los ponentes explicaron igualmente los diversos periodos relativos a los procesos electorales, las peculiaridades y singularidades del voto rogado de los emigrantes, que ha descendido fuertemente en las últimas elecciones, y las dificultades para las modificaciones de nuestro sistema electoral, aunque de indudable éxito por su celeridad y fiabilidad. Las dificultades nacen, por ejemplo, por la necesidad de modificar el texto constitucional en algunos aspectos, como la circunscripción provincial. La necesidad, en consecuencia, de una mayoría cualificada dificulta con claridad no sólo modificar estos aspectos en la Constitución sino también la propia ley electoral.

A continuación durante la Asamblea se repartió a los académicos asistentes un ejemplar de PAPELES DE LA ACADEMIA, 1, que recoge los Estatutos de la Academia, sus miembros, los documentos hasta ahora aprobados y la transcripción de las ponencias y conferencias que han tenido lugar. Más tarde se probó por unanimidad el ingreso en la Academia de D Justo Zambrana Pineda, funcionario público que ha desempeñado entre otros el cargo de Secretario de Estado para la Administración Pública.

Durante la Asamblea fue aprobada una Declaración titulada “10 años del Estatuto del Empleado Público” que reclama que el Gobierno emprenda sin demora la redacción del Estatuto de los funcionarios públicos de la Administración General del Estado.

Más tarde se celebró una cena a la que asistieron acompañando a los ponentes, numeroso académicos.

 

 

 

Cuando se cumplen diez años de la publicación del Estatuto Básico de los Empleados Públicos, EBEP, la Academia Española de Administración Pública, consciente de la importancia de este texto legal para todos los empleados públicos, quiere poner de manifiesto lo siguiente:

1. El Estatuto Básico del Empleado Público es un texto legal con un ámbito de aplicación de largo alcance en relación al empleo público, para el reconocimiento de los derechos y deberes así como de la diversidad de los empleados públicos, que separa e identifica los regímenes jurídicos existentes y permite el desarrollo de funciones públicas en cada una de las Comunidades Autónomas, basadas en principios similares, en cumplimiento de lo establecido en nuestra Constitución de 1978, que establece su autonomía política y organizativa.

2. El Estatuto Básico del Empleado Público reconoce la existencia del personal directivo, establece los principios informadores de su conducta, los sistemas de selección, la consagración del mérito y la capacidad para el desempeño de los puestos de trabajo y, en general, todos aquellos principios que hacen de nuestra función pública un sistema profesional e independiente, valido para los diversos gobiernos elegidos democráticamente.

3. Sin embargo, queda trabajo por hacer, pues diez años después de su aprobación no ha habido más que desarrollos parciales por parte de algunas Comunidades Autónomas. Está pendiente el Estatuto de los funcionarios de la Administración General del Estado. Su aprobación es urgente no sólo para los funcionarios que prestan servicios en esta Administración sino que es muy necesario para las CCAA y EE LL, que de esta manera contarían con un modelo al que tener como referencia. Su no desarrollo puede suponer, si los años continúan pasando sin su aprobación, la elección de caminos distintos y contradictorios o excluyentes entre sí. La inactividad de la Administración General del Estado y de las Comunidades Autónomas en lo que atañe al desarrollo legal del EBEP, supondrá contradicciones normativas, desfases legales y olvido de los procesos de modernización en los que han de embarcarse las Administraciones Públicas.

En virtud de ello, los miembros de la Academia Española de Administración Pública queremos hacer un llamamiento al Gobierno y a todos los partidos políticos, para que de común acuerdo hagan realidad la formulación de un Estatuto para los funcionarios de la administración general del Estado y que profundice en otros aspectos que puedan servir de modelo y guía para los funcionarios de las Comunidades Autónomas y Entes locales.

Madrid, 29 de junio de 2017

 

 

 

Tengo el blog completamente abandonado y ¡¡esto no puede ser!!. Parece que cuando te metes en una rutina es difícil salir: hay rachas que estás venga a hacer recetas nuevas, venga a meter entradas nuevas, con lo cual desayunas, comes, meriendas y cenas algo de cosecha propia. Llega el verano y la cosa cambia: dejas de hacer cosas, te da más pereza estar en casa cuando puedes hacer planes, te vas los fines de semana...y un mes después te fijas y no has metido ninguna receta nueva...


 

 

 

Si por alguna casualidad cocinas algo, o no le haces fotos, o te da pereza sentarte en el cuarto pequeño en el que está el ordenador, cuya temperatura media suele rondar los 45º… Que digo yo, ¿somos tontos o somos tontos? ¿Dónde metemos el ordenador? Pues en el cuarto más pequeño con menos ventilación de la casa, a pesar de que los ordenadores ¡calientan más que un radiador!

Hoy como me toca lavarme el pelo (lo digo como si lo hiciese una vez al mes) he decidido sudar todo lo que haya que sudar antes de la ducha y enfrentarme al temido combo (horno+ordenador).

La razón de enfrentarme a este combo son unas tartaletas de mi libro-musa. Están dentro del capítulo de la harina de maíz, que es de las más fáciles de encontrar. Desde que me compré el libro, voy como loca por los pasillos de los supermercados buscando harinas y con la de maíz hubo suerte. La receta pide cornmeal, que debe ser harina gruesa de maíz, pero como no tenía,  he utilizado harina de maíz para todo. Aunque la autora dice que es normal que la masa se desmenuce fácilmente, yo eché un poco más de nata y de mantequilla porque aquello parecía arenilla y no me acababa de convencer. Otro de los cambios que he tenido que hacer respecto a la receta original es el relleno. El original es una mermelada de ruibarbo con hibiscus, que en castellano debe ser hibisco o algo así. Como con este calor una no está como para florituras y peregrinajes en busca del ingrediente perdido, he optado por algo más sencillito. Las frambuesas estaban tiradas de precio y tenía una lima por ahí rodando, así que el relleno son dos tarrinas de frambuesas con el zumo y la corteza rayada de la lima y azúcar al gusto del consumidor.

Un día después: las he probado y ¡me ha encantado! La masa está que se deshace, las frambuesas siguen jugositas y la lima le da un toque especial...

Rustic Raspberry and Lime Tarts

La masa

Ingredientes: 116gr harina de maíz, 116gr harina corriente, 58gr cornmeal, 50gr azúcar, 1/2 cucharadita de sal, 58gr mantequilla, 1 yema de huevo, 50gr nata.

El relleno

Ingredientes: 2 tarrinas de frambuesas, l lima, azúcar al gusto.

Preparación

1. Tamizar los ingredientes secos sobre un bol.

2. Añadir la mantequilla en trozos y mezclar hasta que quede como arena. Añadir la nata y la yema de huevo y mezclar hasta que quede incorporado. Aquí es donde he echado algo más de mantequilla y nata hasta que tenía la consistencia que me gustaba.

3. Coger bolas de masa y aplanarlas con la mano hasta conseguir círculos de masa finos.

4. Mezclar las frambuesas con el azúcar, el zumo de lima y la corteza de la lima rayada.

5. Colocar las frambuesas en el centro de cada círculo de masa, espolvorear con un poco de azúcar y cerrar los círculos intentando meter y sacar los bordes alternativamente al cerrar las tartaletas. La masa se rompe a veces, pero no pasa nada.

6. Guardar en la nevera durante al menos una hora.

7. Pasado ese tiempo hornear en horno precalentado a 180ºC hasta que la masa quede dorada.

 

Lunes 05 de Junio de 2017 17:05

2. Dúo Gardel-Razzano

por María Mirna Rugnon Paiva

A principios del siglo veinte ‘El Mago’ venía desarrollando su carrera artística con el género de música nativa. En el transcurso de la etapa de La Guardia Vieja, conformó un dúo con José Razzano –intérprete uruguayo de canciones gauchescas– en 1911, este dúo llegaría muy pronto a la fama.

 

Ese auge de lugares para el ocio era el ambiente propicio para ellos, así empezó a cantar el dúo Gardel-Razzano, actuando en distintos lugares públicos y en general donde obtuvieran un contrato, buscaban ganarse la vida, en las dos capitales, tanto en Montevideo como en Buenos Aires.

Hacia 1915, tuvieron la oportunidad de debutar en el teatro Royal, en Montevideo y empezaron a hacerse conocidos mediante la interpretación de canciones nativas, antes de comenzar a cantar tangos. Acerca de esta presentación, cabe relatar dos anécdotas: sobre la personalidad de Carlos Gardel.

 

La primera anécdota es la siguiente: frente a donde iban a actuar, en el Teatro Royal, se había colocado un pasacalles con el nombre del dúo Gardel-Razzano, como publicidad y cuando Gardel vio el pasacalles, le dijo a Visconti –gerente del teatro Royal–: “Che, ¡se van a creer que soy Carusso!”

La segunda anécdota es esta: El teatro, Royal, en aquella noche, se venía abajo de tanta gente, los aplausos y las ovaciones eran interminables; cuando finalizó la función, Carlos estaba en el camerino llorando de emoción, cuando

llegó Visconti a felicitarlo, Gardel contestó: “Todo esto te lo debo a vos”. Es de resaltar la modestia y sinceridad del artista.

 

 


 

Lunes 05 de Junio de 2017 17:04

1.2 Las “Pensiones”

por María Mirna Rugnon Paiva

Formando parte del crecimiento y progreso de los países, se instalaban grandes industrias en las orillas de las ciudades, es entonces que los sitios de vida nocturna donde se escuchaba y bailaba el tango, se van desplazando al centro. En esas circunstancias, a comienzos del siglo XX aparecieron también otros puntos de reunión, denominados las “pensiones”, parecidos a las academias pero, en este caso, eran establecimientos muy frecuentados por los hombres, no solo de las orillas, sino de distintos ambientes aún provenientes de otros sectores de la ciudades, por otra parte, existía la creencia de que concurrir a esos lugares y saber bailar era una muestra de machismo. Lo importante era el baile y la figura central era el hombre, la mujer, en cambio era como una ayuda para exhibir él su destreza de bailarín. Se acostumbraba diferenciar la forma de bailar los uruguayos y los argentinos, se decía por ejemplo, que en el tango uruguayo los pasos eran más largos y en el tango argentino, más cortitos. De allí salió un dicho que era el siguiente. “Abran cancha que baila un oriental (uruguayo)”.

La característica del tango arrabalero en cuanto a la improvisación de la música y en parte en la danza, que se desarrolló, especialmente en las Academias, va desapareciendo en buena medida; no se va a dar de allí en adelante al comenzar la interpretación musical con el empleo de las partituras.


Ya en el año 1900, terminando el siglo XIX, se cierran las Academias, de éstas queda como el rasgo inolvidable, que aquella música de tango significaba una expresión de una gran creatividad y un arte auténtico, los músicos resultaban ser unos artistas verdaderos. Y casi todos los pasos en la danza datan de esa época. Representó un cambio muy trascendente en la interpretación de la música e igualmente en la danza.

Por eso se puede concluir, que finalizando con el siglo XIX, una etapa del tango, que puede calificarse como “primitiva”, vinculada a los estratos menos favorecidos de la sociedad; para dar comienzo, con el siglo XX, a la siguiente faz, en la cual, sale de los suburbios, para tomar por asalto la ciudad entera, convirtiéndose poco a poco en una verdadera pasión popular.

Este proceso tenía como marco la continuación del referido progreso del país, tanto en la capital como en la campaña, durante las primeras décadas del siglo veinte. Época en que empieza a apreciarse, dentro de las costumbres citadinas, el desarrollo del ocio, respaldado en un mejoramiento de la economía, desembocando en una vida más amable.

Se inicia con un paulatino despegue de distintas actividades de esparcimiento en las horas del día y en la noche: se expande así la vida nocturna en otras partes, más allá de las orillas. Por toda la ciudad se abrieron salones para escuchar música, canto, centros nocturnos, cafés, en fin sitios donde actuaban excelentes artistas, o también donde bailaba el público asistente.

Se agrega, además, el crecimiento del género teatral, que, aún cuando ya se conocía desde tiempo atrás, –el clásico y emblemático Teatro Solís se había inaugurado en 1856– participaba en ese desarrollo del ocio con obras de renombre de autores acreditados, nacionales y extranjeros. Era frecuente que actuaran artistas europeos. Por ejemplo, en 1903, cantó en Montevideo, el famoso tenor italiano Enrico Carusso ante un público tan culto que podía percibir cuándo una nota musical no salía exactamente como debía ser.

En fin, se cultivaba la afición al ritmo tanguero, en ambientes con otro carácter muy diferente al anterior, eran sitios creados para el entretenimiento, populares, a donde concurría un público variado. Además el espectáculo se alternaba con payadores –que era el canto y la música nativa, sus improvisaciones y canciones sobre la vida en el campo - siendo las formas musicales el estilo, la milonga y el vals criollo, entre otros, La pulpera de Santa Lucía. Es así que el tango, entre 1915 y 1920 tenía cada vez más difusión, convirtiéndose en una expresión cultural masiva, que llegaba a todas las capas sociales, fenómeno acentuado por el comienzo de la era del tango cantado en 1917.

1. Características generales

La Guardia Vieja constituye la primera etapa, se extenderá por veinte años, entre 1900 y 1920; coincide en algunos años con la Primera Guerra Mundial, con la Revolución Rusa y en algunas partes del mundo, con el principio de la lucha por la conquista del voto femenino.

Durante este período tienen lugar importantes progresos: se inicia la era del tango cantado con la voz de Carlos Gardel, y en 1917 se da a conocer La Cumparsita, considerado “El himno de los tangos”. También van a aparecer las partituras.

 

 

También se disfrutaba de los géneros venidos de Europa, como el vals, la polka, la ópera, estos se presentaban especialmente en los teatros y en reuniones en casas particulares. Paralelamente seguía evolucionando el tango. A principios del siglo XX, pocas letras de tango, estaban escritas, y las que se conocían, reflejaban la vida en los arrabales, con temas de mal gusto, desfachatadas o con lenguaje procaz, que no trascendieron. Por otra parte, no se elaboraban las partituras y tampoco se había iniciado la grabación. Hacia el final de esta era, las letras van a cambiar para volverse melancólicas.

Igualmente, en esos primeros años del siglo veinte, en el comienzo de la era de la Guardia Vieja, se empezaron a escribir las partituras, de manera que la música de los tangos, se iba haciendo conocida en diferentes ambientes citadinos. Justamente este adelanto constituyó otro factor para que aquellas partituras, contribuyeran, en gran medida a que el ritmo saliera del suburbio. Siguiendo con la secuencia, años después, se iba a incorporar la técnica para la grabación, que en sus inicios constituyó otra novedad, y otro paso más que contribuyó indudablemente a la difusión de este género musical.


 


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