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Recopilando, encontramos que los escenarios del tango también fueron al principio cerca de los cuarteles, después estaban en los cafetines danzantes portuarios, en los bajos fondos; luego va llegando a los patios de los conventillos y así se seguía expandiendo por la ciudad.

Figuras 18 y 19 Tango Orillero

Se caracteriza por ser una tonada, que es bailada, con preferencia por los compadres y los compadritos, prototipos de los arrabales; ritmo de mucha aceptación por tratarse de que, los sitios de esparcimiento, los suburbios, eran frecuentados por una población predominantemente masculina. Pero, con el paso del tiempo, el tango se hará conocer en los hogares, se va a imponer en los cabarets y de ahí en adelante se hará conocer más allá de fronteras, conquistando varios países sudamericanos, parte de Europa y EE.UU.

Hacia la década de 1910 a 1920, poco a poco, se empiezan a conocer, en las dos capitales, sitios nocturnos, denominados Cabarets; en Montevideo, al principio, los más famosos, eran el Pigall y el Moulin Rouge, ubicados en la zona céntrica, decorados al estilo de los europeos, se trata de lugares más acordes con los gustos de la franja social que empezaba a aceptar el tango. A esos sitios se va a bailar, a tomar una copa, a ver un espectáculo, a disfrutar una velada en pareja o con amistades.

Pero la clase alta y la burguesía ofrecían gran resistencia a aceptar este género musical debido a los lugares donde se escuchaba y por la manera de bailarlo, considerándolo, ligado a la mala vida y atentatorio de las buenas costumbres. Aunque los jóvenes de esas familias acomodadas, solían disfrutar de la vida nocturna, frecuentar los suburbios, y bailar el tango.


 

Contemporáneamente a esta primera etapa primitiva del tango arrabalero, iniciada en la década de 1860, durante la segunda mitad del siglo XIX, se desencadenaba un nuevo impulso de progreso en los dos países rioplatenses.

Con el correr del siglo XIX, después de haber finalizado la Guerra Grande en la República del Uruguay, se inició una época de gran crecimiento, en particular, en su capital, Montevideo. Por ejemplo aparece el ferrocarril, los tranvías, el empleo de la electricidad, la edición de varios periódicos, el desarrollo de la enseñanza, y otros adelantos.

Figura 16. Zona del Puerto.

Siguiendo con la modernización del Estado, continúa la transformación y mejoramiento del país, en Montevideo, se inaugura el alumbrado público, así como la instalación del agua potable y el saneamiento.

A propósito, el nombre de Uruguay, en idioma indígena, el guaraní, significa “Río de Los Pájaros Pintados”. Así mismo, el nombre del departamento, Tacuarembó, quiere decir “la tierra de las tacuaras”. Se le decían “tacuaras” a unas cañas muy resistentes, que se doblaban, pero no se partían. Estas eran usadas por los indígenas, para construir viviendas y otros usos.

En cuanto a los cambios operados en el Uruguay, bajo la influencia del modernismo, hacia fines del siglo diecinueve, en el ámbito de lo rural, se introduce el ganado ovino, ya que el bovino siempre había existido; igualmente se empiezan a colocar alambrados en la campaña, para establecer los límites de la tierra de cada propietario, es así que aparecen las estancias y de esa manera se mejora la producción agrícola, se consolida al mismo tiempo la propiedad rural. Como consecuencia, se agrupan los propietarios rurales para formar La Asociación Rural del Uruguay.

Figura 17. Inauguración del Ferrocarril

Ese desarrollo finisecular trajo como secuela, que en esas condiciones se va marginando al gaucho que estaba hecho a la libertad, excelente jinete, acostumbrado, hasta ese momento, a recorrer la campaña a caballo, sin límites, ni trabas. El alambrado, ya mencionado, da lugar al surgimiento de otros problemas en cuanto a la tenencia de la tierra.

Por otra parte, fue fundado en 1886 el periódico El Día, desde el cual se difundían las ideas progresistas, por el Partido Colorado, se denominaba así y porque se identificaba con la ideología liberal; el otro partido tradicional era el Partido Blanco que se identificaba con la ideología conservadora.

Transcurriendo los últimos años del siglo XIX, arriba al Uruguay la corriente filosófica del Modernismo, procedente de Europa; fenómeno éste que da lugar a varios avatares en la política. En cuanto al tango, que no había salido aún de los arrabales, se operarán cambios paralelamente con el progreso y los adelantos que acompañaron el paso del siglo XIX al XX.

Por otro lado, es de destacar hechos tales como la construcción de una pista para las carreras de caballos como entretenimiento, en 1880, y a partir del año 1889, tendrá lugar la construcción del Hipódromo Nacional de Maroñas, el cual se mantiene aún, donde semanalmente corrían caballos de calidad reuniéndose mucho público aficionado.

En el nuevo siglo se va a iniciar una nueva etapa de la evolución del tango denominada “La Guardia Vieja”. Se señala el año 1900 como el comienzo, prolongándose hasta el año 1920.

El 18 de julio de 1901 se inician las obras para la construcción del Puerto de Montevideo. Y comienza el uso del teléfono. Se sustituyen en 1906 los tranvías de tracción a caballo, por los eléctricos.   En 1907 se inauguró el  "biógrafo" (en esa época se le llamaba así a las salas de cinematógrafo) denominado Biarritz, ubicado en la zona residencial de Pocitos; aún cuando ya existía algún otro en la zona del centro. En 1910 se abrió el almacén con bar, llamado El Expreso Pocitos, que pronto va a cumplir 100 años de fundado. En 1913, en el mundo, se inicia la era del vehículo motorizado y en Uruguay empezaron a circular automóviles para alquiler, para aquellos que no tenían carruaje, o se alquilaban para eventos sociales. En corto tiempo circulaban varios automóviles particulares.

Se emprende una remodelación urbana, se plantan árboles en las  veredas o aceras, se delimitan los distintos barrios, como es el caso del barrio Reus, el cual se hizo famoso, por haber mucha afición al tango y abrirse varios sitios donde se disfrutaba este género musical. (Se le dió ese nombre porque fué fundado por el empresario Emilio Reus).Entre otros, también se delimitó el barrio Palermo, éste último conocido porque allí se interpretaba el género musical Candombe. Contemporáneamente se iban abriendo varios Cafés, donde se disfrutaba esa bebida y en algunos también se escuchaba música popular.

Se llega a una etapa de transición hacia el nuevo siglo veinte, es también la época, en que se construyen grandes edificios públicos, bancos, teatros, hospitales, hoteles, obras en las que colaboraron los emigrantes europeos con sus hábitos de trabajo. Todas construcciones que le marcaron un estilo europeo a la capital de Uruguay.

También, dentro del marco del positivismo filosófico que empezaba a predominar, continúan adelante tanto la Reforma Escolar de José Pedro Varela, iniciada a partir de 1870, -en esta segunda etapa, con relación a los métodos de enseñanza y en cuanto a la formación de los maestros- lo mismo ocurrió con la continuación de la renovación en la Universidad iniciada por Vázquez Acevedo. Igualmente, se adelantaron reformas en materia de códigos y de leyes que favorecían a los trabajadores.

Así mismo, en esta época se empezó a emplear el telégrafo, un medio de comunicación que permitía y facilitaba la comunicación del gobierno con los distintos departamentos. Y en cuanto a la historia patria, de igual manera se profundizaba, en su estudio, en esos años, empezando a exaltarse la figura del Héroe José Gervasio Artigas “Padre de la Patria”, como precursor y promotor de nuestra independencia[1].

En cuanto a la cultura, se puede afirmar que se iba afirmando la identidad uruguaya, con una generación de intelectuales, nombramos solamente algunos de ellos, por ejemplo, se contaba con la poesía y la prosa de Juan Zorrilla de San Martín (1855 -1931) y otros representantes del Romanticismo; igualmente “El Pintor de la Patria” Juan Manuel Blanes(1830-1901) otro pintor era Blanes Viale (1879-1926); el historiador Francisco Bauzá (1851-1899), obras como la novela de Eduardo Acevedo Díaz (1851-1921); la música de Giribaldi y Sambucetti y el autor de obras de teatro costumbristas, Florencio Sánchez.



[1] En Bogotá, en la Plazuela del Concejo Municipal de Bogotá D.C. hay una estatua de Artigas.

Martes 21 de Marzo de 2017 20:25

Classicauto 2017

por Alejandro Lazcano

La VIII edición de esta feria del vehículo clásico tuvo tres protagonistas por encima del resto de personajes, eventos y artefactos, cuales fueron Emilio de Villota, el Seat 600 y el Porsche 928, que se asociaron con el 40 como cifra de varios de los aniversarios realizados.

La feria se celebró entre los días 24 y 26 de febrero en el pabellón de Cristal de la Casa de Campo y sus alrededores, que daban cobijo a numerosos vehículos procedentes de clubs de aficionados a esta disciplina, así como a particulares que gustan de exponer el resultado de sus desvelos a lo largo del año, lo cual permite dar un paseo muy agradable cuando se concluye la visita al edificio principal sede de la muestra.

Volviendo a nuestros protagonistas, empezaremos por Emilio de Villota, que representaba el primer aniversario con la cifra 40, ya que se cumplían 40 años de su victoria en el gran premio de fórmula 1 celebrado en el circuito de Mallory Park en el año 1977 en la localidad británica de Leicestershire a los mandos de un Lyncar-Ford 006 que también se exponía tras su reconstrucción. Decir que este circuito se construyó sobre un óvalo realizado inicialmente para la celebración de carreras de caballos, por lo que su estructura básica actual responde a esta figura, con unas extensiones en curva en sus extremos.

En segundo lugar vamos a mencionar el homenaje realizado al Seat 600 como vehículo referente de la evolución y desarrollo en nuestro país y del que la marca constructora aportaba varios ejemplares representativos de algunas de las principales fases de su construcción que se extendió entre los años 1957 y 1973. Estas unidades representaban al modelo original o N, a un D descapotable, un E, y un L con el que concluyo su fabricación.

En tercer lugar nos referimos a los 40 años del Porsche 928, que fue el modelo con el que la firma Porsche intento sustituir la saga 911, pero que a pesar de su calidad y soluciones novedosas, no consiguió su objetivo, ya que los amantes del perfil y brío de un 911 no podemos dejarlo de nuestras manos. El 928 se fabricó entre los años 1978 y 1995, resultando ser el primer deportivo en ganar el título de coche del año en Europa el año 1978. En 1986 estableció el record de velocidad con 277 Km/h en las llanuras de sal de Utah. Continuo la saga de motor delantero que comenzó el 924 pero con un V8 que se componía de dos de las bancadas de un 944, aunque no duplico inicialmente su potencia, cuestión que si consiguió su último modelo, el S4 GTS.

Como soluciones novedosas destacaremos la transmisión “transaxle" que lo dotaba de un túnel de transmisión rígido con cambio en el eje trasero, lo que daba un equilibrio de pesos entre los ejes, así como el eje trasero "Weissach", que alteraba la convergencia de las ruedas traseras según la fuerza aplicada, inclinando la rueda hacia el interior del eje de giro, con lo que sereducía el posiblederrapaje.

 

Como mención final a los aniversarios de 40 años, queremos destacar la exposición que Seat hizo de su participación en el rally de Montecarlo de 1977 del que destacamos el 1430 con el que participaron Salvador Cañellas y Daniel Ferrater, y otros dos coches, un 1430 y un 127 en perfecto estado de conservación.

 

Una vez descritos los protagonistas del salón pasamos a uno de los apartados emblemáticos cual es el concurso de elegancia para vehículos construidos con anterioridad a 1955, y que en esta ocasión contaba entre otros con ocho ejemplares a cual mejor conservado, y de los que gano la puesta en escena el Chrysler 77 de 1930, y el concurso fue adjudicado al IsottaFraschini del especialista en restauraciones Francisco Pueche. En cualquier caso y sin ánimo de discrepar yo me hubiera quedado con el Bugatti azul (B 14687) que parecía pedir que se le diese una vuelta.

 

Junto a este concurso, nos impresiono la reconstrucción del Ricartdel museo de Salvador Claret que se estáhaciendo en Valencia, así como el Hispano Suiza H6C Sport de los años 20, que se mostraba en proceso de restauración con su chasis de madera.

 

En cuanto a las incorporaciones al salón, quiero destacar el stand de Abarthque mostro un alto nivel de calidad y del que me quedo con un 124 Spider modelo original junto a la nueva versión, un Lancia o37 y especialmente un Fiat 131 que parecía recién construido.

 

En cuanto al premio del III Concurso de Restauración de modelos Porsche entre concesionarios de la marca, el galardón se lo llevó el Centro Porsche Madrid Norte por la restauración de un Porsche 356B de 1962, que se encontraba en el stand de la marca junto a algún ejemplar de los homenajeados 928.

 

Al igual que en la anterior edición Pegaso aporto un autobús que colaboro en el traslado de visitantes al Salón, en esta ocasión el cuerpo de bomberos se presentó con dos ejemplares,un Delahaye de 1934 y un Dennis de 1949. También vimos a la familia argentinaZapp, que lleva desde el año 2000 recorriendo el mundo a bordo de un Graham-Paige de 1928 y a los que volvimos a ver en el rally de coches antiguos Barcelona Sitges.

 

Entre los stand dedicados a la venta de piezas nos quedamos con los dedicados a la marca VW y especialmente los de su archifamosa furgoneta.

En lo que respecta a las motos, el Concurso de restauración de motocicletas anteriores a 1970 recayó sobre una MV Agusta Sella de 1964, si bien había una gran variedad de ejemplares en perfecto estado de conservación de las marcas BMW, Guzzi o Harley Davidson.

 

En cuanto a la planta inferior, encontramos un mayor número de vehículos en venta, si bien los precios se han incrementado respecto a la edición anterior y los Mercedes 380 SL ya se cotizan a 25500€, los Citroen DS 21 a 19900, pero nos encantóentre los menos caros un Peugeot 405 a tan solo 5000€ y especialmente un PTV que se vendió inmediatamente.

Destacamos por último la presencia en el espacio exterior de los clubs del Renault 4/4, el Citroen 11 ligero o la gran gama de Seat desde los 124 Sport, a los 1430 pasando por otros muchos.

Informacion adicional

  • Tema Los Coches Clásicos

En materia política, hacia 1880 existió la época del militarismo –en el gobierno, se sustituye el rol de los partidos políticos, por el rol de los militares - en la conducción del Estado.

El general Máximo Santos desempeñó la presidencia hasta el año de 1886, fecha en que renunció y entonces se terminó así la etapa del Militarismo y se inició la transición hacia el Civilismo, con el gobierno de Máximo Tajes, que corrió desde el año 1886 al 1890.

Durante su presidencia, Máximo Santos estaba muy cercano, era amigo y además compadre del coronel Carlos Escayola Medina, quien era Jefe Político y Militar en Tacuarembó. Este Coronel fue, nada menos, que el progenitor de Carlos Gardel y, como una coincidencia, entre los años 1883 o 1884, llegó al mundo el más grande cantante de tangos. Gardel nació en la localidad de Valle Edén y su madre era María Lelia Oliva, una menor de edad cuando lo procreó; ella era hermana de Blanca Oliva de Escayola, quien era la esposa del citado Coronel.

Ocurrió en el entorno de un bello paisaje bucólico, de ahí el nombre, Valle de Edén, localidad ubicada en el norte del departamento de Tacuarembó, uno de los 19 departamentos del Uruguay.

 

Martes 28 de Febrero de 2017 14:41

10. Las academias de baile

por María Mirna Rugnon Paiva

 

Eran salones o espacios grandes, con poca o ninguna decoración, donde se organizaban bailes y clases de bailar tango, sitios para todo público. A estos lugares concurrían una gran mayoría de hombres, para aprender los pasos del tango. En aquel ambiente y en ese entonces era de buen recibo y una muestra de hombría saber bailarlo. En Montevideo se abrieron varias academias de baile pero una de las más famosas era la Academia San Felipe y Santiago.

Se danzaba al ritmo de pequeñas orquestas, hacia 1890 y siguientes, hasta el año 1900, cuando desaparecieron las academias para dar lugar a la aparición de las pensiones.

Por otra parte, es pertinente resaltar la creatividad de músicos y bailarines, ya que en ese tiempo todavía no existían las partituras. Esos conjuntos u orquestas de cuatro o cinco integrantes hacían gala de la improvisación. Esta creatividad no solo era en la música, también en el baile, esta era una interesante característica a destacar en dichos establecimientos.

En realidad, los instrumentistas eran verdaderos artistas, pues las notas musicales no se escribían  previamente y las piezas eran ejecutadas espontáneamente por músicos, que solían ser seis. En ocasiones, estos músicos eran analfabetos, pero tocaban ‘de oído’ instrumentos como el violín, la guitarra y la flauta.

Cuando una interpretación tenía mucho éxito, la repetían noche a noche y en distintos lugares, de tal forma que se convertía en una pieza conocida que adquiría fama.

Se dice que en ocasiones la música le imponía los pasos al bailarín, o viceversa, podía ocurrir que los bailarines, con sus pasos imponían el ritmo. Pero se puede considerar que lo importante era la música y la danza, ya que el canto, solo va a aparecer con posterioridad, hacia 1917.

Se buscaba seguir el ritmo de tal manera, que derivaba en la creatividad de los pasos, por eso en muchas ocasiones se le daban nombres como La Sentadita” o “La Cepillada” o “El Cuatro”. En esa forma, los pasos podían llegar a sugerir el ritmo.

Así mismo, generalmente, los músicos, que gozaban de buena acogida, se sentían halagados, y eran receptivos a los pedidos, es así que cuando los asistentes proponían determinados temas para que fueran interpretados, lo hacían con agrado. Les enviaban a los músicos trozos de papel con nombres de tangos.

Igualmente, en estos ambientes, además del tango, se interpretaban y se improvisaban milongas. Asimismo se le daba el nombre de “milonga” a los sitios públicos donde se va a bailar, este término, se usa aún, en la actualidad. Una de las milongas o academias más conocidas en Montevideo, era, como ya se dijo, la Academia “San Felipe y Santiago”, ubicada cerca del puerto, funcionó hasta el año 1899, finalizando el siglo diecinueve.

Estas orquestas incipientes, solían tener seis integrantes, a veces analfabetos, pero con el mérito de que tocaban de “oído”, siendo los instrumentos la guitarra, el violín, la flauta, el flautín; en ocasiones el organito porque se prestaba por tener un sonido melancólico, traído por lo italianos. A veces, en lugar de la guitarra, el arpa y un bajo. Más adelante se va a introducir el piano.

Las academias de baile eran frecuentadas por mujeres, ellas no eran muchas, iban a bailar, se sentaban esperando que las sacaran a bailar, en cambio los hombres permanecían de pie, mientras no bailaban. Es allí donde se iniciaron los pasos llamados “cortes y quebradas”, que era una manera de “seguir” el compás. Ese mismo estilo surge en Buenos Aires y aparecen establecimientos similares que se denominaron los “Peringundines”.

A propósito, Daniel Vidart, en El tango y su mundo, menciona al escritor argentino Jorge Luis Borges, quien en su obra El idioma del los argentinos (1928) ha afirmado lo siguiente:

El tango sediciente argentino (según Rossi) es hijo de la milonga montevideana y nieto de la habanera. Nació en la Academia San Felipe, galpón montevideano de bailes públicos, entre compadritos y negros; emigró al bajo de Buenos Aires y guarangueó por los cuartos de Palermo (donde lo recibieron la negrada y las cuarteleras) y metió ruido en los peringundines del centro y en Monserrat, hasta que el teatro nacional lo exaltó. Es decir, el tango es ‘afromontevideano’, el tango tiene motas en la raíz. Ser de color humilde y ser oriental son condiciones criollas, pero los morenos argentinos (y hasta los no morenos) son tan criollos como los de enfrente y no hay razón para suponer que todo lo inventaron en la otra Banda […] [1]

Es muy curiosa la descripción de una academia, que hace el autor uruguayo, Vicente Rossi, en su obra Cosas de negros, refiriéndose a la “San Felipe”:

[…] la más típica y amplia, la más importante y famosa, la creadora del corte y la quebrada, la más clásica y la más cómoda, pues ofrecía al público amplia gradería de tablas, alta y baja. Ubicada en el mentado bajo montevideano, en la parte de atrás, acariciaba o batía furioso el oleaje del Plata. Era un galpón de madera y zinc, asentado sobre paredes bajas[2].

El mismo Vicente Rossi, en su artículo “La Academia” se ocupa de los “salones de bailes públicos”, que vienen a ser las academias, y nos cuenta algo referido a los instrumentos:

[…] tres violines, un arpa, una flauta, un bajo de metal y un armonio clásico de tres octavas, manejado por el director Lorenzo, un criollo que tocaba hábilmente, con una sola mano. En ella también se compuso, para el suburbio, especialmente milongas, teniendo este ritmo mucha acogida en la concurrencia, de allí que su demanda era continua y acrecentaba la fama y prosperidad del salón[3].



[1] Vidart Daniel, op. Cit. p. 14 , incluye la cita aludida.

17 Rossi, Vicente. “Cosas de negros”. Los orígenes del tango y otros aportes al folklore rioplatenses/ramificaciones históricas (ejemplar corregido por el autor para una segunda edición ). Montevideo: Librería Hachete S.A., 1954. pp. 151 y ss

[3] Carriego, E. Op. Cit., p. 151.

 

Con el paso del tiempo, el tango se va transformando, influye también el hecho de que con el crecimiento de las ciudades, y al empezar a desarrollarse la industrialización[1], aquellos sectores del Bajo, deben desocuparse para darle paso a la instalación de industrias; entonces los centros nocturnos se trasladaron de las orillas al centro.


 

Figura  Hasta diciembre de 1978, el conventillo de Medio Mundo —ubicado en la calle Cuareim 1080, en pleno barrio Sur de Montevideo— fue uno de los núcleos más importantes de la cultura afrouruguaya.

Esta danza, que en un principio era propia de los burdeles y sitios cercanos del puerto, fue llegando poco a poco a los conventillos, edificios muy grandes, a veces de dos pisos, destinados al inquilinato, donde se alojaban tanto criollos como emigrantes.

Los conventillos eran unas construcciones donde mucha gente compartía un edificio, acá cada familia o cada persona tenía una sola una pieza, pero, al mismo tiempo había una solidaridad entre todos; de allí, que había, en el mismo edificio, zonas comunes, para todos los inquilinos, por ejemplo, un patio grande en el medio, que servía para lavar ropa o para desarrollar actividades en común, en este lugar también se hacían reuniones de trabajo o festejos, y, en ocasiones se organizaban bailes con música de tango.

Existió un conventillo muy famoso en Montevideo llamado “Medio Mundo”, que ya desapareció. Carlos Gardel vivió allí entre 1890-1892, en su niñez, después de haber llegado desde Tacuarembó, en compañía de Berta Gardes. En ese entonces el futuro artista, permaneció bajo el cuidado de María, una sobrina de Escayola que vivía en el conventillo y una francesa Anais Beaux con su compañero Francisco Muniz. En la época en que la francesa Berta Gardes viajó a Toulouse a tener un hijo suyo, quien se llamaría Charles Romualdo. Acompañada de su hijo volvió a Uruguay a reunirse con su amiga Anais, su esposo y Carlitos. De ello deriva que, más adelante se trataría de hacer pasar al francesito, como que fuera Carlitos, es decir se intentó hacer creer que era un solo niño.

Continuando con el tema de la trayectoria de esa danza, esta empezó a difundirse y se dio a conocer más allá de los arrabales. Aparecieron así en Montevideo las academias, lugares para todo tipo de público, similares a los galpones, donde se bailaba y se daban clases, para aprender esa danza con mujeres “profesionales“ que cobraban por ese trabajo. Había hombres encargados de vigilar esos sitios, que se llamaban “los bastoneros”. En algunos sitios, se podía beber alternando con las “coperas”.





[1] Se inició en Uruguay hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, lo cual contribuyó a un mayor desarrollo y crecimiento de la vida en la ciudad. Surge la clase trabajadora.

 

Esa añoranza, estos comportamientos, en las orillas, en cierta forma normales del ser humano en su desadaptación, se mezclan y van a derivar en que, tanto aquellos extranjeros, venidos de tan lejos, decididos a iniciar una nueva vida, así como también los criollos que fueron alejados de su medio, el campo; van a experimentar una remembranza o un sentir muy profundo que es la nostalgia que sentían los gauchos en la ciudad, al recordar el campo; así como aquellos inmigrantes radicados en América, quienes habían dejado atrás su patria lejana y a la que nunca volverían.

Figura 10: dicionario Lunfardo


Como consecuencia natural del proceso de comunicación y de integración, los criollos empiezan a incorporar expresiones italianas en su vocabulario coloquial, a veces palabras foráneas deformadas. De la misma manera, los extranjeros iban adoptando el lenguaje local mezclado con el suyo, lo cual resultó en una mezcla de los dos idiomas.

Se puede añadir que llegaron corrientes de españoles, preferentemente del norte de los Países Vascos y del sur, de Andalucía. Igualmente, italianos de muy al norte, de La Liguria, por ejemplo y también del sur de Italia. En menor cantidad, también hubo procedencia de Francia, de esta manera, se fue conformando el lunfardo.

En aquellos tiempos, hacia la mitad del siglo XIX las distintas culturas se iban mezclando, ya que las dos capitales rioplatenses, Montevideo y Buenos Aires, contaban con una población que era mitad criolla y mitad extranjera, y aun hubo épocas donde los extranjeros eran los más numerosos.

Como dice Daniel Vidart, en su excelente publicación El tango y su mundo:

[…] Toda cultura compleja está cosida, apuntalada con empréstitos […].

[…] El resultado de ese intercambio fue una fusión gradual, imperceptible. Los italianos se acriollaron y nosotros, sin quererlo y sin saberlo, nos italianizamos. Una idea colectiva, empero, sobrevivió al embate del acordeón, de la agricultura y de la polenta. No quisimos renunciar a la sangre charrúa […].

[…] La tan llevada y traída “sangre charrúa” es una idea-fuerza, un mito piadoso de nuestro orgullo nacional.

[…] Esta epopeya popular de la inmigración italiana, silenciada y escamoteada por la historia oficial, no ha tenido otro cancionero que el del tango”[1].

Hay que destacar otro factor, que influyó en la gestación de este ritmo, y es que los extranjeros eran muy dados a cantar al interpretar música con instrumentos, justamente el estilo del cantar enfático de los italianos influyó en el cantar del tango.

Como ya se dijo, al principio lo bailaban en las orillas, los hombres que se consideraban pesados o personajes, luego con mujeres de los bajos fondos. Pero con la presencia de los inmigrantes surgen otros bailarines, sus descendientes, hijos de españoles y de italianos, que se van integrando. Ellos conforman personajes, como son ‘los compadritos’, quienes, sin otras habilidades, bailan muy bien el tango, lo que se considera como un mérito, pues ellos carecen de la valentía que caracteriza al gaucho quien se vio desterrado de la campaña y llegó a la ciudad, sintiéndose desamparado.

El tango, surgido en los bajos fondos, es danza, y esta forma de esparcimiento también comienza poco a poco a ser igualmente, el esparcimiento de la gente honrada: los trabajadores de las fábricas, los conductores de los carros a caballo, los vendedores de productos varios, los obreros, los basureros, las yiras, las lavanderas y planchadoras de los conventillos, quienes en sus ratos de ocio concurrían a los sitios donde se escuchaba y se bailaba esta danza. Es decir, que también empezaban a participar de esa danza gente de los sectores de las capitales rioplatenses, habitados por una población trabajadora, los proletarios.

Sea lo que sea, el tango apareció para ser bailado. Sus compases se empezaron a oír en los suburbios del Bajo, donde se concentraba “la mala vida”. Lo bailaban los milicos, los trabajadores de mataderos, los carreros, los artesanos, los gauchos desterrados, los peones, marineros, los hombres que buscaban diversión.

De ahí que, cuando los militares tenían “día libre” se improvisaban reuniones con guitarras y enseguida se formaba el baile sobre los pisos de tierra que debía ser mojada, cada cierto tiempo para que no se desprendiera polvo. La iluminación era con velas de sebo o con faroles a kerosene.



[1] Vidart, Daniel. “Los italianos en el nuevo mundo”. El tango y su mundo. Montevideo: Ediciones Tauro, S.R.L. 1967, p. 114.


En virtud del clima de dificultades creadas en la adaptación de los extranjeros, aparece un aspecto curioso: un culto al coraje, es como hacer del coraje un valor, es la razón por la cual los compadres que frecuentaban o habitaban en los bajos fondos llevaban siempre un cuchillo consigo, se juegan la vida, hacen del coraje un ingrediente de la hombría, lo que deriva en intentar solucionar los problemas con el arma que llevaban bien guardada.

En ese medio, incluso acostumbraban a batirse a duelo, algo muy difundido, de ahí que varias letras de tango hacen alusión al Duelo criollo -título de un tango-, lo cual era considerado como un ritual, con el cual se estaba cumpliendo con un código de lamoral.Los motivos más comunes que motivan el duelo son problemas de faldas o de rivalidad en cuanto a ideología política u otros temas.

 

Figura 9. Lenguaje en el Arrabal.

En esos tiempos, las aceras, a manera de alumbrado público, estaban iluminadas con faroles, el encuentro para batirse a duelo tenía lugar allí, en general en horas de la noche.

Todo sucedía según estas costumbres: a la hora indicada, los personajes aparecen cada uno por su lado, caminando despacio, vestidos con elegancia; se encuentran bajo la tenue luz de la luna y de los faroles, al comenzar la acción, cada uno con una daga o con un cuchillo. En esa primera etapa, avanza, cada uno con compás de pies, dando pasos, hacia delante y alguno hacia atrás, haciendo movimientos que recuerdan a una danza, incluso con cierta cortesía, se ha dicho que de allí derivaron los pasos llamados cortes y quebradas en el tango. En determinado momento, se quedan quietos, frente a frente, es el momento de la definición, las cuchilladas son rápidas, de uno contra el otro, de repente uno de los dos cae, lentamente hasta el suelo. El vencedor queda inmóvil, limpia el cuchillo y se aleja. A veces llegan acompañados de alguien, como un padrino, que observa todo de lejos.

En ese mundo de los arrabales aparecen prototipos, como los compadres y los compadritos, en muchos casos, gauchos venidos del campo, quienes desplazados de la campaña y una vez en la ciudad, sin caballos que domar, sin las faenas del campo en que ocuparse, sin adquirir hábitos de trabajo en la ciudad, ante cualquier discrepancia reaccionan y con facilidad se muestran propicios a la pelea. Se dice que, aunque no son amenazantes como los guapos, coinciden con ellos en cuanto hacen del coraje, un valor. Hacia fines del siglo XIX, en ese entorno, empiezan a definirse los prototipos del arrabal, según el Glosario de Voces Lunfardas :


Figura 7. Compadres

Los tahures son los que lucraban con los juegos de azar.

· Los guapos eran hombres valentones, orilleros.

· La percanta era de ínfima categoría, mujer hampona.

· El compadre era el hombre valiente de las orillas, pesado arrabalero.


Figura 8. Gauchos

· Los compadritos, considerados menos guapos que un compadre, imitan a estos, pero no son agresivos ni peligrosos. No obstante, otra gran diferencia es que se trata de muchachos, a quienes les gusta la elegancia en el vestir, lucir su estampa varonil y usar en algunos casos una golilla alrededor del cuello, que recuerda una prenda del gaucho.

· Los malevos son individuos peligrosos y agresivos, traicioneros y castigan a las mujeres para obligarlas a la mala vida[1].

Estos prototipos estaban bien caracterizados, resultaban ser buenos bailarines de tango porque ese ritmo había nacido en ese ambiente. Para ellos, la danza era un motivo de lucimiento, se sentían protagonistas. En ocasiones, ante una rivalidad, optaban por batirse a duelo con el otro.

Viene al caso una cita de Jorge Luis Borges, quien ha dicho:

[…] hablar de tango pendenciero no basta; yo diría que el tango y las milongas expresan directamente algo que los poetas muchas veces han querido decir con palabras: la convicción de que pelear puede ser una fiesta[2].

Pero hay autores que van más allá y afirman que de la habilidad desarrollada en el duelo criollo aprendieron o tuvieron la fuente de inspiración para los pasos en el tango.



[1] Las denominaciones aludidas se tomaron de Daniel Vidart, op. Cit., p. 201

[2] Borges José Luis, publicación de 1955.

Figura 6. Milonga en el Conventillo. Obra de A. Hugo Puebla

Este ritmo y su danza constituyeron un factor que contribuyó al proceso de integración de culturas entre nativos, criollos y emigrantes europeos.

Como es de imaginar, de ese entramado social inicialmente brotan sentimientos encontrados, de rebeldía, resentimiento y rivalidad entre los criollos o nativos, por un lado, y los inmigrantes, por otro. Este fenómeno, paradójicamente, va abriendo paso a la integración de las dos culturas.

Este fenómeno se dio en la población de los suburbios, entre los diferentes grupos de criollos corridos del campo y los emigrantes europeos, quienes vinieron a echar raíces en América. La reacción de los criollos frente al arribo masivo del emigrante europeo fue de cierto rechazo, en ocasiones se burlaban de ellos; no obstante, con el tiempo empiezan a fraternizar, juegan a las cartas, conversan, comen en camaradería, y así van intercambiando sus costumbres y su cultura. Justamente en esa convivencia se va mezclando el lenguaje de los extranjeros con los criollos, y resulta el “Cocoliche” para los italianos del sur y el “Yacumino” para los italianos del norte. También va a aparecer el “Lunfardo”, que iba a derivar de los lenguajes citados, y después sería empleado en las letras de los tangos de la primera etapa.

En este entorno, los comportamientos de los pobladores y el trato entre ellos serán parte del ambiente donde surgen personajes como los ‘Guapos’, quienes pelean para demostrar su valía y coraje; en fin, esa vida en los arrabales, se considera la semilla del tango.

Con el transcurso del tiempo y superada la resistencia inicial entre los criollos y los foráneos, comienza a producirse en los suburbios de las ciudades un entendimiento. Es decir, un ambiente de tolerancia entre los criollos desclasados –de raza blanca y de raza negra– y los indígenas y gauchos. Estos últimos se alejaron del campo debido a que en la campaña se empezó a emplear el alambrado para cercar la propiedad, los pedazos de tierra de cada uno; con ello perdieron su libertad.

En las palabras de Daniel Vidart: “se mezcla la Europa latina con la América mestiza[1].

Con la interrelación de los distintos grupos humanos ubicados en las capas sociales con menos recursos, los habitantes de los suburbios comienzan a integrarse y a compartir pobreza con los recién llegados. En muchos casos, vivían muchas familias en un mismo edificio, especialmente en las construcciones denominadas “conventillos”.

Quizá por este aspecto sociológico, por el ambiente donde transcurría y donde empezó, o por la forma como se bailaba el tango, este ritmo no era aceptado por las élites criollas.



[1] Vidart, Daniel. op. cit. El tango y su mundo

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