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Viernes 10 de Octubre de 2014 17:27

SOR PACIENCIA

por Juan Pedro Escanilla

Si hay una persona en este mundo de dobleces y oscurantismos que merezca llevar su propio nombre esa es sor Paciencia.

Africana, de raza negra, sor Paciencia trabajaba en la misma misión que el padre Miguel Pajares y, cómo él, contrajo el virus del ébola.

Al padre Pajares, en una operación tan imprudente como ineficaz lo repatriaron, a petición propia, para curarlo en España. Sor Paciencia, digámoslo suave, no cabía en el avión: Qué si no tenía estatuto de cooperante; Qué si no tenía visado; Que si no tenía la nacionalidad, etc. Para más INRI, otra monja fue repatriada junto al padre Pajares, eso sí, española y … sana.

Ironías del destino, o la mano de la providencia dirán otros, prácticamente sin tratamiento, abandonada en su tierra, Sor Paciencia sobrevivió y, al hacerlo, el milagro de la transmutación convirtió su sangre en una reserva de anticuerpos, un bien precioso con el que intentar acertar donde otros remedios habían fallado. Así que, ahora sí, había que traer a sor Paciencia a España y utilizar su sangre para tratar el virus. Se acabaron los problemas de visado, de protocolos o de nacionalidad.

Hic est enim calix sanguinis mei. Convertida en medicamento ambulante, Sor paciencia ha resistido a la triple tentación del rencor, el orgullo y la soberbia y, por amor a dios o al hombre blanco a quien, con lágrimas en los ojos, vio un día partir hacia la muerte, ha hecho el viaje que entonces le fue negado, haciendo bueno el principio homeopático de que lo que nos cura viene del mismo sitio que lo que nos mata, y con la finalidad última de salvar la chapuza en la que se está convirtiendo la gestión de la sanidad en España.

La vampirización de sor Paciencia es la metáfora perfecta de nuestra relación con el tercer mundo. Cómo olvidar, al escribir estas palabras, la imagen de tantos hombres y mujeres de color ahogándose en pateras, apaleados por la policía marroquí, desgarradas sur carnes por las cuchillas de las concertinas.

No lograran pasar hasta que de verdad los necesitemos.

Martes 30 de Septiembre de 2014 20:10

EUROPA I Preludio con (Sosa) Wagner

por Juan Pedro Escanilla

Algunas veces las intenciones, buenas o malas, se nos quedan durmiendo en un rincón hasta que un acontecimiento nuevo viene a despertarlas. Es lo que me ha pasado a mí: A principios de año, Paco Sosa Wagner y Mercedes Fuertes, ambos catedráticos en la universidad de León, presentaron en Bruselas su librito "Cartas a un Euroescéptico". Todavía no estábamos en campaña pero ya se avistaban las elecciones al Parlamento Europeo y, por otra parte, tuve hace tiempo la oportunidad de coincidir con Sosa Wagner por motivos profesionales así que, picado por la curiosidad, me fui al Cervantes a escuchar.

Me gustó la conferencia. Me gustó que no se citara el partido del autor más que una sola vez (y por la presentadora) y, sobre todo, me gustó oír a un político español hablar de Europa para algo más que para echarle la culpa de todo lo malo: ¿Alguien se acuerda de que cuando en España los teléfonos pasaron a tener nueve cifras nos inundaron de publicidad diciendo "Europa nos pide un cambio"? Era mentira. La más pequeña de cuantas he oído antes y después, pero probablemente una de las que mejor explica el infantilismo de nuestros próceres, siempre con el "yo no he sido" en la boca.

Así que me dije: Tengo que leer ese libro. Me hice con él, lo eché al macuto que utilizo cómo cartera y … ahí se quedó. No porque el libro fuera un ladrillo, más bien es un opúsculo, sino por mi natural tendencia a lo que desde los romanos se conoce cómo la <em>procastrinatio</em>.

Y ahí se habría quedado de no ser por el reciente rifirrafe en el interior de UP y D, en el que no voy a entrar, bastante tiene uno con las propias dolencias, que me lo ha recordado y me ha incitado a, por fin, leérmelo. Y de paso a sugerirme una serie de post sobre Europa.

Vayamos al libro. Debo decir que me ha gustado. Pienso que debería ser libro de lectura en todos los institutos de bachillerato. No sólo porque está escrito de forma muy comprensible, incluso para nuestro nivel PISA, sino también porque presenta una cara amable de Europa que contrasta con la que, cómo dije antes, nos están siempre dando los políticos. Los mismos que se quejan de que haya tanto euroescéptico. Al menos Sosa y Fuertes saben transmitir su gran entusiasmo.

No se escribe, sin embargo, sobre un libro sin criticarlo. Lo contrario sería simple jabón. Bueno, dejémoslo a medias. Digamos que es bueno reflexionar sobre algunos aspectos:

1. ¿Euroescépticos? El significado de la palabra se ha deteriorado de tal manera que, en realidad, llamamos euroescépticos a los que deberíamos llamar antieuropeos, visto lo que dicen y hacen. Este libro, se llame como se llame, no está dirigido a ellos. Más bien a los "euroignorantes" o, si no queremos faltar, a los "euroaprendices".

2. Se ve que los autores aprecian lo que Europa ha hecho por nosotros. Y eso es bueno. Nuestra relación con Europa ha sido una larga luna de miel, pero eso se ha acabado. No digo que no sigamos obteniendo beneficios de nuestra pertenencia a Europa, ni mucho menos, pero psicológicamente, la magia se ha esfumado. No se provocará el entusiasmo de las jóvenes generaciones hablándoles de lo bien que nos ha ido. Hoy, para los jóvenes, Europa es ese sitio dónde están los países a los que hay que escapar porque en España no hay trabajo.

3. ¿Por qué todos los que hablan o escriben sobre Europa es empeñan en insistir sobre el déficit democrático? Lo tomaré cómo un cumplido pensando que si nadie se plantea la misma pregunta sobre la ONU, la OIT o la OTAN, entre otras, es seguramente porque la Union Europea es mucho más importante. No creo que los "eurignorantes" pongan especialmente en duda el déficit democrático. Creo que esos ataques son más interesados y no siempre se acompañan de una profunda fe democrática en quienes los hacen.

4. No obstante, me preocupa que los autores se acojan a la simplificación de que la UE es democrática porque lo son los Estados que la forman y traten de hacer paralelismos institucionales. Quizás convenga tener en cuenta, primero, que en alguno de esos estados la democracia deja bastante que desear y, sobre todo, que la gente quiere otra cosa. Está claro. Y lo importante es que querer otra cosa no se convierta en querer menos democracia sino, tal vez, en querer otra democracia.

Y 5. Y es precisamente en esa especie de conservadurismo institucional dónde radicaría la verdadera crítica que merece este libro. Tengo la impresión de que los autores se dejan contaminar de alguna manera por su profesión de base y se aplican a construirnos una Europa que tendría una arquitectura calcada de las que hoy tienen los Estados, de la misma manera que hemos construido pequeños Estaditos en las autonomías. Europa, por muchas razones, está en un momento clave de su historia y es muy delicado decir cuál será su futuro. Y no es seguro que pase por el esquema clásico: Legislativo, ejecutivo, judicial que ni siquiera es correctamente aplicado en muchos de nuestros países.

Así que tendremos que hacer prueba de mucha imaginación. Espero poder escribir algún post más sobre esto.

Viernes 22 de Agosto de 2014 13:26

LA CHICA DEL ASCENSOR

por Juan Pedro Escanilla

Hasta ahora teniamos a la chica de la curva, una muchacha pálida que cogíamos en autostop por la noche y que, al acercarse una curva, nos advertía prudencia porque en esa misma curva se mató ella.

Hay que reconocer que, con la proliferación de autopistas, las curvas ya no son lo que eran y, por otra parte, se coge a menos gente en autostop así que las apariciones de la chica de la curva se han hecho cada vez más raras. A mí nunca se me ha aparecido y eso que para llegar a La Pesga hay que pasar unas cuantas curvas de las buenas.

Que nadie se alarme. Nos deja la chica de la curva pero llega  la chica del ascensor. No es lo mismo, porque la chica de la curva era un fantasma benevolente mientras que la del ascensor, si se cree a quienes la han visto, parece tener su pelín de mala llet.

Porque si nos fiamos de lo que dicen las fuentes más próximas, cómo el alcalde de Valladolid de quien se diría que se le ha aparecido unas cuantas veces a juzgar por la autoridad con la que habla del tema, parece que la especialidad de la chica es encerrarse en el ascensor a solas con un hombre (no sabemos exactamente quién entra primero o si, simplemente, la chica se aparece) y hacerle un strip tease privado y algo violento para, acto seguido, ponerse a gritar y acusar a su víctima de violador. Cómo leyenda urbana no esta nada mal.

Cómo no me ha pasado nunca algo así, ni conozco a nadie a quien le haya ocurrido, ignoro la clase de personas  que pueden ser visitadas por este tipo de fantasmas. En el caso de la chica de la curva podemos deducir que es más fácil que se aparezca a conductores temerarios, con coches tuneados y apestando a alcohol ya que, cómo ni un fantasma puede estar en tantos sitios a la vez, sería un despilfarro aparecerse a los conductores normales, de menos riesgo.

Así que, por la misma lógica, imagino que la chica del ascensor no se aparece a la gente normal. Lo eficiente es que reserve sus apariciones para la gente que realmente lo merece: Gente que tiene una concepción de la mujer entre machista y paternalista; Que piensa que en las agresiones sexuales la victima tiene su parte de responsabilidad. Por andar sola por algunos sitios o algunas horas. Por llevar vestidos atrevidos. Por provocar.

Al igual que la chica de la curva, la del ascensor también tiene un mensaje:

Si Usted tiene reparos para entrar en un ascensor porque piensa que se le va a aparecer una chica que se va a arrancar el sujetador o la falda nada más que para ponerle en un aprieto, por favor: ¡Hágaselo ver!

Viernes 08 de Agosto de 2014 11:24

Black books: Un verano sin siestas.

por Ana C.López

Un verano sin siestas: Black books.

Por Ana C.López, Also Known As: Cristina Mirinda, narradora underground. http://www.cristinamirinda.tumblr.com/

Este verano no tengo tiempo, ni el cuerpo ni el ánimo proclives, para siestas. Tras el hallazgo de la serie británica Black Books, y mis recurrentes visitas, como Cristina Mirinda, narradora underground, a las librerías de libros de segunda mano madrileñas que Iberlibro.com me descubre, no tiene sentido el desperdiciar conciencia durmiendo sueños de tarde de agosto. Estoy en estado de vigilia permanente. Tumbada en el sofá veo, en la pantalla de mi nuevo macro-smartphone-multiusos, capítulos y capítulos de Black Books. No me sacio. Cada uno de ellos es una joya de veinte minutos en la que brillan, engarzados, tres personajes: un librero sociópata, despelujado, alcohólico y vulnerable; un excontable, de algún modo, melenudo y con tendencia al estrés, a la obcecación y al samaritanismo; y una decoradora que busca su eje y, ya de paso, la justicia poética que merecen todos los excéntricos naturales. Este trío calavera anida en una tienda de libros usados. Cada libro forma parte de un parapeto que protege de la hostilidad del mundo exterior, cada frase que los protagonistas profieren se convierte en una descarga eléctrica, en un cable, en el hilo perfecto para conducir chispas, para tejer una trama luminosa. Y la luz crea sombras. Y la luz, irónica, revela amarguras y enfoca allí donde más duele. Catarsis. Muero de risa. Hilaridad solitaria la mía. De cuando en cuando, le doy una tregua a la pantalla, pues se me agota la batería y la serie en cuestión me aviva el deseo de leer las obras cazadas, mis propios "libros negros", en las mini razzias que hago por esas tiendas Iberlibro.com de libros usados y, por supuesto, las conseguidas, con ojo de lince, en la cuesta de Moyano y en El rastro madrileño de los domingos.

Las últimas presas que han caído en mis redes son dos. Una de ellas, de la que ya he dado buena cuenta y que recomiendo, es un libro de relatos breves, que hielan y hieren, publicado en España en el 2003 por RBA: Viaje de invierno, de Charles Baxter; la otra, que atesoro para mordisquear con deleite durante las horas de lectura que este verano aún guarda para mí, es Mercaderes del espacio (The Space Merchants), una obra de ciencia ficción publicada en 1953 y escrita por Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth.

Releo. Viaje de invierno lo había leído ya tras haberlo encontrado en la biblioteca de Puerta de Toledo. Me dejó huella. El azar ha hecho que me lo encontrase, por tres euros, en El Rastro, en una caja de cartón entre marcos de madera apolillados y revistas de punto de cruz a 1 euro la docena. Releo esta obra de Baxter y me acabo la segunda temporada de Black Books. Alegría solitaria la mía, que alimento con el material que hay en mi despensa literaria: la mesa baja del salón, donde ocupa la casilla de salida Los Mercaderes del espacio. Este libro llegó a mis manos gracias al dueño de La tarde (C/Ruíz, 15. Metro Bilbao) http://www.latardelibros.com/ , librería-cueva que bien podría ser el set de rodaje de la versión española de Black Books. Me ofrezco como guionista.

Ahora, les dejo, mi sofá de lecturas y visionados de series en Youtube me reclama. Tantos hallazgos son estos que no hay tiempo para siestas ni para largos artículos de recomendaciones literarias y para literarias. Que ustedes lo lean bien.

http://www.cristinamirinda.tumblr.com/

Miércoles 06 de Agosto de 2014 11:01

La importancia del número pi

por Ana Martínez Arce

 

El otro día una amiga del trabajo me pidió la receta del brownie (éste) que es incluso mejor que los donettes: si lo repartes ¡te salen amigos por todas partes! Le pasé la receta y me dijo que no sabía si su molde era del tamaño del de la receta, a lo que yo contesté: no pasa nada, calculas la superficie de tu molde, la del de la receta, divides la pequeña por la grande y multiplicas los ingredientes por la fracción que te sale. A mí me pareció una contestación de lo más normal, pero, por su cara, vi que ella estaba arrepintiéndose hasta de haberme preguntado y efectivamente me contestó: ¡ayy eso me pasa por rodearme de ingenieros frikis! Yo, todo convencida, le dije que no era contestación de ingeniera, sino de persona con sentido común y me propuse demostrárselo, así que al llegar a casa pregunté a mi hermana y a mi madre y, muy a mi pesar, coincidieron con mi amiga.

 

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Aún así, yo no desistía y, como buena Aries cabezota que piensa que tiene razón, seguí preguntando a diestro y siniestro si esto era algo lógico o cosa de frikis y digamos que las respuestas no fueron las esperadas.... Me han llegado hasta a decir que no todo el mundo sabe que el área de un círculo es πr2, con lo cual, cómo para ponerse a encima calcular las proporciones... Vamos, que a nadie le ha convencido mi teoría de que para que el brownie te quede con la consistencia perfecta, con la proporción justa de zona jugosa y zona crujiente, tiene que tener el mismo espesor que el de la receta, ni la de que en las tartas de varios pisos también importa la altura de los bizcochos y la proporción de relleno/cobertura-bizcocho

Por eso, aún asumiendo el calificativo de friki, que no me importa lo más mínimo asumir (con eso de ser fan de "El señor de los anillos", haber leído unas cuantas sagas de fantasía, y haber visto star wars unas cuantas veces, ya me lo tengo más que merecido), os hago la misma pregunta que llevo haciendo unas cuantas semanas al personal: ¿ Es lógico calcular el área del molde que vas a utilizar para calcular la proporción de los ingredientes que tienes que utilizar?. Por favor, que alguien conteste que siiiiii.  En realidad lo de que es lógico ya me han admitido que lo es, lo que no me admite nadie es que es lo que haría todo el mundo...

 

 

Hoy ha tocado sacar la calculadora para hacer tiramisú. Está muy visto y es muy fácil, pero está tan bueno que cada vez que voy a un italiano lo acabo pidiendo y el otro día compré una tarrina de mascarpone que lleva llamándome a gritos toda la semana para que haga algo con ella. Así que he buscado la receta más clásica que he encontrado, la del libro de recetas "La cuchara de plata", que está en mi lista de futuras compras y el resto es historia.

Las que pronto van a ser historia son las tacitas de tiramisú que tengo en la nevera, porque, con el olor que tengo en las manos de café y chocolate, no sé si seré capaz de aguantar las 3 horas de nevera de rigor. Lo he puesto en tacitas por dos razones: la primera porque como la tarrina de mascarpone era de 250gr y no de 400gr, no he encontrado en casa un molde lo suficientemente pequeño para montarlo y la segunda es que no me hacen ninguna gracia  las tartas/tiramisús y demás presentados en los pirex estos rectangulares de gratinar canelones.

 

Miércoles 16 de Julio de 2014 12:02

Canción con colaboraciones

por FPP

Para escuchar y descargar las canciones puede pulsar AQUÍ

Nueva canción con colaboraciones:

 

Lunes 14 de Julio de 2014 21:47

LA PESGA

por Juan Pedro Escanilla

 

Cuando era pequeño iba a veranear a La Pesga, pueblo lindante a las Hurdes y santuario de la familia: Por las tardes bajábamos al rio a merendar y a bañarnos. Aún no había subido el agua del pantano de Gabriel y Galán, creando ese plano de agua uniforme que tenemos ahora, y el rio tenía distintos sitios, con paisajes muy diferentes, que tenían nombres propios: El charco de la olla; El molino; La pesquera…

Nosotros íbamos a la pesquera, lugar al que daba nombre una pequeña presa de cemento que remansaba el agua. La orilla estaba cubierta de piedras de aluvión, cantos rodados a los que llamábamos royos. Con los más grandes se pavimentaban las calles, cada vecino dando las peonadas que se necesitaran. Las calles se iban pavimentando sucesivamente dependiendo de dónde vivía el alcalde de turno. Los alcaldes eran todos del movimiento nacional, signo de los tiempos, pero vivían cada uno en barrios diferentes. Una suerte, porque así las calles de la Pesga se fueron enroyando poco a poco hasta que llegó el cemento y luego el alquitrán.

Con las piedras más pequeñas yo me pasaba las tardes enteras tirándolas al agua de forma que rebotaran en la superficie: Era un juego entretenido y apasionante: Amargo cuando la piedra caía a plomo haciendo "ploff" y más excitante cuanto más botes se lograban. Conseguir uno o dos era algo relativamente fácil y aun tres estaban al alcance de alguien un poco experimentado. Cuatro eran ya un logro y cinco… ¡ay cinco! Todo el mundo presume de haber llegado al quinto, pero no conozco a nadie que lo haya conseguido.

Si se quería ser eficaz había que escoger bien la piedra: Un peso suficiente para que cogiera inercia pero no tanto que necesitara mucha fuerza; Una forma redondeada, aplastada y lisa, cómo una lenteja.

Con el tiempo la mano tanteaba y escogía la piedra adecuada de forma automática mientras la mirada vagaba perdida por la superficie del agua y la mente se distanciaba de la realidad, cómo le pasa a los derviches sufíes cuando giran sobre su propio eje. Así, yo conseguía las cotas de abstracción que otros logran con estupefacientes prohibidos. De hecho podía abstraerme en cualquier sitio, incluso en la mesa, delante de la comida que no me gustaba, especialmente el potaje de garbanzos. Mi tío Eugenio, para defenderme, decía: "es que este niño es metafísico". En realidad quería decir místico, pero mi tío Eugenio usaba las palabras como le daba la gana que para eso había vivido en Bilbao, había cotizado al PNV y había estado en la cárcel por ello.

Pero yo no era ni metafísico ni místico, solamente estaba atocinado, como muchos chicos en la infancia y adolescencia que saben que pueden permitírselo porque están protegidos por un entorno benevolente.

Y La Pesga era para mí ese entorno benevolente. Acostumbrado a Madrid con todos sus peligros en forma de tranvías, de cruces con semáforos, de mayores que te ofrecían caramelos para sobarte el lomo y de compañeros de cole que trataban de quitarte la merienda, La Pesga era un remanso de paz dónde se podía corretear alegremente y subir hasta el pico sin más peligro que los mozos del campo, que se burlaban a la menor ocasión. Y yo les daba muchas.

Yo llegaba de Madrid al principio de cada verano con la arrogancia de los chicos de ciudad, que se creen superiores porque en su casa hay luz eléctrica, agua corriente y teléfono, y me volvía en el otoño con la sorpresa de haber recibido muchas más lecciones de las que yo pensaba dar.

En La Pesga aprendí a tirar la peonza, a jugar a gata y a la cachera, a nadar, a pescar, a montar en bicicleta, llevándome por delante un montón de ladrillos en el huertito, e incluso a fabricar una escopeta con un tubo de cortina, botecitos de pimentón y pólvora casera.

Más tarde aprendí a jugar al mus, al gilei y a las siete y media (la banca nunca me atrajo), a tirar con escopetas de verdad, una del 22 que tenía Don Marcelino y una del 12 de mi padre. También me cogí mi primera tajada tras una excursión a Junta los ríos (aún agradezco a mi abuelo Nicolás que me librara de las broncas limpiándolo todo) y si no aprendí a bailar fue porque nunca tuve maña para ello, ni aquí ni en Madrid. Ni aunque hubiera vivido toda la vida en Buenos Aires.

Todo eso me permitía ser un pequeño héroe cuando volvía al colegio y contaba todas estas cosas a los compañeros. Por supuesto, otros chicos venían de pueblos pequeños y pasaban allí las vacaciones, pero creo que mi afición a la exageración conseguía que La Pesga se convirtiera en sus cabezas en un territorio mítico, cómo de película, o de cuento. Uno de esos sitios donde se puede hacer de todo y con el que sueñan todos los niños. Así que durante mucho tiempo ejercí la doble vanidad de ser chico de ciudad en La Pesga y chico de pueblo en Madrid.

Después me alcanzó la juventud y empecé a buscarme excusas para ir menos, para dejar de ir: viajes, estudios, la panda de la universidad. La Pesga excitante de mis tiempos de crio no podía rivalizar con lo que Madrid podía ofrecer a un joven.

Al espaciar mis visitas notaba más los cambios tan rápidos que se iban sucediendo: casas más grandes y mejor construidas; la parte de allá del pantano poblada de olivares, pistas, carreteras nuevas y hasta autocares que salín directamente del pueblo. Probablemente el progreso, la pasta de Alemania primero y la de la seguridad social después, se llevaron muchas cosas malas y, la peor de todas, la pobreza. Hoy los niños juegan con las mismas maquinitas que los del resto de España, vemos la misma tele que en Madrid y estamos enchufados a internet y al móvil. Pero yo sigo añorando los royos de la pesquera, la música de Amancio y las partidas de Gilei en el piso de arriba de casa de Lalo. La nostalgia es un excelente detergente para limpiar los recuerdos. Por eso se dice que la patria de un hombre es su infancia.

Por eso quiero terminar citando estos versos de un poeta inglés del siglo XIX, William Wordworth:

Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.

Supongo que los que visteis la película de Elia Kazán lo recordaréis.

Lunes 07 de Julio de 2014 19:22

REGENERACION DEMOCRATICA

por Juan Pedro Escanilla

 

Parece que todo el mundo quiere apuntarse al carro de la regeneración democrática. Tiene su lado bueno porque parece que al fin una amplia mayoría se da cuenta de que las cosas no pueden seguir así pero, cuidado, cuando una expresión se generaliza, cada uno acaba entendiendo lo que quiere. Y deberíamos preguntarnos que hay tras la propuesta del gobierno relativa a la elección directa de los alcaldes.

Hay ciertas ideas cuya simpleza las hace aparentemente evidentes sin ninguna crítica. Está claro que si nos preguntan si nos parece bien que el alcalde sea la persona más votada, la mayoría tendemos a decir que sí. Parece obvio.

Claro que también podríamos preguntarnos si nos parece bien que se excluya de la posibilidad de ser alcalde a aquel o aquella a quien más gente ha excluido de sus votos. Es un poco menos obvio, pero también es lógico: nadie puede gobernar en contra de la mayoría de la población.

En elecciones binarias (dos candidatos/as) la contradicción no se plantea. Quien obtiene la mayoría es, por definición, el que menos oposición encuentra pero ¿qué pasa si hay tres, cuatro o más candidatos?

Desde hace varias décadas, los economistas están aplicando el modo de razonar de la teoría económica a los asuntos políticos. Desde este punto de vista lo que importa en un sistema electoral, es que dé un resultado de satisfacción óptimo para el conjunto de los ciudadanos, entendiendo como óptimo cualquier estado en el que cualquier cambio que suponga incremento de satisfacción de unos tenga como como consecuencia una perdida superior en otro u otros y por consecuencia un estado sub óptimo.

La propuesta del gobierno para las elecciones municipales tiene dos fallos conceptuales de base que la invalidan.

El primero parece ignorar que, en el sistema actual, los ciudadanos votan listas, no personas y que en la lista más votada, y en realidad en todas las listas, todos los miembros tiene los mismos votos. Inferir que los ciudadanos que han dado un mismo número de votos a, pongamos 10 personas, quieren que sea alcalde el señalado por su partido como cabeza de lista, no me parece un ejemplo de regeneración democrática precisamente.

Teniendo en cuenta que lo que se vota son listas, el segundo fallo es el de suponer, para las elecciones de tres o más listas, que los ciudadanos descartan por igual a las listas que no votan. Es decir que el elector que vota, por ejemplo, al PP, valora exactamente igual a fuerza nueva, a izquierda unida y a los verdes. Suena raro.

Por el contrario, parece perfectamente lógico que un elector, que quiere que gobierne el partido que él ha votado, pueda aceptar, como segunda opción que gobierne otro y descartar absolutamente que gobierne un tercero. Un gobierno formado por una minoría pero al que apoyan otros electores que lo ven como segunda opción tendría, seguramente, más legitimidad democrática que un gobierno de una minoría algo más mayoritaria pero al que los demás electores no quieren ver ni en pintura. Podemos razonablemente pensar que la primera solución se acerca más al óptimo de bienestar común que la segunda.

Para entender lo que digo pensemos un momento en cómo funciona el concurso de Eurovisión. En él cada jurado no vota exclusivamente la canción que más le gusta sino que tiene una serie de votos ponderados (12; 10; etc.) que da a diversas canciones según su orden de preferencias. No es habitual, pero no sería imposible que un concursante que obtuviera 10 puntos de cada jurado, pudiera ser el más votado sin haber tenido un solo voto de 12. Dejando aparte el dudoso gusto que los jurados de Eurovisión han demostrado en las últimas ediciones, esta claro que nadie consentiría que se llevara el premio alguien que tuviera en total menos votos aunque tuviera una respetable cantidad de doces porque el total es la expresión de la máxima satisfacción del conjunto de jurados.

El problema practico que se plantea en las elecciones políticas es el de determinar de forma correcta cuales son las segundas y terceras opciones de los electores (Curiosamente, nunca he visto preguntar al CIS por ello. Por ejemplo: Si el partido al que usted vota no obtuviera la mayoría suficiente para gobernar, ¿Cuál preferiría Usted que o hiciera? o algo similar). Por supuesto una elección con un sistema de puntos como en Eurovisión me parece difícilmente practicable pero hay alternativas.

Una de ellas es el voto sucesivo: Si hay, supongamos, cinco candidatos y ninguno logra la mayoría absoluta, se hace una segunda elección de la que se elimina al que menos votos ha sacado. Con ello se obliga a los que tenían a ese candidato eliminado como primera opción a explicitar su segunda preferencia en su nuevo voto. Si aun así nadie saca la mayoría absoluta, se elimina de nuevo al que menos votos ha sacado y así sucesivamente.

En realidad, pienso que, en la práctica, un sistema como el francés, en el que lo que se hace es una segunda vuelta con los dos candidatos mejor situados, daría unos resultados bastante aceptables en cuanto a combinación de primeras y segundas preferencias de los electores con una notable economía de procedimiento.

El “pero” de este sistema es que obligaría a disociar en las municipales la elección del alcalde de la de los concejales ya que si se aplica la eliminación de los menos votados a todos los componentes de la lista se acabaría con uno de los elementos claves de nuestro sistema que es la representación proporcional. En un momento en que se pone en cuestión el bipartidismo no parece que sea la dirección correcta. Por su parte la elección separada de alcalde y concejales obligaría a repensar el reparto de competencias establecido en la ley de reguladora de las bases del régimen local, incluida la moción de censura. No obstante, es una vía que se puede explorar.

La solución más simple es, curiosamente, la que está más a mano: El sistema actual funciona de manera que, cuando una lista no alcanza la mayoría absoluta, se abre un proceso de posibles coaliciones poselectorales y acuerdos de gobierno. Lo que está implícito en el sistema es que los representantes elegidos comparten con los electores a los que representan no solo el acuerdo sobre un programa sino también, las segundas opciones y preferencias.

Suponer que ese vínculo es fiable al 100% es excesivo y todos tenemos en la cabeza a formaciones políticas que han hecho acuerdos post electorales que claramente rechinaban con el sentir de sus bases. Probablemente esto se deba a que el sistema de listas cerradas tiende a separar a los aparatchiks de sus bases y aunque todos sabemos que al final se acaba pagando en términos electorales, esto no es un gran consuelo.

Sin embargo el remedio a esa separación es más simple de lo que parece: un sistema de listas abiertas permitiría a los ciudadanos poner en las concejalías a quienes más sintonicen con sus propias ideas e incluso expresar sus primeras preferencias y siguientes con mayor claridad. Hecho esto, los concejales elegidos podrían llegar a acuerdos que expresaran más fielmente la voluntad de los electores. Eso sería una verdadera regeneración democrática.

Pretender gobernar todos los municipios de España a base de treintas y cuarentas por ciento puede ser muy útil para conservar el poder e incluso para intentar imponer el sistema a niveles superiores pero de regeneración democrática no tiene nada.

Miércoles 02 de Julio de 2014 10:34

Pancakes

por Ana Martínez Arce

 

 

Desde que hace unos meses vi a mi querido Jamie Oliver haciendo pancakes con sus niñas, más bien enseñando a sus niñas a hacer pancakes, he tenido ganas de hacerlos. En general son la cosa más fácil del mundo y, tal y como los hace Jamie, más aún, así que si dos niñas de menos de 10 años pueden hacerlos ¡nadie tiene excusa!

 

Además son tan rápidos que los puedes hacer hasta para desayunar: yo siempre había pensado que los desayunos americanos estos con las tortitas, el bacon y los huevos eran una leyenda urbana o una forma de explotar a la madre que se tiene que levantar 3 horas antes que los niños todos los días para que cuando las fierecillas bajan por las escaleras de madera antes de ir al cole tengan el zumo, el colacao/café o lo que se tercie preparado, junto a los huevos, el bacon, las tortitas y los gofres.

¿Y para qué? Pues para darle un mordisco a la tortita sin echarle ni sirope de arce ni nada por encima y decir: mamá, me voy que en el colegio tenemos follón y tengo que llegar pronto.. ¡Venga hombre! Soy yo la madre y en esas tres horas me habría dado tiempo a instalar esposas en los reposabrazos de las sillas para que de esa mesa no se levantase ni Dios hasta que no se hubiesen acabado los frutos de mi trabajo! A lo que iba es que son tan rápidos que no te hacen falta esas tres horas: en 3 minutos has hecho la masa y luego en la sartén se hacen a toda pastilla, así que todo son ventajas. Y con sirope de arce por encima...mmm están que te mueres de buenos.

 

Receta

PD. Esta es una página web que he creado con mi hermana: www.hermanasarce.com

Martes 01 de Julio de 2014 20:51

Ignasi Terraza

por Leopoldo Simó

01/07/2014

Ignasi Terraza

 

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 Ignasi Terraza

(foto y © de Fernando Prats)

 

En un artículo anterior publicado en este mismo blog ya salió el nombre de Ignasi Terraza y acerca de él escribía yo "... pero especialmente a Ignasi lo llevo siguiendo hace tiempo, porque lleva mucho sobre los escenarios, lo he visto con otras formaciones y me parece un pianista excelente sobre el que habrá que volver." Pues es el momento de hacerlo y convertirlo en protagonista de este post.

 

Ya he escrito en varias ocasiones que Cataluña ha dado y sigue dando grandes intérpretes de jazz (por este blog ya han pasado varios) e Ignasi es uno de ellos. Ignasi Terraza es uno de los pianistas de jazz españoles de mayor proyección internacional. Además de haber tenido sus propias formaciones (actualmente Ignasi Terraza Trío) y ser co-fundador en el año 1996, junto a Oriol Bordas y Dani Alonso, de la Big Band Barcelona Jazz Orquestra, en la que sigue tocando, Ignasi ha tocado con grandes músicos nacionales e internacionales. Invidente, perdió la vista a los 9 años, estudió piano en el Conservatorio de Barcelona, a los 14 años descubrió el jazz cuando el afinador que iba a su casa le habló de Tete Montoliu y a los 18 años ya estaba tocando en clubs de su ciudad, al mismo tiempo que iniciaba sus estudios de Informática. Ignasi es la primera persona ciega que obtiene la titulación superior de Informática en España, pero después de compaginar durante algunos años la música con la informática dejó está última para dedicarse por completo a la primera, que a buen seguro le reportará más satisfacciones y desde luego los aficionados al jazz le agradecemos que dedique el mayor tiempo posible a ella.

 

Lleva más de 30 años tocando jazz por los escenarios más prestigiosos del mundo, su primer premio lo recibió en 1991, primer premio del Festival Internacional de Getxo, con el grupo que formó con David Mitchell (Mitchell-Terraza Quartet), y desde entonces ha recibido varios más, alguno de ellos tan prestigioso como el Jacksonville Jazz Piano Competition que le fue otorgado en 2009 en esa ciudad de Florida. Desde el 2003 es profesor de piano jazz en la Escuela Superior de Música de Cataluña. Ha grabado una veintena de discos, algunos con su trío u otros intérpretes o agrupaciones y alguno en solitario, como es el caso de Sol-IT, editado por Swit Records en 2012. Un doble CD que recoge 24 temas de entre los que interpretó Ignasi en dos conciertos consecutivos en la sala de cámara del Palau de La Música de Barcelona. Y escojo este disco de entre los grabados por Ignasi porque en él podemos escuchar a Ignasi en estado puro y apreciar toda su técnica y creatividad. Él a solas con su piano, de ahí viene posiblemente el título del disco (Solo-Ignasi Terraza), interpretando estándares de jazz (la mayoría de los temas lo son) en una versión personalísima. Porque, sin abandonar nunca la melodía, Ignasi nos regala unas improvisaciones muy personales y llenas de su swing y de su magia. O el último disco (por el momento) de su trío, con Pierre Boussaguet (contrabajo) y Esteve Pi (batería), Live at The Living Room, grabado en directo en Bangkok y con un contenido muy variado en el que hay estándares de jazz, bossa nova, composiciones propias y hasta un par de canciones tradicionales catalanas. Un excelente disco lleno de sensibilidad y de buen gusto.

 

Otro de sus últimos proyectos ha sido "Imaginant Miró" (Suite Miró), una serie de temas compuestos por Ignasi Terraza e inspirados en cuadros del pintor Joan Miró. Interpretado por Ignasi Terraza Trío, "Imaginando Miró", se estrenó en 2012 en la National Gallery de Washington con ocasión de la exposición monográfica sobre el pintor. En aquella ocasión lo componían únicamente cuatro piezas musicales. Después Ignasi completó la suite, que se presentó en Madrid en mayo 2014 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Un espectáculo en el que la música de Ignasi se funde con el mundo pictórico creado por Miró. De este proyecto dijo Chema García en El País "El mundo de Terraza-Miró es liviano e ingrávido ... Es éste un jazz de estancias amplias y suntuosas, estilizadas; un jazz elegante". En el espectáculo "Imaginando Miró", al concierto se añade la aportación del videoartista David Cid que complementa las descripciones de los cuadros con imágenes mironianas de video inspiradas en sus cuadros. "Al acercarme a la obra de Miró me he identificado mucho con su forma esencialista de expresión, con su libertad, su colorido, y su precisión, valores que continuamente busco en mi música", son palabras de Ignasi. El disco con la suite completa saldrá en este mes de julio de 2014 y los próximos 8 de agosto y 25 de septiembre se presentará en el Centre Cultural de El Born barcelonés. Atentos. Un proyecto en el que Ignasi ha puesto mucha ilusión.

 

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Imaginant Miró (Ignasi Terraza, Esteve Pi y Horacio Fumero)

 

Pinchando aquí podéis ver el videoclip promocional de este proyecto.

He tenido la oportunidad de ver a Ignasi en directo en varias ocasiones. La primera de ellas en Café Central de Madrid, con su trío y la cantante Susana Sheiman, una gran vocalista. Susana es madrileña y lleva varios años residiendo en Barcelona y actuando con Ignasi Terraza Trío y con la Barcelona Jazz Orchestra (BJO), una de las mejores big bands de Europa. En aquellos conciertos del Café Central (una semana completa) el trío lo completaban el batería Esteve Pí y el contrabajo Horacio Fumero. Algún contratiempo de última hora debió surgirle a Horacio Fumero la noche que fui yo a verles porque no estuvo e Ignasi no lo sustituyó por ningún otro contrabajista, aunque hubiera podido hacerlo, sino por el saxofonista norteamericano Bob Sands, que lleva más de 20 años residiendo en Madrid y es un habitual en los clubs de jazz españoles. Piano, saxo y batería, además de Susana, una composición de grupo como la que hicieron famosa Lester Young, Nat King Cole y Buddy Rich en los años 40 y 50 del siglo pasado. Ignasi me comentó, porque tuvo la gentileza de concederme unos minutos de charla (gracias Ignasi), que es una experiencia que le interesa. La ausencia de contrabajo hizo que en algunos momentos Ignasi lo supliera tocando en su piano unas notas graves con su mano izquierda fijando el tono para todo el grupo. Magnífico Ignasi. Las otras veces lo he visto en la Sala Clamores de Madrid, formando parte del quinteto de Joan Chamorro y Andrea Motis, con quienes toca de manera habitual. La última ha sido bien reciente, el pasado 28 de junio.

 

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Ignasi Terraza en la Sala Clamores de Madrid (28/06/2014)

 

Ya publiqué en este mismo blog un artículo sobre Joan Chamorro y la Sant Andreu Jazz Band y otro sobre Joan Chamorro & Andrea Motis Quintet, así que no insistiré demasiado sobre este magnífico grupo que ya he visto en directo en varias ocasiones. Sólo remarcar una vez más el éxito que están teniendo en todas sus actuaciones, que ya no se limitan únicamente a Cataluña, porque ya han actuado en otras regiones españolas y en varios países. Y allí donde van, el lleno está asegurado. Como ocurrió en su reciente actuación en Clamores, donde además del quinteto, tuvimos de nuevo la oportunidad de ver a Magalí Datzira y escuchar su contrabajo y su preciosa voz en varios temas y también a su hermano, Iscle Datzira, un joven saxofonista formado también en la Sant Andreu Jazz Band, en el tema que cerró el concierto, On the sunny side of the street.

 

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Magalí Datzira con Joan Chamorro & Andrea Motis Quintet (28/06/2014)

 

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Aspecto de la sala en el intermedio entre los dos pases del concierto (28/06/2014)

 

Un concierto en el que el quinteto interpretó más de veinte estándares, como Poor butterfly, Manha de Carnaval, My favourite things, Lady sings the blues, Moddy's mood for love, La chica de Ipanema, The old country, Gloomy Sunday, Cheek to cheek, In a sentimental mood o Bésame mucho.

 

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Ignasi Terraza, Iscle Datzira, Andrea Motis, Joan Chamorro, Magalí Datzira, Esteve Pi y Josep Traver

en la Sala Clamores de Madrid (28/06/2014)

 

Y vuelvo a centrarme en Ignasi. En nuestra conversación me contó sus proyectos más inmediatos, que son muchos además del mencionado "Imaginant Miró".

Con Joan Chamorro y Andrea Motis estarán en el festival de jazz de Vitoria de este mes de julio.

Con el trío (Pierre Boussaguet y Esteve Pi) actuarán este verano en el Festival de Marciac, uno de los festivales más famosos de Francia, harán una pequeña gira por Alemania, y la primera semana de Septiembre estarán en el Café Central de Madrid y también en septiembre estarán en el festival de Colmar (Francia) acompañando al famoso trompetista norteamericano Terrell Stafford.

Con la BJO destaca la gira que acaban de hacer con el trompetista John Fadis, presentando el nuevo cd tributo a Dizzy Gillespie "Dizzy's Bussiness". y en septiembre tocarán en Perpignan.

Tiene programadas actuaciones con músicos internacionales: a finales del mes de julio una colaboración con los guitarristas franceses Boulou Ferrer y Christian Ferrer con Pierre Boussaguet, unos de los mejores representantes actuales del estilo Django.

Ignasi se ha interesado también por el flamenco, y ha comenzado dos colaboraciones: una con el guitarrista Josemi Carmona, y otra con el cantaor Joaquín Gómez "el Duende". Son proyectos de encuentro de jazz con flamenco, buscando el poder dialogar juntos desde sus respectivas raíces.

Y más. Conviene estar atentos, porque merece la pena asistir a sus conciertos. Algunas de estas programaciones pueden verse en la agenda de su web (http://www.ignasiterraza.com/).

 

 

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