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Miércoles 02 de Julio de 2014 10:34

Pancakes

por Ana Martínez Arce

 

 

Desde que hace unos meses vi a mi querido Jamie Oliver haciendo pancakes con sus niñas, más bien enseñando a sus niñas a hacer pancakes, he tenido ganas de hacerlos. En general son la cosa más fácil del mundo y, tal y como los hace Jamie, más aún, así que si dos niñas de menos de 10 años pueden hacerlos ¡nadie tiene excusa!

 

Además son tan rápidos que los puedes hacer hasta para desayunar: yo siempre había pensado que los desayunos americanos estos con las tortitas, el bacon y los huevos eran una leyenda urbana o una forma de explotar a la madre que se tiene que levantar 3 horas antes que los niños todos los días para que cuando las fierecillas bajan por las escaleras de madera antes de ir al cole tengan el zumo, el colacao/café o lo que se tercie preparado, junto a los huevos, el bacon, las tortitas y los gofres.

¿Y para qué? Pues para darle un mordisco a la tortita sin echarle ni sirope de arce ni nada por encima y decir: mamá, me voy que en el colegio tenemos follón y tengo que llegar pronto.. ¡Venga hombre! Soy yo la madre y en esas tres horas me habría dado tiempo a instalar esposas en los reposabrazos de las sillas para que de esa mesa no se levantase ni Dios hasta que no se hubiesen acabado los frutos de mi trabajo! A lo que iba es que son tan rápidos que no te hacen falta esas tres horas: en 3 minutos has hecho la masa y luego en la sartén se hacen a toda pastilla, así que todo son ventajas. Y con sirope de arce por encima...mmm están que te mueres de buenos.

 

Receta

PD. Esta es una página web que he creado con mi hermana: www.hermanasarce.com

Martes 01 de Julio de 2014 20:51

Ignasi Terraza

por Leopoldo Simó

01/07/2014

Ignasi Terraza

 

IngasiTeeeaza1

 Ignasi Terraza

(foto y © de Fernando Prats)

 

En un artículo anterior publicado en este mismo blog ya salió el nombre de Ignasi Terraza y acerca de él escribía yo "... pero especialmente a Ignasi lo llevo siguiendo hace tiempo, porque lleva mucho sobre los escenarios, lo he visto con otras formaciones y me parece un pianista excelente sobre el que habrá que volver." Pues es el momento de hacerlo y convertirlo en protagonista de este post.

 

Ya he escrito en varias ocasiones que Cataluña ha dado y sigue dando grandes intérpretes de jazz (por este blog ya han pasado varios) e Ignasi es uno de ellos. Ignasi Terraza es uno de los pianistas de jazz españoles de mayor proyección internacional. Además de haber tenido sus propias formaciones (actualmente Ignasi Terraza Trío) y ser co-fundador en el año 1996, junto a Oriol Bordas y Dani Alonso, de la Big Band Barcelona Jazz Orquestra, en la que sigue tocando, Ignasi ha tocado con grandes músicos nacionales e internacionales. Invidente, perdió la vista a los 9 años, estudió piano en el Conservatorio de Barcelona, a los 14 años descubrió el jazz cuando el afinador que iba a su casa le habló de Tete Montoliu y a los 18 años ya estaba tocando en clubs de su ciudad, al mismo tiempo que iniciaba sus estudios de Informática. Ignasi es la primera persona ciega que obtiene la titulación superior de Informática en España, pero después de compaginar durante algunos años la música con la informática dejó está última para dedicarse por completo a la primera, que a buen seguro le reportará más satisfacciones y desde luego los aficionados al jazz le agradecemos que dedique el mayor tiempo posible a ella.

 

Lleva más de 30 años tocando jazz por los escenarios más prestigiosos del mundo, su primer premio lo recibió en 1991, primer premio del Festival Internacional de Getxo, con el grupo que formó con David Mitchell (Mitchell-Terraza Quartet), y desde entonces ha recibido varios más, alguno de ellos tan prestigioso como el Jacksonville Jazz Piano Competition que le fue otorgado en 2009 en esa ciudad de Florida. Desde el 2003 es profesor de piano jazz en la Escuela Superior de Música de Cataluña. Ha grabado una veintena de discos, algunos con su trío u otros intérpretes o agrupaciones y alguno en solitario, como es el caso de Sol-IT, editado por Swit Records en 2012. Un doble CD que recoge 24 temas de entre los que interpretó Ignasi en dos conciertos consecutivos en la sala de cámara del Palau de La Música de Barcelona. Y escojo este disco de entre los grabados por Ignasi porque en él podemos escuchar a Ignasi en estado puro y apreciar toda su técnica y creatividad. Él a solas con su piano, de ahí viene posiblemente el título del disco (Solo-Ignasi Terraza), interpretando estándares de jazz (la mayoría de los temas lo son) en una versión personalísima. Porque, sin abandonar nunca la melodía, Ignasi nos regala unas improvisaciones muy personales y llenas de su swing y de su magia. O el último disco (por el momento) de su trío, con Pierre Boussaguet (contrabajo) y Esteve Pi (batería), Live at The Living Room, grabado en directo en Bangkok y con un contenido muy variado en el que hay estándares de jazz, bossa nova, composiciones propias y hasta un par de canciones tradicionales catalanas. Un excelente disco lleno de sensibilidad y de buen gusto.

 

Otro de sus últimos proyectos ha sido "Imaginant Miró" (Suite Miró), una serie de temas compuestos por Ignasi Terraza e inspirados en cuadros del pintor Joan Miró. Interpretado por Ignasi Terraza Trío, "Imaginando Miró", se estrenó en 2012 en la National Gallery de Washington con ocasión de la exposición monográfica sobre el pintor. En aquella ocasión lo componían únicamente cuatro piezas musicales. Después Ignasi completó la suite, que se presentó en Madrid en mayo 2014 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Un espectáculo en el que la música de Ignasi se funde con el mundo pictórico creado por Miró. De este proyecto dijo Chema García en El País "El mundo de Terraza-Miró es liviano e ingrávido ... Es éste un jazz de estancias amplias y suntuosas, estilizadas; un jazz elegante". En el espectáculo "Imaginando Miró", al concierto se añade la aportación del videoartista David Cid que complementa las descripciones de los cuadros con imágenes mironianas de video inspiradas en sus cuadros. "Al acercarme a la obra de Miró me he identificado mucho con su forma esencialista de expresión, con su libertad, su colorido, y su precisión, valores que continuamente busco en mi música", son palabras de Ignasi. El disco con la suite completa saldrá en este mes de julio de 2014 y los próximos 8 de agosto y 25 de septiembre se presentará en el Centre Cultural de El Born barcelonés. Atentos. Un proyecto en el que Ignasi ha puesto mucha ilusión.

 

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Imaginant Miró (Ignasi Terraza, Esteve Pi y Horacio Fumero)

 

Pinchando aquí podéis ver el videoclip promocional de este proyecto.

He tenido la oportunidad de ver a Ignasi en directo en varias ocasiones. La primera de ellas en Café Central de Madrid, con su trío y la cantante Susana Sheiman, una gran vocalista. Susana es madrileña y lleva varios años residiendo en Barcelona y actuando con Ignasi Terraza Trío y con la Barcelona Jazz Orchestra (BJO), una de las mejores big bands de Europa. En aquellos conciertos del Café Central (una semana completa) el trío lo completaban el batería Esteve Pí y el contrabajo Horacio Fumero. Algún contratiempo de última hora debió surgirle a Horacio Fumero la noche que fui yo a verles porque no estuvo e Ignasi no lo sustituyó por ningún otro contrabajista, aunque hubiera podido hacerlo, sino por el saxofonista norteamericano Bob Sands, que lleva más de 20 años residiendo en Madrid y es un habitual en los clubs de jazz españoles. Piano, saxo y batería, además de Susana, una composición de grupo como la que hicieron famosa Lester Young, Nat King Cole y Buddy Rich en los años 40 y 50 del siglo pasado. Ignasi me comentó, porque tuvo la gentileza de concederme unos minutos de charla (gracias Ignasi), que es una experiencia que le interesa. La ausencia de contrabajo hizo que en algunos momentos Ignasi lo supliera tocando en su piano unas notas graves con su mano izquierda fijando el tono para todo el grupo. Magnífico Ignasi. Las otras veces lo he visto en la Sala Clamores de Madrid, formando parte del quinteto de Joan Chamorro y Andrea Motis, con quienes toca de manera habitual. La última ha sido bien reciente, el pasado 28 de junio.

 

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Ignasi Terraza en la Sala Clamores de Madrid (28/06/2014)

 

Ya publiqué en este mismo blog un artículo sobre Joan Chamorro y la Sant Andreu Jazz Band y otro sobre Joan Chamorro & Andrea Motis Quintet, así que no insistiré demasiado sobre este magnífico grupo que ya he visto en directo en varias ocasiones. Sólo remarcar una vez más el éxito que están teniendo en todas sus actuaciones, que ya no se limitan únicamente a Cataluña, porque ya han actuado en otras regiones españolas y en varios países. Y allí donde van, el lleno está asegurado. Como ocurrió en su reciente actuación en Clamores, donde además del quinteto, tuvimos de nuevo la oportunidad de ver a Magalí Datzira y escuchar su contrabajo y su preciosa voz en varios temas y también a su hermano, Iscle Datzira, un joven saxofonista formado también en la Sant Andreu Jazz Band, en el tema que cerró el concierto, On the sunny side of the street.

 

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Magalí Datzira con Joan Chamorro & Andrea Motis Quintet (28/06/2014)

 

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Aspecto de la sala en el intermedio entre los dos pases del concierto (28/06/2014)

 

Un concierto en el que el quinteto interpretó más de veinte estándares, como Poor butterfly, Manha de Carnaval, My favourite things, Lady sings the blues, Moddy's mood for love, La chica de Ipanema, The old country, Gloomy Sunday, Cheek to cheek, In a sentimental mood o Bésame mucho.

 

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Ignasi Terraza, Iscle Datzira, Andrea Motis, Joan Chamorro, Magalí Datzira, Esteve Pi y Josep Traver

en la Sala Clamores de Madrid (28/06/2014)

 

Y vuelvo a centrarme en Ignasi. En nuestra conversación me contó sus proyectos más inmediatos, que son muchos además del mencionado "Imaginant Miró".

Con Joan Chamorro y Andrea Motis estarán en el festival de jazz de Vitoria de este mes de julio.

Con el trío (Pierre Boussaguet y Esteve Pi) actuarán este verano en el Festival de Marciac, uno de los festivales más famosos de Francia, harán una pequeña gira por Alemania, y la primera semana de Septiembre estarán en el Café Central de Madrid y también en septiembre estarán en el festival de Colmar (Francia) acompañando al famoso trompetista norteamericano Terrell Stafford.

Con la BJO destaca la gira que acaban de hacer con el trompetista John Fadis, presentando el nuevo cd tributo a Dizzy Gillespie "Dizzy's Bussiness". y en septiembre tocarán en Perpignan.

Tiene programadas actuaciones con músicos internacionales: a finales del mes de julio una colaboración con los guitarristas franceses Boulou Ferrer y Christian Ferrer con Pierre Boussaguet, unos de los mejores representantes actuales del estilo Django.

Ignasi se ha interesado también por el flamenco, y ha comenzado dos colaboraciones: una con el guitarrista Josemi Carmona, y otra con el cantaor Joaquín Gómez "el Duende". Son proyectos de encuentro de jazz con flamenco, buscando el poder dialogar juntos desde sus respectivas raíces.

Y más. Conviene estar atentos, porque merece la pena asistir a sus conciertos. Algunas de estas programaciones pueden verse en la agenda de su web (http://www.ignasiterraza.com/).

 

 

Jueves 26 de Junio de 2014 12:35

AFORAR

por Juan Pedro Escanilla

Una acepción común del verbo aforar es la de “estimar o evaluar la capacidad o el contenido de un recipiente”.

Supongo que las autoridades competentes han debido evaluar o estimar de manera muy pesimista lo que se le podía venir encima al ex rey Juan Carlos I, a juzgar por las prisas que se están dando en aforarle.

Son los inconvenientes de la abdicación. Lo normal, en monarquía, es que el rey termine sus funciones muriéndose, ya sea en la cama o en el campo de batalla, para que el chambelán de turno pueda gritar aquello de: “El rey ha muerto, ¡Viva el rey!”.

Creo que hay alguna tribu africana en la que nombran rey a uno de sus miembros quien por un tiempo determinado es tratado, valga la redundancia, a cuerpo de rey: le dan de comer hasta saciarse, le llevan mujeres y seguramente, esto sólo lo imagino por la situación geográfica, le permiten cazar algún elefante. Después se lo cargan, y ya esta: El siguiente, por favor.

Ha habido abdicaciones famosas, algunas de ida y vuelta como la de Fernando VII, y en la mayoría de ellas el rey abdicado ha tenido que salir con el rabo entre las piernas. Lo excepcional, por inhabitual, es un rey abdicado pasando tranquilamente los últimos días de su vida en Yuste. Claro que Juan Carlos I no es Carlos V, quien no se avergonzaba de su hijo bastardo, Don Juan de Austria. Ni supongo que de otras cosas.

Los tiempos cambian. Y un rey abdicado puede ser rápidamente presa de los fantasmas del pasado en forma de presuntos hijos, amores turbios o negocios oscuros. De cuentas no saldadas, en definitiva.

Con aforamiento o sin él, si hay cosas saldrán. Y cada cosa que salga, independientemente del recorrido judicial que tenga, será una acusación contra la falta de transparencia anterior. Así que creo que el debate es un poco inútil. La propia abdicación exprés es un síntoma del deterioro de la institución. Ha bastado un resquicio para que cientos de banderas tricolores se colaran por él.

Pero no nos engañemos: El 19 de junio no era el 14 de abril. Hoy por hoy no se trata de dar un golpe que traiga la republica. De lo que se trata es de corregir los abusos de un poder ante las limitaciones de una Constitución que cada día pide a gritos una reforma.

Hagamos una reforma constitucional que profundice en la democracia, que se adecúe a las nuevas circunstancias y que impida los recortes en los derechos adquiridos.

Probablemente, entonces, la republica vendrá como fruta madura.

La adelantada de las acuñaciones a molino en el Nuevo Mundo fue, como no podría ser de otra manera, a Ceca de Méjico. Nueva España, el nombre oficial del territorio mejicano, siempre fue la zona colonial española no solamente mas prospera, sino también la mas vinculada a la metrópoli. Por ello, nada tiene de extrañar que la primera Casa de Moneda que emitiera moneda de cordoncillo en aplicación de la Ordenanza de 1728 de Felipe V, fuera la de Méjico. No obstante, así como la aplicación de la disposición en España tuvo un carácter inmediato para las cecas de Madrid y Sevilla, que ya en 1729 comienzan la labra de las nuevas monedas con el diseño tradicional de escudo imperial y leones y castillos en ambas caras, la aplicación de la Ordenanza en América no fue asunto fácil de llevar a cabo.

 

Por otra parte, la larga duración de la travesía del atlántico, de Sevilla a Vera Cruz, dificultaba el envió del material necesario para proceder a las nuevas acuñaciones. No solamente se trataba de cuños y troqueles, sino del transporte de las pesadas prensas de volante, necesarias para la acuñación, de acuerdo con los términos de la Ordenanza de 1728. Por otra parte, como sabemos, las cifras de producción de moneda de gran módulo en Méjico siempre habían sido del (del orden de 5 veces) muy superiores a las correspondientes a cualquier Ceca peninsular. Esto hacia necesario que se dispusiera de una maquinaria mucho mas productiva, por lo que se requería el uso simultaneo de un número muy alto de prensas. Como consecuencia de todo ello, se evidenciaba la necesidad de continuar la producción de moneda macuquina en la ubicación tradicional de la Casa de Moneda, para poder mantener la capacidad de emisión, del orden de mas de 5 millones de piezas de 8 Reales, en aquellos momentos.

 

Por tanto, fue necesario emprender la construcción de una nueva Casa de Moneda a ubicar en la misma calle que la anterior, llamada de la Moneda, decisión que fue tomada en 1731. Los hermanos CAYÓN  han publicado un interesante artículo sobre los avatares por los que atravesó la Casa en sus primeros momentos, hasta la conclusión de su edificio en 1734. Este artículo, resultado de su trabajo de investigación sobre el tema, y de la extraordinaria documentación numismática acumulada durante muchos años por la familia CAYÓN, está publicada en el catálogo de la subasta de un importante colección de Duros españoles, organizada por CAYÓN en el Hotel Ritz de Madrid el 4 de febrero de 2012, en la que están incluidas 4 valiosas piezas emitidas en este periodo (1732-1733).

 

Las piezas columnarias de Méjico de 1732 y 1733 siempre han ejercido una gran atracción para los coleccionistas del Nuevo y del Viejo Mundo. Por un lado, son las primeras monedas de cordoncillo producidas en América, y por tanto, son un antecedente muy directo de la emisión de Dólares de plata por parte de los Estados Unidos y de 8 Reales y Pesos producidos con la misma métrica por los países hispanoamericanos después de la Emancipación. Y por otro lado, los ejemplares producidos en estos años, necesariamente tuvieron que ser acuñados en un número muy reducido (aunque desgraciadamente por el momento no se dispone de cifras de fabricación desglosadas, por referirse las estadísticas  a totales de plata acuñada, incluyendo la de moneda macuquina) a juzgar por el escaso número de ejemplares conservados.

 

Además, parece evidente que estas monedas de 1732 y 1733 tenían un carácter de cuasi pruebas, ya que su objeto no era el de producir circulante (lo que se seguía llevando a cado con la emisión de monedas macuquinas en estos dos años), sino verificar el funcionamiento de la maquinaria importada desde España y comprobar la forma definitiva en que ésta debía quedar instalada en la nueva Casa de Moneda. Este carácter de cuasi prueba queda acreditado por la extraordinaria riqueza de detalles que presentan las monedas columnarias de estos dos años, que no llegará a ser superada por acuñaciones posteriores, sean de: Méjico, Lima o Potosí. Además no sabemos por qué circunstancias, la mayor parte de las piezas de estos dos años que han llegado hasta nosotros, procede del rescate del pecio del navío Hollandia, por lo que la mayor parte de los ejemplares supervivientes tienen grandes oxidaciones procedentes de su contacto con agua de mar, lo que hace aún mas deseables los ejemplares carentes en absoluto de estas oxidaciones.

 

PRADEAU ha publicado en su historia Numismática de Méjico las cifras de acuñación total de moneda de plata producida por esta Ceca, de 1733 a 1821, expresada en pesos. Estas cifras oscilan de 7 a 11 millones de pesos con Felipe V, de 11 a 13 con Fernando VI, de 10 a 23 con Carlos III, de 15 a 25 con Carlos IV y de 4 a 24 con Fernando VII. Repasando las cifras anuales, vemos que el comienzo de las acuñaciones de moneda de busto en 1772 durante el reinado de Carlos III, no representa un incremento en las cantidades de moneda producidas a partir de ese año, aunque sí se observa una tendencia creciente en las cantidades acuñadas desde 7 millones en 1735 (año de mínima producción con Felipe V)  hasta casi 25 millones en 1809 (año de máxima producción con Fernando VII). Sin embargo, es evidente que la rareza actual de los 8 Reales de tipo columnario es muy superior a la de las piezas de busto, incluso si la comparamos con las mas escasas de éstas, como las de Carlos III.

 

En cuanto a precios, si dejamos apartada la cuestión de los de las piezas de 8 Reales de 1732y 1733 que comentaremos después, al igual que procedimos con los de las piezas peninsulares de 8 Reales de: Carlos III, Carlos IV, y Fernando VII, la fuente mas fiable que hemos podido utilizar, es la de los precios de adjudicación en subastas celebradas en los últimos años (entre 2000 y 2011) ya que al ser piezas que aparecen con frecuencia suficiente, sobre todo en España y Estados Unidos, resulta posible efectuar el análisis de correlación y calculo de medias y desviaciones, con bastante exactitud. Es basados en estos datos y en el conocimiento de las cifras de cantidades globales de plata acuñada año a año, hoy disponibles para las cecas de: Méjico, Lima y Potosí, por lo que hemos podido también formular hipótesis sobre la tirada anual de estas piezas para cada tipo diferente de monedas de 8 Reales, por reyes y cecas.

 

En las entradas dedicadas a los 8 Reales de cordoncillo hispanoamericanas iremos dando cuenta del resultado de estos análisis estadísticos. No obstante, ahora debemos adelantar algunas conclusiones respecto a los precios de los 8 Reales columnarios de Méjico, puesto que vamos a proceder a la valoración de varias de estas piezas en esta entrada. Con carácter general, podemos decir que nosotros consideramos que la rareza de las piezas comunes columnarias de 8 Reales de: Felipe V, Fernando VI, y Carlos III, es muy semejante, tanto por el número de ejemplares que aparece en subastas, como por el precio de adjudicación que alcanzan en ellas, para una determinada conservación. Ciertamente, las piezas de Felipe V han tenido un mayor uso que las de los reyes posteriores, por su mayor antigüedad. No obstante, al tratarse en general, de piezas acuñadas a mayor presión y por tanto con mayor relieve, la realidad es que la conservación media de las piezas subastadas es muy similar para las de cualquiera de estos reyes.

 

En cuanto a los precios alcanzados por los 8 Reales columnarios de Méjico, en sus distintas conservaciones, nuestra conclusión es que el salto de un grado equivale aproximadamente a multiplicar por vez y media el precio de la pieza, a igualdad de los demás factores. Así los precios de las piezas de 8 Reales columnarios comunes de: Felipe V, Fernando VII y Carlos III, sería: 100€ en VG, 200€ en F, 300€ en VF, 450€ en XF y 600€ en AU. En cuanto a los precios de las piezas acuñadas en Méjico en 1732 y 1733, ya no resulta posible el analisis estadísticos, ya que el número de ejemplares subastados en estos últimos años es muy escaso. Por ello, preferimos indicar nuestra  estimación de valor para cada uno de los cinco tipos de piezas acuñadas en estos años y posteriormente facilitar las valoraciones de algunos catálogos de moneda española de muy reciente edición, y los de las últimas subasta significativas para este tipo de  piezas.

 

Nuestra estimación de precios actuales para este tipos de piezas son los siguientes: 1732, 33.000€ en AU+, 1733MoF, 15.000€ en AU+, 1733MXF, 15.000€ en AU+, 1733MXMF, 15.000€ EN AU+ y 1733MoMF, 5.000€ en AU+. En CALICÓ 2008 los precios de estas piezas son los siguientes: 1732, 10.000€, 1733MoF, 8.000€ en VF, 1733MXF, 10.000€ en VF, 1733MXF, 15.000€ en VF, 1733MoF, 4.200€ en VF. Y en PEIRO 2007 los precios en VF son los siguientes: 1732, 9.000€, 1733F, 7.000€, 1733MXF, 9.000€, 1733MXF 10.000€, 1733MoMF 4.000€.

 

En la subasta celebrada por RENAISSANCE y CAYÓN de la colección de VON SCHUCKMANN celebrada en el hotel Ritz de Madrid el 13 de diciembre de 2001, la pieza de 1732 en AU+ tuvo un precio de adjudicación de 30.000€ incluidos gastos y la de 1733MXF, el de 5.000€ en UNC, con ciertas oxidaciones en sus bordes. En la subasta de ARS CLASICA celebrada en Zúrich el 18 de marzo de 2002 los precios de salida de las siguientes piezas, fueron: 1732, 20.000€ en UNC con cierta oxidación, 1733F, 6.000€ en UNC con ciertas oxidaciones, 1733MXF en VF, 8.000€, 1733MoMF, 7.000€ en XF. Los precios de salida de piezas subastadas por CAYÓN en Madrid el 4 de febrero de 2012, son los siguientes: 1732 (la misma pieza de la colección VON SCHUCKMANN), 33.000€ en AU+, 1733F, 2.5000€ en VF, 1733MXF, 10.000€ en XF con cierta oxidación y 1733MoMF, 3.000€ en VF.

 

FIGURA 138.1

 

La pieza que aparece en la FIGURA 138.1 es una medalla acuñada en 1958 en alpaca con ocasión de la primera exposición iberoamericana de numismática y medallistica celebrada en Barcelona,. La medalla reproduce en unas de sus caras el diseño del anverso de un columnario, en el que aparece la fecha de 1758 y como Ceca la de Barcelona: BA. En el reverso se reproduce el de una moneda de 640 Reis de Brasil acuñada en la Ceca de Bahía (B). La pieza tiene la inscripción de ANTONIVS RIBOT ME FECIT. La medalla ha sido rozada en su canto para comprobar si había sido acuñada en plata. La pieza, pese a no ser de plata, tiene un diseño muy atractivo y es unas de las primeras que conmemora una exposición numismática en España, por lo que estimamos su precio en 30€, en UNC.

 

FIGURA 138.2

 

La pieza mostrada en la FIGURA 138.2 es un 8 Reales acuñado en Méjico en 1733 a nombre de Felipe V con Manuel de León y Francisco de la Peña como Ensayadores. Como ya hemos indicado anteriormente, el valor de esta moneda en VF lo estimamos en 2.400€, ya que estimamos que la pieza tiene la condición de Rarísima, por lo que su precio es de ocho veces el de los columnarios comunes.

 

La pieza tiene forma ligeramente cóncava si la examinamos desde su anverso  con las columnas de Hércules, debido a exceso de presión de acuñación en el centro del reverso, lo que ha producido poca impresión en ese punto y un exceso de desgaste por uso en la parte superior de los dos mundos. La pieza tiene la inscripción PLVS VLTRA casi completa, faltando únicamente la parte derecha de la R. También está completa la parte final de la banda en la que se inscribe la leyenda. En el reverso únicamente se aprecia gastaje en el florón central de la corona. Por tanto su valor seria de 4.400€ y su precio de mercado algo mas alto por su ligera pátina no removida, 3.000€ en VF.

 

Aprovechamos el análisis de esta pieza para indicar nuestra estimación de rareza para las restantes piezas de 1732 y 1733: 1732, de la mas alta rareza (RRRRR), 32 veces el precio de las piezas comunes, 1733F, 1733MXF y 1733MXF, extraordinariamente raras (RRRR) con un valor de 16 veces el de las piezas comunes.

 

FIGURA 138.3

 

La pieza de la FIGURA 138.3 es un 8 Reales de Felipe V acuñado en Méjico en 1741 con los mismos Ensayadores anteriores. Esta fecha  es valorada por HARRIS  1968 en su obra PILLARS  AND PORTRAITS en 40€ en F y 75$ en VF. VICENT la asigna un precio de 4.000P en 1968 y 10.000P en 1978 en F. CALICÓ fija un precio reducido para esta pieza en 1982 y 1994: 15.000P y 18.000P en VF, mientras que en 2008 eleva substancialmente este valor hasta 300€ en VF. CAYÓN 1976 la valora en 2.600P en VG, 4.500P en F y 7.500P en VF, mientras que en 1980 y 1998 fija un precio de 20.000P en VF y 30.000P en VF, no muy diferentes de los indicados por CALICÓ. Por su parte ALDEÓN 1984 la valora en 18.000P en VF y PEIRO 2007: 180€ en VF y 400€ en XF, lo que estimamos es algo bajo.

 

 La presente pieza no está limpiada, el 75% del mapamundi es visible, los leones del escudo del reverso están completos, tiene algo de gastaje en la parte alta del segundo mundo, presenta desgaste en la parte alta de las columnas, en la parte central de la corona y en la R de la leyenda PLVS VLTRA. Por todo ello, su conservación en VF, con un valor y precio de mercado de 300€ (200€ en F y 450€ en XF).

 

FIGURA 138.4

 

 La pieza de la FIGURA 138.4 es un 8 Reales acuñado en Méjico por Felipe V en 1743 con los mismos Ensayadores anteriores (MF). Esta pieza se encuentra en conservación XF ya que el gastaje no afecta prácticamente a ninguna línea de los detalles de su diseño. Así, la parte alta de las columnas tiene sus anillos prácticamente completos. Los contornos de los continentes de los dos mundos están completos al 90%. La roca sobre los mares tiene solo un ligero desgaste en su parte mas alta y la corona solo presenta un ligero gastaje en el florón extremo a la derecha, mientras que la leyenda PLVS VSTRA está completa en todas sus letras. En este grado, su valor sería de 450€, que disminuiremos hasta un precio de mercado de 400€ por presentar algunos achatamientos en su grafila, como defecto acuñación.

 

Los precios señalados para esta pieza en KRAUSE 2002 son: 65$ en VF, 100$ en F, 200$ en VF y 400$ en XF. Nosotros estimamos que estos precios son bajos especialmente para las conservaciones menores, creyendo que los saltos de grado deben valorarse a un precio 1,5 veces superior, en lugar de 2 veces superior tal como lo hace KRAUSE.

 

FIGURA 138.5 

 

Por último, la pieza de FIGURA 138.5 es idéntica a la anterior, así como su grado: XF. Por tanto el valor de la pieza sería de 450€ en XF, que disminuiremos a 400€ como precio de mercado por disminuir aproximadamente un 10% por el fallo que acuñación que presenta en su canto en la parte superior derecha de su anverso. Las valoraciones de las diferentes fechas de los columnarios de Felipe V de Méjico posteriores a 1733 son similares, excepto los de 1734 y 1747  que suelen tratarse a un precio algo superior.

 

 

   

18. THE MEXICANS COLUMNARIOS OF PHILIP V

 

The advance of the mill coinages in the New World was, as it could not be otherwise, the one of the Mint of Mexico. New Spain, the official name of the Mexican territory, was always the Spanish colonial area not only more thrives, but also the more linked with the metropolis. This is why it has nothing surprising that the first mint which issued cord currency by the implementation of the Ordinance of 1728 of Philip V, without the one of Mexico. However, as well as the application of the provision in Spain had an immediate effect on the mints of Madrid and Seville, since in 1729 starting the work of the new coins with the traditional design of imperial shield and lions and castles on both sides, the application of the Ordinance in America was not easy to carry out affair.

 

On the other hand, the long duration of the crossing of the Atlantic, from Seville to Vera Cruz, made difficult the sent of the necessary material to proceed to the new coinages. It was not only about stamps and dies, but also the transport of the heavy steering wheel presses, necessary for the coinage, under the terms of the Ordinance of 1728. On the other hand, as we know, the production figures of the large diameter coins in Mexico always had been (in the order of 5 times) very superior to the corresponding to any peninsular mint. This created the need have available a much more productive machine, which is why the use was required simultaneous very high numbers of presses. As a result, it was obvious the need to continue the production of cob currency in the traditional location of the mint, to be able to maintain the ability to issue, in the order of over 5 million coins of 8 real, in those moments.

 

It was therefore necessary to undertake the construction of a new mint to be located in the same street as the previous, called of the Currency, a decision which was taken in 1731. The Cayón brothers have published an interesting article about the ups and downs that has undergone the mint in its early stages, until the conclusion of its building in 1734. This article, result of work of research about the subject, and the extraordinary numismatic documentation accumulated for many years by the Cayón family, is published in the catalogue of the auction of an important collection of Spanish 5 peseta coins, organized by Cayón in the Hotel Ritz in Madrid on February the 4th, 2012, which included 4 valuable coins issued in this period (1732-1733).

 

Columnarias coins of Mexico from 1732 and 1733 always have exerted a major attraction for collectors of the New and the Old World. On the one hand, they are the first cord coins produced in America, and are therefore a very direct antecedent of the issue of silver dollars from the United States and 8 real and pesos produced with the same metric by Latin American countries after the Emancipation. And on the other hand, the copies produced in these years, necessarily had to be minted in a very small number (although unfortunately at the moment are not available disaggregated figures for manufacturing, for statistics referring to total coined silver, including cob currency) judging by the limited number of preserved copies.

 

Moreover, it seems obvious that these coins in 1732 and 1733 had a character almost evident, that its purpose was not to produce circulating (which was still underway with the issuing of cob coins in these two years), but to check the functioning of the machinery imported from Spain and to check the final form in which it should be installed in the new mint. This characteristic of quasi evidence is accredited by the extraordinary wealth of details which are in the columnaria coins of these two years, that will not be overtaken by later coinages, are: Mexico, Lima and Potosí. Also we don't know in which circumstances, most of the coins in these two years that have come down to us, comes from the rescue of the wreck of the ship Holland, so most of the surviving copies have large oxidations from their contact with sea water, which makes it even more desirable copies lacking at all in these oxidations.

 

Pradeau has published in his Numismatics History of Mexico the figures of total mintage of silver coin produced by the mint, from 1733 to 1821, expressed in pesos. These figures range from 7 to 11 million pesos with Philip V, 11 to 13 with Ferdinand VI, from 10 to 23 with Charles III, 15 to 25 with Charles IV and 4 to 24 with Ferdinand VII. Reviewing the annual figures, we see that the beginning of the coinages of bust currency in 1772 during the reign of Charles III, does not represent an increase in the amounts of currency produced from that year, although it is note an increasing trend in the quantities minted from 7 million in 1735 (year of minimum production with Philip V) up to almost 25 million in 1809 (year of maximum production with Ferdinand VII). However, it is clear that the current rarity of the 8 real of columnar type is far superior to the bust coin, even when compared with the rarer of these, as those of Charles III.

 

As regarding the prices, if we leave separated the issue of the 8 real coins of 1732 and 1733 to discuss later, as we proceeded with the Peninsular coins of 8 real of: Charles III, Charles IV and Ferdinand VII, the more reliable source that we have been able to use, it is price of procurement auctions held in recent years (from 2000 to 2011) already to be coins that appear frequently enough, especially in Spain and in the United States, it is possible to carry out the analysis of correlation and calculation of averages and deviations, quite accurately. It is based on these data and the knowledge of the figures of global amounts of silver minted every year, now available for the mints of: Mexico, Lima and Potosí, for what we have been able to also formulate hypotheses about the annual circulation of these coins for each different type of 8 real coins, kings and mints.

 

In the posts dedicated to the Latin American 8 real of cord we will go realizing the results of this statistical analysis. However, we now anticipate some conclusions as regarding the prices of the columnar 8 real of Mexico, since we are going to proceed with the assessment of several of these coins in this post. In general, we can say that we consider that the rarity of the columnar common coins of 8 real of: Philip V, Ferdinand VI and Charles III, it is very similar, both for the number of copies that appears at auction, as for the price of award that reach them, for a particular conservation. Certainly, the coins of Philip V had greater use than subsequent kings, by its greater antiquity. However, as dealing with, in general, coins minted at a higher pressure and therefore with greater relief, the reality is that the average conservation of auctioned coins is very similar to any of these kings.

 

As for the prices achieved by the 8 columnar real of Mexico, in its different conservations, our conclusion is that the jump of a degree is roughly equal to multiplying by one and half the price of the coin, equal to other factors. So the prices of the common 8 columnar real coins of: Philip V, Ferdinand VII and Charles III, would be: €100 in VG, €200 in F, €300 in VF, €450 in XF and €600 in AU. As regarding the prices of the coins minted in Mexico in 1732 and 1733, it is no longer possible the statistical analysis, since the number of copies auctioned in recent years is very low. Therefore we prefer to indicate our estimation of value for each of the five types of coins minted in recent years and further facilitate the assessments of some catalogues of Spanish coin of very recent edition, and of the last significant auction for this type of coins.

Our estimation of current prices for these types of coins are the following: 1732, €33,000 in AU+, 1733MoF, €15,000 in AU+, 1733MXF, €15,000 in AU+, 1733MXMF, €15,000 in AU+ and 1733MoMF, €5,000 in AU+. In Calicó 2008 the prices of these coins are the following: 1732, €10,000, 1733MoF, €8,000 in VF, 1733MXF, €10,000 in VF, 1733MXF, €15,000 in VF, 1733MoF, €4,200 in VF. And in Peiro 2007 the prices in VF are the following: 1732, €9,000, 1733F, €7,000, 1733MXF, €9.000, 1733MXF €10,000, 1733MoMF €4,000.

In the auction held by Renaissance and Cayón in the collection of Von Schuckmann held at the Hotel Ritz in Madrid on December the 13th, 2001, the coin of 1732 in AU+ had a price for sale of €30,000 including the taxes and the one of 1733MXF, of €5,000 in UNC, with certain oxidations at its edges. In the auction of Ars Clasica held in Zurich on March the 18th, 2002 the output prices of the following coins, were: 1732, €20,000 in UNC with some oxidation, 1733F, €6,000 in UNC with certain oxidations, 1733MXF in VF, €8,000, 1733MoMF, €7,000 in XF. The output prices of the coins auctioned by Cayón in Madrid on February the 4th, 2012, are as follows: 1732 (the same coin of the Von Schuckmann collection), €33,000 in AU, 1733F, €2,500 in VF, 1733MXF, €10,000 in XF with some oxidation and 1733MoMF, €3,000 in VF.

The coin that appears in the figure 138.1 is a medal coined in 1958 in alpaca in the occasion of the first Ibero-American numismatics and medalist exhibition held in Barcelona. The medal reproduced in some of its faces the design of the front of a columnar, in which appears the date of 1758 and as mint the one of Barcelona: BA. On the back is reproduced the one of a 640 Brazil reis coin minted in the Mint of Bahia (B). The coin has the inscription of ANTONIVS RIBOT ME FECIT. The medal has been reddened in its edge to check if it had been minted in silver. The coin, although is not in silver, it has a very attractive design and is one of the first that commemorates a numismatic exhibition in Spain, which is why we think its price in €30 in UNC.

The coin shown in the figure 138.2 is an 8 real coined in Mexico in 1733 in the name of Philip V with Manuel de León and Francisco de la Peña as Assayers. As we have already indicated above, the value of this coin in VF so we believe is €2,400, that we believe that the coin has the status of Very Rare, so its price is eight times the common columnar coins.

The coin is slightly concave shaped if we look at it from its front with the columns of Hercules, due to excess pressure of coinage in the center of the back, which has been produced little impression at that point and an excess of wear for use at the top of the two worlds. The coin has the almost complete PLVS VLTRA inscription, missing only the right side of the R. The final part of the band in which fits in the legend is also complete. On the back there is only wear in the central rosette of the crown. Therefore its value would be €4,400 and its market price something higher by its light not removed patina, €3,000 in VF.

We take the analysis of this coin to indicate our estimation of rarity for the remaining pieces of 1732 and 1733: 1732, of the higher rarity (RRRRR), 32 times the price of the common coins, 1733F, 1733MXF and 1733MXF, extremely rare (RRRR) with a value of 16 times the common coins.

The coin of the figure 138.3 is an 8 real of Philip V coined in Mexico in 1741 with the same previous assayers. This date is valued by Harris 1968 in his work Pillars and Portraits for €40 in F and $75 in VF. Vicent assigns it a price of P4,000 in 1968 and P10,000 in 1978 in F. Calicó sets a reduced price for this coin in 1982 and 1994: P15,000 and P18,000 in VF, while in 2008 he substantially increases this value to €300 in VF. Cayón 1976 valued it to P2,600 in VG, P4,500 in F and P7,500 in VF, while in 1980 and 1998 he fixed a price of P20,000 in VF and P30,000 in VF, not very different from those displayed by Calicó. Meanwhile Aldeón 1984 valued it for P18,000 in VF and Peiro 2007: €180 in VF and 400€ in XF that, we think, is low.

This coin is not cleaned, 75% of the world map is visible, the lions of the shield of the back are complete, it has something of wear in the upper part of the second world, presents wear in the top of the columns, in the central part of the crown and the R of the legend PLVS VLTRA. Therefore, its conservation is VF, with a value and a market price of €300 (€200 in F and €450 in XF).

The coin of the figure 138.4 is an 8 real coined in Mexico by Philip V in 1743 with the same previous assayers (MF). This coin is in XF conservation since the wear does virtually not affect any line of its design details. Thus, the upper part of columns has its practically complete rings. The contours of the continents of both worlds are 90% complete. The rock on the seas has only slight wear in higher turn and the crown only presents a slight wear in the extreme right rosette, while the PLVS VSTRA legend is complete in all its letter. In this degree, its value would be €450, which we will decrease to a market price of €400 to present some flattener in its grafila as a coinage default.

The prices indicated for this coin in Krause 2002 are: $65 in VF, $100 in F, $200 in VF and $400 in XF. We believe that these prices are particularly low for the lower conservations, believing that the degree jumps should be measured to a 1.5 times higher price, rather than 2 times higher as does Krause.

Finally, the coin of the figure 138.5 is identical to the previous one, as well as its degree: XF. Therefore the value of the coin would be €450 in XF, which we will decrease to €400 as market price by reducing approximately 10% by the failure that coinage in its edge in the right upper part of the front. The values of the different subsequent dates to the columnarios of Philip V of Mexico after 1733 are similar, apart from those of 1734 and 1747 which are treated with a slightly higher price.

 

             

 

          

 

Lunes 16 de Junio de 2014 10:49

7. Las Vegas en todos sus estados

por maria teresa

La ciudad de Las Vegas parece un espejismo en medio de un paisaje desolador, un oasis de cemento y vegetación. Una enorme mancha de aceite de bloques de edificios bajos en medio de una planicie desértica, moteada en el centro, en torno a Las Vegas Boulevard -también llamado The Strip-, por una arquitectura abigarrada, disparatada, de proporciones descomunales. Es como si el desierto que rodea la ciudad le permitiera no tener límites al crecimiento. Esta no es, desde luego, Las Vegas que conocí en aquella Nochebuena de 1971, con su Downtown y los complejos hoteleros en torno a The Strip que podían recorrerse fácilmente andando. Era la época de los grandes casinos levantados durante los años de bonanza de la posguerra: los Sands, Desert Inn, Stardust, The Dunes, Sahara, Golden Nugget, Vegas Vic (con su gran anuncio de un vaquero sonriente y fumador perfilado por las luces de neón), Binion’s Horseshoe, etc. Algunos han desaparecido, mientras que otros se han reconstruido de arriba abajo y cambiado de nombre en la década de los noventa. Prácticamente no ha quedado ninguno incólume.

MGM y Tropicana al fondo

Los hoteles casino se han desplazado hacia el sur del bulevar central, muy cerca curiosamente del aeropuerto McCarran que ahora ha quedado enclavado en el centro de la ciudad, pese a que el número de turistas que llegan por avión se ha multiplicado varias veces en este tiempo (la ciudad recibe a unos 40 millones de visitantes al año, de los que cerca de un 20 por ciento son extranjeros; supongo que son bastantes millones los que llegan en avión). Los antiguos hoteles casino que crecían en horizontal, cual gigantescos moteles, han sido susituidos a partir de los noventa por los nuevos complejos hoteleros que crecen en vertical, pudiendo llegar a tener salas de juego de 16.000 metros cuadrados, imponentes torres de 30 pisos, más de cinco mil habitaciones y estacionamientos para miles de vehículos. Al parecer, 18 de los 20 mayores hoteles del mundo se encuentran en Las Vegas, cuya población debe rondar un millón y medio de habitantes y ha crecido sin parar desde los noventa; pero los tiempos están cambiando y, últimamente, son más quienes la dejan que quienes se instalan en ella Por si fuera poco, casi toda la actividad lúdica de la ciudad se concentra en un radio de acción de unos tres kilómetros a lo largo de The Strip.

Noche en Las Vegas

La zona donde se levanta hoy Las Vegas estuvo habitada previamente por los indios paiute, pioneros mormones y trabajadores del ferrocarril, datando la fundación de la ciudad de hace exactamente un siglo. Su despegue inicial vino dado por la construcción de la presa Hoover para regular las aguas del río Colorado y la legalización del juego en el estado de Nevada, coincidiendo con los años de la Gran Depresión. Miles de trabajadores participaron en el proyecto hidráulico, que aportó abundantes recursos de agua y electricidad a la ciudad, optando posteriormente por quedarse en ella. Corrían los años de la Ley Seca, y muchas de las ganancias obtenidas gracias al contrabando de licor y otras actividades delictivas de célebres gángsteres como Bugsy Siegel fueron invertidas en la construcción de casinos. La ciudad floreció en los felices años de posguerra gracias a la prosperidad económica del país –y, en especial, de California; Los Ángeles está a tan sólo 350 kilómetros-, al tremendo crecimiento del parque automovilístico y al auge de la aviación comercial. Fueron años de construcción de grandes complejos por cadenas hoteleras como Hilton y multimillonarios extravagantes como Howard Hughes. En los sesenta, empezaron a montarse grandes espectáculos con artistas como Frank Sinatra y sus compinches cantantes, Elvis Presley -en sus años de len- tejuelas, grandes patillas y obesa decadencia- y otros made in Las Vegas como el excéntrico Liberace, que tiene un museo del más puro kitsch ad maiorem gloriam del artista. Una genuina aportación de Las Vegas a la modernidad fue la wedding chapel (o capilla matrimonial), con relucientes reclamos de neón por lo general, en la que puede contraerse matrimonio civil tras acreditar una brevísima estancia en la ciudad.

Máquinas tragaperras

Esa era Las Vegas que yo conocí en las navidades de 1971. Pero a partir de la década de los noventa el desarrollo de la ciudad se ha acelerado y han crecido como hongos los enormes complejos hoteleros, que compiten en atractivo y espectacularidad para atraer al visitante y que éste no tenga que salir de ellos: restaurantes, bares, comercios de artículos de lujo o baratijas, cines, teatros que programan espectáculos musicales, capillas matrimoniales, auditorios para grandes conciertos y combates de boxeo (casi todos los campeonatos mundiales se celebran en Las Vegas), piscinas exóticas, etc. Pero el hotel está siempre centrado en torno al enorme espacio del casino, que es lo primero que el visitante ve nada más entrar y de lo que, sin duda, más le cuesta salir. Las salidas suele estar hábilmente camufladas para que al visitante, o potencial jugador, se le quiten las ganas de abandonar el lugar a la menor vacilación. Las oportunidades de jugarse los cuartos en él son de lo más variadas: desde las interminables hileras de máquinas tragaperras (en las que abundan las mujeres de edad madura con sus enormes vasos de cartón plastificado repletos de monedas) en los laterales hasta las gigantescas salas de los paneles de apuestas, pasando por la ruleta, el blackjack o los salones donde se juega al póquer en concurridos campeonatos. Los complejos hoteleros son espacios que se cierran sobre sí mismos; uno come y duerme en ellos, pero también juega, pasea, observa, liga con merodeadoras al acecho o con jugadoras ocasionales, se entretiene y, en ocasiones, se queda estupefacto ante todo lo que ve. Si sale es para ir a otro espacio similar o patearse la avenida principal o el Downtown, pues poco más merece verse en esta ciudad del espectáculo y el derroche, del lujo kitsch y el cartón piedra.

Salas de apuestas

En The Strip, el espectáculo alcanza su punto álgido al caer la noche. Las luces de neón que perfilan y resaltan los hitos emblemáticos y los rayos láser hacen que la ciudad cobre el resplandor que no tiene durante el día. Hay una auténtica saturación de hoteles y casinos, que no descollan tanto por su arquitectura como por las recreaciones que tratan de evocar (Nueva York, el Egipto faraónico, Paris, Venecia, los lagos italianos, los mares del Sur, ciudadelas medievales...), lujosos, a veces con gusto pero en conjunto con disgusto (rutilantes dorados, cartón piedra, mármoles relucientes, estatuaria romana, bocas de metro parisinas, pero también magníficos jardines y estanques, fantásticos juegos de luz y agua, deliciosos espacios art-déco, etc.), pues en el desenfreno por sorprender al visitante a veces se incurre en un ataque frontal a los más elementales principios de la estética. Lo que es evidente es que se han invertido muchos miles de millones en esta extravagante y atípica ciudad convertida en parque temático del juego. Aunque hay varios complejos hoteleros en construcción que parecen tener factura original (¿algún consagrado arquitecto premiado con el Pritzker?), últimamente se ha estancado la cifra de negocio y de visitantes, por lo que las autoridades locales buscan promocionar la ciudad como destino turístico a escala planetaria. Supongo que es que no puede crecerse ininterrumpidamente, pero la historia de Las Vegas hasta ahora puede resumirse en que necesita expandirse y reinterpretarse a sí misma para seguir atrayendo a nuevos visitantes… y, si es posible, que piquen en el juego. Si se registra una crisis económica prolongada, Las Vegas lo tiene crudo, pues vive casi exclusivamente del turismo y la construcción. Y tiene rivales incluso en EE.UU.: los casinos de Atlantic City en la costa Este y las loterías, mucho más económicas y cada vez más populares por sus cuantiosos premios. De momento, la ciudad está capeando la crisis en parte gracias al turismo extranjero que se aprovecha del dólar barato y de las auténticas gangas hoteleras que pueden encontrarse.

Mediodía en The Strip

En poco más de una milla -la milla de las luces de neón- se concentra una

veintena de grandes complejos hoteleros a lo largo de la avenida principal, entre ellos los más conocidos: el gigantesco MGM Grand, el Paris, el Venetian, el Luxor, el Excalibur, el New York New York, el Bellagio, el imponente Caesar’s Palace, etc., etc. El antiguo centro de la ciudad, o Downtown, se encuentra unos dos kiló- metros más al norte del límite de esta concentración hotelera, hacia Fremont Street, donde por las noches hay un magnífico espectáculo de luz y sonido y donde se encuentran algunos de los antiguos casinos de los años cincuenta como Binion’s Horseshoe, Vegas Vic y Golden Nugget. En esta zona las manzanas son bastante más pequeñas y las calles más estrechas. Es aquí donde empezó el juego, irradiándose luego los casinos hacia The Strip, cada vez más al sur en busca de mayores superficies sobre las que levantar proyectos megalómanos.

En construcción

Con el ordenador portátil de Manolo y la tarjeta Visa de Fernando, habíamos reservado por Internet dos habitaciones en el Tropicana. El hotel, construido en los años cincuenta, está al final de The Strip, así que hubimos de atravesar la ciudad bajo la luz del atardecer, antes de que empezaran a resplandecer los grandes letreros luminosos. Ya el aparcamiento en superficie es descomunal.

Desde nuestra habitación en el Tropicana

Como está mandado, lo primero con que uno se tropieza nada más entrar en el hotel es el casino, un precioso espacio rectangular con un techo de vidrieras estilo art-nouveau primorosamente restaurado en la última reforma, la llamada sala Folies Bergère, que demuestra de alguna manera la atracción que ejercía todo lo francés a la sazón. En el centro están las mesas de juego y en los laterales, más en penumbra, las máquinas tragaperras, cuyo tintineo no deja de sonar.

Sala Folies Bergère

El hotel era originalmente un edificio de tres alturas con larguísimos pasillos, al que en la ineludible renovación que se hizo en los noventa -en Las Vegas todo es perecedero y, si quiere sobrevivir, tiene que transformarse necesariamente- se añadió una gran torre de 20 plantas con más de 1.200 habitaciones para adaptarlo al megalomaníaco gusto imperante. Esto le permite tener habitaciones de diferentes precios para adaptarse a todos los bolsillos. Para el viajero la estancia no es cara, sobre todo si se evitan las fiestas y fines de semana... y, más aún, la tentación de jugar.

Harley Davidson Café

En la fachada del Tropicana resaltan los motivos caribeños y los exuberantes jardines. Lo mejor del hotel es su gran complejo de piscinas, con cascadas y vegetación tropical; en sus aguas pueden incluso practicarse algunos juegos de azar. Curiosamente, en las habitaciones antiguas –amplias pero algo destartaladas- no hay acceso a Internet, y para conectarse, en zonas como la piscina, hay que pagar una cantidad no precisamente pequeña. Nos llevamos una buena desilusión porque pensábamos que al llegar a una gran ciudad como Las Vegas tendríamos resuelto el problema. Quizá lo que quieren por todos los medios es que el cliente no se distraiga de su papel de jugador y consumidor enganchándose a Internet o, peor aún, satisfaciendo su afición al juego en alguno de los numerosos casinos on-line disponibles en la red. Lo cierto es que nos pareció inexplicable que la conexión a Internet fuera tan complicada en una ciudad donde las nuevas tecnologías están a la orden del día.

Tresaure Island

El cruce de Tropicana Avenue con The Strip es enorme; al menos hay cinco carriles de circulación en cada sentido, y los peatones sólo pueden cruzarlo a través de unos grandes pasos elevados con escaleras mecánicas que hay en las cuatro esquinas. Aunque está casi al final del bulevar, ello se explica porque en esa confluencia se encuentran varios de los mayores complejos hoteleros de la ciudad, a saber: Mandalay Bay, Luxor y Excalibur; New York New York y Montecarlo; MGM Grand y Tropicana. La circulación de vehículos por abajo y peatones por arriba es incesante y, por la noche, merodean las prostitutas aficionadas o profesionales por la zona, al igual que lo hacen a todas horas por las mesas de juego y las barras de los bares de los casinos.

Caesar's Palace

En la acera de enfrente del Tropicana hay numerosos comercios abiertos hasta muy tarde, en los que puede comprarse ropa barata o recuerdos del más puro estilo kitsch, alquilar por horas una imponente motocicleta o un llamativo Lamborghini amarillo, tomar comida rápida de todo el mundo con cubiertos de plástico y en platos de cartón, etc. Destaca el Harley David- son Café, una cafetería repleta de memorab lia para los moteros y nostálgicos de la mítica marca, con una gigantesca Harley surgiendo en tromba de un flanco del edificio. También, galerías repletas de pequeños comercios, una cafetería de Planet Hollywood con toda la parafernalia al uso y un sinfín de tiendas más. En esas dos o tres manzanas se concentra la zona más comercial y concurrida de la ciudad. La gente, multitud de gente de las razas más variopintas, deambula por las anchas aceras, sobre todo al anochecer. En la avenida se mezclan los turistas, los mirones y los jugadores empedernidos , si bien éstos se confinan por lo general a los salones del casino. Aunque la actividad no cesa prácticamente en Las Vegas a ninguna hora del día –probablemente es con Hong Kong la única ciudad que nunca duerme-, el verdadero espectáculo se registra por la noche cuando se encienden las luces de neón y los rayos láser disparan sus haces luminosos, y las aceras del centro se pueblan de gente con ganas de “marcha”. Entonces se produce una auténtica sinfonía de luz y de color, con la que los casinos compiten entre sí para atraer a su potencial clientela. Todos nos sentimos atrapados en esta lúdica y extravagante urbe que se levanta y se reproduce por ósmosis en medio del desierto, y mientras unos se juegan los cuartos y otros contemplan tan inusual y rutilante espectáculo –ya sea en el interior de los casinos o paseando por The Strip-, a unos y otros no nos queda sino gozar de esa sinfonía nocturna que se ofrece a la vista. Quizá no tenga sentido vivir en tan artificiosa ciudad ni comparta uno sus maneras de esparcimiento, pero pasar unos días en ella es sin duda una experiencia sin duda inolvidable.

Mustrario de servicios profesionales

Me llama especialmente la atención el enorme despliegue con que se anuncia el negocio de la prostitución. Por la avenida se ve circular continuamente un camión con remolque que lleva cuatro grandes paneles con fotografías de jóvenes de ambos sexos y todos los colores, con grandes senos, travestis... y una frase que más o menos dice: “Llámenos y en 15 minutos tendrá el objeto de su deseo en su habitación”. Por si fuera poco, los puestos de periódicos gratuitos no son sino propaganda del mismo tema, y en todas las esquinas del centro hay un chicano que ofrece al paseante lo que parece una baraja de cartas y luego resulta ser un muestrario de chicas servicios del mismo tipo en oferta. A partir de los 35 dólares del anuncio más barato –habría que ver los recargos y otras gabelas- se puede llamar, supuestamente, a la modelo de uno de los naipes. Y apenas puedo facilitar más datos del funcionamiento de este negocio pues, al fin y al cabo, tan sólo soy un espectador dispuesto a dejarse sorprender por cuanto ve.

Comoquiera que no jugué más allá de unas monedas y que casi todo el tiempo de nuestra estancia en la ciudad nos lo pasamos recorriendo casinos -Las Vegas es una ciudad de ludópatas y jugadores sobre todo, pero también de mirones, insisto-, creo que lo mejor será que haga un resumen de lo que vi y más me sorprendió. Veamos, pues. Justo en la acera de enfrente del Tropicana se levantan tres grandes complejos hoteleros: el Mandalay Bay que, con más de tres mil habitaciones, reproduce el Sureste asiático en el periodo colonial; el Luxor, una recreación de la arquitectura faraónica, con una pirámide de 30 pisos cuya cima proyecta un potente haz de luz por las noches; y el Excalibur de la leyenda del rey Arturo, un castillo medieval a rebosar de torres y almenas plenas de colorido que parece salido de una película de Walt Disney, y que con sus cuatro mil habitaciones no anda muy a la zaga de los más grandes; además, junto con Circus Circus y Treasure Island es un hotel casino orientado a las familias con niños, pues, aunque parezca mentira, Las Vegas quiere ser un lugar de esparcimiento para gente de todas las edades.

En la esquina de enfrente nuestro, en diagonal, se levanta el impresionante New York New York, que reproduce maravillosamente la silueta del skyline o principales rascacielos de Manhattan y, ¡cómo no!, la Estatua de la Libertad, todo a escala reducida; se accede a él por una réplica del Puente de Brookyn y alrededor del complejo evoluciona, a inusitada velocidad, una gran montaña rusa. Lo importante, como ya he dicho, es llamar la atención de los potenciales clientes y ofrecerles atracciones en consonancia. En su interior, cada uno de los hoteles trata de recrear la atmósfera del lugar o época en cuestión: columnas enormes y tumbas faraónicas si es egipcio, las calles empedradas del Greenwich Village y los rincones preferidos del Central Park en el de Nueva York, aldeas medievales y conjuntos de armaduras en el de los caballeros del rey Arturo, etc., etc.

Y en la acera opuesta de Tropicana Avenue se levanta el MGM Grand que, con más de cinco mil habitaciones, es probablemente el mayor hotel del país (¿hasta cuándo?). Sólo el casino tiene una superficie de 16.000 metros cuadrados, con enormes salones de apuestas (los paneles en los que se siguen éstas son sencillamente impresionantes por sus dimensiones y colorido) y para jugar concursos de póquer; además, cuenta con el mayor auditorio para eventos musicales y deportivos (en él suelen celebrar- se los campeonatos mundiales de boxeo). Rememora, como no podía ser de otra forma, el mundo del cine, y en particular el de la productora del león que ruge; tiene un gran recinto acristalado en el que conviven leones y cuidadores (entiendo que no son domadores pues no llevan látigo) a la vista del público boquiabierto y expectante. En las cercanías se encuentra el Liberace Museum, un templo dedicado al recuerdo de este extravagante cantante y pseudoartista que tanto se identificó con Las Vegas y su lujo del más puro kitsch. Pero hoy día ya no hay cantantes que la ciudad pueda considerar como propios y, si es preciso, no se duda en contratar a Elton John o a Madonna o Céline Dion, pues la globalización lo permite todo. Cuanto más dinero se invierte, mayor es la recaudación a la postre.

New York New York

Y ahora me limitaré a hacer un esbozo de algunos otros hoteles casino que visité durante nuestra breve estancia en Las Vegas. El Montecarlo recrea el mundo de la Costa Azul y de los salones de juego refinados. El París es una réplica de los lugares más emblemáticos de la capital francesa, con una enorme Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la Ópera Garnier, calles adoquinadas con bocas de metro art-nouveau, farolas de hierro, boutiques de productos gastronómicos, etc. El Venetian -el antiguo Sands- proyecta ampliarse

Venetian

hasta seis mil habitaciones y cuenta con magníficas reproducciones del Campanile, el Puente de Rialto y el Palacio de los Dux; se puede incluso pasear en góndola por el Gran Canal que tiene delante suyo. El Treasure Island recrea la obra de Stevenson y está pensado para acoger familias con niños (el Cirque du Soleil tiene una compañía estable en él); en la laguna que hay delante suyo se escenifican espectaculares batallas entre barcos piratas y de la Armada británica.

Bellagio. Jardín musical

Dos fueron los hoteles que más me impresionaron; uno de nueva planta y el otro re- novado a fondo en los noventa. Me estoy refiriendo, claro está, al Bellagio y al Caesar’s Palace. El primero, construido hace diez años donde se levantaba antes The Dunes, recrea la atmósfera de la preciosa localidad de dicho nombre a orillas del lago Como. Delante tiene un enorme estanque con fuentes que, al correr durante la noche, dan lugar a bellos espectáculos de luz y agua. En el patio interior hay un precioso jardín en el que los chorros de agua crean una auténtica sinfonía acuática, mientras que el techo del vestíbulo está recubierto por grandes flores multicolores de cristal de Murano. El Bellagio es uno de los mayores hoteles y los comercios que hay en él están a tono con la exquisitez del marco, acogiendo todas las grandes marcas de prendas de vestir y perfumería italianas. No le va a la zaga el Caesar’s Palace, que si bien data de mediados de los sesenta fue renovado a fondo en la década de los noventa. Aunque conserva la hierática suntuosidad de las estatuas romanas y las columnas griegas originales, la decoración actual es más refinada y discreta, aunque por momentos se respira una inevita- ble atmósfera kitsch. El colmo de todo ello es la galería comercial, también con grandes marcas de la moda italiana, que tiene un techo de logrado efecto trampantojo y en la que una imponente cuadriga imperial ocupa toda una gran rotonda. Esa acumulación de imponentes antigüedades es lo que uno no acaba de digerir del todo en este impresionante complejo hotelero rodeado de bellos jardines italianos. Tanto quieren deslumbrarnos a los visitantes que a veces se pasan en el intento.

Y poco más hay que contar de nuestra estancia en Las Vegas. Uno puede tener la sensación de que cualquier tiempo que se pase en ella es excesivo, pero también la contraria, que falta tiempo para ver todo lo que se ofrece al visitante. En cualquier caso, la ciudad es un espectáculo per se, sobre todo al caer la noche como ya he dicho. Pero ya sea por unas u otras razones, lo cierto es que Las Vegas no deja indiferente al visitante. La mejor panorámica de la urbe y sus alrededores puede verse desde la Stratosphere Tower, que con sus más de 300 metros es el edificio

Bellagio. Techo del vestíbulo

más alto de la ciudad; cuenta con un observatorio, un restaurante giratorio y alguna de esas atracciones propias de quienes buscan experimentar sensaciones fuertes. En coche fuimos a ver la Trump Tower, un edificio casi aislado de su entorno con más de 20 plantas de apartamentos exclusivos recubierto de planchas de metal refulgentes bajo la luz crepuscular en el más puro estilo -entre lujoso y hortera- del magnate inmobiliario de dicho nombre. Como si del moderno becerro de oro se tratase o de un descomunal lingote del dorado metal, todo el edificio irradia un resplandeciente fulgor. Tanta es su prepotencia que uno no puede menos de repeler su morboso atractivo. Representa de algún modo el desenfreno de la riqueza, su aislamiento, la especulación, el poder del dinero... Si todo ello brillase no se me ocurre mejor imagen para simbolizarlo que ésta de la provocadora Trump Tower al atardecer, emergiendo como un segundo sol artificial en medio de una ciudad sobre la que se abaten las sombras. Pese a todos nuestros prejuicios, entramos en los servicios que hay en el vestíbulo para darnos el gustazo de orinar entre los suntuosos mármoles, ¡ay qué placer más memorable!

Trump Tower

Una vez situados en su contexto monetario y histórico, los Ducatones y Patagones de: Felipe II, Alberto e Isabel, Felipe IV, Carlos II y Felipe V, emitidos en los Países Bajos españoles y analizadas varias piezas de este tipo, desde el punto de vista de su valor numismático, entramos de lleno en la parte central de este volumen dedicada a las monedas tipo Dólar y sus antecesoras, con entradas en las que pasaremos revista a las emisiones de 8 Reales de: Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, acuñadas con prensa de volantes, utilizando fuerza de molinos hidráulicos y con cordoncillo en el canto, mediante estampación a virola.

 

Ello nos permitirá llegar a las últimas entradas del volumen, dedicadas al estudio de las piezas de 8 Reales emitidas por los países americanos independientes, labradas con la misma métrica que las españolas, y las posteriores acuñaciones de Dólares o Pesos ya acuñadas con energía procedente de prensas movidas a vapor o eléctricas, que en gran parte de los casos también han continuado la antigua métrica de peso y ley española.

 

La emisión de 8 Reales de cordoncillo es consecuencia de la reforma monetaria emprendida por Felipe V, a través de la Ordenanza de 1728, que afectó tanto a las acuñaciones peninsulares de oro y plata, como a las americanas de: Méjico, Lima, Potosí, Guatemala y Santiago. La aplicación de esta Ordenanza acabó suponiendo la unificación monetaria en todo el imperio español, terminando con el uso de las denominaciones de plata antigua, plata nueva, plata americana y plata provincial, que entorpecían el comercio. Estas piezas están denominadas en reales de plata con piezas de: 8, 4, 2, 1 y medio reales de plata. Su denominación popular en América fue la de Pesos Fuertes, o simplemente Pesos, y en España, la de Duros. Su valor en moneda de cuenta, tras los vaivenes monetarios de la época de los Austrias, quedó estabilizado en 20 reales de vellón, estipulándose los contractos en una u otra moneda: maravedís (34 maravedís equivalían a 1 real de vellón), reales de plata o reales de vellón.

 

La reforma afectó también al oro, en el que se emitieron monedas de 8, 4, 2, 1 y medio escudos, con una equivalencia para el escudo, de 16 reales de plata, 320 de vellón y 1.088 maravedís. La ley de las piezas de oro y plata equivalía aproximadamente a 900 milésimas, con una relación de valor entre ambos metales de 1 a 1. Otra moneda de cuenta como el Ducado que databa de los tiempos medievales fue dejando de tener uso efectivo. El peso de las piezas de 8 Escudos (26,7 gramos) equivalía al de las de 8 Reales de plata, con un contenido de metal precioso de unos 24 gramos. En cuanto a tipos, en 1732 comienza la acuñación de columnarios en Méjico, en 1752 en Lima y en 1767 en Potosí. Estas emisiones, tras un periodo de transición en el que se emitían conjuntamente, acabaron reemplazando a las de monedas macuquinas cuyas divergencias de peso y ley y su facilidad de falsificación eran mucho mayores. A su vez, en 1752 comienzan las emisiones llamadas de busto, con el retrato del Rey con corona de laurel y coraza y manto a la manera romana, que substituyeron a las de los columnarios, en forma simultánea en todas las cecas americanas.

 

En esta entrada analizaremos las llamadas piezas de modulo grande de Potosí, emitidas a nombre de Carlos III y Carlos IV, en el periodo 1784-1793. Éstas son la únicas monedas de busto de estos dos reyes que ya ha primera vista podemos apreciar que tienen un aspecto diferente, por lo que es posible realizar su asignación a esta época en Potosí, contemplando solo el anverso de estas piezas. Este diferente aspecto se debe a dos circunstancias. Por una parte, el módulo de estas monedas es ligeramente mas grande, y por lo tanto, aunque esto no sea apreciable a primera vista, su espesor es menor. Y por otra parte, tanto el busto del rey como el escudo del anverso son ligeramente mas pequeños que en el resto de las acuñaciones americanas de busto. Esta doble circunstancia es la que proporciona un aspecto diferente a estas monedas hasta el punto de que a un coleccionista neófito le puede parecer que se trata de falsificaciones, por separarse de la vista habitual de este tipo de piezas.

 

La pequeñez del busto y la anchura del módulo hacen que estas piezas presenten, tanto en anverso como en reverso, un campo mas extenso de lo normal, lo que es el detalle que nos llama la atención al primer golpe de vista. Estas piezas suelen tener una impresión de los cuños algo mas floja que la habitual, posiblemente debido al aumento de la superficie de contacto entre cuño y cospel, lo que produce con frecuencia vanos de acuñación, corrientes en las macuquinas, pero que raramente aparecen en las otras monedas de cordoncillo. Por ello, ejemplares en los que la impresión es muy completa, que suelen corresponder a las operaciones realizadas con nuevos cuños (sin desgaste), tienen siempre un cierto sobreprecio. La anchura del módulo produce también un mayor descentraje de los diseños, generalmente superior al de las otras piezas de busto.

 

Las características comentadas corresponden tanto a los ejemplares de este periodo con busto de Carlos III (FIGURAS 137.1, 137.2 y 137.3) como a las de Carlos IV con busto de Carlos III (FIGURA 137.4) y a las de Carlos IV con busto propio (FIGURA 137.5). Las fechas de Carlos III van desde 1784 a 1789, siendo las de 1789 y de 1790, del llamado tipo de transición con la leyenda a nombre de Carlos IV, pero con el busto de Carlos III, debido a que los troqueles con el nuevo busto del sucesor no había llegado aún a América. Las de 1791 a 1793 ya tienen la leyenda y el busto de Carlos IV, siendo su módulo del mismo tamaño que el de las anteriores.

 

La emisión de la pieza de 1789 con busto y leyenda de Carlos III corresponde a las llamadas acuñaciones póstumas, en las que al no haberse recibido aún noticia de la muerte del Rey que tuvo lugar en 1788 (dada la gran duración de la travesía del Atlántico) se continuaban emitiendo a nombre de anterior monarca. Al repartirse la tirada de esta pieza en 1789, con las de las piezas transicionales (al conocerse la muerte del rey), normalmente la rareza de ambas es algo mayor que la de las últimas piezas de Carlos III y las primaras de Carlos IV. En 1794 ya se reanuda la acuñación de piezas de Carlos IV con el tipo usual, con el mismo módulo y tamaño de busto y escudo, de las primeras piezas de Carlos III.

 

También es de notar que en Potosí y en Lima, todas las piezas de transición llevan el numeral del rey expresado en forma de IV en lugar de IIII en la forma que será usual para las piezas de Carlos IV posteriores, tanto de Potosí como de las otras Cecas, mientras que en Méjico las piezas de transición tienen el numeral de rey, expresado en las dos formas: IV y IIII. Las piezas de Potosí con el módulo grande tradicionalmente han tenido un ligero sobreprecio (especialmente para el 1791 de Carlos IV) con relación al de las de módulo normal, lo que creemos no está justificado por una menor tirada, ya que las estadísticas muestran que se acuñaron cantidades semejantes de plata en estos años (1784-1793) que en los que rodean a este periodo, por lo que esta circunstancia parece deberse a la tendencia de los coleccionistas a considerar estas piezas como pertenecientes a un tipo distinto, siendo por tanto objeto de la atención de quienes coleccionan los 8 Reales por tipos y cecas, pero no por años diferentes.

 

En entradas posteriores estudiaremos la rareza relativa de las piezas Hispanoamericanas de cordoncillo, haciendo estimación de sus tirajes a partir de los datos estadísticos, así como de diferentes hipótesis sobre el número de ejemplares que han sobrevivido, tanto por rey (tipo de moneda), como por años (tipo de pieza). No obstante, para valorar las piezas que ya figuran en esta entrada, nos resulta imprescindible adelantar algunas conclusiones que iremos justificando en entradas sucesivas, respecto a cada tipo de moneda.

 

En el caso de las monedas de Potosí, disponemos de datos respecto a sus tiradas, individualizadas por año, para las piezas de cada una de las denominaciones, desde 1800. Estas cifras se publican en KRAUSE 2002 y junto con las de Santiago desde 1772, son las únicas que nos permiten conocer con precisión los ejemplares acuñados en cada año, ya que el resto de las estadísticas disponibles tanto las de Méjico publicadas por Pradeau, como las de Lima y Potosí publicadas por Manuel Moreyra Paz Soldán se refieren únicamente a cantidades de plata acuñada, expresadas en Pesos, por lo que no es posible conocer con exactitud las cifras de ejemplares acuñados para cada denominación.

 Las tiradas de las piezas de 8 Reales de Carlos IV de Potosí, citadas por KRAUSE 2002, para el periodo 1800-1808, oscilan entre 2 y 4 millones de ejemplares. A falta de las justificaciones que posteriormente realizaremos, baste decir que los 8 Reales de Carlos IV y Fernando VII de Potosí los valoraremos un 50% por encima de los de Méjico (50€ en F) con 75€ en F, 150€ en VF, 300€ en XF y 600€ en AU, y los de Carlos III y los del tipo de transición, en: 150€ en F, 300€ en VF, 600€ en XF y 1.200€ en AU. Duplicamos pues el valor de cada pieza con cada cambio de grado e igualmente consideramos a las de Carlos III con un valor doble a las de Carlos IV.

 

FIGURA 137.1

 

La pieza de la FIGURA 137.1 es un 8 Reales acuñado en Potosí en 1787 a nombre de Carlos III con los Ensayadores Pedro de Mazondo y Raimundo de Iturriaga, representados por las siglas PR. La valoración de esta pieza por parte de CALICÓ aumenta ligeramente de 1982 a 1994, de 7.500P a 9.000P, pasando después en 2008 bruscamente a 100€, lo que de alguna manera refleja el bache que tanto en términos monetarios como reales experimentó la cotización de este tipo de piezas en los años centrales del periodo 1980-2010.

 

Por su parte CAYÓN 1976 valora esta pieza en 2.200P en VG, 4.400P en F y 7.000P en V, mientras que CAYÓN 1980 lo hace en 10.000P en VF, manteniéndose esta misma cotización en 1998. Para este tipo de piezas las conservaciones que hemos indicado para las distintas emisiones del catálogo de CAYÓN creemos que corresponden a las correspondencias aplicables. De la evolución del precio de este tipo de piezas, también nos da cuenta VICENTI, con 2.000P en F, en 1968 y 5.000P en F, en 1978. En forma semejante se manifiesta PEIRO 2007 con 110€ en VF y 180€ en XF.

 

La presente pieza tiene muy buen relieve por su alta presión de acuñación, mostrándose completo el dije del manto y los trazos del pelo sobre la frente del rey. Por ello, le correspondería un grado VF- y un valor de 250€ (300€ en VF). El precio de mercado sería un 40% inferior a este valor por las corrosiones limpiadas que aparecen encima de la cabeza del rey en el anverso, llegando solamente a 150€.

 

FIGURA 137.2 

 

La pieza fotografiada en la FIGURA 137.2 es un 8 Reales acuñado en Potosí por Carlos III en 178, con los mismos Ensayadores PR. Las valoraciones de CALICÓ y CAYÓN para esta pieza son similares a las de la fecha anterior. En este mismo sentido se manifiestan otros autores como VICENTI y PEIRO. La conservación de esta pieza es claramente mejor que la anterior por mostrar una mayor definición en los detalles interiores de las figuras del escudo del reverso, así como en las líneas de pliegue del manto de rey.

 

Por tanto, en nuestra opinión la pieza llega al grado VF al que le correspondería un valor de 300€. No obstante, las grandes concreciones que presenta la pieza tanto en anverso como en reverso, cuya remoción creemos dejaría a la vista fuertes oxidaciones en la plata, dividen su precio de mercado hasta la tercera parte de este valor: 100€. Sierva esto de ejemplo para la estimación de defectos en las piezas que en nuestra opinión no deben influir en la fijación de su grado, pero sí en la estimación del precio de mercado.

 

FIGURA 137.3

 

La pieza que aparece en la FIGURA 137.3 es un 8 Reales de Carlos II acuñada en la misma fecha y Ceca que las de la moneda anterior. En este caso se evidencian vanos de acuñación tanto en anverso como el reverso que tal como hemos indicado anteriormente, suelen ser normales en este tipo de piezas, pero que disminuyen su valor cuando son excesivamente notorias. Habiendo ya indicado los precios esta pieza en distintas conservaciones para un cierto número de autores, diremos que los precios de esta fecha en KRAUSE 2002 son: 35 dólares en VG, 70$ en F, 100$ en VF y 175$ en XF. Estos precios nos parecen aceptables en las conservaciones inferiores (VF y F) pero en nuestra opinión, la realidad del mercado actual los hace superiores para el caso de las conservaciones mas altas (VF y XF).

 

La presenta pieza no presenta ningún detalle interior del dije del manto del rey, así como ninguna línea de pelo completa sobre la frente del rey, y desgaste en las cabezas de los leones y los pies de los castillos del escudo del reverso. En estas condiciones su grado es F, siendo su valor y precio de mercado de 150€.

 

FIGURA 137.4

 

La pieza cuya fotografía aparece en la FIGURA 137.4 es un 8 Reales acuñado en Potosí en 1790 con el busto de Carlos III, pero con la leyenda a nombre de Carlos IV, tratándose pues del tipo llamado de transición. Los Ensayadores son los mismos que los de las piezas anteriores. Este tipo transicional presenta un valor aproximadamente un 50% superior al de los tipos de Carlos III, tanto para CALICÓ como para CAYÓN, aunque en el caso de CALICÓ esta sobrevaloración solo se da en la emisión de 2008. VICENTI también apunta en este mismo sentido, con 3.000P en 1968 y 7.000P en 1978 en grado, mientras que PEIRO en VF asigna un sobreprecio muy pequeño: 120€ en VF, y algo mayor en XF: 275€. KRAUSE 2002 también sobreprecia este tipo muy ligeramente con relación al de Carlos III con leyenda propia. Para el 1790: 45$ en VF, 72,5$ en F, 120$ en VF y 200$ en XF. Nosotros volvemos a decir respecto a la adecuación de precio y grado, en el KRAUSE 2002, para esta pieza, lo que ya manifestamos para la pieza anterior.

 

Esta pieza presenta un grado de conservación muy diferente en su anverso y en el reverso debido básicamente a la flojedad de la acuñación del reverso. En principio correspondería XF para el anverso, mientras que resultaría difícil llegar mas allá de F, en el reverso, al resultar imposible diferenciar el gastaje debido a acuñación del debido a circulación. Promediando ambos grados, llegaríamos a VF para la pieza en su conjunto, por lo que su valor y precio de mercado sería de 300€.

 

FIGURA 137.5 

 

Por último la pieza que aparece en la FIGURA 137.5 es un 8 Reales acuñado en 1792 en Potosí a nombre de Carlos IV con los mismos Ensayadores anteriores (PR). La valoración de esta pieza para CALICÓ en 1982 y 1994 es solo ligeramente inferior a las correspondientes de Carlos III, mientras que en la edición de su catálogo de 2008 la asigna el mismo precio que a aquellas. CAYÓN, sin embargo, aunque en 1976 fija un valor prácticamente de la mitad a esta pieza respecto a las correspondientes de Carlos III, sin embargo en las ediciones de 1980 y 1998 fija unos valores prácticamente equivalentes.

 

Tradicionalmente la pieza de Potosí de 1791 de Carlos IV se ha valorado bastante mas alta que las del resto de piezas de Potosí de este rey, llegando en subastas celebradas en los años 60 a unos precios de salida de 5.000P, frente a 1.000P de las otras piezas. Actualmente la pieza de 1791 conserva un cierto sobreprecio, aunque no tan acusado como anteriormente, respecto a la pieza de 1792 y 1793, aunque tenga el mismo módulo. No suelen presentarse diferencias en los precios de salida de ambas piezas en las subastas, respecto a las del resto de los años, aunque sí en los de adjudicación, con ligero sobreprecio sobre los de aquellas.

 

El presente ejemplar presenta un desgaste generalizado, pese a que conserva bastante relieve debido a su buena presión de acuñación. La pieza tiene algún brillo original así como el detalle interior completo del dije del manto del rey. En el reverso aparece borrada la V de la parte derecha de la leyenda sobre las columnas de Hércules (PLVS), así como el león del tercer cuartel del escudo del reverso. En estas condiciones su grado es F+ y su valor y precio de mercado 100€.

 

 

 

17. THE 8 REALES OF LARGE DIAMETER OF POTOSÍ

 

Once located in its monetary and historical context, the Ducatones and Patagones from: Philip II, Albert and Elizabeth, Philip IV, Charles II and Philip V, issued in the Spanish Netherlands and analyzed several coins of this kind, from the point of view of their numismatic value, we enter fully into the central part of this volume dedicated to the dollar type coins and its predecessors, with posts in which we will list the issues of 8 real of : Philip V, Ferdinand VI, Charles III, Charles IV and Ferdinand VII, minted with steering wheel press, using the force of hydraulic mills and with cord in the edge, by stamping to lettering.

This will allow us to get to the latest posts of the volume, dedicated to the study of the coins of 8 real issued by the American independent countries, carved with the same metric than the Spanish ones, and the subsequent coinages of dollars or pesos already minted with the energy from presses moved by steam or electricity, which in most of the cases have also continued with the old metric Spanish weight and assay value.

The issue of 8 real of cord is a consequence of the monetary reform undertaken by Philip V, through the Ordinance of 1728, which affected both the Peninsular coinages of gold and silver, as the American ones of: Mexico, Lima, Potosí, Guatemala and Santiago. The application of this Ordinance ended up assuming the monetary unification in the Spanish Empire, ending the use of appellations of old silver, new silver, American silver and provincial silver, which hindered the trade. These coins are denominated in real of silver coins of: 8, 4, 2, 1 and half real of silver. Its popular name in America was that of Strong Pesos, or simply pesos, and Spain, 5 peseta coin. Its value in currency account, after the currency swings of the time of the Habsburgs, became stabilized 20 reales of bullion coins, stipulating the contract in one or another currency: maravedís (34 maravedís for 1 bullion real), silver real or real of bullion.

The reform also affected the gold, in which coins of 8, 4, 2, 1 and half escudos, were issued with equivalence for the escudo, of 16 silver real, 320 of bullion coins and 1,088 maravedís. The coins of gold and silver assay value amounted approximately to 900 thousandths, with a relationship of value between the two metals from 1 to 1. Another currency account as the Ducat dating from medieval times was left for effective use. The weight of the coins of 8 escudo (26,7 grams) was equivalent to the one of the of 8 real of silver, with a content of precious metal of about 24 grams. As for the types, in 1732 began the coinage of the columnarios in Mexico, in 1752 in Lima and in 1767 in Potosí. These issues, after a period of transition in which they were coined together, they ended up replacing the cob coins whose differences in weight and assay value and its ease of forgery were much higher. At the same time, started in 1752 the so-called emissions of bust, with the portrait of the King with the laurel crown and the beastplate and the cloack as the Roman way, that replaced the ones of the columnarios, simultaneously in all the American mints.

In this post we will analyse the coins called large diameter of Potosí, issued in the name of Charles III and Charles IV, in the period 1784-1793. These are the unique bust coins of these two kings that already at first sight we can appreciate that they have a different aspect, so it is possible to make its allocation to the time of Potosí, contemplating only the front of these coins. This different aspect is due to two factors. On the one hand, the diameter of these coins is slightly bigger, and therefore, although this is not noticeable at first sight, its thickness is lower. And on the other hand, both the bust of the king and the front shield are slightly smaller than the rest of the American coinages of bust coins. This double circumstance is the one which gives a different look to these coins until the point that a neophyte collector may said that it is counterfeit, by being separated from the usual aspect of this kind of coins.

The smallness of the bust and the width of the diameter make that these coins shown, both on the front and on the back, a field more extensive than normal, what is the detail that attracts attention at the first view. These coins usually have an impression of the stamps something more loose that usual, possibly due to the increased surface contact between stamp and token, causing often openings of coinage, usual in the cob coins, but that rarely appear on other cord coins. Therefore, the copies in which the impression is very comprehensive, that often correspond to operations with new stamps (without wear), have always a certain overprice. The width of the diameter also produces a greater decentring of the designs, usually higher than the other bust coins.

The guided characteristics correspond both to the copies of this period with the bust of Charles III (figures 137.1, 137.2 and 137.3), as the ones of Charles IV with the bust of Charles III (figure 137.4) and the ones of Charles IV with own bust (figure 137.5). The dates of Charles III range from 1784 to 1789, the being of 1789 and 1790, of the so-called type of transition with the legend in the name of Charles IV, but with the bust of Charles III, because the stamp with the new bust of the successor had not even reached America. The ones from 1791 to 1793 already have the legend and the bust of Charles IV, still its same size as the previous diameter.

The issue of the coin of 1789 with bust and legend of Charles III corresponds to the so-called posthumous coinages, in which having not received yet the news of the death of the king which took place in 1788 (given the great length of the crossing of the Atlantic) was continued being emitted in the name of the previous monarch. Sharing the print run of this coin in 1789, with the transitional coins (upon the death of the king), usually the rarity of both is slightly higher than the last coins of Charles III and the first of Charles IV. In 1794 were minting again the coins of Charles IV with the same diameter, size of bust and shield, the first coins of Charles III.

It is also worth noting that in Potosí and Lima, the coins of transition have the numeral of the king expressed in the form of IV instead of IIII in the form that will be usual for the coins of Charles IV later, both of Potosí and the other mints, while in Mexico the transition coins have the numeral of the king expressed in two forms: IV and IIII. The coins of Potosí with the large diameter traditionally have had a slight surcharge (especially for the 1791 of Charles IV) with regard to the one of the of normal diameter, what we believe is not justified for a smaller print run, as the statistics show that similar quantities of silver were minted in these years (1784-1793) than those around this period which is why this circumstance appears due to the tendency of the collectors to consider these as belonging to a different type coins, being therefore subject of the attention of those who collect the 8 real types and mints, but not for different years.

In later posts, we will study the relative rarity of the Hispano-American cord coins, making estimation of its coinages from statistical data, as well as different assumptions about the number of copies that have survived, by king (type of currency), both by years (type of coin). However, to assess the coins already contained in this post, we find it imperative to bring forward some conclusions that we will be justifying in successive posts, with respect to each type of coin.

In the case of the coins of Potosí, we have data regarding their print run, identified by year, for the coins of each of the denominations, since 1800. These figures are published in Krause 2002, along with the ones of Santiago from 1772, are the only ones that allow us to know accurately the minted copies every year, because the rest of the available statistics both of Mexico published by Pradeau, as the ones of Lima and Potosí published by Manuel Moreyra Paz Soldán refer only to quantities of coined silver expressed in dollars, so it is not possible to know with accuracy the figures of the copies minted for each denomination.

The print runs of the coins of 8 real of Charles IV of Potosí, quoted by Krause 2002, for the period 1800-1808, range between 2 and 4 million copies. In the absence of the justifications we will subsequently make, it is enough to say that the 8 real of Charles IV and Ferdinand VII of Potosí evaluate them a 50% over the ones of Mexico (€50 in F) with €75 in F, €150 in VF, €300 in XF and €600 in AU, and those of Charles III and those of the transition type, for: €150 in F, €300 in VF, €600 in XF and €1,200 in AU. We therefore doubled the value of each coin with each change of degree and also consider those of Charles III with a double value than those of Charles IV.

The coin of the figure 137.1 is an 8 real coined in Potosí in 1787 in the name of Charles III with the assayers Pedro de Mazondo and Raymond de Iturriaga, represented by the abbreviations PR. The value of this coin by Calicó slightly increases from 1982 to 1994, from P7,500 to P9,000, turning later in 2008 sharply to €100, somehow reflecting the slump that both in monetary terms as real experienced the price of this type of coins in the central years of the period 1980-2010.

Meanwhile Cayón 1976 appreciated this coin for P2,200 in VG, P4,400 in F and P7,000 in V, while Cayón 1980 makes for P10,000 in VF, maintaining this same quote in 1998. For this type of coins the conservations that we have indicated for different issues of the catalogue of Cayón we believe that they correspond to the applicable correspondence. The evolution of the price of this kind of coin, also gives us Vicenti, with P2,000 in F, in 1968 and P5,000 in F, in 1978. In a similar way Peiro 2007 manifests with €110 in VF and €180 in XF.

This coin has very good relief for its high pressure of coinage, showing complete the charm of the cloak and the strokes of hair on the forehead of the king. Therefore, it would be a VF- degree and a value of €250 (€300 in VF). The market price would be 40% below this value by cleaned corrosions appearing on the top of the King's head on the front, only reaching €150.

The coin photographed in the figure 137.2 is an 8 real minted in Potosí by Charles III in 178, with the same Assayers PR. The valuations Calicó and Cayón for this coin are similar to the earlier date. Other authors such as Vicenti and Peiro manifested themselves in this same direction. The preservation of this coin is clearly better than the previous one to show a better definition of the interior of the figures in the shield of the front details, as well as the fold lines of the cloak of the king.

Therefore, in our view the coin reaches the VF degree so it would have a value of €300. However, the large concretions that presents the coin both on the front and on the back, whose clearance we believe would leave in the view a strong oxidation in the real, they divide its market price until the third part of this value: €100. This is an example for the estimation of the defects in coins which in our opinion must not influence in fixing their degree, but in the estimation of the market price.

The coin that appears in the figure 137.3 is an 8 real of Charles II minted in the same date and mint than the previous one. In this case openings of coinage are shown both in the front as in the back as we have indicated previously, it is often normal in this type of coins, but that decrease their value when they are excessively notorious. Having already indicated prices this coin in various conservations for a number of authors, we would say that the prices of this date in Krause 2002 are: $35 in VG, $70 in F, $100 in VF and $175 in XF. These prices seem acceptable in the lower conservations (VF and F) but in our opinion, the reality of market of today makes them higher in the case of the higher conservations (XF and VF).

The coin does not have any internal details of the charm of the cloak of the king, as well as any line complete of hair in the forehead of the king, and wear in the heads of the lions and the foot of the castles of the shield of the back. In these conditions the degree is F, its value and market price of €150.

The coin whose photograph appears on the figure 137.4 is an 8 real coined in Potosí in 1790 with the bust of Charles III, but with the legend in the name of Charles IV, being therefore the so-called transition type. The assayers are the same as the previous coins. This transition type has a value approximately 50% exceeding of the types of Charles III, both for Calicó and Cayón, although in the case of Calicó this overvaluation only occurs in the issue of 2008. Vicenti also points in this same sense, with P3,000 in 1968 and P7,000 in 1978 in degree, while Peiro in VF assigns a very small surcharge: €120 in VF, and somewhat higher in XF: €275. Krause 2002 also surchagred this type very slightly in relation to the one of Charles III with own legend. For the 1790: $45 in VF, $72,5 in F, $120 in VF, $200 in XF. We return to say with regard to the adequacy of price and degree, in the Krause 2002, for this coin, which we already have for the previous coin.

This coin shows a degree of a very different conservation on its front and on the back side basically due to the dull of the coinage of the back. In principle it would be corresponding to XF for the front, while it would be difficult to get more than F, on the back, to be impossible to differentiate wear due to due to the coinage than the one due to the circulation. Averaging both degrees, we would come to VF for the coin as a whole, so its value and market price would be €300.

Finally the coin that appears in the figure 137.5 is an 8 real coined in 1792 in Potosí in the name of Charles IV with the same previous assayers (PR). The value of this coin for Calicó in 1982 and 1994 is only slightly inferior to those of Charles III, while in the edition of his catalogue of 2008 assigns it the same price as those. Cayón, however, although in 1976 set worth almost half to this coin as for the corresponding of Charles III, however in the editions of 1980 and 1998 sets practically equivalent values.

Traditionally the coin of Potosí in 1791 of Charles IV has valued quite higher than the rest of the coins of Potosí of this king, reaching in auctions held in the 1960s some output prices of P5,000, to P1,000 of the other coins. Currently the coin of 1791 retains a true surcharge, but not so sharp as above, as for the coin of 1792 and 1793, although it has the same diameter. They do not show differences in output prices in both coins in auctions, with respect to the rest of the years, but it does in those of the sale, with a slight surcharge on those.

The copy shows a generalized wear, while it retains enough relief due to its good pressure of coinage. The coin has some original brightness as well as the complete interior detail of the said of the cloak of the king. In the back appears deleted the V of the right side of the legend on the columns of Hercules (PLVS), as well as the lion of the third quadrant of the shield of the back. In these conditions the degree is F and its value and market price, €100.

 

 

 

Ultimamente parece que la forma de enterarse, por lo menos en Madrid, de si es fin de semana sin tener calendario es mirar al cielo: si llueve es sábado, domingo o viernes por la tarde, mientras que si hace 27º y un sol espléndido, es martes, son las tres de la tarde y te toca volver  a trabajar...Conclusión: a mi este tiempo me está tocando un poco...la moral!

 

 

 

 

Pero como dicen que al mal tiempo buena cara, habrá que hacer como mis amigos los ingleses: sacar la tetera, el acento inglés y a disfrutar de una merienda a lo Elizabeth Bennet en Pride and Prejudice. Falta Mr Darcy, pero por ahora habrá que conformarse con un Victoria Sponge con Buttercream de Naranja y Frambuesas. Lo malo es que a este paso, como cada vez que llueva me dé por arrasar con la mantequilla que tengo en casa... esto más que operación biquini va a parecer misión imposible!

 

 

 

 

El bizcocho es, probablemente uno de los más fáciles de mi repertorio y de los que más hago. Además aparece en centenares de libros, pero yo como buena anglófila  fiel a mi querida Nigella, hago la versión que aparece en su primer libro: "How to eat". La receta es ridícula: son dos líneas de instrucciones, pero gracias a los ingredientes (probablemente a la cantidad de mantequilla y la esencia de vainilla), salen unos bizcochos ligeros, sabrosos y PERFECTOS. Es la típica receta "chollo": 1% trabajo, 99% satisfacción, no como esas que tienen una infinidad de pasos, en las que ensucias 3 boles, 4 platos y no sé cuántas cosas más, para que luego la cosa no salga como en la foto... Esas recetas me ponen de mal humor, pero ésta, ésta es UNA JOYA. De hecho, con el miedo que le tiene la mayoría de la gente a la repostería, todo el no iniciado en el arte se pensará que has tardado tres horas en hacer la tarta cuando, en realidad la has hecho en 10 minutos!

 

 

 

 

Al hacer el buttercream ni he medido las cantidades, ni he seguido ninguna receta: he puesto un poco de mantequilla en un bol, lo he mezclado con azúcar glas y rayadura de naranja, con lo cual mi Victoria Sponge es, más bien, una tostada con mantequilla y mermelada refinada (lo suficiente como para que le pusieran el nombre de una reina). Se ve que las reinas de aquella época pasaban del pan Bimbo y solo desayunaban bizcochos con su nombre...

 

 

 

PD. Esta es una página web que he creado con mi hermana: www.hermanasarce.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Victoria Sponge

 

 

225gr harina

225gr azúcar

225gr mantequilla a temperatura ambiente

2 cucharaditas de levadura en polvo

1 cucharadita de extracto de vainilla

4 huevos

2-4 cucharadas de leche entera.

 

 

 

1. Precalentar el horno a 180ºC y engrasar dos moldes de 21cm de diámetro.

2. Echar todos los ingredientes, excepto la leche en el "food processor" y mezclar. Añadir la leche y volver a mezclar.

3. Dividir la masa entre los dos moldes y cocer durante unos 25 minutos, hasta que un palillo que insertemos en el centro salga limpio.

 

 

 

 

 

ESTATUTOS DE LA ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA


TÍTULO I.- CONSTITUCIÓN, NATURALEZA ÁMBITO Y FINES.

Artículo 1º.- Con la denominación de “ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA”  ha quedado constituida una Asociación, sin ánimo de lucro, que se regirá por los presentes Estatutos y por lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación.

Artículo 2º.- La Asociación, de ámbito nacional, está dotada de personalidad jurídica propia, plena capacidad de obrar y se constituye por tiempo indefinido. Se fija su domicilio en Madrid, calle del Marqués de Cubas número 23, piso tercero.

Artículo 3º.- Los fines de la Academia Española de la Administración  Pública son apoyar, promover, estimular y desarrollar los valores de una administración pública profesional basada en una gestión eficaz y eficiente orientada al servicio de los ciudadanos.

Para su consecución, la Academia realizará las siguientes actividades:

a). La promoción y defensa de la imagen pública de los profesionales de las   administraciones  públicas.
b).Las encaminadas a la exigencia de valores éticos a los profesionales públicos, especialmente a los miembros de la Academia.
c).El requerimiento a los profesionales públicos de la dedicación al servicio de los ciudadanos y la defensa de los intereses de la sociedad.
d). La difusión y el intercambio de estudios, programas y  experiencias en el ámbito de las administraciones públicas.
e). El establecimiento de intercambios científicos y culturales con entidades similares.
f). La promoción de conferencias, seminarios, congresos, talleres y cualesquiera otras reuniones nacionales e internacionales.
g). La promoción de la formación y el perfeccionamiento del personal profesional o directivo de las administraciones públicas, directamente, o en colaboración con las administraciones u otras entidades.
f). Cuantas otras funciones de análoga naturaleza se consideren necesarias o convenientes para cumplir sus fines.

 

TÍTULO II.- DE LOS MIEMBROS DE LA ACADEMIA

Artículo 4º.- Podrán ser miembros de la Academia, y de acuerdo con lo establecido en estos Estatutos, las personas físicas que sean profesionales en cualquier ámbito de las actuaciones de las administraciones públicas y del sector público.

Las personas interesadas en formar parte de la Academia habrán de formular su solicitud de ingreso al Presidente, quien la someterá a la Junta Directiva en su primera reunión.

Artículo 5º.- La Academia se compone de los siguientes miembros:

1. Miembros fundadores. Son los que firmen el acta fundacional en el acto de constitución de la Academia, o se hubieran adherido al manifiesto fundacional.
2. Miembros de número. Son los que ingresen tras la constitución de la Academia. Habrán de cumplir los siguientes requisitos:

a) Haber desarrollado o desarrollar su actividad profesional cualificada en cualquier ámbito de la función pública y el sector público.
b) Haber alcanzado el nivel superior de su actividad profesional.
c) Ser presentado por cinco académicos.
d) Ser admitido como académico por acuerdo de la Junta Directiva.

3. Miembros de honor. Son aquéllas personas que, por sus cualidades personales o por lo excepcional de su aportación a los fines de la Academia, designe la Asamblea General a propuesta de la Junta Directiva. Los miembros de honor están exentos de pago de cuotas de cualquier tipo.

4. Socios colaboradores. Son personas físicas o jurídicas que colaboren en coadyuvar a la consecución de los fines de la Academia, por estar activamente comprometidos en la mejora de las Administraciones Públicas, y que sean admitidos por la Junta Directiva.

Artículo 6º.- La condición de miembro se perderá:
a) Por voluntad propia
b) Por acuerdo de la Junta Directiva o de la Asamblea General, por mayoría simple, basado en el incumplimiento habitual de sus deberes o por perjudicar gravemente los intereses de la Academia.
c) Por falta de pago de las cuotas establecidas.

Artículo 7º.-  Los Miembros fundadores y los Miembros de número de la Academia tendrán los siguientes derechos:
a) Tomar parte en las Asambleas Generales con voz y voto.
b) Ser electores y elegibles para cargos electivos.
c)  Formar parte de las comisiones y grupos de trabajo que se determinen.
d) Disfrutar de los servicios de la Academia y participar en las actividades que se organicen.
e) Recibir las publicaciones de la Academia y toda la información que soliciten sobre sus actividades, en todos los campos.

Artículo 8º.-  Los Miembros fundadores y los Miembros de número de la Academia, tendrán las siguientes obligaciones:
a) Cumplir las normas de los presentes Estatutos, así como los acuerdos de los órganos rectores válidamente adoptados.
b) Contribuir económicamente a la marcha y funcionamiento de la Academia
c) Aportar ideas, conocimientos y experiencias para el buen desarrollo de las actividades que se programen.
d) Cuidar los intereses genéricos de la Academia poniendo en conocimiento de esta los hechos que constituyan perjuicio para sus fines.
e) Observar un comportamiento ético y deontológico profesional que no ponga en entredicho la imagen y el buen nombre de la Academia.

Artículo 9º.-  Los Miembros de honor de la Academia tendrán los mismos derechos que los miembros fundadores y de número salvo el del apartado b) del artículo 7.
Asimismo, tendrán las mismas obligaciones a excepción de las previstas en  el apartado b) del artículo 8.

Artículo 10º.-

1. Los socios colaboradores de la Academia tendrán los siguientes derechos:
a) Recibir las publicaciones de la Academia.
b) Colaborar en los trabajos y debates de las Comisiones que se constituyan cuando así lo determine la Junta Directiva.
c) Asistir a todos los actos que convoque la Academia.

2. Los socios colaboradores tendrán las siguientes obligaciones:
a)  Cumplir las normas de los presentes Estatutos así como los acuerdos de los órganos rectores, válidamente adoptados.
b)  Satisfacer puntualmente las cuotas o derramas a las que se hayan comprometido para contribuir al sostenimiento de la Academia
c) Realizar los trabajos que les sean asignados por los órganos competentes de la Academia, mientras no renuncien a ellos o sean sustituidos.
d)  Observar un comportamiento ético y deontológico profesional que no ponga en entredicho la imagen y el buen nombre de la Academia.


Artículo 11º.-  La Junta Directiva podrá dar de baja en la Academia, de conformidad con el procedimiento que se establezca y, en cualquier caso, previa audiencia del interesado y por acuerdo motivado, a cualquiera de los miembros por la inobservancia de los deberes enumerados en los artículos anteriores.
En cualquier momento podrá cualquiera de los miembros darse de baja en la Academia mediante notificación a la Junta Directiva, estando el solicitante obligado al pago de las cuotas pendientes, si las hubiere.

 

TÍTULO  III.  DE LA ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE LA ACADEMIA


Artículo 12º.- El Gobierno de la Academia Española de la Administración  Pública estará a cargo de la Asamblea General, y su representación a cargo de la Junta Directiva.

Artículo 13º.- El funcionamiento de la Academia estará a cargo de la Secretaría General en los términos previstos en el Capítulo III de este Título.


CAPÍTULO I. DE LA ASAMBLEA GENERAL

Artículo 14º.- La Asamblea General es el órgano supremo de gobierno de la Academia y estará compuesto por la totalidad de los miembros fundadores y de número de la misma.

La Asamblea General podrá reunirse con carácter ordinario y extraordinario. Con carácter ordinario se reunirá, al menos, una vez al año. Podrá reunirse con carácter extraordinario cuando así lo solicite el treinta por ciento de los miembros o lo estime necesario la Junta Directiva.

Artículo 15º.- La Asamblea General será convocada con quince días de antelación, como mínimo, salvo casos de urgencia apreciada por la Junta directiva, en cuyo caso la convocatoria se deberá hacer, por cualquier medio, con una antelación mínima de cuatro días. La convocatoria irá acompañada del orden del día y de todos aquéllos documentos necesarios para un eficaz seguimiento de las deliberaciones y de los trabajos de la Asamblea.
La Asamblea quedará constituida de pleno derecho en primera convocatoria, si se encontraran presentes la mitad mas uno de sus miembros, y en segunda convocatoria, pasada media hora de la primera, cualquiera que sea el número de asistentes.

Artículo 16º.- La Asamblea General tiene las siguientes atribuciones:

a) Elegir, de entre sus miembros, la Junta Directiva y su Presidente, así como al Secretario  General  y al Tesorero.
b) Estudiar y aprobar, en su caso,  la Memoria anual y el balance económico elaborado por la Junta Directiva.
c) Aprobar el plan de actuación y las cuentas y los presupuestos anuales de la Academia, así como las cuotas necesarias para cubrirlos.
d) Aprobar o reprobar las actuaciones de los órganos representativos de la Academia.
e) La aprobación y reforma de los Estatutos.
f) La aprobación del Reglamento de Régimen Interior, que, entre otros, regulará el régimen de admisión y expulsión de miembros, el procedimiento de elección de la Junta Directiva, así como el Código Ético y de Buen Gobierno de la Academia.
g) La disposición o enajenación de bienes.
h) La disolución y liquidación de la Academia.
i) Acordar los premios que considere convocar o conceder.
j) Cualesquiera otras competencias que le vengan atribuidas por ley o por los Estatutos.

Artículo 17º.- Las decisiones se tomarán en la Asamblea General por mayoría simple de votos, excepto en el supuesto de revisión de Estatutos o disolución de la misma, en cuyo caso se requerirá la mayoría de los dos tercios de los asistentes. En caso de empate decidirá el voto de calidad de quien presida la Asamblea General. De cada reunión se levantará acta expedida por el Secretario con el visto bueno del Presidente.

Artículo 18º.- En las reuniones únicamente podrán ser tratados o conocidos los asuntos que la Junta Directiva haya incluido en el Orden del Día. Se deberán incluir en el mismo todas aquéllas propuestas o asuntos que sean solicitados, al menos, por veinte miembros de la Academia.

CAPÍTULO II. DE LA JUNTA DIRECTIVA

Artículo 19º.-  La Junta Directiva es el órgano de representación de la Academia que la dirige y administra, y estará compuesta por:
a) El Presidente.
b) El Vicepresidente o Vicepresidentes, hasta un máximo de tres.
c) Los Vocales, hasta un máximo de diez.
d) El Tesorero.
e) El Secretario, que lo será también de la Asamblea.

La Junta Directiva será elegida por la Asamblea, y podrá proponer provisionalmente el nombramiento de miembros de la misma, en caso de vacante, que deberán ser ratificados en la primera Asamblea que se convoque con posterioridad a la designación.

Artículo 20º.- La Junta Directiva se reunirá, previa convocatoria del Presidente, en sesión ordinaria dos veces al año. Con carácter extraordinario podrá reunirse siempre que el Presidente la convoque.

Artículo 21º.- Los miembros de la Junta Directiva serán convocados, al menos, con 7 días de antelación, y, en caso de urgencia, con la que el Presidente estime. Será válida la constitución con la asistencia de la mitad más uno de sus miembros. Si existe una causa justificada, un Vocal está facultado para delegar su representación en el Presidente de la Academia o en cualquier otro miembro de la Junta directiva.

Los acuerdos se adoptarán por mayoría de los presentes o representados. En caso de empate decidirá el voto del Presidente.

Artículo 22º.- Son atribuciones de la Junta Directiva:

a) Dirigir las actividades para cumplir los fines de la Academia y llevar la gestión económica y administrativa de la misma, pudiendo, en consecuencia, ejecutar los actos y celebrar los contratos que sean necesarios y convenientes, sin otras limitaciones que las establecidas en las disposiciones aplicables o en estos Estatutos.
b) Velar por el fiel cumplimiento de los Estatutos, así como por la buena marcha de la Academia.
c) Organizar la Asamblea General y las conferencias, seminarios y demás actividades.
d) Elaborar las normas de régimen interior.
e) Admitir a los nuevos miembros o acordar su baja.
f) Convocar los premios acordados por la Asamblea General.
g) Cualquier otra función, propia de su cometido, contemplada en la legislación aplicable.

Artículo 23º.- El Presidente de la Junta Directiva, que lo será al mismo tiempo de la Academia y de su Asamblea General, tiene las siguientes atribuciones:

a) Convocar y presidir las reuniones, ordinarias y extraordinarias, de la Junta Directiva y de la Asamblea General.
b) Representar a la Academia en todos los órdenes, actuando en su nombre en la ejecución de los acuerdos tomados por la Asamblea General o la Junta Directiva.
c) Fijar el orden de día, con la antelación precisa.
d) Autorizar las actas de las reuniones con su visto bueno.
e) Con carácter general, todas las demás funciones propias del cargo.

Artículo 24º.- El Vicepresidente o Vicepresidentes, por su orden, asumirán las funciones del Presidente en los casos de ausencia, vacante o enfermedad, y las que éste les pueda delegar.

Artículo 25.- Son funciones de los Vocales, colaborar con los restantes miembros de la Junta Directiva en la ejecución de los acuerdos y asumir la personal responsabilidad de las funciones concretas que la junta Directiva acuerde encomendarles.

Artículo 26º.- Son funciones del Tesorero:

a) Custodiar los fondos de la Academia y llevar los libros de contabilidad y la documentación probatoria respectiva.
b) Preparar los balances y presupuestos de la Academia para que la Junta Directiva los someta a la aprobación de la Asamblea.
c) Cobrar las cuotas establecidas a los miembros.
d) Gestionar todos los ingresos económicos y realizar los pagos por servicios prestados en el ejercicio de las actividades de la Academia.


Artículo 27º.- El Secretario, cargo que ostentará el Secretario General de la Academia, tiene los siguientes cometidos:

a) Llevar los libros de actas de la Asamblea y de la Junta Directiva, pudiendo expedir certificaciones con el visto bueno del Presidente.
b) Redactar las convocatorias de los órdenes del día de los órganos colegiados.
c) Llevar el Libro registro de altas y bajas de los miembros y el fichero de los mismos y de los socios colaboradores.
d) Las funciones que le sean delegadas por la Asamblea General, la Junta Directiva o por el Presidente.

Artículo 28º.- Los miembros de la Junta directiva son elegidos por la Asamblea General por el voto de la mayoría simple de los miembros. El mandato tendrá una duración de tres años, reelegibles.
Los cargos directivos cesarán:

a) A petición propia.
b) Por acuerdo de la Asamblea General adoptado por mayoría absoluta de sus miembros, conforme al procedimiento que se establezca en el Reglamento de Régimen Interior.
c) Al término de su mandato.

El desempeño de cargo en la Junta Directiva de la Academia será incompatible con el de cargo representativo en cualquier nivel o alto cargo  en cualquiera de las Administraciones Públicas

CAPÍTULO III. DE LA SECRETARÍA GENERAL

Artículo 29º.- La Secretaría General es el órgano el que le viene encomendado el funcionamiento y desarrollo de las actividades de la Academia. A su frente, estará el Secretario General que será nombrado por la Asamblea General de entre sus socios fundadores. Tendrá las siguientes competencias:

a) Ejecutar e implementar operativamente las decisiones de los órganos colegiados, según las instrucciones dadas por el Presidente.
b) Informar a la Junta Directiva del resultado e incidencias de su gestión.
c) Dirigir los servicios de la Academia.
d) Llevar el registro y fichero de los miembros.
e) Asesorar a la Junta Directiva y a la Asamblea General, así como tener informados a los Miembros de los asuntos que puedan ser de interés.
f) Realizar las actuaciones oportunas para fomentar el uso de las nuevas tecnologías de la información con el fin de dar a conocer las actividades de la Academia y mantener informados a sus miembros, lo que podrá ser llevado a cabo directamente o mediante acuerdo con otras organizaciones.


TÍTULO IV. DEL RÉGIMEN ECONÓMICO DE LA ACADEMIA


Artículo 30º.- Los recursos económicos y otros bienes de la Academia, estarán constituidos por:

a) Las cuotas ordinarias de sus miembros.
b) Las cuotas extraordinarias que la Asamblea General acuerde.
c) Las subvenciones y ayudas, públicas o privadas.
d) Las herencias, legados y donaciones que se hagan en su favor.
e) Los rendimientos por la explotación de sus bienes.
f) Cualesquiera otros que se puedan obtener para sufragar los fines de la Academia.

Artículo 31º.- Las cuotas obligatorias se establecerán por la Asamblea General a propuesta de la Junta Directiva, dedicándose a atender las necesidades de la Academia.

La administración de los recursos compete a la Junta Directiva quien la llevará a efecto a través de la Tesorería.

Artículo 32º.- Los fondos dinerarios de la Academia se depositarán en una entidad bancaria a nombre de la misma. Serán necesarias las firmas del Presidente y del Tesorero para disponer de los mismos.

La Junta Directiva llevará a cabo una auditoria anual con el fin de garantizar la transparencia económica.


TITULO V. DE LA DISOLUCIÓN DE LA ACADEMIA


Artículo 33º.- La Academia podrá disolverse por voluntad de la Asamblea General Extraordinaria, que acuerde la cesación de sus actividades por una mayoría de dos tercios.

Artículo 34º.- Acordada la disolución, la Asamblea General Extraordinaria designará como Entidad Liquidadora a la última Junta Directiva. Al haber resultante se le dará un destino acorde con lo previsto en la Ley Orgánica 1/2002.

DISPOSICIÓN ADICIONAL

En todo lo no previsto en estos Estatutos se aplicará la vigente Ley Orgánica 1/2002, reguladora del Derecho de Asociación y sus disposiciones complementarias.

 

 

 

 

 A la mañana siguiente, lunes 9 de junio, después de dar cuenta de un buen desayuno a base de tortitas y mojicones de chocolate, salimos temprano para el Bryce Canyon National Park. La carretera

89 discurre paralela al río Kanab por un paisaje de verdes praderas en las que se ven pacer rebaños de vacas, con una cordillera montañosa al este como telón de fondo, las White y Vermilion Cliffs. Pasado Hatch, hay que desviarse en dirección este para entrar al parque. Éste se encuentra en una mesa a 2.400 metros de altitud; una carretera de unos 30 kilómetros lo recorre de norte a sur, hasta Rainbow Point, la máxima altura con unos 2.800 metros. Una vez allí se puede ir andando varios kilómetros por el borde de la mesa para ver el profundo anfiteatro natural que se abre a los pies del visitante repleto de unas caprichosas formaciones de arenisca llamadas hoodoos (judús, en español; deformación de la voz africana vudú, que significa mágico, encantado).

 

Bryce Canyon 

 

El Parque de Bryce es una especie de jardín de escultura tallada en piedra, además de un paisaje impresionante por la tremenda erosión que ha sufrido la arenisca. Es el territorio de los hoodoos, una estilizada y frágil formación rocosa de color rojizo, anaranjado y rosa con vetas de yeso blanco, de las que hay decenas -probablemente centenares- de miles en el parque, y que hacen de éste un territorio único, casi mágico. Una vez más, los hoodoos son el resultado de la acción del agua, la nieve y el viento sobre la piedra arenisca, que los ha esculpido como si fuera un descomunal ejército de formas fantásticas. Al parecer, hace millones de años se produjo un sobrealzamiento del terreno creándose la mesa en donde nos encontramos, mientras que las corrientes fluviales horadaron un valle entre los dos niveles así formados. El valle se ensancharía posteriormente al socavar los sedimentos de tierra y piedras arrastrados por el río los bordes y laderas de la mesa, ablandando la piedra arenisca y creando barrancos. Con el tiempo, y por la misma acción de los agentes de la naturaleza, los sedimentos fluviales fueron aflorando a la superficie de la tierra y originando formaciones rocosas de tipo fusiforme. Luego, la erosión hizo el resto; al introducirse el agua helada por las grietas de la roca en invierno, desbroza los estratos y talla pináculos y agujas de brillantes colores hasta componer los mágicos hoodoos, que luego, al disminuir de grosor, se quiebran en una acción de la naturaleza que se repite ad infinitum.

 

Hoodoo 

 

Aunque también se dice, ¡cómo no!, que en la zona habitaron los anasazi, son los indios paiute -que en sus leyendas transmitidas  oralmente  decían  que los hoodoos eran personas que habían sido petrificadas como consecuencia de un hechizo- los primeros de los que se conservan testimonios. Hacia 1870 éstos fueron desplazados de la región por los colonos mormones que crearon pequeñas comunidades. Uno de ellos fue Ebenezer Bryce, que se instaló en el valle del río Paria, dedicándose a la ganadería y la explotación de la madera, y que acabó dando su nombre al cañón. A título de curiosidad, llegó a decir que el anfiteatro donde se levantan los hoodoos era “un o lugar endiablado para perder una vaca”; qué otra cosa iba a decir, pues no es sino un auténtico laberinto de frágiles pináculos de arenisca que hacen que el lugar parezca encantado. A principios del siglo XX, como sucedió en el Gran Cañón, empezaron a acudir visitantes a la zona para ver las maravillosas formaciones rocosas. Desde entonces, se tomaron las primeras medidas para garantizar la conservación del lugar hasta que en 1924 fue declarado Parque Nacional de Utah, cambiándose el nombre por el actual unos años más tarde.  Anualmente  lo  recorren  unos dos millones de visitantes y, salvo temporales de nieve, está abierto todo el año.

 

Navajo Loop Trail

 

Bryce, debido a su altitud y a las montañas que lo rodean, es un parque que tiene un microclima especial con un régimen de lluvias que permite que haya bosques pese a la aridez de la zona. Las panorámicas que se divisan desde el borde de la meseta son realmente espectaculares, y hay un sinfín de puntos de renombre evocador o local en torno al anfiteatro: Inspiration, Rainbor, Sanrise, Subset, Fairland, Yovimba, Paria, etc.

 

 

En el Subset Point, justo enfrente de la imponente mole de Thor’s Hammer (Martillo de Thor), unas rocas de piedra arenisca que han sufrido una tremenda erosión (las rocas más duras se convirtieron en columnas, adquiriendo formas extrañas en la parte superior), descendimos por el Navajo Loop Trail, un sendero muy pendiente que evoluciona en zigzag por la pared del desfiladero.

 

 

En pocos minutos estábamos en el fondo, 160 metros más abajo, en un entorno de grandes estructuras rocosas y angostos cañones en umbría. Tras pasar por Wall Street, un estrecho cañón con altos muros de piedra arenisca e imponentes abetos, recorrimos sin excesivas prisas los casi cuatro kilómetros del sendero circular, deleitándonos con las prodigiosas vistas del “bosque” de hoodoos desde la base del anfiteatro y con los enhiestos árboles que surgían por doquier. La vegetación del parque es muy rica en biodiversidad: pinos ponderosa, piñoneros, abetos, álamos, etc.

 

 

Ya arriba, volvemos a ver la panorámica del cañón y cómo éste empieza a cambiar con la luz lateral del sol que crea nuevas y sugerentes formas. Prácticamente desde cualquier punto del borde cuasi circular, y a lo largo de varios kilómetros, se divisan vistas indescriptibles que se pierden en el lejano horizonte, cerrado al sureste por las montañas Black y Navajo. El juego de luces y sombras hace que los colores cambien por momentos, produciendo un efecto casi hipnótico en quien lo contempla.

 

 

Si en algún sitio he lamentado no estar presente al atardecer éste ha sido sin duda el Bryce Canyon, donde las texturas de la piedra y la casi transparencia de las cresterías de los pináculos hacen que sea inigualable verlo con la luz rasante de un sol que no levante mucho en  el  horizonte.  Pero,  qué le vamos a hacer, tenemos que seguir nuestro derrotero hacia el oeste. De lo que no cabe duda es de que Bryce es un parque único, uno de los más espectaculares que he visitado.

 

Manolo con la abuela conductora de autobus

 

Por el mismo camino  -esto es, la carretera 89- regresamos en dirección sur hasta un  villorrio llamado Orderville, en donde nos alojamos en un motel regentado por una extensa y simpática familia mormona, en la que todos los miembros eran rubios, altos y pecosos. Al igual que venía aconteciéndonos los últimos días, en la habitación no había conexión para Internet; además, la oferta de canales que podían verse en el televisor era muy reducida, por lo que  nos ofrecieron una se- lección de DVD –bastante mala, por cierto- para entretenernos. Pero muy amables ellos, nos deja- ron utilizar el único ordenador de que disponían en la recepción, un renqueante trasto que nos permitió conectarnos a Internet y enterarnos de la salvaje huelga de transportistas en España que amenazaba con paralizar el país. Por no haber, en el villorrio no había ni una triste hamburguesería, así que hubimos de desplazarnos unos ocho kilómetros hasta Mount Carmel Jonction, donde dimos cuenta de una cena a base de sopa de picatostes, ensalada y chuletas de cerdo a la bar- bacoa. Estaba claro que nos encontrábamos  en el corazón de la América profunda, arraigada al terruño y ajena a los hábitos consumistas.

 

Cena en Mount Camel Jonction

 

Utah es el estado donde los mormones - dirigidos inicialmente por Joseph Smith y luego por Brigham Young- encontraron refugio para practicar libremente sus creencias religiosas, tras un largo y arduo peregrinaje a mediados del siglo XIX que los llevó desde la región de los Grandes Lagos hasta los vastos territorios allende las Montañas Rocosas. Por entonces, Utah era una tierra de nadie, un desierto, pero la laboriosidad de los pioneros mormones (la abeja es su símbolo) logró que en breve plazo levantaran ciudades como Salt Lake City, numerosos pueblos y asentamientos agrícolas. La religión mormona, que en principio permitía la poligamia, está basada en el trabajo, la austeridad y la cooperación entre sus gentes y con los demás, además de fomentar la natalidad. Utah es el feudo de los once millones de mormones que hay en el mundo, por eso no se ven en el estado muchos inmigrantes ni gentes de color. Sus feligreses han de pagar un diezmo a su iglesia, los más jóvenes deben dedicar un tiempo a la propagación de su fe por el mundo (los vemos en cualquier ciudad andando por parejas, con sus rostros apolíneos, camisas blancas y encorbatados, intentando captar adeptos para su causa) y todos colaborar en labores humanitarias con los más desfavorecidos.

 

 

A la mañana siguiente –lunes 8 de junio- reanudamos el cami- no después de repostar y desayunar en el mismo restaurante de Mount Carmel Jonction donde habíamos cenado la noche anterior. Desde allí hay unos 25 kilómetros hasta Zion National Park, por una carretera realmente espectacular con espléndidas vistas del cañón del río Virgin a lo largo de una serpenteante ascensión en la que hay que atravesar dos largos y estrechos túneles, que sólo permiten la circulación en un sentido, por lo que a veces hay largas colas de espera.En la zona, las montañas son de arenisca grisácea en forma de placas que parece estuvieran pegadas con una argamasa. El cañón se estrecha permitiendo ver la esforzada subida de los vehículos por la cárretera abierta entre las pendientes laderas. Luego, el sorprendente color gris deja paso a los tonos rojizos característicos de la arenisca, menos erosionada aquí por la acción de los elementos. Tras el último túnel el paisaje cambia totalmente y se ensancha hasta formar un inmenso valle en medio de un circo de montañas cortadas en ocasiones a pico (las montañas de Zion y El Capitán de Yosemite Nacional Park constituyen un paraíso para los escaladores de paredes, a los que puede verse en vertiginosas cordadas subiendo las abruptas paredes).

 

Placas de arenisca grisácea

 

El Parque de Zion es un oasis, un santuario al borde del desierto (su nombre deriva de la voz hebrea homóloga, que significa “refugio” o “ciudad celestial”), un auténtico vergel creado por el curso del río Virgin, que fluye sinuoso por el valle entre hileras de álamos, robles y sauces, así como de numerosas praderas cubiertas de flores silvestres, y que está cercado por cumbres que se elevan enhiestas hasta casi 700 metros por encima suyo. El parque tiene varios microclimas según las diferentes alturas del territorio que ocupa, y en consecuencia diversos ecosistemas. Las cumbres de la zona norte son más desérticas y, aunque la pluviometría es baja, en el valle se oye siempre el rumoroso fluir de las aguas, que hace que haya una frondosa vegetación. El parque, enclavado en el extremo suroeste de Utah, a 20 kilómetros apenas del límite de Arizona, es de los más visitados de EE.UU. con cerca de tres millones de personas al año. Hay que dejar el coche estacionado a la entrada y, luego, utili- zar los curiosos autobuses eléctricos del par- que para desplazarse a los diferentes puntos de interés. Éstos tienen una hilera de ventanas cuadradas en el techo que, aparte de ventila- ción, proporcionan las mejores vistas posibles de las verticales paredes del cañón. La verdad es que Zion no se parece en nada al resto de los parques que hemos visitado. Es un parque de extraordinaria belleza natural, pero que no tiene ningún hito /llámase cañón espectacular, hoodoo, arcos naturales o viviendas quasitrogloditas) que lo hagan único, insustituible. Es un parque al que se viene para disfrutar de la naturaleza, para oir el rumor de las aguas, para practicar senderismo, para hacer escalada, para perderse por los cañones y escarpadas montañas…

 

Cañón del río Virgin

 

El Zion Canyon -la base del parque- fue excavado en tiempos remotos por las impetuosas aguas del río Virgin.  Las paredes del cañón –abiertas en el valle, casi cerradas en las estrechas gargantas- son por lo general abruptas y tienen cerca de 700 metros de alto, con los picos dentados y tonos rojizos y blancos. Es lo primero que salta a la vista, la imponente presencia de los farallones de arenisca. Luego, el agua que discurre pacíficamente por el río Virgin, pero, sobre todo, que cae por las paredes del cañón formando cascadas y pequeños estanques.

 

 

Autobus con ventanas en el techo

 

Es la música del agua fluyendo por los entresijos de la piedra. Por desgracia, este paisaje cuasi idílico puede cambiar bruscamente cuando hay tormenta, pues el agua irrumpe con inusitada fuerza entre las estrechas gargantas provocando riadas repentinas que inundan todo el valle.  En suma, es el río Virgin el que hace que el parque de Zion sea como es, pues sus impetuosas aguas, que han quebrado los bordes de la piedra hasta formar los cañones, hacen que la vida aflore en el valle. La orografía del parque tiene una explicación muy similar a la de los otros enclaves de la zona que ya hemos visitado, por lo que no creo procedente extenderme más.

 

 

  

Por la altitud a que se en- cuentra Zion –entre 1.200 y 2.700 metros-, la tierra es ideal para los cultivos, sobre todo de cereales. En su perímetro también hay animales silvestres: ciervos, cabras monteses y pavos. Como en el cercano Bryce, los primeros pobladores del parque fueron los indios paiute. En la segunda mitad del siglo XIX se instalaron en él los pioneros mormones, pero con el tiempo abandonaron sus asentamientos pues las inundaciones repentinas –tan peculiares de este valle- destruían los poblados y la sequía arruinaba las cosechas. Quizás haya que agradecer a semejantes avatares el que Zion se haya conservado en su estado prístino como un oasis de vida en medio de un territorio semiárido.

 

River Walk Trail

 

En un autobús fuimos hasta el extremo norte del parque. Recorrimos, a la par que un variopinto desfile de visitantes (algunos incluso en sillas de ruedas), el River Walk. Éste es un precioso sendero pavimentado, de poco más de un kilómetro, que discurre por un vergel fresco y húmedo, una auténtica delicia comparado con las fatigosas marchas que, bajo el inclemente sol estival, hicimos en los parques precedentes. Al final del sendero, las imponentes paredes del cañón se estrechan, el camino se acaba y quien quiera continuar debe remangarse los pantalones y hacerlo por mitad del río. No seguí más adelante por no disponer de calzado adecuado y no poder andar, debido a mi afección plantar, sobre el lecho de cantos rodados. Mis tres compañeros sí que hicieron una breve incursión por el río, donde empieza la aventura sin la romería de visitantes, pero no tardaron en regresar. En aquel lugar, la vegetación es muy frondosa y puede escucharse el constante goteo del agua. Nos encontramos con una pareja de orondos aragoneses, nuestro primer contacto con paisanos desde que llegamos (aunque nos cruzamos con algún otro más), que estaban también visitando los parques de la región y decían sentirse fascinados por lo que habían visto.

 

Remontando el río Virgin

 

Luego, de nuevo en el autobús, descendimos en una parada próxima para, después de subir una pequeña pendiente, visitar el paraje denominado Weeping Rock -o roca llorona-, una peña de la que cuelga una profusa vegetación por la constante humedad provocada por las aguas que, goteando en cascada, vierten sobre la base. En este lugar nos encontramos con la atractiva treintañera Sue Rakes con la que nos habíamos cruzado casualmente en dos parques anteriores -Arches y Mesa Verde, si mal no recuerdo- y que iba acompañada de sus tres hijos, de cuatro a doce años de edad aproximadamente. Manolo, especialmente, se había fijado en ella desde el primer momento porque llevaba una novísima y costosa cámara digital, lo que le indujo a pensar que pudiera tener algo que ver con el mundo de la fotografía. Al inquirirle al respecto, la dinámica madre se mostró sumamente locuaz nos dijo que era fotógrafa profesional especializada en vistas de la naturaleza. Viajaban desde muy lejos, desde la costa Este –Carolina del Norte para más señas- y casi parecían un grupo de scouts.

 

 

Las criaturas eran de lo más independiente y responsable que uno pueda imaginarse para su edad y la mujer, que estaba francamente orgullosa de su bien avenida troupe, nos dijo que estaba tomando notas para un futuro viaje profesional mientras visitaban la zona. Para ilustrarnos, conectó la cámara y en la pequeña pantalla nos mostró unas espectaculares fotografías de las simas de arenisca próximas al lago Powell. En ese momento comprendí que quizá no habíamos tomado la decisión más adecuada cuando, en una encrucijada del camino, hubo que decidir entre seguir hasta el North Rim o pararse y hacer noche en Page, junto al mencionado lago artificial. Al inclinarnos por la primera opción, no pudimos ver lo que ahora esta mujer nos mostraba en su cámara como ejemplo de imágenes sugerentes. Pero son cosas que pasan en un viaje tan largo en el que a veces hay que improvisar sobre la marcha. La conclusión es que no siempre se puede acertar. Finalmente, la jovial fotógrafa nos dio su tarjeta, la dirección de su página web -www.suerakes.com- y nos despedimos de todos ellos.

 

Los tres hijos de la fotografa. Foto Sue Rakes

 

Seguidamente, y pese a la advertencia que se hacía en el cartel de acceso de que había parajes en los que podía experimentarse vértigo (en los parques, todo -ve- getación, orografía, senderos, fauna, etc.- está perfec- tamente documentado en pequeños paneles), ascendi- mos por un empinado sendero que discurría a lo largo de las abruptas paredes del cañón. En los lugares más difíciles había cadenas en la roca para poder agarrarse a ellas y evitar así la sensación de vértigo, tanto mayor a medida que ascendíamos. En un estrecho punto sin nada a que aferrarse y con la pared prácticamente cor- tada a pico a los pies, tuve miedo y decidí de nuevo no seguir adelante.

 

Weeping Rock Trail. Paso estrecho con cadenas

 

Tenía que haber avanzado lentamente de cara a la roca y con los brazos extendidos sobre ella, sin mirar hacia abajo para no sen- tir vértigo. Pero desistí y desanduve el camino andado, mientras mis compañeros proseguían la ascensión, no especialmente dificultosa sal- vo por algún que otro pasaje angosto. Por unas razones u otras, no había tenido mi día, pese a la indiscutible belleza del parque, posiblemen- te el más a la medida del ser humano de los que habíamos visitado hasta entonces. En el camino de vuelta, me detuve a ver la Court of Patriarchs, un trío de grandes picos dentados a la entrada del parque que llevan los nombres de Abraham, Isaac y Jacob, que destaca por su singular forma.

 

Cauce seco del arroyo

 

Unas dos horas después, vuelvo a encontrar- me con mis compañeros en el gran estaciona- miento que hay junto al centro de visitantes. Me cuentan la bonita excursión, a través del encajonado cauce de un arroyo seco, que me he perdido y las simpáticas e improvisadas compañeras de marcha que han encontrado en las personas de dos jóvenes mormonas, con las que por fortuna han podido hablar en es- pañol. Poco después salimos por la misma carretera, si bien ahora en dirección oeste. Los  pueblos que  hay  en  las  inmediacio- nes del parque son bastante turísticos, con mucho arbolado y están dotados de toda clase de servicios, sobre todo restaurantes y moteles. En uno de ellos, Rockville, nos detuvimos a comer algo y tomar unos des- comunales y deliciosos conos con cinco bo- las de helado surtidas, que nos costaron la bagatela de cuatro dólares. A lo largo del viaje, nos sorprendió bastante que el perso- nal de servicio en restaurantes y cafeterías fuera mayoritariamente nativo (claro que se trataba de zonas no demasiado pobladas), al contrario de lo que suele suceder última- mente en España.

 

Rockville 

 

Durante un buen rato, circulamos por bellos parajes de maizales y praderas en las que pastaban vacas, punteados de pueblitos turísticos bien conservados, hasta la confluencia con la autopista interestatal 70, cerca de St. Georges, en el límite con Arizona. A medida que descendemos, el paisaje empieza a cambiar, a volverse más desértico. Unos kilómetros más y ya estamos en Nevada, en Mesquite en concreto, en donde ya puede avistarse el inmenso desierto que cubre toda la región. A la izquierda, una carretera lleva a la zona vacacional del inmenso lago Mead formado gracias a la presa Hoover sobre el río Colorado, que cuando se construyó a principios de los años treinta fue la más grande del mundo y posibilitó la existencia de ese sinsentido en mitad del desierto que es Las Vegas. Continuamos por largas rectas en mitad del desolado paisaje  hasta que distinguimos en la lejanía las primeras siluetas, vagamente recortadas entre la contaminación y la calima del desierto, de la ciudad del juego por excelencia. La ventisca ensucia de polvo el aire, haciendo que revoloteen montones de pequeños trozos de plásticos y otros restos que parecen dar una vida no deseada al paisaje. A la vista de aquello me pregunto a quien se le ocurriría la infeliz idea de crear esta mastodóntica ciudad del juego en semejante yermo.

Llegando a Las Vegas

 

Como vehículo y ocupantes llegásemos secos a la entrada de tan singular urbe, repostamos ambos en una estación de servicio antes de adentrarnos en su perímetro. La atmósfera está impregnada de un calor seco que nos impele a beber ansiosamente los líquidos carbónicos para sofocar la sed. El galón de gasolina costaba un 15 por ciento más de lo que pagábamos al inicio del viaje, cantidad que fue subiendo paulati- namente y que aquí alcanzó su cenit (de 3,90 pasó a algo más de 4,50 dólares). A un lado de la gasolinera están estacionados en hilera varios enormes camiones, todos ellos emitiendo el brillo resplandeciente del 

sol  crepuscular,  reflejado en el acero cromado de los grandes tubos de escape que sobresalen por encima de la caja. Estos camiones de enormes y vistosas –a veces estridentes- cabezas tractoras son el orgullo de sus conductores y, junto con las esplendorosas Har- ley, los auténticos reyes de la carretera en EE.UU.

 

 

La política expansionista seguida por Felipe II en relación con Holanda e Inglaterra terminó con la muerte del monarca en 1598. La posibilidad de restaurar la Universalidad Cristiana, basada en la alianza entre el Sacro Imperio y su prolongación en la Monarquía Hispánica (ambas regidas por la Casa de Hagsburgo) y el Papado como rectores, temporal y espiritual, de la Cristiandad se había desvanecido completamente con la consolidación de la Reforma Protestante en Inglaterra, Holanda y los Países Nórdicos, por lo que el mantenimiento de la unidad católica de Europa, ya no era un objetivo alcanzable.

 

 

Este sentimiento de pesimismo responsable será el que impregne todo el reinado de Felipe II y del Duque de Lerma como ministro principal del monarca en quién quedaron depositados todos los instrumentos ejecutivos de gobierno, durante la mayor parte del reinado. Lerma, con independencia de la corrupción económica que a favor de su familia y clientela política introdujo en la hacienda real, comprendió pronto que si los delicados equilibrios entre los suministros de metales preciosos americanos y el coste de los ejércitos españoles en Italia y Flandes, no habían impedido cuatro bancarrotas sucesivas durante el reinado anterior, la situación ahora era mucho peor como consecuencia del decrecimiento del ritmo del sistema de arribada de los metales americanos, en la medida en que se hacía necesarios nuevos yacimientos y nuevas tecnologías para asegurar los suministros.

 

 

Por ello, necesariamente el gobierno de Felipe II ejercido a través de su ministro hubo de ser necesariamente conservador, con el reconocimiento de que ya no era posible mantener tres frentes abiertos, al mismo tiempo: Francia, los Países Bajos e Inglaterra. Así, en 1598 se llega a una paz con Francia que se prolongaría hasta la entrada de Richelieu, ya con Luis XIII, en la Guerra de los 30 Años, mientras que los enfrentamientos religiosos entre católicos y hugonotes ensangrentaban el país. En cuanto a los Países Bajos, la entrega de los mismos a Alberto de Austria, hijo del Emperador, como dote en su matrimonio con Isabel Clara Eugenia, hija del Rey Felipe II, fue un intento de orientar la política hacia una conciliación que limitara la rebeldía a los territorios del Norte y que permitiera conservar el sur de Flandes y el Bramante.

 

 

En este sentido se movió la actuación del Archiduque Alberto que en 1604 con el tratado de Londres suscrito con Jacobo I, que había sucedido a Isabel, que puso fin a las hostilidades con Inglaterra, y hasta cierta medida, al apoyo que ésta prestaba a los independentistas de las Provincias Unidas. En cuanto a los Países Bajos, la toma de Ostende por Ambrosio Spinola en 1604 y un aumento temporal en la remesas de plata americana (1602-1603) permitieron prolongar la ofensiva hasta el corazón de Holanda, llegando hasta Frisia, interrumpiendo la comunicación de ésta con Alemania. Pese a ello, la campaña de Yssel hubo de darse por terminada en 1606 ante la resistencia Holandesa y las dificultades para asegurar el pago de los salarios a los soldados del ejército multinacional que conformaban los Tercios españoles.

 

 

De esta manera el Archiduque Albero concluyó un arto al fuego con Holanda en marzo de 1607 que constituyó el prologo de la llamada Tregua de los 12 Años firmada con los Países Bajos en 1609, que constituyó un reconocimiento implícito de la independencia de las Provincias Unidas, dentro de las cuales, además, no fue posible garantizar la libertad de cultos para la población católica. No obstante, la paz las escaramuzas marítimas con la poderosa flota comercial holandesa prosiguieron, tanto en el Caribe, como en Indonesia.

 

 

En 1618 ya en los años finales de esta tregua, tuvo lugar en un obscuro lugar de Bohemia, la llamada defenestración de Praga, que supuso la chispa que avivó la Guerra de los 30 Años que, por espacio de ese tiempo, enfrentó a la Casa de Austria con los Príncipes protestantes alemanes, sucesivamente apoyados por los luteranos daneses y suecos, y finalmente, por Francia. Esta Guerra liquidada por la Paz de Westfalia en 1648, con el reconocimiento de la soberanía de los Príncipes protestantes alemanes en sus Estados, supuso el reconocimiento internacional de las Provincias Unidas y la liquidación de la hegemonía española en Europa.

 

 

Si bien el apoyo de España a los Hagsburgos Austriacos fue acordado por Felipe III en 1618, llevado por razones familiares y dinásticas, la implicación a fondo de la monarquía española en la Guerra de los 30 Años, se produjo principalmente por la decisión del Conde Duque de Olivares, ministro principal de Felipe IV, que al subir éste al trono tras la muerte de Felipe III en 1621, decidió poner fin a la tregua con Holanda mas por razones de Política comercial en América para defender el monopolio del  intercambio con la colonias americanas, que por motivos de carácter religioso. En el comienzo de esta lucha, se consiguieron ciertos éxitos como la captura de la ciudad de Bahía en Brasil, ocupada por Holanda, que hubo de rendirse ante la acción de una potente escuadra hispanolusa, con 52 barcos de Guerra y una fuerza expedicionaria de mas de 12000 hombres.

 

 

También en Holanda, el ejército español consiguió importantes triunfos en el periodo 1624-1626, en el que logro la toma de Breda, estratégica plaza fuerte holandesa, inmortalizada por Velázquez en su famoso cuadro La Rendición de Breda. Sin embrago, el interés español en establecer una base naval y comercial en el Báltico bajo el control de la Casa de Austria, supuso el enfrentamiento, primero con Dinamarca, y luego con Suecia, lo que pese a la derrota de ésta en Nordlingen a manos del Cardenal Infante Fernando, supuso el germen de la entrada de la católica Francia en la guerra, a favor de los protestantes alemanes. Finalmente, la derrota de España a manos de Francia en Rocroi en 1643, supuso el fin de las esperanzas españolas en la recuperación de los Países Bajos.

 

 

A partir de ese momento, la soberanía española se extendió únicamente al territorio de las Provincias del Sur (la actual Bélgica), hasta el momento en que en el transcurso de la Guerra de Sucesión española (1700-1714), fueron invadidas por las tropas austriacas, defensoras del archiduque Carlos en su pugna con Felipe IV, candidato de Luis XIV, para la provisión del trono de España e Indias tras la muerte de Carlos II. El primer paso para el dominio de Flandes por los austriacos, fue la victoria de Margorongh en Ramilles tras la que se produjo la caída de Bruselas, y el 23 de junio la de Amberes, renunciando Felipe V en 1709 a todos sus derechos sobre los Países Bajos a favor de Maximiliano, Príncipe elector de Baviera, renuncia que quedó confirmada, otorgando a Austria la soberanía sobre estos territorios, en los tratados de Utrecht y Rastadt que liquidaron la Guerra de Sucesión.

 

 

Desde el punto de vista numismático, los reinados de: Felipe IV, Carlos II y Felipe V hasta 1706, supusieron la continuidad en la emisión de Ducatones y Patagones de plata, con un peso unos 32 gramos y 29 gramos respectivamente. Todas estas piezas continuaron siendo acuñadas a martillo en las Cecas de Amberes (FIGURAS 136.2 y 136.5) y Bruselas (FIGURAS 136.3 y 136.4), principalmente. Tanto Alberto y Isabel como Felipe IV acuñaron también Ducatones y Patagones (solo con Alberto e Isabel) en Tournai (FIGURA 136.1), algo mas escasos que los producidos en Amberes y Bruselas. La marca de la Ceca de Amberes (la mas prolífica) es una mano extendida con los dedos hacia arriba; la marca de Bruselas, una cabeza de ángel, y la marca de Tournai, una torre fortificada. La Ceca del Bramante que acuñó monedas mas raras fue la de Bois le Duc, utilizando un árbol como marca de Ceca.

 

 

A partir de 1687 se generalizó la acuñación de Ducatones y Patagones en prensa de volantes, con el retrato de Carlos II ya maduro. Las piezas a nombre de Felipe IV, del periodo 1702-1705 son todas ellas, en mayor o menor medida, Raras, por lo que las valoramos con un precio doble del de las piezas comunes de los restantes monarcas. También son Muy Raros lo Dobles Ducatones y Patagones con un peso doble (doble espesor) y un valor de cuatro veces el de los Ducatones y Patagones simples y Rarísimos los triples Ducatones con un valor de ocho veces el de las piezas simples. Los tirajes de las piezas del Bramante son citados por HERRERA 1914 en base a los datos investigados por De Witte. Estos datos no siempre se refieren a años completos, por lo que nosotros hemos tomado para el análisis de las piezas de este tipo, las cifras indicadas en el libro referido en la entrada anterior “Las Monedas del Bramante” (1600-1790) que correlacionan notablemente con las anteriores.

 

 

Figura 136.1

 

 

La pieza mostrada en la FIGURA 136.1 es un Patagón acuñado en Tournai a nombre de Alberto e Isabel no fechado. La marca de Ceca es una torre. Esta pieza, es citada por CAYÓN 1976 como acuñada en Mons, no incluyéndose piezas con la marca de Tournai. Para ellas el valor citado es aproximadamente el doble del de las piezas de las cecas mas comunes. Este valor se eleva a 24.000P en CAYÓN 1980, mientras que en la redición de CAYÓN del HERRERA 1914 (1992), se valora en 25.000P. DAVENPORT 1984, fija unos precios mas reducidos: 100$ en VF y 225$ en XF.

 

 

 La presente pieza tiene un desgaste muy generalizado, no siendo visibles ninguno de los detalles interiores del escudo imperial en el reverso. Por ello, de acuerdo con la escala de precios que venimos manejando, su valor en F-, sería de 40€. No obstante, por su buena pátina y la rareza relativa de su Ceca, elevamos este valor hasta un precio de mercado de 60€.

 

 

Figura 136.2

 

 

La pieza cuya fotografía aparece en la FIGURA 136.2 es un Ducatón acuñado en Amberes en 1635 a nombre de Felipe IV. En ella, como en todas las emisiones de 1628-1636 se muestra al monarca con cuello almidonado. Los títulos del Rey además de los de España e Indias, son el de Duque de Borgoña, Bramante y Zelanda. El tiraje de esta pieza, común a los años 1634 y 1635, es de: 1.236.298 ejemplares, siendo los precios indicados en el libro citado anteriormente (1974): 1500FB en F, 3.000FB en VF y 6.000FB en XF (1 FB = 2,5 P en 1974).

 

 

Los precios en CAYÓN  son  algo mas elevados: 8.500P en 1976 y 16.000P en 1980. DAVENPORT 1984 valora este tipo, algo mas alto que el posterior (sin cuello almidonado) con: 200$ en VF y 375$ en XF. Esta pieza tiene una pátina completa intocada con gastaje solo en las partes mas altas del pelo del Rey. Tiene además la armadura completa, apreciándose solo gastaje en los castillos y leones del escudo imperial del reverso. En esta condiciones, su grado es VF+, por lo que su valor y precio de mercado, de acuerdo con la escala de precios que proponemos, es de 270€.

 

 

Figura 136.3

 

 

 La pieza mostrada en la FIGURA 136.3 es un Ducatón acuñado en Bruselas a nombre de Felipe IV en 1662, correspondiendo al tipo sin cuello almidonado acuñado entre 1640 y 1665. El tiraje de esta pieza es de 285.361 ejemplares. Los precios según el libro indicado, para esta pieza serían: 1.300FB en F, 2.500FB en VF y 5.000FB en XF; CAYÓN, al tratarse de la Ceca de Bruselas, valora esta pieza aproximadamente en un 50% mas que la de Amberes: 12.000€ en 1976, 18.000€ en 1980 y 30.000€ en 1992; todo ello para piezas en conservación BC+ que consideraremos equivalente a F- en la escala que venimos manejando. DAVENPORT 1984 valora esta pieza en 175$ en VF y 350$ en XF.

 

 

El presente ejemplar presenta un extraordinario desgaste, no apreciándose detalle alguno ni del pelo ni de la barba del Rey. En el anverso solamente es visible una pequeña parte de la armadura, mientras que en el reverso el león de la derecha del escudo está completamente borrado. En estas condiciones, su conservación no sobrepasa el grado G+, por lo que su valor y precio de mercado es solamente de 40€ (50€ en VG y 25€ en G).

 

 

Figura 136.4

 

 

La pieza de la FIGURA 136.4 es un Patagón acuñado en Bruselas a nombre de Felipe IV en 1649, en el que aparece con los títulos de Rey de España e Indias, Duque de Borgoña y Conde de Flandes. El tiraje de este Patagón, correspondiente a este año, indicado en el libro citado es de: 72.348 ejemplares. Esta pieza fue emitida desde el año 1621 al de 1663. Los precios en el libro citado son: 1.500FB en F, 3.000FB en VF y 6.000FB en XF, todos ellos en 1974. Los precios para CAYÓN  van elevándose proporcionalmente en el tiempo (en F-): 12.000P, 20.000P y 25.000P en 1976, 1980 y 1992, respectivamente. DAVENPORT 1984 valora esta pieza, como todos los Patagones, con valores aproximadamente mitad de los de los Ducatones: 100€ en VF y 225$ en XF.

 

 

La presente pieza presenta la corona sobre la cruz de San Andrés del anverso prácticamente sin desgaste. En el reverso el desgaste solo se puede apreciar en las partes mas altas de los castillos y leones del escudo imperial. Además esta pieza presenta todavía considerable cantidad de su brillo original, por lo que su grado es VF. En estas condiciones su valor y precio de mercado es de 100€.

 

 

Figura 136.5

 

 

Por último la FIGURA 136.5 reproduce un Ducatón de Felipe V, acuñado en Amberes en 1703, con la marca de esta Ceca (mano extendida) bajo el busto del Rey. Esta variedad corresponde a la del busto pequeño del monarca, algo mas corriente que la de busto algo mas ancho. El tiraje de esta pieza correspondiente al conjunto de los años 1703 y 1704, es de 427.920 ejemplares. No obstante esta tirada , este tipo de moneda es considerablemente mas raro que el de los Ducatones de los reyes anteriores, debido a que tras el paso de la soberanía de los Países al Pretendiente Carlos III, posteriormente Emperador de Austria como Carlos VI, la mayor parte de estas piezas fueron fundidas para emitir los siguientes Ducatones a nombre del Archiduque Carlos.

 

En este sentido se manifiesta la obra citada sobre las monedas del Bramante, con: 3.300FB en F, 6.500FB en VF y 13.000FB en XF. CAYÓN 1976 y CAYÓN 1980 valoran esta pieza, creemos que mas bajo que la tendencia del mercado. Por el contrario, en la valoración de CAYÓN de las piezas incluidas en la reedición de 1992 de HERRERA 1914, ya el valor de esta pieza se acerca a la estimación del mercado: 70.000P en F- en 1992. En este mismo sentido se manifiesta DAVENPORT 1984, con valores de mas del doble del de los Ducatones de Amberes de reyes anteriores: 500$ en VF y 1.000$ en XF.

 

El relieve que presenta la cabellera del Rey en este tipo de moneda es muy alto (prácticamente similar al usual en medallas) por lo que es extraordinariamente difícil encontrar ejemplares en los que no se aprecien signos de desgate. Esta pieza presenta evidente desgaste solamente en la parte mas alta del pelo del Rey en el anverso, mientras que su reverso se encuentra prácticamente en XF. En estas condiciones, graduaremos este ejemplar en VF+. Como ya hemos indicado, al considerar esta pieza como Rara, su valor y precio de mercado sería el doble del de los Ducatones comunes de reyes anteriores (260€ en VF+): 520€.

 

16. THE DUCATONS AND PATAGONS OF BRAMANTE OF PHILIP IV AND PHILIP V

 

The expansionist policy pursued by Philip II with regards to Holland and England ended with the death of the monarch in 1598. The possibility of restoring the Christian universality, based on the Alliance between the Holy Roman Empire and its extension in the Spanish monarchy (both governed by the House of Hapsburg) and the Papacy as rectors, temporal and spiritual of the Christianity had vanished completely with the consolidation of the Protestant Reformation in England, Holland and the Nordic countries, which is why the maintenance of the Catholic unity in Europe, it was no longer an attainable goal.

This feeling of responsible pessimism will be the one that permeated throughout the reign of Philip II and the Duke of Lerma as Chief Minister of the monarch in who all executive instruments of Governmen were deposited during the greater part of the reign. Lerma, independently of the economic corruption that his family and political clientele introduced in the Royal Treasury, quickly understood that if the delicate balances between the supplies of American precious metals and the cost of the Spanish armies in Italy and Flanders had not prevented four successive bankruptcies during the previous reign, the situation now was much worse as a result of the decrease in the rate of the system of American metals arrival, that made necessary new deposits and new technologies to ensure supplies.

Therefore, necessarily the Government of Philip II exercised through his Minister had to be necessarily conservative, with the recognition that it was no longer possible to maintain three fronts opened, at the same time: France, the Netherlands and England. Thus, in 1598 he got to a peace with France, which lasted until Richelieu arrived and with Louis XIII, in The 30 Years War, while the religious clashes between Catholics and Huguenots stained the country with blood. As for the Netherlands, the surrender of them to Albert of Austria, the Emperor’s son, as a dowry in his marriage with Isabella Clara Eugenia, daughter of Philip II, was an attempt to guide policy towards a conciliation that would limit the rebellion to the territories of the North and that would preserve the South of Flanders and the Bramante.

The performance of Archduke Albert moved in this sense who in 1604 with the Treaty of London signed with James I, who had succeeded Isabel, who put an end to the hostilities with England, and to some extent, to the support that she lent to the independence of the United provinces. As for the Netherlands, the seizure of Ostend by Ambrosio Spinola in 1604 and a temporary increase in the shipments of American silver (1602-1603) made it possible to prolong the offensive into the heart of holland, reaching as far as Friesland, interrupting the communication between her and Germany. Despite this, Yssel campaign had to be terminated in 1606 because the Dutch resistance and the difficulties to ensure the payment of wages to soldiers in the multinational army that formed the Spanish thirds.

Thus, the Archduke Albert concluded a cease-fire with Holland in March 1607, which constituted the prologue of the so-called the Truce of the 12 years signed with the Netherlands in 1609, which constituted an implicit recognition of the independence of the United provinces, within which, moreover, it was not possible to guarantee the freedom of worship for Catholics. However, the peace and the skirmishes maritime with the powerful Dutch commercial fleet continued, both in the Caribbean and Indonesia.

In 1618, in the final years of this truce, it took place in a dark place of Bohemia, the so-called defenestration of Prague, which was the spark that fuelled the 30 years war which, for a period of that time, faced the House of Austria with the German Protestant princes successively supported by Lutheran, Danish and Swedish, and finally, by France. This war settled by the peace of Westphalia in 1648, with the recognition of the sovereignty of the German Protestant princes in their States, led to the international recognition of the United provinces and the liquidation of Spanish hegemony in Europe.

While the support of Spain for the Austrians Habsburgs was agreed by Philip III in 1618, led by dynastic and familiar reasons, the deeply involvement of the King of Spain in the 30 Years War took place mainly by the decision of the Count Duke of Olivares, Chief Minister of Philip IV, who, when the last came to the throne after the death of Philip III in 1621, decided to put an end to the truce with Holland, more for reasons of commercial policy in America for defending the monopoly of trade with the American colonies, than for reasons of a religious nature. At the beginning of this struggle, certain successes were achieved as the capture of the city of Bahia in Brazil, occupied by Holland, which had to surrender to the action of the Spanish and Portuguese powerful Squadron, with 52 warships and an expeditionary force of more than 12,000 men.

Also in Holland, the Spanish army achieved important triumphs in the period 1624-1626, when it achieved the seizure of Breda, strategic Dutch stronghold square, immortalized by Velázquez in his famous painting The surrender of Breda. However, the Spanish interest in establishing a naval and commercial base in the Baltic under the control of the House of Habsburg, meant the confrontation, first with Denmark, and then with Sweden, what, despite the defeat of this in Nordlingen at the hands of the Cardinal Infante Ferdinand, was the germ of the entry of the Catholic France in the war, in favour of the German Protestants. Finally, the defeat of Spain at the hands of France in Rocroi in 1643 marked the end of the Spanish hopes in the recovery of the Netherlands.

Thereafter, the Spanish sovereignty was extended only to the territory of the provinces of the South (current Belgium), until the moment when, during the War of the Spanish Succession (1700-1714), they were invaded by the Austrian troops of Archduke Charles in his conflict with Philip IV, candidate of Louis XIV for the provision of the Spain and Indian throne after the death of Charles II. The first step in the domain of Flanders by the Austrians was the victory of Margorongh in Ramillies after which the fall of Brussels occurred, and on 23 June that of Antwerp, giving Philip V in 1709 up all his rights on the Netherlands in favour of Maximilian, Prince-elector of Bavaria, resignation which was confirmed, giving Austria sovereignty over these territories in the treaties of Utrecht and Rastadt which settled the War of succession.

From a numismatic point of view, the reigns of: Philip IV, Charles II and Philip V until 1706, assumed the continuity in the issuance of Ducatons and Patagons of silver weighing about 32 grams and 29 grams respectively. All these coins continued to be minted by hammering in the Mints of Antwerp ( Figures 136.2 and 136.5) and Brussels (Figures 136.3 and 136.4), mainly. Both Albert and Isabella as Philip IV minted also Ducatons and Patagons (only with Albert and Isabella) in Tournai (Figure 136.1), a little scarcer are those produced in Antwerp and Brussels. The mintmark of Antwerp (the most prolific) is a hand with the fingers extended upward; the mark of Brussels is a head of angel, and that of Tournai, a fortified tower. The Mint of Bramante that minted rarer coins was that of Bois le Duc, using a tree as mintmark.

From 1687 the coinage of Ducatons and Patagons spread in flywheel press, with the portrait of Charles II already mature. The coins on behalf of Philip IV, of the period 1702-1705 are all of them, to a greater or lesser extent, rare, so we value with a double price of common coins of the other monarchs. Also the Double Ducatons and Patagons are very rare wth a double weight (double thickness) and with a value of four times the simple Ducatons and Patagons and the triple Ducatons are quite rare with a value of eight times the simple coins. The production of the coins of the Bramante are cited by Herrera 1914 based on the data investigated by De Witte. These data do not always refer to full years, so we have taken for the analysis of the coins of this type, the figures indicated in the referred book at the previous post The coins of the Bramante (1600-1790) that correlate significantly with the previous ones.

The piece shown in Figure 136.1 is a Patagon coined in Tournai on behalf of Albert and Isabella not dated. The mintmark is a tower. This coin is cited by Cayón 1976 as coined in Mons, not including coins with the mark of Tournai. For these the quoted value is approximately twice the coins of the more common mints. This value rises to 24,000 pesetas in Cayón 1980, while in the re-issue of Cayón of the Herrera 1914 (1992), is valued at 25,000 pesetas. Davenport 1984, fixed more reduced prices: $100 in VF and $225 in XF.

This piece has a very widespread wear, not being visible none of the interior details of the imperial coat of arms on the back. Therefore, according to the scale of prices that we have been using, its value in F- would be €40. However, by its good patina and the relative rarity of its Mint, we raise this value to a market price of €60.

The coin whose photograph appears in Figure 136.2 is a Ducaton coined in Antwerp in 1635 in the name of Philip IV. Therein, as in all issues of 1628-1636, shows the monarch with starched collar. The titles of the King, apart from Spain and Indian, were Duke of Burgundy, Bramante and Zealand. The production of this coin, which was common in the years 1634 and 1635, is: 1,236,298 copies, being the prices quoted in the book cited above (1974): FB1,500 in F, FB3,000 in VF and FB6,000 in XF (1 FB= 2.5 pesetas in 1974).

The prices of Cayón are a little higher: 8,500 pesetas in 1976 and 16,000 pesetas in 1980. Davenport 1984 values this type a little higher than the later (not starched neck) with: $200 in VF and $375 in XF. This coin has a full untouched patina just with wear in the higher parts of the hair of the King. It also has the armour full, just appreciating wear in the castles and lions of the imperial coat of arms of the back. In this conditions, its grade is VF+, so its value and market price, according to the scale of prices which we are proposing, is €270.

The coin shown in Figure 136.3 is a Ducaton coined in Brussels in the name of Philip IV in 1662, corresponding to the type without starched neck coined between 1640 and 1665. The production of this coin is 285,361 copies. Prices according to the indicated book, for this coin would be: FB1,300 in F, FB2,500 in VF and FB5,000 in XF; Cayón, considering that it is from the Mint of Brussels, values this coin approximately at 50% more than that of Antwerp: €12,000 in 1976, €18,000 in 1980 and €30,000 in 1992, for coins in conservation BC+, which we will consider equivalent to F- in the scale that we have been using. Davenport 1984 values this coin in VF at $175 and at $350 in XF.

This copy presents a special wear, not appreciating any detail of the hair or the beard of the King. In the front, just a small part of the armour is visible, while in the back, the lion on the right of the shield is completely deleted. In these circumstances, its conservation does not exceed the G+ grade, so its value and market price is only €40 (€50 in VG and €25 in G).

The piece of Figure 136.4 is a Patagon coined in Brussels in the name of Philip IV in 1649, with the titles of King of Spain and Indies, Duke of Burgundy and count of Flanders appears in it. The production of this Patagon, of this year, indicated in the cited book is: 72,348 copies. This coin was cast from the year 1621 to the 1663. The prices in this book are: FB1,500 in F, FB3,000 in VF and FB6000 in XF, all of them in 1974. For Cayón, prices rises according to the time (in F-): 12,000 pesetas, 20,000 pesetas and 25,000 pesetas in 1976, 1980 and 1992, respectively. Davenport 1984 valued this piece, as all the Patagons, with values of approximately half of the Ducatons: €100 in VF and $225 in XF.

This coin presents the Crown on the cross of St. Andrew of the front almost with no wear. In the back, the wear only can be seen in the higher parts of the castles and lions of the imperial coat of arms. Also, this piece also presents a considerable amount of its original brightness, so its grade is VF. In these circumstances, its value and market price is €100.

Finally, the Figure 136.5 reproduces a Ducaton of Philip V, coined in Antwerp in 1703, with the mark of this Mint (outstretched hand) under the bust of the King. This variant corresponds to that with the small bust of the monarch, something more common compared with the one with a wider bust. The production of this coin corresponding to the whole of the years 1703 and 1704, is 427,920 copies. Despite this production, this type of coin is considerably rarer than the Ducatons of the earlier Kings, because after the passage of the sovereignty of the countries to pretender Charles III, later Austria Emperor as Charles VI, most of these coins were melted to issue the following Ducatons on behalf of the Archduke Charles.

The cited work about the coins of Bramante declare in this sense, with: FB3,300 in F, FB6,500 in VF and FB13,000 in XF. Cayón 1976 and Cayón 1980 value this coin, we believe that, lower than the market trend. On the contrary, the value of this piece in the valuation of Cayón of the coins included in the re-issue of Herrera 1914 1992, is closer to the estimation of the market: 70,000 pesetas in F- in 1992. Davenport 1984 manifest in this sense, with values of more than the double of that of the Ducatons in Antwerp of earlier Kings: $500 in VF and $1,000 in XF.

The relief that presents the hair of the King in this coin is very high (almost similar to the usual in medals) so it is extraordinarily difficult to find copies in which we do not appreciate signs of wear. This piece presents obvious wear just inthe higher part of the hair of the King in the front Davenport 1984, whileits back is practically in XF. In these circumstances, we will value this copy in VF+. As we have already indicated, considering this coin as rare, its value and market price would be the double of the common Ducatons of previous Kings (€260 in VF+): €520.

 

 

 

 

 

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