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Lunes 25 de Junio de 2012 18:55

La voz seductora de Carme Canela

por Leopoldo Simó

25/06/2012

La voz seductora de Carme Canela

 

 Carme Canela

 

Hace un año publiqué en este mismo blog un artículo (Entrevista a Laura Simó) en el que Laura hablaba de su amistad con Carme: “Carme Canela es mi mejor amiga y la cantante de jazz que más admiro en nuestro país. Hemos pasado, y pasamos ratos increíbles juntas. Y, desde un principio se fraguó una complicidad muy especial entre nosotras.” Y ahora, poco más de un año después de aquella conversación con Laura, tengo la ocasión de hablar unos minutos con Carme, justo antes de que inicie su concierto en Madrid, organizado también, como aquel otro de Laura Simó, por la Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España (AIE, que preside Luis Cobos) en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, dentro de su programa AIEnRUTa-Jazz. Son iniciativas muy interesantes que deben mantenerse.

 

Carme es una cantante que ama el directo, el contacto con el público. Como ella misma dijo en una entrevista “invito a ver a los artistas actuando en directo, porque eso no se puede bajar de ningún sitio. La energía que se desprende en un concierto de jazz es pura magia”. Siempre lo he dicho, los discos están muy bien, pero el directo es algo especial. Y Carme abunda en el tema y me dice: “en el directo yo intento transmitir al público mi sentimiento, pero el público también me transmite a mí sus sensaciones”. Carme comenzó a los 16 años cantando en la Orquesta Encantada, una orquesta de baile con la que estuvo varios años y llegó a grabar cuatro discos. Me contó Carme que después estuvo 3 ó 4 años, entre 1986 y 1990, con la Orquesta Caramba, cantando básicamente salsa y música afro-cubana. Tuvo sus primeros contactos con el jazz en el Taller de Musics, una institución que, desde su creación en 1979 en Barcelona, ha hecho mucho por la música y por el jazz en particular, una gran cantera de músicos. Y allí coincidió con Lluis Vidal y Joan Monné, con quienes ha colaborado en varios proyectos. Ha recibido varios premios y colaborado en grabaciones con diversos músicos y orquestas de jazz y ha grabado seis discos, el último de ellos en 2011 (Carme Canela canta Jordi Matas), disco que fue distinguido con el Premio Enderrock a la mejor nueva propuesta de jazz del año. Bueno, es el último disco editado, pero no el último grabado, porque entre sus proyectos últimos está la grabación de un disco con Canciones de Navidad, que me dijo Carme que ya está finalizada y pendiente de editarlo.

En 1993 formó junto a Laura Simó el grupo ESTAMOS REUNIDAS, con Joan Vinyals a la guitarra, Xavi Ibáñez al piano, Ignasi Zamora al bajo y David Simó a la batería. La amistad y complicidad de estas dos grandes cantantes catalanas nos hace concebir esperanzas de que vuelvan a “reunirse”, al menos de vez en cuando, como lo hicieron en 2010 para el cincuentenario del Jamboree Jazz Club de Barcelona. Se lo pregunto a Carme, como lo hice en su día a Laura, y me contesta que el periodo de ESTAMOS REUNIDAS fue una época irrepetible, que siguen siendo grandes amigas y no descarta que en algún momento vuelvan a actuar juntas, pero sería algo puntual, como lo del 2010, por el momento no hay nada previsto.

 

Tras más de veinticinco años en los escenarios, Carme Canela es una de las cantantes españolas de jazz de mayor prestigio, posee una voz muy personal y una técnica muy depurada y quizá el hecho de que haya pasado por diferentes estilos hace que ese instrumento musical que posee, que es su propia voz, sea capaz de registros tan diferentes. Su voz puede ser íntima, como si nos susurrara al oído los Sencillos Deseos de Gioconda Belli, en ese proyecto que le llevó a musicar los versos de la gran poetisa y novelista nicaragüense. Su voz puede modularse para llevar a nuestros oídos las canciones populares catalanas tal como las escuchó de niña, como en ese otro proyecto, Els Nostres Estandards, con Lluis Vidal Trío. O interpretar la samba de Milton Nascimento y Ronaldo Bastos en Cravo y Canela. Su voz puede ser puro blues e introducirnos en el Universo de Miles Davis, otro de sus discos. Y su voz ... siempre nos seduce.

 

Con Joan Monné Trío grabó su primer disco de jazz (Introducing Carme Canela & Trío) en 1996 y con Joan Monné al piano, Marko Lohikari al contrabajo y David Xirgu a la batería, se presentó en el Salón de Actos de la Facultad de Bellas Artes de la UCM para deleitarnos con un repertorio que Carme tituló “Nombres de mujer”. Joan Monné y David Xirgu llevan bastantes años colaborando con Carme, yo no los había visto en directo pero sí escuchado en varias grabaciones y me parecen dos músicos excelentes, pero no había escuchado nunca a Marko, joven contrabajista sueco que lleva un par de años tocando con ellos y que demostró su dominio del contrabajo. Y creadores, porque los cuatro lo son. Decía Didier Levallet (director que fue de la ONJ de Francia) que el jazz debe ser creativo, si no, pierde todo sentido.

 

Carme Canela 2

Trío

Se estrenaba el verano, hacía calor en el salón de actos de la Facultad de Bellas Artes, el aire acondicionado está contraindicado para la garganta de los cantantes y yo no tenía un abanico a mano que me ayudara a mitigarlo, pero fue igual, cuando escuchas a Carme en directo, con estos grandes músicos, te olvidas de todo lo demás y a disfrutar. Nombres de mujer, porque así fueron todas las canciones que interpretó. Cantó en inglés, castellano, catalán y portugués (se siente cómoda en todas estas lenguas), empezando con Julia, de John Lennon. Y de Argentina nos trajo el siguiente tema, una zamba preciosa, La Pomeña, que cuenta una bonita historia de contrapunto de copleros en el noroeste de Argentina y que Carme interpretó con la cadencia y musicalidad precisas, “El sauce de tu casa está llorando, porque te roban, Eulogia, carnavaleando”. Magnífico tema y magnífica interpretación. Y tenía que llegar el más puro jazz, el de Thelonius Monk, y lo hizo con un tema, Pannonica, que Monk compuso para Pannonica de Koenigswarter, la “baronesa del jazz”. Después vino Te recuerdo Amanda, de Víctor Jara ¿quién no la ha escuchado decenas de veces? y en ella el sentimiento que pone Carme nos emocionó, igual que lo hizo con Marta de Joan Manuel Serrat. Y a Carme le gusta mucho la samba y nos la llevó con Rosa morena. Carme ha actuado en varias ocasiones con Gato Pérez, que, aunque argentino, se estableció en Barcelona de muy joven donde residió hasta su fallecimiento en 1990, y, claro, no podía faltar una de sus rumbas catalanas, que en esta ocasión fue Granito de sal. Carme nos contó que Gato compuso este tema inspirándose en ella y que a ella se lo dedicó. La niña de rock y caramelo que se cita en la canción es Carme. Alguna canción más y para finalizar (al margen de la propina, que la hubo) uno de los temas más clásicos de su repertorio, que Carme lleva cantando muchos años, Madalena, una samba que popularizó Elis Regina, una de sus cantantes preferidas. Madalena es el tema que cierra su primer disco de jazz, Introducing Carme Canela & Trío. Un concierto que nos encantó a los que allí estuvimos.

 

Carme Canela y Trio

Carme Canela & Trío (Madrid, junio 2012)

 

Quiero agradecer a mi buen amigo y excelente fotógrafo Fernando Fernández el reportaje fotográfico que hizo del concierto, del que aquí, con su autorización, dejo alguna muestra, y por supuesto a Carme la atención que me dispensó.

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Y ahora, con el permiso de Carme y dada la fecha en que se publica este artículo, no quiero dejar pasar la ocasión de recomendaros tres festivales de jazz de gran prestigio internacional que se celebran durante el mes de julio en Euskadi. El de Getxo (4-8 de julio), el de Vitoria-Gasteiz (16-21 de julio) y el de Donostia-San Sebastián (19-23 de julio) y cuyas programaciones, muy atrayentes, podéis ver en cada una de sus webs o accediendo a través de http://www.jazzeuskadi.com/. Quien tenga ocasión  de asistir a algunos de los conciertos programados que no deje de hacerlo.

 

Festivales Euskadi

 

Buen verano a todos

 

 

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Lunes 28 de Mayo de 2012 21:33

Abril en Paris

por Leopoldo Simó

28/05/2012

Abril en Paris

 

 

April in Paris es uno de los temas de jazz más versionados desde que Vernon Duke y Edgar Y. Harburg lo compusieran en 1932 para el musical Walk a little faster. Desde Louis Armstrong y Ella Fitzgerald hasta Wynton Marsalis, casi todos los grandes del jazz han tocado y cantado esta preciosa melodía. Frank Sinatra también grabó una excelente versión de esta canción y Doris Day la canta en la película del mismo título dirigida por David Butler. Pero quizá la versión más famosa sea la que grabó Count Basie Orchestra en 1955, galardonado con el Premio del Salón de la Fama de los Grammy, y que da título a uno de sus álbumes más conocidos.

 

Y esto me sirve de introducción para hablar de Paris y de lo que ha significado y significa el jazz en esa ciudad, para mí una de las más atractivas de cuantas conozco (al margen de que tengo en ella algunos intereses). Y si Paris es una ciudad que merece la pena conocer bien (“Paris bien vale una misa”, dijo Henri IV, aunque no fuera para conocerla sino buscando el poder), la primavera parisina es algo que uno no debe perderse.

 

He escrito en alguna ocasión que el jazz llegó a Europa de la mano de las bandas que tocaban para los ejércitos estadounidenses y así ocurrió en Paris durante la Primera Guerra Mundial, una vez que Estados Unidos, que al inicio de la Gran Guerra se había declarado neutral, entró en ella en 1917. El periodo de entreguerras fue de una gran riqueza cultural y artística de vanguardia en Paris; en pintura y escultura con lo que se denominó la Escuela de Paris, con estilos como el posimpresionismo, el surrealismo o el cubismo, en literatura con el surrealismo y el movimiento Dada, y también en música. El jazz fue muy bien acogido en los ambientes parisinos que lo integraron rápidamente en su estilo de vida. Así que es de consideración general que Paris fue la puerta de entrada del jazz en Europa y sigue siendo una de las ciudades europeas con mayor número de actuaciones de jazz. También es de consideración general que los primeros músicos de jazz, no estadounidenses, que alcanzaron fama internacional fueron un belga (que desde niño residió en Francia) y un francés. Se trata del guitarrista Jean Baptiste ‘Django’ Reinhardt y del violinista Stéphane Grappelli, que se unieron para crear en 1934 el Quintette du Hot Club de France, una de las agrupaciones de jazz más importantes de la época. Django Reinhardt, gitano, fue el creador de lo que se conoce como estilo Gypsy Jazz y de su guitarra salían sonidos increíbles y Grappelli ha sido el más importante violinista de jazz. Se podría hablar mucho de estos dos grandes músicos, ya desaparecidos (Reinhardt en 1953 a los 43 años de edad y Grappelli en 1997 con 89 años), y de lo mucho que han aportado al jazz, pero ahora el título del blog me obliga a regresar al presente. Y el presente del jazz en Paris tiene mucho interés.

 

Empezaré por los clubs y locales donde escuchar un buen jazz. Posiblemente Paris sea la ciudad europea con mayor número de locales de jazz y aquí dejo algunos de los más conocidos de cuantos actualmente están abiertos en Paris.

 

En del Distrito 1 se encuentran tres de los más populares. Se trata de Duc des Lombards, Sunside Sunset y Le Baiser Salé. Y son populares porque están situados en el centro de la ciudad, cerca de Les Halles y el Centro Pompidou, y porque tienen una programación muy atractiva y variada. Los tres se inauguraron por la misma época, entre 1983 y 1984. Duc des Lombards tiene una zona de restaurante en la que degustar algunos platos.

 

ClubsParis

En el Distrito 5, muy cerca de St. Michel y a unos pasos de Notre Dame, en un local lleno de historia, está Caveau de la Huchette, el club de jazz decano de los de Paris, con más de 60 años de vida. En un edificio que en el siglo XVI fue lugar de reunión de los Templarios y a finales del XVIII de los miembros de la Convención durante la Revolución Francesa. Un local en el que se han grabado escenas de varias películas y por el que desde su apertura como club de jazz en 1948 han pasado los más grandes intérpretes de jazz y al que la gente va a pasárselo bien, no solo escuchando buen jazz, sino también bailando.

 

Huchette

Caveau de la Huchette y actuación de Jean Michel Proust

En el mismo distrito 5 está Caveau des Oubliettes, un pequeño local con ambiente juvenil y abierto hasta altas horas de la madrugada.

 

En el distrito 6, en el boulevard Raspail y cerca del metro de Rennes, Hippocampus. En Paris hay bastantes restaurantes con música de jazz en directo y éste es uno de ellos. En este mismo distrito se celebra el festival de jazz de Saint Germain des Prés, entre los meses de mayo y junio, desde hace doce años (http://www.festivaljazzsaintgermainparis.com/). Música en las calles, bares, restaurantes, clubs, centros culturales y otros lugares de este barrio de la rive gauche parisina. Un barrio que ha sido y es lugar de encuentro de los más destacados protagonistas de la cultura francesa. 

Saint Germain

Y este año 2012 la casualidad me ha llevado a pasar unos días en Paris coincidiendo con el festival de Saint Germain des Prés y he podido disfrutar de su ambiente y de algunas de las actuaciones programadas, como la de la vocalista y pianista Raphaële Atlan con su Trio en la Bibliothèque André Malraux o la Grand Bal Swing con L’Esprit Jazz Big Band, que nos hizo revivir la música de los años 50 en el magnífico escenario de los jardines del Centre Culturel Irlandais.

 

GrandBalSwing

Grand Bal Swing en el Centre Culturel Irlandais

En el Distrito 10 está New Morning, abierto en abril de 1981. En una calle estrecha, Rue des Petites Ecuries, y tras unas puertas metálicas se encuentra esta sala, mezcla de sala de conciertos, club y estudio de grabación.

 

En el Distrito 17 Jazz Club Lionel Hampton o Jazz Club Etoile, ya que es el club de jazz que hay en el hotel Le Meridien Etolie, un hotel de cuatro estrellas cerca de Porte Maillot. Este club de jazz tiene cierta fama en Paris y una buena programación, pero no deja de ser un bar de hotel, con buena música, y al que le falta el ambiente de los locales más tradicionales.

 

Y estos son sólo unos pocos de los muchos que hay en Paris. Incluso en algunos de los barcos que transitan por el Sena programan actuaciones de jazz algún día de la semana.

 

Es lógico que Paris, siendo una de las principales ciudades del mundo, sea un destino apetecible para cualquier músico. En sus clubs, teatros y salas de conciertos han actuado y seguirán actuando los mejores intérpretes y grupos de jazz de todos los continentes. Pero hablando de la capital de Francia, parece oportuno hacer una referencia a algunos de los músicos de jazz más importantes de este país. Y ya que he citado a Django Reinhardt y Stéphane Grappelli nombraré a un guitarrista, Gérard Marais, y a un violinista, Jean Luc Ponty. A Marais no se le puede calificar como sucesor del estilo Gypsy Jazz de Django Reinhardt, aunque haya grabado algunas de sus composiciones, como la célebre Nuages, Marais es un gran guitarrista al que sería más adecuado asociar al estilo jazz rock. Discípulo de Grappelli, Jean Luc Ponty introdujo el violín eléctrico en el jazz y el rock y ha tenido una clara influencia en violinistas posteriores, como es el caso de Didier Lockwood, uno de los violinistas más importantes de Francia.

 

Otros de los músicos franceses que pueden verse habitualmente actuando en los clubs y salas de concierto de Paris son los pianistas Jean Paul Amouroux (uno de los mejores pianistas de boogie woogie) y André Manoukian (pianista y compositor de origen armenio), los saxos Jean Michel Proust (un gran músico al que tuve ocasión de ver y escuchar con su banda en Caveau de la Huchette) y Claude Tissendier (clarinete y saxo), los trompetistas Stéphane Belmondo (uno de los más internacionales y con mayor número de actuaciones en USA) y Erik Truffaz (nacido en Suiza, del que ya escribí en el artículo Trompetistas actuales), los baterías Daniel Humair (una leyenda de la batería y que a sus 74 años aún sigue actuando), Olivier Robin y Ramón López (de origen español), las vocalistas Mèlanie Dahan y Carole Simon, los contrabajistas Didier Levallet y Daniel Yvinec, ambos han sido directores de la Orchestre National de Jazz de France (ONJ), Yvinec lo es actualmente. La ONJ es una de las iniciativas más interesantes de Francia, en cuanto al jazz se refiere. Se fundó en 1986 y es una institución estable que ha divulgado el jazz por todo el país. Una orquesta compuesta por 10 ó 12 músicos y que hasta la fecha ha tenido diez directores en sus ya 25 años de existencia. Y la lista puede ampliarse con muchos otros intérpretes y grupos de jazz franceses. Jazz, una música que desde luego en Francia no tiene peligro de desaparecer.

 

Lunes 19 de Marzo de 2012 20:36

El Swing

por Leopoldo Simó

19/03/2012

El Swing

 

¿Qué es el swing? Lo siento, no me atrevo a definirlo. Yo, sobre el swing, digo lo mismo que San Agustín (salvando las distancias) dijo sobre el tiempo cuando él mismo se pregunta: "¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé; pero si quiero explicárselo a alguien que me lo pregunta, no lo sé" (Confesiones, XI, 17).

 

El tiempo tiene mucho que ver con la música y desde luego con el swing, pero ahora dejo los pensamientos profundos de San Agustín para centrarme en este tema. Se han dado tantas definiciones del swing, por los mejores músicos y musicólogos (seguramente todas válidas), que cualquiera que yo quisiera dar sería una repetición de alguna de ellas y a buen seguro criticable o matizable al menos. Sólo me permitiré recordar lo que ya expresé en un artículo anterior en este mismo blog (Moisés P. Sánchez Quartet en Café Central) sobre lo que dijo William (Count) Basie cuando le preguntaron que qué era para él el swing: “si estás tocando un tema y ves que la gente no marca el ritmo con el pie, mejor deja de tocarlo”.

 

Pero como me he embarcado en ello, hablaré algo del swing, un poco de lo mucho que se podría decir. Y empezaré por intentar diferenciar el término swing, como sensación o cualidad musical, del estilo Swing Jazz.

 

Como cualidad musical, sigo pensando que la definición de Count Basie es muy clarificadora de lo que es el swing. El glosario de Jazz in America, (del Thelonious Monk Institute of Jazz) en su primera acepción del término swing, viene a decir lo mismo, solo que de una manera algo (sólo algo) más academicista: “Swing es cuando un intérprete o un conjunto toca de una forma tan rítmicamente coordinada que provoca una respuesta visceral del oyente (hasta el punto de provocar el movimiento de los pies y de la cabeza)”. La segunda acepción es más técnica: “una manera de ejecutar corcheas en la que el compás acentuado y el débil reciben, aproximada y respectivamente, dos tercios y un tercio de las pulsaciones (beat), proporcionando una cadencia rítmica de la música”.

 

Las primeras interpretaciones en las que se empieza a hablar del término swing se dan a mediados de la década de 1920, cuando el jazz se hace popular y aparecen las primeras big bands, como la de Fletcher Henderson, a la que se incorporó Louis Armstrong en 1924, o la de Duke Ellington. Las big bands fueron determinantes en el desarrollo del swing.

 

Esta manera de interpretar jazz desemboca en el estilo Swing, que cronológicamente se sitúa entre los estilos Chicago y New York y el estilo Bebop y que tiene su mayor época de esplendor de 1930 a 1940, la llamada Era del Swing. Es la época de mayor proliferación de big bands, muchas de las cuales empezaron a deshacerse a raíz de la segunda guerra mundial.

 

Resulta curioso y hasta puede que sorprendente que en una época marcada por las consecuencias del crash de 1929 y la crisis económica y financiera que provocó, una época en que el mundo entero cantaba Ya vendrán tiempos mejores (o el tango de la crisis)

 

Y verás los amarillos

patinando en los bolsillos,

...

y pondremos comedor... ¿cuándo?

cuando no haya un cobrador

 

es curioso, digo, que, pese a la delicada situación económica, fuera la época de mayor éxito de las grandes orquestas de baile (o quizá por eso).

 

El estilo Swing se caracteriza por una fuerte presencia de la sección rítmica como soporte a los instrumentos de metal y viento. Algunos de los intérpretes más representativos del swing son –además de las mencionadas orquestas de Fletcher Henderson y de Duke Ellington– Benny Goodman (a quien se le llamó King of Swing), Benny Carter, Glen Miller, Artie Shaw, Coleman Hawkins (que también tocó con Fletcher Henderson), Jimmy y Tommy Dorsey, Count Basie, ... y Louis Prima, otro rey del swing y un verdadero showman. Prima fue un trompetista norteamericano (nacido en New Orleans, de padres sicilianos) que supo mantener el estilo Swing por todo Estados Unidos, pese a la aparición de nuevos estilos, hasta tres años antes de su fallecimiento en 1978 a los 68 años de edad.

 

Y es así, con Louis Prima, como quiero enlazar con el momento actual del swing y más concretamente con uno de los grupos que interpreta su música. Hace algunas semanas estuve con unos buenos amigos en el Café Jazz Populart, de Madrid, (me gusta ese club, aunque a veces uno querría un poco más de silencio del público durante las actuaciones) viendo a Norman Hogue y su banda, en el proyecto/concierto que él titula Norman Hogue Plays Louis Prima. Norman tiene otro grupo, Norman Hogue & IBM (International Blues Machine). Norman Hogue es un magnífico trombonista norteamericano, nacido en New York en 1959 y afincado en España desde hace más de 20 años, que ha tocado con un gran número de orquestas y músicos en varios países. Junto a él formaron el grupo aquella noche (ya sabéis que en esto del jazz hay mucho intercambio) Rafa Serrano (saxo), Tony Heimer (piano), Héctor Rojo (contrabajo), Pete Castelano (batería) y Victoria Kane (voz). Louis Prima, que además de trompetista tenía una gran voz, incorporaba siempre en su banda a una vocalista. Las dos últimas fueron Keely Smith y Gia Maione, que fueron también sus dos últimas esposas (de las cinco que al parecer tuvo). Pues en el grupo de Norman Hogue el papel de vocalista (no me consta que el de esposa) lo hace Victoria Kane, que canta a dúo con Norman. Victoria es una joven cantante que tiene una preciosa voz y actúa e interpreta con soltura, pero se prodigó poco aquella noche.

 

Norman Hogue

 Norman Hogue Plays Louis Prima (en Café Jazz Populart)

El Populart, como suele ser habitual, estaba lleno, es alentador ver que la gente sigue acudiendo a estos locales, sobre todo si ofrecen una buena programación. Yo disfruto con la música y también viendo a los músicos y a la gente disfrutar. Es lo que tiene el directo, que además contagia. Norman y su banda homenajearon a Louis Prima –cambiando la trompeta de éste por el trombón de Norman– interpretando los temas más conocidos de su extenso repertorio y recordando las actuaciones de Prima en Las Vegas con Keely y Gia. A eso fuimos al Populart, a escuchar Swing Jazz y salimos encantados después de oírles tocar Sing Sing Sing, How High The Moon, That Old Black Magic, Buona Sera, Angelina, Just a Gigolo, Oh Babe  y otros temas.

 

La banda liderada por Norman Hogue, con unos excelentes músicos, crea espectáculo y transmite a quien la escucha magníficas sensaciones, emoción, alegría, optimismo y, sobre todo, swing, mucho swing.

 

Lunes 27 de Febrero de 2012 09:38

MORGAN MOTOR COMPANY

por Alejandro Lazcano

MORGAN MOTOR COMPANY

En el presente artículo, que vamos a dedicar a la firma Morgan, trataremos de hacer un resumen de su trayectoria, ya que daría para escribir muchas páginas por su singularidad, de la que destacamos su forma artesanal de construir los vehículos en su factoría de Malvern Link (Worcestershire), haber superado una guerra mundial, lista de espera de no menos de un año desde el encargo del vehículo hasta su recepción, y ser capaz de estar cerca de la tecnología, que entre otras cuestiones, pudimos comprobar en su momento, cuando implantaron uno de los primeros web dedicados a apoyar su gestión a través de Internet. Adicionalmente haremos mención de nuestra experiencia como propietarios de un 4/4 1600 con el que hemos asistido a muchas concentraciones.

Desde 1909 en que fue fundada por HFS Morgan sigue siendo fiel a sus diseños y personalidad, tanto en su inicio con la fabricación de vehículos de tres ruedas con motor J.A.P. (J.A. Prestwich) como en su evolución en 1936 a vehículos de cuatro ruedas, de ahí su nombre 4/4 (four wheels and four cylinder) y en su situación actual que contempla, entre otros, automóviles deportivos como el modelo Aero 8 y sus evoluciones, que se apoya en motores BMW V8 de ocho cilindros y 4,4 litros con 4,398 cc.

El modelo 4/4 serie I comenzó a fabricarse en 1936 hasta 1950, con una cadencia de doce unidades semanales que fueron inicialmente equipadas con motores Coventry Climax, Triumph, Standart, Standard Vanguard y Ford Cortina. Este primer modelo era un roadster con dos asientos (two seater), que disponía de un radiador plano (se conoce como el chato) a diferencia de los siguientes modelos, en que se transforma en el radiador convexo con rejilla que conocemos actualmente. La caja de cambios era Meadows y el motor Coventry Climax era de 1122cc, lo que le permitía llegar a una velocidad de 70mph. En cuanto al chasis, estaba  hecho de acero en forma rectangular con unas horquillas delanteras sobre las que se montaba la dirección. La otra parte del chasis es de madera y actúa como elemento de sujeción de la carrocería.

En agosto de 1937 se comienza a fabricar el modelo de cuatro asientos (four seater) que disponía de la misma carrocería y motor, y solo se disminuyó la capacidad del depósito de gasolina a 10 galones para conseguir el espacio relativo a los dos asientos posteriores.

En agosto de 1938 se construye el modelo 4/4 coupé que se distingue del roadster, por una cuidada estructura de madera que dotaba a la carrocería de un refuerzo superior al del modelo inicial, y adicionalmente comienza a usar los pilotos traseros redondos que fueron utilizados en las series posteriores. Como detalle curioso, indicar que este coche fue utilizado por la hermana de Peter Morgan (hijo del fundador de la compañía) para su boda.

Otro de los elementos diferenciadores de un Morgan es su tapicería de cuero, así como su panel de instrumentos de madera, con relojes que según el periodo tenían el fondo blanco o negro, y los dos centrales se situaban tras el volante o en el centro del tablero. Igualmente característico de estos primeros modelos es el volante de cuatro radios, constituidos cada uno por cinco varillas de acero, que derivo en el Motolita clásico, y salvo en estos modelos iniciales, la cincha de cuero que sujeta las dos piezas móviles de la tapa del motor.

En cuanto a motorizaciones, además de la básica de 1600 cc, existe otra de 1800 cc y 2000 cc que es montada en el modelo plus 4, además de la de 3.946 cc del plus 8. Paralelamente y dentro de la franja intermedia de motorizaciones se dispone, en la actualidad, del modelo Runabout con motor Ford Zetec de 1.800cc  y del Roadster  que responde al motor Ford V6 de tres litros y 235 hp.

Pues bien toda esta trayectoria se conmemoró en su setenta aniversario con la fabricación de 142 unidades que se corresponden, cada dos de ellas, con cada uno de los años de fabricación del 4/4 y que según se pusieron a la venta, ya estaban la mayor parte reservadas a través del web de Morgan (www.morgan-motor.co.uk).

En 1962 se construye uno de los modelos más emblemáticos y más perseguidos por los coleccionistas, se trata del Morgan +4 Supersport del que se construyeron inicialmente, tan solo 101 unidades para su homologación, con objeto de ganar la categoría de hasta dos litros en Le Mans. La diferencia de este modelo era su motor proveniente del Triumph TR4 y sus dos carburadores Weber de doble cuerpo.

En 1969 se construyen las 50 primeras unidades del modelo más alto de la gama, el +8 (plus ocho), que respondía a la misma carrocería que el two seater pero era más ancho que el previamente mencionado 4/4 low line, de manera que era capaz de incorporar el motor de ocho cilindros Rover junto a una caja de cambios Moss. Este modelo disponía de un radiador en la parte frontal con una dimensión más amplia que el de los otros modelos, ya que el motor que montaba requería de una mayor disipación de calor, especialmente en recorridos urbanos, lo cual probablemente contribuyó junto a un cambio en la estructura del chasis para soportar de forma más adecuada su enorme potencia a la aparición de su sustituto el Aero.

La carrocería clásica fue modificada en el tramo superior, con la presentación en el salón de Ginebra de 2000 del modelo Aero 8, sustituto del Plus 8, como ya hemos indicado,  que montaba el motor BMW de ocho cilindros y cuatro litros, cuyo morro se caracterizaba por montar unos faros inclinados hacia el radiador con lo que se conocía como el bizco, que además de su utilización en tráfico normal, inició una fulgurante carrera en circuitos gracias a su anchura, baja carrocería y gran potencia motriz.

Este modelo bajo la denominación Supersport, sufrió a posteriori un reestiling, especialmente en lo que a la parte delantera se refiere, montando los faros  del nuevo MINI con lo que su presencia es más plana que la del modelo primitivo y olvida la sensación de estrabismo. Continua contando con un motor V8 proveniente de BMW con 4,4 litros y 325 CV, lo que unido a su chasis de aleación que le hace no superar los 1145 kilos, le permite llegar de 0 a 100 km/h en tan solo 4,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 256 km/h. Asimismo, se ha mejorado notablemente respecto al modelo primitivo, el aspecto de la electrónica que ha sido rediseñado ya que el inicial disponía de una caja de control en el vano motor que contenía todos los relés, fusibles y líneas de conexión pero disponía de poco espacio con lo que resultaba complejo de manipular. En el aspecto de seguridad, destacar que dispone de airbags de conductor y pasajero, ABS, EBD, DTC, control de velocidad, cierre centralizado, lava faros  y entre otras novedades, control de falta de presión de las ruedas y capota rígida para el invierno, lo cual conduce a un conjunto que está disponible a un precio próximo a los 90.000 euros.

En enero de 2008 aparece el modelo Aeromax, que representa una evolución del Aero, destacando que la carrocería no es descapotable, sino coupe, lo cual sorprende dentro de la trayectoria de la firma. El primer ejemplar construido para su presentación, montaba un motor BMW V8 de 4.4 litros y 333CV, lo que le permitía conseguir una aceleración de 0 a 100 Km/h en 4,5 segundos y una velocidad máxima de 260 Km/h. Indicar  que el precio básico es de 145.000 euros lo cual limita considerablemente el grupo de  posibles compradores del mismo.

Por último vamos a contar algo de nuestro Morgan. Se trata de un 4/4 1600 de color rojo y tapicería de cuero negro rematada con red piping. Dispone de un motor Kent, y de una carrocería low line, es decir más baja y más ancha. Adquirimos este Morgan en 2006, en el concesionario Harper de Londres, ciudad hasta la que fuimos a recogerlo, y desde la que emprendimos camino hasta Madrid, a través del Euro túnel y toda la costa oeste de Francia, eso sí, bajo la experiencia de conducir con el volante a la derecha, lo que supone un cuidado adicional, a los que implica un vehículo como este que tiene gran parte de elementos de madera en su carrocería, dirección sin asistencia y frenos en estado puro. En cualquier caso quiero destacar que este viaje ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, junto a la concentración con el club Morgan francés, para hacer el camino de Santiago que se extendió a lo largo de 3000 Km.

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Informacion adicional

  • Tema Los Coches Clásicos

77.LA MINERIA DE POTOSÍ: SUS MONEDAS DE 2 REALES

A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI la incipiente extracción de plata mejicana se verá detenida por la masiva explotación de las minas excavadas en el famoso Cerro de la Plata de la ciudad de Potosí en el Perú. La denominación de Perú en el siglo XVI se aplicaba a toda la América del Sur, mientras que actualmente ha quedado restringida al territorio situado entre Ecuador y Chile que lleva este mismo nombre, mientras que la ciudad de Potosí, tras la independencia, quedó situada dentro de Bolivia; Potosí quedó en el lenguaje castellano como sinónimo de riqueza, siendo corriente la expresión de “vale un Potosí” aplicada a productos de gran valor.
Es precisamente el descubrimiento de este yacimiento lo que va a significar el punto de inflexión entre el papel preponderante de la minería de la plata sobre la del oro. A efectos de hacernos una idea de lo que hay detrás de las monedas producidas con la plata de Potosí resulta útil comentar las condiciones en las que se verificaba la extracción del mineral, sus métodos de refino, procedimientos de acuñación y puesta en el mercado de la plata refinada a cambio de la entrega de plata amonedada. La obra clásica en este aspecto es la publicada por Luis Capoche en 1585 “Relación general de la Villa Imperial de Potosí”. Este autor desde su condición de propietario de máquinas de trituración de mineral movidas por molino de agua, se encontraba en una situación ideal para describir desde el punto de vista tanto tecnológico como social, el funcionamiento de la minería en esta ciudad.
Las condiciones físicas en las que se encontraba Potosí, a 4.000 metros de altitud, en una meseta desprovista de vegetación y completamente inhábil para el uso agrícola, hace difícil sospechar que pudiera desplazar la explotación de las minas de plata alemanas y austriacas situadas en el corazón de Europa con una población relativamente numerosa para la época y con una facilidad de transporte a través de vías de comunicación practicables. Es la extraordinaria riqueza en plata de los filones peruanos la que llegó a proporcionar una cantidad de metal fino por tonelada de material extraído con la que no podían llegar a competir las minas centroeuropeas, sin que sea achacable exclusivamente, como aseguran muchos autores europeos y americanos, esta mayor productividad a la utilización de mano de obra india forzada, ya que las condiciones en las que se desarrollaba la extracción y comercialización de la plata tenían lugar en un mercado relativamente libre.
La primera fase de la explotación de las minas de Potosí podemos situarla en los 20 años centrales del siglo XVI. En estos años se explotan los filones mas ricos siguiendo el sistema de tratamiento del mineral mediante hornos avivados con fuelles, procedimiento tradicionalmente utilizado por los indios para el refino de la plata cuando la ganga era escasa. Estos procedimientos hacen crisis a partir de 1565 cuando los filones mas ricos quedan agotados. A partir de ahí el procedimiento generalizado para el refino de la plata es el de la amalgamación con el mercurio, primero de Almadén y después de Huancavelica cuya puesta en producción se realiza en la época del virrey Francisco de Toledo, a la par del sistema de mitas permite una mayor seguridad en el suministro de la mano de obra. De esta manera las cantidades de plata extraída vuelven a incrementarse pese a haber entrado en producción vetas de menor riqueza.
De acuerdo con la tradición unánimemente adoptada por todos los países europeos en la época medieval, el subsuelo se consideraba que pertenecía “per se” al rey por lo que cualquier producto obtenido a partir de él era de propiedad real. De esta manera, aunque la corona no realizaba directamente la explotación de las minas, normalmente se entregaba la extracción y refino a concesionarios que podían ser perpetuos o temporales. Es éste el sistema seguido en Potosí, para el cual no se realizaban grandes concesiones, sino que en función de la situación de los filones se tendía a conceder a una sola persona la explotación de una veta determinada hasta el momento de su agotamiento. En una primera fase, la del refino por hornos, las tareas de extracción y refino quedaron abiertas a libre trabajo de los indios a los que a pie de mina se les compraba el metal, pagando el producto en plata amonedada, habiendo previamente prestado al indio los utensilios necesarios para las tareas extractivas.
Este procedimiento dejó de ser viable a partir del momento de la segunda fase de producción, la del virrey Toledo, cuando entra en funcionamiento el sistema de la “mita” o trabajo forzado. No debemos pensar que este trabajo reunía características similares al uso de mano de obra esclava. La mita tenía un carácter no individual sino colectivo. Así, a la población india de un asentamiento determinado se le asignaba una cantidad de dinero que había de satisfacer de impuesto; como no existía esta posibilidad para la población, ésta quedaba obligada a la entrega de un número determinado de indios para trabajar en la mina durante un tiempo determinado. Aunque los indios no solían someterse de buen grado a este procedimiento de requisa inicialmente, sin embargo la escasa diferencia de la retribución de los “mitayos”, 3,5 reales diarios, que era algo inferior a los 4 reales que cobraba el personal libre, hacia que, superados temores iniciales, no faltaron personas dispuestas a trabajar en la minería a través de la mita. Normalmente los indios miteros quedaban asociados en alguna manera a una explotación determinada, en tal forma que cuando cambiaba de titular la concesión, no solo el filón sino los indios a él asociados, pasaban a depender del nuevo adjudicatario.
En estas condiciones, aunque retribuido, el trabajo en la mina era duro, con unas ocho horas de permanencia del trabajador en la mina cada día, debiendo transportar cada porteador unos 25 kilos de mineral en saco desde el lugar de extracción hasta la boca de la mina. Otra característica que dificultaba el trabajo en Potosí eran los 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que frecuentemente exigía que los indios mascaran hojas de coca para poder hacer soportable el trabajo. El salario, aunque pueda parecernos alto, no lo era tanto si tenemos en cuenta que la manutención del extractor y de su familia había de ser satisfecha con cargo a esta retribución, a diferencia del trabajo esclavo que nunca pudo utilizarse en Potosí como consecuencia de la imposibilidad de adaptación de la población africana a las condiciones climáticas y de altura.
Es en estas condiciones en las que en la ciudad se desarrolló un verdadero mercado libre de la plata en la cual los lingotes ensayados y quintados, con la deducción del 20% de su valor que correspondía al rey, se negociaban libremente siendo adquiridos a cambio de moneda corriente de plata. En estas condiciones la ciudad de Potosí en la que no se desarrolló una verdadera aristocracia, creció enormemente pasando de los 50.000 habitantes de la mitad del siglo XVI a 125.000 a final de siglo y 175.000 en los primeros años del siguiente siglo. Así el nivel de precios en Potosí era extraordinariamente elevado así como el gasto suntuario que podía permitirse tanto el Cabildo como una parte significativa de la población.
Aunque la mayor parte de la plata de Potosí se acuñaba en forma de “Pesos” o monedas de ocho reales, la proporción de piezas de 4, 2, 1 y medio reales no era en absoluto despreciable. En esta entrada mostraremos cinco piezas de 2 Reales acuñadas con la plata potosina, tres de ellos acuñados en esta misma ciudad y los otros dos acuñados en Lima con plata previamente transportada desde Potosí. Al ser utilizadas estas monedas localmente para la realización de pequeños pagos su circulación entre particulares fue mucho mas extensa que la de las piezas de 8 o 4 Reales, por lo que su conservación en general es mas baja. También el hecho de su menor módulo hace que la visibilidad de la fecha o fechas sea menor. Así, las piezas de Potosí de escudo coronado (anteriores a 1652), de 2 Reales prácticamente nunca permiten la identificación completa de su fecha, que comienza a ser acuñada a partir de 1617, por lo que el precio de los ejemplares fechados es extraordinariamente alto.
Las 5 piezas que ahora publicamos son todas ellas posteriores a 1651, por lo que todas ellas presentan en su reverso las columnas de Hércules atravesadas por la leyenda Plvs Vltra sobre mar con ondas en el centro cóncavas en el caso de Potosí y convexas en el caso de Lima, mientras que en el reverso aparecen leones y castillos entre los brazos de Cruz de Jerusalén. Estas piezas han experimentado en los últimos años, en altas conservaciones y con 2 ó 3 fechas un incremento de precio mas importante que las piezas de 8 Reales, como ponen de manifiesto las últimas ediciones de CAYON y CALICÓDS. De esta manera a efectos de fijar valores para piezas tipo podríamos decir que las dos variables que influyen fundamentalmente en su precio son el grado de conservación, la presencia de una, dos o tres fechas y su Ceca, sea ésta de Lima o Potosí. Otras características como el rey bajo el que fueron acuñadas y el año concreto de emisión, no tienen influencia decisiva en el precio ya que las cantidades emitidas, en este tipo de denominación fueron sensiblemente semejantes cada año desde 1552 a 1773, y aunque la tirada aumenta ligeramente en las correspondientes al reinado de los Borbones, la dificultad de visualización de fechas adicionales aumenta con la disminución del modulo y aumento de grosor de los ejemplares mas recientes. Claro está que las piezas redondas, acuñadas por procedimientos especialmente cuidados sobre cospeles de gran tamaño, tienen un precio extraordinariamente superior al de los ejemplares macuquinos. Estos ejemplares redondos o “reales” son mas escasos que los redondos de 8 Reales, aunque no tanto como los de 4 Reales. En todo caso su rareza es muy grande, notablemente superior en el caso de Lima sobre los de Potosí pudiendo llegar a ser tres veces superior.
En cuanto a los ejemplares normales podemos estimar un precio de 100€ para los ejemplares de Lima con dos fechas en conservación F, 70€ con una fecha y 130€ con tres fechas, presentando también ligeras diferencias en función de la visibilidad de las tres marcas de Ceca o las tres marcas Ensayador. En cuanto a los ejemplares de Potosí estimamos un precio de 70€ con dos fechas en grado F, 50€ con una fecha y 100€ con tres fechas en este mismo grado. Las altas cotizaciones de los ejemplares mejor acuñados en buenas conservaciones se produce en los catálogos españoles fundamentalmente a partir de la subasta de la importante colección de Reales de a 2 realizada por AUREO en abril de 2003 en la que pese a los altos precios de salida la mayor parte de los ejemplares de este tipo alzas importantes.
En la FIGURA 77.1 y en la FIGURA 77.5 tenemos representados 2 Reales de Lima acuñados a nombre de Carlos II en 1693 con el Ensayador V. En las primeras ediciones de CALICÓ esta pieza se mantuvo en un rango de precios semejante oscilando entre 5.000 y 7.000 P. Es en la edición de 2008 publicada después de la mencionada subasta cuando para recoger la realidad del mercado esta pieza (recordemos que en grado VF) experimentó un notable incremento, llegando a 150€. Aparentemente los valores asignados por las sucesivas ediciones de CAYON para esta pieza son inferiores aunque no lo resultan tanto si consideramos que las conservaciones a las que se refiere CAYON,  en nuestra opinión, son inferiores a las que se refiere CALICÓ.
Por otra parte los precios de KRAUSE 2002 nos parecen exagerados si tenemos en cuenta los grados de conservación en que se explicita cada precio: 60$ en G, 90$ en VG, 150$ en F y 250$ en VF, salvo que nos estemos refiriendo a ejemplares con un número de datos de identificación fuera de lo común. En la subasta a la que venimos refiriéndonos de 2003 no se publicitó de esta misma fecha pero a efectos comparativos puede resultar de utilidad que un ejemplar de 1697 en VF con dos fechas visibles pasó de un precio de salida de 150€ a ser adjudicada en 220€ sin gastos de adjudicación.

                                                    

FIGURA 77.1

El ejemplar fotografiado en la FIGURA 77.1 presenta buen reverso aunque en el reverso los castillos y leones no retienen detalle alguno en su interior  lo que nos lleva a un grado F-. En cuanto a fechas son visibles muy significativamente la central del anverso y la de la parte inferior de la del reverso aunque en forma menos acusada. Esto nos lleva un precio de mercado de 75€, tomando como valor base de la pieza en F de 100€ y asumiendo para los incrementos de grado una duplicación de valor, idéntica a la que hemos venido teniendo en cuenta para las piezas de 4 Reales. La pieza de la FIGURA 77.5 tiene una conservación algo superior por lo que la consideraríamos en grado F al ser visible detalles interiores de el castillo y el león de los dos cuarteles superiores del reverso. No obstante la presencia de una única fecha y sobre todo de oquedades producidas por la acción de agua marina o ácido corrosivo reducen su valor a la quinta parte quedándonos con un precio de mercado de 20€.

                                                      

FIGURA 77.2

La FIGURA 77.2 representa un 2 Reales de Felipe IV acuñado en Potosí en 1660 con el Ensayador Ergueta (E). De la evolución del precio de ejemplares de esta misma fecha nos puede dar idea el precio de salida de uno de ellos en la subasta de BOLSA CULTURAL NUMISMÁTICA en mayo de 1967 que fue de 1.500P  y la de otro ejemplar de 1660 con dos fechas en VF que en la subasta de AUREO mencionada pasó de 150€ a 180€. Claro que como sabemos esto no debe darnos una impresión equivocada de gran revalorización de este tipo de piezas, ya que la inflación en España entre ambas fechas supuso aproximadamente la multiplicación por 20 del índice de coste de vida. En todo caso las consideraciones que hicimos sobre los 4 Reales en cuanto a la estabilización de su precio en moneda corriente desde 1965 a 2000, podemos afirmar que son también ajustadas a la evolución del precio de este tipo de piezas de 2 Reales que solo han sufrido una revalorización importante a partir de 2000 compensando su pérdida de valor en términos reales en el período de 1965 a 2000.
La presente pieza tiene un desgaste generalizado extendida a toda ella con omisión de detalles del interior de  castillos y leones, no solo debido a fallos de acuñación (los dos superiores) sino también a circulación (los dos inferiores), lo que corresponde a un grado F. Esta fecha en concreto presenta un valor anormalmente bajo en KRAUSE 2002 que aunque creemos se ajusta mas a la realidad de mercado no se corresponde con las valoraciones de KRAUSE para otras piezas  de 2 Reales, oscilando desde los 12$ en G a los 120$ en VF.
La pieza tiene dos fechas claramente visibles, aunque una buena parte de las siglas de Ensayador y marcas de Ceca no lo son tanto, por lo que de un valor estimado de acuerdo con el criterio expuesto anteriormente de 70€ pasaríamos a un valor de mercado de 60€.

                                                   

FIGURA 77.3

La FIGURA 77.3 muestra un 2 Reales acuñado por Carlos II en Potosí en el año 1669 con el Ensayador Ergueta (E). Las consideraciones efectuadas sobre la valoración de las piezas anteriores en los autores referidos resultan igualmente válidas en este caso por lo que no nos referiremos a ellas. Unicamente señalaremos que en la subasta de AUREO de 2003, esta misma fecha, con un precio de salida de 150€ alcanzó 170€ tratándose de un ejemplar en extraordinaria conservación (XF).
La pieza mostrada solamente tiene una fecha, la del centro del anverso, y su superficie muestra que ha sido limpiada por método abrasivo. En estas condiciones el relieve superviviente le asigna una conservación VG+, solo en atención al reverso que mejora notablemente a la del anverso que solamente hubiera merecido un grado G. Ello nos determina un precio de mercado de 40€.

                                                    

FIGURA 77.4


Por último la FIGURA 77.4 representa un 2 Reales de Fernando VI acuñado en Potosí en 1759 con el Ensayador Q. En esta pieza se aprecia perfectamente el incremento de grosor y disminución de módulo de las piezas macuquinas de los Borbones a las que antes hemos aludido, así como el gastaje característico de ellas que suele ser superior al de las de la época de la Casa de Austria. Lógicamente el reducido tamaño del módulo hace imposible la visualización de mas de una sola fecha o la de cualquier carácter de las leyendas que circundan a anverso o reverso.

                                                     

FIGURA 77.5


La valoración de esta pieza, también puede seguirse a través VICENTI al tratarse ya de emisiones de los Borbones. Así de 600P en la de 1968 pasa a 1250P en la de 1978 por lo que no se aleja demasiado de las valoraciones que realizan CAYON y CALICÓ. En la subasta de AUREO mencionada no se publicitó ningún ejemplar con esta fecha, pero en general los precios de adjudicación de fechas similares fueron del orden de la mitad de los valores de las piezas precedentes, si bien en este caso las conservaciones medias eran del orden de F en lugar de VF. En nuestro caso los detalles supervivientes, excepto la fecha que es muy clara, no hacen que pueda asignársele a la pieza inferior a VG, lo que de acuerdo con los criterios expuestos determina un precio de mercado de 30€

77.THE POTOSÍ MINING: ITS 2 REALES COINS
Throughout the second half of the sixteenth century, the emerging Mexican silver mining was stopped because of the massive exploitation of mines dug into the famous Cerro de la Plata in the city of Potosí, in Peru. The title of Peru in the sixteenth century was applied to the whole of South America, while today it has been restricted to the territory between Ecuador and Chile, which has the same name, while the city of Potosí, after its independence, was located within of Bolivia. Potosí in the Castilian language was synonymous of wealth; it is still current expression "it values a Potosí" applied to products of great value.

It is precisely the discovery of this deposit which will mean the turning point between the roles of mining silver on gold. In order to get an idea of what lies behind the coins produced from the silver of Potosí is useful to discuss the conditions under which they verified mineral extraction, refining methods, coinage procedures and getting into the market of refined silver in exchange for the delivery of coined silver. The classic work in this regard is that published in 1585 by Luis Capoche, "General relationship of the Villa Imperial de Potosí". The author, from his ownership of mineral grinding machines driven by a water wheel, was in an ideal position to describe from the standpoint of both technological and social performance of mining in this city.
The physical conditions in which Potosí was, at 4,000 meters altitude, on a plateau devoid of vegetation and completely unfit for agricultural use make it difficult to suspect that it may shift the exploitation of silver mines in Germany and Austria located in the heart of Europe with a relatively large population at the time and ease of transport through the practicable channels of communication. It is the extraordinary wealth of Peruvian silver reefs which came to provide a quantity of precious metal per ton of mined material with which the Central Europe mines could not compete, without being attributable exclusively, as many European and American authors claimed, this greater productivity to the use of forced Indian manpower, because the conditions in which the mining and marketing of silver were developed took place in a relatively free market.
The first phase of the exploitation of the mines of Potosí can be place in the 20 middle years of the sixteenth century. In these years, the richest veins are exploited using mineral treatment system by means of bellows fanned ovens, a procedure traditionally used by Indians for the refining of silver when the bargain was scarce. These procedures make crisis from 1565 when the richest veins are exhausted. From there, the generalized procedure for the refining of silver is the amalgamation with mercury, first in Almaden and Huancavelica whose implementation in production takes place at the time of the Viceroy Francisco de Toledo, at the same time as the system of mitas that enables an increased security in the supply of manpower. In this way, the amount of silver mined rose again, despite having entered into the veins of lower wealth production.
In accordance with the tradition unanimously adopted by all European countries in the Middle Ages, the subsoil is considered as belonging "per se" to the king so any product obtained from it was royal property. Thus, although the crown was not making directly the exploitation of mines, the extraction and refining were normally given to dealers who could be perpetual or temporary. This is the system followed in Potosí, for which no major concessions were made, but depending on the status of the reefs they tended to give a particular vein for a single person to operate in it until its exhaustion. In the first phase of refining in furnaces, extraction and refining, the works were opened for the free labor of the Indians who at the foot of the mine sell the metal, the product being paid with minted in silver, previously having lend to the Indian the utensils needed for mining tasks.
This procedure ceased to be viable from the time of the second phase of production, that of the Viceroy of Toledo, when the system comes into operation the "mita" or forced labour. We should not think that this work met with similar characteristics to the use of slave labour. The mita had a non-individual but collective sense. Thus, the Indian population of a particular settlement was allocated an amount of money that was to meet in tax, as there was not this possibility for that population it was obliged to deliver a certain number of Indians to work in the mine during a certain time. Although initially the Indians did not usually willingly submit to this requisition procedure, however the slight difference in pay of the mita, 3.5 reales a day, which was a little less than the 4 reales the free staff earned for that, after initial fears, there were still people willing to work in mining through the mita. Normally, Indians working through mitas were in some way associated to a particular holding, in a way that when the concession holder changed not only the reef but the Indians associated with it, passed to depend on the new contractor.
Under these conditions, although paid, the work in the mine was hard, with about eight hours spent by the worker in the mine each day; each carrier must carry about 25 kilos of mineral on sack from the extraction site to the mouth of the mine. Another feature that made it difficult to work in Potosí were the 4,000 meters above sea level, what often required that the Indians chew coca leaves to make the job bearable. The salary, though it may seem high, it was not whether we consider that the maintenance of the fan and his family had to be satisfied under this fee, unlike the slave manpower that could never be used there because of the inability of the African population to adapt to Potosí climatic and altitude conditions.
It is in these conditions under which the city developed a truly free market of silver in which bullion assayed and fifth, with the deduction of 20% of its value corresponding to the king, were traded freely being acquired in exchange for silver currency. Under these conditions, the city of Potosí, which did not develop a true aristocracy, grew enormously from the 50,000 inhabitants of the mid-sixteenth century to 125,000 at the end of the century and 175,000 in the early years of the next century. Thus the price level in Potosí was extraordinarily high as well as the luxury spending that both the Cabildo as a significant part of the population could afford.
Although most of the Potosí silver was coined in "Pesos" or piece of 8 reales, the proportion of pieces of 4, 2, 1 and a half reales was not at all negligible. In this post, we will show five pieces of 2 reales minted in Potosí silver, three of them minted in this city and the other two minted in Lima in silver previously transported from Potosí. Given that these coins were used locally for making small payments its circulation between privates was much more extensive than that of the pieces of 8 or 4 reales, so their conservation is generally lower. Also, the fact of their smaller module makes the visibility of the date or dates lower. Thus, the pieces of Potosí with crowned shield (previous to 1652), of 2 reales almost never allow the complete identification of the date, which begins to be minted in 1617, so the price of dating copies is extraordinarily high.
The 5 pieces displayed are all posterior to 1651, so all of them have on the back the Pillars of Hercules crossed by the legend Plvs Vltra on a sea with waves in the centre in the case of Potosí concave and convex in the case of Lima, while on the back there are lions and castles in the arms of Cross of Jerusalem. These pieces in high conservations and with 2 or 3 dates have experienced in recent years a price increase than the most important pieces of 8 reales, as evidenced by the latest editions of Cayón and Calicó. Thus, in order to set values for such type of pieces, we could say that the two variables that fundamentally influence their price are the degree of conservation, the presence of one, two or three dates and the Mint, whether of Lima or Potosí. Other features like the king under which they were minted and the specific year of issue have no influence on the price as the amounts issued in this type of denominations was substantially similar each year from 1552 to 1773, and although the slight increase in issuing in the reign of the Bourbons, the difficulty in viewing additional dates increases with decreasing modules and increased thickness of the most recent copies. Of course, the round pieces, minted especially with careful procedures on large blanks are priced extremely superior than the copies of cobs. These round copies or "reales" are more scarce than the 8 reales round, although not as much as the 4 reales. In any case, its rarity is very high, significantly higher in the case of Lima than in Potosí, being able to be three times higher.
As for the normal copy, we can estimate a price of 100€ for copies of Lima with two dates and conservation F, 70€ with a date and 130€ with three dates, and also presenting slight differences depending on the visibility of the three Mintmarks and the three marks of the Assayer. As for copies of Potosí, we estimate a price of 70€ with two dates in degree F, 50€ with a date and 100€ with three dates in the same degree. The high prices of the best copies minted in good conservations are reproduced primarily in Spanish catalogues from the auction of the important collection of pieces of 2 by Aureo in April 2003, in which despite high starting prices, most of the copies of such type experimented significant increases.
In Figure 77.1 and Figure 77.5 we have represented 2 reales minted in Lima on behalf of Charles II in 1693 with the Assayer V. In the first editions of Calicó this piece remained at a similar price range between 5,000 and 7,000P. It is in the 2008 edition published after the mentioned auction when to pick up the reality of the market this piece (remember in degree VF) experienced a significant increase, reaching 150€. Apparently the values assigned by the successive editions of Cayón for this piece are lower, but they are not much when you consider the conservations Cayón referred to, in our opinion, are lower than those referred by Calicó.
On the other hand, Krause 2002 prices seem exaggerated if we consider the degree of conservation in each price is explicit: 60$ in G, 90$ in VG, 150$ in F and 250$ in VF, except that we are referring to copies with an identification number of data out of the ordinary. At the auction mentioned above of 2003 was not publicized of that date, but for comparative purposes it may be useful a copy of 1697 in VF with two dates visible which increased from a starting price of 150€ to be sold in 220€ before awarding costs.
The copy photographed in Figure 77.1 has a good back, but on the back the castles and lions do not hold any details in them what leads to an F- degree. As for dates they are very significantly visible the central one of the front and the one at the bottom of the back though less pronounced. This brings us a market price of 75€, on the base value of the piece in F of 100€ and assuming for the degree increments the double of the value, identical to the one we have been given for pieces of 4 reales. The piece of Figure 77.5 has a slightly higher conservation so the degree considered is F, being visible the interior details of the castle and the lion of the upper two quadrants of the back. Nevertheless, the presence of a single date and above all the cavities produced by the action of seawater or by corrosive acid reduce its value to one fifth leading to a market price of 20€.
Figure 77.2 represents a 2 reales of Philip IV coined in Potosí in 1660 with the Ergueta Assayer (E). About the evolution of the price of copies of this date we can convey the starting price of one at the auction Bolsa Cultural Numismatica in May 1967, 1.500P, and the one of another copy with two dates in VF of 1660 in the mentioned Aureo auction where it went from 150€ to 180€. Of course, we know this should not give us a wrong impression of great appreciation for these pieces, as inflation in Spain between the two dates was approximately multiplied by 20 the increase of the cost of living index. In any case, the considerations made about the 4 reales in terms of stabilizing its price in local currency from 1965 to 2000, we can affirm that they are also adjusted to the changing price of these pieces of 2 reales which have had only a significant appreciation from 2000 to offset its loss of value in real terms over the period 1965 to 2000.
This piece has general wear extended in all of it except for the details of the interior of castles and lions, not only due to failure of issue (both above), but also to circulation (both below), which corresponds to a degree F. This particular date has a value in Krause 2002 abnormally low that, although we believe best fits the reality, does not correspond to market valuations of Krause for other pieces of 2 reales, ranging from 12$ in G to 120$ in VF.
The piece has two dates clearly visible, although a good part of the acronym of the Assayer and Mint marks are not so good, so from a estimated value in accordance with the above criteria of 70€, its market value would be 60€.
Figure 77.3 shows a 2 reales coined by Charles II in Potosí in 1669 with the Assayer Ergueta (E). The considerations made about the valuation of the above pieces for the referred authors are equally valid in this case so we do not refer to them. We only sign that in the auction of Aureo 2003, this same date, with a starting price of 150€ reached 170€ reached in the case of a copy of extraordinary conservation (XF).
The piece shown only has one date, in the centre of the front and its surface shown that it has been cleaned with abrasive method. Under these conditions, the remained relief gives it a conservation of VG+, only according to the back that improves significantly the one of the front to have merited only a grade G. This determine a market price of 40€.
Finally, Figure 77.4 represents 2 reales of Ferdinand VI coined in Potosí in 1759 with the Assayer Q. In this piece, we can perfectly appreciate the increased thickness and decreased module of cobs pieces of the Bourbons to which we alluded earlier, as well as the characteristic wear of them that tends to be higher than in the time of the House of Habsburg. Obviously, the small size of the module makes impossible the visibility of more than a single date or any character from the legends that surround the front or back.
The valuation of this piece can be followed through Vicenti, being a issue of the Bourbons. So from the valuation of 600P in 1968 edition passed to 1250P in 1978, so it is not too far from the valuation made by Cayón and Calicó. In the mentioned Aureo auction was not advertised any issue with this date, but in general the sale prices of similar dates were about the half the values of the previous pieces, but in this case, the average conservations were in the order of F instead of VF. In our case, the surviving details, except for the date which is very clear, do not cause that it can be assigned to the piece a lower degree of VG, which according to the criteria determining a market price of 30€.

76.LOS 2 REALES MACUQUINOS PENINSULARES DE FELIPE III Y FELIPE IV

En esta entrada nos ocuparemos de exponer los circuitos de distribución de la moneda americana una vez llegada a la Casa de Contratación de Sevilla y su posterior encaminamiento hacia los centros comerciales españoles y su utilización para satisfacer las deudas adquiridas tanto por la Monarquía como por los particulares sean éstos españoles o extranjeros. Posteriormente se pasará a terminar el recorrido iniciado en la entrada anterior sobre los Reales de a 2 castellanos de Felipe II, analizando tres ejemplares acuñados por Felipe III y dos piezas de Felipe IV, una de ellas emitida una vez efectuada la primera reducción de peso en el numerario castellano.
Suele asociarse la llegada del metal precioso americano a Sevilla, una vez atracados y descargados los galeones de la flota, a la recepción en las arcas reales de un conjunto de lingotes y monedas, abrumadoramente mayoritarias en plata que posteriormente eran todas ellas utilizadas por los reyes para materializar pagos en el extranjero a banqueros alemanes e italianos de cara a satisfacer las deudas que previamente habían adquirido para hacer frente a necesidades, fundamentalmente de carácter militar.
Sin embargo, esta impresión no es del todo correcta; en la realidad la cantidad de moneda o metal en barras recibida directamente para el Rey no alcanzaba, en término medio, mas que una cuarta parte aproximadamente. Así de acuerdo con los datos manejados por Hamilton de 1503 a 1660 las llegadas de metal en total ascienden a 447 millones de pesos, de los que 117 millones corresponden al Rey y 330 millones corresponden a los particulares. Esto no significa que la política real fuera ajena a la utilización y distribución de este volumen, gran parte de él en plata acuñada en Méjico y Potosí, sino que en un sistema político en el que la realeza lo impregnaba todo esta gran cantidad de numerario acababa, aunque no en forma directa financiando la política de expansión primero y defensa territorial del Imperio después.
En los momentos actuales, cuando los problemas de deuda pública y la cantidad de recursos necesarios para satisfacer siquiera sus intereses están situados a nivel de calle abiertos a la comprensión del gran público a través de los medios de comunicación, nos puede resultar no demasiado difícil de comprender la dinámica que en materia de deuda pública y bancarrotas impregnó la totalidad de la política imperial de todos los monarcas de la Casa de Austria.
Dado que la Monarquía Hispánica de Carlos I no era en su mente separable del concepto de Monarquía Universal asociado a su condición de regidor del Sacro Imperio Romano Germánico, los recursos demandados para la ejecución de su política procedían de la mayor parte de los países de Europa, no solamente España, sino también los Países Bajos, Alemania, Austria e Italia. Es por ello que la banca utilizada para la obtención rápida y segura de las cantidades de dinero necesarias para el pago de las tropas y la procuración del armamento, suministros y bagajes de los ejércitos debía obtenerse a partir de banqueros capaces de operar no en uno sino gran parte de estos países. Esta condición en aquel tiempo era solamente cumplida por banqueros alemanes, como el caso de los Fugger y los italianos, principalmente genoveses.
Tendemos a pensar que la moneda fiduciaria, los modernos billetes de banco, son un instrumento de comercio y de circulación monetaria que se generaliza solamente a partir de finales del siglo XVIII. Sin embargo la realidad es que la moneda metálica que los banqueros europeos, alguno de ellos también castellano, hacían llegar a los lugares de asentamiento de los ejércitos imperiales, era entregada a contrapartida de la expedición por parte de los rectores económicos del Imperio, en gran medida por el Consejo de Hacienda dependiente del Consejo de Castilla, de documentos de reconocimiento de deuda que no solamente estaban expresados en cantidades de moneda de cuenta (frecuentemente el ducado) sino también en títulos de renta consolidada los llamados “juros” que suponían a su poseedor la percepción de un interés fijo, bien a perpetuidad, bien hasta el momento en que fueran redimidos.
De esta manera, estos títulos eran negociados y utilizados como instrumentos de pago tanto en las mas renombradas ferias castellanas: Medina del Campo, Medina de Rioseco o Villalón, como en los centros económicos de la Europa Central como Ginebra, Amberes o Frankfurt, constituyendo en antecedente directo de la actual moneda fiduciaria. La relación entre los soberanos españoles y los banqueros se establecía también a través del sistema de “asientos”.  Estos asientos suponían la concesión para la explotación de ciertos bienes pertenecientes a la Corona a cambio de la entrega de cantidades de dinero como fue el caso de las concesiones a los banqueros Welser en Venezuela o la explotación de las minas de Almadén por los Fugger.
La garantía para el pago de las deudas asumidas por la Monarquía era la previsible recepción de moneda metálica americana importada directamente en nombre del Rey, pero también, y en forma aun mas importante, los recursos fiscales procedentes de la recaudación impositiva que pesaba especialmente sobre el campesinado castellano. Este campesinado, especialmente los mayores propietarios, se benefició inicialmente de la recepción de la plata americana lo que permitió un aumento de su riqueza, lo cual a su vez posibilitó el aumento de los gravámenes reales que pesaban sobre ellos. Este esfuerzo fiscal acabaría siendo el que arruinara en los años finales del reinado de la Casa de Austria a la población castellana, redundando en una pérdida del predominio político y económico de España en Europa en los años finales del siglo XVII.
Así, durante el reinado de Carlos I se estima que el total de las sumas pagadas para satisfacer la deuda contraída se elevó a 38 millones de ducados, de los cuales 33 lo fueron a banqueros extranjeros básicamente italianos, flamencos y alemanes. El elevado montante de esta deuda total hizo que en gran parte de casos la Corona se viera forzada a retener moneda importada por particulares para hacer frente a los compromisos exteriores proporcionando a cambio juros o garantías diversas que no siempre fueron satisfechas como en el caso de las cuatro grandes bancarrotas del reinado de Felipe II.
Las remesas de los particulares procedían básicamente de las personas que habían intervenido directamente en la conquista o bien de sus descendientes que en gran medida actuaban como colonos en los territorios americanos. Estas remesas eran utilizadas en gran parte de los casos para satisfacer deudas contraídas por los particulares con los mismos banqueros que financiaban a los reyes. De esta forma también una parte importante de la moneda de oro y plata importada por los particulares seguía el mismo camino que el de los recursos reales, si bien una parte de este numerario era gastado por la nobleza y si atendemos a testimonios contemporáneos, se dirigía básicamente al consumo de lujo. No obstante no toda la plata de los particulares seguía camino hacia Europa, sino que el esplendor de determinadas ciudades extremeñas como Cáceres o Trujillo, alcanzado en la época de Carlos I, tiene su origen en la construcción de grandes palacios y casas solariegas edificados por los peninsulares al retornar a España tras el ejercicio de su función burocrática, comercial o agrícola en América.
La otra categoría de particulares que intervenían en el tráfico americano era la de los mercaderes que recibían oro y plata a cambio de las mercancías que debían de procurarse en los mercados europeos que naturalmente incluían en una parte importante los productos agrícolas o industriales procedentes de España adquiridos frecuentemente en las Ferias castellanas. Los beneficiarios de este comercio habían de ser necesariamente castellanos o en todo caso españoles, estando vedado en principio este tipo de operaciones a los extranjeros. El procedimiento de control para verificar esta circunstancia eran las prohibiciones de exportación al extranjero de la moneda de oro y plata. No obstante las prohibiciones el Estado acuciado por sus necesidades de numerario hubo de acabar concediendo las llamadas licencias de saca que eran concedidas a cambio de una prima del orden del 10% sobre el capital total exportado.
Frecuentemente el dinero metálico que necesitaban los banqueros europeos para satisfacer los pagos requeridos por el Estado eran obtenidos de los particulares a cambio del cual revendían los títulos de crédito o juros recibidos de los monarcas en pago de los asientos sobre los que en principio no había problema alguno de colocación puesto que gran parte de las clases intermedias y del mundo de la hidalguía tenían un interés desmesurado en vivir de las rentas que permitía evitar el trabajo manual considerado como deshonroso y propio de judíos y moriscos. Esta alta demanda hizo bajar sensiblemente el tipo de interés de estos títulos que cayó del 10 al 7% a lo largo de los dos primeros monarcas de la casa de Austria.

                                                                       

                                                                                        FIGURA  76.1
En la FIGURA 76.1 se muestra un 2 Reales acuñado en Toledo por Felipe III en el año 1601 con la sigla de Ensayador C. Esta pieza está circundada en anverso y reverso por la leyenda que venimos denominando tipo OMMNIVM que aparece en los dos últimos años 1597 y 1598 del reinado de Felipe II y se prolonga durante el de Felipe III desde 1599 hasta los primeros años de la segunda década del siglo XVII. La rareza de estas piezas toledanas radica en la dificultad de visualización de la fecha debida a su normal descentraje y a la circunstancia de tener menor tamaño que las de cuatro y las de ocho Reales por lo que el espacio reservado a la fecha es menor.
La fecha de 1601 no aparece en las ediciones de CALICO de 1981, 1988 y 1994 por lo qué tomando como referencia los precios de la fecha mas próxima como 1602 tenemos unos valores que van desde 10.000 a 12.000P. La edición 2008 ya si recoge la existencia de la pieza de 1601 con Ensayador C a la que fija un precio de 130€ en VF. CAYON por el contrario si incluye el 1601 en todas sus ediciones llegando hasta un precio de 28.000P en la de 1998. KRAUSE 2000 sigue como en otras ocasiones la estela de CALICO señalando una gama de precios que va de 35$ en VG a 200$ en XF. Por otra parte la subasta de AUREO mencionada en la entrada anterior no incluye en su importante colección de 2 Reales la fecha de 1601, pero sí la de 1603 y 1605 que con un precio de salida de 90€ y 200€ fueron adjudicadas en 100€ y 240€ en grado F.
Nosotros continuaremos considerando un precio base de 100€ para los 2 Reales de Felipe III de Sevilla y Toledo en grado F. La pieza mostrada tiene una excelente impronta de acuñación en la que se muestra todos los detalles del escudo y los castillos y leones del reverso, así como del escudete de Portugal, con exclusivo gastaje en sus partes más altas por lo que su grado será VF al que en principio correspondería un valor de 200€. La Ceca y el Ensayador son perfectamente visibles y están muy bien marcados ; no así la fecha de la que solo pueden apreciarse las partes bajas de los dos últimos números por lo que su precio de mercado se reduciría a la tercera parte del valor anterior, esto es 72€.

                                                                           

FIGURA 76.2

 
La FIGURA 76.2 representa la fotografía de un 2 Reales de Felipe III acuñado en Sevilla en el año 1601 con el Ensayador B. La Ceca de Sevilla en este tipo de piezas es algo mas rara que la de Toledo, aunque en ella la presión de acuñación de la mayor parte de sus piezas resultó algo inferior a la de las de Toledo, y la irregularidad de los cospeles es mayor, lo que redunda en una menor legibilidad usual de los datos identificativos,
En la edición 2007 de CALICO esta pieza alcanza un valor muy semejante a las de Toledo con 120€ en VF, precio coincidente con las 20.000P que asigna CAYON en su edición de 1998. Por el contrario KRAUSE 2000 fija para Sevilla unos valores inferiores a los de Toledo especialmente en las conservaciones inferiores. En la subasta de AUREO de 9 de abril de 2003 las piezas sevillanas de este tipo son adjudicadas en un entorno próximo a los 220€ en VF. La pieza analizada tiene una conservación que no rebasa el VG como consecuencia no solo de su flojedad de acuñación sino también del gastaje que ha hecho desaparecer león y castillo de la parte derecha del reverso y la parte baja del anverso, por lo qué en principio su precio sería de 50€. No obstante, la claridad con la que puede apreciarse los cuatro dígitos de la fecha y la marca de Ceca, nos hace subir su precio de mercado hasta los 80€.

                                                                          

FIGURA 76.3


La pieza de la FIGURA 76.3 corresponde a un 2 Reales de Felipe III acuñado en Valladolid en 1599 con el Ensayador D superada de una O. La fecha es perfectamente visible en sus dos primeros dígitos (15) mientras que los dos últimos solo son visibles en su parte baja, pero dada la curvatura de ésta solamente pueden ser atribuidos a 99. Las leyendas, del tipo OMMNIVM, al igual que en el caso de Toledo, están enmarcadas por sendas circunferencias en anverso y reverso, mostrando la marca de Ceca los tres girones horizontales habituales para identificar Valladolid.
La rareza de este tipo de piezas de Valladolid la estimamos doble de el de las de Toledo y Sevilla, por lo que su valor en F sería de 200$. La conservación de esta pieza sería F+ ya que aunque gran parte del escudete y de la leyenda del anverso presentan claros signos de gastaje, sin embargo los leones y castillos de anverso y reverso tienen el suficiente remanente de detalles en su interior. CALICO asigna un valor mucho mas alto, de 4 a 5 veces a estas piezas en relación a las de Toledo o Sevilla, partiendo de 30.000P en su edición de 1981 hasta 600€ en VF en la de 2008. Por el contrario CAYON las valora ligeramente por encima de el de Cecas anteriores. Nosotros estamos mas en línea en este caso, con la opinión de CALICO, si bien creemos que su valoración de 2008 es algo exagerada. La valoración de esta pieza en F sería por tanto de 200€, lo que nos daría en F+ un precio de mercado de 250€.

 

                                                                        

FIGURA 76.4


La pieza cuya fotografía mostramos en la FIGURA 76.4 es un 2 Reales de Madrid acuñado por Felipe IV en, probablemente, 1635, con el Ensayador, también probable M. Como puede apreciarse en la pieza no se muestra en modo alguno ni el más mínimo detalle ni de la fecha ni de la Ceca ni del Ensayador. Ello nos permite realizar su identificación a partir del arte del escudo del anverso y especialmente de las características de los castillos y leones del reverso. En efecto, este tipo de castillos y leones con muy acusadas líneas en la parte alta y baja de los castillos, así como el tipo de pelaje de los leones y el enroscamiento de la cola solamente se da en las piezas de Madrid acuñadas entre los años 1628 con el Ensayador V y las de 1638 con el Ensayador BI, como podemos comprobar examinando la pieza de 4 Reales mostrada en la FIGURA 67.4 acuñada en Madrid en 1633 con el Ensayador M.
Como puede comprobarse en este caso y en los de piezas de este tipo reproducidas por CALICO y CAYON correspondientes al período dentro de la Ceca de Madrid la forma de castillos y leones son idénticas, así como las de bandera de Austria y flores de lys en el anverso. Todo ello nos lleva a realizar la mencionada atribución aunque lógicamente el precio de esta pieza es radicalmente diferente del que presentaría si sus datos identificativos no fueran deducidos de su arte de acuñación, sino visibles. Nosotros en la línea de las estimación de CALICO, estimamos que el valor de esta pieza con datos visibles sería de 4 veces el de los 2 Reales de Sevilla y Toledo de Felipe III por lo que su precio en VF alcanzaría los 800€.
El grado de la pieza analizada es claramente VF en su reverso aunque lo reduciríamos a VF- como consecuencia de cierto gastaje general en su anverso especialmente en las partes altas del escudete de Portugal. Ello nos llevaría a un precio de mercado de 250€ en F+.

                                                                   

FIGURA 76.5


Por último en la FIGURA 76.5 tenemos un 2 Reales acuñado en Madrid a nombre de Felipe IV en 1643 con el Ensayador B. Esta pieza, junto con las correspondientes de 1 Real y Medio Real constituyen los únicos casos de moneda castellana de plata en la que se muestra el busto del Rey fuera del diseño habitual con escudo imperial en el anverso. Es también importante señalar que esta pieza se separa de la  métrica habitual de los reales castellanos basados en el sistema establecido por la Pragmática de Medina del Campo de 1597. Así el Real con este diseño tiene un peso 2,75 gramos en lugar del habitual del Real castellano. En debida correspondencia los 8 Reales que hubieran podido acuñarse con este diseño tendrían un valor de 370 maravedís en lugar de los habituales 272. Esto supone una valoración de los clásicos 8 Reales de 10 Reales de la llamada “plata nueva” equivalentes a partir de ese momento a 10 reales de vellón. Todo ello supone un primer paso en la devaluación real de la moneda ante las catástrofes financieras derivadas de los conflictos de Portugal y Cataluña derivados del intento de Olivares de imponer la llamada Unión de Armas; paso que sería seguido por Carlos II en 1686 al ordenar la acuñación de las llamadas Marías con un peso de 22 gramos, un nominal expresado en reales (8) y un valor circulante de 12 reales de vellón, lo que suponía una importante revaluación de hecho del antiguo real de plata que continuó acuñándose en piezas según la métrica tradicional, en piezas de 8 a medio real.
Existe una gran diferencia de criterio entre CAYON y CALICO al valorar estas piezas que alcanzan un precio casi 5 veces superior en el segundo respecto al primero, si bien debemos tener en cuenta que CALICO en nuestra opinión en sus últimas ediciones está considerando una conservación para las monedas macuquinas un grado superior al que se tiene en cuenta para las últimas ediciones de CAYON; en la misma línea de CALICO,  se sitúa también KRASE 2000. En la subasta de AUREO mencionada anteriormente esta pieza pasó de un precio de salida de 300€ en XF, a ser adjudicada en 380€. El ejemplar aquí mostrado se encuentra en nuestra opinión dos grados por debajo del mencionado anteriormente, aunque algún detalle es todavía visible en el rostro del Soberano y además aunque leones y castillos del reverso no retinen detalle alguno en su interior, la fecha por el contrario entre segundo y cuarto cuartel es completamente nítida.
El grado de rareza de esta pieza es similar al de los ocho Reales de Felipe III de Toledo Sevilla por lo que el precio de mercado de este ejemplar en F lo estimamos en 100€.

76.THE PENINSULAR 2 REALES COBS OF PHILIP III AND PHILIP IV

In this post, we will expose the distribution channels for the American coins after their arrival in the House of Seville and their subsequent routing to the Spanish commercial centres and their use to meet the debts incurred by both the monarchy and by individuals, whether they were Spanish or foreign. After that, it will be finished the tour started in the previous post about the Castilian 2 Reales of Philip II, analyzing 3 copies coined on behalf of Philip III and 2 pieces of Philip IV, one of them issued once the first reduction in weight of the Castilian coin.
It is often associated the arrival of the American precious metal to Seville, once docked and unloaded the galleons of the fleet, to the reception in the royal coffers of a set of bars and coins, the overwhelming part in silver which all were subsequently used by the kings to realize payments abroad German and Italian bankers in order to satisfy the debts that had previously purchased to meet needs, mainly military.
However, this impression is not entirely correct, in reality the amount of coin or bullion received directly by the King did not reach, on average, more than a quarter of it or so. So, according to the data handled by Hamilton from 1503 to 1660 the arrivals amounts of metal sum up 447 million pesos, of which 117 million belonged to the King and 330 million to individuals. This does not mean that the real policy was unrelated to the use and distribution of this volume, much of it in silver minted in Mexico and Poosí, but the political system in which the royalty was everywhere this large amount of cash had, although not directly, fund, in first place, the expansion policy and the territorial defence of the Empire afterwards.
At the present time, when the problems of public debt and the amount of resources needed to meet even their interests are opened to the public understanding through the media, it may be not too difficult for us to understand the dynamics of public debt and bankruptcy that permeated the whole of the imperial policy of all the monarchs of the House of Habsburg.
Since the Spanish Monarchy of Charles I in his mind was not separable from the concept of Universal Monarchy associated with his status as ruler of the Holy Roman Empire, the resources demanded for the execution of his policy came from the majority of European countries, not only Spain, but also the Netherlands, Germany, Austria and Italy. That is why banks used to quickly and safely obtain the amounts of money necessary to pay the troops and the procurement of weapons, supplies and baggage of the army should be obtained from bankers which can operate not just in one, but in many of these countries. This condition at the time was only accomplished by German bankers, as the case of the Fuggers and the Italians, chiefly Genoese.
We tend to think that trust funds, the modern bank notes, are an instrument of commerce and monetary circulation is generalized only from the late eighteenth century. However, the reality is that the coins that European bankers, some of them also Castilian, did reach the places of settlement of the imperial armies, was given to consideration of the issuance by economic governing of the Empire, much measured by the Council of Treasury under the Council of Castile, recognize documents of debt documents that were not only expressed in amounts of money of account (often thedicats), but also in the consolidated income securities called "juros" that accounted for his holder perceptions of a fixed interest rate, or in perpetuity, or until they were redeemed.
Thus, these securities were traded and used as payment instruments in both the most renowned Castilian fairs: Medina del Campo, Medina de Rioseco or Villalon, and in the economic centres of Central Europe: Geneva, Antwerp and Frankfurt, constituting the direct antecedent of the current fiduciary currency. The relationship between the Spanish sovereigns and bankers was also provided through the system of "seats". These seats assumed the concession for the exploitation of certain property belonging to the Crown in exchange for the delivery of amounts of money as it was the case of concessions to the Welser bankers in Venezuela or the exploitation of the mines of Almaden by the Fugger.
The guarantee for the payment of the debts assumed by the Monarchy was the expected reception of American coins imported directly on behalf of the King, but also, even more importantly, the tax revenue from tax collection which weighed especially on the Castilian peasantry. The peasantry, especially the largest owners, benefited initially from the reception of American silver what allowed an increase in their wealth, which in turn enabled the rise of real charges against them. This would be the fiscal effort that leaded to bankrupt in the final years of the reign of the House of Habsburg to the Castilian population, resulting in a loss of political and economic dominance of Spain in Europe in the late seventeenth century.
Thus, during the reign of Charles I, it is estimated that the total amounts paid to satisfy the debt rose to 38 millionducats, of which 33 for foreign bankers, they were basically Italian, Flemish and German. The high total amount of this debt was so that to a large part of the Crown case would be forced to retain currency imported by individuals to cope with external commitments, providing in exchange “juros” or different warranties that were not always satisfied in the case of the four major bankruptcies of the reign of Philip II.
Privateremittances came mostly from people who had intervened directly in the conquest or their descendants who largely acted as settlers in the American territories. These remittances were used in most of the cases to satisfy debts owed by individuals with the same bankers who financed the kings. So, also an important part of the gold and silver coin imported by individuals followed the same path as the royal resources, some of this cash spent by the nobility, if we look at contemporary testimonies, was heading basically luxury consumption. However, not all individual silver was way to Europe, but the splendour of some cities of Extremadura such as Caceres or Trujillo, reached at the time of Charles I, has its origin in the building of great palaces and ancestral houses built by the Castilians returning to Spain after the exercise of its bureaucratic, commercial or agricultural functions in America.
The other category of individuals who were involved in the American trade was the merchants who received gold and silver in exchange for the goods to be procured in the European markets which naturally included important agricultural and industrial products from Spain acquired frequently in CastilianFairs. The beneficiaries of this trade had to be necessarily Castilian or, in any case, Spanish, being forbidden in principle this type of operation to foreigners. The control procedure to verify this fact was the ban to export currency to gold and silver coins abroad. But the state bans beset by cash needs had to stop giving out calls licenses were granted in exchange for a premium of around 10% of the total capital exports.
Normally the cash needed by European bankers to meet the payments required by the State were obtained from individuals in exchange for which resold the debt securities or “juros” received from the monarchs in payment of the seats on which there was no problem in principle of placement, since much of the middle classes and the world of chivalry had an inordinate interest in living on the income making possible to avoid manual work considered as dishonourable and proper of Jews and Moorishs. This high demand significantly lowered the interest rate of these securities which fell from 10 to 7% during the first two monarchies of the House of Habsburg.
Figure 76.1 shows a 2 reales minted in Toledo by Philip III in 1601 with the initials of Assayer C. This piece is in the front and back surrounded by the legend that we have been calling OMMNIVM type that appears in the last two years, 1597 and 1598, of the reign of Philip II and continues for the Philip III, from 1599, to the early years of the second decade of seventeenth century. The rarity of these pieces of Toledo lies in the difficulty of the date visibility due to its normal decentring and the fact to be smaller than the 4 and 8 reales coins, so the space reserved for the date is smaller.
The date of 1601 does not appear in the editions of Calicó of 1981, 1988 and 1994, so taking as reference the price of the nearest date 1602, we have values ranging from 10,000 to 12.000P. His 2008 edition display the existence of the piece of 1601 with Assayer C, to which he sets a price of 130€ in VF. Cayón, instead, includes the 1601 coin in all his editions reaching a price of  28.000P in 1998. Krause 2000 continues as in the past in the line of Calicó, indicating a price range that goes from 35$  in VG to 200$ in XF. Moreover, the Aureo auction, mentioned in the previous post, does not include in his important collection of 2 reales the 1601 date, but the 1603 and 1605 with a starting price of 90€ and 200€, which were sold at 100€ and 240€ in  degree F.
We will continue to consider a base price of 100€ for 2 reales of Philip III of Seville and Toledo in F degree. The piece shown has an excellent mark of coinage in which it shows all the details of the shield, the castles and lions on the back, as well as the shield of Portugal, with exclusive wear in their upper parts, so that its degree will be VF, to which, in principle, it corresponds a value of 200€. The Mint and Assayer are highly visible and very well marked, but not the date of which it can only  be seen the lower parts of the last two numbers, so that their market price would be reduced to one third of the previous value, this is 72€.
Figure 76.2 is a photograph of a 2 reales of Philip III coined in Sevilla in 1601 with the Assayer B. The Mint of Seville in these pieces is somewhat more rare than that of Toledo, but its coining pressure in most of these pieces was somewhat lower than those of Toledo, and the irregularity of the blanks is greater , resulting in a lower usual readability of the identification data,
In the 2007 edition of Calicó, this piece reaches a value very similar to those of Toledo with 120€ in VF, price which coincides with the 20.000P assigned by Cayón in his 1998 edition. On the contrary, Krause 2000 sets lower values for Seville coins than for those of Toledo, especially in lower conservations. In the Aureo auction of April 9, 2003 pieces of Seville of this type are sold at about 220€ in VF. The analyzed piece has a conservation that does not exceed the VG, as a result not only of his dull coinage, but also due to the wear that has made disappear the lion and castle on the right side of the back and lower part of the front, so, in principle, its price would be 50€. However, the clarity with which you can see all four digits of the date and the mintmark which makes us rise the market price up to 80€.
The piece of Figure 76.3 corresponds to a 2 reales of Philip III coined in Valladolid in 1599 with the Assayer D overcame by an O. The date is clearly visible in the first two digits (15) while the last two are only visible on the bottom, but given the curvature of it can only be attributed to 99. The legends, of the OMMNIVM type, as in the case of Toledo, both are framed by circles in the front and back, showing the mintmark and the three horizontal ribbons common to identify Valladolid.
The rarity of this type of pieces of Valladolid is estimated twice of those of Toledo and Seville, so its value in F would be 200$. The conservation of this piece would be F+ because, although much of the shield and of the legend of the front present clear signs of wear, the lions and castles of the front and back have enough detail remaining inside them. Calicó assigns a much higher value for these pieces of 4 to 5 times in relation to those of Toledo and Seville, from 30.000P in his edition of 1981 to 600€ in VF in 2008. By contrast, Cayón values them slightly above of those of the previous Mints. We are more in line of the opinion of Calicó in this case, although we believe his assessment of 2008 is somewhat exaggerated. The valuation of this piece in F would therefore be 200€, giving us in F+ a market price of 250€.

The piece whose photograph is shown in the Figure 76.4 is a 2 reales of Madrid coined by Philip IV probably in 1635, with the Assayer, also likely M. As shown in the piece it is not shown in any way the smallest detail, or the date, the Mint, nor the Assayer. This allows us to make its identification by the art from the shield of the front and especially by the characteristics of the castles and lions on the back. In fact, this type of castles and lions with very sharp lines on the top and bottom of the castles, as well as the type of the fur of the lions and the curling of their tail only occurs in Madrid pieces minted between the years 1628 with the Assayer V and 1638 with the Assayer BI, as it can be seen by examining the 4 reales piece shown in Figure 67.4 minted in Madrid in 1633 with the Assayer M.
As it can be seen in this case and in the pieces of this type displayed by Calicó and Cayón corresponding to the period within the Madrid Mint the shape of castles and lions are identical, as well as the flag of Habsburg and the lys flowers in the front. This leads us to perform the assignment mentioned, but obviously the price of this piece were radically different than the one if it would present its identification data and they were not deducted from their art of coinage, but visible. We, in line with CALICÓ, we estimate that the value of this piece with visible data would be 4 times that of the 2 reales de Seville and Toledo of Philip III, so its price would reach the 800€ in VF.
The degree of the piece is clearly a VF in its back, but we would reduce it to VF- as a result of the general wear on the front, especially in the upper parts of the shield of Portugal. This would lead to a market price of 250€ in F+.
Finally, in Figure 76.5 we have a 2 reales minted in Madrid on behalf of Philip IV in 1643 with the Assayer B. This piece, along with the corresponding to 1 Real and half Real are the only cases of Spanish silver coin which shows the bust of the King, different from the usual imperial shield design on the front. It is also important to note that this piece is separated from the usual metric of Castilian reales based on the system established by the Decree of Medina del Campo, 1597. So the real with this design weighs 2.75 grams, instead of the usual of the Castilian Real. Thus, the 8 reales coins that could be coined with this design would have a value of 370 maravedis instead of the usual 272. This involves a valuation of the classic 8 reales of 10 reales of the so-called "new silver” equivalent from that time to 10 reales of billon. This is a first step in the real devaluation of the currency of the financial disaster derivative from the Portugal and Catalonia conflicts arise from efforts of Olivares to impose the called “Union de Armas”; step to be followed by Charles II in 1686 by ordering the so-called Marias coinage, weighing 22 grams, a nominal expressed in real (8) and a current value of 12 reales of billon, what represented in fact a significant revaluation of the old silver real which continued to be coined in pieces as traditional metrics, in pieces from 8 to half real.
There is a difference of opinion between Cayón and Calicó in the value of these pieces, reaching a price almost 5 times higher in the second compared to the first one, but we have to keep in mind that in our opinion Calicó in its later editions is considering a conservation a degree higher in cobs coins than the one taken into account by the latest editions of Cayón. In the same line of Calicó, it is also located Krause 2000. In the aforementioned Aureo auction, this piece went from a starting price of 300€ in XF to be sold at 380€. The copy shown here is, in our opinion, two degrees below the above, although some detail is still visible on the face of the Sovereign and also, although the lions and castles of the back do not retain any inside details, on the contrary the date between the second and fourth quarters is completely clear.
The degree of rarity of this piece is similar to that of the 8 reales of Philip III of Sevilla and Toledo, so the market price of this copy in F we will value at 100€.

 

Miércoles 01 de Febrero de 2012 23:07

Jamboree Jazz Club Barcelona

por Leopoldo Simó

31/01/2012

Jamboree Jazz Club Barcelona

 

Durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI, Barcelona ha sido y sigue siendo una de las ciudades europeas con más vida cultural. Todas las manifestaciones artísticas y culturales han tenido eco en Barcelona y el jazz no podía ser una excepción. Pocos años después del nacimiento del jazz, de que se extendiera por todo Estados Unidos y fuera considerado en ese país poco menos que su música nacional, empezaron las primeras actuaciones de grupos de jazz en Barcelona, allá por la década de 1920. Años más tarde, los acontecimientos convulsos de los años 30 y 40, provocaron una parálisis (o al menos ralentización) de cualquier actividad cultural en España. Y no fue hasta después de 1953 cuando el jazz empezó a tener una presencia más o menos continuada en España, principalmente en Bilbao, San Sebastián; Barcelona, Zaragoza y Madrid (ver Whisky Jazz Club. Añoranza de un clásico en este mismo blog).

 

Y fue en el año 1960, exactamente el 9 de enero, cuando el empresario Joan Roselló inauguró el Jamboree Jazz Cava, en el número 17 de la Plaça Reial de Barcelona. ¿Qué músico tocó el día de la inauguración? Pues ni más ni menos que Tete Montoliu. Y el Jamboree sigue ahí, en el mismo lugar aunque con otro nombre, Jamboree Jazz Club. No quiere esto decir que este club de jazz tenga una existencia de más de 52 años, porque bien es cierto que ha tenido dos etapas diferenciadas y entre ambas la friolera de 22 años de “ausencia”.

 

La primera de las etapas del Jamboree va desde su inauguración hasta final de 1968, en que su propietario deja de lado el jazz para dedicar el club a otro tipo de música, principalmente flamenco. En ese periodo pasaron por el Jamboree, además del mencionado Montoliu, músicos de la talla de Lou Bennet, Ornette Coleman, Stephan Grapelli, Dexter Gordon, Chet, Baker, Lee Konitz, ...

 

Más de 22 años después, el 23 de julio de 1992, dos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, volvió a abrir el Jamboree de la mano de los empresarios Joan Cambra y Joan Tordera (este último propietario de la Cova del Drac) y un año después, los hermanos Mas (Joan, Marta y Anna) se hicieron cargo del local. Y hasta ahora. Hay que agradecer a todos ellos, desde Roselló hasta los hermanos Mas (grupo Mas i Mas) lo que han hecho por el jazz.

 

Hasta aquí la historia, muy resumida, de lo que ha sido y significado el Jamboree en Barcelona y en el mundo del jazz. Y ahora el presente.

 

Placa Reial

La Plaça Reial de Barcelona y la entrada del Jamboree

El Jamboree es uno de los clubs de jazz más activos de Barcelona y posiblemente el más conocido. En el año 2010, con motivo de cumplirse 50 años desde su apertura, el Ayuntamiento de Barcelona le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad. Desde su reapertura en 1992 no ha dejado de ofrecer su programación un sólo día. Y la cuida mucho. Alterna la actuación de músicos consagrados con la de aquellos que están intentando abrirse un hueco en el mundo del jazz y con actuaciones fijas (como las de Big Mama & The Crazy Blues Band) y Jam Session (actualmente todos los lunes). Puede consultarse la programación en

http://www.masimas.com/jamboree/programacio/concerts-jazz/barcelona

 

Sus propietarios han adquirido el compromiso, seguramente consigo mismos, de ayudar y potenciar a los músicos catalanes y esto les lleva a que el 60 por ciento de su programación sea cubierta por estos músicos. Y ahí hay mucho donde elegir, porque en Cataluña hay una gran afición al jazz y magníficos instrumentistas y cantantes.

 

Intérpretes como Laura Simó, Carme Canela, Francesc Burrull, Francesc Capella, Joan Vinyals, Jordi Rossy, Christian Scott, Roy Haynes, Esperanza Spalding, Pedro Ruy-Blas, Horacio Fumero, Danilo Pérez, Anders Bergcrantz, Chano Domínguez, Moisés P. Sánchez, Javier Vercher (sería interminable la lista) han actuado en los últimos años en el Jamboree.

 

Jamboree 

 Danilo Pérez Trío en el Jamboree

Cuántos pianos, saxos, contrabajos, baterías, trompetas, guitarras, voces, ... han pasado por allí. Cuántas copas se habrán servido y amistades se habrán hecho. Y las que quedan todavía. No creo que haya muchas cosas mejores –sólo se me ocurre una– que estar con un grupo de amigos tomando una copa y escuchando un buen jazz en directo.

 

Jamboree es sin duda un estupendo e interesante club, que os recomiendo visitar si queréis escuchar buen jazz y pasar un par de horas agradables.

 

Y para que no sea todo tan perfecto, le pondré un “pero” al Jamboree Jazz Club. Al ser no sólo un club de jazz, sino también discoteca, que comienza a medianoche, programan las sesiones de jazz desde las 20:00 a las 23:00. Demasiado temprano para un país tan noctámbulo.

 

 

P.S.: En fecha 7-2-2012 he recibido un correo de los responsables de Jamboree Jazz Club agradeciendo el artículo y haciéndome dos precisiones (o correcciones) de las que quiero dejar constancia: la primera de ellas, que Big Mama ha dejado de actuar en Jamboree, y la segunda, que es uno de los pocos clubs de jazz que tienen una Big Band propia.

 

 

 

75.LOS 2 REALES SEVILLANOS DE FELIPE II

Esta entrada va a dedicarse al estudio de las piezas de 2 Reales acuñadas en Sevilla durante el reinado de Felipe II. Estas acuñaciones sevillanas de esa época, al igual que ocurre con las de 4 Reales son bastante abundantes ya que como hemos indicado en entradas anteriores resultaba lógico que la plata americana que ya comienza a llegar a la península en cantidades importantes al empezar el reinado de Felipe II quedara en una Casa de Moneda situada en el lugar más próximo posible a la arrivada del metal.
En todo el proceso de recepción del metal, su registro y posterior entrega en la Ceca sevillana desempeñaba un papel central la Casa de Contratación que venía a asumir desde el punto de vista económico el papel que en lo político representaba el Consejo de Castilla. Aunque inicialmente en 1495 Cádiz fue designado como puerto de salida y regreso para las expediciones americanas, muy pronto la Ordenanza de 14 de febrero de 1503 organiza en Sevilla la Casa de Contratación que establece el monopolio de Sevilla en todas las relaciones comerciales con el nuevo continente, así como el derecho exclusivo de Castilla en relación con los nuevos descubrimientos. Esta circunstancia reviste particular importancia en un momento en que la unión entre las Coronas de Castilla y Aragón era solo de carácter personal siendo privativo de cada uno de los dos monarcas, Isabel y Fernando, el ejercicio de la soberanía en sus territorios hereditarios. Este monopolio castellano tuvo una influencia decisiva en la evolución política y económica de los nuevos territorios siendo factor decisivo de que fuera precisamente el sistema monetario castellano, basado en el Real de plata el que fuera implantado en América.
El hecho de que Sevilla controlara en exclusiva el comercio americano no significó que la totalidad del tráfico marítimo se ejerciera a través de su puerto fluvial situado aguas arriba del río Guadalquivir. Aunque para el calado de los buques de la época la profundidad de éste fuera suficiente los medios de atraque y los atalajes del puerto de Sevilla no eran suficientes para asegurar la carga y descarga de las mercancías en forma rápida. Es por ello que los puertos de Cádiz y Sanlúcar compartieron con Sevilla la materialidad de la recepción y expedición de mercancías. El hecho del establecimiento precisamente en Sevilla del centro administrativo del control del comercio se debió al hecho de existir ya en esta ciudad una burocracia suficientemente consolidada a través de la cual los reyes controlaban los mecanismos impositivos y de producción de Andalucía, especialmente de su parte occidental.
El hecho de que Valencia, Barcelona, La Coruña y Bilbao que eran puertos importantes ya en esa época, quedaran excluidos de este comercio no solo se debió a motivaciones de carácter político, sino que fueron condicionantes de carácter geográfico los que tuvieron un papel más preponderante para la elección de los puertos de la Andalucía occidental. En efecto la travesía de los convoyes americanos ya era suficientemente larga y arriesgada como para no complicarla con el cruce del estrecho de Gibraltar que a sus corrientes frecuentemente contrarias sumaba la acción, intensa en la época, de los piratas berberiscos a la sombra del poder creciente del Imperio Turco. Esta circunstancia no se daba en el caso de los puertos del norte pero sin embargo las fuertes galernas cantábricas complicaban el acceso a ellos.
También los productos castellanos que eran exportados a través del comercio con América se producían en su mayor parte en los feraces entonces campos andaluces, como era el caso del trigo, vino y aceite. En todo caso el interés del Corona era que fuera un solo puerto el que controlara el comercio con objeto de asegurar la viabilidad del control administrativo a través de los medios de la época. Así aunque un edicto de Carlos V promulgado en 1529 abrió la posibilidad de comerciar con América a través de otros puertos peninsulares, en la práctica el monopolio de la Casa de Contratación fue efectivo prácticamente hasta el fin del dominio español en estos territorios.
El hecho del monopolio de Sevilla no quiere decir que otras ciudades españolas no se beneficiaran en forma directa del comercio americano. Así, los territorios norteños de la Corona de Castilla que ya tenían una importante tradición en materia de construcción naval fueron los encargados de la fabricación masiva de navíos que formaban parte de los convoyes. Teniendo en cuenta el incremento sustancial del comercio con América a lo largo del siglo XVI y las frecuentes pérdidas de buques a causa de los ataques de piratería francesa e inglesa, la producción naval se incrementó extraordinariamente en ciudades como Ferrol, Coruña y los puertos de Vizcaya, especialmente Bilbao.
Los mecanismos de control administrativo se basaban en el riguroso registro de la totalidad de las mercancías recibidas y expedidas así como de la compañía que realizaba los fletes y los datos correspondientes a los barcos y a los mandos de su tripulación. Ello no quiere decir que no existiera una parte considerable de fraude en la estimación de los impuestos a satisfacer en función del tipo de material estibado ya que los cálculos tributarios obligadamente habían de efectuarse en forma aproximada por ser excesivamente complicado el peso exacto de todas las mercancías especialmente las de menos precio. No obstante en el caso del comercio con los metales preciosos, base fundamental de las exportaciones, la posibilidad de control era mayor por lo que las cooperaciones de conteo y pesaje se llevaban a cabo con una mayor escrupulosidad.
Los ataques de la piratería en las travesías atlánticas suponían una pérdida aproximada de unos cincuenta barcos al año. A partir de los años 80 del siglo XVI las pérdidas habían alcanzado tal calibre que fue necesario realizar una fortificación extensa de las costas y puertos americanos, especialmente en el área caribeña lo que llegó a un gasto que abarcaba una parte sustancial del presupuesto de defensa que suponía unos cinco millones de ducados por lo que se refiere a las Indias. En los años centrales del siglo la mayor parte de los piratas eran de nacionalidad francesa y recibían patentes de corso de este país, enfrentado en conflictos bélicos con España durante todo el reinado de Calos V. A partir de 1557 la piratería de origen británico sustituyó a la francesa con una efectividad mayor, ya que los ataques no se limitaban al área caribeña sino que se producían también con frecuencia en las proximidades de los puertos occidentales andaluces.
En la misma forma en que tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial, el sistema de protección del tráfico en el Atlántico tuvo que realizarse a través del sistema de convoyes mediante el cual un conjunto de buques era escoltado por navíos de guerra, normalmente galeones fuertemente artillados en tal manera que los ataques piratas ya no resultaban tan gratuitos, salvo en los casos de buques extraviados como consecuencia de tempestades. A partir de 1550 el tráfico se centró fundamentalmente, especialmente por lo que se refiere a los metales preciosos, en dos grandes flotas que partían de los puertos caribeños a los cuales se había desplazado la plata peruana mediante navegación de cabotaje a lo largo de las cortas del Pacífico y de tráfico terrestre a través del istmo de Panamá. El volumen de metales preciosos que ya se había incrementado sustancialmente a través del refino de la plata por el procedimiento de amalgamación con el mercurio de las minas de Almadén se expandíó definitivamente desde el descubrimiento de la mina de mercurio de Huancavalica que desde 1576 comenzó a suministrar este material a los talleres de Potosí. De esta manera el número de barcos, del orden de 100 dedicados al comercio anteriores a esta fecha habían pasado prácticamente a duplicarse diez años después con un incremento del orden del 50% del volumen de negocio según refiere Chaunú en su obra sobre Sevilla y el Atlántico.
Este tráfico resultó extraordinariamente perjudicado por las pérdidas de tonelaje sufridas como consecuencia de la catástrofe de la Armada Invencible materializada en 1588. No obstante el esfuerzo para recuperar la fluidez del comercio americano fue muy importante a lo largo de la década de los 90. Esto pudo llevarse a cabo a través de la adquisición o la contrata de buques extranjeros de países norteños y de la progresiva sustitución de los viejos galeones por fragatas mucho más rápidas que tenían la posibilidad de eludir la acción de sus perseguidores.
La práctica totalidad de la plata acuñada trasportada de América a la península lo era en forma de “pesos” o monedas de 8 Reales ya que de esta forma se minimizaba el coste de producción y almacenaje. Sin embargo gran parte de la plata transportada en lingotes era acuñada en las Cecas españolas en forma de pequeñas denominaciones en tal forma que fueran más fácilmente utilizable por el comercio minorista. Así, tanto las monedas de 4 Reales y 2 Reales circulantes en Castilla eran de origen peninsular y rara vez eran acompañadas en los cambios por monedas de estas denominaciones acuñadas en Cecas americanas. En esta entrada analizaremos cinco ejemplares de Reales de a 2 acuñados tres de ellos en Sevilla y otros dos ejemplares en Granada y Segovia respectivamente.

    

FIGURA 75.1


La pieza de la FIGURA 75.1 es un 2 Reales de Felipe II acuñado en Sevilla, sin fecha en el período que media entre 1566 y 1588 con el Ensayador representado por una P tumbada con el clásico escudo imperial en el anverso y castillos y leones cuartelados en el reverso. Esta pieza es, con mucho, la mas común de todas las acuñaciones macuquinas peninsulares de 2 Reales siendo encontrada con una frecuencia semejante a la totalidad del resto de piezas fechadas o no de otras Cecas.
La pieza, en consecuencia, recibe la valoración mínima para esta denominación tanto en CALICO como en CAYON. En CALICO 1988 y 1994 recibe una valoración de 4000 P y 5000 P que en conservación VF puede resultar adecuada, aunque en la edición de 2007 es valorada en 90€ lo que creemos ciertamente algo exagerada. Inferiores son las valoraciones en CAYON que en 1976 la valora en 800 P en 1980 en 1650 P y en 1998 en 5000 P, si bien debemos recordar que estos precios se refieren a conservaciones G, VG y F respectivamente, por lo que pueden producir una engañosa sensación de apreciación que como en el caso de las piezas de 4 REALES de este tipo sólo tuvo lugar en la primera década de los 2000. Este tipo de pieza no es difícil de encontrar en subastas en conservaciones que alcanzan el XF a precios no desproporcionados. Así en la subasta de FONDO CULTURAL NUMISMÁTICO de mayo de 1967 se publicitó un ejemplar en esta conservación en 1000 P que no encontró comprador, mientras que en la subasta de una importante colección de 2 Reales llevada a cabo por AUREO el 9 de abril de 2003 un ejemplar en esta conservación completamente redondo desde un precio de salida de 200€ llegó a adjudicarse en 320€.
El ejemplar aquí fotografiado presenta solamente gastaje en las partes altas del reverso y aunque el reverso es algo inferior podríamos clasificarlo como VF-. El precio de un ejemplar no fechado podemos considerarlo como aproximadamente la mitad del de los fechados de esta misma Ceca, por lo que estimaríamos un precio de una pieza en F de unos 50€. Por ello el valor de esta pieza sería de 65€ que reducimos hasta un precio de mercado ded 40€ por el descentraje y la flojedad de acuñación del anverso que impide la visibilidad de parte alguna de la corona.

    

FIGURA 75.2  


La pieza de la FIGURA 75.2 es un 2 Reales de Felipe II acuñado en Sevilla en el año 1589 con el ensayador P tumbada. La pieza tiene unas características similares a la anterior excepto en la fecha que aparece en este tipo de emisiones a la derecha del escudo a partir de 1588. La rareza de estas piezas fechadas como ya hemos indicado, para el caso de Sevilla tienen un valor aproximadamente doble de el de las no fechadas a igualdad de conservación. CALICO en sus sucesivas emisiones abunda también en esta idea con unos precios que duplican aproximadamente a los de la pieza anterior, mientras que CAYON en su edición de 1998 se aparta de esta línea fiando un valor de 5000 P en F que creemos que está algo por debajo del valor de mercado aun en ese momento.
En la subasta de AUREO antes mencionada una pieza de esta misma fecha en conservación VF- con un precio de salida de 150€ fue adjudicada en 180€ lo que confirma lo establecido anteriormente. La pieza presente no alcanza la graduación de F ya que además de su desgaste generalizado no podemos encontrar detalle alguno en castillos y leones ni del anverso ni del reverso, sin que ello pueda ser exclusivamente atribuido a flojedad de acuñación. Llegaríamos así al grado VG+ al que para un valor tipo en F de 100€, nos daría un valor estimado de 85€ que la falta de legibilidad de la Ceca, aunque su atribución a Sevilla es indudable, nos daría un valor de mercado de 72€.

     

FIGURA 75.3


En la FIGURA 75.3 tenemos un 2 Reales de Felipe II acuñado en Sevilla en 1595 con el ensayador Ballesteros (B). La rareza de esta pieza es similar a la correspondiente a 1591, encontrándose con la misma frecuencia presente en listas de venta y catálogos de subasta. La cotización de esta pieza en CAYON 1998 nos vuelve a parecer excesivamente baja dado que consideramos que en esta edición la conservación a la que se refiere el precio es F (MBC). En la mencionada subasta de AUREO de 9 de abril de 2003 una pieza similar en conservación VF- con precio inicial de 200€ fue adjudicada en 240€.
El ejemplar fotografiado tiene la totalidad de sus datos visibles estando gastadas solamente las partes mas altas de anverso y reverso con casi completo detalle en castillos y leones del reverso, debiéndose las partes empastadas del reverso y zona baja del anverso a poca presión de acuñación. En especial resalta la legibilidad de los cuatro dígitos de la fecha en los que se observa un acusado relieve, también presente en las franjas horizontales de la bandera de Austria y de los puntos que enmarcan las flores de lys del escudo imperial. La conservación por tanto sería VF- a la que correspondería un valor de 130€ que reduciríamos a un precio de mercado de 80€ por poca presión de acuñación en las zonas derecha e izquierda del reverso que afecta a la lectura de la leyenda pero no a los castillos y leones cuartelados.

           

FIGURA 75.4


La pieza fotografiada en la FIGURA 75.4 corresponde a un 2 Reales de Felipe II acuñado en Granada en el año 1591 con la sigla del ensayador F. Esta pieza es considerablemente mas rara que las acuñadas en Sevilla en una proporción mayor que la que se da en las piezas de 4 Reales entre ambas Cecas. No obstante esta circunstancia es recogida quizá con exceso en CALICO que en sus ediciones de 1988 y 1994 la valora en 20.000 P y 25.000 P respectivamente, llegando en la edición de 2007 a 300€, mientras que CAYON la valora algo mas alta que en el caso de Sevilla pero no excesivamente con 5000 P en 1976 en G y 9000 P en 1998. La rareza de Granada frente a Sevilla en piezas de 2 Reales la estimamos en el doble para cualquiera de las fechas desde 1591 a 1597, si bien en el tipo OMMIVM puede ser algo superior.
En la subasta de 9 de abril de 2003 de AUREO mencionada las piezas de 2 Reales de Granada de 1595 y 1596 salieron a 300€ y 350€ en F adjudicándose la primera en 345€. La pieza presente se encuentra en F con desgaste generalizado pero suficiente cantidad de detalles en el interior de las figuras del reverso, merced a la concavidad que ha protegido esta cara en detrimento del anverso que no obstante permite una suficiente legibilidad de fecha, en este caso a la izquierda del escudo, Ceca y Ensayador. Por tanto consideramos el valor de la pieza en F como 200€, aunque la debilidad de las partes externas de los datos identificativos reducirían su valor a 72€.

     

FIGURA 75.5


Por último la FIGURA 75.5 muestra un 2 Reales de Felipe II acuñado en Segovia en 1597 con el Ensayador representado por un castillete alargado situado a la izquierda del escudo. La característica mas llamativa de esta pieza es que sin poder determinar con exactitud de si se trata o no del tipo OMMIVM por falta de legibilidad de la leyenda, la fecha se encuentra al final de la leyenda del reverso en lugar de a la derecha del escudo del anverso.
La tosquedad de acuñación y el gran tamaño de la fecha en la que se distinguen sus cuatro dígitos nos hace dudar de la procedencia de la acuñación de esta moneda que pudo ser obra de la Casa Vieja o por el contrario de algún otro taller local. CALICO en sus dos últimas ediciones publica un ejemplar similar en cuanto al arte de castillos y leones en el reverso como pieza que incorpora esta misma fecha al final de la leyenda del reverso, por lo que creemos que esta moneda fue realmente acuñada en la Casa Vieja, si bien con un arte mas degenerado que en las primeras acuñaciones fechadas de Felipe II.
La conservación de la pieza permite la visualización de suficientes detalles, aunque su desgaste sea evidente, para graduar la pieza como F. Su rareza la estimamos similar a la de las piezas de 2 Reales de Granada por lo que su precio en F sería de 200€ que en este caso por visibilidad de fecha elevaríamos a un precio de mercado de 215€

THE 2 REALES OF SEVILLE OF PHILIP II

This post is going to be about the study of pieces of 2 reales minted in Seville during the reign of Philip II. These coinages of Seville at that time, as is the case with those of 4 reales, are quite abundant, as we have indicated in previous posts it was logical that the American silver was starting to reach the peninsula in large quantities at the beginning of the reign of Philip II stayed in a mint at a location as close as possible to the arrival of the metal.
Throughout the process of the reception of the metal, its registration and subsequent delivery to the Seville Mint, the House of de Commerce played a central role coming to take, from the economic point of view, the role that politically the Council of Castile represented. Although initially, in 1495, Cadiz was appointed as the port of departure and return for American expeditions, soon the Ordinance of February 14, 1503 organized in Seville the House of de Commerce, establishing a monopoly of Seville in all business dealings with the new continent and of Castile the exclusive right in relation with new discoveries. This circumstance is particularly important at a time when the union between the crowns of Castile and Aragon was personal only to be unique to each of the two monarchs, Ferdinand and Isabella, the exercise of their sovereignty over their territories inherited. This Castilian monopoly had a decisive influence on the political and economic developments of the new territories, being crucial the factor that was precisely the Castilian monetary system, based on the silver Real, that was introduced in America.
The fact that Seville controlled exclusively the American trade did not mean that the entire maritime traffic were made through its river port located upstream of the river Guadalquivir. Although for the draft of ships of the time its depth were enough, the means for  docking and harnesses of the port of Seville were not sufficient to secure the cargo and unload of the goods quickly. That is why the ports of Cadiz and Sanlucar shared with Seville the materiality of the reception and shipment of goods. The fact of the establishment precisely in Seville of the administrative center of the control of the commerce was due to the fact that it already existed in this city a well-established bureaucracy through which the kings controlled the charging mechanisms and production of Andalusia, especially in its western part.
The fact that Valencia, Barcelona, La Coruña and Bilbao that were important ports at that time were excluded from this trade is not only due to political motivations, but geographical conditions of those who had a bigger role for the election of the ports of western Andalusia. In fact, the American convoys crossing was sufficiently long and perilous as not to complicate it with the crossing of the Strait of Gibraltar, not only because of its often contrary currents, but also due to the intense action at that time of the Barbary pirates in the shadow of the growing power the Turkish Empire. This circumstance did not occur in the case of the northern ports, yet the strong Cantabrian strong northwest winds complicated the access to them.
Also, the Castilian products that were exported through the trade with America were mostly produced in the, at that time, so fertile Andalusian countryside, as it was the case of wheat, wine and oil. In any case, the Crown's interest was to be a single port that controls the trade in order to ensure the viability of the administrative control through the media of the time. So, although an edict of Charles V issued in 1529 opened the possibility of trade with America through other mainland ports, in practice the monopoly of the House of Commerce lasted almost to the end of Spanish rule in these territories.
The fact of the monopoly of Seville does not mean that other Spanish cities did not directly benefit from the American trade. Thus, the northern territories of the Crown of Castile, which already had a long tradition in shipbuilding, were responsible for the mass manufacture of ships that were part of the convoys. Given the substantial increase of trade with America during the sixteenth century and the frequent loss of ships due to French and British piracy attacks, the naval production increased dramatically in cities as Ferrol, Coruña and in the ports of Biscay, especially Bilbao.
The mechanisms of administrative control were based on the rigorous record of all incoming and outgoing goods, as well as the company that performed freight and the data for the control of ships and crew. This does not mean that there was not a significant part of fraud in the estimation of taxes to be paid in the type of material stevedore, as tax calculations had to be necessarily made approximately, being overly complicated to calculate the exact weight of all goods, especially those of less value. However, in the case of trade with precious metals, the foundation of exports, the possibility of control was greater, so the cooperation of the counting and weighing were carried out with greater thoroughness.
Piracy attacks in the Atlantic crossings were a loss of approximately fifty ships a year. From the 80’s of the sixteenth century, losses had reached such proportions that it was necessary to perform an extensive fortification of the coasts and American ports, especially in the Caribbean area, what came to an expense that covered a substantial part of the defense budget, set at five million dicats a regard to the Indies. In the mid-century most of the pirates were of French nationality and received carte blanche of this country, in war with Spain during the reign of Charles V. Since 1557, the British origin piracy replaced the French one with greater effectiveness, since the attacks were not limited to the Caribbean area but also they frequently occurred near the western ports of Andalusia.
In the same way that took place in the Second World War, traffic protection system in the Atlantic had to be done through the convoy system whereby a group of vessels being escorted by warships, usually heavily armored galleons in such a way that pirate attacks were no longer so free, except in cases of ships lost as a result of storms. From 1550, traffic focused primarily, especially with regard to precious metals, in two large fleets that started from the Caribbean ports, to which the Peruvian silver had moved through coastal shipping along the Pacific coasts and road traffic across the Isthmus of Panama. The volume of precious metals that had been substantially increased through the refining process of silver by amalgamation with mercury in the Almaden mines definitely expanded since the discovery of the mercury mine of Huancavalica, which from 1576 began to supply this material to the factories of Potosí. Thus, the number of ships, of about 100 engaged in trade before this date, had been almost doubled ten years later with an increase of about 50% of turnover as Chaunu refers in his work about Seville and the Atlantic.
This traffic was extremely hurt by the losses incurred as a result of the tonnage of the disaster of the Armada materialized in 1588. Despite the effort to restore the flow of American trade, it was very important throughout the 90's. This was possible through the purchase or hire of foreign ships of northern countries and the progressive replacement of old galleons by frigates, much faster that they were able to evade their pursuers.
Almost all of the silver coin of America transported to the mainland it was in the form of "pesos" or 8 reales coins, as by this way it was minimized the cost of production and storage. Nevertheless, much of the silver transported in ingots was coined in Spanish mints in small denominations coins, so that they were more easily usable by the retail trade. Thus, both 4 reales and 2 reales coins circulating in Castile were from the peninsula and rarely accompanied by changes in these denominations coins minted in American Mints. In this post we will analyze five copies of 2 reales minted three of them in Seville and two copies in Granada and Segovia respectively.
The piece of Figure 75.1 is a 2 reales coin of Philip II, coined in Seville, no date in the period between 1566 and 1588, with the Assayer represented by a P lying, with the classic imperial coat of arms on the front and quartered lions and castles in the back. This piece is by far the most common of all peninsula coinage of 2 reales cobs, being found with a similar frequency to the entire rest of the pieces dated or not of other Mints.
The piece, therefore, receives the minimum valuation for this denomination by both Cayón and Calicó. In Calicó 1988 and 1994 receives a valuation of 4000P and 5000P that in VF conservation may be appropriate, although in the 2007 edition is priced at 90€, what we certainly consider somewhat exaggerated. Lower valuations are made by Cayón, in 1976 he valued at 800P, in 1980 at 1650P and in 1998 at 5000P, but we must remember that these prices refer to conservations G, VG and F respectively, so they can produce false sense of appreciation as in the case of 4-real pieces of this type only occurred in the first decade of 2000.This type of piece is not hard to find in auctions in conservation of XF at prices that are not disproportionate. So in the auction of Fondo Cultural Numismático of May 1967 a copy was advertised in this conservation at 1000 pesetas that did not fond a purchaser, whereas in the auction of a large collection of 2 reales carried out by Aureo in April 9, 2001 a copy in this conservation completely round from a starting price of 200€ reached a sale price of 320€.
The copy photographed here presents wear only in the upper parts of the back and although the back is somewhat lower we might classify it as VF-. The price of an undated copy we can consider it about half of those of the same Mint dated, so we would estimate a price of a piece in F in about 50€. Therefore, the value of this piece would be of 65€, to be reduced to a market price of 40€ because of the decentring and looseness of the coinage of the front that prevents the visibility of any part of the crown.
The piece of Figure 75.2 is a 2 reales of Philip II coined in Seville in 1589 with Assayer P lying. The piece has similar characteristics to the above except from the date shown in this type of issue on the right of the shield since 1588. The rarity of these pieces dated, as already indicated in the case of Seville, has a value about twice that of a non-dated with equal conservation. Calicó in his successive editions also abounds in this idea with prices that roughly double those of the previous piece, while Cayón in his 1998 edition is away this line giving a value of 5000P in F, that we think is a little below the market value even at that time.
In the Aureo auction, above mentioned, a piece of this same date in VF-conservation with a starting price of 150€ was awarded at 180€, confirming the foregoing. The present piece does not reach the F degree, because apart from its general wear, we cannot find any details in castles and lions in the front or the back, without it can be exclusively attributed to the weakness of issue. This would lead to the degree VG+ to which for a value type in F of 100€, would give an estimated value of 85€ that the lack of readability of the Mint, even its attribution to Seville is certain, would give us a market value of 72€.
In Figure 75.3 we have a 2 reales of Philip II coined in Seville in 1595 with the Assayer Ballesteros (B). The rarity of this piece is similar to that of 1591, as often found on lists of sale and auction catalogues. The price of this piece in Cayón 1998 seems again for us too low as we believe that in this edition the conservation that the price relates is F (MBC). In the aforementioned auction Aureo of April 9, 2003 a similar piece in VF- conservation with a initial price of 200€ was awarded at 240€.
The copy photographed has all its data visible being only worn the higher parts of front and back with almost complete detail in castles and lions of the back, with the pasted parts on the back and front lower area due to low pressure to the coinage. It particularly highlights the readability of the four digits of the date on which there is a pronounced relief, also present in the horizontal stripes of the flag of Habsburg and in the points that frame the flowers of lily of the imperial shield. Thus the conservation would be VF- which corresponds to a value of 130€ which would reduce to the market price of 80€ for low minting pressure in areas on the back right and left that affects the reading of the legend, but not the quartered lions and castles.
The piece pictured in Figure 75.4 corresponds to a 2 reales of Philip II coined in Granada in 1591 with assayer F. This piece is considerably rarer than those minted in Seville at a higher rate that occurs in the pieces of 4 reales between the two Mints. However, this circumstance is perhaps collecting in excess by Calicó in his editions of 1988 and 1994 with a value of 20,000P and 25,000P respectively, reaching in the 2007 edition to 300€, while Cayón values it a little higher than in the case of Seville, but not excessively with 5000P in 1976 in G and 9000P in 1998. We estimate the rarity of Granada compared with Seville in pieces of 2 reales at the double for any date from 1591 to 1597, although in the type OMMIVM may be something higher.
In the auction of April 9, 2003 of Aureo mentioned the pieces of 2 reales of Granada from 1595 to 1596 came at 300€ and 350€ in F and the first one was sold at 345€. This present piece is in F with general wear, but sufficient amount of detail in the interior of the figures on the back, thanks to the concavity that has protected this face in detriment of the front face that nonetheless allows sufficient readability of the date, in this case on the left of the shield, Mint and assayer. Therefore, we consider the value of the piece in F at 200€, although the weakness of the external parts of the identifying data would reduce its value to 72€.
Finally, Figure 75.5 shows a 2 reales of Philip II coined in Segovia in 1597 with the Assayer represented by an elongated headgear on the left of the shield. The most striking feature of this piece is that without being able to determine exactly whether or not belongs to the type OMMIVM for lack of legibility of the legend, the date is at the end of the legend on the back instead of to the right of the shield on the front.
The coarseness of the issue and the large size of the date on which we distinguish the four digits make us doubt the origin of the minting of this coin that could be the work of the Old House or instead of some other local workshop. Calicó in his last two editions published a similar copy in the art of the castles and lions on the back as a piece that incorporates the same date at the end of the legend on the back, so we believe that this coin was actually minted in the Old House, albeit with a more degenerate art in the early dated coinage of Philip II.
The conservation of the piece allows the display of sufficient details, although its wear is evident, for adjusting the piece as F. Its rarity is similar to the estimated in 2 reales pieces of Granada, so its price in F would be 200€, in this case, because of the date visibility, we would increase its market price to 215€.

 

74.LOS 4 REALES MACUQUINOS DE MEJICO DE FELIPE V

Aunque la llegada masiva de metales preciosos desde América a España del siglo XVI al XVIII se suele asociar a la explotación de las célebres minas del Cerro de la Plata en la ciudad entonces peruana, de Potosí, no cabe centrar exclusivamente en el Perú el foco de la producción minera de oro y plata, sino que también otros dos territorios, el Virreinato de Nueva España (Méjico) y Nueva Granada (Colombia) también exportaron cantidades sustanciales de oro y plata en forma creciente a lo largo de todo el siglo XVI.
Inicialmente, el interés en la localización de metales preciosos se centra en el oro, con la mítica búsqueda de Eldorado reflejada tanto en las crónicas de la época como en las recientes películas Aguirre o la cólera de Dios de Herzog y Eldorado de Carlos Saura. El oro en los momentos iniciales de la conquista se cotizaba en Europa en una relación 10 a 1 con respecto a la plata, por lo que era lógico que fuera buscado con mayor avidez, especialmente en un tiempo en que los medios de transporte limitaban mucho el movimiento por tierra de grandes cantidades de metal.
En la baja Edad Media la mayor parte del oro circulante en Europa procede del Sudán, desde donde rutas de caravana lo transportaban a los puertos africanos del Mediterráneo donde era cambiado por comerciantes italianos, la mayoría genoveses y venecianos por manofacturas textiles en su mayor parte. Ya en la parte final del siglo XV la falta de oro circulante comenzó a amenazar con la estrangulación del incipiente desarrollo capitalista europeo estimulado por el desarrollo demográfico, alejado el peligro de las grandes epidemias que habían asolado Europa en épocas anteriores. La progresión del Imperio Turco, tras la caída de Constantinopla y el desplazamiento del eje de la navegación del Mediterráneo al Atlántico por obra de los descubridores portugueses y españoles fueron la causa principal de este agotamiento de las fuentes principales de oro para Europa.
Es por ello que las primeras minas en ser sistemáticamente explotadas son los yacimientos de oro de Buriticá abiertos en 1550 situados en el interior del continente americano, próximos a Cartagena de Indias (Nueva Granada) pronto utilizados para la exportación del metal amarillo. El máximo de la producción de oro se alcanzó en el decenio 1550-1560 con unas 20 toneladas descendiendo a unas 10 toneladas en el período 1570-1580 a causa de la atención creciente a la producción de plata mucho más abundante en otras regiones, y volviendo a incrementarse al final del siglo con unas 20 toneladas entre 1590 y 1600.
Por el contrario, la producción de plata en Nueva Granada, a diferencia de lo acaecido en Méjico y Perú, siempre tuvo un carácter subsidiario. Así, la acuñación de oro en Cartagena de Indias y Bogotá, iniciada en 1628 fue siempre muy abundante, contrastando con la reducida acuñación de plata solamente llevada a cabo en base al aprovechamiento de las cantidades de este metal que se obtenían como subproducto del proceso de refino del oro extraído de las minas. Razón por la que las acuñaciones macuquinas colombianas en plata son escasísimas alcanzando siempre en las subastas precios muy elevados, especialmente cuando son identificables Ceca y Ensayador y sobre todo las fechas.
Méjico comprendía un territorio en el que tradicionalmente era utilizado el oro para uso ornamental, tanto en joyería como para el adorno de objetos de uso religioso. Este oro era en la mayoría de los casos de origen aluvial siendo recolectado del lecho de determinados ríos. Una vez derrotado el Imperio Azteca, los españoles procedieron a la saca de la práctica totalidad del oro existente en joyas y ornamentos, para su fundición y envío a la península dónde su escasez era mayor y por tanto su precio más elevado. Agotada esta fuente se procedió a la recogida de pepitas de oro en el cauce de los ríos y posteriormente a la detección y explotación de verdaderas minas ya que la mayor parte de los yacimientos no podían ser explotados a cielo abierto.
Existe documentación respecto a la extracción de oro en las llamadas minas de Macuiltepec dentro de los dominios personales de Hernán Cortés. De esta documentación se desprende que la explotación se efectuaba bajo el régimen de encomienda en virtud del cual la población del lugar se comprometía a suministrar la mano de obra necesaria para la extracción del metal a cuenta de los impuestos debidos a Cortés en función de los derechos territoriales que les reconocía el Monarca. En este caso concreto se puede seguir el rendimiento de la mina a través de su producción que en 1540 era del orden de 10000 pesos (cada peso equivale a cuatro gramos de oro) para pasar a la tercera parte en 1544 y a la décima parte en 1547.
Teniendo en cuenta que como media en este período cada trabajador empleaba un mes en recoger un peso, cabe deducir que los rendimientos eran decrecientes ya que cerca del principio de siglo, cada trabajador recogía del orden de un peso diario. Esta disminución del rendimiento en la explotación de oro, orientó la minería mejicana hacia la extracción de plata que si bien era un metal de menor precio, por el contrario podía ser recuperado en explotaciones a cielo abierto y ser separado de la ganga a través del procedimiento de amalgamación con mercurio.
En cuanto a su distribución geográfica los yacimientos de oro se encuentran en la zona sur de Méjico donde la mano de obra no representaba un problema por corresponder a lugares donde los indios ya se encontraban integrados en la población sedentaria. Mientras que en los yacimientos de plata, en su mayoría, se encontraban en la zona norte donde un clima más seco impedía la inundación de las galerías y posibilitaba una explotación más sistemática. Las primeras minas de plata de alto rendimiento se situaron en Zacatecas, Guanajuato y Sombrerete. Posteriormente fue posible la explotación de minas situadas más al norte como la de San Luis de Potosí en base a convenios acordados con las tribus más belicosas que poblaban estos territorios.
Este procedimiento de amalgamación con mercurio ya era conocido en el siglo anterior siendo utilizado en las minas austriacas que proporcionaban la plata para las acuñaciones venecianas. Parece que la introducción del procedimiento en Méjico se debe al alemán Lomann, estando acreditado que Bartolomé de Medina recibió un Privilegio Real para aplicarlo a partir de 1557. De la utilidad del procedimiento y el aumento de productividad a que dio lugar, nos puede dar idea el brutal incremento de las importaciones de mercurio de Almadén para la amalgamación con plata que paso del orden de 1000 quintales en el quinquenio 1555-1560 a 3000 quintales en el quinquenio 1560-1565.
Este procedimiento permitió la extracción en filones menos ricos en plata ya que el mineral de plata se trituraba y amalgamaba con el mercurio en corrales cerrados utilizando los cascos de los caballos para machacar el material tras lo cual el mercurio se asociaba con la plata sin mayor consumo energético. Posteriormente, una vez beneficiada la plata, se extraía ésta mediante la volatización del mercurio.
La composición de la mano de obra para la minería de la plata era muy diferente en Méjico de lo qué lo sería posteriormente en Potosí en el Perú. Casi la mitad de los trabajadores eran de raza blanca, especialmente los encargados de las tareas más cualificadas, mientras que el resto eran indios siendo los trabajadores africanos en régimen de esclavitud una ínfima minoría por la dificultad de su adaptación a las condiciones de clima y trabajo.
Al encontrarse las minas de plata mejicanas mas distribuidas por el territorio de Nueva España y no concentradas en un cuasi único como ocurría en Potosí, su régimen de explotación no fue tan intensivo especialmente por la dificultad de reclutamiento de mano de obra india, poco abundante en las regiones del norte, por lo que si bien la producción durante el siglo XVII fue claramente inferior a la Potosí, sin embargo durante el siglo XVIII la plata mejicana llegaría a ser la base de la exportación de metal precioso a la península. De hecho, las ciudades de la minería de la plata: Zacatecas, Guanajuato, Guadalupe y Calvo, Chillahua, Alamos, Cualicán, Real de Catorce, San Luis Potosí, Hermosillo continúan su producción en el Méjico independiente durante el siglo XIX quedando establecidas en ellas las Casas de Moneda provinciales.
De esta manera, siguiendo un camino paralelo al de la extracción de plata, las acuñaciones mejicanas en todas las denominaciones declinan a lo largo de la parte final del siglo XVII durante el reinado del último de los Austrias Carlos II, a favor de las acuñaciones en plata de Potosí así como de la reabierta Ceca de Lima en 1684. Esta es la razón básica para la extraordinaria rareza de las piezas mejicanas de Carlos II de las que prácticamente nunca se publican ejemplares en los catálogos de subastas y que difícilmente podemos contemplar fotografiadas en los catálogos a los que nos venimos refiriendo, fuera de algunos escasísimos ejemplares redondos que se reproducen sistemáticamente a falta de ejemplares macuquinos normales disponibles.
Sin embargo, al comienzo de los años 30 del siglo XVIII la situación se invierte con los primeros síntomas de agotamiento de las minas de Potosí lo que hace otra vez rentable el pleno funcionamiento de las minas mejicanas que volverán a su plena capacidad de producción, haciendo que los ejemplares de 4 y 8 Reales de esta época vuelvan a ser accesibles para el coleccionista. En esta entrada analizamos un ejemplar de 4 Reales de esta primera época, la de Carlos II y, después, 4 ejemplares de 4 Reales del primero de los Borbones, Felipe V, ya en los primeros años de los 30 próximo ya el fin de la moneda mejicana macuquina que tendrá lugar en 1733.

                                                           

FIGURA 74.1

En la FIGURA 74.1 tenemos un 4 Reales acuñado en Méjico a nombre de Carlos II dentro del período de 1666-1700 correspondiente a este rey o en forma mas limitada al intervalo 1679-1698 respecto a cuyas fechas los catálogos de CALICO y CAYON nos sitúan ejemplares existentes. La pieza podría corresponder al ensayador G o L (Martín López) dependiendo de su fecha de acuñación. La fecha no es visible en absoluto, ni la marca de Ceca aunque necesariamente tuvo que ser acuñada en Méjico como corresponde a la presencia de la cruz de Jerusalem en su reverso.
El máximo interés de la pieza radica en que son visibles tres caracteres (OLV) del nombre del rey en el anverso lo que permite atribuirla con seguridad a Carlos II. También es visible la denominación de 4 Reales a la derecha del escudo, figurando el 4 invertido. La visibilidad de estos datos es especialmente rara ya que el procedimiento de acuñación de Méjico daba especial preferencia a la lectura de Ceca y Ensayador. Pese a su pobre aspecto, el grado de la pieza llegaría a VG, ya que algún detalle interior es visible en las almenas del castillo inferior derecha. El precio de una pieza de este tipo identificable, pero con una visibilidad media en F sería de el doble de los de Felipe IV que hemos mostrado en las FIGURAS 73.4 Y 73.5 por lo que llegaría al doble de 600 €, esto es 1200 €, lo que supondría un valor de 600 € en VG que coincide aproximadamente con la valoración de KRAUSE 2002 de 600 $ en VG para una pieza identificable. También nos parece adecuado en esta ocasión el criterio de KRAUSE de dividir por seis el valor de la pieza identificable para llegar a 100 € como precio de mercado si faltan fecha Ceca y Ensayador. PELLICER 1971 asigna a estas piezas un grado de rareza R4, sin reproducir ni asignar valor a ninguna de ellas. El precio de CALICO 2008, 800 € en VF para piezas identificables nos parece extraordinariamente bajo, ya que para nosotros, ejemplares para estas características alcanzarían los 2400 €. Mas alejadas aún de su actual precio de mercado nos parecen las estimaciones de CAYON 1998 de situar el valor de algunas fechas como el 1679L y el 1685L en el orden de 70.000 P.
El resto de las piezas que mostramos en esta entrada ya corresponden a ejemplares del reinado de Felipe V acuñados en el período 1730-1733 tratándose en este caso de ejemplares completamente identificables como suelen ser todos los de este período, acuñados además en unas cantidades mucho mas altas que las correspondientes a las piezas de Carlos II, en especial las de 4 Reales.

                                                      

FIGURA 74.2

La pieza de la FIGURA 74.2 es un 4 Reales acuñado en 1630 por Felipe IV en Méjico con el ensayador G. La pieza presenta desgaste generalizado con algunos vanos de acuñación como es inevitable en este tipo de piezas, alcanzando por tanto el grado F-. La visibilidad de los datos, 4 dígitos del año Ceca y Ensayador es completa. Esta pieza es valorada en PELLICER en 100 $ en G con una rareza R4. Nosotros estamos en línea con la estimación de KRAUSE 2002 que fija 100 $ en VG, 200 $ en F, 300 $ en VF y 500 $ en XF, por lo que nos quedamos con un precio de mercado de 165 € en F-. El valor asignado por CALICO, 600 € en VF (MBC/EBC) parece demasiado alto y el asignado por CAYON  1998, 30 000 O en F aunque pudo ser algo alto para la época, en estos momentos se ajusta al valor actual de la pieza.

                                                    

FIGURA 74.3

La pieza de la FIGURA 74.3 corresponde a un 4 Reales acuñado a nombre de Felipe V en el año 1731 en Méjico con el ensayador Francisco de la Peña o Felipe Rivas (F) de acuerdo con los datos que facilita PELLICER. La pieza tiene sus datos identificativos perfectamente visibles, 4 dígitos de la fecha Ceca y Ensayador. El grado de conservación lo podemos considerar como un tercio de grado inferior al de la pieza anterior, ya que aunque los castillos y leones del anverso están igualmente empastados, el relieve de los dígitos de la fecha es algo superior. Por tanto, nos atendríamos al grado VG+ al que correspondería un precio de mercado de 145 € (200 € en F). La valoración de CALICO 2008, 400 € y de CAYON 1998 se aproximan ya en el caso de esta fecha al valor actual de la moneda.
Con objeto de poder contemplar la evolución del precio de este tipo de piezas es de interés consignar aquí las valoraciones de VICENTI 1968 y de VICENTI 1978 en su catálogo general de la Moneda Española (1700-1868) que son 7000 P en VG y 15000 P en F (MBC) respectivamente, en la línea de lo qué ya hemos señalado de estabilidad del precio de estas monedas en pesetas corrientes de 1965 a 2000 y duplicación en la última década.

                                                      

FIGURA 74.4

Las dos monedas restantes que aparecen en las FIGURAS 74.4 Y 74.5 son de un tipo equivalente a los dos anteriores con la misma Ceca (Méjico) y Ensayador (F). La primera de ellas (FIGURA 74.4) tiene como fecha 1732 estando acuñado el 2 sobre un 1, lo que aumenta algo su rareza, mientras que la siguiente (FIGURA 74.5) es un 1732 sin sobrefecha. La valoración de ambas fecha en CALICO 2008 es la misma, 400 € en VF con la que nos mostramos en completo acuerdo al estimar nosotros un precio de mercado de 200 € en F que en este caso disminuiríamos hasta 180 € como consecuencia de la presencia de ligeras manchas de alquitrán en el reverso. La sobrefecha no está catalogada en ninguna de las dos ediciones de VICENTI a las que nos hemos referidos. La catalogación de CAYON 1998 70000 P nos parece algo alta, al referirse, en nuestra opinión, a una pieza en F.

                                                       

FIGURA 74.5

Por último, la FIGURA 74.5 corresponde al año 1732 sin sobrefecha en una conservación F a la que le correspondería un valor de 200 € que disminuiríamos a un precio de mercado de 125 € a causa de defecto de cospel en el anverso.

THE MEXICAN 4 REAL COBS OF PHILIP V

Although the influx of precious metals from America to Spain from the sixteenth to the eighteenth century is usually associated with the exploitation of the celebrated mines of The Cerro de la Plata in the in that time Potosí, city of Peru, the focus is not exclusively in Peru mine production of gold and silver, but also in other two territories, the Viceroyalty of New Spain (Mexico) and New Granada (Colombia) which also exported substantial quantities of gold and silver in a growing way throughout the sixteenth century.
Initially, the interest in locating precious metals was focuses on gold, with the legendary search for Eldorado reflected both in the chronicles of that time as in the recent movies Aguirre or The Wrath of God of Herzog and Eldorado of Carlos Saura. The gold in the initial stages of the conquest was trading in Europe at a ratio 10 to 1 with respect to silver, so it was logically more avidly sought out, especially at a time when ground transportation greatly limited the movement of large amounts of metal.
In the late Middle Ages the majority of gold in circulation in Europe comes from Sudan, from where the caravan routes carried it to the African ports of the Mediterranean where it was changed by Italian merchants, most of them Genoese and Venetian, by mostly manufactured textiles. At the end of the fifteenth century, the lack of gold began to threaten current strangulation of the emerging European capitalist development stimulated by the demographic development, away from the danger of major epidemics that had ravaged Europe in the past. The progression of the Turkish Empire, after the fall of Constantinople, and the shifting of the navigation from the Mediterranean to the Atlantic Ocean through the work of the Portuguese and Spanish explorers were the main cause of this depletion of the main sources of gold for Europe.
That is why the first mines to be systematically exploited are the gold deposits of Buritica opened in 1550 located within the Americas, near Cartagena (New Granada), soon used to export the yellow metal. The maximum of gold production was reached in the decade 1550-1560 with about 20 tons going down to 10 tons in the period 1570-1580 due to the increased attention to the production of silver, far more abundant in other regions, and returning to increase at the end of the century with about 20 tons between 1590 and 1600.
By contrast, the production of silver in New Granada, unlike what happened in Mexico and Peru, has always had an alternative characteristic. Thus, the coinage of gold in Cartagena and Bogota, which began in 1628 was always in large amounts, in contrast to the reduced silver coinage which was only carried out based on the use of quantities of this metal that were obtained as a byproduct of the refining process of gold mined. That is the reason for the coinage of Colombian silver cobs to be very few, reaching always very high prices in auctions, especially when they are identified the Mint and the Assayer and over all the dates.
Mexico was a territory where gold was traditionally used for ornamental functions, both in jewelry and in ornamental objects for religious purpose. This gold was in most cases alluvial, being collected in the bed of certain rivers. Once the Aztec Empire defeated, the Spanish came to the plundering of almost all the gold in jewelry and ornaments, for smelting and shipment to the mainland where the shortage was higher and hence its price higher. Having exhausted this source, they proceeded to the collection of gold nuggets in the beds of the rivers and subsequently to the detection and exploitation of real mines because most of the deposits could not be exploited in the open air.
There is documentation about the extraction of gold in the so-called Macuiltepec mines within the personal domain of Hernán Cortés. This documentation shows that the exploitation was done under the entrusting system by which the townspeople agreed to provide the necessary manpower to extract the metal on account of taxes owned to Cortes regarding the territorial rights recognized by the monarch. In this case, you can follow the performance of the mine through its production in 1540, which was around 10000 pesos (each peso is equivalent to four grams of gold) becoming the third part of it in 1544 and the tenth in 1547.
Considering that on average in this period each worker used a month to pick up a peso, it follows that yields were decreasing since near the beginning of the century, each worker picked the order of one peso a day. This decline in the exploitating performance of gold orientated the Mexican mining toward the extraction of silver, a metal that, even less expensive, on the contrary to gold, could be recovered in open air mining exploitation and be separated from the bargain ore through the amalgamation procedure with mercury.
In terms of the geographical distribution of gold deposits, they were found in southern Mexico, where manpower was not a problem because they correspond to places where the Indians were already integrated in the sedentary population. While most of silver deposits were in the north where drier weather prevented the flooding of the galleries and made possible a more systematic exploitation. The first silver mines of high performance were in Zacatecas, Guanajuato and Sombrerete. Later it was possible mining in the further north as in San Luis of Potosí on the basis of agreements signed with the warlike tribes who inhabited these territories.
This mercury amalgamation process was already known in the previous century being used in Austrian mines that provided the silver for the coinage of Venice. It seems that the introduction of this procedure in Mexico is due to the German Lomann, being established that Bartolomé de Medina received a Royal Privilege to apply it from 1557. Of the usefulness of the procedure and from the increased productivity that resulted, we can have an idea from the brutal increase in imports of Almaden mercury for amalgamation with silver that passed from about 1000 quintals in the period 1555-1560 to 3000 quintals in the period 1560-1565.
This procedure allowed the extraction of less rich veins of silver as the silver mineral was crushed and amalgamated with mercury in closed  pens using the  hooves to crush the material after what the mercury was associated with the silver without energy consuption. Then, once the silver benefited, it was extracted by volatilization of the mercury.
La composición de la mano de obra para la minería de la plata era muy diferente en Méjico de lo qué lo sería posteriormente en Potosí en el Perú. Casi la mitad de los trabajadores eran de raza blanca, especialmente los encargados de las tareas más cualificadas, mientras que el resto eran indios siendo los trabajadores africanos en régimen de esclavitud una ínfima minoría por la dificultad de su adaptación a las condiciones de clima y trabajo.
The composition of the manpower for silver mining in Mexico was very different than it would be later in Potosí in Peru. Nearly half of the workers were white, especially those in charge of the most skilled works, while the rest were Indians being African workers in slavery conditions a tiny minority because of the difficulty in their adaptation to climate and work conditions.
As the Mexican mines were more distributed throughout most of New Spain and not concentrated in a single place as in Potosí, their exploitation regime was not so intensive, especially due to the difficulty of recruiting Indian manpower, not abundant in northern regions, so that while production during the seventeenth century was well below the Potosí one, during the eighteenth century Mexican silver became the basis of the precious metal exports to the mainland. In fact, the mining towns of Silver: Zacatecas, Guanajuato, Guadalupe and Calvo, Chillahua, Alamos, Cualican, Real de Catorce, San Luis Potosí and Hermosillo continue their production in the independent Mexico during the nineteenth century being established in them their provincial mints.
Thus, following a parallel path to the extraction of silver, the Mexican coinage of all denominations declined throughout the late seventeenth century, during the reign of the last of the Habsburg, Charles II, in favour to the coinage in Potosí silver as well as the reopened Lima Mint in 1684. This is the basic reason for the extraordinary rarity of the Mexican pieces of Charles II of which practically never are published copies in auction catalogues and we can hardly see pictured in the catalogues to which we have been referring, apart from some very few round copies that are reproduced systematically  in the absence of normal cobs copies available.
However, in the early thirties of the eighteenth century, the situation is reversed with the first symptoms of exhaustion of the mines of Potosí, making again profitable the fully operational performance of the Mexican mines which returned to full production capacity, making the copies of 4 and 8 reales of this time again accessible for collectors. In this post, we analyze a copy of 4 reales of this first period, of Charles II, and then 4 copies of 4 reales of the first of the Bourbons, Philip V, in the early years of the thirties next to the end of the Mexican cob currency, which took place in 1733.
In Figure 74.1, we have a 4 reales minted in Mexico on behalf of Charles II in the 1666-1700 period corresponding to this king, or in a more limited extent, to the interval of 1679-1698 according to the dates of Calicó and Cayón’s catalogues situated the existing copies. The piece could correspond to the Assayer G or L (Martin Lopez) depending on its date of issue. The date is not visible at all, nor the mintmark, although it had to be minted in Mexico as corresponds to the presence of the cross of Jerusalem in its back.
The highest interest of the piece is the three visible characters (OLV) of the king's name on the front, allowing surely attribute it to Charles II. It is also visible the denomination of 4 reales on the right of the shield, appearing an inverted 4. The visibility of these data is especially rare because the procedure of issue of Mexico gave special preference to the readability of the Mint and Assayer. Despite its poor appearance, the degree of the piece come to VG, as some interior detail is visible in the battlements of the lower right castle. The price of an identifiable piece of this type, but with an intermediate visibility in F would be the double of those of Philip IV we have shown in Figures 73.4 and 73.5, therefore this one reach the double of 600€, this is 1200€, implying a value of 600€ in VG that roughly coincides with the valuation of 600$ of Krause 2002 for a identifiable piece in VG. It also seems appropriate at this time the Krause criterion of dividing by six the value of the identifiable piece to reach 100€ as market price without Mint, date and Assayer. Pellicer 1971 assigned to these pieces a degree of rarity R4, without reproducing or assign value to any of them. The price of Calicó 2008, 800€ in VF for identifiable pieces seems extremely low, because for us, copies of these features would reach 2400€. It seems even more away from their current market price the estimations of Cayón 1998 for placing the value of some dates as the 1679L and 1685L in the order of 70,000P.
The rest of the pieces shown in this post correspond to copies of the reign of Philip V coined in the period 1730-1733 in this case completely identifiable as all copies of this period usually are, also minted in quantities much higher than those corresponding to pieces of Charles II, especially those of 4 reales.
The piece of Figure 74.2 is a 4 reales coined in 1630 of Philip IV in Mexico with the Assayer G. The piece presents general wear with some holes from the coinage as it is inevitable in these pieces, reaching thus the level F-. The visibility of the data, 4-digit year, Mint and Assayer is complete. This piece is valued in Pellicer at 100$ in G with a rarity of R4. We are in line with the estimation of Krause 2002 that fixes 100$ in VG, 200$ in F, 300$ in VF and 500$ in XF, so we establish a market price of 165€ in F-. The value assigned by Calicó, 600€ in VF (MBC/EBC) seems too high and the one assigned by Cayón 1998, 30 000O in F, although it could be a little high for that time, now it conforms to the current value of the piece.
The piece of Figure 74.3 corresponds to a 4 reales minted in the name of Philip V in 1731 in Mexico with the Assayer Francisco de la Pena or Felipe Rivas (F) according to the data provided by Pellicer. The piece has its identification data highly visible, 4-digit date, Mint and Assayer. The degree of conservation can be considered as a third of a degree lower than the previous piece, because although the front castles and lions are also pasted, the relief of the digits of the date is a little higher. Therefore, we would abide to the degree VG+ to which correspond market price of 145€ (200€ in F). The assessments of Calicó 2008, 400€, and the Cayón1998 one approaches in the case of this date to the current value of the coin.
In order to contemplate the evolution of the price of these pieces type, it is of interest to mention here the valuations of Vicenti 1968 and Vincenti 1978 in his General Catalogue of the Spanish Coin (1700-1868) which are 7000P in VG and 15000P in F (MBC), respectively, in line with what we have already mentioned about the price stability of these coins in current pesetas from 1965 to 2000 and doubling in the last decade.
The two remaining coins shown in Figures 74.4 and 74.5 are of a type equivalent to the previous two with the same Mint (Mexico) and Assayer (F). The first one (Figure 74.4) is dated in 1732, being coined the 2 on the 1, increasing somewhat its rarity, while the next one (Figure 74.5) is a non over-dated of 1732. The assessment of both dates by Calicó 2008 is the same, 400€ in VF with which we show in complete agreement when we estimate a market price of 200€ in F, which in this case it decreases to 180€ as a result of the presence of slight traces of tar on the back. The over-date is not listed in any of the two editions of Vicenti to which we have referred. The cataloguing of Cayón 1998, 70000P, seems us rather high, referring, in our opinion, to a piece in F.
Finally, Figure 74.5 corresponds to the year 1732 without over-date in conservation F, which would correspond to a value of 200€, that falls to a market price of 125€ because of the default on the front blank.

 

 

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