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Jazz actual

Jazz actual (48)

20/05/2013

New York (II)

Un recorrido por algunos clubs de Manhattan

 

NewYork 2

Atardecer desde Top of de Rock, con Central Park en segundo término 

El artículo anterior (y éste que aquí inicio ha de considerarse continuación de aquel) lo terminé diciendo que escribiría sobre algunos de los locales de jazz de New York, de los muchos que hay. Así que voy a ello.

 

También escribí en ese artículo que hay varias guías y webs en las que orientarse y cité el ejemplo de la de Gordon Polatnick, que puede verse en http://www.ny.com/clubs/jazz/.

 

Cuando uno pasa seis días con sus seis noches en New York (como fue mi caso) y es aficionado al jazz querría ir cada tarde o noche a escuchar esta música a un local diferente, pero la disponibilidad no es total, hay muchas cosas que ver en New York y además no sólo de jazz vive el hombre. Y entonces surge la duda ¿elegir local? ¿elegir intérprete? ¿elegir estilo? Pero tampoco es cosa de comportarse como el asno de Buridán, indeciso, y dejar que pasen los días sin haber ido a ninguno de ellos. Claro que también ¿cómo no ir a Blue Note? el club de moda y en el que actúan los más famosos músicos, ¿cómo no asistir a una actuación de la Jazz at Lincoln Center Orchestra que dirige Wynton Marsalis? o ir al 55 Bar, el más antiguo de todos y uno de los speakeasies de los años de la prohibición, o al Village Vanguard o ir a ver la inmensa figura y escuchar la enorme voz de Sweet Georgia Brown (sí, como el famoso tema que compusieron en 1925 Ben Bernie y Maceo Pinkard con letra de Kenneth Casey) en el Arthur’s Tavern o al Smoke que nos describe Elvira Lindo en su libro Lugares que no quiero compartir con nadie o al Small o al moderno Blue Smoke Jazz Standard o a oír música afrocubana o latin jazz al Zinc Bar o a tantos otros. Y como no sería lógico que escribiera sobre lo que no he visto, me limitaré a aquello que he vivido.

 

Casi sobre la marcha (uno de ellos ya lo había reservado antes de emprender viaje) fuimos (el viaje fue familiar) a tres locales muy distintos a escuchar tres estilos también diferentes. Y estos fueron.

 

Una noche en Blue Note

 

Blue Note es uno de los clubs de jazz de mayor prestigio en el mundo (hablo del de NY, también lo hay en Tokyo, Nagoya y Milan). No se trata de uno de esos locales "de toda la vida" que existen en algunas ciudades de Estados Unidos y que tienen un sabor especial, porque abrió sus puertas en 1981, pero actualmente es uno de los más importantes. Basta repasar su calendario de actuaciones para darse cuenta de ello al comprobar que en este club actúan los músicos más célebres. Un club con muy buena acústica y una decoración agradable. Así que fue una de mis elecciones. Además, nuestros días en NY coincidieron con la actuación de Hiromi Uehara en Blue Note. Y si tenía interés en conocer Blue Note, qué decir de las ganas que tenía de ver a Hiromi en directo, después de escuchar grabaciones suyas y verla en algunos vídeos que hay en Internet. Y para evitar problemas reservé mesa con varios días de antelación e hice bien porque el local se llenó. Y allí nos fuimos, a ver y escuchar a Hiromi acompañada por el bajista Anthony Jackson y el baterista Simon Phillips, dos excelentes instrumentistas. Hiromi: The Trio Project. Un concierto en el que tocaron los temas del último CD que ha grabado el trío, Move, y que se acaba de poner a la venta en marzo de 2013. Move es el segundo CD de este trío y el noveno de Hiromi. Un disco que describe el "tiempo de un día", desde el despertar (Move) hasta el final del día (11:49 PM), los últimos 11 minutos antes de medianoche.

 

Blue Note 1

 Entrada de Blue Note

 

Blue Note 2 

Escenario de Blue Note

 

Hiromi Uehara es una joven (34 años) compositora y pianista japonesa, que empezó de niña a dar clases de piano. Los conocimientos adquiridos en su infancia y adolescencia en Japón a los que añadió posteriormente los del Berklee College of Music de Boston (donde fue alumna de Oscar Peterson y Ahmad Jamal) y sus cualidades innatas han hecho de ella una auténtica virtuosa del piano con una técnica depuradísima. Es capaz de embelesarte tocando temas melódicos o de música clásica, u otros más rítmicos en los que todo su cuerpo se llena de energía y es entonces cuando miras a sus manos y da la impresión de que el número de sus dedos se duplica. Uno se pregunta cuánta disciplina y cuántas horas de ensayo hay detrás de su virtuosismo. Como alguien ha dicho sobre la actuación de Hiromi: "brutal".

 

¿Cómo catalogar su estilo? La propia Hiromi ha dicho: "No quiero poner un nombre a mi música. Otras personas pueden darle un nombre a lo que hago. Es sólo la unión de lo que he estado escuchando y lo que he ido aprendiendo. Tiene algunos elementos de música clásica, tiene algo de rock, tiene algo de jazz, pero yo no quiero darle un nombre".

 

Para mí y creo que para cuantos estábamos allí será una noche difícil de olvidar. La vida se compone de instantes y algunos hay que gozarlos al máximo. Resultó espectacular ver a este trío. Lástima que, como se sirven cenas (el público podría ir ya cenado o hacerlo después, New York es la ciudad que nunca duerme), el ruido de los platos resultaba algo molesto, sobre todo en los temas más suaves y melódicos, como fue en la interpretación de Fantasy, el segundo de los temas que componen la Suite Escapism.

 

Un ambiente agradable en Arthur's Tavern

 

Pues también nuestra segunda noche de jazz fue un gran acierto. Me gustó mucho tanto el local como la música que escuché en él. No pude ir a ver a Sweet Georgia Brown, como era en principio mi deseo, porque sólo actuaba jueves y viernes. El jueves fue el día de mi llegada y resultó complicado y el viernes tenía reserva en Blue Note. Pero lo que vimos y escuchamos nos entusiasmó.

 

Empezaré por el local. Arthur's Tavern es un pequeño bar/club, inaugurado en 1937, ubicado en el West Village (como muchos otros) y que tiene un encanto y sabor especiales. Su programación es más o menos fija y es de los pocos en que no se cobra la entrada y las consumiciones tienen un precio bastante asequible. El local estaba lleno, pese a que el día era lunes, con un ambiente juvenil, simpático, informal y muy agradable.

 

Arthur's Tavern 1 

Entrada de Arthur's Tavern

 

Arthur's Tavern 2 

El magnífico ambiente de Arthur's Tavern

 

Esa noche tocó un grupo de House Rockin' Blues (así estaba anunciado), formado por James Lewis (guitarra y voz), Francesco Beccaro (bajo) y Jason Patterson (batería), que cautivó con su música a cuantos allí estábamos. A ellos se unió en algunos temas otro joven cantante (supongo que amigo del grupo) con una extraordinaria voz. Además, nosotros tuvimos la fortuna de conseguir una mesa en primera línea, junto al escenario, y apreciar de cerca sus interpretaciones.

 

Lo que no acabo de entender es esa costumbre de anteponer el término House a muchos estilos o géneros de música, desde que se empezó a denominar Chicago house y más tarde house music a un tipo de música disco hacia 1980.

 

Desde que John Mayall, allá por la segunda mitad de la década de 1950, aprovechando el éxito que ya había alcanzando el rock, comenzara a fusionar el jazz y el blues con el rock, han sido muchos los intérpretes y los grupos que han hecho este tipo de música, empezando por el propio grupo que creó Mayall, John Mayall & the Bluesbreakers, en el que tocó Eric Clapton antes de crear Cream junto a Jack Bruce y Ginger Baker, todos ellos británicos. Cream (que yo descubrí en aquella época a través de mi hermano Fernando) fue una banda magnífica y mítica que marcó el camino a muchas otras, aunque sólo durara poco más de dos años, entre 1966 y 1968 (los tres se han vuelto a juntar posteriormente en algunas ocasiones puntuales y ya dejo de hablar de Cream porque de seguir haciéndolo puede alargarse este post en demasía).

 

Este estilo (rockin' blues) se ha denominado a lo largo del tiempo de varias maneras, jazz-rock, blues-rock, electric-blues o blues contemporáneo, siempre teniendo en cuenta que su origen es el rhythm and blues (R&B). Esta clase de fusiones son difíciles de clasificar. Y si hacemos caso de la cantidad de nombres que se vienen dando últimamente a distintos (?) géneros de música dentro del jazz, del blues y del rock, se podrían llenar varias páginas sólo con relacionarlos. No soy muy amigo de tanta "atomización". El caso es que la banda que vimos en Arthur's Tavern me impresionó muy gratamente. Y aquí dejo el enlace a un vídeo de una de sus actuaciones de aquella noche.

 

La última noche a Village Vanguard

 

Y en esta ocasión, nuestra última noche en NY, mis expectativas no acabaron de satisfacerse del todo. Y no es que no me gustara el local o el grupo que tocó esa noche, pero intentaré explicarme. Village Vanguard es un club muy famoso, de los más antiguos que existen, se inauguró en 1925 cuando el jazz en NY empezaba a estar en sus mejores momentos. Es un local agradable, con una iluminación cálida y buena acústica y los músicos que escuchamos son realmente buenos, se trataba de Terell Stafford Quintet, con Terell Stafford a la trompeta, Tim Warfield en el saxo, Bruce Barth al piano, Peter Washington con el contrabajo y el baterista Dana Hall, todos ellos grandes músicos.

 

 Village Vanguard

Entrada de Village Vanguard

 

Terell Stafford es uno de los mejores trompetistas estadounidenses del momento y actualmente es Director de Estudios de Jazz y de la Cátedra de Estudios Instrumentales en la Universidad de Temple. Durante varios años tocó en la banda del pianista McCoy Tyner, quien le introdujo en el estilo Bebop. También estuvo tocando en la Jazz at Lincoln Center Orchestra, que dirige Wynton Marsalis y es posible, al menos es mi impresión o me inclino a creerlo, que Marsalis le haya contagiado o imbuido esa seriedad y disciplina características de su orquesta que hace que el músico se distancie un poco del público y no conecte con él. Y para mí, no cabe duda, el jazz en directo necesita de una conexión músico-público que en esta ocasión no se dio. Así que, aun reconociendo la gran categoría de los músicos, el concierto resultó algo frío. Creo que hasta abusaron de los "solos" sin la ligazón necesaria y en detrimento del concepto armónico que ha de tener cualquier interpretación musical. Quizá también la seriedad que transmitían los músicos (todos ellos encorbatados) y que el local no estuviera lleno contribuyeran a esa frialdad.

 

 

Y ese fue mi recorrido por los clubs de jazz de Manhattan. Me hubiera gustado ampliarlo a más locales, pero no pudo ser por falta de tiempo. Estuve en algunos otros, fuera de horario de actuaciones y sólo por conocerlos ¿con vistas a un próximo viaje? no es fácil, pero nunca se sabe. Como decía Jacques Vaché, "los viajes forman a la juventud" (y a los demás también, añado).

 

 

 

 

Domingo 28 de Abril de 2013 17:36

New York (I). Desde los inicios hasta hoy

por Leopoldo Simó

28/04/2013

New York (I)

Desde los inicios hasta hoy

 

NewYork I

Vista de Manhattan desde el puente de Brooklyn

 

Bueno, bueno, New York. Brooklyn, Queens, The Bronx y por encima de todo Manhattan con sus barrios, una locura para los amantes del jazz (y de algunas otras cosas). Porque si New Orleans es la cuna del jazz y sigue siendo un paraíso para esta música, New York es la ciudad donde más actuaciones de jazz hay y en la que todos los músico de jazz sueñan tocar en algún momento de sus vidas, la meca del jazz. Y ya que acabo de pasar una semana en New York, no me queda otra que dedicarle un par de artículos. Éste es el primero.

 

Pero empezaré por el principio, por decir brevemente cómo llegó el jazz a New York y cómo se consolida lo que terminó conociéndose como estilos Chicago y New York. Es difícil precisar cuál es el origen del jazz, porque cualquier manifestación artística tiene unos antecedentes. En el caso del jazz los antecedentes son las manifestaciones musicales de los esclavos africanos liberados tras la finalización de la Guerra de Secesión de Estados Unidos en 1865 (algo sobre esto puede leerse en el artículo dedicado al estilo Dixieland, tercer artículo en este mismo blog). Cuando esa música de origen africano, que cristaliza en el blues, gospel o ragtime, se encuentra con la música occidental llegada de Europa, que le aporta la armonía y melodía, se produce una conjunción entre ambas que es lo que "puede dar" origen al jazz. Lo anteriormente dicho es discutible y opinable (y por eso el entrecomillado), porque si leemos lo que han escrito algunos musicólogos e historiadores de este tema veremos que hay opiniones diferentes. Lo que es incuestionable es que estas primeras manifestaciones musicales de jazz se producen en algunos Estados del Sur, principalmente en Tennessee y Louisiana. Y la capital de Louisiana no es otra que New Orleans. Y aquí sí que ya está todo el mundo de acuerdo en que, sean cuales sean sus antecedentes y orígenes, el jazz se consolida en New Orleans.

 

Y eso ocurrió en los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, periodo en que New Orleans se convirtió en una ciudad alegre, con música en las calles, importante vida nocturna, numerosos bares y clubs y aumento de la prostitución. Y esto hizo que sus autoridades municipales adoptaran la decisión, en el año 1897, de circunscribir estas actividades a una zona o barrio concreto de la ciudad, que se denominó Storyville, tomando su nombre del concejal que lo propuso, Sidney Story. Storyville se convirtió así en un barrio de ocio, lleno de clubs nocturnos en los que recalaron todos los músicos de la ciudad para tocar, dando origen a las primeras bandas de jazz importantes. Y así fue hasta el año 1917 en que las autoridades federales, por encima de las municipales, decidieron acabar con esa situación y aprobaron el cierre e incluso la demolición de muchos edificios para construir un nuevo barrio. Pero a esas alturas ya eran muchas las bandas e intérpretes que se habían hecho famosos y ante esa situación decidieron emigrar a otras ciudades, principalmente Chicago y New York, ciudades altamente pobladas y con suficiente vida nocturna y locales en los que actuar, además de ser ciudades en las que había dinero. Varios de estos músicos, como Jelly Roll Morton, Joe King Oliver o Louis Armstrong, que ya estaba tocando con King Oliver, se incorporaron a orquestas locales que tenían una mayor presencia de músicos blancos y más basadas en los aspectos melódicos y los arreglos orquestales escritos que en la rítmica y la técnica de improvisación que llegó de la música hot de New Orleans. La conjunción de estos dos estilos, la aportación que hizo cada uno de ellos al otro, más la incorporación de algunos instrumentos nuevos como el saxofón y la consolidación de los "solos" como parte integrante de las interpretaciones fue lo que creó un estilo nuevo que se reconoció definitivamente como New York con la aparición de la orquesta de Fletcher Henderson. El estilo New York se mantuvo como imperante durante la década de 1920 y hasta la llegada de la llamada era del Swing.

 

Los diferentes estilos de jazz se han ido sucediendo y superponiendo sin desbancar ninguno de ellos a su precedente y conviviendo todos. Y en New York, que es una ciudad cosmopolita donde las haya, así es, porque si buscas Dixieland lo tienes, al igual que Blues, misas Gospel, Boogie-Woogie, Swing, Bebop, Cool, Latin o cualquier otro estilo, si bien es cierto que no olvida que fue la ciudad que creó un nuevo estilo de componer e interpretar jazz que revolucionó esta música abriéndola al mundo entero.

 

Y ahora debería dar un salto en el tiempo para situarme en la actualidad del jazz en New York. Pero antes de entrar en materia, de hablar del panorama actual del jazz en New York, de sus locales y de algunas de las actuaciones a las que he podido asistir, quiero hablar de la visita que hice, muy especial para mí, a la Casa Museo de Louis Armstrong. Si hay un músico que el mundo entero, aficionados o no, identifica con el jazz, ese es Armstrong. Nacido en un barrio pobre de New Orleans, empezó a tocar la corneta y más tarde la trompeta en la banda del reformatorio para niños abandonados en el que pasó algunos años de su infancia, quizá fuera ese el motivo por el que se ocupó tanto de los niños durante su permanencia en New York, que fue la mayor parte de su vida. Cuando salió del reformatorio con trece años, empezó a tocar en algunos de los locales de Storyville, compaginándolo con trabajos esporádicos que iba consiguiendo. Fue entonces cuando conoció al trompetista Joe King Oliver. Tras el cierre de Storyville, King Oliver marchó a Chicago y cuando creó su propia orquesta llamó a Armstrong para que se uniera a ella. Dos años más tarde, en 1924, Louis Armstrong estaba tocando con una de las mejores orquestas de New York, la de Fletcher Henderson. A partir de ahí su carrera fue fulgurante, convirtiéndose en el músico de jazz más conocido internacionalmente. Su enorme popularidad es comparable a la alta consideración que ha tenido siempre de la crítica más exigente. Y esa unión del aplauso cuantitativo y cualitativo es algo que han conseguido muy pocos.

 

Así que nos fuimos (el viaje fue familiar) a ver su casa de Corona en Queens, en la que vivió con su cuarta y última esposa, Lucille, desde 1943 hasta su fallecimiento en 1971, y que ha sido declarada monumento histórico. Necesitaba yo respirar, sin ningún tipo de fetichismo, el ambiente de esa casa, además de visitarla por el interés que tienen los objetos, colecciones y grabaciones que en ella se exhiben. Las visitas son guiadas cada hora dentro del horario establecido, que puede consultarse en su web http://www.louisarmstronghouse.org. Fui a verla y aquí dejo una pequeña muestra fotográfica de mi visita.

 

HouseLouisArmstrong1 

Fachada principal y jardín de la Casa Museo de Louis Armstrong

 

HouseLouisArmstrong2 

Placa conmemorativa de la designación como monumento histórico

 

Como en muchos otros lugares, no se permiten las fotos en el interior.

 

Y ahora sí, ya me centro en el panorama actual del jazz en New York y en las interesantes propuestas que ofrece, empezando por relacionar algunos de los clubs y locales más conocidos.

 

La mayoría de los clubs de jazz de New York se encuentran en Manhattan y quizá el más antiguo de todos sea el 55 Bar, abierto en 1919, que fue una de las tabernas en las que se servían bebidas alcohólicas clandestinamente en la época de la prohibición (locales conocidos con el término de speakeasy), un local pequeño con una entrada difícil de identificar y donde hay actuaciones de jazz todos los días. Otros locales que se pueden incluir en el grupo de los que perduran desde antes de la segunda guerra mundial son el Village Vanguard, abierto en 1925 y que es uno de los clubs de jazz más famosos del mundo, y Arthur's Tavern que existe desde 1937 o ya años más tarde Birdland (1949), tomando el nombre de uno de los saxofonistas más grandes de esa época (y de todas), Charlie Parker, apodado "Bird", un club que ha tenido dos ubicaciones diferentes antes de la actual, situada en el Midtown, en la calle 44 y no muy lejos de Times Square.

 

Birdland 

Birdland Jazz Club

 

Birdland fue un club de jazz que marcó una época en las décadas de los 50 y 60 del siglo XX, años en los que pasaron por este club los mejores intérpretes del momento, y que en los últimos tiempos ha vuelto a ser un referente del jazz mundial.

 

Otros locales más actuales y conocidos mundialmente son Small, Smoke, Jazz Standard y por supuesto Blue Note y Jazz at Lincoln Center que se encuentra dentro del Time Warner Center. Y dejemos para los más snobs y económicamente fuertes el Café del Hotel Carlyle, donde Woody Allen toca el clarinete con la New Orleans Jazz Band todos los lunes.

 

Pero hay tantos clubs, restaurantes y locales en New York en los que escuchar jazz que quizá lo mejor sea remitir a los lectores a alguna de las webs que los recogen y una de las más completas es la de Gordon Polatnick, que se puede visitar en http://www.ny.com/clubs/jazz/ y hay unas cuantas más.

 

Cada uno de estos locales merecería un artículo específico, pero para ese menester sería necesario haber estado algo más de una semana. Así que me centraré sólo en algunos de ellos, pero eso será en el siguiente artículo.

 

 

 

 

 

 

07/03/2013

Festivales. De Newport a Montreux (pasando por Montreal)

 

Sería un ejercicio prácticamente imposible escribir sobre todos los festivales de jazz que se celebran en el mundo en el transcurso de un año -ni tan siquiera relacionarlos, hay más de mil y siempre se quedaría alguno fuera-, así que dedicaré este artículo o post a dos de los festivales más importantes y más veteranos de cuantos se celebran en la actualidad. Uno en el continente americano, el de Newport en USA, y otro en el continente europeo, el de Montreux en Suiza. Aunque ninguno de los dos fue el pionero de los festivales de jazz. Los primeros se celebraron en Francia, en Niza y Paris, el año 1948, pese a que el jazz sea un producto genuinamente norteamericano.

 

Newport Jazz Festival

 

Posiblemente el festival de Newport, en Rhode Island, sea el más conocido y sobre el que más se ha escrito y del que han quedado en el recuerdo de muchos aficionados algunas de las más célebres actuaciones, de las que se seguirá hablando durante muchos años. En el año 1953 el matrimonio formado por Louis y Elaine Lorillard, millonarios de Newport, conocieron al empresario George Wein, propietario de algún club de jazz de la ciudad, y le encargaron la organización de un festival de jazz. El primer festival de jazz de Newport se celebró los días 17 y 18 de julio de 1954 y en él actuaron algunos de los más afamados intérpretes de la época, como Oscar Peterson, Dizzy Gillespie, Gerry Mulligan, Billie Holiday, Lee Konitz o Ella Fitzgerald, reuniendo a 6.000 espectadores. Desde aquel festival al del 2012, al que asistieron más de 200.000 personas, no ha habido un solo año que haya dejado de celebrarse y van 59 ediciones. Siempre en tres días (salvo el de 1954 que fueron sólo dos), viernes, sábado y domingo de los meses de julio o agosto. En 1972 George Wein trasladó el festival a New York y en 1981 lo devolvió a Newport aunque durante varios años se mantuvieron las dos sedes.

 

 NewportJazzFestival1959

Asistencia a una sesión del Newport Jazz Festival de 1959

(Fotografía de Jack Eden)

 

Todos estos datos pueden consultarse y ampliarse en muchos de los libros y publicaciones sobre historia del jazz y también hay información, aunque bastante escueta, en la web oficial del festival, http://newportjazzfest.net/. La edición de 2013 está anunciada para los días 2, 3 y 4 de agosto.

 

Después de muchos años aún continúa hablándose de algunas actuaciones memorables en los primeros años del festival; el solo de trompeta de Miles Davis en Round Midnight en el año 1955, quizá más memorable aún porque supuso el reencuentro de Davis con la música tras unos complicados años envuelto en el consumo de heroína; el solo de saxo de Paul Gonsalves con la orquesta de Duke Ellington tocando Diminuendo and Crescendo in Blue en el festival de 1956 y sobre el que muchos críticos e incluso el propio Ellington coinciden en que significó el revival de su orquesta que parecía emprender un declive o la actuación de tres de las más grandes vocalistas que ha dado el jazz, Ella Fitzgerald, Billie Holiday y Carmen McRae, en el de 1957. Su actuación en el festival de 1957 ha quedado grabada en un disco editado por Verve Records, con los 22 temas que interpretaron estas tres grandes divas del jazz. Tres voces diferentes para un nivel de excelencia similar.

 

Son muchos los intérpretes que han sido año tras año habituales de este festival, pero merece una mención especial el caso del pianista Dave Brubeck, que con su cuarteto ha actuado en la casi totalidad de las ediciones desde su primera actuación en la de 1955. Aún tocó en el festival de 2011, cuando contaba 90 años de edad. Y sirva esto como mi homenaje personal a Dave Brubeck, que falleció el 5 de diciembre de 2012, el día anterior a cumplir 92 años, y nos ha dejado algunos temas inolvidables, como Take Five que popularizó su cuarteto y que compuso uno de sus miembros, el saxo Paul Desmond. Take Five es uno de los temas más famosos y más interpretados de la historia del jazz. Un gran tema que últimamente he escuchado en directo interpretado por Larry Martin Band y en el que se lucen especialmente Domingo Sánchez al piano y el propio Larry a la batería. En la versión de LMB no hay saxofón, pero lo suple la preciosa voz de Sheila Blanco. Otro de los temas míticos de Dave Brubeck Quartet es Rondo in Blue a la Turk, un increíble diálogo entre piano y saxo.

 

Para la edición de 2013, que se celebrará en los escenarios habituales de International Tennis Hall of Fame y Fort Adams State Park, están anunciadas las actuaciones de Natalie Cole, Danilo Pérez, Herbie Hancock, Esperanza Spalding, Michel Camilo, Anat Cohen, Chick Corea, Dizzy Gillespie Big Band bajo la dirección de Paquito D'Rivera, Hiromi Uehara, Miguel Zenón, Luis Perdomo, entre otros grandes músicos.

 

 HiromiNewport

La pianista y compositora Hiromi Uehara en el Newport Jazz Festival de 2011

(Fotografía de Ayano Hisa)

 

Este año 2013 se cumplirá la sexagésima edición del Newport Jazz Festival y estos sesenta años de historia del festival son también un compendio de los últimos sesenta años de jazz en el mundo, porque el festival de Newport, siendo como es el más importante del mundo, ha sido y es un reflejo de la evolución del jazz, de cómo se mantiene lo clásico y de cómo se han ido incorporando diferentes estilos.

 

Montreux Jazz Festival

 

El festival de Montreux es uno de los más tradicionales de los muchos que se celebran en Europa. Y se debe al empeño del ciudadano suizo Claude Nobs, natural de Montreux, que en 1967 vio realizado su sueño cuando consiguió celebrar la primera edición del festival, convirtiéndolo al transcurrir de los años, con su tesón y trabajo, en uno de los festivales de música de mayor proyección internacional, por el que han desfilado los más grandes intérpretes de jazz y de otros estilos. Porque si bien es cierto que el jazz es la música predominante en este festival, no es la única, pues también se dan cita el rock, pop, folk, reggae y otros estilos, con intérpretes como Eric Clapton, Carlos Santana, David Bowie, Sting, Alanis Morissette, Bob Dylan, Jimmy Cliff o Paco de Lucía que han actuado en distintas ediciones del festival. Claude Nobs (Funky Claude, como le apodó Deep Purple en su canción Smoke on the Water) falleció el 10 de enero de 2013 tras sufrir un accidente esquiando. Tenía 76 años de edad. Claude Nobs y George Wein, dos personas que han hecho mucho por el jazz y han dedicado su vida a internacionalizar esta música.

 

El festival de Montreux se celebra durante varios días de los meses de junio o julio y en distintos lugares de la ciudad, aunque las actuaciones principales se ofrecen en los dos auditorios que hay en el Centro de Convenciones y Música de Montreux.

 

Dentro del festival se celebran algunos concursos para instrumentistas y vocalistas (Montreux Jazz Competitions) que ofrecen a jóvenes talentos una oportunidad para hacerse un nombre en el mundo del jazz.

 

La 47ª edición tendrá lugar los días 5 a 20 de julio de 2013 y será la primera que se celebre sin Claude Nobs, a quien se le tributó un merecido y emotivo homenaje en Montreux el 8 de febrero de 2013.

 

 PosterMontreuxJazz

Poster Oficial de la 47ª edición (Oscar Oiwa Studio)

 

Festival International de Jazz de Montreal

 

El Festival Internacional de Jazz de Montreal es el festival de los records o al menos es lo que pretende ser. Mayor número de músicos, mayor número de conciertos, mayor número de espectadores, ... Es una especie de Gran Parada musical en la que los habitantes de Montreal y los visitantes participan y disfrutan de los numerosos conciertos gratuitos que se celebran al aire libre durante dos semanas (en 2013 del 27 de junio al 7 de julio). Claro, que también los hay (conciertos) de pago, en auditorios, teatros y salas. Es un festival que posibilita la participación de intérpretes noveles, para los que es una excelente plataforma de lanzamiento. En 1980 tuvo lugar la primera edición y aunque hay bastantes festivales más antiguos, éste es uno de los más famosos.

 

 

Como digo al principio, son más de mil los festivales de jazz que se celebran anualmente y con diferentes formatos, desde el formato clásico de los festivales de Newport, Montreux (aunque abierto a otras músicas), Berlin, Vitoria, San Sebastián o Buenos Aires a otro tipo de formato, como los de Barcelona, Madrid o Londres, en los que simplemente se potencia las actuaciones de jazz durante su duración, el de Paris que se celebra durante los fines de semana de junio y julio en Parc Floral de Paris (al margen de los que programan algunos de sus distritos o barrios, ya escribí sobre el de Saint Germain des Prés en un artículo anterior) o aquellos que están dedicados a un estilo o género determinado, como el Festival Internacional de Dixieland de Tarragona o los de Latin jazz que se celebran en varias ciudades. Pocos ejemplos para tantos como se celebran. Seguramente son muy pocos los países en los que no haya uno o varios festivales de jazz.

 

Thanks to Ayano, Melanie, Carolyn, Elise and Oscar for the given facilities to include images.

 

 

 

Lunes 28 de Enero de 2013 23:14

Las Huellas de Jorge Pardo

por Leopoldo Simó

28/01/2013

Las Huellas de Jorge Pardo

 

El 15 de enero de 2013, en el Théâtre du Châtelet de Paris, tuvo lugar la entrega de los premios que anualmente concede la prestigiosa Academia del Jazz francesa. Un palmarés con 10 categorías de premios y en esta última ocasión, el de mejor músico de jazz europeo ha sido concedido a Jorge Pardo, frente a los otros dos nominados, que eran George Gruntz (pianista suizo que falleció el 10 de enero de 2013) y Michael Wollny (joven pianista alemán). Jorge Pardo es el primer músico español al que se otorga este galardón.

 

Premio Jorge pardo 

Premios 2012 de l'Académie du Jazz (Jorge Pardo junto a Victoria Abril, que le entregó el premio)

 

Y este premio que ha recibido Jorge Pardo (uno más de los otorgados en su extensa carrera) es merecidísimo, no sólo porque durante 2012 ha sido uno de los grandes protagonistas del jazz europeo y mundial, sino porque su trayectoria musical está llena de grandes trabajos y numerosos éxitos. Y siendo así, ya no podía dejar pasar más tiempo sin que en este modesto blog rindiera tributo a este excelente músico.

 

Se habla de Jorge Pardo como de una de las figuras fundamentales de la fusión del jazz con el flamenco y así es, pero sería simplificar demasiado su trayectoria reducirlo sólo a eso. Porque Jorge Pardo es algo más, es un músico muy completo. Nacido en Madrid en 1956, entró en el Conservatorio a los 14 años para dedicarse a los instrumentos de viento y enseguida se encontró atraído por el jazz y hoy es reconocido como uno de los saxofonistas y flautistas de mayor prestigio. También fue uno de los que pasó por el Jazz forum (aula de jazz) de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, un auténtico vivero de músicos. Empezó tocando con músicos como Jean-Luc Vallet, Lou Bennett, David Thomas, Vlady Bas, Jayme Marques, Tete Montoliu o Pedro Iturralde, después formó parte del grupo Dolores con Pedro Ruy Blas (una "comunidad de músicos", como dice el propio Jorge) y fue en ese tiempo cuando coincidió con Paco de Lucía, grabando un primer disco con él (al que luego seguirían otros cuatro). Eran los años finales de la década de 1970 cuando también colaboró con Camarón, con quien grabó dos discos (La Leyenda del Tiempo y Viviré). Y a partir de ahí el jazz-flamenco va unido a su nombre y ha incorporado el saxo y la flauta travesera a este género. En los últimos años ha colaborado con frecuencia con los pianistas Chano Domínguez y Chick Corea, otros de los grandes nombres del jazz latino, y ha tocado en los escenarios de medio mundo y participado en varios de los festivales de jazz más importantes.

 

Pero Jorge Pardo es, sobre todas las cosas, un creador. Un creador musical que tiene varios proyectos en marcha. Y uno de los últimos y de los más interesantes es el que Jorge Pardo ha denominado "Huellas" y que posiblemente, además de la trayectoria musical de Jorge, ha tenido mucho que ver en la concesión del premio de la Academia de Jazz francesa. Huellas es un conjunto de 18 temas compuestos por él en cuya grabación han intervenido numerosos músicos y numerosos instrumentos. Fue presentado en el Festival de Jazz de Terrassa de 2012 (uno de los festivales de jazz más importantes de cuantos se celebran en España, que ya cuenta con 31 ediciones). El 16 de marzo de 2012, en el festival de Terrassa, tocaron, junto con Jorge Pardo, Josemi Carmona (guitarra), David Pastor (trompeta), Bandolero (percusión), Pablo Báez (contrabajo) y Marc Miralta (batería y marimba). Los 18 temas que componen Huellas (bulerías, rumbas, fandangos, zambras, tangos, ...) se han recopilado en un CD doble que va camino de convertirse en un referente del flamenco-jazz.

 

Otro de sus proyectos es su trío con Carles Benavent (bajo) y Tino Di Geraldo (batería) con los que ha grabado dos discos. El segundo, "Sin Precedentes", fue elegido mejor disco de jazz del año en la XIV edición (2010) de los Premios de la Música de España. O el otro trío, D'3, que forma junto a Francis Posé (contrabajo) y José Vázquez "Roper" (batería). Y fui a ver a D'3 a la Sala Clamores de Madrid el 26 de enero de 2013. He ido en no pocas ocasiones a Clamores, pero no sé si alguna vez lo había visto con tanto público como esa noche, porque estaba totalmente lleno. Tanto fue así, que Germán y Manuel se las vieron y se las desearon para ubicar a la clientela, lo que supuso un cierto retraso en el comienzo del concierto. Expectantes estábamos cuando apareció el trío en el escenario. Comenzaron tocando el tema "Sal y pimienta", una guajira preciosa que está incluido en el cuarto y último (por ahora) disco de este trío, "Sobre la marcha". Jorge tocando el saxo tenor, que luego alternó con la flauta y el saxo soprano, acompañado por esos dos excelentes instrumentistas que son Francis Posé, magnífico al contrabajo, y José Vázquez "Roper", un portento en la batería. Tocaron varios de los temas que están incluidos en sus discos, composiciones propias, y algún tema que Jorge había interpretado con Camarón o Paco de Lucía. Jazz y Flamenco, en ocasiones con algún aderezo de la música del Magreb. El público madrileño estaba deseoso de verles, tras el último premio otorgado a Jorge Pardo y el concierto fue un verdadero éxito.

 

 Jorge Pardo

 

 

 Trio D3

Tres imágenes del concierto de D'3 (Madrid, Sala Clamores, 26 enero 2013)

 

Y hay más proyectos, como el que le ha llevado a colaborar con el compositor y arreglista Toni Cuenca y la Orquesta Sinfónica de las Islas Baleares para programar una serie de conciertos. De nuevo una manera de demostrar la universalidad e intemporalidad de la buena música.

 

Y estas son algunas de las huellas que va dejando Jorge Pardo en el flamenco-jazz, en el jazz latino, en el jazz y en la música en general. Las seguiremos.

 

 

17/12/2012

 

La formación de jóvenes intérpretes

 

 

Joan Chamorro y la Sant Andreu Jazz Band

 

En esta vida todos nos hemos encontrado con proyectos muy atractivos que han despertado nuestro interés, pero a los que yo he dado siempre mayor importancia es a aquellos que tienen como finalidad la formación del ser humano. Por eso, cuando conocí el proyecto de la Sant Andreu Jazz Band, el entusiasmo que en mí despertó me invita, casi me exige, a escribir sobre él. Por supuesto que no es el único de estas características, porque proyectos, iniciativas y escuelas de formación musical de jóvenes hay muchos, pero éste me parece especial, quizá por su metodología, quizá porque cuida tanto el crecimiento musical de sus miembros como el personal, quizá por el entusiasmo que se aprecia en los niños y adolescentes que componen la Sant Andreu Jazz Band, quizá por el que transmite su director, Joan Chamorro, o quizá por todo ello.

 

Joan Chamorro es un poliinstrumentista (saxos, contrabajo, flauta, clarinete, corneta y piano) que lleva muchos años en esto del jazz y que ha realizado cerca de 50 grabaciones con diferentes grupos y orquestas. Ha tocado con músicos de gran renombre y en la mayoría de los festivales que se celebran en España (Barcelona, Terrassa, Madrid, San Sebastián, etc.). Trabaja de manera estable en la Barcelona Jazz Orquesta, Big Acustic Band y Big Latin Band. Actualmente es profesor del Taller de Musics de Barcelona y de la Escuela Municipal de Música de Sant Andreu. Tiene en su haber varios premios, tanto con su grupo como con la Sant Andreu Jazz Band, de la que es director desde su creación en el año 2006. La finalización de sus estudios de guitarra clásica y saxo clásico le permitieron dar clases en la Escuela Municipal de Música de Sant Andreu y fue allí donde empezó a fraguarse la idea de crear la Sant Andreu Jazz Band, posiblemente la banda de jazz con los integrantes más jóvenes (sus edades van desde los 8 hasta los 18 años) de cuantas pueda haber en el mundo. Hay un potencial enorme en los miembros que componen esta banda y estoy convencido de que, si quieren, pronto veremos a muchos de ellos triunfando en los escenarios y en el mundo discográfico. Ken Peplowski, uno de los mejores clarinetistas actuales, ha dicho de ellos: "He viajado por todo el mundo y no había visto nunca nada igual. Ahora, lo único que puedo hacer es volver a New York y contarlo".

 

 SAJB

Sant Andreu Jazz Band (fotografía de Lili Bonmati)

 

En http://www.sant-andreu.com/cultura/musica/santandreujazzband/index.html tenéis información sobre esta agrupación que a mí me tiene fascinado. Al margen de las actuaciones de la banda al completo, también hacen actuaciones con grupos más reducidos, como pueden ser las jazzwomen (grupo formado por las chicas de la banda) o grupos con los más pequeños (Alba's), formando cuartetos, quintetos o sextetos. Su ámbito geográfico de actuaciones se ciñe básicamente a Cataluña, donde han actuado en varios festivales, salas y teatros como el Palau de la Musica. Han actuado también en Francia y les han llamado de otros países, pero es complicado mover un grupo como éste, tanto por cuestiones presupuestarias como por la dificultad que representa el compaginar las actuaciones con los estudios de enseñanza secundaria o bachillerato que están realizando.

 

Me enteré casualmente del trabajo que estaba haciendo Joan Chamorro con la Sant Andreu Jazz Band y aprovechando la coincidencia de un viaje mío a Barcelona con una actuación suya en el Jamboree Jazz Club fui a este emblemático club de jazz para asistir a "Joan Chamorro Quartet presenta Magalí Datzira". Porque aparte de la Sant Andreu Jazz Band, Joan Chamorro tiene sus propios proyectos personales con algunos de los músicos que forman parte de la banda. En aquella ocasión acompañaban a Chamorro (esta vez al contrabajo, salvo el último tema en el que se lo cedió a Magalí y él tomó el saxo) tres magníficos músicos: el excelente pianista Joan Monné, al que ya conocía y vi por última vez con Carme Canela, el saxo de nacionalidad sueca Fredrik Carlquist, Suecia es un país con una gran tradición de jazz que ha dado muy buenos músicos, y el batería Ramón Ángel Rey, poseedor de varios premios y profesor de grado superior de la Escola Superior d’Estudis Musicals Taller de Músics de Barcelona. Y por supuesto estaba Magalí, que fue la estrella de la sesión, y puntualmente en algunos temas otros tres integrantes de la Sant Andreu, Andrea Motis, a la trompeta, Eva Fernández (saxo alto) e Iscle Datzira (saxo tenor), de 17, 18 y 17 años de edad respectivamente.

 

Magalí Datzira es una contrabajista y vocalista muy joven -15 años- que tiene una voz preciosa, suave y muy dulce, su imagen también transmite esa sensación de belleza y dulzura, y que nos hizo disfrutar durante la hora y media que estuvo en el escenario. Me pareció sensacional la actuación del grupo, con Chamorro dirigiendo con sus gestos todos los movimientos, y me resultó verdaderamente agradable escuchar la voz de Magalí, a quien no había visto nunca.

 

 Magali Datzira

Magalí Datzira (Jamboree Jazz Club, 28-10-2012)

 

Sí he visto vídeos de otra de las componentes de la banda, Andrea Motis, que aquella noche tocó la trompeta en un par de piezas. Creo que Andrea Motis está ya muy cerca de ser una figura reconocida en el mundo del jazz pese a su juventud. Joan Monné, con quien estuve hablando unos minutos después del concierto, me dijo: "escúchala, porque tiene una voz maravillosa" y eso pienso yo también después de escuchar sus grabaciones. Joan Chamorro ha grabado dos discos con ella, JOAN CHAMORRO PRESENTA ANDREA MOTIS y FEELING GOOD, y han actuado en varias ciudades españolas y en festivales internacionales en Suiza y Brasil. Hay varios vídeos en Youtube de actuaciones de Joan Chamorro con Andrea Motis (pinchando aquí veréis uno de ellos). Si los veis, me daréis la razón y más aún si vais a escucharla en directo.

 

Joan y Andrea 

Andrea Motis con Joan Chamorro (fotografía de Lili Bonmati)

 

Creo sinceramente que iniciativas como la de Joan Chamorro con la SAJB merecen todo el apoyo de las instituciones y desde luego cuentan con mi admiración y estoy seguro de que con la de todos los aficionados al jazz.

 

Y para finalizar, aquí dejo tres enlaces a vídeos suyos. El primero de ellos, http://www.afilmaboutkidsandmusic.com/ es del trailer del documental que se ha hecho sobre la Sant Andreu Jazz Band, que ha ganado un premio en el festival IN NEDIT y que se estrenará en febrero del año próximo (2013) en las salas CINESA. Y los otros dos, http://www.youtube.com/watch?v=mbLTGHReS8A&feature=player_embedded y http://www.youtube.com/watch?v=uEQmP5w92pE de sendos vídeos de los más pequeños de la banda.

 

 

Domingo 11 de Noviembre de 2012 12:35

Jazz latino

por Leopoldo Simó

09/11/2012

Jazz latino


 

Sello Latin Jazz

Sello Latin Jazz, diseñado por Michael Bartalos

 

 

Resulta difícil precisar cuándo empezó la influencia de la música latina en el jazz, porque ya en la década de 1920 comenzaron las primeras adaptaciones al jazz de temas de la música latina, ya fueran son cubano, rumbas o tangos, pero si se ha de poner alguna fecha hay una coincidencia generalizada en que fue la aportación de Mario Bauzá, en los primeros años de la década de 1940, la que propició el nacimiento del jazz afrocubano, antecedente del Cubop y del Latin jazz actual.

 

 

Mario Bauzá fue un músico cubano (clarinete, saxo y trompeta), nacido en La Habana en 1911, que en 1930 se afincó en Estados Unidos hasta su fallecimiento en 1993 en la ciudad de New York. En 1941 se incorpora como director musical a la orquesta Afro-Cubans de su paisano y cuñado Machito y lleva a la misma a algunos músicos de jazz, convirtiéndola en la primera orquesta de jazz afrocubano. Algunos años antes ya había hecho sus primeras incursiones en el jazz en las orquestas de Chick Webb y Cab Calloway, en la que coincidió con Dizzy Gillespie, uno de los iniciadores del estilo bebop. La colaboración de Bauzá y Gillespie, junto con algunos otros músicos, como el conguero y percusionista cubano Chano Pozo, cristalizó en lo que vino a llamarse el estilo cubop, al integrar los ritmos afrocubanos con el bebop.

 

 

La consolidación de estos estilos, que convergen en lo que hoy se denomina genéricamente jazz latino, debe mucho a músicos como Gillespie, Charlie Parker, Stan Getz o Thelonius Monk, que sin ser representantes genuinos del jazz latino, pero sí músicos de jazz de reconocido prestigio, consiguieron acabar con el concepto anglosajón de considerar la música afrocubana como un género menor, al incorporar sus ritmos a sus orquestas. Cuando Dizzy Gillespie graba "Manteca" o más tarde "Siboney" con Stan Getz ya nadie se atreve a menospreciar esa música. Y empiezan a aparecer músicos latinos que en pocos años se colocan en la cúspide y que son reconocidos internacionalmente, como Cachao, Tito Puente, Gato Barbieri o el compositor y arreglista Chico O'Farril y su big band, sin olvidarme de los Valdés, padre e hijo (Bebo y Chucho). Años después, la bossa nova y el flamenco supusieron una nueva aportación al jazz latino. La bossa nova con intérpretes y músicos como Tom Jobim, Joao Gilberto, Vinicius de Moraes, Astrud Gilberto (aquella chica de Ipanema), Eliane Elias (excelente pianista) o la prematuramente desaparecida Elis Regina (cuánto bueno nos dejó) y muchos otros. Y la aportación del flamenco empezando por Pedro Iturralde y Paco de Lucía y hoy con Chano Domínguez, Jorge Pardo y también muchos otros. Ahora el jazz latino está absolutamente consolidado como género.

 

 

El jazz latino es una música auténticamente popular, hecha en la calle, en los clubs, en las descargas (las jam session latinas), un viaje de ida y vuelta entre el Caribe y New Orleans y un género de jazz que cuenta con un gran número de autores e intérpretes.

 

 

Pero sería impensable, además de presuntuoso (y aburrido), que me dedicara a nombrar en este artículo a cuantos músicos pueden encuadrarse en este género (además de los citados aquí). Así que para este menester (el de conocer qué músicos forman parte de este universo) prefiero remitir a un libro básico para ello y creo que el único que aborda este compendio. Se trata del "Diccionario de Jazz Latino", escrito por el cubano Nat Chediak, con la colaboración del crítico Carlos Galilea y editado y prologado por Fernando Trueba. En él se recogen más de 300 autores e intérpretes de jazz latino. Y ya que menciono a Fernando Trueba, me parece oportuno resaltar su gran contribución a la difusión del jazz latino. Trueba es un gran aficionado al jazz que además nos ha dejado tres películas magníficas (Calle 54, El milagro de Candeal y Chico y Rita) que nos acercan al "paraíso de una música siempre viva".

 

 

Ya he escrito en alguna ocasión sobre mi pasión por la música en directo. Aunque asisto a muchos menos espectáculos y conciertos de los que me gustaría (la disponibilidad tiene límites), he visto a lo largo de mi vida a varios de estos intérpretes  y en los últimos meses he asistido a conciertos de Jerry González, Paquito D'Rivera, Gonzalo Rubalcaba y Michel Camilo y Tomatito.

 

 

Sobre Jerry González ya escribí una breve reseña en el artículo sobre los trompetistas actuales y sobre Paquito D'Rivera algo en el artículo sobre el clarinete, aunque su instrumento principal sea el saxo. Un músico fascinante, "un solo de su saxo puede arreglarte un mal día", dice Trueba sobre Paquito D'Rivera. A Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963) lo he visto hace pocas semanas (el 16 octubre 2012) en el Auditorio Nacional de Música, de Madrid, tocando con la Orquesta de Cámara Andrés Segovia. Gonzalo Rubalcaba es un magnífico pianista y compositor cubano, miembro de una familia de músicos, que desde muy joven ha tocado en varias orquestas. Con 23 años conoció a Dizzy Gillespie en el festival Jazz Plaza, de La Habana, y grabó un disco con él que le supuso el definitivo reconocimiento internacional. A partir de ahí, todo han sido éxitos, incluyendo la obtención de dos premios Grammy (2002 y 2006). En el concierto del Auditorio Nacional de Música (Madrid) interpretó, además de obras suyas y del compositor cubano Ernesto Lecuona, obras de Boccherini, Bach y Turina. Un viaje por diferentes músicas, con el que Gonzalo Rubalcaba y la OCAS nos quisieron demostrar la intemporalidad de la buena música.

 

 

Aunque se habían conocido unos años antes, durante la grabación de un disco de Ketama, Michel Camilo y Tomatito actuaron por primera vez juntos en el Festival de Jazz de Barcelona de 1997, en el Palau de la Música. Desde entonces han sido muchas sus actuaciones conjuntas y han grabado dos discos, Spain, en el año 2000 y Spain again en el 2006, de los que han vendido varios millones de copias, y están preparando un tercero, Spain forever, del que aún (cuando se publica este artículo) no se conoce la fecha de lanzamiento.

 

 

De Michel Camilo, pianista y compositor dominicano, dice Fernando Trueba en Calle 54: "Michel Camilo es uno de los músicos más completos que conozco. Tanto en el jazz como en la música clásica, la música latina o en la música para el cine, Michel se mueve como pez en el agua y cada vez que lo veo tocar tengo la sensación de ser testigo de un prodigio".

 

 

Tomatito, hijo de Niño Miguel y nieto de Miguel, El Tomate, es un guitarrista flamenco, que lleva el compás en la sangre. Nació y creció entre guitarras, tablaos y cantaores, estuvo tocando con Camarón de la Isla durante 18 años, hasta el fallecimiento de éste en 1992, ha tocado también con el pianista de jazz Chano Domínguez, pero su mayor contribución al jazz latino viene de sus colaboraciones con Michel Camilo. Y como es habitual en este blog, no profundizo más en sus biografías porque ya hay mucho escrito sobre ambos.


 

 

 Michel Camilo y Tomatito

Michel Camilo y Tomatito en una actuación reciente

 

 

Cuando unos amigos me propusieron hace unas semanas comprar entradas para un concierto de Michel Camilo y Tomatito, no lo dudé un segundo. El concierto se celebró el 4 de noviembre de este año 2012, también en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, organizado por el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) y el Festival de Jazz del CMU San Juan Evangelista, dos instituciones que hacen mucho por la música. El de Madrid fue el tercer concierto (tras Tel Aviv y Ginebra) de la gira que les llevará a varias ciudades, finalizando en mayo de 2013 en Estambul, para presentar su nuevo proyecto Spain forever. Cuando finalice la gira grabarán el disco, cerrando así esta trilogía.

 

 

Con el Auditorio totalmente lleno y con algún problema inicial con el sonido, que fue prontamente subsanado, comenzó el concierto con el tema Nuestra canción de amor española (Our Spanish love song) y continuó con una rumba compuesta por Tomatito, Pa Salinas. La compenetración entre piano y guitarra es máxima, después de quince años tocando juntos. No dejan de estar pendientes el uno del otro durante el concierto y con esas miradas entre ambos intercambian sus sensaciones y complicidades. Continuaron con algo de funky jazz (Las dos Loretas), Oblivion, de Astor Piazzolla y otro tango del mismo compositor, el Tema de amor compuesto por Camilo para la película Two much, de Fernando Trueba, algún otro tema y para terminar una danza de Erik Satie. Se fueron entre una catarata de aplausos, pero claro, tenían que volver al escenario, porque el público lo pedía con insistencia y además faltaba Spain, una exigencia de la que no pueden escapar, y esa fue la primera propina. Una segunda y ahora sí, ya nos fuimos todos, a seguir paladeando, comentando y recordando el concierto que nos acababan de ofrecer estos dos grandes artistas.


 

Domingo 09 de Septiembre de 2012 19:22

El clarinete en el jazz actual

por Leopoldo Simó

09/09/2012

El clarinete en el jazz actual


 

Clarinete

 

 

Hace ya bastantes años, en mi juventud, cuando yo comenzaba a adentrarme en la magia del jazz, un amigo me dejó un disco que ha sido uno de los más hermosos que he escuchado en mi vida. Fue un préstamo y se lo devolví y por aquellos años (debió de ser a finales de la década de 1960) no era tan fácil como ahora hacer copias ni se podía conseguir en las tiendas de discos de mi ciudad (Madrid). Stranger on the shore era el título del disco y Stranger on the shore es un tema que compuso el clarinetista británico Acker Bilk (Bernard Stanley Bilk) en 1961, dedicado a su hija Jenny (y ese, Jenny, fue el título original de esta composición). Desde entonces el sonido de este instrumento de la familia de viento-madera, ágil, dulce y lleno de matices, me ha parecido de una gran belleza. Y Acker Bilk, que ya ha cumplido los 83 años, aún sigue tocándolo con su Paramount Jazz Band. La reina Isabel II concedió la medalla de Miembro del Imperio Británico (MBE) a Acker Bilk en 2001 por su contribución a la música. Hace bien poco, el 26 agosto 2012, actuó en Berlín, en el concierto que se denominó de los 3 B’s (Chris Barber, Acker Bilk y Kenny Ball), dentro de la programación de Jazz in Town.

 

 

 Acker Bilk

 Acker Bilk. Berlin-Köpenick 26.08.2012

(Fotografía por cortesía de Reimund Schuster)

 

 

 

En este enlace strangerontheshore podéis escuchar el precioso tema que es Stranger on the shore, interpretado por Acker Bilk (2:58 minutos).

 

En la historia del jazz ha habido grandes clarinetistas, empezando por George Baquet (New Orleans), quizá el más conocido de una saga de clarinetistas (su padre y sus hermanos también lo fueron) o Johnny Dodds (New Orleans), pero sin duda tres de los más famosos, con una discografía amplísima, han sido Sidney Bechet, Benny Goodman y Artie Shaw, los tres norteamericanos, aunque Bechet residió muchos años en Europa, los diez últimos de su vida en Paris. Pero el clarinete, muy presente en los primeros años del jazz, ha sido desplazado poco a poco por el saxo y actualmente no es un instrumento muy utilizado en el jazz, salvo si exceptuamos las big bands, en las que suele ser habitual su inclusión y sobre todo lo fue en la llamada era del swing, como también es habitual que muchos de los saxofonistas sean también intérpretes de clarinete, ese fue el caso de Sidney Bechet o lo es, ciñéndome a los actuales, del español Pedro Iturralde y del cubano Paquito D’Rivera.

 

 

 Pedro Iturralde clarinete

Pedro Iturralde

 

 

Sobre Pedro Iturralde ya escribí un artículo en este mismo blog. Como Iturralde, Paquito D’Rivera es alguien que ha dedicado su vida entera a la música. Empezó a tocar el saxo a los cinco años, su padre era saxofonista y director de orquesta. Estudió clarinete y composición en el Conservatorio de La Habana, ha creado sus propias orquestas y grupos y ha tocado con (o han tocado con él) músicos como Dizzy Gillespie, Arturo Sandoval, Michel Camilo, Chano Domínguez y Bebo y Chucho Valdés. Paquito D’Rivera es un amante de la música clásica y del jazz y ha conseguido 13 premios Grammy. Es uno de los grandes saxofonistas y clarinetistas de jazz actuales y uno de los máximos representantes del jazz latino y junto con el pianista Pepe Rivero fue la estrella del Continental Latin Jazz Festival (Clazz) de 2011, celebrado en Madrid y Barcelona en febrero de 2011. En la semana del 13 al 19 de agosto de 2012 actuó de nuevo en Madrid, en Café Central, coincidiendo con el trigésimo aniversario de esta sala, uno de los locales de jazz más emblemáticos de la capital de España. Actualmente reside en Estados Unidos y da conciertos por el mundo entero, más centrados en el continente americano.

 

 

 Paquito

Paquito D’Rivera

 

 

Otro de los grandes clarinetistas es Buddy DeFranco, aunque ya es difícil verle actuar a sus 89 años. Fue director de la Glenn Miller Orchestra durante ocho años. La última grabación de Buddy DeFranco es de 2006. Don Byron y Eddie Daniels, ambos nacidos en New York, son otros clarinetistas de reconocido prestigio o Ken Peplowski, que llegó a tocar con Benny Goodman y que, como Goodman, ha sido director de su propia orquesta y continuador del estilo swing. O el español Jorge Pardo, que aunque es más conocido como saxofonista, también es un virtuoso del clarinete y de la flauta. Y por qué no incluir entre los clarinetistas de jazz actuales a Woody Allen, un genio no solamente del cine, sino en otros ámbitos. Gran admirador de Sidney Bechet, Woody Allen se declara un simple clarinetista amateur, pero no cabe duda de que es algo más que eso y, salvo que sus otras muchas ocupaciones se lo impidan, toca todas las semanas en New York con la New Orleans Jazz Band. Bueno, yo sé que hay muchos puristas de sillón, que se quedaron en los grandes genios y que critican la música de Allen y esas críticas suelen terminar en la comparación con los más grandes. A todos ellos hay que decirles que las comparaciones son odiosas, que aunque haya incluido a Allen en el mismo artículo que los otros clarinetistas citados yo no lo voy a comparar con nadie, que a Allen le entusiasma el jazz y que lo único que pretende es disfrutar tocándolo y que la gente que va a escuchar a su orquesta se lo pase bien y él seguir aprendiendo, que de aprender nunca se termina. "... y uno aprende y aprende ... / y con cada día uno aprende" (Jorge Luis Borges).

 

He citado a unos pocos clarinetistas de los muchos que hay, que me perdonen los que faltan y los lectores porque ni el espacio del artículo ni mis conocimientos son tan amplios como para extenderme más.

Lunes 25 de Junio de 2012 18:55

La voz seductora de Carme Canela

por Leopoldo Simó

25/06/2012

La voz seductora de Carme Canela

 

 Carme Canela

 

Hace un año publiqué en este mismo blog un artículo (Entrevista a Laura Simó) en el que Laura hablaba de su amistad con Carme: “Carme Canela es mi mejor amiga y la cantante de jazz que más admiro en nuestro país. Hemos pasado, y pasamos ratos increíbles juntas. Y, desde un principio se fraguó una complicidad muy especial entre nosotras.” Y ahora, poco más de un año después de aquella conversación con Laura, tengo la ocasión de hablar unos minutos con Carme, justo antes de que inicie su concierto en Madrid, organizado también, como aquel otro de Laura Simó, por la Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España (AIE, que preside Luis Cobos) en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, dentro de su programa AIEnRUTa-Jazz. Son iniciativas muy interesantes que deben mantenerse.

 

Carme es una cantante que ama el directo, el contacto con el público. Como ella misma dijo en una entrevista “invito a ver a los artistas actuando en directo, porque eso no se puede bajar de ningún sitio. La energía que se desprende en un concierto de jazz es pura magia”. Siempre lo he dicho, los discos están muy bien, pero el directo es algo especial. Y Carme abunda en el tema y me dice: “en el directo yo intento transmitir al público mi sentimiento, pero el público también me transmite a mí sus sensaciones”. Carme comenzó a los 16 años cantando en la Orquesta Encantada, una orquesta de baile con la que estuvo varios años y llegó a grabar cuatro discos. Me contó Carme que después estuvo 3 ó 4 años, entre 1986 y 1990, con la Orquesta Caramba, cantando básicamente salsa y música afro-cubana. Tuvo sus primeros contactos con el jazz en el Taller de Musics, una institución que, desde su creación en 1979 en Barcelona, ha hecho mucho por la música y por el jazz en particular, una gran cantera de músicos. Y allí coincidió con Lluis Vidal y Joan Monné, con quienes ha colaborado en varios proyectos. Ha recibido varios premios y colaborado en grabaciones con diversos músicos y orquestas de jazz y ha grabado seis discos, el último de ellos en 2011 (Carme Canela canta Jordi Matas), disco que fue distinguido con el Premio Enderrock a la mejor nueva propuesta de jazz del año. Bueno, es el último disco editado, pero no el último grabado, porque entre sus proyectos últimos está la grabación de un disco con Canciones de Navidad, que me dijo Carme que ya está finalizada y pendiente de editarlo.

En 1993 formó junto a Laura Simó el grupo ESTAMOS REUNIDAS, con Joan Vinyals a la guitarra, Xavi Ibáñez al piano, Ignasi Zamora al bajo y David Simó a la batería. La amistad y complicidad de estas dos grandes cantantes catalanas nos hace concebir esperanzas de que vuelvan a “reunirse”, al menos de vez en cuando, como lo hicieron en 2010 para el cincuentenario del Jamboree Jazz Club de Barcelona. Se lo pregunto a Carme, como lo hice en su día a Laura, y me contesta que el periodo de ESTAMOS REUNIDAS fue una época irrepetible, que siguen siendo grandes amigas y no descarta que en algún momento vuelvan a actuar juntas, pero sería algo puntual, como lo del 2010, por el momento no hay nada previsto.

 

Tras más de veinticinco años en los escenarios, Carme Canela es una de las cantantes españolas de jazz de mayor prestigio, posee una voz muy personal y una técnica muy depurada y quizá el hecho de que haya pasado por diferentes estilos hace que ese instrumento musical que posee, que es su propia voz, sea capaz de registros tan diferentes. Su voz puede ser íntima, como si nos susurrara al oído los Sencillos Deseos de Gioconda Belli, en ese proyecto que le llevó a musicar los versos de la gran poetisa y novelista nicaragüense. Su voz puede modularse para llevar a nuestros oídos las canciones populares catalanas tal como las escuchó de niña, como en ese otro proyecto, Els Nostres Estandards, con Lluis Vidal Trío. O interpretar la samba de Milton Nascimento y Ronaldo Bastos en Cravo y Canela. Su voz puede ser puro blues e introducirnos en el Universo de Miles Davis, otro de sus discos. Y su voz ... siempre nos seduce.

 

Con Joan Monné Trío grabó su primer disco de jazz (Introducing Carme Canela & Trío) en 1996 y con Joan Monné al piano, Marko Lohikari al contrabajo y David Xirgu a la batería, se presentó en el Salón de Actos de la Facultad de Bellas Artes de la UCM para deleitarnos con un repertorio que Carme tituló “Nombres de mujer”. Joan Monné y David Xirgu llevan bastantes años colaborando con Carme, yo no los había visto en directo pero sí escuchado en varias grabaciones y me parecen dos músicos excelentes, pero no había escuchado nunca a Marko, joven contrabajista sueco que lleva un par de años tocando con ellos y que demostró su dominio del contrabajo. Y creadores, porque los cuatro lo son. Decía Didier Levallet (director que fue de la ONJ de Francia) que el jazz debe ser creativo, si no, pierde todo sentido.

 

Carme Canela 2

Trío

Se estrenaba el verano, hacía calor en el salón de actos de la Facultad de Bellas Artes, el aire acondicionado está contraindicado para la garganta de los cantantes y yo no tenía un abanico a mano que me ayudara a mitigarlo, pero fue igual, cuando escuchas a Carme en directo, con estos grandes músicos, te olvidas de todo lo demás y a disfrutar. Nombres de mujer, porque así fueron todas las canciones que interpretó. Cantó en inglés, castellano, catalán y portugués (se siente cómoda en todas estas lenguas), empezando con Julia, de John Lennon. Y de Argentina nos trajo el siguiente tema, una zamba preciosa, La Pomeña, que cuenta una bonita historia de contrapunto de copleros en el noroeste de Argentina y que Carme interpretó con la cadencia y musicalidad precisas, “El sauce de tu casa está llorando, porque te roban, Eulogia, carnavaleando”. Magnífico tema y magnífica interpretación. Y tenía que llegar el más puro jazz, el de Thelonius Monk, y lo hizo con un tema, Pannonica, que Monk compuso para Pannonica de Koenigswarter, la “baronesa del jazz”. Después vino Te recuerdo Amanda, de Víctor Jara ¿quién no la ha escuchado decenas de veces? y en ella el sentimiento que pone Carme nos emocionó, igual que lo hizo con Marta de Joan Manuel Serrat. Y a Carme le gusta mucho la samba y nos la llevó con Rosa morena. Carme ha actuado en varias ocasiones con Gato Pérez, que, aunque argentino, se estableció en Barcelona de muy joven donde residió hasta su fallecimiento en 1990, y, claro, no podía faltar una de sus rumbas catalanas, que en esta ocasión fue Granito de sal. Carme nos contó que Gato compuso este tema inspirándose en ella y que a ella se lo dedicó. La niña de rock y caramelo que se cita en la canción es Carme. Alguna canción más y para finalizar (al margen de la propina, que la hubo) uno de los temas más clásicos de su repertorio, que Carme lleva cantando muchos años, Madalena, una samba que popularizó Elis Regina, una de sus cantantes preferidas. Madalena es el tema que cierra su primer disco de jazz, Introducing Carme Canela & Trío. Un concierto que nos encantó a los que allí estuvimos.

 

Carme Canela y Trio

Carme Canela & Trío (Madrid, junio 2012)

 

Quiero agradecer a mi buen amigo y excelente fotógrafo Fernando Fernández el reportaje fotográfico que hizo del concierto, del que aquí, con su autorización, dejo alguna muestra, y por supuesto a Carme la atención que me dispensó.

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Y ahora, con el permiso de Carme y dada la fecha en que se publica este artículo, no quiero dejar pasar la ocasión de recomendaros tres festivales de jazz de gran prestigio internacional que se celebran durante el mes de julio en Euskadi. El de Getxo (4-8 de julio), el de Vitoria-Gasteiz (16-21 de julio) y el de Donostia-San Sebastián (19-23 de julio) y cuyas programaciones, muy atrayentes, podéis ver en cada una de sus webs o accediendo a través de http://www.jazzeuskadi.com/. Quien tenga ocasión  de asistir a algunos de los conciertos programados que no deje de hacerlo.

 

Festivales Euskadi

 

Buen verano a todos

 

 

Lunes 28 de Mayo de 2012 21:33

Abril en Paris

por Leopoldo Simó

28/05/2012

Abril en Paris

 

 

April in Paris es uno de los temas de jazz más versionados desde que Vernon Duke y Edgar Y. Harburg lo compusieran en 1932 para el musical Walk a little faster. Desde Louis Armstrong y Ella Fitzgerald hasta Wynton Marsalis, casi todos los grandes del jazz han tocado y cantado esta preciosa melodía. Frank Sinatra también grabó una excelente versión de esta canción y Doris Day la canta en la película del mismo título dirigida por David Butler. Pero quizá la versión más famosa sea la que grabó Count Basie Orchestra en 1955, galardonado con el Premio del Salón de la Fama de los Grammy, y que da título a uno de sus álbumes más conocidos.

 

Y esto me sirve de introducción para hablar de Paris y de lo que ha significado y significa el jazz en esa ciudad, para mí una de las más atractivas de cuantas conozco (al margen de que tengo en ella algunos intereses). Y si Paris es una ciudad que merece la pena conocer bien (“Paris bien vale una misa”, dijo Henri IV, aunque no fuera para conocerla sino buscando el poder), la primavera parisina es algo que uno no debe perderse.

 

He escrito en alguna ocasión que el jazz llegó a Europa de la mano de las bandas que tocaban para los ejércitos estadounidenses y así ocurrió en Paris durante la Primera Guerra Mundial, una vez que Estados Unidos, que al inicio de la Gran Guerra se había declarado neutral, entró en ella en 1917. El periodo de entreguerras fue de una gran riqueza cultural y artística de vanguardia en Paris; en pintura y escultura con lo que se denominó la Escuela de Paris, con estilos como el posimpresionismo, el surrealismo o el cubismo, en literatura con el surrealismo y el movimiento Dada, y también en música. El jazz fue muy bien acogido en los ambientes parisinos que lo integraron rápidamente en su estilo de vida. Así que es de consideración general que Paris fue la puerta de entrada del jazz en Europa y sigue siendo una de las ciudades europeas con mayor número de actuaciones de jazz. También es de consideración general que los primeros músicos de jazz, no estadounidenses, que alcanzaron fama internacional fueron un belga (que desde niño residió en Francia) y un francés. Se trata del guitarrista Jean Baptiste ‘Django’ Reinhardt y del violinista Stéphane Grappelli, que se unieron para crear en 1934 el Quintette du Hot Club de France, una de las agrupaciones de jazz más importantes de la época. Django Reinhardt, gitano, fue el creador de lo que se conoce como estilo Gypsy Jazz y de su guitarra salían sonidos increíbles y Grappelli ha sido el más importante violinista de jazz. Se podría hablar mucho de estos dos grandes músicos, ya desaparecidos (Reinhardt en 1953 a los 43 años de edad y Grappelli en 1997 con 89 años), y de lo mucho que han aportado al jazz, pero ahora el título del blog me obliga a regresar al presente. Y el presente del jazz en Paris tiene mucho interés.

 

Empezaré por los clubs y locales donde escuchar un buen jazz. Posiblemente Paris sea la ciudad europea con mayor número de locales de jazz y aquí dejo algunos de los más conocidos de cuantos actualmente están abiertos en Paris.

 

En del Distrito 1 se encuentran tres de los más populares. Se trata de Duc des Lombards, Sunside Sunset y Le Baiser Salé. Y son populares porque están situados en el centro de la ciudad, cerca de Les Halles y el Centro Pompidou, y porque tienen una programación muy atractiva y variada. Los tres se inauguraron por la misma época, entre 1983 y 1984. Duc des Lombards tiene una zona de restaurante en la que degustar algunos platos.

 

ClubsParis

En el Distrito 5, muy cerca de St. Michel y a unos pasos de Notre Dame, en un local lleno de historia, está Caveau de la Huchette, el club de jazz decano de los de Paris, con más de 60 años de vida. En un edificio que en el siglo XVI fue lugar de reunión de los Templarios y a finales del XVIII de los miembros de la Convención durante la Revolución Francesa. Un local en el que se han grabado escenas de varias películas y por el que desde su apertura como club de jazz en 1948 han pasado los más grandes intérpretes de jazz y al que la gente va a pasárselo bien, no solo escuchando buen jazz, sino también bailando.

 

Huchette

Caveau de la Huchette y actuación de Jean Michel Proust

En el mismo distrito 5 está Caveau des Oubliettes, un pequeño local con ambiente juvenil y abierto hasta altas horas de la madrugada.

 

En el distrito 6, en el boulevard Raspail y cerca del metro de Rennes, Hippocampus. En Paris hay bastantes restaurantes con música de jazz en directo y éste es uno de ellos. En este mismo distrito se celebra el festival de jazz de Saint Germain des Prés, entre los meses de mayo y junio, desde hace doce años (http://www.festivaljazzsaintgermainparis.com/). Música en las calles, bares, restaurantes, clubs, centros culturales y otros lugares de este barrio de la rive gauche parisina. Un barrio que ha sido y es lugar de encuentro de los más destacados protagonistas de la cultura francesa. 

Saint Germain

Y este año 2012 la casualidad me ha llevado a pasar unos días en Paris coincidiendo con el festival de Saint Germain des Prés y he podido disfrutar de su ambiente y de algunas de las actuaciones programadas, como la de la vocalista y pianista Raphaële Atlan con su Trio en la Bibliothèque André Malraux o la Grand Bal Swing con L’Esprit Jazz Big Band, que nos hizo revivir la música de los años 50 en el magnífico escenario de los jardines del Centre Culturel Irlandais.

 

GrandBalSwing

Grand Bal Swing en el Centre Culturel Irlandais

En el Distrito 10 está New Morning, abierto en abril de 1981. En una calle estrecha, Rue des Petites Ecuries, y tras unas puertas metálicas se encuentra esta sala, mezcla de sala de conciertos, club y estudio de grabación.

 

En el Distrito 17 Jazz Club Lionel Hampton o Jazz Club Etoile, ya que es el club de jazz que hay en el hotel Le Meridien Etolie, un hotel de cuatro estrellas cerca de Porte Maillot. Este club de jazz tiene cierta fama en Paris y una buena programación, pero no deja de ser un bar de hotel, con buena música, y al que le falta el ambiente de los locales más tradicionales.

 

Y estos son sólo unos pocos de los muchos que hay en Paris. Incluso en algunos de los barcos que transitan por el Sena programan actuaciones de jazz algún día de la semana.

 

Es lógico que Paris, siendo una de las principales ciudades del mundo, sea un destino apetecible para cualquier músico. En sus clubs, teatros y salas de conciertos han actuado y seguirán actuando los mejores intérpretes y grupos de jazz de todos los continentes. Pero hablando de la capital de Francia, parece oportuno hacer una referencia a algunos de los músicos de jazz más importantes de este país. Y ya que he citado a Django Reinhardt y Stéphane Grappelli nombraré a un guitarrista, Gérard Marais, y a un violinista, Jean Luc Ponty. A Marais no se le puede calificar como sucesor del estilo Gypsy Jazz de Django Reinhardt, aunque haya grabado algunas de sus composiciones, como la célebre Nuages, Marais es un gran guitarrista al que sería más adecuado asociar al estilo jazz rock. Discípulo de Grappelli, Jean Luc Ponty introdujo el violín eléctrico en el jazz y el rock y ha tenido una clara influencia en violinistas posteriores, como es el caso de Didier Lockwood, uno de los violinistas más importantes de Francia.

 

Otros de los músicos franceses que pueden verse habitualmente actuando en los clubs y salas de concierto de Paris son los pianistas Jean Paul Amouroux (uno de los mejores pianistas de boogie woogie) y André Manoukian (pianista y compositor de origen armenio), los saxos Jean Michel Proust (un gran músico al que tuve ocasión de ver y escuchar con su banda en Caveau de la Huchette) y Claude Tissendier (clarinete y saxo), los trompetistas Stéphane Belmondo (uno de los más internacionales y con mayor número de actuaciones en USA) y Erik Truffaz (nacido en Suiza, del que ya escribí en el artículo Trompetistas actuales), los baterías Daniel Humair (una leyenda de la batería y que a sus 74 años aún sigue actuando), Olivier Robin y Ramón López (de origen español), las vocalistas Mèlanie Dahan y Carole Simon, los contrabajistas Didier Levallet y Daniel Yvinec, ambos han sido directores de la Orchestre National de Jazz de France (ONJ), Yvinec lo es actualmente. La ONJ es una de las iniciativas más interesantes de Francia, en cuanto al jazz se refiere. Se fundó en 1986 y es una institución estable que ha divulgado el jazz por todo el país. Una orquesta compuesta por 10 ó 12 músicos y que hasta la fecha ha tenido diez directores en sus ya 25 años de existencia. Y la lista puede ampliarse con muchos otros intérpretes y grupos de jazz franceses. Jazz, una música que desde luego en Francia no tiene peligro de desaparecer.

 

Lunes 19 de Marzo de 2012 20:36

El Swing

por Leopoldo Simó

19/03/2012

El Swing

 

¿Qué es el swing? Lo siento, no me atrevo a definirlo. Yo, sobre el swing, digo lo mismo que San Agustín (salvando las distancias) dijo sobre el tiempo cuando él mismo se pregunta: "¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé; pero si quiero explicárselo a alguien que me lo pregunta, no lo sé" (Confesiones, XI, 17).

 

El tiempo tiene mucho que ver con la música y desde luego con el swing, pero ahora dejo los pensamientos profundos de San Agustín para centrarme en este tema. Se han dado tantas definiciones del swing, por los mejores músicos y musicólogos (seguramente todas válidas), que cualquiera que yo quisiera dar sería una repetición de alguna de ellas y a buen seguro criticable o matizable al menos. Sólo me permitiré recordar lo que ya expresé en un artículo anterior en este mismo blog (Moisés P. Sánchez Quartet en Café Central) sobre lo que dijo William (Count) Basie cuando le preguntaron que qué era para él el swing: “si estás tocando un tema y ves que la gente no marca el ritmo con el pie, mejor deja de tocarlo”.

 

Pero como me he embarcado en ello, hablaré algo del swing, un poco de lo mucho que se podría decir. Y empezaré por intentar diferenciar el término swing, como sensación o cualidad musical, del estilo Swing Jazz.

 

Como cualidad musical, sigo pensando que la definición de Count Basie es muy clarificadora de lo que es el swing. El glosario de Jazz in America, (del Thelonious Monk Institute of Jazz) en su primera acepción del término swing, viene a decir lo mismo, solo que de una manera algo (sólo algo) más academicista: “Swing es cuando un intérprete o un conjunto toca de una forma tan rítmicamente coordinada que provoca una respuesta visceral del oyente (hasta el punto de provocar el movimiento de los pies y de la cabeza)”. La segunda acepción es más técnica: “una manera de ejecutar corcheas en la que el compás acentuado y el débil reciben, aproximada y respectivamente, dos tercios y un tercio de las pulsaciones (beat), proporcionando una cadencia rítmica de la música”.

 

Las primeras interpretaciones en las que se empieza a hablar del término swing se dan a mediados de la década de 1920, cuando el jazz se hace popular y aparecen las primeras big bands, como la de Fletcher Henderson, a la que se incorporó Louis Armstrong en 1924, o la de Duke Ellington. Las big bands fueron determinantes en el desarrollo del swing.

 

Esta manera de interpretar jazz desemboca en el estilo Swing, que cronológicamente se sitúa entre los estilos Chicago y New York y el estilo Bebop y que tiene su mayor época de esplendor de 1930 a 1940, la llamada Era del Swing. Es la época de mayor proliferación de big bands, muchas de las cuales empezaron a deshacerse a raíz de la segunda guerra mundial.

 

Resulta curioso y hasta puede que sorprendente que en una época marcada por las consecuencias del crash de 1929 y la crisis económica y financiera que provocó, una época en que el mundo entero cantaba Ya vendrán tiempos mejores (o el tango de la crisis)

 

Y verás los amarillos

patinando en los bolsillos,

...

y pondremos comedor... ¿cuándo?

cuando no haya un cobrador

 

es curioso, digo, que, pese a la delicada situación económica, fuera la época de mayor éxito de las grandes orquestas de baile (o quizá por eso).

 

El estilo Swing se caracteriza por una fuerte presencia de la sección rítmica como soporte a los instrumentos de metal y viento. Algunos de los intérpretes más representativos del swing son –además de las mencionadas orquestas de Fletcher Henderson y de Duke Ellington– Benny Goodman (a quien se le llamó King of Swing), Benny Carter, Glen Miller, Artie Shaw, Coleman Hawkins (que también tocó con Fletcher Henderson), Jimmy y Tommy Dorsey, Count Basie, ... y Louis Prima, otro rey del swing y un verdadero showman. Prima fue un trompetista norteamericano (nacido en New Orleans, de padres sicilianos) que supo mantener el estilo Swing por todo Estados Unidos, pese a la aparición de nuevos estilos, hasta tres años antes de su fallecimiento en 1978 a los 68 años de edad.

 

Y es así, con Louis Prima, como quiero enlazar con el momento actual del swing y más concretamente con uno de los grupos que interpreta su música. Hace algunas semanas estuve con unos buenos amigos en el Café Jazz Populart, de Madrid, (me gusta ese club, aunque a veces uno querría un poco más de silencio del público durante las actuaciones) viendo a Norman Hogue y su banda, en el proyecto/concierto que él titula Norman Hogue Plays Louis Prima. Norman tiene otro grupo, Norman Hogue & IBM (International Blues Machine). Norman Hogue es un magnífico trombonista norteamericano, nacido en New York en 1959 y afincado en España desde hace más de 20 años, que ha tocado con un gran número de orquestas y músicos en varios países. Junto a él formaron el grupo aquella noche (ya sabéis que en esto del jazz hay mucho intercambio) Rafa Serrano (saxo), Tony Heimer (piano), Héctor Rojo (contrabajo), Pete Castelano (batería) y Victoria Kane (voz). Louis Prima, que además de trompetista tenía una gran voz, incorporaba siempre en su banda a una vocalista. Las dos últimas fueron Keely Smith y Gia Maione, que fueron también sus dos últimas esposas (de las cinco que al parecer tuvo). Pues en el grupo de Norman Hogue el papel de vocalista (no me consta que el de esposa) lo hace Victoria Kane, que canta a dúo con Norman. Victoria es una joven cantante que tiene una preciosa voz y actúa e interpreta con soltura, pero se prodigó poco aquella noche.

 

Norman Hogue

 Norman Hogue Plays Louis Prima (en Café Jazz Populart)

El Populart, como suele ser habitual, estaba lleno, es alentador ver que la gente sigue acudiendo a estos locales, sobre todo si ofrecen una buena programación. Yo disfruto con la música y también viendo a los músicos y a la gente disfrutar. Es lo que tiene el directo, que además contagia. Norman y su banda homenajearon a Louis Prima –cambiando la trompeta de éste por el trombón de Norman– interpretando los temas más conocidos de su extenso repertorio y recordando las actuaciones de Prima en Las Vegas con Keely y Gia. A eso fuimos al Populart, a escuchar Swing Jazz y salimos encantados después de oírles tocar Sing Sing Sing, How High The Moon, That Old Black Magic, Buona Sera, Angelina, Just a Gigolo, Oh Babe  y otros temas.

 

La banda liderada por Norman Hogue, con unos excelentes músicos, crea espectáculo y transmite a quien la escucha magníficas sensaciones, emoción, alegría, optimismo y, sobre todo, swing, mucho swing.

 

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