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El valor de las monedas
El valor de las monedas

El valor de las monedas (63)

Todo conflicto bélico lleva consigo una notable alteración de las condiciones en las que se desenvuelve la actividad económica. Esta alteración se caracteriza por su brusquedad, en relación con las variaciones que las crisis periódicas de las economías producen en la actividad de este tipo, las que pese a la intensidad que alcance, llegan y se van, en forma mas o menos gradual. Si ésto es cierto para todas las guerras, lo es mas aún, para el caso de las guerras civiles. Pensemos en los casos de la Guerra de Secesión Americana o la Guerra Civil española (1936-1939). En estos conflictos, por una parte la moneda circulante, especialmente cuando está constituida por metales preciosos, tiende a ser acaparada desapareciendo de su curso ordinario, y por otra parte el aislamiento en el que se encuentran determinadas zonas determina que, en algún caso, no la pueden recibir de los centros emisores piezas suficientes con las que atender a las necesidades del comercio.

  

Esta disminución del circulante, viene agravada en muchos casos por una mayor necesidad de numerario en circunstancias de guerra, para: afrontar el pago de haberes a los soldados, garantizar los suministros y adquirir el material necesario para hacer frentes a los requerimientos militares. Estas necesidades han sido históricamente afrontadas mediante la emisiones de las llamadas monedas obsidionales o de necesidad, acuñadas generalmente bajo Autoridades locales cuyo ámbito de actuación se limitaba a una provincia o a un municipio, como es el caso de las emisiones municipales realizadas por muchos ayuntamientos de pequeñas poblaciones ubicadas en ambas zonas durante la Guerra Civil española, siempre realizadas en metales viles y en pequeñas denominaciones.

  

Este tipo de emisiones de moneda, en realidad, fiduciaria, era muy problemático en los tiempos anteriores al siglo XX, cuando 25 siglos de circulación de moneda emitida con cantidades razonables de oro y plata habían acostumbrado a la población a no aceptar la moneda como un medio de pago alejado substancialmente de su valor intrínseco. Por ello, históricamente, las monedas de necesidad emitidas en ese tiempo, tenían necesariamente una alta proporción de metal precioso, aunque éste hubiera de ser obtenido mediante requisa de objetos preciosos a los particulares. Un ejemplo muy generalizado de ello lo constituyen las monedas de necesidad emitidas por las tropas de Carlos I de Inglaterra y por las del Parlamento, enfrentadas en la Guerra Civil inglesa que tuvo lugar durante los años centrales del siglo XVII, que convivieron con las acuñaciones de moneda con denominaciones, peso y ley regulares emitidas en las cecas provinciales como: Exeter o Oxford.

  

Las emisiones de necesidad obedecen también a este doble requerimiento. Por una parte, se emitieron piezas de 8 Reales que pudiéramos llamar convencionales a nombre de Fernando VII en Cecas como: Reus, Valencia o Cádiz, con tipos mas o menos semejantes a los de las emisiones regulares de Sevilla y Madrid, cecas que venían operando al  menos desde Felipe III, siempre acuñando piezas denominadas en Reales de Plata, con el peso y ley acostumbrados (26,7 gramos y aproximadamente 900 milésimas), y por otra parte, en aquellos lugares en los que no era posible la disposición de las compleja maquinaria necesaria para la producción de este tipo de acuñaciones, se emitieron piezas labradas en base a punzones con los que se abren los cuños, cuidando mas el peso y la ley de las monedas que lo esmerado de sus diseños. Éste sería el caso de las cecas catalanas de Gerona, Lérida, Tarragona y quizá, Tortosa, así como de la de Palma de Mallorca.

  

Ejemplos de las monedas del primer tipo se encuentran en las FIGURAS 134.1 (con el 8 Reales de 1811GS de Valencia) y 134.2 (con el 8 Reales de 1813 de Cádiz), mientras que en las FIGURAS 134.3 (con el 5 Pesetas de Tarragona de 1809) y 134.4 (con el 30 Sous de Mallorca de 1808) tenemos dos ejemplos de monedas propiamente de necesidad. Por último, en la FIGURA 134.5 tenemos una medalla de Sevilla de 1823 de Fernando VII que, aunque no es propiamente moneda de necesidad, muestra signos de haber circulado (suponemos que ha instancia de los partidarios del absolutismo, dada las características de sus leyendas como REPUESTO EN LA INTEGRIDAD DE SU SOBERANÍA) suponemos que con suficiente aceptación, dadas sus características de buena ley y peso algo superior al de las monedas de 8 Reales (28 gramos frente a los usuales 26,7 gramos del reto de las piezas).

  

En cuanto  a las emisiones de Cádiz, éstas fueron autorizadas por la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino que establecida en Sevilla, hizo trasladar a Cádiz parte de los útiles necesarios para la fabricación de moneda, ante la posibilidad de que Sevilla fuera ocupada por los franceses,. Éste fue el caso, por lo que de 1809 a 1814 se interrumpió la acuñación de moneda a nombre de Fernando VII en Sevilla, donde solo se batieron monedas de 8 Reales a nombre de José Bonaparte en 1812. En ese mismo año, Cádiz recibió un segundo lote de maquinas de acuñación procedentes de la Ceca de Madrid cuando esa ciudad hubo de ser nuevamente evacuada por el ejército español. Toda la infraestructura de acuñación empleada en Cádiz de 1810 a 1815 fue devuelta a las Casas de Moneda de Madrid y Sevilla en 1815.

  

En Cádiz actuó siempre como Ensayador principal Carlos Tiburcio cuya inicial (C) aparece siempre en primer lugar, a la derecha del escudo del reverso. Como segundo Ensayador actuó primero, desde 1810 a 1812, Idelfonso Urquiza, señalado por la letra I tras la C de Carlos Tiburcio; y después de 1812 a 1815, Joaquín Delgado, identificado por la letra J en ese mismo lugar. La rareza de las piezas de Cádiz es muy variable, dependiendo tanto de la fecha como de las siglas del segundo Ensayador. Las piezas de: 1813 y 1814, todas ellas con CJ son bastante corrientes, por lo que las valoramos al mismo precio que el de las piezas comunes de Fernando VII de Madrid o Sevilla del periodo 1814 y 1820. Las piezas de: 1811CI y 1812CJ,  las consideramos como Raras, con un valor doble del de las piezas comunes; las de: 1810CI y 1811CJ, como Muy Raras, con un valor cuádruple, la de; 1814 como Rarísima, con un valor de 8 veces; y la de 1812CI como Extremadamente Rara, con un valor de dieciséis veces el de las piezas comunes.

  

 La emisión de Tarragona de 1809 se realizó después de la expulsión de los franceses de esta ciudad, tras el desastre del Bruch, primera derrota de las tropas napoleónicas en España, 44 días antes de la batalla de Bailén. Esta presencia de las  tropas españolas en Tarragona se prolongó hasta la toma de la ciudad por lo franceses el 28 de junio de 1811. Las monedas de necesidad de Tarragona tienen el mismo peso y ley que los 8 Reales ordinarios, aunque su denominación es de 5 Pesetas, en la misma forma de la empleada en las piezas grandes de José Napoleón acuñadas en Barcelona, lo que expresa que el término “Peseta” (pequeño peso) se encontraba mas generalizada en Cataluña que la de Real, fuera éste de Plata o de Vellón. El diseño de estas piezas es casi idéntico al de las 5 Pesetas de Lérida, siendo una cuestión debatible cual de los dos se acuñó primero,  y por tanto inspiró el diseño de la otra. Otra denominación de estas piezas, también popular en Cataluña, era la de Duro, nombre asignado como denominación a la moneda grande de necesidad de Gerona que aparece en esa moneda junto con el anagrama del nombre de la ciudad (GNA).

  

El procedimiento de grabación de cuños en base a punzones facilitó la acuñación de cantidades significativas de estas monedas (Bofarul evalúa que se emitieron un 80.000 ejemplares), lo que unido a la libertad con la que continuaron circulando hasta, al menos, el final del reinado de Fernando VII, hace que estas monedas no sean raras. Nosotros la evaluamos con un precio semejante al del resto de las piezas comunes de 8 Reales de Fernando VII, acuñadas en Madrid o Sevilla. El método de fabricación de carácter artesanal de estas monedas, hace que el número de variantes sea muy alto. Francesc Padró en su artículo sobre esta moneda, publicado en el número 39 de las Gaceta Numismática editado en Barcelona correspondiente a diciembre re de 1975, distingue hasta 12 grandes variedades que cataloga cuidadosamente.

  

También recomendamos a los interesados específicamente en este tipo de monedas que examinen cuidadosamente la curva de incremento de precio de esta pieza en el mercado publicada en este articulo( a través de sus apariciones en subasta) desde 1965 a 1975, con: 800P en 1965, 2.260P en 1971, 4.070P en 1973 y 8.780P en 1975, que es ilustrativa del extraordinario incremento de precio que experimentaron estas piezas (que se multiplicaron por 10 en 10 años) en ese periodo, al que no fueron tampoco ajenas las otras  piezas de 8 Reales peninsulares no macuquinas. Cuestión polémica también fue, en su momento, si el escudo mostrado en esta moneda, era el de Cataluña o el de Aragón, puesto que hubo autores que llegaron a atribuir este Duro a Zaragoza. E. Goig en la obra citada en entradas anteriores, aclaró completamente esta cuestión, estableciendo que el emblema del escudo es sin lugar a dudas, el de Cataluña, en base tanto a su diseño como a la intencionalidad de la Orden que aprobó su emisión.

  

La emisión de monedas de módulo de 8 Reales en Mallorca (FIGURA 134.4) se realizó en 1808, denominándola en Sous (30 Sous) pieza de origen francés que era utilizada como moneda de cuenta en las Islas Baleares. Su diseño es similar al de la moneda anterior, si bien en su anverso, la denominación y el año se encuentran intercambiados, mientras que en su reverso, aparece el escudo del Reino de Mallorca, en lugar del de Cataluña. Su rareza es similar a la de las piezas comunes de 8 Reales de Fernando VII. Una emisión de este mismo tipo con la misma denominación, pero con fecha y denominación intercambiadas, fue realizada en 1821. También, en 1823 se emiten monedas de necesidad de este módulo en Palma de Mallorca con punzón circular en su centro, en el que primero se inscribe la expresión de Rey Constitucional y después del restablecimiento del absolutismo en ese mismo año, el de Rey de España, con referencia a Fernando VII.

  

Figura 134.1

  

La pieza mostrada en la FIGURA 134.1 es un 8 Reales acuñado a nombre de Fernando VII en Valencia con las siglas de Ensayador G, correspondientes a Gregorio Lázaro y Sixto Giber. Este último Ensayador ya había actuado como único Ensayador en la emisión de las piezas de Valencia marcadas con SG. CALICÓ evalúa esta pieza en 2008 en 1.000€ en lugar de los 600€ asignados a la variante con GS. CAYÓN acorta la distancia entre ambas variantes con 250.000P, en este caso en 1998, frente a las 170.000P de la variante con SG, valoración que en ambos casos aunque se trate de piezas en conservación VF, creemos exagerada en relación con la cotización actual de estas piezas. Para hacernos idea de la caída del valor de estas piezas, como la de la mayoría de las semejantes, diremos que la cotización de ellas en VICENTI 1968 era de 35.000P el SG y 25.000P el GS, mientras que PEIRO 2007 los evalúa en VF en 1.000€ e y 1.400€ respectivamente, siendo el IPC de unas 20 veces menor que  el actual.

  

Esta pieza tiene un gastaje bastante generalizado, aunque conserva restos de brillo, especialmente entre las letras de la leyenda. Igual que en la mayoría de estas piezas, este ejemplar tiene grandes vanos de acuñación en anverso y reverso. Consideramos que su grado es F. En F, el grado de la variante con SG sería de  cuatro veces el de las piezas comunes de Fernando VII, ésto es 600€. En este caso al tratarse de la variante GS consideramos que su valor sería doble, 1.200€. El precio de mercado sería prácticamente la mitad, como consecuencia de la debilidad de la acuñación, lo que empobrece notablemente su aspecto, 650€ en F.

  

Figura 134.2

  

 La pieza mostrada en la fotografía de la FIGURA 134.2 es un 8 Reales de Fernando VII acuñado en Cádiz en 1813 con los Ensayadores Carlos Tiburcio y Joaquín Delgado (CJ). Esta pieza se evalúa en CALICÓ 2008 en 250€. CAYÓN 1998 la evalúa en conservación que consideramos como el mismo VF del CALICÓ, en 40.000P. VICENTI hace pasar a esta pieza de un precio de 3.000P en 1968 al de 25.000P en 1978; como vemos, un incremento muy notable, similar al de la pieza de Tarragona que antes hemos comentado.

  

El presente ejemplar se encuentra en conservación VF+ ya que tiene las hojas de la corona de laurel casi completas mostrando mas de la mitad de sus nervios. También en el reverso puede apreciarse una parte importante de la melena de los leones del escudo. Al tratarse de una pieza corriente de Cádiz la graduaremos en la misma forma que la de los 8 Reales comunes de Fernando VII, con un valor y precio de mercado de 200€ en VF+ (185€ en VF y 250€ en XF).

 

Figura 134.3

 

La pieza de la FIGURA 134.3 es un 5 Pesetas acuñado en Tarragona en 1809 a nombre de Fernando VII. Esta moneda alcanza un valor equivalente en las ediciones de 2008 de CALICÓ (150€ en VF) y de CAYÓN 1898 (20.000P en lo que suponemos VF). Igual que la pieza anterior VICENTI refleja un cambio muy importante de su precio entre 1968 a 1978, pasando de 2.500P a 17.500P. PEIRO 2007 expresa la estabilización del valor de esta pieza en los últimos años, con 240€ en VF y 320€ en XF. La presente pieza presenta un gastaje muy generalizado, evidenciado principalmente en las flores de la corona y en la parte alta de la denominación. Por ello, su grado de conservación es F, con un valor y precio de mercado como el de las piezas comunes de este Rey: 150€ en F.

 

Figura 134.4

 

La pieza fotografiada en la FIGURA 134.4 es un 30 Sous acuñado en Palma de Mallorca en 1808 a nombre de Fernando VII. Nuevamente CALICÓ y CAYÓN  coinciden en asignar un valor semejante en VF a esta pieza en las últimas ediciones de sus catálogos: 200€ y 30.000P respectivamente. VICENTI fijaba un valor comparativamente alto a esta pieza en 1968: 5.000P, pasando a 25.000P en 1978; PEIRO 2007, por el contrario fija esta pieza un valor prácticamente mitad del de la pieza equivalente de Tarragona: 120€ en VF y 170€ en XF. La presente pieza se encuentra en XF, distinguiéndose los detalles del castillos y las palmeras del escudo de Mallorca, así como los florones de las corona sobre este escudo. Nosotros consideramos que esta pieza tiene una rareza equivalente a la de Tarragona, siendo el mismo que el de las piezas comunes de 8 Reales de Fernando VII, con un valor y precio de mercado de 250€ en XF.

 

Figura 134.5

 

Por último la FIGURA 134.5 muestra una medalla de Fernando VII acuñada en 1823 en la Casa de Moneda de Sevilla con ocasión del restablecimiento del poder absoluto de Rey tras la entrada en España de los llamados Cien Mil hijos de San Luis como consecuencia de la petición formulada por el Monarca a la Santa Alianza que agrupaba a las potencias absolutistas de Europa. La medalla se encuentra en excelente conservación aunque muestra algún desgaste en la patilla y la mecha central del cabello del Rey, así como en el nervio central de las flores de lis del escudo de los Borbones, en el reverso, lo que evidencia que llegó a circular como moneda.  Por tanto, su conservación será XF y su precio, lo asignaremos, convencionalmente, como de 150€.

 

134, THE PENINSULAR 8 REALES FOR FERDINAND VII’S NEED

 

All conflict carries with it a noticeable change of the conditions in which economic activity unfolds. This alteration is characterized by its bluntly, compared with the variations that the regular economic crisis caused in this type of activity, which despite the intensity they reach, they come and go, more or less gradually. If this is a fact for every war, it is even more in the case of the civil wars. We can consider the case of the American Civil War or of the Spanish Civil War (1936-1939). In these conflicts, on the one hand the circulating currency, especially when it is composed of precious metals, it tends to be hoarded, disappearing from its ordinary course, and on the other hand the isolation in which certain areas are that, in some cases, they cannot receive from the issuing centres enough coins that meet the needs of the trade.

This decline of the current asset is aggravated in many cases by a greater need for cash in circumstances of war, to: deal with the payment of wages to soldiers, ensuring supplies and acquiring the necessary equipment to face the military requirements. These needs have been historically faced thanks to the issue of the so-called obsidional coins or in need, usually minted under Local Authorities whose scope was limited to a province or a municipality, as it is the case of municipal issues carried out by many Councils in villages located in both areas during the Spanish Civil War, always made of base metals and low denominations.

This type of issues of coins, in fact, fiduciary, was especially problematic in the times previous to the 20th century, when 25 centuries of circulation of currency issued with reasonable amounts of gold and silver made the population get used not to accept as a means of payment currency substantially away from its intrinsic value. Therefore, historically, the coins in need issued in that time had necessarily a high proportion of precious metal, although it had to be obtained through requisition of individuals’ precious objects. A well-known example of this are coins in need issued by the troops of Charles I of England and by those of the Parliament, confronted in the English Civil War that took place during the middle of the 17th century, when they lived with the coinages of coin with the regular denominations, weight and fineness cast in the provincial mints as: Exeter or Oxford.

The issues in need were also attributable to this double requirement. On the one hand, coins of 8 reales were issued which we can call conventional on behalf of Ferdinand VII in mints of: Reus, Valencia and Cadiz, with types more or less similar to the regular issues of Seville and Madrid. These mints were operating at least since Philip III, they always minted coins called Reales of silver with the usual weight and fineness (26.7 grams and approximately 900 thousandths). On the other hand, in those places where it was not possible the arrangement of the complex equipment for the production of this type of coinages, they minted coins carved out on the basis of hallmarks with which the stamps are opened, caring more about the weight and the fineness of the coins than about the careful of their designs. This would be the case of the Catalan mints of Girona, Lleida, Tarragona and maybe Tortosa, as well as Palma de Mallorca.

They are examples of the first type coins in the Figure 134.1 (with the 8 reales of 1811GS of Valencia) and in Figure 134.2 (with the 8 reales of 1813 of Cádiz), while in Figure 134.3 (with the 5 pesetas of Tarragona of 1809) and in Figure 134.4 (with the 30 Sous of Mallorca of 1808) we actually have two examples of coins in need. Finally, in Figure 134.5 we have a medal of Seville of 1823 of Ferdinand VII which, although it is not strictly coins in need, shows signs of having circulated (we assume that at the instance of the supporters of the absolutism, given the characteristics of its legend like REPLACEMENT IN THE INTEGRITY OF ITS SOVEREIGNTY) we assume that with enough acceptance, given its characteristics of good fineness and weighing slightly more than those of the eight-real coins (28 grams versus the usual 26.7 grams of the rest of the coins).

As regards the issues of Cádiz, these were authorized by the Supreme Central and Governmental Junta of Spain and the Indies which established in Seville move to Cádiz part of the necessary tools for the manufacture of currency, given the possibility that Seville was occupied by the French. This was the reason why from 1809 to 1814 the coinage in the name of Ferdinand VII in Seville stopped, where only eight-real coins were struck in the name of Joseph Bonaparte in 1812. In that same year, Cadiz received a second lot of machines for coinage from the Mint of Madrid, when that city had to be evacuated one more time by the Spanish army. The entire infrastructure of coinage used in Cadiz from 1810 to 1815 was returned to the Mints of Madrid and Seville in 1815.

In Cádiz who always worked as main Assayer was Carlos Tiburcio whose initial (C) always appears in the first place, on the right of the coat of arms of the back. In first place, from 1810 to 1812, Idelfonso Urquiza, worked as the second Assayer, identify by the letter I and after him, Carlos Tiburcio, C; and then, from 1812 to 1815, Joaquín Delgado, identified by the letter J in the same place. The rarity of the coins of Cádiz is especially variable, depending on both, the date and abbreviations of the second assayer. The coins of 1813 and 1814, all of them with CJ are quite common, so we value them at the same price as the common coins of Ferdinand VII of Madrid or Seville of the period 1814 and 1820. The coins of 1811CI and 1812CJ, we consider them as rare, with a double value of common coins; those of 1810CI and 1811CJ as very rare, with a quadruple value; the one of 1814, as quite rare, with a value of eight times; and that of 1812CI as extremely rare, with a value of sixteen times that of common coins.

The issue of Tarragona of 1809 was carried out after the expulsion of the French from this city, after the disaster of the Bruch, first defeat of the Napoleonic troops in Spain, 44 days before the Battle of Bailén. The presence of the Spanish troops in Tarragona lasted until the capture of the city by the French on 28 June 1811. The coins in need of Tarragona have the same weight and fineness than the common eight-real coins, although its denomination is of 5 pesetas, in the same way used in the large coins of Joseph Napoleon minted in Barcelona, what means that the term "Peseta" (small peso) was more generalized in Catalonia than the Real, whenever they were in silver or billon. The design of these pieces is almost identical to the one of 5 pesetas of Lleida, being a debatable issue which of them was coined first and therefore inspired the design of the other. Another denomination of these coins, also popular in Catalonia, was Duro, name assigned as denomination of the coins in need of Girona that appears in that coin with the anagram of the name of the city (GNA).

The procedure for engraving of stamps based on hallmarks provided significant amounts of these coins coinage (Bofarul evaluates that 80,000 copies were issued), what together with the freedom with which continued to circulate until at least the end of the reign of Ferdinand VII, makes these coins not to be rare. We evaluate it with a similar price to that of the rest of the common coins of 8 reales of Ferdinand VII, minted in Madrid or Seville. The method of manufacture of artisanal nature of these coins makes the number of variants to be high. Francesc Padró in his article about this coin, published in the number 39 of the Gaceta Numismática published in Barcelona corresponding to December 1975, distinguishes up to 12 large varieties which he catalogues carefully.

We also recommend to those interested specifically in this type of coins to examine carefully the curve of increase in price of this coins in the market published in this article (through its appearances at auction) from 1965 to 1975, at 800 pesetas, in 1965, at 2,260 pesetas, in 1971, at 4,070 pesetas, in 1973 and at 8,780 pesetas in 1975. This is illustrative of the extraordinary increase in price that experienced these coins (that they multiplied by 10 in 10 years) in that period, when peninsular coins of 8 reales, nor cobs, were not absent. A controversial issue also was, at the time, if the coat of arms shown in this coin was of Catalonia or of Aragón, since there were authors who came to attribute this Duro to Zaragoza. E Goig, in the work cited in previous posts, clarified completely this issue, stating that the coat of arms  is without any doubt the one of Catalonia, given its design and the intention of the order which approved its issuance.

The issuing of coins of module of 8 reales of Mallorca (Figure 134.4) was cast in 1808, denominating it in Sous (30 Sous) coin of French origin which was used as currency account in the Balearic Islands. Its design is similar to the previous coin, although on its front, the denomination and the year are exchanged, while on its back appears the coat of arms of the Kingdom of Majorca, rather than the one of Catalonia. Its rarity is similar to the common coins of 8 reales of Ferdinand VII. An issue of the same type with the same denomination, but with the date and denomination exchanged, was made in 1821. Also, in 1823 this coins are issued with module of Palma de Mallorca, with circular hallmark in its centre, in which first there is the expression of constitutional King and then the restoration of absolutism in the same year, the King of Spain, with reference to Ferdinand VII.

The coin shown in Figure 134.1 is an 8 reales coined in the name of Ferdinand VII in Valencia with the acronym of the Assayer G, corresponding to Gregorio Lázaro and Sixto Giber. This last Assayer had already acted as sole Assayer in the issue of the Valencia coins marked with SG. Calicó evaluates this piece in 2008 at €1,000 rather than the €600 assigned to the variant with GS. Cayón shortens the distance between both variants with 250,000 pesetas in this case in 1998, compared with the 170,000 pesetas for the variant with SG, assessment that in both cases although being pieces in VF conservation, we believe exaggerated in relation to the current prices of these coins. To get an idea of the fall of the value of these coins, like that of most of the similar ones, we will say that the price of them in Vicenti 1968 was 35,000 pesetas for the SG and 25,000 pesetas for the GS, while Peiro 2007 evaluate them in VF at €1,000 and €1,400 respectively, being the CPI about 20 times lower than the current one.

This piece has a fairly widespread wear, although it retains remains of brightness, especially between the letters of the legend. In the same way of much of these coins, this copy has large openings of coinage in the front and back. We believe that its grade is F. In F, the grade of the variant with SG would be four times of the common coins of Ferdinand VII, this is €600. In this case, being the variant GS we believe that its value would be the double, €1,200. The market price would be almost the half, as a result of the weakness of the coinage, what impoverishes notably its appearance, €650 in F.

The coin shown in the photograph of Figure 134.2 is an 8 reales of Ferdinand VII coined in Cadiz in 1813 with the Assayers Carlos Tiburcio and Joaquín Delgado (CJ). This piece is evaluated in Calicó 2008 at €250. Cayón 1998 evaluates it in conservation that we consider the same as the VF of Calicó, at 40,000 pesetas. Vicenti pretends this piece pass from a price of 3,000 pesetas in 1968 to 25,000 pesetas in 1978; as we see, a very substantial increase, similar to the one of the coin of Tarragona as we mentioned before.

The present copy is in conservation VF+, it has almost complete the Crown of laurel leaves showing more than half of their nerves. An important part of the mane of the lions of the coat of arms can also be seen on the back. Considering that it is a current coin of Cádiz we give it the same grade as the common 8 reales of Ferdinand VII, with a value and market price of €200 in VF+ (€185 in VF and €250 in XF).

The coin of Figure 134.3 is a 5 pesetas coined in Tarragona in 1809 on behalf of Ferdinand VII. This coin reaches an equivalent value in the editions of 2008 of Calicó (€150 in VF) and Cayón 1898 (20,000 pesetas in, what we assume, VF). As in the previous coin, Vicenti reflects a major change in its price between 1968 and 1978, going from 2,500 pesetas to 17.500 pesetas. Peiro 2007 expresses the stabilisation of the value of this coin in recent years, with €240 in VF and €320 in XF. This coin presents a very widespread wear, mainly evidenced in the flowers of the Crown and in the upper part of the denomination. Therefore, its grade of conservation is F, with a value and market price as the common coins of this King: €150 in F.

The coin photographed in Figure 134.4 is a 30 Sous coined in Palma de Mallorca in 1808 o behalf of Ferdinand VII. Again Calicó and Cayón agree to give it a similar value in VF to this coin in the latest editions of their catalogues: €200 and 30,000 pesetas respectively. Vicenti set a comparatively high value for this coin in 1968: 5,000 pesetas, passing to 25,000 pesetas in 1978. On the other hand, Peiro 2007 sets to this coin almost half of the value of the equivalent coin of Tarragona: €120 in VF and €170in XF. The present coin is in XF, distinguishing the details of the castles and the palms of the coat of arms of Mallorca, as well as the rosettes of the Crown over this coat. We consider that this piece has an equivalent rarity to the Tarragona one, being the same as the common coins of 8 reales of Ferdinand VII, with a value and market price of €250 in XF.

Finally, the Figure 134.5 shows a Ferdinand VII medal struck in 1823 in the MInt of Seville on the occasion of the re-establishment of the absolute power of the King after the entry in Spain of the so-called one hundred thousand sons of Saint Louis as a result of the request made by the monarch to the Holy Alliance which grouped the absolutist powers of Europe. The medal is in excellent conservation, but it shows some wear in the sideburn and the central lock of the King, as well as in the central nerve of the flowers of lis of the coat of the Bourbons on the back, what proves that it came to circulate as currency. Therefore, its conservation is XF and its price, we assign, conventionally, at €150.

 

 

 

Las emisiones de 8 Reales en Madrid y Sevilla de Fernando VII, incluso las que fueron realizadas durante el periodo de la Guerra de la Independencia (1808-1814) obedecen a la lógica normal de la acuñación monetaria española. Estas Cecas eran las que producían la totalidad de las emisiones en plata durante los reinados de Carlos III y Carlos IV, y por tanto en la medida en que las ciudades donde estaban enclavadas se encontraban en poder de Autoridades que reconocían la soberanía de Fernando VII, continuaron emitiendo en nombre de este Rey. Ciertamente, los tipos de 1809-1809, de Sevilla y de 1812-1814 de Madrid no obedecían al tipo oficial del retrato del Rey que a partir de 1810 se acuñaría en Indias y en Cádiz; pero en los primeros años de la Guerra no puede aún hablarse de un tipo oficial ya que incluso en Madrid durante todo 1808, año en el que además de reinar Carlos IV, reinaron también Fernando VII (brevemente) y José Napoleón, se continuaron acuñando monedas de 8 Reales a nombre de Carlos IV.

Esta práctica de continuar emitiendo moneda a nombre de un rey que ya no lo era, ha sido una práctica común, tanto en España e Indias como en otros países. Ello obedece a que el proceso de grabación de matrices  y apertura de cuños con nuevos diseños no es una cuestión baladí, por lo que las Casas de Moneda tienden a continuar emitiendo con los troqueles anteriores hasta que se ha efectuado el proceso de selección de bajorrelieves y preparación de las matrices. De esta manera al quedar descentralizado el Estado como consecuencia de la pérdida de la capital  controlada por los franceses, y asumido el poder por Juntas Locales en las provincias, nada tiene de extraño que en las de otras ciudades que ya anteriormente habían alojado Casas de Moneda, como Barcelona en el Principado de Cataluña y Valencia en el Reino de su nombre, bajo la autoridad de sus Juntas Superiores emitieran moneda adaptando sus tipos cuyo diseño en cuanto al retrato del Rey se basaba en las pautas seguida para las emisiones peninsulares de Carlos III y Carlos IV, ésto es busto revestido por túnica condecorada, con cabeza desnuda, mientras que el reverso continua con la misma disposición anterior. Ciertamente en las piezas de Carlos III y Carlos IV, la cabeza del Rey aparece con peluca y coleta, lo que no ocurre en las de Fernando VII, pero la razón es que las modas habían cambiado, y después de la Revolución, primero en Francia y después en los otros países europeos, el pelo empieza a peinarse en forma natural, y no a cubrirse con una peluca.

Este tipo de composición es la que se da en los 8 Reales de Cataluña de 1809 y 1810, así como en el 8 Reales de Valencia de 1811 (muy semejante en cuanto al retrato del rey) y en los 8 Reales de Sevilla de 1808 y 1809 (ya con un retrato mas diferenciado). Estos diseños, los de Cataluña y Sevilla, acaban desembocando en la utilización del busto coronado del monarca usado ya en Cádiz desde 1810, a partir de la instalación de la Ceca de Cataluña en Palma de Mallorca en 1812 por vicisitudes de la Guerra y de la definitiva expulsión de Sevilla  de los francceses, lo que permitió reanudar las emisiones en 1814, ya con el diseño normal del busto de Fernando VII.

Hemos de hacer notar que estas emisiones, las de Cataluña, Valencia y Sevilla, no se realizan con una vocación local, a la manera de las monedas punzonadas catalanas, sino con la intención de que pasaran a integrarse en el circulante nacional, al menos en las zonas que reconocían la soberanía de Fernando VII, ya que fueron acuñadas en unos momentos en los que estas ciudades no estaban sometidas a sitio, lo que permitía a los particulares la entrega de plata para su labra y la posterior dispersión de las monedas acuñadas.

Con respecto a la Ceca de Cataluña, establecida primero en Reus donde acuñó en 1809 y 1810 y luego trasladada alternativamente a Tarragona, donde acuñó cobre principalmente, y posteriormente a Palma de Mallorca, por los Balances de sus Cuentas, publicados por su director Juan Amat en Palma de Mallorca en 1813 y en Barcelona en 1816, conocemos el número total de ejemplares emitidos de 1809 a 1814, para cada denominación. Estas cifras, citadas en el libro de E. Goig, La Moneda Catalana de la Guerra de la Independencia, en cuanto a moneda de plata son las siguientes: 8 Reales, 445.946 ejemplares; 4 Reales, 205.015 ejemplares; 2 Reales: 1.511.738 ejemplares; 1 Real 82.560 ejemplares; medio Real, 26.650 ejemplares.

Llama la atención que con un número de ejemplares de casi medio millón, los 8 Reales con la C de Cataluña como marca de Ceca, sean tan raros hoy en día, con una diferencia de precio de casi 10 a 1 con respecto a las piezas punzonadas de Gerona o Tarragona, con un tiraje unas 10 veces inferior. La hipótesis formulada por E. Goig es que al tratarse de piezas emitidas con la intención de circular por toda España, fueron fundidas, por una parte en la misma proporción que el resto de las monedas de 8 Reales de los Borbones (nosotros en entradas anteriores ya supusimos que estas habían sido fundidas en una proporción de 100 a 1) cuando se verificó el cambio de sistema monetario con Isabel II, y por otra parte, al incorporar el retrato del Rey, fueron  también objeto de intensa requisa y fundición en las zonas del Principado dominadas por José Napoleón, como Barcelona y su comarca.

Las monedas de la Ceca de Cataluña de 1809 y 1810 fueron emitidas en Reus (Tarragona) con busto imaginario, a la manera de los de los reyes anteriores al no disponerse de troqueles oficiales para su utilización en las cecas peninsulares. Las primeras monedas acuñadas en 1809 tienen la peculiaridad de incorporar en su reverso la sigla del grabador Manual Pelequer (MP) en lugar de las de ensayador o ensayadores. Iniciada ya la acuñación, se corrigió esta anomalía, pasando ya todas las monedas de oro o plata, de la Ceca Catalana a incorporar las siglas de los Ensayadores: Pablo Sala y Juan Bautista Ferrando (SF). Las piezas de 1809 con marca MP son algo mas escasas que las que llevan la marca SF. Por su parte, las piezas datadas en 1810 son también algo mas escasas que las de 1809 marcadas con SF.

El 9 de mayo de 1811 se inician los trabajos para el traslado de la Casa de Moneda de Tarragona, donde se había instalado provisionalmente al ocupar Reus los franceses, a Palma de Mallorca, en busca de una mayor seguridad (haciendo bueno el nombre de ceca itinerante, como también se denomina el lugar de acuñación de las monedas marcadas con C. Finalmente el 2 de junio de 1811 llegó todo el material de acuñación  a Palma y se comenzó a labrar moneda en agosto de ese año. El fin de los trabajos de acuñación esta ciudad tuvo lugar el 30 de junio de 1814. El detalle con el que podemos conocer estas fechas, se debe a la minuciosidad del trabajo mencionado de José Amat, obra que echamos de menos en cuanto a la descripción de la forma de operar de otras cecas, incluso en tiempos menos azarosos.

DASÍ 1950 recoge la existencia de un 8 Reales de 1811C con la figura coronada del Rey, cuya fotografía publica, pero sin indicar la procedencia de la pieza reproducida. Ya HERRERA 1914 había señalado en la existencia de la fecha de 1811C con el mismo busto de 1809-1810, pero sin incluir fotografía, por lo que hoy en día se duda de la existencia de esta pieza. DASÍ 1950 recoge además de la pieza señalada anteriormente también la moneda señalada por HERRERA. Posteriormente, tanto YRIARTE 1965 como CALBETÓ 1970 vuelven a reproducir la misma fotografía de poca calidad de la pieza coronada de 1811C publicada por DASÍ. También la obra mencionada de E. Goig admite la existencia de esta pieza, aunque no la de cabeza desnuda de 1811 citada por HERRERA. Como vemos, la existencia o no de la fecha de 1811 de esta Ceca, es cuestión debatible ya que al ser la foto de DASÍ de poca calidad y no citarse la procedencia del ejemplar pudiera tratarse de una pieza no autentica. Aún hoy, CAYÓN 1998 admite la existencia de la pieza, lo que no hace CALICÓ en las distintas emisiones de su Catálogo.

Ya en 1812 se emiten en Palma dos variedades de la pieza de 8 Reales de 1812C de este tipo, ya con el busto coronado normal. Una de ellas tienen el busto algo mas grande y presenta una separación claramente mayor entre los grupos de caracteres FERDÍN y VII, mientras que en la otra con el busto mas pequeño (FIGURA 133.2), estos grupos de caracteres están mucho mas juntos, separados únicamente por un punto. Este será el tipo que prevalezca en las emisiones en Palma de Mallorca durante los dos años siguientes: el 1813C y el 1814C. La variante de 1812C con cabeza pequeña es algo mas rara que la que presenta cabeza grande y leyenda partida.

Esta última variante, a nuestro juicio, tiene una rareza similar a la de la fecha de 1813C, mientras que la de 1814C es bastante mas escasa, ya que se batió solo durante los primeros meses de 1814 hasta la clausura de la Ceca. En nuestra opinión, el 1814C es difícil pero no extraordinariamente difícil, como lo prueba sus relativamente frecuentes apariciones en subastas en colecciones de cierta importancia, generalmente en altas conservaciones, que no alcanzan precios de adjudicación superiores en mas del doble a las de las otras piezas de Cataluña (ejemplares de esta Ceca se muestran en las FIGURAS 113.1, 133.2 y 133.3).

En cuanto a las piezas de 8 Reales de 1811 de Valencia, se muestran dos ejemplares con las siglas SG propias del Ensayador Sixto Gisbert Polo en las FIGURAS 133.4 y 133.5, mientras que en la FIGURA 134.1 de la próxima entrada, tenemos este mismo ejemplar con las siglas GS, bastante mas raro, acuñado con los Ensayadores: Gregorio Lázaro Labrandero y Sixto Gisbert Polo. DASÍ 1950 nos indica que la designación de este segundo ensayador fue el resultado de una petición de la Casa de la Moneda en la que se solicitaba su nombramiento a la Juta Superior de Gobierno de Valencia fechada el 23 de abril de 1811, por lo que debemos suponer que las monedas emitidas con las siglas SG y GS son anteriores y posteriores, respectivamente a esa fecha.

A diferencia de las piezas de Cataluña, todas de excelente factura, especialmente las de 1809 y 1810, las valencianas presentan, casi en su totalidad, grandes vanos en anverso y reverso, a consecuencia de haberse acuñado con una presión del cuño muy baja. Pese a ello, ejemplares casi perfectos acuñados con los cuños recién abiertos al comienzo de cada lote de producción, aparecen con mas frecuencia que en la Ceca de Cataluña, para la que los ejemplares con la patilla del Rey completa, son casi inexistentes.

En cuanto a la rareza relativa de los 8 Reales de Cataluña y Valencia de Fernando VII respecto a las piezas comunes de 8 Reales de Sevilla y Madrid emitidas después de 1814, basándonos en los precios alcanzados en subastas de los últimos años, estimamos que su valor es aproximadamente de 8 a 1 para las de Barcelona y de 4 a 1 para la de Valencia. En cuanto al aumento de precio en relación con el grado de conservación, creemos que la proporción es la misma para ambas cecas, que la que se da en el caso de las piezas comunes de este Rey: un aumento del 25% del valor con cada cambio de grado, a partir de 1.200€ en F para las de Cataluña y de 600€ en F para las de Valencia, siendo de 200€ en F, el de las piezas de 8 Reales comunes de Fernando VII.

 

Figura 133.1

 

La pieza de la FIGURA 133.1 es un 8 Reales de Fernando VII acuñado en Reus en 1809 con cuños grabados por Manuel Pelequer, identificado por sus iniciales MP en el reverso de la moneda. Esta pieza es valorada muy alta en CALICÓ 2008: 2.500€, mientras que la que lleva las siglas SF aparece con un precio mucho mas bajo: 1.500€, mismo precio que asigna a la pieza de 1810 con este mismo diseño. CAYÓN 1998, sin embargo, asigna unos valores mas cercanos a ambas piezas: 275.000P a la MP y 200.000P a la SF. Para las piezas con retrato atípico de Fernando VII creemos que hay que interpretar las cifras de CAYÓN 1998 como referidas a un grado no F sino VF, en la misma forma que procede CALICÓ, ya que de lo contrario si seguimos interpretando sus precios como referidos a piezas en grado F (como ocurre con las macuquinas y las piezas del Ingenio) los precios serian excesivamente altos con relación a los del mercado actual.

En la subasta celebrada por Soler y Llach y Martí Hervera en Madrid en 21 de octubre de 2011, una pieza de este tipo fechada en 1810 en XF con un precio de mercado de 1.800€, fue adjudicada en 1.800€ mas gastos. Por otra parte en la subasta de la colección CALBETÓ celebrada en Ginebra el 14 de diciembre de 1974, la pieza de 1809 MP en XF salió en 8.500FS (en 1974, un FS igual a 40P), un 1809 SF en AU salió en 10.000FS y un 1810 SF en VF salió en 7.000VS.

 La presente pieza tiene un excelente aspecto, buena acuñación y parte del brillo original. No obstante el gastaje mostrado en la patilla del rey y el pie derecho del castillo del primer cuartel del escudo del reverso nos obliga a no clasificarla mas allá de un grado XF-, lo que supondría un precio de 1.800€ si se tratara de la pieza con las siglas SF. Al tratarse de una pieza con las siglas MP, la asignaremos un valor y precio de mercado un 25% superior: 2.250€.

 

Figura 133.2

 

La pieza fotografíada en la FIGURA 133.2 es un 8 Reales de Fernando VII acuñado ya en Palma de Mallorca en 1812, con C como marca de Ceca y SF como siglas de los Ensayadores: Sala y Ferrando. La pieza pertenece a la variante mas escasa, con el busto pequeño del rey y los grupos de caracteres de la parte izquierda del anverso mas juntos. Esta variante se valora en CALICÓ 2008 EN 2.000€, mientras que la variante con el busto grande de 1812 lo hace en 1.000€, diferencia que juzgamos muy exagerada (grado VF). Por el contrario CAYÓN 1998 fija entre ambas variantes unos precios mas próximos: 325.000P para el busto pequeño y 280.000P para el busto grande.

En la mencionada subasta de la colección CALBETÓ esta misma variante del 1812C en VF salió en 8.500FS. En la subasta del circulo filatélico y numismático de Barcelona celebrada el 29 de marzo de 2000 de una colección muy completa de Fernando VII, la pieza de 1809 SF en AU salió en 200.000P, la de 1810 SF en XF salió en 165.000P, la de 1812 en F en 165.000P, la de 1813 en AU en 275.000P y la de 1814 en XF- en 600.000P.

La presente pieza muestra gastaje claro en la corona de laurel del Rey en la que no son visibles algunas hojas, así como los nervios de todas ellas; por tanto consideramos a este ejemplar como con desgaste generalizado y lo graduamos como F. Por tanto su valor sería de 1.200€, y su precio de mercado, la mitad de ese valor, 600€, como consecuencia de las rayas que presenta tanto sobre su anverso como sobre su reverso.

 

Figura 133.3

 

La pieza que aparece en la FIGURA 133.3   es un 8 Reales acuñado a nombre de Fernando VII en Palma de Mallorca con la marca de Ceca C y SF como siglas de los Ensayadores. Esta pieza esta acuñada con el mismo diseño que la variante de 1812 con el busto pequeño. CALICÓ 2008 valora esta pieza en 2.000€ y CAYÓN 1998 en 325.000P, como vemos con precios prácticamente idénticos, con los que nos encontramos en completo acuerdo, si atribuimos estos precios a una pieza en conservación VF. En la subasta de la colección CALBETÓ, el 1813C en VF- salió en un precio de 6.000FS.

En la presente pieza no son visibles gran parte de las hijas de la corona de laurel así como ningún nervio de ellas. También el dije y los pliegues del manto del rey no son en absoluto visibles. También en el reverso falta la mayoría de los detalles de la melena de los leones de los cuarteles segundo y cuarto de escudo, por lo que la conservación de la pieza es F-. En estas condiciones su valor es de 1.000€, mientras que su precio de mercado sería un 10% inferior: 900€ debido a que la pieza tiene un ligero fallo de acuñación en la parte inferior izquierda del anverso.

 

Figura 133.4

 

La pieza de la FIGURA 133.4 es un 8 Reales de Fernando VII acuñado el 1811 en Valencia con la sigla SG propias del Ensayador Sixto Gibert Polo. Esta pieza aparece valorada en CALICÓ 2008 EN 600€, mientras que la variante con las siglas GS (Gregorio Lázaro y Sixto Gibert) se valora casi al doble: 1.000€. Nuevamente las valoraciones de CAYÓN 1998 son mas próximas entre ambas variantes: 170.000P para el SG y 250.000P para el GS, precios que consideramos excesivamente altos para el mercado actual que tiende a menos valorar este tipos de piezas, salo que presenten buena acuñación. En la subasta del circulo filatélico numismático de Barcelona aludida un ejemplar SG en XF salió en 100.000P, y en la subasta de la colección CALBETÓ, el FG en VF-, salió en 2.750FS y el GS en VG+, en 5.000FS.

La presente pieza presenta bastante brillo original aunque ha sido producida con una presión de acuñación bastante baja. La pieza no está limpiada aunque presenta evidente gastaje en el pelo del rey, por lo que su grado es VF-. En esta conservación su precio de mercado y su valor son cuatro veces los de las piezas comunes de Fernando VII, 700€ en VF-.

 

Figura 133.5

 

La pieza mostrada en la FIGURA 133.5 es exactamente igual que la anterior aunque que con una conservación superior. La pieza presenta mucho mas brillo que la anterior pero ha sido sometida a limpieza en alguna medida abrasiva. Presenta un número mayor de líneas de pelo visibles aunque sobre la mayor parte de ellas se observa cierto gastaje, por tanto su conservación es VF+ a lo que correspondería un valor de 800€ (200€ el de las piezas comunes en VF+). Su precio de mercado lo disminuiríamos un 25% con consecuencia de la presencia de gran vano de acuñación en el reverso, llegando por tanto a 600€.

 

13. THE 8 REALES COINS OF FERDINAND VII OF CATALONIA AND VALENCIA

 

The issues of 8 reales in Madrid and Seville of Ferdinand VII, including those that were made during the period of the War of Independence (1808-1814) obey the normal logic of the Spanish monetary coinage. These mints were the ones that produced the entirety of issues in silver during the reigns of Charles III and Charles IV, and given that the cities, where they were located, were held by authorities that have recognized the sovereignty of Ferdinand VII, they continued issuing on behalf of this King. Certainly, the types of 1809 – 1809 of Seville and of 1812-1814 of Madrid did not obeying the official type of the portrait of the King which was coined from 1810 in India and Cádiz; but in the early years of the war we still cannot talk about an official type because even in Madrid throughout 1808, year in which apart from the reign of Charles IV, Ferdinand VII also reigned (briefly) and Joseph Napoleon too, eight-real coins in the name of Charles IV continued to be coined.

This practice, to continue issuing currency in the name of a King who was no longer so, has been a common practice, both in Spain and India and in other countries. This is due to the fact that the process of engraving of moulds and to the beginning of stamps with new designs is not a trivial issue, so the Mints tend to continue issuing with the previous dies until the process of selection of bas-reliefs and the preparation of moulds has been made. In this way, after being decentralized the State as a result of the loss of the capital controlled by the French, and assumed the power by local councils in the provinces, it is not strange at all that in other cities where Mints had already been hosted before, as Barcelona in the Principality of Catalonia and Valencia into the Kingdom of its name, under the authority of their Superiors Juntas, they issued coins adapting their types whose design of the King’s portrait was based on the guidelines followed for peninsular issues of Charles III and Charles IV, this is bust covered by a decorated tunic, with bare head, while in the back it is maintained the same previous layout. Certainly in the coins of Charles III and Charles IV, the King's head appears wig with ponytail, what does not occur in the coins of Ferdinand VII, but the reason is that the fashion had changed, and after the Revolution, first in France and then in other European countries, the hair style changed into more naturally, and not covered with a wig.

This type of composition is the one used in the 8 reales of Catalonia in 1809 and 1810, as well as in the 8 reales of Valencia in 1811 (very similar with regard to the portrait of the King) and in the 8 reales of Seville in 1808 and 1809 (now with a portrait more differentiated). These designs of Catalonia and Seville just ended flowing into the use of the crowned bust of the monarch used in Cádiz from 1810, since the installation of the Mint of Catalonia in Palma de Mallorca in 1812 because of vicissitudes of the War and the final expulsion of the French of Seville, allowing to resume the issues in 1814, now with the normal design of the bust of Ferdinand VII.

We must note that these issues of Catalonia, Valencia and Seville are not carried out with a local vocation, in the manner of the Catalan hallmarked coins, but with the intention to pass into the national current asset, at least in areas that have recognized the sovereignty of Ferdinand VII, because they were minted at a time in which these cities were not subject to siege, what allowed individuals the delivery of silver for itscoinage and subsequent distribution of minted coins.

With regard to the Mint of Catalonia, first established in Reus where it coined in 1809 and 1810 and then transferred alternately to Tarragona, where it mainly minted copper and later to Palma de Mallorca, as for the balance of its accounts, published by its director Juan Amat in Palma de Mallorca in 1813 and in Barcelona in 1816, we know the total number of copies issued from 1809 to 1814, for each denomination. These figures registered in the book of E. Goig, La Moneda Catalana de la Guerra de la Independencia (The Catalan currency of the War of Independence), as regards the silver coins are as follows: 8 reales, 445,946 copies; 4 reales, 205,015 copies; 2 reales, 1,511,738 copies; 1 real, 82,560 copies; half real, 26,650 copies.

It draws attention that a number of copies of almost half a million, the 8 reales with the C of Catalonia as the mintmark, are so rare today, with a price difference of almost 10 to 1 with regard to pieces hallmarked in Gerona and Tarragona, with a production of approximately 10 times lower. The hypothesis formulated by E. Goig is, as these coins were issued with the intention of circulate in the whole Spain, they were melted, on the one hand at the same rate as the rest of the coins of 8 reales of the Bourbons (in previous posts we have already assumed that they had been cast in a relation of 100 to 1) when checked the monetary system changing with Isabella II, and on the other hand, when the portrait of the King was incorporated, they were also object of an intense requisition and cast in the Principality areas dominated by Joseph Napoleon, such as Barcelona and its region.

The coins of the Mint of Catalonia of 1809 and 1810 were issued in Reus (Tarragona) with an imaginary bust, in the manner of the previous Kings in the absence of official dies for using in the Peninsular mints. The first coins minted in 1809 are unusual in incorporating in its back the acronym of the Engraver Manual Pelequer (MP) rather than the assayer or assayers. After started the minting, they corrected this anomaly, passing all coins of gold or silver of the Catalan Mint to incorporate the assayer’s abbreviations: Pablo Sala and Juan Bautista Ferrando (SF). The coins of 1809 with the mark MP are a little scarcer than those with the mark SF. For its part, the coins dated in 1810 are also a little scarcer than those of 1809 marked with SF.

On 9 May 1811, it began the works for the transfer of the Mint of Tarragona, where it had been installed temporarily because the French occupation of Reus, to Palma de Mallorca, Looking for a better security (doing justice to the name of itinerant Mint, as it is also called the place of minting the coins marked with C). Finally, on 2 June 1811, all the coinage material arrived to Palma and they began to cast currancy in August of that year. The end of the work of minting in this city took place on 30 June 1814. We can know these dates in detail due to the thoroughness of the mentioned work of José Amat, work in which we miss the description of how they operated in other mints, even in less eventful times.

Dasí 1950 shows the existence of an 8 reales of 1811C with the crowned figure of the King, whose photograph he published, but without indicating the source of the reproduced coin. Herrera 1914 had already indicated the existence on the date 1811C with the same bust of 1809-1810, but he did not include any photography, so nowadays it is uncertain the existence of this coin. Dasí 1950 also contains, apart from the coin indicated above the coin indicated by Herrera. Afterwards, both Yriarte 1965 and Calbetó 1970 reproduce again the same picture of low-quality of the crowned coin of 1811C published by Dasí. Also the above-mentioned work of E. Goig supports the existence of this coin, though not that of the bare head of 1811 cited by Herrera. As we can see, the existence or not of the date of 1811 of this Mint is a debatable issue as the Dasí’s photo is of poor quality and without citing the source of the copy it could be an not authentic coin. Even today, Cayón 1998 admits the existence of this coin, what Calicó does not do in the different issues of his catalogue.

In 1812, two varieties of the coin of 8 reales of 1812C of this type, with the normal crowned bust are issued in Palma. One of them has the bust a little larger and it presents a clearly bigger separation between the groups of characters FERDÍN and VII, while in the other one, with a smaller bust (Figure 133.2), these groups of characters are much more jointly, separated only by a dot. This will be the type that prevails in the issues of Palma de Mallorca during the following two years: the 1813C and the 1814C. The variant of 1812C with small head is a little rarer than the one that presents a large head and split legend.

This last variant, in our view, has a rarity that is similar to the one with the date 1813C, while the one of 1814C is quite scarcer, as it was cast only during the early months of 1814 until the closure of the Mint. In our opinion, the 1814C is difficult but not extraordinarily difficult, as evidenced by its relatively frequent appearances in auctions in collections of some importance, generally in high conservations which do not reach higher sale prices in more than the double of the other coins of Catalonia (copies of this Mint are shown in Figures 113.1, 133.2 and 133.3).

As for the coins of 8 Reales of 1811 of Valencia, we show two copies with the initials SG bellowing to the Assayer Sixto Gisbert Polo in Figures 133.4 and 133.5, while in the Figure 134.1 of the next post, we have this same copy with the acronym GS, rather rarer, coined with the Assayers: Gregorio Lázaro Labrandero and Sixto Gisbert Polo. Dasí 1950 points out that the designation of this second Assayer was the result of a request of the Mint that ask for his appointment to the Superior Junta of the Government of Valencia dated on 23 April 1811, so we must assume that coins issued with the initials SG and GS are previous and posterior, respectively to this date.

Unlike coins of Catalonia, all of excellent coinage, especially those of 1809 and 1810, the ones coined in Valencia present, almost in their entirety, large openings in the front and back, as a result of having coined them with a very low stamp pressure. Despite this, almost perfect copies minted with the stamps newly opened at the beginning of each production lot appear with more frequency than in the Mint of Catalonia, for which the copies with the sideburn of the King complete, are almost non-existent.

As for the relative rarity of the 8 reales of Catalonia and Valencia of Ferdinand VII with respect to the common coins of 8 reales of Seville and Madrid issued after 1814, based on prices achieved at auction held in recent years, we believe that its value is approximately 8 to 1 for those of Barcelona, and 4 to 1 for those of Valencia. With regard to the increase in price in relation to the grade of conservation, we believe that the proportion is the same for both mints, which occurs in the case of the common coins of this King: an increase of 25% of the value in each change of grade, from €1,200 in F for those of Catalonia and €600 in F for those of Valencia, being €200 in F, for the common coins of 8 reales of Ferdinand VII.

The piece of Figure 133.1 is an 8 reales of Ferdinand VII coined in Reus in 1809 with stamps engraved by Manuel Pelequer, identified by his initials MP in the back of the coin. This coin is valued very high in Calicó 2008: €2500, while that which has the initials SF appears with a price much lower: €1,500, the same price he gives to the coin of 1810 with the same design. However, Cayón 1998 assigns closer values to both coins: 275,000 pesetas to the MP and 200,000 pesetas to the SF. For the coins with unusual portrait of Ferdinand VII, we believe that we must interpret the values of Cayón 1998 as referring to a grade, not F, but VF, in the same way that comes with Calicó, otherwise, if we continue considering their prices as referring to coins in grade F (as it happens with the cobs and coins of the Ingenio) their prices would be extremely high with regard to the nowadays market prices.

In the auction held by Soler and Llach and Martí Hervera in Madrid on 21 October 2011, a coin of this type dated in 1810 in XF with a market price of €1,800, was sold at €1,800 plus expenses. On the other hand, in the auction of the collection Calbetó held in Geneva on 14 December 1974, the coin of 1809MP in XF was sold at FS8,500 (in 1974, a FS was equivalent to 40 pesetas), a 1809SF in AU was sold at FS10,000 and a 1810SF in VF was sold at VS7.000.

This coin has an excellent appearance, good coinage and part of its original brightness. However, the wear shown in the sideburn of the King and in the right foot of the castle of the first quadrant of the coat of arms of the back obliges us to classify it not beyond a grade XF-, which would mean a price of €1,800 if it were a coin with the initials SF. It is of a piece with MP acronym, we assign it a value and market price of 25% superior: €2,250.

The picture of Figure 133.2 piece shows an eight-real coin of Ferdinand VII coined in Palma de Mallorca in 1812, with C as mintmark and SF as abbreviation of the Assayers: Sala and Ferrando. The piece belongs to the scarcest variant, with the small bust of the King and the groups of characters of the left side of the front closer. This variant is valued in Calicó 2008 at €2,000, while the variant with the big bust of 1812 does at €1,000, a difference which we consider much exaggerated (grade VF). On the contrary, Cayón 1998 fixed closer prices between the two variants: 325,000 pesetas for the small bust and 280,000 pesetas for big bust.

In the aforementioned auction of the collection Calbetó this same variant of the 1812C in VF was sold at FS8,500. At the auction of the Círculo Filatelico y Numismatico of Barcelona held on 29 March 2000 of a very complete collection of Ferdinand VII, the coin of 1809SF in AU was sold at 200,000 pesetas, the one of 1810SF in XF was at 165,000 pesetas, the one of 1812 in F at 165,000 pesetas, the one of 1813 in AU at 275,000 pesetas and the one of 1814 in XF-, at 600,000 pesetas.

This coin shows clear wear in the King’s laurel wreath in which some leaves aren't visible, like in all the nerves of them; so, we consider this copy with widespread wear and so we graduate it in F. Therefore, its value would be €1,200, and its market price, half of that value, €600, as a result of the stripes that presents both in its front and back.

The coin that appears in Figure 133.3 is an 8 reales coined in the name of Ferdinand VII in Palma de Mallorca with the mintmark C and SF as abbreviations of the Assayers. This coin is minted with the same design as the variant of 1812 with small bust. Calicó 2008 values this coin at €2,000 and Cayón 1998 at 325,000 pesetas, as we can see with almost equal prices, with whom we are in complete agreement, if one attributes these prices to a piece in conservation VF. At the auction of the Calbetó’s collection, the 1813C coin in VF- was sold at a price of FS6,000.

In this coin, much of the leaves of the laurel wreath, like the nerves are not visible. Also the hanging trinket and the folds of the cloak of the King are not at all visible. Also in the back lack most of the details of the mane of the lions in the second and fourth quadrant of the coat, so the conservation of the coin is F-. In these circumstances, its value is €1,000, while its market price would be a 10% lower: €900 due to the fact that the coin has a slight failure of coinage in the left bottom of the front.

The coin of Figure 133.4 is an 8 reales of Ferdinand VII coined in 1811 in Valencia with the acronym SG belonging to the Assayer Sixto Gibert Polo. This coin appears valued in Calicó 2008 at €600, while the variant with the acronym GS (Gregorio Lázaro and Sixto Gibert) is valued almost in double: €1,000. Again the valuations of Cayón 1998 are closer between the two variants: 170,000 pesetas for the SG and 250,000 pesetas for the GS, prices that we consider too high for the current market which tends to undervalue these types of coins, apart from having a good coinage. At the auction of the Circulo Filatélico Numismático of Barcelona, a copy SG in XF was sold at 100,000 pesetas, and in the auction of the Calbetó’s collection, the FG in VF-, was sold at FS2.750 and the GS in VG+, at FS5,000.

This coin presents quite original brightness, although it has been cast with a pressure of fairly low coinage. The coin is not cleaned, though it presents clear wear in the hair of the King, so its grade is VF-. In this conservation, its market price and its value is four times those of the common coins of Ferdinand VII, €700 in VF-.

The coin shown in the Figure 133.5 is exactly the same as the previous, but with a higher conservation. The piece presents much more brightness than the one above, although it has been subject to some abrasive cleaning. It presents a greater number of visible hair lines, but in most of them we can see a relative wear, so its conservation is VF+, what would be a value of €800 (€200 of the common coins in VF+). Its market price would decrease 25% as consequence of the presence of a great opening of coinage on the back, therefore reaching €600.

 

 

 

 

El reinado de Fernando VII fue uno de los mas azarosos, y en la opinión de la mayoría de los historiadores, nefasto, reinado de la Historia de España. Cuando Fernando es aclamado como Rey por la población de Madrid en marzo de 1808 tras el motín de Aranjuez, el derrocamiento del ministro Manual Godoy y la abdicación de su padre, Carlos IV, ningún español pensaba que en los siguientes 25 años la monarquía hispánica fuera a atravesar por tal cúmulo de vicisitudes, alternativas y calamidades que la iban a hacer pasar de ser uno de los Estados mas prósperos y respetados de Europa, a una suerte de territorio desdichado que viviría una situación de guerra declarada, contra Francia, o latente, entre las distintas facciones que se disputaban el gobierno, lo que terminaría liquidando sus colonias americanas, empobreciendo la vida de los ciudadanos, despertando la animosidad entre éstos y perdiendo el papel de potencia mundial que venía desempeñando desde el tiempo de los Reyes Católicos.

El primer avatar a afrontar fue la llamada Guerra de la Independencia, en la que España fue uno de los países que se enfrentó abiertamente con los ejércitos napoleónicos para, ciertamente, defender sus instituciones tradicionales, pero también para muchos españoles, para asegurarse la garantía de que sus intereses quedaran amparados por estas instituciones, no solo por la benevolencia de los reyes, que al comenzar estas crisis no habían dudado en poner por delante sus intereses personales y dinásticos relegando los de sus súbitos, haciendo de la Corona una parte mas de su patrimonio familiar, como se evidenció por las posiciones tomadas por Carlos IV y Fernando VII frente al poder de Napoleón.

Esta Guerra de Independencia, no fue un conflicto al uso de los que venían enfrentando a las potencias europeas desde el Renacimiento o de los que mantuvieron: Inglaterra, Austria o Rusia, frente al Imperio Napoleónico, reducido a algunas batallas campales entre ejércitos profesionalizados liquidado con concesiones territoriales en un tratado de paz, sino que fue una lucha a ras de tierra donde se combatía por el poder en cada ciudad o ayuntamiento y en el que los derrotados de un bando o de otro sufrían atroces represalias con fusilamiento de los que no estaba excluida la población civil, con saqueo de ciudades, demolición de viviendas y destrucción de cultivos.

A lo largo de la Guerra se va desarrollando tanto en el ejército, como en las guerrillas y en la población civil en general que combatía contra José Bonaparte, un sentimiento de reivindicación de la soberanía que va dejando de ser atribuida a los reyes, para ser considerada como un atributo del pueblo, la soberanía nacional, que podría ser delegada en sus representantes, en línea con la doctrina liberal formulada por los enciclopedistas franceses y especialmente por Juan Jacobo Roseau en su obra El Contrato Social. A este sentimiento contribuyen factores tan aparentemente opuestos como el contacto de los españoles con las tropas de Inglaterra, que ya había asumido su revolución liberal en 1688, que ayudaron decisivamente a  España contra Napoleón, como los soldados franceses que también, como el propio Emperador, eran hijos de la Revolución Francesa, cuyos principios contribuyeron a extender por Europa.

Desgraciadamente, el triunfo sobre Francia y la expulsión de sus ejércitos de España en 1814 no fue aprovechada por un restaurado Fernando VII para consolidar el régimen al que debía el trono, expresado por la Constitución de 1812 elaborada en Cádiz por Cortes elegidas por sufragio universal, sino que en línea con lo que estaba ocurriendo en Europa, supuso el restablecimiento en su integridad del llamado Antiguo Régimen, la derogación de un Parlamento representativo, la vuelta de la Inquisición, el fortalecimiento del poder real absoluto, y una represión que impulso la ejecución de todos aquellos que apoyaban un régimen liberal.

Esta etapa del reinado de Fernando VII quedó interrumpida ante el pronunciamiento en Cabezas de San Juan del ejército que, al mando del general, Riego, debía partir para América en 1820 para sofocar la rebelión de las colonias americanas. Ésto daría lugar a un paréntesis, el llamado trienio liberal (1821-1823), en el que el rey hubo de restablecer la Constitución de 1812 y nombrar un gobierno representativo.

La intervención de la llamada Santa Alianza, coalición de las potencias absolutistas de Europa, con la entrada en España de tropas francesas, los llamados cien mil hijos de San Luis, permitió a Fernando VII la restauración del régimen absolutista durante la llamada “década ominosa” (1823-1833) que solo concluiría con la muerte del Rey en 1833, dejando en el trono a una menor de edad: Isabel II, bajo la regencia de su esposa: María Cristina, ante la cual quedaban alineadas las fuerzas políticas: los llamados “apostólicos” partidarios de la sucesión en la persona de Carlos, hermano del rey, y los liberales, partidarios de Isabel II, cuya lucha armada ensangrentó a España a través de tres guerras civiles consecutivas, a lo largo del siglo XIX.

Estas vicisitudes políticas que hemos brevemente sumarizado, tuvieron un directo reflejo en las emisiones numismáticas de este reinado, especialmente en las peninsulares, ya que en los territorios americanos de la corona española, el conflicto fue entre realistas e independentistas. Particularmente, las emisiones de piezas de 8 Reales en Madrid, ya asentada en 1814 como capital de la nación, emitió uno u otro tipo de moneda, dependiendo del tipo de régimen: absolutista, liberal y nuevamente absolutista. Así, la pieza de la FIGURA 132.5 es representativa del tipo de moneda emitida a nombre de Fernando VII por las Juntas que en diferentes ciudades se pronunciaron a favor de los derechos del Rey y en contra de Napoleón. En este caso, la pieza fue emitida por la llamada Junta Suprema del Reino durante su estancia en Sevilla (1808-1810) antes de tener que trasladarse a Cádiz, ante la ocupación de esta ciudad por el ejército francés.

 

Figura 132.1

La pieza de la FIGURA 132.1, por el contrario, está emitida bajo el gobierno absolutista de Fernando VII, en Madrid en 1816, ya abolida Constitución de Cádiz de 1812. El régimen liberal que gobernó España de 1820 a 1823, bajo la advocación de Fernando VII una vez recortados sus poderes, está representada en esta entrada, por dos piezas: la de la FIGURA 132.2, emitida en Madrid en 1822 y la de la FIGURA 132.3, emitida en Barcelona en 1823. Debemos notar que así como la pieza de 1816 porta la leyenda tradicional en latín con el título de Rey de las Españas por la Gracia de Dios, en estas dos últimas monedas, la leyenda atribuye los títulos del rey, no solo a la Gracia de Dios, sino también a la Constitución, en la manera que se continuaría procediendo con la hija de Fernando: Isabel II.

Esta mención a la Constitución, en este caso la de 1876, que restauró a los Borbones tras el derrocamiento de Isabel en 1868, continuará apareciendo, si bien atemperada, en las monedas de su hijo: Alfonso XII, y de su nieto: Alfonso XIII, bajo el título de Por la Gracia de Dios Rey Constitucional de España. Por último, la moneda de la FIGURA 132.2, acuñada en 1824, vuelve al tipo de retrato tradicional del Rey con corona de laurel, con exclusión del nombre de la Constitución en la leyenda, así como a la denominación en Reales de Plata (8 Reales) en lugar de Reales de Vellón (20 Reales) como se había dado durante el reinado de José Bonaparte a partir de 1809.

La tirada de las piezas de 8 Reales de Fernando VII de Madrid nos son dadas, para la mayoría de los años, por HERRERA en El Duro en 1914, por lo que podemos observar un cierto incremento en las cantidades emitidas respecto a la de las piezas de 8 Reales de Madrid de Carlos IV, que merced a su identidad de contenido metálico, continuaron circulando hasta bien entrado el reinado de Isabel II. Para Fernando VII, desde 1814 a 1820 se emitieron una media de 1.050.000 ejemplares de 8 Reales en Madrid, aproximadamente un 50% mas de piezas que las de Carlos IV (700.000) y un 300% respecto a las de Carlos III (350.000). Esto hace que las piezas de Fernando VII de 8 Reales del periodo de 1814 a 1820, así como las de Sevilla, sean mas escasas que las de Carlos IV, acuñadas en estas dos ciudades. En cuanto a su precio, estimamos que en grado Fine (F) son la tercera parte de los precios de las piezas comunes de Carlos III (450€), ésto es 150€ en F, y un tercio mas que las de Carlos IV (225€).

Mucho mas difíciles son las piezas de 8 Reales emitidas por Fernando VII después del trienio constitucional (1820-1823). Así, la de 1823 con un tiraje de 10.984 ejemplares la valoramos como entre Muy Rara (RR) y Rarísima (RRR), con un precio de 6 veces el de las piezas comunes (1814-1820); la de 1824, con un tiraje de 55.984, entre Rara y Muy Rara con un precio de tres veces el de los ejemplares comunes; la de 1825, con 22.305 ejemplares, como Muy Rara, con un precio de cuatro veces el de las piezas comunes; y la de 1830, con 652 ejemplares, como extraordinariamente Rara (RRRR) , con un precio de 16 veces el de los ejemplares comunes.

En cuanto a las piezas emitidas por Fernando VII durante el trienio constitucional, todas ellas son mas difíciles de conseguir que las del periodo de 1814 a 1820. La de 1823 de Madrid tiene la condición de Rarísima (8 veces el precio de las piezas comunes), y la de 1822 de Barcelona, la de Muy Rara (4 veces el precio de las piezas comunes), siendo las de: 1822 y 1823 de Madrid, 1823 de Barcelona y 1822 y 1823 de Sevilla, la de Raras (con un precio de 2 veces el de las piezas comunes).

La pieza que aparece en la FIGURA 132.1 es un 8 Reales de Fernando VII acuñado en Madrid en 1816 con los Ensayadores Gregorio Lázaro y José Sánchez (GJ). Esta pieza es valorada en CALICÓ 2008 en 150€ en VF, estimación que consideramos muy ajustada a su valor real de mercado. CAYÓN 1998, por el contrario, la valora también en 25.000P pero si por coherencia, con lo que estamos suponiendo para el resto de las piezas, este precio es para un ejemplar en F, este precio sería alto. Por su interés en relación con las piezas de Fernando VII citaremos los precios de salida de los tipo de piezas que figuran en esta entrada en las subasta organizada por el Círculo Cilatelico y Numismático en Barcelona en el 29 de marzo de 2000 con prácticamente todos los tipos y fechas de monedas de este Rey.

Pues bien, la pieza de 1816 de Madrid en XF- se valora en 20.000P. El presente ejemplar tiene gastaje en las partes mas elevadas como la patilla del rey y la mitad de los nervios de la corona, por lo que la graduaremos como VF+. En estas condiciones su valor y precio de mercado, de acuerdo con el criterio que anteriormente hemos expuesto será de 200€ (185€ en VF y 250€ en XF).

 

Figura 132.2

La pieza fotografiada en la FIGURA 132.2 es un 8 Reales acuñado a nombre de Fernando VII en 1824 en Madrid, con los Ensayadores Antonio Rafael Narvaez y José Garcés (AJ). Esta pieza está valorada en CALICÓ 2008 en 500€. CAYÓN  1998 valora esta pieza, a nuestro juicio exageradamente, en 200.000P; si asumimos igual que en el caso anterior que la conservación es F, por el contrario, este precio no sería excesivo si nos atemos a la indicación que figura en el comienzo del catálogo en el sentido que los precios indicados, lo son para conservaciones en EBC; no obstante, creemos que ello es así, para las piezas del Centenario, pero no para las anteriores, ya que de lo contrario, la mayoría de esas piezas estarían claramente minusvaloradas.

En la subasta referida el ejemplar de 1824 en VF salió en 50.000P, mientras que el Extraordinariamente Raro 1830 en F+ salió en 400.000P. Esta pieza se encuentra en F+ ya que su desgaste es generalizado, viéndose el contorno de las hojas de laurel de la corona, pero no sus nervios, ni tampoco parte alguna de la corona del león del segundo cuartel del escudo del reverso. En estas condiciones, su valor y precio de mercado es algo mas que tres veces el de los 160€ en F+ de las piezas de 8 Reales comunes de Fernando VII, ésto es 500€.

 

 

Figura 132.3

La pieza que aparece en la fotografía de la FIGURA 132.3 es un 20 Reales de Vellón de Fernando VII acuñado en Madrid en 1822 con los Ensayadores José Sánchez y Isidoro Ramos (SR). Esta pieza se valora en CALICÓ 2008  en 500€, precio que consideramos excesivo en conservación VF. En este caso creemos que es mas ajustada la valoración de CAYON 1998: 25.000P en lo que suponemos grado F. En la subasta mencionada el ejemplar de 1822 de este tipo, en VF, salió en 15.000P, mientras que el Rarísimo 1821 de Madrid salió en XF en 250.000P.

Pese al buen aspecto de esta pieza, atribuido fundamentalmente al brillo original que rodea a sus leyendas, no podemos llegar a graduarla mas allá de VF+ debido al gastaje evidente que presenta en sus partes mas altas como son la patilla del Rey y la mecha central del pelo, así como en la melena del león del segundo cuartal del escudo del reverso. En estas condiciones, el valor y el precio de mercado de esta pieza, que consideramos como Rara, será el doble de el de las piezas comunes de Fernando VII en VF+ (200€), ésto es 400€.

 

Figura 132.4

La pieza de la FIGURA 132.4 es un 20 Reales de Vellón de Fernando VII acuñada en Barcelona en 1823 con los Ensayadores Simeón Sola Roca y Francisco Paradaltas (SP). A nuestro juicio, esta fecha de Barcelona está sobrevalorada tanto en CALICÓ 2008, como en CAYÓN 1998, con 500€ en VF y 800.000P en F, respectivamente, como creemos que queda acreditado por el precio de 30.000P de salida, que se fijó en la subasta mencionada para un ejemplar de esta misma fecha y Ceca en XF.

La presente pieza muestra gastaje solo en una pequeña parte de la patilla y parte de la melena del león del segundo cuartel del escudo del reverso; también mantiene un brillo completo a lo largo de toda la superficie de anverso y reverso, por lo que la pieza tiene la apariencia de nueva. En estas condiciones, podemos asignarla el grado XF. Dada la condición de Rara que ya hemos comentado, su precio sería el doble del de las comunes de 8 Reales de Plata de Fernando VII (250€ en XF),  por lo que su valor y precio de mercado sería de 500€ en XF.

Figura 132.5

Por último la pieza de la FIGURA 132.5 es un 8 Reales de Fernando VII acuñado en Sevilla en 1809 con un tipo específico de busto del Rey que solo se utilizó en Sevilla durante los años 1908 y 1809. Los Ensayadores son Carlos Tiburcio de Roxas y Nicolás Lamas (CN). Creemos que tanto CALICÓ 2008, como CAYÓN 1998 sobrevaloran este tipo de pieza, con 300€ en VF y 30.000P en F, respectivamente. Nosotros creemos que este tipo es solo ligeramente mas escaso que el tipo normal empleado en Madrid y Sevilla desde 1814. En la subasta mencionada, la pieza de 1809 de Sevilla en XF, tuvo un precio de salida de 20.000P.

La presente pieza tiene buen aspecto, así como gran  parte de su apresto original, con desgaste solo en las partes mas altas como son la zona central del pelo, las melenas de los leones y los pies de los castillos del escudo del reverso. Pese a ello, no podemos llegar al grado XF, quedándonos con el de VF+. En estas condiciones su valor y precio de mercado es el de las piezas comunes de Fernando VII: 200€ en VF+.

 

12. THE ISSUES OF MADRID OF 8 REALES DE FERDINAND VII

 

The reign of Ferdinand VII was one of the most eventful, and in the opinion of most historians, the most disastrous reign of the history of Spain. When Fernando is proclaimed King by the population of Madrid in March 1808 after the Mutiny of Aranjuez, the overthrow of the Minister Manuel Godoy and the abdication of his father, Charles IV, any Spanish thought that in the next 25 years the Hispanic monarchy would go through such cluster of vicissitudes, alternatives and calamities that will make one of the most prosperous and respected States in Europe, a fate of unfortunate territory that would live a State of war declared against France, or latent, between the various factions which were vying for the Government, what would end liquidating its American colonies, impoverishing the lives of its citizens, arousing the animosity between them and losing the role of world power that came to play from the time of the Catholic Monarchs.

The first avatar to face was the so-called War of Independence, in which Spain was one of the countries clashed openly with the Napoleonic armies certainly for defending their traditional institutions, but also for many Spanish, to ensure the guarantee that their interests were covered by these institutions, not only by the benevolence of the Kings, who at the beginning of these crises had not hesitated to put their personal and dynastic interests ahead relegating those of their subjects, making the Crown become a part of their family wealth, as evidenced by the positions taken by Charles IV and Ferdinand VII against the power of Napoleon.

This War of Independence was not a conflict as those they came to face the European powers since the Renaissance or as those which England, Austria or Russia held against the Napoleonic Empire, reduced to some pitched battles between professional armies paid with territorial concessions in a peace treaty, but it was a fight at ground level where they fought for the power of every city or town hall and in which the defeated of a side or another suffered atrocious reprisal execution of which the civilian population was not excluded, with plundering of cities, demolition of houses and destruction of crops.

Throughout the War it grows in the army, as well as in the guerrillas and civilians in general that fought against Joseph Bonaparte, a sense of vindication of sovereignty which stopped being attributed to the Kings, and start to be considered as an attribute of the people, national sovereignty, which could be delegated to their representatives according to the liberal doctrine formulated by the French Encyclopaedists and especially by Juan Jacobo Roseau in his work The Social Contract. Factors so apparently opposed as the Spanish contact with troops from England, which had already assumed his liberal revolution in 1688, which decisively helped Spain against Napoleon, as the French soldiers who, as the emperor himself, were also sons of the French Revolution, whose principles contributed to expand it over Europe contribute to this feeling.

Unfortunately, the triumph over France and the expulsion of its armies of Spain in 1814 was not used by the restored Ferdinand VII to consolidate the regime to which he owed the throne, expressed by the Constitution of 1812 drawn up in Cádiz by courts elected by universal suffrage, but in line with what was happening in Europe, there was the restoration in its entirety of the so-called Old Regime, the repeal of a representative Parliament, the return of the Inquisition, the strengthening of The absolute royal power and repression that boosted the execution of the ones who supported a liberal regime.

This stage of the reign of Ferdinand VII was interrupted by the pronouncement in Cabezas de San Juan of the army which, under the command of the General Riego, should depart for America in 1820 to stifle the rebellion of the American colonies. This led to a parenthesis, the so-called Liberal Triennium (1821-1823), in which the King had to restore the Constitution of 1812 and appoint a representative Government.

The intervention of the so-called Holy Alliance, coalition of the absolutist powers of Europe, together with the entrance in Spain of French troops, the so-called one hundred thousand sons of Saint Louis, allowed Ferdinand VII the restoration of the absolutist regime during the so-called "Ominous Decade" (1823-1833) which would only end with the King's death in 1833, leaving the throne to a minor: Isabella II of Spain, under the Regency of his wife: Maria Cristina, to which political forces were aligned: the so-called "Apostolic" supporters of the succession in the person of Charles, the King's brother, and the Liberals, supporters of Isabella II, whose armed struggle stained Spain with blood through the three consecutive civil wars, during the 19th century.

These political vicissitudes, that we have briefly summarized, had a direct reflection on the numismatic issues of this reign, especially in the peninsular ones, because in the American territories of the Spanish Crown, the conflict was between independentists and royalists. In particular, issues of coins of 8 reales in Madrid, already based in 1814 as capital of the nation, were minted with one or another type of coin, depending on the type of regime: absolutist, liberal and absolutist again. Thus, the coin of Figure 132.5 is representative of the type of currency issued in the name of Ferdinand VII by the Juntas which voted in favour of the rights of the King and against Napoleon in different cities. In this case, the piece was issued by the so-called Supreme Junta of the Kingdom during his stay in Seville (1808-1810) before being moved to Cadiz, because of the occupation of this city by the French army.

The coin of Figure 132.1, on the other hand, is issued under the absolutist Government of Fernando VII, in Madrid in 1816, after being abolished the Constitution of Cadiz of 1812. The liberal regime which ruled Spain from 1820 to 1823, under the appealing of Ferdinand VII once his powers were reduced, is represented in this post, by two pieces: Figure 132.2, issued in Madrid in 1822 and Figure 132.3, issued in Barcelona in 1823. We should note that as well as the coin of 1816 has the traditional legend in Latin with the title of King of the two Spains by the grace of God, in these last two coins, the legend attributes the titles of the King, not only to the grace of God, but also to the Constitution, in the way which would continue proceeding with the daughter of Ferdinand: Isabella II.

This mention of the Constitution, in this case that of 1876, which restored the Bourbons after the overthrow of Isabella in 1868, will continue to appear, although attenuated, in the coins of his son: Alfonso XII, and his grandson: Alfonso XIII, under the title of the grace of the constitutional God King of Spain. Finally, the coin of Figure 132.2, coined in 1824, used again the type of traditional Portrait of the King with the crown of laurel, with the exclusion of the name of the Constitution in the legend, as well as the denomination in Reales of silver (8 Reales) rather than Reales of billon (20 Reales) as it had been during the reign of Joseph Bonaparte from 1809.

The production of coins of 8 reales of Ferdinand VII in Madrid are given, for most of the years, by HERRERA on El Duro in 1914, which is why we can observe some increase in quantities issued on the coins of 8 reales in Madrid of Charles IV, that thanks to its identification of metal content, they continued to circulate until well into the reign of Isabella II. For Ferdinand VII, from 1814 to 1820, an average of 1.050.000 copies of 8 reales in Madrid were issued, approximately 50% more coins than for Charles IV (700,000) and a 300%more than for Charles III (350,000). This makes that coins of Ferdinand VII of 8 reales of the period from 1814 to 1820, as well as those of Seville, are scarcer than those of Charles IV, minted in these two cities. In terms of price, we estimate that, in grade Fine (F), they are the third part of a common coin of Charles III (€450) prices, this is €150 in F, and a third more than those of Charles IV (€225).

In terms of price increases with each grade of conservation, for these pieces of Ferdinand VII, we believe that the increase is of 25%, while Charles III was of 100% and Charles IV of 50%. This is due to the time of circulation of these coins, which was much inferior, since as we have indicated, they were being withdrawn in the early years of the reign of Isabella II. On the other hand, coins of four and two reales of Ferdinand VII of this period, especially those of Seville, continued its circulation for a long time, so although they were issued in large quantities, today is much more difficult to find them in conservation VF or more than coins of eight reales of this king.

It is much more difficult to find coins of 8 reales issued by Ferdinand VII after the Liberal triennium (1820-1823). Thus, the coins of 1823, with a production of 10.984 copies, we value them between very rare (RR) and extremely rare (RRR), with a price of 6 times that of common coins (1814-1820); coins of 1824, with a production of 55.984, between rare and very rare with a price of three times of the common copies; those of 1825, with 22.305 copies, as very rare, with a price of four times that of common coins; and those of 1830, with 652 copies, as extremely rare (RRRR), with a price of 16 times that of the common copies.

As regard the coins issued by Fernando VII during the Liberal Triennium, all of them are more difficult to obtain than those of the period from 1814 to 1820. Those of 1823 of Madrid have the status of extremely rare (8 times the price of the common ones), and those of 1822 of Barcelona, very rare (4 times the price of common coins), being those of 1822 and 1823 of Madrid, those of 1823 of Barcelona and 1822 and 1823 of Seville, rare (with a price of 2 times of common coins).

The coin that appears in Figure 132.1 is an eight-real coin of Ferdinand VII coined in Madrid in 1816 with the Assayers Gregorio Lázaro and José Sánchez (GJ). This piece is valued by Calicó 2008 at €150 in VF, a value that we consider very close to its actual market value. On the other hand, Cayón 1998 also valued it at 25,000 pesetas but being consistent with what we are assuming for the rest of the coins, this price for one copy in the F would be high. For its interest in relation to coins of Ferdinand VII, we will mention the starting prices of the types of coins contained in this post in the auction organised by the Círculo Cilatelico y Numismatico in Barcelona on 29 March 2000, with practically all types and dates of coins of this King.

Thus, the coin of 1816 of Madrid in XF- is valued at 20,000 pesetas. The present copy has wear in the higher parts as the King’s sideburn and half of the nerves of the crown, which is why we give it a grade of VF+. In these circumstances, its value and market price, according to the criteria which we have previously outlined will be €200 (€185 in VF and €250 in XF).

The coin photographed in Figure 132.2 is a coin of 8 reales minted in the name of Ferdinand VII in 1824 in Madrid, with the Assayers Antonio Rafael Narvaez and José Garcés (AJ). This piece is valued in Calicó 2008 at €500. Cayón 1998 values this coin in our view overly, at 200,000 pesetas; if we assume as well as in the previous case that its conservation is F, on the contrary, this price would not be excessive if we abide to the indication contained in the beginning of the catalogue in the sense that the indicated prices are for a conservations EBC; however, we believe that this is so, for coins of the centenary, but not for the previous ones, since otherwise, the majority of these coins would be clearly undervalued.

In the aforementioned auction, the copy of 1824 in VF was sold at 50,000 pesetas, while the extremely rare of 1830 in F+ was sold at 400,000 pesetas. This piece is in F+, because its wear is widespread, being able to see the outline of the leaves of the crown of laurel, but not its nerves, nor any part of the crown of the lion of the second quadrant of the coat of arms of the back. In these circumstances, its value and market price is a little more than three times the price of €160 in F+ of common coins of 8 reales of Ferdinand VII, this is €500.

The coin that appears in the picture of Figure 132.3 is a 20 reales of billon of Ferdinand VII coined in Madrid in 1822 with the Assayers José Sánchez and Isidoro Ramos (SR). This coin is valued in Calicó 2008 at €500, price that we consider excessive in a conservation VF. In this case, we believe is more adjusted the valuation of Cayón 1998: 25,000 pesetas in, what we assume, grade F. In the aforementioned auction, the copy of this type of 1822, in VF, was sold at 15,000 pesetas, while the extremely rare of 1821 of Madrid in XF was sold at 250,000 pesetas.

Despite the good aspect of this piece, mainly attributed to the original sparkle that surrounds its legends, we cannot come to graduate it more beyond VF+ due to the obvious wear that presents in its highest parts as the King’s sideburn and the central lock of hair, as well as the mane of the lion of the second quadrant of the coat of arms in the black. In these circumstances, the value and the market price of this piece, which we consider as rare, will be twice of the common coins of Ferdinand VII in VF+ (€200), this is €400.

The piece of Figure 132.4 is a 20 reales of billon of Ferdinand VII minted in Barcelona in 1823 with the Assayers Simeón Sola Roca and Francisco Paradaltas (SP). In our view, this date of Barcelona is overestimated by both Calicó 2008 and Cayón 1998, with €500 in VF and 800,000 pesetas in F, respectively, as we believe that there is already credited by the starting price of 30,000 pesetas, which was set at the auction referred to a copy of this same date and mint in XF.

This coin shows wear only in a small part of the sideburn and in a part of the mane of the lion of the second quadrant of the coat of arms of the back; It also maintains a full brightness over the entire surface of front and back, so that the coin has the appearance of new. In these circumstances, we can assign it the XF grade. Given the status of rare that we have already discussed, its price would be the double of the common coins of 8 reales of silver of Ferdinand VII (€250 in XF), so its value and market price would be €500 in XF.

Finally, the coin of Figure 132.5 is an 8 reales of Ferdinand VII coined in Seville in 1809 with a specific type of the bust of the King solo used in Seville during the years 1908 and 1809. The Assayers are Carlos Tiburcio de Roxas and Nicolás Lamas (CN). We believe that both, Calicó 2008 and Cayón 1998 over-value this type of coin, with €300 in VF and 30,000 pesetas in F, respectively. We believe that this type is only slightly scarcer than the normal type used in Madrid and Seville from 1814. In the aforementioned auction, the coin of 1809 of Seville in XF had a starting price of 20,000 pesetas.

This piece has good appearance, as well as much of its original finishing with wear only in the higher parts as the central area of the hair, the manes of lions and the foot of the castles of the coat of arms of the back. Despite this, we cannot reach the XF grade, giving it the VF grade. In these circumstances, its value and market price is that of the common pieces of Ferdinand VII: €200 in VF+.

 

 

 

 

 

Las emisiones de 8 Reales de Carlos III y Carlos IV por lo que respecta a la península, se habían efectuado solamente en las Cecas de Madrid y Sevilla, siempre con el mismo diseño para cada rey, con retrato del monarca en el anverso con peluca y coleta al estilo de la época sobre un busto revestido de túnica, y escudo con las armas alternadas de Castilla y León en el reverso, enmarcado por la leyenda HISPANIARUM Rex. Este diseño difiere fundamentalmente del empleado en las monedas emitidas en las Cecas hispanoamericanas como: Méjico, Lima y Potosí, en el que la cabeza del rey aparece con corona de laurel sobre un busto con coroza al uso de la moneda romana, mientras que el escudo, aunque también con las armas de Castilla y León alternadas, tiene forma rectangular y no curvilínea apareciendo flanqueado por las columnas de Hércules con la inscripción PLVS VLTRA, sobre banda que rodea a éstas. Estas piezas peninsulares y americanas tienen exactamente la misma métrica de peso y ley, con unos 27 gramos de peso y 900 milésimas de ley.

Este tipo de piezas son las que se continúan acuñando en las cecas americanas, una vez que Fernando VII es reconocido en estos países como rey de los territorios hispánicos, una vez producida la abdicación de Carlos IV en 1808  y rechazada en la totalidad de las colonias americanas la asunción del trono por José Napoleón, en ese mismo año. Sin embargo, el diseño dual de las monedas anteriores respecto a las monedas peninsulares y americanas, no se dará en el caso de Fernando VII respecto a los anversos de las piezas. En principio, a partir de 1812 se estandarizará el busto del rey a emplear en todas las cecas tanto peninsulares como americanas, con busto con corona de laurel revestido a la manera romana (FIGURAS 131.4 y 131.5), mientras que en los reversos se continuó operando con tipos de escudo y leyenda diferentes (HISPAN ET IND REX), para los anversos, y HISPANIARUM REX, para las peninsulares. Monedas con este diseño se baten en Madrid de 1814 a 1830, con el paréntesis del trienio constitucional (1820-1823) y en Sevilla, de 1814 a 1820.

Sin embargo, durante el periodo de la Guerra de la Independencia (1808-1814) hasta quedar asegurada la soberanía de Fernando VII sobre todo el territorio peninsular, no serán solamente las Cecas de Madrid y Sevilla las que emitan moneda. Con la dilución de poder que significó la guerra, diferentes territorios emitieron moneda, de una manera u otra a nombre de Fernando VII, en algún caso con la característica de busto del monarca según modelos propios pero con un reverso idéntico al de las emisiones peninsulares de Carlos III y Carlos IV, como es el caso de Madrid (de 1812 a 1814), Sevilla (de 1808 a 1810), Valencia (en 1811) y la zona de Cataluña no ocupada por los franceses (desde 1809 en Reus y hasta 1814 en Palma de Mallorca).

En otras zonas como: Gerona, Lérida, Palma de Mallorca, Tarragona y puede que Tortosa, se batieron piezas con la métrica de los 8 Reales pero denominadas en Duros o 5 Pesetas, a nombre de Fernando VII, pero sin el busto del Rey y con un tipo simplificado de grabado en base a punzones independientes, lo que da a estas monedas un carácter obsidional por haberse emitido en la mayoría de los casos en situación de extrema necesidad, fundamentalmente para el pago de las tropas, en ciudades sometidas al acoso o asedio del ejército francés. Por último en la ciudad de Cádiz, asiento de la Junta de Regencia durante gran parte de la guerra, se acuñaron también 8 Reales del tipo que se emplearía en Madrid y Sevilla desde 1814, durante el periodo 1819-1814, utilizando como marca de Ceca una C (Cádiz) coronada, representativa de ser la sede del poder soberano (las Cortes Constituyentes en ausencia y representación del Rey.

Esta variedad de tipos de emisiones en diferentes zonas del país, se dio también el caso del territorio dominado por los franceses. La emisión de 8 Reales de Plata y 20 Reales de Vellón de José Napoleón, comentadas en las entradas anteriores, se efectuaron solamente en las ciudades de Madrid (1808-1813) y Sevilla (1812) y únicamente en los momentos en que estas ciudades estuvieron en poder de las tropas francesas, los que ocurrió con ciertas alternancias, lo que explica que en los años 1812 y 1813 se emitieran piezas en Madrid, tanto a nombre de José Napoleón como del de Fernando VII. Esta simultaneidad de emisiones no se dio, sin embargo, en la ciudad de Barcelona que en poder de las tropas francesas desde el 12 de febrero de 1808, permaneció bajo su dominación hasta el principio de 1814. Ello posibilitó la continuidad de las emisiones de moneda en la Ceca de Barcelona desde su apertura, decretada el 21 de agosto de 1808, hasta su cierre el 30 de mayo de 1814.

 Las emisiones de Duros y medios Duros en Barcelona durante el dominio francés se atienen estrictamente a la misma métrica (peso y ley) que las emisiones de 8 y 4 Reales de los Borbones, por lo que aunque no se encontraban denominadas en reales, las trataremos en este volumen como antecedente de los dólares americanos, aunque de hecho, nunca tuvieron una circulación significativa en América en ningún momento. Hemos de advertir que, sin embargo, el menor divisor del Duro era una moneda que no equivalía a su cuarta parte, sino a su quinta parte (probablemente para asemejarla al Franco francés de la época), dando en ser denominado como Peseta (Peso pequeño, en idioma catalán) coincidiendo su métrica con la de la pieza de cuatro Reales de Vellón emitidas por José Napoleón en Madrid y Sevilla, en lugar de a las de 2 Reales de los Bobones.

Completan las emisiones de Barcelona, la acuñación de 20 Pesetas en oro de 1812 a 1814 y la de: 4, 2, 1 y medio Cuarto en bronce con un diseño equivalente al de los Duros. Estas piezas (Duro) estaban denominadas como de 5 Pesetas, con un anverso en el que rodea a la denominación una orla, tras la que se inscribe la leyenda EN BARCELONA y el año de emisión flaqueado por dos estrellas de 8 puntas que constituirán la marca de la Ceca de Barcelona durante los reinado de Isabel II y Alfonso XII (para la emisión en bronce de 10 y 5 céntimos de peseta, apareciendo en la parte central del reverso el escudo de Barcelona en forma de rombo con cuarteles alternados con la bandera de la ciudad (cruz) y la de Cataluña (barras verticales) rodeada de corona completa de hojas de roble.

El mas completo estudio sobre esta emisión (de la que mostramos dos ejemplares de 5 Pesetas de 1808 y 1811 en las Figuras 131.1 y 131.2) es el efectuado por E. GOIG en su libro La Moneda Catalana de la Guerra de la Independencia, cuya segunda emisión se publicó en 1977 en Barcelona, en la que se cita pormenorizadamente todas las disposiciones que regularon la reapertura de la Ceca de Barcelona, así como sus normas de funcionamiento. Cuestión central del capítulo de su obra sobre las Acuñaciones de Barcelona, es para el autor, la razón del empleo de un diseño tan radicalmente diferente del de la serie castellana de José Napoleón, sin el retrato ni la inclusión del nombre del rey, llegando la conclusión de que esta cuestión no había obedecido a un impulso aleatorio sino que obedeció mas bien, a un móvil político, dada la probable previsión francesa de anexionar a ese territorio a Francia como se había procedido con el Bramante y los Piases Bajos, a diferencia del resto de territorio español sobre el que se pretendía asentar la monarquía del Rey José, Hermano de Napoleón.

El acontecimiento que mas rotundamente confirma esta hipótesis, es que, de hecho, la anexión de Cataluña al Imperio Francés llegó a ser decretada por Napoleón el 26 de febrero de 1812, si bien ésto no significó ni un cambio de diseño ni de métrica, en la emisión de Duros en Barcelona, en la forma que había tenido lugar en Holanda, con la substitución de la emisión de la moneda anterior (los 40 Stuivers de Luis Napoleón, emitidos en 1807 y 1808) por la de 5 Francos con diseño idéntico a la francesa (cabeza coronada de Napoleón I) , acuñada en la Ceca de Utrecht.

Las piezas de 5 Pesetas se acuñaron en todos los años de 1808 a 1814, citando el Repertorio de las Monedas Napoleonidas de Mey y Poindessault, la cifra de 1.000.146 piezas, producidas durante los 7 años. Cuatro de estos años (los de 1809 1812) no son raros, por lo que aunque su tiraje medio anual es del orden de la tercera parte del de las piezas de 8 Reales de Plata o 20 Reales de Vellón de Carlos IV y José Bonaparte, su frecuencia de aparición en todas las conservaciones hace que las consideraremos equivalentes a las de las piezas comunes de gran módulo en plata, de estos monarcas. El hecho de que la frecuencia de aparición en estas piezas en subasta y el precio que alcanzan en ellas sea asimilable al de las piezas comunes correspondientes de Carlos IV y José Napoleón, siendo su tirada global del orden de tres veces inferior, solo puede ser explicado por una menor proporción de piezas fundidas que en el caso de las piezas de los Borbones estimábamos de 1 ejemplar superviviente por 100 acuñados, y que en este caso pudiera ser de 1 por cada 30, probablemente porque el diseño es mas llamativo, lo que a igualdad de contenido metálico suele conducir a un mayor acaparamiento.

Los medios Duros de Barcelona acuñados fundamentalmente en 1808 y 1809, en cantidades muy pequeñas en 1810, e ínfimas en 1814, con un tiraje global 154.640 ejemplares, son lógicamente mucho mas raros que los Duros. En cuanto a los Duros, la fecha de 1808 que debió de acuñarse en menor cantidad, al empezar el funcionamiento de la Ceca bien entrado el año, la consideraremos como Rara, con un valor doble del de las piezas comunes (1809-1812), mientras que la de 1813 producida ya en el momento de declive del poder francés en España, la consideraremos como Muy Rara con un valor de cuatro veces el de las piezas comunes, y la de 1814 como Rarísima, ya que solo se acuñaron en los comienzos del año  hasta que se suspendió la acuñación en Barcelona el 30 de mayo de 1814, con un valor de ocho veces el de las piezas comunes. En cuanto al incremento del valor de esta moneda con la conservación, consideraremos que el incremento de un grado supondrá multiplicar por vez y media su precio, ya que su patrón de gastaje por circulación, se asemeja al del de las piezas de 8 Reales de Carlos IV y del 8 Reales de Plata y 20 Reales de Vellón de José Bonaparte.

  

Figura 131.1 

  

 La pieza de la FIGURA 131.1 es un 5 Pesetas de José Napoleón acuñada en Barcelona en 1808. En nuestra opinión esta pieza aparece sobrevalorada en Cayón 1998 con un valor de 125.000P en F. Mas ajustada es la estimación de CALICÓ 2008 que solamente llega a 600€ en VF. La presenta pieza tiene un desgaste generalizado que afecta prácticamente tanto como anverso como reverso, aunque el cuidado diseño de la pieza hace que no haya perdido todavía gran parte de su relieve. En estas condiciones su grado es F. La fecha ya hemos indicado que la consideraremos como Rara por lo que su valor y precio de mercado de este ejemplar sería el doble del de las piezas comunes (225€ en F) siendo por tanto de 450€ en F.

 

Figura 131.2 

 

La pieza de la FIGURA 131.2 es también un 5 Pesetas de José Napoleón acuñado en Barcelona en 1811. En nuestra opinión esta pieza continua estando sobrevalorada en CAYÓN 1998, con 80.000P en F. Por su parte CALICÓ 2008 fija un valor en VF, mitad del de la pieza de 1808: 300€. En la subasta aludida en entradas anteriores de 25 de octubre de 2011, una pieza de esta fecha en VF con un precio de salida de 350€ no recibió oferta. Por su parte una pieza de 1808 en VF sí fue adjudicada en 550€. El presente ejemplar se encuentra en muy buena conservación con brillo original y pátina, llegando al grado XF-. Al tratarse de una pieza común de Barcelona, su valor y precio de mercado en XF- sería de 450€, el mismo que correspondería en esta conservación a una pieza equivalente de Madrid de Carlos IV o José Napoleón.

Figura 131.3

La pieza de la FIGURA 131.3 es un 8 Reales acuñado en Madrid en 1813 a nombre de Fernando VII con los Ensayadores Isidoro Ramos y José Sánchez (IJ). Esta pieza, como todas las llamadas “cabeza de loco” de Madrid está también en nuestra opinión sobrevalorada en CAYÓN 1998 con 140.000P en F. Nuevamente vuelve a estar mas ajustada la valoración de CALICÓ 2008 con 600€ en VF, en la línea de los precios alcanzados en la subasta mencionada de 2011, donde una pieza de este mismo tipo con fecha 1812 (algo mas escasa) en F se pagaron 480€ mas gastos. Este ejemplar tiene un desgaste que afecta a la tercera parte del relieve del pelo, al dije de sujeción del manto y a la melena de los leones y el pie de los castillos, por lo que su conservación solamente alcanza el grado F-. Este tipo de pieza lo consideramos como Muy Raro, con un valor de 4 veces el de las piezas comunes de Madrid de 8 Reales de Fernando VII (130€ en F-) por lo que su valor y precio de mercado sería de 520€ (600€ en F).

Figura 131.4

La pieza de la FIGURA 131.4 es un 8 Reales del tipo usual acuñado a nombre de Fernando VII en Madrid de 1814 con los ensayadores Gregorio Lázaro y José Sánchez (GJ). La valoración de esta pieza en CAYÓN en 1998 vuelve a ser alta con 30.000€ en F, mientras que CALICÓ 2008 la asigna un precio de 200€ en VF. En la subasta mencionada de 2011 un ejemplar de 1814 en VF no recibió ofertas, teniendo un precio de salida de 200€. La presente pieza tiene los contornos de las hojas de la corona de laurel completos aunque solamente la mitad de los nervios es visible. Parte de la melena de los leones y del pie de los castillos es todavía visible, por lo que la graduaremos como VF, conservación que para una pieza común de Madrid de Fernando VII nos daría un valor y precio de mercado de 185€ (150€ en F).

Figura 131.5

La pieza de la FIGURA 131.5 es del mismo tipo que la anterior, pero con fecha de 1815, algo menos escasa que la de 1814. En este caso la valoración de CAYÓN 1998 es ya algo mas ajustada: 25.000P en F. CALICÓ 2008 asigna esta pieza un valor de 200€ en VF. En la subasta mencionada un ejemplar de 1815 F+ fue adjudicado en 140€. En este caso el desgaste llega afectar a dos tercios de las hojas de la corona y la melena de los leones y los pies de los castillos aparecen totalmente desgastados, no siendo visible de alguna del dije de sujeción del manto. En estas condiciones el grado es F- con un valor y precio de mercado de 120€, el correspondiente a las piezas de 8 Reales comunes de Madrid de Fernando VII (150€ en F).

131. THE ISSUES OF JOSEPH NAPALEON IN CATALONIA

 

The isues of 8 Reales of Charles III and Charles IV, as regards to the peninsula, had been made only in the Mints of Madrid and Seville, always with the same design for each King, with the portrait of the monarch on the front with wig and ponytail in the style of that time, on a bust covered with tunic and shield with the alternate arms of Castile and León in the back, framed by the legend HISPANIARUM Rex. This design is fundamentally different from the one used in coins issued in the Latin American Mints as: Mexico, Lima and Potosí, in which the King's head appears with laurel wreath on a bust with breastplate as in Roman coins, while the shield, even with the alternate arms of Castile and León, has rectangular shape and no curvilinear appearing flanked by the columns of Hercules with the PLVS VLTRA inscription, on a band that surrounds them. These Peninsular and American pieces have exactly the same metric of weight and fineness, with about 27 grams of weight and 900 thousandths of fine metal content.

This type of pieces is the one that continue to be coined in the American mints once Ferdinand VII is recognized in these countries as King of the Hispanic territories, after taking place the abdication of Charles IV in 1808 and rejected the assumption of the throne by José Napoleon in the whole of the American colonies, in the same year. However, the dual design of previous coins as regard Peninsular and American coins will not be employed in the case of Ferdinand VII on the front of the pieces. In principle, from 1812 the bust of the King will standardize in both Peninsular and American mints with bust with laurel wreath covered in the Roman way (Figures 131.4 and 131.5), while in the back they continued operating with different types of coat and legend (HISPAN ET IND REX), for the front and HISPANIARUM REX, for the Peninsular. Coins bearing this design were minted in Madrid from 1814 to 1830, with the parenthesis of the Liberal Triennium (1820-1823) and in Seville, from 1814 to 1820.

However, during the period of the War of Independence (1808-1814) until the sovereignty of Ferdinand VII over the Iberian Peninsula was guaranteed, the mints of Madrid and Seville will not be only which issue currency. With the dilution of power that lead to war, different territories issued currency, in one way or another in the name of Ferdinand VII, in some cases with the characteristic of the bust of the monarch according to own models but with the back identical to those of the peninsular issues of Charles III and Charles IV, as in the case of Madrid (from 1812 to 1814), Seville (from 1808 to 1810), Valencia (in 1811) and the area of Catalonia not occupied by the French (from 1809 in Reus to 1814 in Palma de Mallorca).

In other areas such as: Gerona, Lérida, Palma de Mallorca, Tarragona and maybe Tortosa, coins were minted with the metric of the 8 Reales but denominated in Duros or 5 Pesetas, in the name of Ferdinand VII, but without the bust of the King and with a simplified  type of engraving based on independent hallmarks, which gives these coins a character obsidional for being issued in most of cases with extreme need, primarily for the payment of the troops which were in cities subjected to harassment or siege of the French army. Finally, in the city of Cadiz, settlement of the Junta of Regency during much of the war, eight-real coins were also minted with the type employed in Madrid and Seville from 1814, during the period 1819 - 1814, using as mintmark a C (Cadiz) crowned, known as being the seat of the sovereign power (The Constituent Assembly in the absence and representation of the King).

This variety of types of issues in different parts of the country was also the case of the territory dominated by the French. The issuance of 8 Reales of Silver and 20 Reales of bullion of Joseph Napoleon, discussed in previous entries, were made only in the cities of Madrid (1808-1813) and Seville (1812) and only in the moments when these cities were under the power of the French troops, what occurred with certain alternations, this explains that in the years 1812 and 1813 coins were issued in Madrid both on behalf of Joseph Napoleon and Ferdinand VII. However, this simultaneity of issues did not happen in the city of Barcelona, which hold by French troops since 12 February 1808, remained under their rule until the beginning of 1814. This enabled the continuity of issuance of currency in the Mint of Barcelona since its opening, enacted on 21 August 1808, until its closure on 30 May 1814.

The issues of Duros and half Duros in Barcelona during the French rule adhere strictly to the same metric (weight and fineness) as the issues of 8 and 4 reales of the Bourbons, so although they were not denominated in Real, we will consider them in this volume as antecedent of American dollars, although in fact, they never had a significant circulation in America at any time. However, we must note that the lower divider of the Duro was a coin that was not equivalent to its fourth part, but to its fifth part (probably to resemble to the French Franco of that time), so being denominated Peseta (low weight, in Catalan language) with the same metric of the coin of 4 reales of bullion issued by Joseph Napoleon in Madrid and Seville, in the place of the coins of 2 reales of the Bourbons.

To complete the issues of Barcelona, we have the 20 pesetas coinage in gold from 1812 to 1814 and of: four, two, one and half fourth in bronze with an equivalent design to the Duro. These coins (Duro) were so-called 5 pesetas, with a front where a border surrounded the denomination, after which fits the legend EN BARCELONA and the year of issue flanked by two stars of 8 tips that will constitute the mark of the Mint of Barcelona during the reign of Elizabeth II and Alfonso XII (for the issuances in bronze of 5 and 10 cents of peseta) appearing in the central part of the back the coat of arms of Barcelona in rhombus shape with quarters alternating with the flag of the city (cross) and that of Catalonia (vertical bars) surrounded by a full Crown of oak leaves.

The most comprehensive study on this issue (of which we show two copies of 5 pesetas of 1808 and 1811 in Figures 131.1 and 131.2) is made by E. Goig in his book La moneda catalana de la Guerra de la Independencia (The Catalan Coin of the War of Independence), whose second edition was published in 1977 in Barcelona, where all the provisions that regulated the reopening of the Mint of Barcelona as well as its rules of operation are cited in detail. A central matter of the chapter of his work about the coinages of Barcelona, is for the author, the reason for the use of a design so radically different from the one of the Castilian series of Joseph Napoleon, without the portrait or the inclusion of the name of the King, reaching the conclusion that this fact had not obeyed a arbitrary impulse, but it was rather due, a politician motive, given the likely French prediction of annexing that territory to France as it had happened with the Bramante and the Netherlands, unlike the rest of the Spanish territory where it was intended to settle the monarchy of King Joseph, brother of Napoleon.

The event which strongly confirms this hypothesis is that, in fact, the annexation of Catalonia to the French Empire came to be decreed by Napoleon on 26 February 1812, even though it meant nor a change of design or metric in the issuance of Duros in Barcelona, in the same way as it had taken place in Holland, with the substitution of the issuance of the previous coin (the 40 stuivers of Louis Napoleon, cast in 1807 and 1808) by the 5 francs with design identical to the French one (Napoleon I crowned head), coined at the Mint of Utrecht.

The coins of 5 Pesetas were minted in every year from 1808 to 1814, citing The Repertoir of Napoleonidas coins of Mey and Poindessault, the figure of 1.000.146 pieces, produced during the 7 years. Four of these years (from 1809 to 1812) are not considered uncommon because, even the annueal average of circulation is of the order of the third part of the pieces of 8 Reales of silver or 20 Reales of bullion of Charles IV and Joseph Bonaparte, its appearance frequency in all the conservations makes that we consider them equivalent to the common coins of large module in silver of these monarchs. The fact that the frequency of appearance of these coins at auction and the price that they reach is equivalent to the common coins of Charles IV and Joseph Napoleon, being its overall coinage of about three times less, only can be explained by a lower proportion of castings which in the case of the coins of the Bourbons we estimate one surviving copy for 100 minted, and in this case, it could be of one copy for 30, probably because their design is more striking, what in the same way as its metallic proportion use to lead to a higher hoarding.

The half duros of Barcelona minted mainly in 1808 and 1809, in very small quantities in 1810, and in insignificant quantities in 1814, with a global production of 154.640 copies, are logically much rarer than the duros. As for the duros, the date of 1808 when they were minted in smaller amounts, because the operation of the Mint started well entered the year, we will consider it as rare, with a value of the double of the common coins (1809-1812), while those of 1813 produced at the time of decline of the French power in Spain, we will consider it as very rare with a value of four times that of the common coins, and that of 1814 as extremely rare, as they only coined them at the beginning of the year till its minting was suspended in Barcelona on 30 May 1814, with a value of eight times of the common coins. As regards the increase of the value of this coin according to its conservation, we will consider that the increase of a grade will multiply by time and half the price, because its wear pattern caused by circulation resembles that of the coins of 8 reales of Charles IV and the 8 reales of silver and 20 reales of billon of Joseph Bonaparte.

Figure 131.1 is a 5 pesetas coin of Joseph Napoleon minted in Barcelona in 1808. In our opinion, this piece appears overestimated in Cayón 1998 with a value of 125,000 pesetas in F. More adjusted is the estimation of Calicó 2008 that only reaches €600 in VF. This coin has a widespread wear that affects almost both, the front and the back, although the careful design of the coin makes that it has not lost much of its relief yet. In these conditions the grade is F. We have already indicated that we will consider the date as rare so the value and market price of this copy would be the double of the common coins (€225 in F) therefore being €450 in F.

The coin of Figure 131.2 is also a 5 Pesetas of Joseph Napoleon coined in Barcelona in 1811. In our opinion, this piece continues to be overestimated in Cayón 1998 with 80,000 pesetas in F. For his part, Calicó 2008 sets a value in VF of half of the coin of 1808: €300. In the auction alluded to in previous posts on 25 October 2011, a coin of this date in VF with a starting price of €350 had not any offer. Meanwhile, a coin of 1808 in VF was sold for €550. This copy is in very good conservation with original brightness and patina, reaching the grade XF-. Being a common coin of Barcelona, its value and market price in XF- would be €450, the same that would correspond in this conservation to an equivalent coin of Madrid of Charles IV or Joseph Napoleon.

The coin of Figure 131.3 is an 8 Reales coined in Madrid in 1813 in the name of Ferdinand VII with the Assayers Isidoro Ramos and José Sánchez (IJ). This coin, as all so-called "crazy head" of Madrid is also, in our opinion, overestimated in Cayón 1998 with 140,000 pesetas in F. Again, the valuation of Calicó 2008 is more adjusted with €600 in VF, in line with the prices achieved in the above-mentioned auction of 2011, where a coin of the same type with date 1812 (a little scarcer) in F was sold for €480 plus expenses. This copy has a wear that affects the third part of the relief of the hair, to the hanging trinket of the mantle, the mane of the lion and the foot of the castles, so that its conservation only achieves the F- grade. This type of piece regard as very rare, with a value of 4 times that of the common coins of Madrid of 8 reales of Ferdinand VII (€130 in F-), so its value and market price would be €520 (€600 in F).

The coin of Figure 131.4 is an 8 reales of the usual type coined in the name of Ferdinand VII in Madrid in 1814 Madrid with the Assayers Gregorio Lázaro and José Sánchez (GJ). The valuation of this coin in Cayón 1998 is again high with €30,000 in F, while Calicó 2008 assigns it a price of €200 in VF. In the auction referred of 2011 a copy of 1814 in VF did not receive offers, with a starting price of €200. This coin has the contours of the leaves of the laurel wreath complete, even though only half of the nerves are visible. Part of the mane of the lions and the foot of the castle is still visible, so its grade would be VF, a conservation that for a common coin of Madrid of Ferdinand VII would give us a value and market price of €185 (€150 in F).

The coin of Figure 131.5 is of the same type as above, but with date of 1815, a little less scarce than the one of 1814. In this case, the assessment of Cayón 1998 is a little bit more adjusted: 25,000 pesetas in F. Calicó 2008 assigns to this piece a value of €200 in VF. In the aforementioned auction, a copy of 1815 in F+ was sold at €140. In this case, its wear comes to affect two thirds of the leaves of the crown and the mane of the lion and the feet of the castles appear completely worn-out, not being visible at all the hanging trinket of the mantle. In these conditions its grade is F- with a value and market price of €120, the corresponding to the common coins of 8 reales of Madrid of Ferdinand VII (€150 in F).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A partir del momento de asunción del trono de España por parte de Felipe V, descendiente en línea directa del rey de Francia Luis XIV, la Casa de Borbón pasa a regir los designios de dos de las grandes potencias europeas del momento: España y Francia. Estos dos países, aunque los tratados de Utrecht y Rastatt que liquidaron la Guerra de Sucesión reconociendo los derechos de Felipe V al trono de España disminuyendo su ámbito territorial en Europa (con la perdida de Milán y Bramante), prohibieron la unión dinástica de ambos cetros en una misma persona, sostuvieron a lo largo del siglo una política de alianzas; los llamados Pactos de Familia, que les llevó a sucesivos enfrentamientos con las otras potencias como: Austria, Inglaterra y Rusia.

Esta política de acercamiento a Francia (antaño su tradicional enemigo) solo quebró con ocasión de la entrada de España en la coalición de países europeos que trató de asaltar Francia tras la ejecución de Luis XVI, dando ocasión a la invasión francesa, del País Vasco y Cataluña, que los tratados de paz que liquidaron la coalición volvieron a quedar dentro de sus anteriores fronteras. A partir de ahí, Godoy como ministro de Estado de Carlos IV siguió una política de amistad con Francia, dentro de la cual el 27 de octubre de 1807 quedo suscrito un tratado secreto con Napoleón en virtud del cual España se comprometía a permitir el paso del ejército francés de general Junot a través de su territorio para ir a combatir a Portugal que en línea con su tradicional amistad con Inglaterra se había negado a unirse al llamado bloqueo continental contra ese país.

Paralelamente se fue desarrollando una pugna entre Carlos IV y su primogénito Fernando con relación al apoyo o no, a Godoy, cuya expresión fue el estallido del llamado motín de Aranjuez en los primeros meses de 1808 y la renuncia de Carlos IV a favor de su hijo. Ante esos hechos, Napoleón llamó a ambos a Bayona, (Francia) donde el 5 de mayo de ese año ambos acabaron renunciando la corona española en favor de Napoleón o persona que él designara. Entretanto, había estallado la rebelión frente a los franceses que pretendían el control total del territorio español, materializada en la sublevación del 2 de mayo en Madrid, seguida levantamientos semejantes en otras regiones impulsados por Juntas Locales que reconocían la soberanía de Fernando VII y exigían la retirada de los franceses.

Una vez sofocadas las revueltas en Madrid por Murat, mariscal de Napoleón, nombrado Lugarteniente General del Reino, el 6 de junio de 1809 Napoleón procedió a designar a su hermano José Bonaparte como Rey de España. Gran parte de los poderes tradicionales españoles aceptaron este nombramiento, aunque una parte del ejército y la mayoría de la población civil, con ayuda de las tropas británicas comandadas por Wellington se rebeló contra estos poderes, iniciando la llamada Guerra de la Independencia que se prolongó hasta 1813 con la salida del Rey José y de las últimas tropas francesas de territorio español.

De esta manera, durante este periodo tanto José Bonaparte en las zonas dominadas militarmente por Francia, como las Juntas Locales que reconocían a Fernando VII en las áreas que dominaban, recababan su soberanía para la emisión de monedas que, merced a su contenido metálico, circularon indistintamente por ambas zonas y posteriormente continuaron su curso durante el resto del reinado de Fernando VII y los primeros años del de su hija y sucesora Isabel II, en tanto eran substituidas por un nuevo tipo numerario acuñado en las Cecas de: Madrid, Sevilla y Barcelona, con los nuevos métodos basados en el empleo de la fuerza de vapor.

 La emisión de moneda a nombre de José Napoleón comienza durante los primeros meses de 1809, una vez asentado el poder francés en Madrid tras la intervención personal de Napoleón que hubo de venir en socorro de su hermano, obligado a abandonar la capital, tras la derrota del ejército de Andalucía, comandado por Dupont, a manos del general español Castaños, en Bailén. Estas emisiones se caracterizan por la continuidad en tipos y denominaciones con los que venían siendo empleados desde la entronización de los Borbones en España. En este periodo, las únicas monedas acuñadas por José Napoleón son Reales de a 8 producidos en la Ceca de Madrid, por los Ensayadores: Idelfonso Urquiza y Gregorio Lázaro (IG) con el mismo peso y ley que los de Carlos III y Carlos IV (FIGURAS 129.2, 129.3 y 129.4).

Sin embargo a partir del Decreto de 19 de abril de 1809, aunque se continuó acuñando esta moneda con las mismas características de peso y ley, se cambió su denominación a la de 20 Reales de Vellón, denominación que ya venía usándose, llamándose Real de Vellón a la moneda de cuanta castellana desde el reinado de los Reyes Católicos con una equivalencia de 34 maravedís. En aquel momento  los 34 maravedís equivalían también a un Real de Plata. Sin embargo, las sucesivas elevaciones del llamado premio de la plata, consecuencia de las masivas emisiones de moneda de vellón o cobre que habían tenido lugar en los reinados de: Felipe II, Felipe III y Felipe IV, llevó a que este Real de Plata dejara de valer 34 maravedís, valor que acabará teniendo el llamado Real de Vellón que, sin llegar a ser acuñado, representaba 34 maravedís, con lo que el Real de Vellón y el Maravedí pasaron a desempañar el papel de monedas de cuenta, en la que se expresaban los precios y la mayor parte de las obligaciones de los contratos.

De esta manera, aunque las monedas de: 8, 4, 2, 1 y medio Reales de Plata continuaron acuñándose durante toda la época de los Austrias y, con ligera variación de precio y ley, durante la de los Borbones, su curso real se establecería mediante una determinada equivalencia en reales de vellón  en maravedís (en una proporción de 1 real de vellón por 34 maravedís). El sistema tiende a complicarse con la Pragmática de 1686 de Carlos II en la que se ordena la acuñación de la llamada Plata Nueva (las Marías) que aunque mantienen su denominación en reales, tienen un 20% menos de plata, por lo que el Real de a 8 de Plata Antigua pasa a correr por 10 Reales de Plata Nueva (las Marías). Estos Reales de Plata Nueva son el origen de los llamados en tiempo de Felipe IV, Reales de Plata provincial con un peso reducido en relación con los antiguos Reales de Plata que continuaron acuñándose en las Cecas americanas.

A partir de 16 de mayo de 1737 el Real de a 8, tanto el acuñado en España como en América, pasa a valer 20 Reales de Vellón, y por tanto 680 maravedís (recordemos que las primeras monedas de 8 Reales de Plata del tiempo de Carlos I, se cotizaban a 272 maravedís). Esta relación será la que se ha se estabilizará hasta el cambio del sistema monetario español en 1833 en el comienzo del reinado de Isabel II, cuando el Real de Vellón llega a acuñarse , abandonándose la emisión de los Reales de Plata producidos de acuerdo con la antigua métrica. Pues bien, este cambio que en nuestra época llamaríamos “estructural” tuvo su origen durante el breve reinado de José Napoleón bajo el impulso de acercar la regulación legal a planteamientos racionales demandados por la realidad de las cosas, ya que dejaba de tener sentido mantener la denominación de 8 Reales sobre las piezas grandes de plata, cuando eran tomadas en el comercio, y así nombradas, con un valor de 20 reales de vellón de 34 maravedís, que es lo que todo el mundo entendía cuando, entonces, se hablaba de 20 reales.

Como consecuencia de ellos los divisores emitidos por José Napoleón de las monedas de 20 reales, ya no siguieron el sistema tradicional de estar constituidos por denominaciones de: medios, cuartos, octavos y dieciseisavos de los 20 reales, sino que  se adoptaron denominaciones de 10 reales de vellón, 4 reales de vellón, 2 reales de vellón y 1 real de vellón. De esta manera, las populares monedas de 4 reales (inferiores en un 20%, aproximadamente, del peso de las antiguas de 2 Reales) pasaron a ser la quinta parte de las denominadas como de 20 reales. Esta moneda de 4 Reales de Vellón será la que en el lenguaje popular ( y en el oficial, en Cataluña) reciba el nombre de “Peseta”, origen de la nueva unidad monetaria nacional a partir de 1868, acuñándose con un peso y ley semejante a las adoptadas como unidades monetarias desde aproximadamente la mitad del siglo, por los países que suscribieron la Unión Monetaria Latina.

Esta moneda de 4 Reales de Vellón tendrá un contenido metálico semejante a las antiguas monedas de 2 Reales de la llamada Plata provincial, y un 20% aproximadamente menos de peso que los Reales de Plata antigua que, en forma de pesos (8 Reales) y sus divisores, continuaron emitiéndose en América, tanto en la época colonial como en los primeros tiempos de los países hispanoamericanos, una vez independizados. También estas monedas, los 8 Reales de la llamada Plata antigua, constituyen, en forma de Dólar, la unidad monetaria de los Estados Unidos y de los países americanos de su área. Por otra parte, el nombre de real (de vellón) continuó perviviendo en la época de la peseta, desde 1868 a 2002, recibiendo tradicionalmente la moneda de 50 Céntimos de peseta, el nombre de 2 Reales y la de 5 pesetas, el de 10 Reales o el de Duro.

Las piezas de 8 Reales de Plata o de 20 Reales de Vellón, en métrica equivalente, se acuñaron en cantidades bastantes semejantes a la de 8 Reales de Madrid de Carlos IV, con cifras del orden de 700.000 ejemplares de media anual, de 1809 a 1812, siendo emitidos en cantidades claramente menores los 20 Reales de 1808, 1813 en Madrid y el 1812 de Sevilla, así como todos los de 8 Reales. Por tanto, aunque hayan sobrevivido en un número algo menor de ejemplares, los consideraremos como con una rareza y precios equivalentes a los de las piezas de 8 Reales de Carlos IV, cuando se trata de tipos de piezas comunes, como los de 20 Reales de Madrid de: 1809AI, 1810AI, 1811AI y 1812AI.

 Consideraremos como Raros, con un precio del orden del doble, a los 8 Reales de 1809IG, 20 Reales de 1808 y 1813 de Madrid, y 1812 de Sevilla. Por último consideraremos como Muy Raro, con un valor cuádruple del de las piezas comunes, al 1810IA (con los Ensayadores Idelfonso Urquiza y Antonio Rafael Narváez), y como Rarísima con un valor de 8 veces el de las pieza comunes, el 8 Reales de 1810IG que debió de tratarse de una prueba por cuanto a partir de 18 de abril de 1809, ya no se debían de haber vuelto a emitir piezas denominadas en Reales de Plata. Para el conocimiento pormenorizado de las tiradas de estas piezas, recomendamos la consulta del libro: Repertorio de las Monedas Napoleonidas de Jean de Mey y Bernard Poindessault.

Las monedas que aparecen en las FIGURAS 130.1, 130.2 y 130.3 son todas ellas 20 Reales emitidos en Madrid a nombre de José Napoleón en los años: 1810, 1811 y 1812, todos ellas con los Ensayadores Antonio Rafael Narváez e Isidoro Ramos. Todas estas piezas tienen una rareza no muy diferente equivaliendo la de las dos primeras a la de 1809 de Madrid de 20 reales, siendo la de 1812 algo mas escasa, aunque sin llegar a merecer un sensible sobreprecio. La pieza de la FIGURA 130.1 tiene solamente gastaje (como las dos siguientes) en las partes mas elevadas de su diseño, concretamente en este caso, en el pelo del rey, la melena del león del escudo del reverso y la pechuga del águila imperial en el centro de este escudo. Concretamente esta pieza retiene gran parte de su brillo original aunque ha sufrido una ligera limpieza; por tanto su grado sería VF+, sin llegar a XF-, por lo que le correspondería un valor y un precio de mercado de 400€ (350€ en VF).

La pieza de la FIGURA 130.2 es idéntica a la anterior, si bien su fecha de emisión es 1811. Esta pieza tiene algo mas de relieve que la anterior, aunque su brillo es algo mas apagado con consecuencia de haber sido limpiada en forma no tan cuidadosa como la anterior, por lo cual con lupa de fuerte aumento se observan líneas paralelas de erosión a lo largo de los campos de anverso y reverso. Compensando el mayor relieve con lo menos cuidadoso de su limpieza, su grado de conservación sería equivalente: VF+, por lo que su valor y precio de mercado volvería a ser 400€, el mismo que el que tendría una pieza de 8 Reales de Carlos IV de los tipos de piezas comunes de Madrid.

La pieza de la FIGURA 130.4 es un 20 Reales acuñado a nombre de José Napoleón en Madrid de 1813 con los Ensayadores Isidoro Ramos y Antonio Rafael Narváez (RN). Esta pieza tiene un tiraje notablemente inferior al de las anteriores, ya que José Napoleón tuvo de abandonar Madrid mucho antes de terminar 1813. Esta pieza tiene un diseño ligeramente diferente de las anteriores con un relieve algo mayor en el pelo que muestra mayores líneas de detalle, cuando la conservación es alta. El grado de esta pieza es menor que el de las anteriores por cuanto además del desgaste en los puntos que ya hemos señalado en las otras piezas, aparecen gastadas un número significativo de líneas del pelo del rey, así como los castillos y leones del escudo del reverso, pese a que aun éstos conservan un cierto número de detalles interiores. Ya hemos indicado que esta fecha la consideramos como Rara, por lo que su valor en VF- sería el doble que el de las piezas comunes (300€ en F, en esta conservación). Por tanto su valor y precio de mercado de 600€ en VF-.

Por último la pieza de la FIGURA 130.5 es un 20 Reales de José Napoleón acuñado en Sevilla en 1812 con los Ensayadores Isidoro Ramos y José Sanchez Delgado, representados por las siglas RS. Esta es la única pieza de este tipo de moneda acuñada en la Ceca de Sevilla, aprovechando el breve tiempo en ese año en que ésta ciudad estuvo en poder de las tropas francesas, por lo que su tirada es claramente inferior a la de las piezas anteriores. En general estas piezas suelen encontrarse en conservaciones menores que la de las piezas anteriores. En este caso solamente es visible el 50% del pelo del rey y el gastaje de la pechuga del águila se extiende a la práctica totalidad de las plumas de sus alas. No obstante el aspecto de la pieza no es malo, por conservar su pátina original, sin haber sido limpiada. Su grado de conservación, por tanto, es F+. En estas condiciones, al tratarse de una pieza que ya hemos indicado que consideramos como Rara será el doble del de las piezas comunes de José Napoleón (260€ en F+), llegando por tanto a un valor y precio de mercado de 520€.

10. CHARACTERISTICS OF THE CASTILIANS ISSUES OF JOSEPH NAPOLEON

 

 

 

 

El siglo XVIII fue en Europa una época de estabilidad monetaria en sus líneas generales. A lo largo del siglo XVI se habían ido asentando en los diferentes países europeos, en especial  en los occidentales, sistemas monetarios basados en la concesión por parte de los estados nacionales de privilegios de emisión de moneda a diferentes establecimientos radicados en las ciudades de mayor importancia de cada país. Estos establecimientos o Casas de Moneda generalmente marcaban con alguna inicial las monedas que emitían, así como empleaban signos específicos para que pudieran ser identificados los responsables de ensayar la aleación metálica cuando está tenia contenido en metal precioso: oro o plata. Los sistemas monetarios eran, casi sin excepción, bimetálicos, reservándose en oro para la acuñación de las mayores denominaciones, la plata para las intermedias, y el cobre, puro o aleado con el estaño (bronce) para las menores, dirigidas a soportar las pequeñas transacciones.

El diseño de las monedas era impuesto mediante disposiciones legales emanadas de la autoridad central, que en el absolutismo de la época radicaba en el monarca, aunque la ejerciera a través de sus secretarios o jefes de su burocracia. También, el peso y la ley de las aleaciones a emplear en las monedas, se fijaba con  medida escrupulosidad, en estas mismas disposiciones. Operaran bajo directa administración real o en régimen de concesión a un particular, las Casas de Moneda aceptaban la entrega de metal precioso en forma de objetos de plata u oro (usualmente vajillas) en lingotes o en moneda fuera de circulación, para una vez fundido todo el metal, calculada la proporción en oro y plata por los ensayadores, y vuelta a acuñar de acuerdo con las regulaciones legales, devolverla en forma de moneda con los diseños, peso y ley autorizados, a quienes habían entregado la plata, reteniendo una cantidad proporcional al metal manejado, para sufragar los gastos de emisión, fijados por los reyes, normalmente regulada por las ordenanzas que gobernaban el funcionamiento de las Casas de Moneda.

El siglo XVII es un periodo en el que este sistema se consolida, generalizándose la emisión de moneda gruesa de plata (con peso de 30 a 25 gramos y ley de 850 a 950 milésimas) y sus divisores, siendo éste el tipo de moneda emitida en mayor cantidad en países como Francia (Ecus) o España (8 Reales), mientras que en otros como Inglaterra, la emisión de moneda gruesa (Coronas) era la excepción, cediendo el paso a la utilización de moneda pequeña de plata, reservándose al oro, el papel de medio de pago para las transacciones de cierta importancia. Estas prácticas, con una autoridad central que regulaba y múltiples Cecas que emitían la moneda no se llegó a generalizar en territorios como Alemania, Italia o Flandes, que carecían de un poder centralizado, quedando la soberanía dispersa entre diversos principados, ducados o ciudades episcopales que se regían en el aspecto monetario por sus propias disposiciones, aunque desde el punto de vista político existiera un cierto reconocimiento a poderes supranacionales como pudieran ser el Sacro Imperio Romano Germánico o el Papado.

En este sentido el siglo siguiente, el XVIII, fue una continuación de los dos anteriores, incorporándose a los mencionados métodos de emisión monetaria otros países europeos de gran significación por su población y territorio, como Rusia e incluso Turquía, que en este siglo aún retenía bajo su control una parte importante del área europea, como eran los Balcanes. Así en Rusia desde el comienzo del siglo se comenzaron a emitir Rublos bajo Pedro I, de acuerdo como patrones semejantes a los seguidos por los países mas occidentales. También en el Imperio Turco se emitieron las piastras, grandes piezas de plata reflejando siempre frases del Corán y datadas en función de los años transcurridos desde que había empezado el reinado de cada Califa. También los estados italianos y alemanes se sumaron al movimiento internacional de circulación de las monedas, a través de diferentes acuerdos de unión aduanera, y en alguno caso monetaria, que simplificaron en alguna medida, el gran problema de los cambios, lo que entorpecía el comercio y dificultaba el desarrollo.

Es de todos conocido el impacto que tuvo en nuestra vida social y cultura política el súbito estallido de la llamada Revolución Francesa en 1789 que con su secuela del Régimen Napoleónico, en un espacio de 25 años llegó a transformar totalmente el “modus vivendi” europeo e iberoamericano, con el prologo que había supuesto la revolución inglesa de 1688 con el derrocamiento de los Estuardos y la independencia de los Estados Unidos, y el epílogo constituido por las revoluciones liberales de 1830 y 1848 en Europa. La sociedad estamental, basada en el privilegio de la sangre, surgida en la Edad Media con el Feudalismo, había perdurado dentro de unos estados nacionales que consolidaron el estatus de la nobleza y del clero, hasta que fue derrumbada a instancias de una nueva clase social, la burguesía, primero en Francia y luego en casi toda Europa, que impondría en el siglo XIX los regímenes liberales, hoy consustanciales con todas las democracias occidentales.

El impacto de este brusco vuelco de las estructuras políticas, económicas y sociales en Europa, tuvo unas consecuencias significativas y perdurables en los sistemas monetarios de los distintos países y, a través de ellos, en la numismática europea. El punto focal de este impacto fue la creación del llamado Franco de Germinal (en alusión al mes del año IV de la Revolución, en el que nació). Esta unidad monetaria rompió con todo los patrones que había seguido Francia en los dos siglos anteriores, en cuanto al peso y ley a emplear en la emisión de sus monedas. El Franco se definió como una moneda de plata con 900 milésimas de ley y un peso de 5 gramos. Proporcionalmente, tal como se había procedido con la implantación del llamado Sistema Métrico Decimal, para los pesos y medidas, se estableció el curso de  monedas de múltiplos del Franco en forma de monedas de plata de 2 y 5 Francos (con la misma ley y peso incrementado proporcionalmente) y de oro 5,20, 50 y 100 Francos, así como submúltiplos de 50 y 25 céntimos de Franco, mientras que en bronce, deberían acuñarse monedas de 1, 2, 5 y 10 céntimos de Franco.

Los convulsos tiempos que siguieron al triunfo de la Revolución, con prácticamente toda Europa enfrentada a Francia tratando de restaurar a los Borbones en el trono, impidieron que se materializaran todas las previsiones respecto a la implantación del sistema monetario decimal. Así, la única moneda acuñada denominada en francos, fue la de 5 Francos, con 25 gramos de peso y ley de 900 milésimas de plata, con el trío representativo de la divisa revolucionaria de Libertad Igualdad y Fraternidad, según diseño de Dupré en el anverso, bajo  la leyenda Unión et Force, que se emitió desde el año IV de la Revolución hasta el año XI. Paralelamente, en los territorios que comenzaban a ser ocupados por las triunfantes tropas francesas mas allá de la metrópoli, bajo el mando, primero, del Directorio y después, del de Napoleón como Primer Cónsul de la Revolución, se comenzó a acuñar moneda con las mismas características de las francesas de 5 Francos, en la línea de los operado en la llamada República Cisalpina en el norte de Italia de donde habían sido expulsados los austriacos.

Será en los años posteriores, cuando bajo el dominio de Napoleón, primero como Primer Cónsul, y después como Emperador de los Franceses, cuando el sistema monetario diseñado por la Revolución se implantó no solo en Francia, sino también en todo el territorio Europeo sometido por sus tropas. Esta influencia francesa en los sistemas monetarios europeos no operó únicamente en una dirección sino que se desarrolló en dos sentidos diferentes. En algunos países como Holanda (donde se acuñaron monedas de 5 Francos en Utrecht) o Italia (donde se procedió de igual manera en la Ceca de Roma) se utilizaron las existentes Casas de Moneda para emitir piezas idénticas a las francesas (sistema del Franco) en la misma forma en que los hacían las Cecas provinciales metropolitanas (todas ellas con la efigie de Napoleón, coronado o no coronado). Sin embargo, en otros países como en las emisiones del Reino de Italia, se acuñaron monedas con la métrica francesa, pero denominadas en la unidad monetaria de cada país: en este caso la Lira. También, en los momentos en que la dominación francesa quedó asentada en gran parte de Europa, y Napoleón comenzó el reparto de Reinos hacia los miembros de su familia, las iniciales emisiones con la efigie de éstos, denominadas en Francos, cedieron paso a emisiones con estas mismas características, pero denominadas en la moneda nacional, como fue el caso de las monedas de Luis Napoleón de 40 Stuivers en Holanda, de 5 Francos de Jerónimo de Napoleón en Westfalia, de 5 Liras de Murat en Nápoles después de 1812, o de Elisa Bonaparte y su marido en Lucca.

En otros países dominados, total o parcialmente, por Francia, durante la época napoleónica se continuó emitiendo el mismo tipo de piezas tradicionales en las denominaciones acostumbradas, con la misma métrica anterior, si bien reflejando en el anverso de las monedas, la efigie de los nuevos soberanos (normalmente miembros de la familia del emperador). Éste fue el caso de José Napoleón que primero como rey de Nápoles emitió moneda con su efigie con Piastras de 120 Grani y después como Rey de España desde 1808, acuñó moneda de 8 Reales de Plata o de 20 Reales de Vellón con el mismo peso y ley que los de las monedas de 8 Reales de los anteriores reyes de la Casa de Borbón. Esta situación se mantuvo, con diferentes avatares, debido al cambiante curso de la llamada Guerra de la Independencia por los españoles y Guerra Peninsular por los británicos, hasta 1813, año en el que las derrotadas tropas francesas hubieron de abandonar el territorio nacional tras la firma del tratado de Valencay el 13 de diciembre de ese año.

Así, las monedas españolas a nombre de José Napoleón, como las que se muestran en ésta y en la próxima entrada, no constituyen un paréntesis en la historia numismática española, sino que siguen una línea de continuidad, en cuanto a su métrica, con la emisiones anteriores a nombre de Carlos III y Carlos IV, y las coetáneas y posteriores acuñadas a nombre de Fernando VII bajo cuyo auspicio y efigie se continuó emitiendo moneda en la zona peninsular dominada por ejercito hispano británico, así como en las colonias americanas. Las emisiones de moneda a nombre de José Napoleón se limitaron a las efectuadas a las Cecas de Madrid y Sevilla en cuanto a la plata, a la de Madrid para las de oro y a la de Segovia para los 8 Maravedís de bronce; aunque en Barcelona, como veremos posteriormente, también se emitieron monedas de 5, 2´5 y 1 Pesetas y 4, 2, 1 y medio cuartos en Barcelona, bajo la dominación francesa, pero sin la efigie de José Napoleón.

FIGURA 129.1

La pieza que aparece en a FIGURA 129.1 es un 20 Reales de José Napoleón acuñado en Madrid en 1809 con los Ensayadores Antonio Goicoechea y Idelfonso de Urquiza, representados por las siglas AI. La disposición de José Napoleón de 18 de abril de 1809 ordenó el cambio de denominación para las monedas emitidas a nombre de este rey pasando de la de Reales de Plata a la de Reales de Vellón. Por tanto a partir de este momento las monedas pasaron a denominarse en la nueva unidad, con una equivalencia de 20 Reales de Plata por 8 Reales de Vellón. Por tanto, llama la atención que esta moneda fechada en 1808 esté denominada en Reales de Vellón. HERRERA en su obra El Duro nos señala que esta moneda fue acuñada con posterioridad a la citada disposición, y por tanto fue denominada en Reales de Vellón. Pero siguiendo una costumbre ya vigente en reinados anteriores, para señalar que el reinado de José Napoleón había ya comenzado el año anterior, la moneda fue fechada en 1808.

La tirada de esta moneda es una de las mas bajas de todas la de José Napoleón: 16.830 ejemplares. Sin embargo, su rareza no es excesiva ya que al estar datada en el primer año del reinado tendió a ser retenida como curiosidad por los particulares, por lo que ha sobrevivido una proporción mas alta de ejemplares que en el caso de las piezas datadas en años posteriores. Por ello la consideraremos Rara, pero no Muy Rara, con un precio doble del de los tipos de piezas comunes de 8 Reales de José Napoleón.

El presente ejemplar tiene un desgaste generalizado en anverso y reverso aunque acredita una buena pátina no alterada, por lo que lo consideraremos en un grado F-. Con objeto de proporcionar una referencia lo mas reciente posible respecto a los precios de estas monedas diremos en la subasta organizada por Martí Hervera, Soler y Llach y Sagarra el 25 de octubre de 2011, un ejemplar de esta fecha en XF- alcanzó el precio de 900€ y otro en F, el de 500€. En nuestro caso el presente ejemplar si fuera de fecha común tendría un precio de 175€ en F- (como el de las piezas comunes de Carlos IV). Al tratarse de un pieza considerada como Rara, su valor seria el doble de la cifra anterior, ésto es 360€, lo que coincidiría con su precio de mercado.

Las tres piezas siguientes corresponden a monedas de José Napoleón emitidas en 1809 antes del decreto de 18 de abril al que hemos hecho referencia. Por tanto están denominadas en Reales de Vellón, en la misma forma que los de los dos reyes anteriores. Las tres piezas tienen como siglas de los Ensayadores: IG.

FIGURA 129.2

La pieza de la FIGURA 129.2 presenta un león en el anverso con un gran gastaje, no distinguiéndose ninguno de los pelos de su melena. Menor gastaje se observa en el pelo del rey en el anverso. La pieza está limpiada aunque con el tiempo ha recuperado cierta pátina. En la subasta mencionada un ejemplar en XF- alcanzó en precio de 850€. La rareza de esta pieza es similar a la de la anterior (1808) por lo que la consideraremos como Rara y la asignaremos un precio doble al de las piezas comunes de José Napoleón. En nuestro caso el ejemplar se encuentra en grado F, por lo que su valor si fuera un tipo de pieza denominada en Reales de Vellón, le correspondería un precio de 225€. Al tratarse de un ejemplar de 1809 denominado en Reales de Plata, su valor y precio de mercado sería el doble de esta cantidad: 450€.

FIGURA 129.3

La pieza de la FIGURA 129.3 es en todo similar a la anterior, no variando en ella mas que la conservación. En este caso la melena de los leones del escudo del reverso está tan gastada como en el caso anterior, aunque el pelo de rey se encuentra mas resaltado que en aquella y así mismo la pieza conserva parte de su brillo original entre las letras de la leyenda, y fuera de ellas, cierta pátina original. En este caso su conservación es algo superior, por lo que asignaremos el grado F+, lo que significaría un valor y precio de mercado doble del de las piezas comunes de este rey: 500€ (260€ en F+, si fuera del tipo y fechas comunes de las de José Napoleón.

FIGURA 129.4

La pieza de la FIGURA 129.4 es igual que las anteriores, si bien su conservación es claramente superior. El ejemplar solo presenta gastaje en las líneas mas altas de pelo del rey, en el león y el pecho de águila imperial, en el reverso. El anverso conserva parte de su brillo original puesto que la pieza ha circulado muy poco. No obstante, se evidencian unas claras corrosiones limpiadas a la derecha del retrato del rey que disminuye notablemente su precio. Una pieza con estas mismas características en VF fue adjudicada en la subasta mencionada en 186€, si bien su conservación era VF, ciertamente inferior al de la presente pieza.

En nuestro caso la conservación de la pieza haciendo abstracción de las corrosiones, llega a XF-, por lo que si tratara de un tipo y fecha común su precio sería de 450€ en esta conservación. Al tratarse de una moneda de 1809 denominada en Reales de Plata la consideraremos como Rara y por tanto su precio sería doble del que correspondería para una pieza común (450€ en XF-). No obstante, aunque su valor si careciera de los defectos mencionados sería doble de esta cantidad: 900€, las corrosiones estimamos que divide por dos su precio de mercado, llegando solo a 450€.

FIGURA 129.5

Por último la pieza de la FIGURA 129.5 es un 20 Reales de José Napoleón acuñado en Madrid en 1810 con las siglas de Ensayadores AI. Esta pieza es la mas corriente de todas las de esta denominación acuñadas a nombre de José Napoleón. Su estado de conservación es notoriamente mas bajo que el de las cuatro piezas anteriores. En ella el pelo del rey, el león, el águila y los castillos del escudo se encuentran totalmente empastados sin poderse distinguir ningunas de sus líneas interiores. Pese a ello se conserva todo el dibujo de borde de la pieza. Con este desgaste el grado que le corresponde es VG.

En la subasta de 2011 mencionada un ejemplar de esta misma fecha en XF+ se adjudicó en 600€, cantidad que no llegó a pagarse como precio de salida por un ejemplar XF. El valor y precio de mercado de esta pieza en VG sería el mismo que correspondería a una pieza de Carlos IV en esta misma conservación: 100€ (250€ en F).

 

9. THE NAPOLEONIC COINS AND THEIR EXPRESSION IN SPAIN

 

In Europe, the 18th century was a time of monetary stability in its general lines. During the 16th century, they had been settling in different European countries, especially in the West, monetary systems based on the grant of privileges of coin issuing given by the national States to various centre establishments in the cities of greater importance in each country. These establishments or Mints generally marked with some initial the coins they minted, as well as they employed specific signs by which the responsible for testing the metal alloy could be identified when it contained precious metal in it: gold or silver. Monetary systems were, almost without exception, bimetallic, reserving gold for the coinage of the highest denominations, silver for the intermediate, and the copper, pure or alloyed with tin (bronze) for the minors, aimed at supporting small transactions.

The design of the coins was imposed by legal provisions arising from the central authority that, in the absolutism of that period, was in the monarch’s hands, although he exercised it through his Secretaries or Heads of the bureaucracy. Also, the weight and the fineness of the alloys to be used in coins were set with measure conscientiousness, in these same provisions. They worked under the direct Royal administration or under concession to an individual regime, the Mints accepted the delivery of precious metal objects of silver or gold (usually crockery), ingots or currency out of circulation, for once the metal was molten and calculated the proportion of gold and silver by the assayers, they minted again in accordance with legal regulations, returning it in the form of coin with their designs, authorized weight and fineness to who had handed the silver, retaining a proportional amount of the minted metal, to cover the costs of issuing, set by the Kings, usually regulated by ordinances governing the operation of the Mints.

The 17th century is a period when this system was consolidated, generalizing the issue of thick coin of silver (with 30 to 25 grams weight and law of 850 to 950 thousandths) and its divisors, becoming this the type of currency issued in most of the countries as France (Ecus) or Spain (8 Reales), while in others such as England the issue of thick currency (Crown) was the exception, giving way to the use of small silver coin, reserving to the gold, the role of means of payment for transactions of some importance. These practices, with a central authority which regulated and multiple Mints that issued the currency did not generalize in territories such as Germany, Italy or Flanders, which lacked a centralized power, leaving the sovereignty dispersed between various Principalities, Duchies or Episcopal cities governed in terms of currency by its own provisions, although from the political point of view, there was a true recognition of supranational powers such as the Holy Roman Empire, or the Papacy.

In this regard, the following century, 18th, was a continuation of the previous two, incorporating into the above-mentioned methods of monetary issue other European countries of great significance because its population and territory, such as Russia and even Turkey, which in this century it still retained under its control an important part of the European area, such as the Balkans. So, in Russia, since the beginning of this century, it began issuing roubles under Peter I, according to the patterns resembling those followed by more Western countries. Also, in the Turkish Empire, it issued the piastras, large pieces of silver that always reflected phrases from the Koran and dated according to the years gone by since the year when the reign of each Caliph began. Also, the Italian and German States joined to the international movement of circulation coins, through different Customs Union, and in some cases monetary, agreements, what simplified somewhat, the great problem of the exchange, which hampers trade and made development dificult.

We all know the impact in our social life and political culture of the sudden outbreak of the French revolution in 1789 which with its sequel of the Napoleonic Regime, in 25 years came to completely transform the European and Ibero-American "modus vivendi", with the prologue that had resulted in the English revolution of 1688 with the overthrow of the Stewarts and the independence of the United States, and the epilogue constituting by the Liberal revolutions of 1830 and 1848 in Europe. The Estates of the realm, based on the privilege of the blood, that has emerged in the Middle Ages with Feudalism had survived in a some Nation-States that consolidated the status of the nobility and the clergy, until it was overthrown at the behest of a new social class, the bourgeoisie, first in France and then in almost the whole Europe, that would impose in the 19th century liberal regimes, nowadays inherent in all Western democracies.

The impact of this sudden turnaround of the political, economic and social structures in Europe, had a significant and enduring impact in the monetary systems of different countries and, through them, in the European numismatics. The focal point of this impact was the creation of the so-called French Franc (in allusion to the month of the 4th year of the revolution, in which the Revolution was born). This monetary unit broke with all the patterns that France had followed in the two previous centuries, for its weight and fineness to use in the issue of its currencies. The franc was defined as a silver coin with 900 thousandths of fineness and a weight of 5 grams. Proportionately, as it had been with the introduction of the so-called Metric Decimal system for weights and measures, it was established the circulation of multiples of the Franc in the form of silver-coins of 2 and 5 francs (with the same fineness and weight proportionally increased) and gold-coins of 5.20, 50 and 100 francs, as well as submultiples of 50 and 25 cents of franc, while in bronze coins of 1, 2, 5 and 10 cent of Franc should be minted.

The turbulent times following the triumph of the Revolution, with virtually the whole Europe faced with France trying to restore the Bourbons on the throne, prevented all forecasts with regard to the introduction of decimal coinage to materialize. Thus, the only coined currency denominated in francs, was the 5 francs, with 25 grams of weight and fineness of 900 thousandths of silver, with the trio representative of the revolutionary motto of liberty, equality and fraternity, according to Dupré's design on the front, under the Union et Force legend, which was issued from the 4th year of the Revolution until the 11th year. At the same time, in the territories which started to be occupied by the triumphant French troops beyond the metropolis, under the command, firstly, of the French Directory and then of Napoleon as first consul of the Revolution, coins with the same characteristics of the French 5 francs began to be minted, in line with those operated in the so-called Cisalpine Republic in the North of Italy, from where the Austrians had been expelled.

It was in later years, when under the rule of Napoleon, first as First Consul, and later as Emperor of the French, when the monetary system designed by the Revolution had been introduced not only France, but also throughout the whole European territory subjected by his troops. This French influence in the European monetary system did not operate only in one direction it was developed in two different directions. In some countries such as Holland (where 5 franc-coins were minted in Utrecht) or Italy (where they proceeded similarly in the Mint of Rome) the existing Mints were used to issue identical coins to the French ones (the Franc system) in the same way that the Metropolitan provincial mints made them (all of them with the effigy of Napoleon, crowned or not crowned). However, in other countries as with the issues in the Kingdom of Italy, coins were minted with the French metric, but with the denomination of the currency of each country: as in the case of the Lira. Also, at a time when French rule was settled in much of Europe and Napoleon became kingdom-sharing towards the members of his family, the initial issues with the effigy of these, with denominations in francs, gave way to issues with these same characteristics, but with the denominations in the national currency, as it was the case with the currencies of Louis Napoleon of 40 Stuivers in Holland, of 5 francs of Jerome Napoleon's in Westphalia, of 5 lire of Murat in Naples after 1812, and of Elisa Bonaparte and her husband in Lucca.

In other dominated countries, total or partially, by France, during the Napoleonic era the same kind of traditional pieces in the usual denominations was continued to issue, with the same previous metric, while reflecting on the front of the coins, the effigy of the new sovereigns (usually members of the family of the Emperor). This was the case of Joseph Napoleon who coined firstly as King of Naples currency with his effigy with Piastras of 120 Grani and later as King Spain from 1808, he issued 8 real-coins of silver or 20 real bullion coins with the same weight and fineness as the coins of 8 Reales of the previous Kings of the House of Bourbon. This situation remained, with different avatars, due to the changing course of the so-called War of Independence by the Spanish and Peninsular War by the British until 1813, the year when the defeated French troops had to leave the national territory after the signing of the Treaty of Valencay on December 13th of that year.

In this sense, the Spanish coins on behalf of Joseph Napoleon, as those shown in this and the next post, do not constitute a break in Spanish Numismatic history, but they follow a line of continuity, as in their metric, with previous issues on behalf of Charles III and Charles IV, and the contemporary and subsequent minted in the name of Ferdinand VII bass whose sponsorship and effigy they continued issuing currency in the Peninsular area dominated by British Hispano Army, as well as in the American colonies. The coins issued on behalf of Joseph Napoleon were limited to those carried out at the Mints of Madrid and Seville regarding silver, at Madrid for those in gold and at Segovia for the 8 Maravedís of bronze; while in Barcelona, as we shall see later, they also issued coins of 5, 2´5 and 1 Pesetas and 4, 2, 1 and half fourth in Barcelona, under French rule, but without the effigy of Joseph Napoleon.

The coin that appears on Figure 129.1 is a 20 real coin of Joseph Napoleon  coined in Madrid in 1809 with the Assayers Antonio Goicoechea y Idelfonso de Urquiza, represented by the acronym AI. The provision of Joseph Napoleon of April, 18th 1809 ordered the change in the denomination of coins issued in the name of this King from Reales of silver to the Reales of bullion. Therefore, from this point coins became renamed in the new unit, at a rate of 20 reales of silver for 8 Reales of bullion. Therefore, it is striking that this coin dated in 1808 is denominated in Reales of bullion. Herrera, in his work The Duro, tells us that this coin was coined after the abovementioned provision, so it was denominated in real of bullion. But following an already existing custom in previous reigns, to point out that the reign of Joseph Napoleon had already begun in the previous year, the coin was dated in 1808.

The production of this coin is one of the lower of all of Joseph Napoleon: 16,830 copies. However, its rarity is not excessive, as being dating in the first year of the reign people tended to retain it as a curiosity, so a higher proportion of copies have survived than in the case of the coins dated in later years. Therefore, we will consider it rare, but not very rare, with double prize of the types of common pieces of 8 reales of Joseph Napoleon.

This copy has widespread wear on the front and back although it has a no altered good patina, so that we will consider it in a grade F-. In order to provide a reference the most recent as possible with respect to the price of these coins we can say that in the auction organized by Martí Hervera, Soler and Llach and Sagarra on October 25th, 2011, a copy of this date in XF- reached the price of €900 and another in F, €500. In our case, if this copy were of a common date would be priced at €175 in F-(such as the common coins of Charles IV). Considering it is a rare coin, its value would be double of the previous amount, this is €360, which would coincide with its market price.

The three following pieces correspond to Joseph Napoleon’s coin issued in 1809 before the Decree of April 18th to which we have referred. Consequently, they are denominated in Reales of bullion in the same way as the two previous Kings. The three pieces have the Assayers’ initials: IG.

The piece of Figure 129.2 presents a lion on the front with a great wear, not distinguishing any of the mane hairs. There is lower wear in the hair of the King on the front. The piece is cleaned, although with time passed it has regained some patina. In the aforementioned auction, a copy in XF- reached the price of €850. The rarity of this piece is similar to the previous (1808) so we will consider it as rare and we will assign the double price of the common coins of Joseph Napoleon. In this case, the copy is in grade F, which is why its value if it were a type of piece denominated in Reales of bullion, would be €225. As it is a copy of 1809 denominated in Reales of silver, its value and market price would be the double of this amount: €450.

The coin of Figure 129.3 is completely similar to the previous one, varying in it only its conservation. In this case, the mane of the lions of the coat of arms of the back is so worn as in the previous case, although the hair of the King is clearer than in the other and the piece also retains part of its original brightness between the letters of the legend, and outside them, some original patina. In this case its conservation is a little higher, so we assign the grade F+, what will mean a value and a market price of the double of the common pieces of this King: €500 (€260 in F+, if it would be of the common type and dates of Joseph Napoleon).

The piece of Figure 129.4 is the same as the previous ones, while its conservation is clearly superior. The copy only presents wear in the higher lines of the hair of the King, in the lion and in the chest of the imperial eagle on the back. The front retains part of its original brightness since the piece has not much circulated. However, a few clear cleaned corrosions on the right of the portrait of the King are evident which decreases significantly its price. A piece with these same characteristics in VF was sold in the mentioned auction at €186, but its conservation was VF, certainly less than the one of the present piece.

In our case, the conservation of the piece, ignoring the corrosions, reaches XF- so if it were a common type and date its price would be €450 in this conservation. Being a 1809 coin denominated in Reales of silver we consider it as rare and therefore its price would be the double that correspond to a common piece (€450 in XF-). However, although its value, if it lacks the above-mentioned defects, would be the double of this amount: €900, we believe that corrosions divide by two the market price, reaching only €450.

Finally, the piece of Figure 129.5 is a 20 real coin of Joseph Napoleon coined in Madrid in 1810 with the initials of the Assayers AI. This piece is the most common of all of this denomination minted in the name of Joseph Napoleon. Its conservation status is significantly lower than the previous four coins. In it, the hair of the King, the lion, the eagle and the castles of the shield are totally pasted without being able of distinguishing none of its internal lines. Despite this, the drawing of the edge around the piece is preserved. The grade that corresponds with this wear is VG.

In the auction of 2011 referred to, a copy of the same date in XF+ was sold at €600, amount which failed to pay as starting price for a copy in XF. The value and market price of this piece in VG would be the same that would correspond to a piece of Charles IV in this same conservation: €100 (€250 in F).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Indudablemente una moneda es en cierta medida un objeto artístico. Quizá esta dimensión de la moneda nos pasa desapercibida para las monedas que manejamos continuamente en nuestra vida diaria para pagar nuestras pequeñas compras como un periódico o una consumición en un bar. Pero esta dimensión artística no está ausente ni siquiera de la mas modesta de las monedas que manejamos diariamente. El material de que está hecha la moneda y el diseño que incorpora en su anverso y reverso, no son el resultado de un proceso caprichoso o aleatorio.

 

En algunos casos desde el Renacimiento, y en otros desde que conservamos documentación escrita sobre el procedimiento que llevó a la elección de los diseños a incorporar a los cuños a emplear en la acuñación de las monedas, conocemos que generalmente la elección de los diseños se lleva a cabo tras una competición, frecuentemente reñida, entre los mas significados artesanos o artistas de un país o de una Casa de la Moneda que presentan sus propuestas en base a una condiciones fijas por la regulación legal que rige cada emisión y por las prescripciones particulares de carácter industrial que permiten la aplicación práctica y eficiente de esta regulación.

 

Todo ello conduce a que cualquier moneda, en un estado de conservación no excesivamente deteriorado, sea en general un objeto que aparte de cumplir con las condiciones de: poca alterabilidad con el uso, facilidad de manejo y seguridad frente a falsificación, sea un objeto bello, y como tal tenga el atractivo suficiente para que, aparte de su valor práctico, puede ser objeto de deseo para los coleccionistas; en especial respecto a aquellas monedas que además de su belleza reúnen también el requisito de su escasez, cualidad que se da en cierta medida, a partir del momento en que la moneda queda fuera de la circulación, por haberse dictado una disposición que elimina su valor liberatorio para ser entregada o recibida como medio de pago entre particulares o entre ellos y el Estado.

 

La medida de esta escasez, como la de todo bien económico, es su precio. La moneda como objeto de colección queda de plano incluida bajo la tópica ley de la oferta y de la demanda. Conforme mayor sea la escasez de un tipo de moneda o de un tipo de pieza determinado, mayor será el precio que los coleccionistas estén dispuestos a pagar por ella, con cierta independencia de lo bonito que sea su diseño. Esta característica es la que diferencia esencialmente a la moneda de cualquier otro tipo de creación artística como pudiera ser la pintura o la escultura, pese a los fuertes contactos que el arte de acuñación de monedas tiene en relación con ellas. Esta circunstancia se debe a que la moneda es un objeto artístico, sí, pero fabricado en serie como pudiera ser un tipo determinado de modelo industrial para la fabricación de sillas de diseño, realizado por artistas de cierto renombre.

 

Es esta característica de la fabricación en serie, consustancial con la moneda, lo que permite su accesibilidad a un gran número de personas que sienten el impulso de coleccionarlas. En el caso de la pintura, cada obra de un artista, por modesto que sea éste, es un objeto individualizado, de tal manera que aunque el mismo artista aborde el reflejar el mismo tema con un mismo modelo, el resultado de la obra será diferente, en mayor o menor medida, cada vez. Esta diferencia entre un tipo u otro de creación artística también se da en otros campos como puede reflejarse en la diferencia entre la producción de ropa de alta costura, con modelos individualizados para cada persona especifica o en el pret a porter con modelos de tallas normalizadas cada una de ellas reproducidas para un número determinado de prendas, según las previsiones de mercado.

 

Este aumento del número de ejemplares disponibles de cualquier bien manofacturado no disminuye un ápice el mérito de su diseño ni niega valor artístico al bien, pero sí lo hace accesible a un mayor o menor número de personas, en función de su escasez. Quizá el ejemplo mas próximo a la producción de monedas, sea el de las litografías o aguafuertes. En ellos, el artista que los suscribe ha efectuado un diseño, entendido como una composición plástica, que a través de procedimientos industriales, es capaz de ser reproducido en forma absolutamente idéntica para un número determinado de ejemplares, cuya cuantía no viene condicionada por el procedimiento de estampación, sino por consideraciones de otro tipo, que valora el artista, de cara a ponderar si es oportuno estampar pocos o muchos ejemplares de cada obra, ya que para un mismo artista y diseño especifico, a mayor tirada corresponderá un menor precio de mercado, y a menor tirada, en principio, mayor precio de mercado.

 

Esta relación entre tirada y precio también se da en el campo de coleccionismo de monedas. Todos sabemos, en principio, que una moneda de la cual se ha emitido un número de ejemplares alto (lo que llamamos tirada) será una moneda que alcanzará un precio de mercado bajo (fuera del valor intrínseco que pueda llegar a alcanzar la moneda por su posible contenido en metal precioso), mientras que una moneda con una tirada baja, será un bien escaso, muchos coleccionistas desearan adquirirla y por tanto es probable que llegue a alcanzar un valor de mercado alto. En este caso, como en el de las litografías o aguafuertes, con independencia de que los coleccionistas, o simplemente quienes utilicen los ejemplares como objeto de decoración, además del sentimiento de abundancia o escasez que tiene toda persona iniciada en el campo, respecto a un tipo determinado de piezas, se dispone, al menos para las creaciones mas recientes, de un registro, mas o menos oficial, del número de ejemplares producidos, lo que de alguna manera certifica las cifras de producción de cada diseño, dentro de una emisión determinada.

 

En el caso de las litografías o aguafuertes, la autoridad certificante es el propio artista respaldado por su editor o el responsable del proceso industrial de producción de las copias. En el caso de las monedas, la autoridad certificante es el propio Estado que levanta acta pormenorizada de las cantidades acuñadas, estando obligado por sus propias normas a dar publicidad a las mismas, con controles adicionales, en el caso de la Europa del Euro, por parte entidades supranacionales como el Banco Central Europeo.

 

Estas cantidades, por tanto, actúan como una guía segura para los coleccionistas, si bien con las importantes quiebras de no conocer exactamente, en muchos casos, si las cantidades acuñadas en un año, corresponden a tipos de piezas que realmente llevan sobre ellas la fecha del año al cual corresponde el tiraje, o bien continúan llevando la fecha correspondiente al año anterior, aunque hubiera sido acuñadas en el siguiente, así como el desconocimiento de cuál ha sido la proporción de la tirada de cada año que posteriormente ha sido fundida o retenida por los Bancos Centrales, sin que haya alcanzado circulación.

 

La cifras anteriores nos proporcionan una pista sobre la rareza relativa de unos tipos de moneda o de tipos de pieza (moneda del mismo tipo, pero de diferente año) respecto de otros, pero no nos permiten tener una idea del número de lo que viene en llamarse, ejemplares supervivientes, ésto es los que aproximadamente han llegado a manos de los coleccionistas, inversores o simplemente acumuladores de monedas (que siempre han existido, por lo que se refiere a las fabricadas con metales preciosos).

 

En estos casos, el único camino que puede permitir tener un orden de magnitud del número de piezas realmente existentes (mucho tiempo después de que estos tipos dejaran de circular) es la utilización de procedimientos de muestreo, en función de la correlación entre tirada y número de ejemplares en colecciones conocidas, y presencia de cantidades de este tipo de piezas en mercadillos y ventas públicas. Basándonos en este tipo de procedimientos, farragosos y de poca exactitud, hemos deducido que aproximadamente, el número de piezas supervivientes respecto a las monedas de plata emitidas en pesetas por España de 1869 a 1926, es del orden de: 1 a 10. Pues bien, en el caso de las monedas que estamos analizando en estas entradas, los 8 Reales peninsulares de los Borbones, en base a la comparación de aparición de estas piezas con las correspondientes a las monedas de 5 Pesetas de plata (los populares duros) nos atrevemos a formular la hipótesis de que el orden de magnitud del número de piezas supervivientes respecto a las emitidas, es del orden de 1 a 100, lo cual unido a la diferencia de tirajes, nos explica la radical distancia de precios que separa a este tipo de 8 Reales peninsulares, de las monedas posteriores de 5 Pesetas, aunque su contenido en plata no sea muy distinto (24 gramos de plata pura, frente a 22,5 gramos).

 Teniendo en cuenta el tiempo, mas o menos equivalente en que se mantuvo la circulación de ambos tipos de monedas, resulta extraño que la diferencia del ratio de fundición sea tan exagerado. Creemos que una de las razones que puede explicar este fenómeno es el hecho de que una vez suspendido el uso de los 8 Reales, el Tesoro y los particulares necesitaban metal para sufragar nuevas acuñaciones que en cantidades crecientes se continuaban produciendo en plata con una ley semejante (pasando solo de 916 milésimas a 900 milésimas). Mientras que en el caso de las monedas de 5 Pesetas, retiradas de la circulación con ocasión de la Guerra Civil (1936-1939), éstas eran acaparadas por los particulares, conscientes de que en adelante ya no iban a darse nuevas acuñaciones en plata, al menos no con carácter inmediato. Recordemos que la primera edición de 100 Pesetas de plata, solo tuvo lugar a partir de 1966, 30 años mas tarde del comienzo de la Guerra Civil.

 

Siendo así que a partir de los datos de HERRERA 1914 podemos estimar en unas 350.000 piezas las tiradas medias anuales de piezas de 8 Reales de Carlos III acuñadas en Madrid, de acuerdo con la hipótesis anterior, el número de ejemplares supervivientes de una determinada fecha, sería de unos 3.500. Pues bien, si queremos tener una cierta aproximación al número de ejemplares existentes correspondiente a cada grado de conservación, si repartimos este número de 3.500 piezas, en forma inversamente proporcional a la rareza relativa de cada fecha en cada grado de conservación (expresada por su precio), tenemos una estimación de unas: 50 piezas en AV, 100 en XF, 200 en VF, 400 en F, 900 en VG y 1.800 en G. Cáculo semejante podemos hacer para las piezas de Carlos IV y de Fernando VII. Es evidente que estas cifras carecen de toda exactitud, pero nos dan una idea de la escasez, justificando el del elevado precio que alcanzan estas piezas, en especial las de Carlos III en altas conservaciones.

 

FIGURA 128.1

 

Teniendo en cuenta que suele estimarse en unos 30 años el periodo transcurrido entre la adquisición de una moneda de cierto precio, y su venta, ocurrida normalmente en pública subasta tras el fallecimiento de su propietario, en el caso de las altas conservaciones, existe una correlación muy clara entre las cifras de ejemplares de este tipo de piezas subastadas en cada grado de conservación, y las cifras anteriores. Lo que confiere un cierto grado de verosimilitud a las hipótesis formuladas respecto a la supervivencia de ejemplares.

 

La pieza mostrada en la FIGURA 128.1 es un 8 Reales acuñado a nombre de Carlos IV en Sevilla en 1793 con los ensayadores Carlos Tiburcio de Roxas y Nicolás Lamas. Este tipo de piezas de Sevilla correspondientes a los últimos años del siglo XVIII aparecen, en nuestra opinión, supervaloradas en CAYÓN 1998. Así, para esta fecha, CAYÓN da un precio de 80.000P, debemos suponer que en una conservación F, consistente con la que estamos atribuyendo al resto de las piezas que valora en la edición 1998 de su catálogo. Este precio pudo ser el de estas piezas bastantes años atrás, pero creemos que no se ajusta a la actual minusvaloración de este tipo de piezas en el mercado.

 

Mas ajustada nos parece la valoración de CALICÓ 2008, 300€ en VF que ya refleja la disminución de precios para estas piezas en el mercado actual. Muestra de la supervaloración que alcanzó esta fecha (como la de la mayoría de los 8 Reales peninsulares de los Borbones) es el precio de salida de esta pieza en la subasta, tantas veces citada, de la colección CALBETÓ, en Ginebra en el 4 de diciembre de 1974: 1.500VS en VG.

 

FIGURA 128.2

 

La conservación de esta pieza no llega a VF como consecuencia del escaso marcaje de la onda lateral del pelo y la poca definición de la silueta de la coleta del rey. También en el reverso se observa una melena muy corta para los leones del escudo. Por ello, nos quedaremos con el grado VF-, al cual corresponde de acuerdo con la escala que venimos empleando, un valor de 300€ (350€ en VF). No obstante, el precio de mercado sería aproximadamente un 20% inferior, como consecuencia del descentraje de la pieza y al hecho de haber sido limpiada.

 

La pieza cuya fotografía se muestra en la FIGURA 128.2 es un 8 Reales de Carlos IV acuñado en Sevilla en 1795 con los mismos ensayadores anteriores representados por las letras CN. Aunque CAYÓN 1998 baja algo la valoración de esta pieza respecto a la anterior, creemos que 65.000P es aún un valor excesivamente alto en la actualidad para una conservación que venimos considerando como F. Nuevamente volvemos a estar mas de acuerdo con la valoración de CALICÓ 2008: 300€ en VF. En la subasta mencionada anteriormente esta fecha en F tuvo un precio de salida de 1.500FS.

 

La conservación de esta pieza es ciertamente mas alta que la de la anterior, afectando solamente a las partes mas altas del relieve como son la coleta y la onda lateral del rey en el anverso y un leve gastaje del pie del castillo del primer cuartel de escudo del reverso. En estas condiciones el valor y precio de mercado de la pieza es de 400€ en VF+ (400€ en VF).

 

FIGURA 128.3

 

La pieza mostrada en la FIGURA 128.3 es un 8 Reales acuñado en Sevilla a nombre de Carlos IV en 1802 con los mismos Ensayadores anteriores. En este caso la valoración de CAYÓN 1998 es ya mas ajustada al precio real de la pieza hoy en día. También CALICÓ disminuye el valor de la pieza respecto al de las de los últimos años del siglo anterior: 250€ en VF. En la subasta que venimos mencionando, el precio de salida de esta fecha en VF fue de 2.000FS, lo que evidencia su tremenda desvalorización desde 1974 (el FS cambiaba por 40 pesetas en 1974).

 

La conservación de la pieza es notoriamente superior al de las dos anteriores, afectando solamente en forma muy ligera al ojo de los leones del escudo del reverso y a la raya mas a la derecha de la onda lateral del pelo. Por lo demás la pieza conserva la práctica totalidad de su brillo original no mostrando otra huella de castage, lo que la hace merecer el grado XF, al que corresponde un valor de, en nuestro criterio, de 500€. No obstante, como un ocurre con frecuencia en este tipo de moneda, en el cuello del rey se aprecian señales de la llamada “plata agria”, lo que llega a disminuir nuestra valoración hasta un 20%, llegando a un precio de mercado de 400€.

 

La pieza de la FIGURA 128.4 es un 8 Reales de Carlos IV acuñado en Sevilla en 1803 con los mismos Ensayadores anteriores. Nuevamente la valoración de CAYÓN 1998, 70.000P, nos parece excesivamente alta ya que creemos que la rareza de esta fecha no es suficientemente mas alta que la de la anterior. CALICÓ por su parte no establece distinción en valor entre esta fecha y la anterior. En la subasta de la colección CALBETÓ, el precio de salida de esta pieza en F fue de 1.750FS.

 

FIGURA 128.4

 

Existe una notoria diferencia entre el grado que merece al anverso de esta pieza y su reverso. El gastaje de la pieza en su anverso afecta decisivamente a la casi totalidad de la peluca y las coleta del rey por lo que no puede decirse que su conservación exceda al grado F. Sin embargo, el reverso merecería un grado superior, con gastaje solamente en sus partes mas altas y la persistencia de gran parte de su brillo original. Por tanto, teniendo en cuenta la prevalencia del grado del anverso sobre el del reverso a la hora de valorar, pero teniendo en cuenta la influencia de éste, daríamos a la pieza en su conjunto, un grado F+, al que correspondería un valor y precio de mercado de 260€ (225€ en F).

 

La pieza de la FIGURA 128.5 es un 20 Reales acuñado en Madrid a nombre de José Napoleón realmente acuñado en 1809 con posterioridad al decreto de 18 de abril de 1809, pero datado en el año anterior para, según HERRERA, acreditar que el comienzo real del reinado de José Napoleón fue en 1808. El anverso es similar en cuento a su composición al d de los dos reyes anteriores de la Casa de Borbón, substituyendo sus nombre por el de IOSEPH NAP. En cuanto al reverso, si bien la forma del contorno del escudo es similar al del empleado en las piezas de los reyes anteriores, su contenido es bien diferente, distribuyendo en tres filas cada una con dos cuartele, las armas de, n solamente Castilla y León, sino además las de Aragón, Navarra, Granada y las de los dos mundos entre columnas de Hércules. En cuanto a la leyenda se añade al título de rey España, el de las Indias, tal como ya venía figurando en las piezas hispanoamericanas.

 

FIGURA 128-5


 

La presente pieza fue acuñada en 1809, una vez que el decreto de 18 de abril de 1809 prescribió que las monedas de 8 Reales fueran, con el mismo peso y ley, denominadas a partir de este momento como 20 Reales de Vellón. La rareza de estas piezas como analizaremos en la entrada siguiente es mayor que la de la mayoría de las de los años posteriores, por lo que las consideraremos como Raras, con un valor por tanto, del doble del de las piezas ordinarias de José Napoleón como son las de 1809-1811. La conservación de esta pieza es VF ya que solo muestra desgaste en las partes mas altas del pelo del rey, de las melenas de los leones y del pie de los castillos; por tanto su valor en VF sería del doble de los 350 euros en VF de las piezas normales (similar a las de Carlos IV), ésto es 700€ en VF. Sin embargo su precio de mercado deberemos reducirlo a 450€ (35% de disminución) por estar la pieza notoriamente limpiada.

 

128. SURVIVAL AND GRADES OF CONSERVATION IN THE PENINSULAR 8 REAL OF THE HOUSE OF BOURBON

 

Undoubtedly a currency is to some extent an artistic object. Perhaps this dimension of the currency happens unnoticed for the coins we use continually in our daily lives to pay for our small purchases such as a newspaper or a drink in a bar. But this artistic dimension is not absent even in the most modest coins we use on a daily basis. The material that made the currency and the design that incorporates in its front and its back, are not the result of a capricious or random process.

In some cases since the Renaissance, and in others since that we retain the written documentation about the procedure that led to the choice of designs to incorporate into the stamps to be used in the production of the coins, we know that usually the choice of designs is carried out after a competition, frequently tough, between the more significant artisans or artists of a country or a mint presenting their proposals based on fixed conditions by the legal regulation governing each coinage and the particular requirements of industrial character that allow the practical and efficient implementation of this regulation.

All of that leads that any currency, in a state of conservation not excessively deteriorated in general would be an object which apart from complying with the conditions of: little alterability with the use, ease of management and security against counterfeiting, would be a beautiful object, and has enough appeal to, apart from its practical value, be object of desire for collectors; especially for those coins that in addition to its beauty they also meet the requirement of their scarcity, quality that occurs to some extent, from the moment in which the currency remains outside the movement, have been issuing a provision that eliminates its discharge value to be delivered or received as a means of payment between individuals or between them and the State.

The measure of this shortage, as the one of all the good economic, is its price. The currency as an object of collection is outright including topical law of supply and demand. As higher is the shortage of one type of currency or a certain type of coin, higher would be the price that the collectors are willing to pay, some regardless of how nice that is its design. This feature is the one that essentially distinguishes the currency of any other type of artistic creation such as painting or sculpture, despite the strong contacts in the art of minting coins has in relation to them. This circumstance is due to that the currency is an artistic object, yes, but manufactured in series such as a certain type of industrial model for the manufacture of chairs design, made by artists of some renown.

It is this feature of the manufacture in series, inherent with the currency, allowing its accessibility to a large number of people who feel the impulse of collecting them. In the case of the painting, each work of an artist, by modest he would be, is an individualized object in such a way that although the same artist addressed reflect the same subject with the same model, the result of the work would differ, in greater or lesser extent, every time. This difference between one type or another of artistic creation also occurs in other fields as it may be reflected in the difference between the production of Haute Couture clothing, with individual models for each person specified or in the pret a porter with standardized models sizes each one played for a number of garments, according to market forecasts.

This increase in the number of available copies of any item manufactured does not diminish one pick the credit for its design nor denied the good artistic value, but it does make it accessible to a greater or smaller number of people depending on their scarcity. Perhaps the closer example to the production of coins would be the one of the lithographs and etchings. In them, the artist that subscribes has made a design, understood as a plastic composition, through industrial processes, is able to be reproduced in form absolutely identical to a specified number of copies, the amount of which is not conditioned by the stamping procedure, but by considerations of another type, which appreciates the artist, in order to assess whether it is appropriate to stamp a few or many copies of each work, since for the same artist and specific design, the greater print runs shall have a lower market price, and smaller circulation, in principle, greater market price.

This relationship between print run and price is also in the field of the coin collecting. We all know, in principle, that a coin which was issued in a high number of copies (what we call print run) will be a currency that will reach a low market price (other than the intrinsic value that can reach the currency by its possible content in precious metal), while a currency with a low print run, will be a scarce good, many collectors wanted to acquire it and therefore it is likely that it will achieve a high market value. In this case, as in the lithographs or etchings, regardless of which collectors, or simply those who use copies as decorative object, in addition to the feeling of abundance or scarcity that everyone who started in the field with respect to a particular type of available coins, at least for the latest creations, of a register, more or less official, of the number of produced copies, which somehow certifies the production figures of each design, within a given emission.

In the case of the lithographs and etchings, the certifying authority is the artist backed by his editor or the responsible person for the industrial process of production of copies. In the case of the currencies, the certifying authority is the State itself that lifts detailed record of the minted quantities, still bound by its own to rule advertisement for them, with additional controls, in the case of the Europe of the Euro, by supranational part entities such as the European Central Bank.

These amounts, therefore, act as a safe guide for collectors, although with significant failures to do not know exactly, in many cases, if the quantities minted in one year, correspond to types of coins that they really carry on them the date of the year which is responsible for the print run, either they continue bearing the date corresponding to the previous year, although they had been minted in the next one, as well as the ignorance of what has been the proportion of the print run of each year which has subsequently been cast or retained by the central banks, while it reached circulation.

The figures above give us a clue about the relative rarity of some types of currency or types of coins (currency of the same type but of different year) for others, but it does not allow us to have an idea of the number of next be called surviving copies, this is those who have approximately come at the hands of collectors, investors or simply accumulators of coins (which have always existed, so it refers to those made with precious metals).

In these cases, the only way that can afford to have an order of magnitude of the number of really existing pieces (long time after these types stop circular) is the use of sampling procedures, based on the correlation between the print run and the number of copies in well-known collections, and the presence of amounts of this type of coins in flea markets and public sales. On the basis of this type of procedures, confused and of little accuracy, we have deduced that roughly the number of surviving coins on the silver coins issued in pesetas by Spain from 1869 to 1926, is in the order: 1 to 10. As well, for coins that we are analising in these posts, the Peninsular 8 real of the Bourbons, based on the comparison of the appearance of these coins with the corresponding to coins of 5 peseta of silver (the popular 5 peseta coin) we dare to formulate the hypothesis that the order of magnitude of the number of surviving coins in respect to those issued, is in the order of 1 to 100, which together with the difference of coinages, explains us the radical distance from prices that separates this type of Peninsular 8 real, of the later coins of 5 peseta, although its silver content is not very different (24 grams of pure silver, versus 22,5 grams).

Taking into account the time, more or less equivalent in which stood the circulation of both types of coins, it is strange that the difference in the ratio of the smelting is so exaggerated. We believe that one of the reasons that may explain this phenomenon is the fact that once suspended the use of the 8 real, the Treasury and the individuals needed metal to cover new coinages continued in silver with a similar assay value in increasing amounts (passing from only 916 thousandth to 900 thousandth). While in the case of the 5 peseta coins withdrawn from circulation at the time of the Civil War (1936-1939), they were hoarded by individuals, aware that now it would not happen new silver coinages, at least not with immediate effect. We remember that the first edition of the 100 silver peseta, only took place from 1966, 30 years later the beginning of the Civil War.

Thus, based on the data of Herrera 1914 we can estimate some 350,000 pieces the annual average print runs of 8 real coins of Charles III minted in Madrid, according to the previous hypothesis, the number of surviving copies of a given date, it would be about 3,500. Well, if we want to have a certain approach to the number of existing copies for each grade of conservation if we divide up this number of 3,500 coins, in a proportional inversely way to the relative rarity of each date in each grade of conservation (expressed by its price), we have an estimate of about: 50 coins in AV, 100 in XF, 200 in VF, 400 in F, 900 in VG and 1,800 in G. We can make a similar estimation for the coins of Charles IV and Ferdinand VII. It is clear that these figures devoid of any accuracy, but it give us an idea of the shortage, justifying of the high price that reach these coins, especially those of Charles III in high conservation.

Taking into account that it is usually estimated about 30 years the period between the acquisition of a currency of a certain price, and its sale, which usually occurred in public auction after the death of its owner, in the case of the high conservation, there is a very clear correlation between the numbers of copies of this type of coins auctioned in each grade of conservation, and the figures above. What that confers a certain grade of verisimilitude to the assumptions made regarding the survival of copies.

The coin shown in the figure 128.1 is an 8 real coined in the name of Charles IV in Seville in 1793 with the assayers Carlos Tiburcio of Roxas and Nicolás Lamas. This type of Seville coins corresponding to the last years of the 18th century appear, in our opinion, overvalued in Cayón 1998.

 Thus, for this date, Cayón gives a price of P80,000, we should assume in a F conservation, consistent with which we are attributing to the rest of the coins that values in the Edition 1998 of his catalogue. This price of these coins could have been the one of these coins a few years ago, but we believe that it does not conform to the current underestimation of this type of coins in the market.

 

The conservation of this coin does not reach VF as a result of the scarce marking of the hair wave and the little definition of the silhouette of the ponytail of the king. Also on the back is observed a very short hair for the lions of the shield. For this reason, we are left with the VF-grade, which corresponds, according to the scale that we have been using, a value of €300 (€350 in VF). However, the market price would be approximately 20% lower, as a result of the decentring of the coin and the fact of having been cleaned.

The coin whose photograph is shown in the figure 128.2 is an 8 real of Charles IV coined in Seville in 1795 with the same previous assayers represented by the letters CN. Although Cayón 1998 down something, the value of this coin in relation with the previous assessment, we believe that P65,000 is still a too high value nowadays for a conservation that we have been considering as F. Once again we return to be more than according to the valuation of Calicó 2008: €300 in VF. In the auction above, this date in F had a starting price of FS1,500.

The conservation of this coin is certainly higher than the previous one, affecting only the higher parts of the relief such as the ponytail and the lateral wave of the king on the front and a slight wear of the foot of the castle of the first quadrant of the shield on the back. Under these conditions the value and market price of the coin are of €400 in VF+ (€400 in VF).

The coin shown in the figure 128.3 is an 8 real coined in Seville in the name of Charles IV in 1802 with the same previous assayers. In this case the assessment of Cayón 1998 is already more adjusted to the actual price of the coin today. Calicó also decreases the value of the coin to the one of the last years of the previous century: €250 in VF. In the auction we have been mentioning, the starting price of this date in VF was FS2,000, which showed his tremendous devaluation since 1974 (the FS changed for 40 pesetas in 1974).

The conservation of the coin is notoriously higher than the two previous, affecting only in a very light manner the eye of the lions of the shield of the back and the line further to the right of the lateral wave of the hair. Otherwise the coin retains almost all of its original brightness not showing other mark of coinage, what makes it to deserve the XF grade, which has a value of, in our view, €500. However, as often happens in this type of currency in the neck of the king can be seen signs of the so-called “sour silver”, what comes to decrease our assessment up to 20%, arriving to a market price of €400.

The coin of the figure 128.4 is an 8 real of Charles IV coined in Seville in 1803 with the same previous assayers. Once again the valuation of Cayón 1998, P70,000, seems excessively high we believe that the rarity of this date is not high enough than the previous one. Calicó for his part does not make distinction between this date and the previous value. In the auction of the Calbetó collection, the starting price of this coin in F was FS1,750.

There is a noticeable difference between the grade that deserves the front of this coin and its back. The wear of the coin on its front decisively affects almost all of the wig and the ponytail of the king for what could not be said that its conservation exceed the F grade. However, the back would deserve a higher grade, with wear only in its higher parts and the persistence of a large part of its original brightness. Therefore, taking into account the prevalence of the grade of the front on the one of the back at valuing, but taking into account the influence of it, we would give the coin as a whole, a F+ grade, which would be a value and market price of €260 (€225 in F).

The coin of the figure 128.5 is a 20 real coined in Madrid in the name José Napoleon really coined in 1809 after the Decree of April the 18th, 1809, but dated in the previous year to, according to Herrera,

 prove that the real beginning of the reign of José Napoleon was in 1808. The front is similar as for its composition to the one of the two previous kings of the House of Bourbon, by replacing their name by IOSEPH NAP. On the back, while the shape of the outline of the shield is similar to the one employed in the coins of the earlier kings, its content is quite different, being distributed in three rows each one with two quadrants, the weapons, only of Castile and León, but also those of Aragon, Navarra, Granada and those of the two worlds between columns of Hercules. As for the legend added to the title of King of Spain, the one of the Indies, as he was already appearing in the Latin American coins.

This coin was coined in 1809, after the Decree of April the 18th, 1809 prescribed that the 8 real coins

 were, with the same weight and assay value, so-called from this time as 20 real bullion coins. The rarity of these coins as we will discuss in the following post is greater than that most of the subsequent years, so we will consider them as rare, worth therefore twice the ordinary coins of José Napoleon such as those of 1809-1811. The conservation of this coin is VF that only show wear in the higher parts of the hair of the king, of the manes of the lions and the foot of the castles; therefore its value in VF would be the double of the 350 euros normal coins in VF (similar to those of Charles IV), this is €700 in VF. However its market price we will have to reduce it to €450 (35% of decrease) for being a notoriously cleaned coin.

 

More adjusted we think it is the valuation of Calicó 2008, €300 in VF that already reflects the decline in prices for these coins in the market today. It shows of the overvaluation that reached this date (as the majority of the peninsular 8 real of the Bourbons) it is the starting price of this coin in the auction, so often cited of the Calbetó collection, at Geneva on December the 4th, 1974: VS1,500 in VG.

 

 


Nuestra serie sobre el valor de las monedas, como venimos afirmando reiteradamente, no pretende en modo alguno, ser un trabajo de investigación en el que se describan con detalle los procedimientos de fabricación de las monedas, se analicen las complejidades de las disposiciones jurídicas que regularon su emisión y las consecuencias de carácter económico que tuvo su: circulación, acaparamiento, importación o exportación. Hacemos una ligera referencia a todos estos aspectos al iniciar el análisis estrictamente numismático de las emisiones producidas por un determinado país en un determinado momento, ya que es imprescindible tener unos ciertos términos de referencia para poder gozar debidamente de todas las agradables sensaciones que proporciona la afición al coleccionismo de monedas de unas determinadas características producidas en una determinada época.
Como lo que sí pretendemos es orientar al coleccionista sobre el valor real que pueden tener unas u otras monedas para facilitarle el camino a la hora de adquirirlas o de desprenderse de ellas, debemos prestar particular atención al estudio de las dos variables que tiene incidencia mayor en el precio, como son: la rareza y la conservación. Ciertamente hay otras características que tienen incidencia en el precio de mercado de una determinada pieza, como son: el marcaje, el centraje, la pátina, el brillo original o las taras de acuñación, y los defectos que, posteriores a la emisión de la misma, han podido ir acompañando a la moneda por acciones diferentes de la simple circulación, como pueden ser: perforaciones, restos de colgadura, picotazos, corrosiones, rayas, limaduras o golpes en el canto. Estos defectos influyen en el precio de mercado de una pieza y en algunos casos, substancialmente (recordemos nuestro aserto de que una pieza perforada divide su precio por 9 y si se trata un redonda americana, por 3), mientras que ciertas variables como: marcaje, centraje, pátina y brillo original puede aumentar o disminuir también el precio de la pieza.
Pero toda la modificación del valor propio de una moneda con unas condiciones que pudiéramos llamar estándar al influir en lo que llamamos precio de mercado de una pieza determinada, se da sobre un valor estándar, que es el que entendemos que le corresponde en un momento determinado, por la atención de los coleccionistas (y eventualmente coleccionistas e inversores) le dedican en un momento determinado, atención acreditable por el precio de adjudicación que alcanza en ese momento ese tipo de pieza de una cierta fecha, Ceca y Ensayador, en un determinado grado de conservación.
Con objeto del delimitar nuestra nomenclatura diremos que nos estamos referendo a “tipo de pieza”, cuando para un cierto tipo de moneda (llamado en el lenguaje numismático español normalmente “tipo”) distinguimos entre ejemplares de una u otra fecha, Ceca o Ensayador, dentro de lo que llamamos “tipo de moneda” con un determinado diseño de anverso y reverso, con un peso y ley fijo y una denominación (valor nominal en unidades monetarias) determinada. En este sentido, un coleccionista de “tipos” (type coins) se conformaría con tener una pieza peninsular  de 8 Reales de Carlos IV, haciendo abstracción de la fecha o Ceca en la que hubiera sido acuñada; mientras que un coleccionista de los que estamos llamando “tipos de piezas, pretendería en principio, adquirir tantos ejemplares distintos como pudiera, con fecha, Ensayador o Ceca deferente, dentro de este determinado tipo de moneda”: los 8 Reales peninsulares de Carlos IV. A su vez, dentro de cada “tipo de piezas” con la misma fecha y Ceca, el coleccionista podría tener (y a menudo tiene, por haber ido mejorando la conservación de cada tipo de piezas) “piezas” concretas., en un grado de conservación determinado, con sus virtudes y defectos específicos.
Por ello, asignamos precios de mercado a las “piezas” concretas mostradas en las FIGURAS que estamos analizando, con objeto de que el coleccionista pueda hacerse una idea de la incidencia que tienen las características especificas de una pieza determinada (con existencia material) en la determinación del precio medio en el que 2012 se puede comprar o vender; mientras que lo que llamamos “valores” se los asignamos a tipos de pieza estándar (con pátina media, decíamos en los Sestercios y, con visibilidad media de datos identificativos, decíamos para las Macuquinas) en un grado de conservación determinado, de AG a UNC.
Así, los valores de los tipos de piezas mas comunes dentro de cada tipo de moneda, serán considerados como los valores de ese tipo de moneda, ya que podemos considerar que tener una moneda de ese tipo se da cuando tenemos una pieza de cualquier fecha o Ceca dentro de ese tipo de moneda. En el caso de las monedas que estamos ahora analizando (los 8 Reales españoles, peninsulares o americanos, como antecedente de los Dólares o Pesos americanos) quedaría por dilucidar la espinosa cuestión (decimos espinosa porque es una cuestión que tiene una incidencia muy grande en el alcance de una colección) de si monedas de una u otra Ceca con un diseño y denominación equivalente, las consideramos como dentro del mismo tipo de moneda, o por el contrario las consideramos como tipos distintos de moneda. En este sentido GADOURY y CAYÓN, en sus catálogos franceses y españoles respectivamente, los consideran incluidos en el mismo tipo de moneda, aunque las Cecas sean diferentes, mientras que KRAUSE y CALICÓ las consideran dentro de tipos diferentes de monedas, al variar la Ceca.
Por nuestra parte, los consideraremos como dentro del mismo tipo de moneda, cuando sus diferencias de arte por Ceca, sean imperceptibles y el valor de las piezas se mantenga constante, como es el caso de los 8 Reales de los Borbones de Madrid o Sevilla; mientras que las consideraremos como tipos de moneda diferentes, cuando exista una diferencia de arte perceptible aunque ligera y una variación significativa del precio de sus monedas mas comunes, como es el caso de las Cecas americanas: Méjico, Lima, Santa Fe, Popayan o Santiago de Chile. De esta manera, en las tablas que incluimos al final del volumen englobaremos en una única línea, el valor de las piezas comunes de 8 Reales peninsulares de los Borbones, en diferentes conservaciones, (de F- a AU+), de Madrid o de Sevilla, mientras que para las monedas americanas: macuquinas, columnarias o de busto, de los Austrias y Borbones, reservaremos líneas distintas, así como para los 8 Reales macuquinos de los Austrias, ya que en todas ellas existen las suficientes diferencias de arte como para que un experto pueda detectar a qué Ceca pertenece, contemplando simplemente el anverso de una determinada pieza.
Centrados ya estos conceptos y el uso habitual que hacemos de ellos, diremos que el valor de un tipo de pieza en una conservación determinada depende en cierta medida del número de ejemplares supervivientes de ella, en ese grado de conservación. Ésto es lo que los “population reports” americanos de moneda certificada, reflejan con total exactitud, (claro está que solo para monedas que han sido certificadas por una determinada firma). Estas estadísticas suponen una herramienta inapreciable para el coleccionista que así puede hacerse una idea del número de ejemplares que potencialmente pueden salir al mercado y formarse una opinión sobre el precio que debe o no pagar por una de estas monedas en un cierto grado de conservación.
Desgraciadamente, esta información tan pormenorizada está fuera de nuestro alcance para monedas de cualquier otro tipo. No obstante, las tiradas de los tipos de piezas por Ceca y año, a partir de 1900 y en muchos casos también de 1800 y en el de la  moneda francesa desde 1600, fruto de la investigación en los archivos nacionales, van siendo publicadas en catálogos nacionales y, a nivel mundial, recogidos en el KRAUSE. Lamentablemente, en el caso de las monedas españolas anteriores a 1868, aparte de las cifras publicadas en Krause 2002 respecto a las piezas de Santiago de Chile desde 1772 y a las de Potosí desde 1800, solo disponemos de las cifras de acuñación de piezas de 8 Reales extraídas de los archivos del Ministerio de Hacienda, publicadas en HERRERA 1914.
Aún así, estas cifras que reproducimos tomadas del HERRERA 1914, aunque parciales, nos permiten una referencia muy orientativa respecto a los tirajes medios de las monedas de 8 Reales peninsulares de cada monarca desde de Carlos III a Fernando VII, lo que nos permite contrastar nuestras hipótesis sobre la rareza relativa de los tipos de monedas de cada uno, así como compararlos con los escasos disponibles respectos a los 8 Reales americanos de busto, acuñados por los Borbones en América, y así disponer de mas elementos de juicio sobre la rareza relativa de cada tipo de monedas: las peninsulares y las americanas. Recordamos que la calificación de Rara, Muy Rara, Rarísima y Extraordinariamente Rara, las reservamos para discriminar dentro de lo que estamos llamando tipo de pieza. Respecto a los tipos de piezas corrientes, Escasas o Muy Escasas, los valores que multiplicaría el precio respecto a los de las piezas corrientes, serian 1,25 y 1,5, respectivament
Las cifras proporcionas por Herrera, son las siguientes: 1-6-1772 a 31-12- 1773 se acuñaron en Madrid: 797.107. reales de a 8  de 1-4-1781 a 13-12-1982: 278.595, todo ello durante el reinado de Carlos III; en 1802 se acuñaron en Madrid: 737.849 Reales de a , en 1803: 154.065 y en 1805: 679.339, todo ello durante el reinado de Carlos IV; en 1914 se acuñaron en Madrid 467.433 Reales de a 8 en 1815: 1.548.152, en 1816: 1.794.404, en 1817: 308.186, en 1917: 129.270, en 1824,: 55.984, en 1825: 22.305 y en 1830: 652.000, todo ello en el reinado de Fernando VI, con los tipos peninsulares habituales para la casa de Borbón.

Figura 127.1

Estas cifras, mediante una razonable extrapolación, nos permiten suponer que el tiraje medio de las piezas de 8 Reales de busto de Carlos III de Madrid es de unas 350.000 piezas  por año de emisión, las de Carlos IV 700.000 piezas y de 1.000.000 las de Fernando VII. Estas cantidades vemos que se encuentran básicamente en proporción inversa a los índices de precios de los 8 Reales de estos tres monarcas que hemos venido manejando: 3 para Carlos III y 1,5 para Carlos IV, tomando como 1, el de las de Fernando VII. A su vez, si estos índices los comparamos con los de las piezas de busto americanas de 8 reales de los Borbones, vemos que se encuentras en una proporción aproximada de tirada, respecto a las de Méjico, de: 10 a 1, por lo que no es de extrañar la gran diferencia de precio que alcanzan en cualquier grado de conservación, respecto a los de los 8 Reales peninsulares.
En cuanto a los tipos de piezas de 8 Reales peninsulares de Carlos IV: en Madrid tenemos 1789, 1796, 1789, 1798, 1802MF, 1802FA, 1803, 1805, 1808FA, 1808AI y 1808IG; y en Sevilla: 1788, 1789, 1790, 1791, 1792C, 1792CN, 1793, 1795, 1796, 1797, 1798, 1799, 1800, 1802 y 1803. De ellas, podemos considerar como Raras las de: 1789, 1797 y 1798 de Madrid, y las de 1788, 1789; como Muy Raras las de: 1790 y 1797 de Sevilla: y como Rarísima, solamente la de 1796 de Sevilla. Las piezas mas comunes con cierta diferencia, son las de: 1805 y 1808, de Madrid,  y las de: 1802 y 1803 de Sevilla.

figura 127.2

 

La pieza de la FIGURA 127.1 en un 8 Reales de Carlos IV acuñado en Madrid en 1805 con los Ensayadores Francisco Herrera (F) y Antonio Goicoechea (G) representados por las letras F y A. Este tipo de pieza es unas de los mas comunes de Madrid o Sevilla de los 8 Reales peninsulares de Carlos IV. Su valoración en los años 70 fue al principio muy baja, subiendo bruscamente a lo largo de la década al compás de los del resto de este tipo de monedas. Así YRIARTE y CALICÓ lo valora solamente en 30$ y 85$ respectivamente, mientras que CAYÓN  pasa de 10.000P en 1976 a 40.000P en 1980, precio que mantiene hasta 1998. VICENTI opera en igual manera indicando un precio de 5.000P en 1969 y de 20.000P en 1978. PEIRO 2007 la valora en 200€ en F y 400€ en XF.
Nuevamente para hacernos idea de la alta valoración de estas monedas en los 70, diremos que en la subasta mencionada de Ginebra, una pieza de este tipo en XF salió con un precio de 1.500FS (40P por FS en 1974). La presente pieza está fuertemente limpiada, especialmente en su anverso, lo que ha contribuido a un mayor desgaste de la débil peluca del monarca. Esto ha hecho desaparecer las líneas de pelo de la parte de la peluca sobre la oreja del rey, lo que no permite superar el grado VF, pese al escaso desgaste que presenta el reverso. Por ello, el valor y precio de mercado de esta pieza es de 350€.

figura 127.3

 

La pieza de la FIGURA 127.2 es exactamente del mismo tipo que la de la FIGURA anterior. En este caso la pieza ya sí se encuentra en 1 tercio de grado por encima de la anterior, ésto es VF+ ya que al no estar limpiada conserva un detalle mayor en las líneas del pelo en el lugar que antes hemos mencionado. Además de ello, en este caso la pieza no ha sido limpiada, por lo que conserva gran parte de su brillo original. De todas formas, las pieza no puede llegar siquiera al grado XF-, ya que indudablemente no todas las líneas de la peluca del rey son visibles y además existe huella de desgaste en las partes mas altas del reverso, como las cabezas de los leones y las bases de los castillos. Por ello, su precio en VF+ seria de 400€. En cuanto al precio de mercado, deberemos disminuir este valor en un 25% en función de las rayas sobre la cabeza del monarca, que aunque son de ajuste de peso en la acuñación, disminuyen su belleza, y por tanto, su precio.

Figura 127.4

 

La pieza de la FIGURA 127.4 es un 8 Reales de Carlos IV acuñado en Madrid con los Ensayadores Antonio Goicoechea (A) y Idelfonso de Urquiza (I). Esta pieza alcanza para la mayor parte de los autores, un valor algo superior a la de 1805 de Madrid. No obstante nosotros, la consideraremos de una rareza similar. Esta pieza conserva un gran parte de su brillo original con un muy pequeño desgaste sobre sus partes mas altas, como la peluca del rey. Tenemos que señalar en ella la existencia de los que suele ser llamado plata agria que consiste en la apertura de ligeras grietas en la superficie de la moneda, por el golpe de prensa a volante, en la acuñación. Al ser casi imperceptible su desgaste en anverso y reverso, pero no distinguirse nítidamente todas las rayas del pelo, su grado de conservación será XF. De estas manera, su valor y precio de mercado será 500€.
La pieza de la FIGURA 127.3 es del mismo tipo que la anterior, por lo que únicamente varia su valor en función de su conservación que en este caso alcanza el XF+, lo que nos daría un valor y precio de mercado de 575€.
La pieza de la FIGURA 127.5 es un 8 Reales de Carlos IV acuñado en Sevilla en 1788 con el Ensayador Carlos Jimenes (C). Este tipo de pieza corresponde al primer año de acuñacion de Carlos III. Al ser acuñada en el año en que comenzó su reinado, el número de piezas acuñadas es relativamente pequeña, por haber sido acuñada también en este año, los últimos ejemplares de Carlos III, hasta el momento de su muerte es por ello que la mayor parte d elos autores la considera como Rara, señalando un precio aproximadamente del doble, que el de los de mas tipos de piezas de 8 Reales de Carlos IV de Sevilla.

figura 127.5

 

Así YRIARTE lo valora en 130$, CALBETÓ 1970 la considera muy rara (rr) con 275$. CAYÓN y CALICÓ siguen esta misma tendencia con valoraciones de 40.000ÑP en 1976, 120.000P en 1980 y 130.000P en 1998 para CAYÓN y 90.000P en 1981, 90.000P en 1994 y 150€ en 2008, para CALICÓ. VICENTI cuadruplica su precio entre 1968 a 1978, pasando de 20.000P a 80.000P. También PEIRO 2007 considera un valor superior para estas piezas, el triple que el de las comunes de Carlos IV: 600€ en F y 900 VF. en este sentido también abunda KRAUSE 2002 con 275€ en VG, 550€ en F, 900€ en VF y 1.200€ en XF.
También es muy alto el precio de salida de este tipo de pieza en la subasta mencionada, con un precio de salida de 3.000FS en VF. La presente pieza retiene una gran cantidad de brillo original, pero mas debido a su factura que a la ausencia de circulación. Esta circulación ha dejado huella no solamente en la parte central del anverso, en el que se han borrado gran parte de los detalles de la peluca y de las condecoraciones del rey, sino también sobre las partes mas altas de castillos y leones del reverso. Por tanto su grado es VF-, aunque su brillo original pueda hacernos pensar otra cosa. Por tanto su valor en VF- sería del el doble del de las piezas comunes (350€ en VF-) al considerarla como Muy Rara, llegando a un valor y un precio de mercado de 700€.

 

THE PRINT RUNS OF THE PENINSULAR BOURBON 8 REALES

 

Our series about the value of the coins, as we have been saying repeatedly, it does not intend to in any way, be a research paper which describe in detail the procedures of manufacture of the coins, analysing the complexities of the legal provisions that regulated the coinage and the consequences of an economic nature which took its: circulation, hoarding, import or export. We make a slight reference to all these aspects at the beginning of the strictly numismatic analysis of the issues produced by a given country at a given time, it is essential to have some certain terms of reference to be able to enjoy all the pleasant sensations that provides the hobby of collecting coins produced with certain characteristics in a certain time.

And what we do is to guide the collector about the real value that can have ones or other currencies to facilitate the way when purchasing them or selling them, we must pay particular attention on the study of the two variables which has higher incidence on the price, as they are: the rarity and the conservation. Certainly there are other characteristics that have an impact on the market price of a particular coin, such as: the marking, the centering, the patina, the original brightness or the defects of coinage, and defects that, subsequent to the issue of the coin, have been able to go accompanying the currency by actions of the simple movement, such as: drilling, remains of hangings, pecks, corrosions, stripes, filings or blows on the edge. These defects affect the market price of a coin and in some cases, substantially (we remember our assertion that a perforated coin divides its price by 9 and if it is dealing with an American round, by 3), while certain variables such as: marking, centering, patina and original brightness can also increase or decrease the price of the coin.

But the modification of the proper value of a currency with some conditions that we could call standard to influence what we call market price of a particular coin, occurs on a standard value, which is what we understand that it is at a given time, for the attention of collectors (and eventually collectors and investors) spend at a given time, creditable attention for the price of sale that reaches at that time this type of coin of a certain date, mint and assayer in a certain grade of conservation.

In order to delimit our nomenclature we will tell we are referring to a “type coin”, when for a certain type of currency (in the Spanish Numismatic language usually called “type”) we distinguish between copies of one or another date, mint or assayer, within what we call “type currency” with a particular design of front and back, with a weight and fixed assay value and a denomination (nominal value in monetary units) determined. In this sense, a collector of “types” (type coins) continued to have a peninsular coin of 8 real of Charles IV, making abstraction of the date or the mint in which it had been minted; while a collector of which we are calling “types of coins, would pretend in principle, to acquire many different copies as he could, with deferent date, assayer or mint, within this specific type of currency”: the 8 peninsular real of Charles IV. In his turn, within each type of coins with the same date and mint, the collector could have (and often has, have been improving the preservation of each type of coins) concrete “coins”, in a certain grade of conservation, with its virtues and specific defects.

Therefore we attach market prices to the concrete “coins” shown in the figures that we are analysing, so that the collector can make an idea of the impact of the specific characteristics of one determined coin (with material existence) in the determination of the average price that in 2012 it may be bought or sold; whereas what we call “values” is attached to standard types of coins (with average patina, we mentioned in the Sesterces, and with an average visibility of the identification data, we would say for the cob coins) in a certain grade of conservation, from AG to UNC.

Thus, the values of the types of more common coin within each type of currency, shall be considered as the values of this type of currency that we can consider that a currency of this kind occurs when we have a coin of any date or mint within this type of currency. In the case of the currencies we are now analysing (the Spanish, Peninsular and American 8 real, as precedent of the dollars or the American pesos) we would solve the thorny issue (we say thorny, because it is an issue which has a very large impact in the aim of a collection) of whether currencies from one or the other mint with a design and equivalent denomination, we consider them within the same type of currency, or on the contrary consider them as different types of currency. In this sense Gadoury and Cayón, in their French and Spanish catalogues respectively, consider them including in the same type of currency, although the mints are different, while Krause and Calicó considered them within different types of coins, varying from the mint.

For our part, we will consider them within the same type of currency, when their differences of art by mint, are imperceptible and the value of the coins remains constant, as it is the case of the 8 real of the Bourbons of Madrid or Seville; while will consider them as a different types of currencies, when there is a difference of perceptible art although light and a significant variation in the price of their more common currencies, as it is the case of the American mints: Mexico, Lima, Santa Fe, Popayan or Santiago de Chile. Thus, in the tables that we include at the end of the volume we will gather in a single line, the value of the common coins of the Spanish 8 real of the Bourbons, in different conservations (from F- to AU), from Madrid or Seville, while for American currencies: cob coins, columnarios or bust of the Habsburgs and the Bourbons, we will put in different lines, as well as for the 8 cob coins of the Habsburgs, that in all of them there are sufficient differences in art that an expert can detect to which mint it belongs, just contemplating the front of a particular coin.

Already focusing these concepts and the usual use of them, we will say that the value of one type of coin in a particular conservation depends on a measure of the number of surviving copies of it, in this grade of conservation. This is what the American “population reports” of a certified coin, reflect with total accuracy, (of course, only for coins that have been certified by a particular firm). These statistics represent an invaluable tool for the collector that can thus get an idea of the number of copies that can potentially enter in the market and form an opinion about the price that should or not paying for one of these coins in a certain grade of conservation.

Unfortunately, this very detailed information is beyond our goal for any coins. However, the print runs of the types of coins by mint and year, from 1900 and in many cases also of 1800 and in the one of the French currency since 1600, the result of investigation in the national archives, that are being published in national catalogues and, in the whole world, collected in the Krause. Unfortunately, in the case of the Spanish coins prior to 1868, apart from the figures published in Krause 2002 about the coins of Santiago de Chile from 1772 and the ones of Potosí since 1800, we only have figures of the coinage of 8 real coins from the archives of the Ministry of Treasury, published in Herrera 1914.

Yet these figures we reproduce taken from the Herrera 1914, although partial, allow us a very indicative reference on the average coinages of the 8 Peninsular real coins of each monarch from Charles III to Ferdinand VII, that allows us to compare our assumptions about the relative rarity of the types of coins of each one as well as compared to the scarce available respecting to the 8 American bust real minted by the Bourbons in America, and so dispose of more elements of judgment on each type of coins of a relative rarity: the Peninsular and the American. We remember that rare, very rare, very very rare and extremely rare, we reserve them to discriminate in what we are calling type of coin. Regarding with the types of current coins, scarce or very scarce, the values that would multiply the price on the current coins, would be 1,25 and 1,5, respectively.

The figures provide by Herrera, are as the followings: 06/01/1772 to 12/31/1773 were minted in Madrid: 797.107 real of 8 from 04/01/1781 to 12/13/1982: 278.595, all this during the reign of Charles III; in 1802 were minted in Madrid: 737.849 real, in 1803: 154.065 and 1805: 679.339, all this during the reign of Charles IV; in 1914 were minted in Madrid 467.433 real 8 in 1815: 1.548.152, in 1816: 1.794.404, in 1817: 308.186, in 1917: 129.270, in 1824,: 55.984, in 1825: 22.305 and in 1830: 652.000, all this during the reign of Ferdinand VI, with the usual peninsular types for the House of Bourbon.

These figures, through a reasonable extrapolation, allow us to assume that the medium coinage of the coins of 8 real of the bust of Charles III of Madrid is about 350,000 coins per year of issue, those of Charles IV 700,000 pieces and 1,000,000 those of Ferdinand VII. These amounts, we can see that they are basically in inverse proportion to the indexes price for the 8 real of these three monarchs that we have been showing: 3 for Charles III and 1.5 for Charles IV, taking as 1, those of Ferdinand VII. In his turn, these indexes we compare with the American coins of bust of 8 real of the Bourbons, we see that is found in an approximate ratio of coinage, about those the Mexico of: 10 to 1, so it is not surprising the big price difference that reach in any grade of conservation, regarding with the Spanish 8 real.

As to the types of coins of the 8 peninsular real of Charles IV: in Madrid there are 1789, 1796, 1789, 1798, 1802MF, 1802FA, 1803, 1805, 1808FA, 1808AI and 1808IG; and in Seville: 1788, 1789, 1790, 1791, 1792C, 1792CN, 1793, 1795, 1796, 1797, 1798, 1799, 1800, 1802 and 1803. Of them, we can be considered as rare those of: 1789, 1797 and 1798 of Madrid, and those from 1788, 1789; as very rare those of: 1790 and 1797 of Seville; and as very very rare, only the one of 1796 of Seville. The more common coins with some difference, are those of: 1805 and 1808, of Madrid, and the ones of: 1802 and 1803 of Seville.

The coin of the figure 127.1 in an 8 real of Charles IV coined in Madrid in 1805 with the assayers Francisco Herrera (F) and Antonio Goicoechea (G) represented by the letters F and A. This type of coin is one of the most common of Madrid or Seville in the Peninsular 8 real of Charles IV. Its value in the 1970s was initially very low, rising suddenly over the decade in the time of the rest of this type of currencies. Thus Yriarte and Calicó value it only for $30 and $85 respectively, while Cayón passes from 10,000 pesetas in 1976 to 40,000 pesetas in 1980, price maintained until 1998. Vicenti operates in a similar way indicating a price of 5,000 pesetas in 1969 and of 20,000 pesetas in 1978. Peiro 2007 valued it to €200 in F and €400 in XF.

Again to get idea of the high valuation of these coins in the 1970s, we will say that in the above-mentioned auction of Geneva, a coin of this kind in XF came with a price of 1.500FS (40 pesetas per FS in 1974). This coin is heavily cleaned, especially on its front, which has contributed to an increased wear of the weak wig of the monarch. This has made disappearing the lines of the hair of the part of the wig on the ear of the king, that not allow to overcome the VF grade, despite the little wear that presents the back. Therefore the value and the market price of this coin is €350.

The coin of the figure 127.2 is exactly of the same type as the previous figure. In this case the coin is already in 1 third of grade above the previous one, this is VF+ that being uncleaned it retains a greater detail in the lines of the hair in the place that we mentioned before. In addition, in this case the coin has not been cleaned, so it retains much of its original brightness. Anyway, the coin cannot reach even the XF- grade, certainly not all the lines of the king’s wig are visible and in addition there is mark of wear in the higher parties of the back, as the heads of lions and the bases of the castles. Therefore, its price in VF+ would be of €400. As regards for the market price, we will have to decrease this value of 25% according to the stripes on the head of the monarch, although they are minting weight adjustment, lowering its beauty, and therefore, its price.

The coin of the figure 127.4 is an 8 real of Charles IV coined in Madrid with the assayers Antonio Goicoechea (A) and Urquiza Idelfonso (I). This coin reaches for the majority of the authors, a value something more than the one of 1805 in Madrid. However we will consider it with a similar rarity. This coin retains much of its original brightness with very little wear on its higher parts, as the king’s wig. We have to note the existence that tends to be called sour silver consisting in the opening of slight cracks in the surface of the coin, by the blow of steering wheel, during the coinage. To be nearly imperceptible the wear on the front and the back, but not distinguish clearly all the stripes of hair, its grade of conservation is XF. In this way, its value and market price will be €500.

The coin of the figure 127.3 is of the same type than the previous one, so it only varies its value depending on its conservation than in this case reaches the XF+, which would give us a value and market price of €575.

The coin of the figure 127.5 is an 8 real of Charles IV coined in Seville in 1788 with the assayer Carlos Jimenes (C). This type of coin corresponds to the first year of coinage of Charles III. Being coined in the year in which he began his reign, the number of coins minted is relatively small, having been minted also in this year, last copies of Charles III, until the moment of his death is therefore that most of the authors considered as rare, indicating a price approximately twice than the one of most of the types of coins of 8 real of Charles IV of Seville.

Thus Yriarte valued it for $130, Calbetó 1970 considers it as very rare (rr) with $275. Cayón and Calicó follow this same trend with values of ÑP40,000 in 1976, P120,000 in 1980 and P130,000 in 1998 for Cayón and P90,000 in 1981, P90,000 in 1994 and €150 in 2008, for Calicó. Vicenti quadrupling its price between 1968 to 1978, passing from P20,000 to P80,000. Also Peiro 2007 considers a higher value for these coins, the triple the most common of Charles IV: €600 in F and €900 VF. In this sense it also abounds Krause 2002 with €275 in VG, €550 in F, €900 in VF and €1,200 in XF.

The starting price of this type of coin in the aforementioned auction is also very high, FS3.000 in VF. The present piece retains a large amount of original brightness, but more due to its coinage that to the absence of movement. This movement has left its mark not only in the central part of the front, which have erased much of the details of the wig and the decorations of the king, but also on the higher parts of the castles and the lions of the back. Therefore its grade is VF-although its original brightness can make us think otherwise. Therefore its value in VF- would be the double of the one of the common coins (€350 in VF-) being considered as very rare, reaching a value and a market price of €700.

 

En esta entrada analizaremos tres últimas piezas de busto de Carlos III acuñadas en Sevilla, dos de ellas (FIGURAS 126.1 y 126.2) en 1778 y la otra en 1788 (FIGURAS 126.3), así como dos piezas de Carlos IV de Madrid, acuñadas en los años intermedios de su reinado en 1798 y 1802. En la misma forma que el estudio de monedas de un tipo uniforme, como las producidas en el Ingenio segoviano, pero emitidas por diferentes monarcas: Felipe II, Felipe III,, Felipe IV y Carlos II, nos plateaba el problema de fijar una determinada proporción entre rareza y precio, entre las correspondientes a un rey  u otro, con objeto de proporcionar una primera orientación al coleccionista, antes de indicar cuál es la rareza relativa de una fecha u otra, entre las piezas de un mismo rey, aquí nos encontramos ante una cuestión parecida.
Las monedas de busto peninsulares de: Carlos III, Carlos IV y gran parte de las de Fernando VII, tienen un diseño semejante: busto del monarca en el anverso y escudo de Castilla y León en el reverso, pero es evidente que la rareza de las fechas comunes de uno u otro monarca no son las mismas, así como tampoco es la misma, en nuestra opinión, la incidencia que tiene en el precio de estas monedas, la variación del grado de conservación. 
En el párrafo anterior ya han quedado mencionadas las tres variables que determinan substancialmente los precios de estas monedas: a nombre de qué rey están emitidas, cuál es la escala aplicable al incremento de precios según conservaciones para las monedas de ese rey y cuál es finalmente, su grado de conservación. Aparentemente, estas variables son las mismas que hemos venido considerando para determinar el valor de los grandes bronces romanos en el Volumen I de esta otra: El Valor de los Sestercios, en el que proporcionábamos una estimación de los precios de los Sestercios comunes de cada emperador o persona relevante de su familia, en una conservación determinada (Good, G en este caso) en función de su rareza relativa con respecto a una pieza tomada como patrón; en este caso, el precio en G del Sestercio mas común de Trajano que estimábamos en 55€. En cuanto a los incrementos de precio, con el aumento de grado, después de analizar cientos de datos procedentes de listas de adjudicación en subastas para los Sestercios de cada emperador en diferentes estados de conservación y tratar de detectar qué tipo de curva (tratando de que ésta fuera lo mas simple posible dentro de las que acojaran unos coeficientes de correlación aceptable) nos permitía relacionar precio con conservación para cada emperador, hemos llegado a la conclusión de que una curva parabólica del tipo: P(N) = P*2**C (el precio en un determinado grado es igual al precio en un grado inicial (Good en nuestro caso) multiplicado por 2 elevado a la potencia representada por el número en que ese determinado grado excede al número que representa al grado inicial. Es decir que se asignamos los números: 1, 2, 3, etc… a los grados G, VG, F, etc… y el precio de un Sestercio en G común de Trajano es 55€, el precio de ese mismo tipo de Sestercio en F sería: 55*2**(3-1) = 55*4 = 220€.
Ésto es lo que en lenguaje mas llano venimos expresando diciendo que en este caso el precio de una moneda de este tipo, se duplica con cada aumento de grado. Ahora bien, en principio, que esta duplicación se lleve a cabo para las monedas de un determinado emperador, no quiere decir que éste se verifique para cualquiera de ellos. El análisis de regresión de los datos comentados, nos acredita que los coeficientes de correlación de una curva de crecimiento exponencial, del tipo de la que hemos comentado, correlaciona aceptablemente, no solo para los Sestercios de un determinado emperador, sino también para los de la mayoría de los demás emperadores.
Cabe preguntarnos a qué puede deberse ésto, ya que en principio parecería lógico que los precios de las monedas de los emperadores mas antiguos crecieran con la conservación mas deprisa que los de los mas modernos, al haber estado circulando durante mas tiempo. Ello no es así por dos razones fundamentales.
Por una parte, muchas de las monedas de emperadores anteriores (y sobre todo las mas gastadas) fueron fundidas para disponer de metal suficiente para nuevas acuñaciones, especialmente en los casos en los que el cambio de emperador o de dinastía, se realizaba por procedimientos violentos, por lo que políticamente era conveniente eliminar en lo posible las monedas con la efigie del emperador o emperadores anteriores. Y por otra parte, las monedas supervivientes, sabemos por referencias de los historiadores coetáneos, no desaparecieron bruscamente de la circulación al dejar de emitirse los Sestercios a mitad del siglo III D.C., sino que siguieron siendo empleados como medio de pago para pequeñas compras hasta los tiempos medievales, por lo en relación con el tiempo total que cada tipo de Sestercio estuvo circulando (que puede ser de varios siglos) la diferencia entre los años transcurridos entre uno u  otro reinado no es demasiado significativa.
Ello significa que en principio, podemos con una aproximación suficiente, el tener en mente la misma regla de incremento de precio para los Sestercios de la generalidad de los emperadores. Es evidente que esta regla no es en absoluto, de aplicación para los Antoninianos o para los Denarios, pero sí para los Sestercios. En otro lugar comentamos que teníamos que partir para determinación de estos criterios, siempre a partir de los datos proporcionados por la adjudicación de las piezas, en un número suficiente de subastas (precio de adjudicación, no precio de salida que pueden o no ser cubiertos). Este mismo tipo de incremento de precio con la conservación, hemos indicado en las entradas iniciales del Volumen II de la serie El Valor de las Macuquinas, que era, en general, aplicable a las monedas macuquinas que habían sido emitidas a nombre de los Reyes Católicos o de los diferentes monarcas de las Casas de Austria y de Borbón.
Sin embargo, cuando en este Volumen III de la serie, El Valor de los Dólares (en el que analizamos también los 8 Reales o Pesos) hemos abordado el análisis de las piezas acuñadas a rodillo en el Ingenio de Segovia, en sus primeras entradas ya hemos visto que el criterio anterior no es aplicable para este tipo de monedas, ya que el crecimiento de precio con la conservación, obviamente ya no se derivaba de multiplicarlo por 2 por cada incremento de grado, lo que resulta lógico teniendo en cuenta que lo llamativo del diseño de estas piezas y su bella factura determinaba que se fundieran relativamente poco y que alcanzaran escasa circulación, por lo que el incremento de precio con la conservación, necesariamente tenía que ser mas atenuado, por lo que el análisis de regresión de los datos de adjudicaciones en subasta de estas piezas en distintas conservaciones (dato que siempre se ha obtenido sobre piezas, para las que su fotografía nos permitía hacer personalmente una asignación homogénea de su grado de conservación) nos ha permitido constatar que en este caso el coeficiente a aplicar al precio en el cambio de grado es 1,5.
En el caso de las monedas peninsulares de 8 Reales de busto de los Borbones, la primera cuestión que hemos estudiado, es la proporción relativa de los precios de las piezas comunes de cada rey, en función de los de las de los otros monarcas para un grado concreto de conservación para el que hemos tomado el de Fine (F). Ciertamente, el grado medio (average grade) en el que se encuentran las piezas de los tres reyes: Carlos III, Carlos IV y Fernando VIII no es el mismo. De acuerdo con nuestras estadísticas, para el primero, este grado medio es F-, para el segundo es F+ y para el tercero, es VF. No obstante, si tomamos todas las piezas adjudicadas como un  conjunto,  con independencia de a nombre de cuál de los tres reyes fueron emitidas, su grado medio es, aproximadamente F.
Es por ello que hemos elegido ese grado para indicar que en él, en nuestra opinión, el valor de las piezas comunes de este tipo de Carlos III es de unas tres veces el de las de Fernando VIII y el de las de Carlos IV de una y media veces las de Fernando VII y la mitad del de las de Carlos III. Es decir que estimamos que en grado F, la rareza  y por tanto los precios de estas monedas se encuentran en una proporción de: 3, 1,5 y 1, respecto a las de Carlos III (3), Carlos IV (1,5) y Fernando VII (1).
Una vez fijada y verificada, en base a los datos a los que hemos tenido acceso, la hipótesis de en qué relación se encuentran los precios de las piezas de este tipo de los tres monarcas, en grado F; de cara a poder determinar cuáles son los criterios del aumento del precio con los grados de conservación, hemos vuelto a repetir el análisis de regresión para detectar cual es el tipo de curva que nos muestra un mayor coeficiente de correlación con los datos de grado y precio de las piezas mas comunes de cada uno de estos reyes. En base a éste, hemos deducido que los coeficientes que nos dan una mayor correlación son: 2 para las piezas de Carlos III, 1,5 para las de Carlos IV y 1,25 para las de Fernando VIII de 8 Reales de Madrid y Sevilla.
Esto quiere decir que para estimar los precios de una pieza de Carlos III a partir del precio en F, multiplicaríamos por 2, en el caso de Carlos IV, por 1,5, y en el Fernando VII por 1,25. Los resultados del análisis concuerdan evidentemente con la opinión que tienen todos los numismáticos, expresada en unos términos mas llanos: Las monedas de 8 Reales peninsulares de Carlos III están generalmente mucho mas gastadas que las de Fernando VII, y las de Carlos IV se encuentran en un punto intermedio.
No obstante, cuando pretendemos orientar al coleccionista con tablas de precios por conservaciones, como las que figuran las tablas incluidas al final de estos Volúmenes, es muy conveniente ser mas explícitos, facilitando precios para cada tercio de grado de F- a AU+, ya que al tratarse de monedas de valor elevado, la diferencia de dinero a desembolsar para un ejemplar u otro, una pequeña diferencia en conservación puede llegar a ser muy significativa. Pensemos, por ejemplo, que si bien para Fernando VII la diferencia de precio para una pieza en estos dos grados (F- y AU+) puede ser poco importante: de 120€ (F-) a 350€ (AU+),  sin embargo para Carlos II puede ser muy importante: de 375€ en F- a 4.800€ en AU+.
Vemos por tanto que así como la diferencia de precios entre las piezas de cada rey no son muy altas en F (de 3 a 1), sin embargo en AU ya las diferencias son de 12 a 1, divergiendo de la opinión común de que la conservación es mas importante que la rareza. Esto es efectivamente cierto respecto a las fechas mas o menos difíciles, pero no lo es en modo alguno, respecto a las piezas de tipos distintos, en este caso las de cada rey. Ahí se evidencia que los precios verdaderamente altos, son los de aquellas piezas en alta conservación, pero que al mismo tiempo correspondan a tipos de gran rareza (en este caso en concreto, a las de Carlos III). En cuanto a las diferencias de precios por razón de la rareza de una pieza u otra, en función del año de acuñación o sus ensayadores cuando existen ensayadores diferentes dentro del mismo año, hemos seguido un criterio similar al empleado con los Sestercios y las Macuquinas, con tres categorías de piezas: las Raras, con un precio doble que el de las fechas comunes, las Muy Raras, con un valor cuádruple, y las Rarísimas, con un valor de 8 veces el de las mas comunes. Por tanto vemos que estas categorías las establecemos en función de la rareza relativa de unos años u otros, dentro del mismo tipo, y no, para diferenciar la escasez relativa de unos tipos respecto a otros.

FIGURA 126.1


La pieza de la FIGURA 126.1 es un 8 Reales de Carlos III acuñado en Sevilla en 1778 con los Ensayadores Carlos Jimenez (C) y Francisco López (F). La rareza de esta pieza es algo mas alta que la de las anteriores de la Ceca de Sevilla. Así YRIARTE la evalúa en 160$ y Calicó que la considera muy rara (rr), en 275$. CAYÓN y CALICÓ siguen una pauta para la valoración de esta pieza similar a la del resto de las de Sevilla. Así CAYÓN las valora en 25.000P,  en 1976, 130.000P en 1980 y 1998, en F, mientras que CALICÓ lo hace en 65.000P en 1981, bajando a 55.000P en 1994 y 500€n en 2008, prácticamente el mismo precio en VF, que casi 30 años antes, lo que explicita claramente la estabilización de su precio. Por su parte, VICENTI la valora en 20.000P en 1968 y 60.000P en 1978. PEIRO 2007 la asigna un valor de 350€ en F (MBC) y 600€ en VF+ (EBC). KRAUSE 2002 aumenta para esta pieza, mas rápidamente su precio con la conservación, que en el caso de otras piezas de Sevilla, llegando hasta 1.300$ en XF, partiendo de 225$ en VG.
Nuevamente nos da idea la supervaloración de estas piezas en los 70, el que la moneda de esta fecha de la colección CALBETÓ en VF saliera con un precio de 3.000FS en la subasta organizada en Ginebra en el 4 de diciembre de 1974 organizada por Calicó, Spink y Galerie de Monnais. Esta pieza se encuentra en grado F por presentar un desgaste generalizado en toda ella, especialmente en las cabezas de los leones y las bases de los castillos en el reverso, y en la parte delantera de la peluda del Rey y su coleta, en el anverso. En estas condiciones de acuerdo con los criterios que hemos expuesto, su valor y precio de mercado es de 450€. 

FIGURA 126.2


La moneda mostrada en la FIGURA 126.2 es exactamente de mismo tipo y fecha que la anterior, por lo que no es preciso que comentamos mas que sus características especificas. En este caso su grado es F- ya que el relieve en las partes sensibles que hemos indicado, es menor que el de la pieza de la FIGURA anterior, además de presentar igual que ella, desgaste generalizado. En este caso, su precio en F- sería de 275€, pero como presenta pátina, a diferencia de la anterior que ha sido limpiada, podemos elevar su precio de mercado en un 20% llegando hasta los 450€.

Figura 126.3

La pieza mostrada en la FIGURA 126.3 es un 8 Reales de Carlos III acuñado en Sevilla en 1788 con el Ensayador Carlos Jiménez (C). Esta fecha figura en algunos catálogos con una valoración mas alta que el de las piezas comunes de Sevilla de Carlos III. No obstante, nosotros pensamos que la rareza no solamente no es mas alta sino que, hoy en día, es inferior. Por tanto, no creemos justificada la valoración de CAYÓN 1998 que fija para esta pieza un precio de 150.000P en F, mientras que en 1976 y 1980 solamente la evaluaba en 30.000P y 100.000P respectivamente. En cambio la valoración de CALICÓ en 1981 y 1994 es algo inferior a la de las otras piezas de Sevilla, aunque en 2008 la asigna un precio de 500€, el de las mas comunes de esta Ceca. VICENTI y PEIRO evalúan esta moneda igual que las otras fechas comunes de Sevilla, mientras que KRAUSE en conservación baja (VG) la valora mas alto y en conservaciones altas (XF) mas bajo.
Esta pieza es la última de las acuñadas por Carlos III. En esta misma fecha, su sucesor Carlos IV también acuñó monedas de este tipo con su busto, que son mas raras que las de su antecesor de esta misma fecha. La conservación de esta pieza es claramente mejor que la de las dos anteriores, como suele ser normal en las monedas de esta fecha. El gastaje, en este caso, solo afecta a las partes mas altas del diseño, aunque al ser suficientemente extenso en las partes comentadas, solamente podemos llegar a asignar una conservación VF-, por lo que llegamos a un valor de 750$. Por lo que se refiere a su precio de mercado no encontramos razón para modificarlo porque aunque la pieza no presenta pátina, tampoco conserva brillo original, ni está limpiada.

Figura 126.4


La moneda mostrada en la FIGURA 126.4 es un 8 Reales de Carlos IV acuñado en Madrid en 1798 con los Ensayadores Manuel de Lamas (M) y Francisco Herrera (F). Esta fecha es tradicionalmente considerada como bastante mas difícil que las piezas comunes de Madrid de la primera década del siglo XIX. Así YRIARTE 1965 la valora en 100$, CALICÓ 1970 la considera rara (r) y la asigna un precio de 225$. También CAYÓN y CALICÓ la valoran aproximadamente con un precio doble que el de las monedas anteriormente citadas de Madrid. Así CAYÓN 1976 la asigna 42.000P, CAYÓN 1980 y 1998, 1000.000P. Y CALICÓ 1981, 67.000P, CALICÓ 1994, 75.000P, bajando en 2008 hasta su precio en 1981, 500€. Como vemos, según estos autores su precio es prácticamente equivalente al de las piezas comunes de Carlos III, opinión en el que también abunda KRAUSE 2000 que la valora en 425$ en F.
La pieza se encuentra en grado F como consecuencia del fuerte gastaje que presenta en el centro de su anverso, posiblemente por su forma ligeramente cóncava. En estas condiciones su valor en F sería el doble que el de las piezas comunes de Carlos IV de Madrid e es de 175 en F, tendríamos por tanto un valor de 350€ en F que elevaríamos hasta un precio de mercado de 420€, por la buena pátina que presenta la pieza.

FIGURA126..5

 La pieza de la FIGURA 126.5 es un 8 Reales de Carlos IV acuñado en Madrid en 1802 con los ensayadores Francisco Herrera (F) y Antonio Goicoechea (A). Esta pieza es una de las mas comunes de la Ceca de Madrid, juntamente con la de 1805, especialmente con los Ensayadores FA, siendo algo mas escasa la variante con los Ensayadores MF. Su valoración es la mínima por parte de todos los autores con un precio de 40.000P en CAYÓN 1998 y de 300€ en CALICÓ 2008. Para KRAUSE  es también la pieza de este tipo en la que su precio se eleva mas despacio, con relación a su conservación; desde 100$ en VF hasta solamente 400 en XF.
La presente pieza se encuentra en VF ya que tiene desgaste solamente en las partes mas altas de su superficie abarcando la parte de la peluca del Rey sobre la oreja, en el anverso, y las cabezas de los leones y las bases de los castillos, en el reverso. Por ello, su valor en VF sería el de las piezas mas comunes de Carlos IV: 350€. Su precio de mercado lo elevaríamos en un 20% con relación a este valor, como consecuencia de la bella pátina que exhibe la pieza, llegando a 420€.

THE CORRELATION BETWEEN CONSERVATION AND PRICE OF THE COINS OF 8 REAL OF MADRID AND SEVILLA OF THE MONARCHS OF THE HOUSE OF BOURBON

In this post we will analyse three latest bust coins of Charles III minted in Seville, two of them (figures 126.1 and 126.2) in 1778 and the other in 1788 (figure 126.3), as well as two coins of Charles IV in Madrid, minted in the middle years of his reign in 1798 and 1802. In the same way as the study of coins of an uniform type, as those produced in the Ingenio of Segovia, but issued by different monarchs: Philip II, Philip III, Philip IV and Charles II, set out us the problem of fixing a certain proportion between price and rarity, among the corresponding to a king or another, in order to provide a first orientation to the collector, prior indicating the relative rarity of a date or another, between the coins of a same king, here we are faced with a similar question.
The peninsular bust coins of: Charles III, Charles IV and much of Ferdinand VII, have a similar design: the bust of the king on the front and shield of Castile and León on the back, but it is clear that the rarity of the common dates of one or another monarch are not the same, as well as it is not the same, in our opinion, the impact that have on the price of these coins, the variation in the grade of conservation.
In the previous paragraph, the three variables that determine substantially the price of these coins have already been mentioned: in the name of which king they are issued, what the applicable scale to the increase in prices according to conservations for the coins of this king and finally, what is its grade of conservation. Apparently, these variables are the same that we have been considering to determine the value of the large Roman bronzes in the volume I of this work: The Value of the Sesterces, in which we proportionate an estimation of the prices of the common Sesterces of each emperor or important person of his family, in particular conservation (Good, G in this case) in relation of their relative rarity of a coin taken as a pattern; in this case, the price in G the most common Sesterce of Trajan which we estimate to €55. Regarding to the increases of price, with the increase of the grade after analysing hundreds of data from lists of sale in auctions for the Sesterces of each Emperor in different states of conservation and try to detect what kind of curve (dealing with the fact that it was the simplest thing possible within the one that accept some acceptable correlation coefficients) allowed us to make a relation between the price with conservation for each emperor, we have come to the conclusion that a parabolic curve of the type: P(N) = P*2**C (the price in a certain grade is equal to the price to an initial grade (Good in our case) multiplied by 2 making higher the power represented by the number in which this grade exceeds the number that represents the initial grade. That is to say that we attach the numbers: 1, 2, 3, etc... to the grades G, VG, F, etc... and the price of a Sesterce in common G of Trajan is €55, the price of that same kind of Sesterce in F would be: 55*2**(3-1)=55*4=€220.
This is what in a language most flat we have been expressing in saying that in this case the price of a coin of this type, doubles with each increase of grade. Now well, in principle, this doubling is carried out for coins of a particular emperor, it does not mean that this is checked to any of them. The commented data regression analysis makes us believe that the coefficients of correlation of a curve of exponential growth of the type of the one that we have discussed, acceptably correlates, not only for the Sesterces a particular emperor, but also for those of the majority of other emperors.
We should ask ourselves what is due to that, since in principle it would seem logical that the prices of the currencies of the most ancient emperors would grow with the more rapidly conservation than the one of the more modern, to have been circulating during more time. This is not the case for two fundamental reasons.
On the one hand, many of the coins of previous emperors (and especially the more spent) were melted to dispose of sufficient metal for new coinages, especially in the cases where the change of emperor or dynasty, was carried out by violent procedures, so it was politically convenient to eliminate as far as possible the coins with the effigy of the emperor or the previous emperors. And on the other hand, the surviving coins, we know from contemporary historians references, did not abruptly disappear from circulation by ceasing to be coined the Sesterces in the middle of the 3rd century D.C., but continued to be used as means of payment for small purchases until the medieval times, by it in relation to the total time that each type of Sesterce was circulating (that it may be from several centuries) the difference between the years between one or other reign is not too significant.
This means that in principle, we can with one sufficient approximation, keep in mind the same rule of price increasing for the Sesterces from the generality of the emperors. It is obvious that this rule is not at all, in application for the Antoninianus or to the Denarius, but it does for the Sesterces. Then, we commented that we had to leave for determination of these criteria, always from the provided data for the sale of the coins, in a sufficient number in auctions (price for the sale, it is not the price of output which may or not be covered). This same type of increase in price with the conservation, we have indicated in initial posts of the Volume II of the series The value the Cob Currency, that was, in generally, applicable for the cob coins which had been issued in the name of the Catholic monarchs or of the different monarchs from the Houses of Habsburg and Bourbon.
However, when in this Volume III of the series, The Value of the Dollars (in which we also analyze the 8 real or peso), we have dealt with the analysis of the coins roller minted in the Ingenio of Segovia, in its first posts, since we have seen that the previous criterion is not applicable for this type of coins, since the growth of price with the conservation obviously already not derived to be multiplied by 2 for each increase of grade, what makes sense taking into account that what is striking the most in the design of these coins and their beautiful coinage determined that they were melt relatively little and they achieve few circulation, so the increase in price with the conservation, necessarily had to be more toned down, which is why the regression analysis of the data of sales in auction of these coins in various conservations (information that have always been obtained about the coins, for the one that the photography allowed us to make personally an homogeneous allocation of its grade of conservation) this has enabled us to see that in this case the coefficient to be applied to the price in a change of degree is 1,5.
With the peninsular coins of the bust of the Bourbons of 8 real, the first issue we have studied is the relative proportion of the prices of the common coins of each King, on the basis of the ones of the other monarchs for a particular grade of conservation for which we have taken the Fine (F). Certainly, the medium grade (average grade) in which are the coins of the three kings: Charles III, Charles IV and Ferdinand VIII is not the same. According with our statistics, for the first, this medium grade is F-, for the second is F+ and for the third, VF. However, if we take all the coins awarded as a whole, regardless the name of which of the three kings they were issued, their average level is approximately F.
This is why we have chosen this grade to indicate that in it, in our opinion, the value of the common coins of this type of Charles III is about three times those of Ferdinand VIII and the one of Charles IV is about half time those of Ferdinand VII and half of the ones of Charles III. That is to say that we consider that in F grade, the rarity and therefore the prices of these coins are in a proportion of: 3, 1,5 and 1, as for the ones of the Charles III (3), Charles IV (1,5) and Ferdinand VII (1).
Once fixed and verified, based on the data that we have had access, the hypothesis of in which relationship are the prices of the coins of this type of three monarchs, in F grade; looking to determine what are the criteria of the increase in the price with the grades of conservation, we have repeated again the regression analysis to detect the type of curve that shows a greater correlation coefficient with the data of the grade and the price of the most common coins for each of these kings. Based on these, we have deducted that the coefficients that give us a greater correlation are: 2 for the coins of Charles III, 1,5 for Charles IV and 1,25 for Ferdinand VIII of 8 real of Madrid and Seville.
This means that to estimate the prices of a coin of Charles III from the price in F, we multiply by 2, in the case of Charles IV, by 1,5, and Ferdinand VII by 1,25. The results of the analysis clearly match the opinion that has all numismatists, expressed in more flat terms: the peninsular 8 real coins of Charles III are generally much more spent than the ones of Ferdinand VII, and these of Charles IV are in a middle point.
However, when we try to orient the collector with tables of prices by conservations, such as those contained in the tables included at the end of these Volumes, it is very convenient to be more explicit, by providing price for each third of grade from F- to AU+, as it is dealing with high value coins, the difference of money to pay for a copy or another, a small difference in conservation can be very significant. We consider, for example, that if for Ferdinand VII the difference in price for a coin with these two grades (F- and AU+) cannot be so important: from €120 (F-) to €350 (AU+), for Charles II however it can be very important: €375 in F- to €4,800 in AU+.
Therefore we see that as well as the price difference between the coins of each King are not very high in F (from 3 to 1), however in AU the differences already are from 12 to 1, diverting from the common opinion that conservation is more important than the rarity. This is indeed true regarding the more or less difficult dates, but it is not in any way, regarding with the coins of different types, in this case those of each king. There is evidence that the very high prices are those of the coins in high conservation, but which at the same time correspond to types of great rarity (in this case in particular, those of Charles III). About the differences of prices because of the rarity of a coin or another, depending on the year of minting or their assayers when there are different assayers within the same year, we have followed a similar approach to the one employed with the sesterces and the cob coins, with three categories of coins: the rare, with a double price than the common dates ; the very rare, with a quadruple value ; and the extremely rare, with a value of 8 times the one of the more common. Therefore we see that these categories we establish them depending on the relative rarity of a few years or other, within the same type and not, to differentiate the relative shortage of one types respecting to others.
The coin of the figure 126.1 is an 8 real of Charles III coined in Seville in 1778 with the assayers Carlos Jimenez (C) and Francisco López (F). The rarity of this coin is something higher than the one of the previous ones of the Mint of Seville. Thus Yriarte evaluates it for $160 and Calicó which considers it very rare (rr), for $275. Cayón and Calicó follow a pattern for the valuation of this similar coin to the rest of those of Seville. Thus Cayón valued them for 25,000 pesetas, in 1976, 130,000 pesetas in 1980 and 1998, in F, while Calico does for 65,000 pesetas in 1981, going down to 55,000 pesetas in 1994 and €500 n in 2008, almost the same price in VF, which almost thirty years earlier, what clearly explicit price stabilization. For its part, Vicenti values it for 20,000 pesetas in 1968 and 60,000 pesetas in 1978. Peiro 2007 assigns it a value of €350 in F (MBC) and €600 in VF+ (EBC). Krause 2002 increases for this coin, but its price with the conservation, as in the case of other coins of Seville, quickly reaches $1,300 in XF, starting from $225 in VG.
Once again it gives us idea the overvaluation of these coins in the 1970s, the currency of this date from the Calbetó collection in VF came out with a price of 3,000FS in the auction organized in Geneva on December the 4th, 1974 in organized by Calicó, Spink and Galerie de Monnais. This coin is in F grade presenting a generalized wear in all of it, especially in the heads of lions and the bases of the castles on the back and in the front hairy part of the king and his ponytail, on the front. In these conditions according to the criteria we have set out, its value and market price is €450.
The currency displayed in the figure 126.2 is exactly the same type and date than the previous one, so it is not necessary to comment more than its specific features. In this case its grade is F- since the relief in the sensitive parts that we have mentioned, it is less than the coin of the previous figure, as well as presenting like it, a widespread wear. In this case, its price in F- would be €275, but as it presents patina, unlike the previous one which has been cleaned, we can raise its market price of 20% price reaching €450.
The coin shown in the figure 126.3 is an 8 real of Charles III coined in Seville in 1788 with the assayer Carlos Jiménez (C). This date is contained in some catalogues with a higher valuation than the common coins of Seville of Charles III. However, we think that the rarity is not only higher, nowadays, is lower. Therefore, we do not believe justified the assessment of Cayón 1998 setting for this coin a price of 150,000 pesetas in F, while in 1976 and 1980 it was only evaluated for 30,000 pesetas and 100,000 pesetas respectively. Instead the valuation of Calicó in 1981 and 1994 is something less than the one of the other coins of Seville, although in 2008 it assigns a price of €500, the one of the most common of this mint. Vicenti and Peiro assessed this currency as well as other common dates in Seville, while Krause in low conservation (VG) values it higher and in high conservations (XF) lower.
This coin is the last of the minted ones by Charles III. On this same date, his successor Charles IV also minted coins of this type with his bust, which are rarer than his predecessor of the same date. The preservation of this coin is clearly better than in the previous two, as it tends to be normal with the coins of this date. The wear, in this case, only affects the higher parts of the design, while it is sufficiently extensive in commented parties, we can only reach to assign a VF-conservation, by which we reached a value of $750. By it refers to its market price we did not found any reason to modify it because although the coin does not have patina, nor retains original brightness, nor is cleaned.
The currency shown in the figure 126.4 is an 8 real of Charles IV coined in Madrid in 1798 with the assayers Manuel Lamas (M) and Francisco Herrera (F). This date is traditionally considered as rather more difficult than the common coins of Madrid of the first decade of the 19th century. Thus Yriarte 1965 valued if for $100, Calicó 1970 considered it as rare (r) and assigns it a price of $225. Also Cayón and Calicó value it approximately with a double price as the above coins of Madrid. Thus Cayón 1976 assigns it 42,000 pesetas, Cayón 1980 and 1998, 1,000,000 pesetas. And Calicó 1981, 67,000 pesetas, Calicó 1994, 75,000 pesetas, in 2008 falling its price to the one of 1981, €500. As we see, as for these authors, its price is practically equivalent to the common coins of Charles III, opinion of which also abounds Krause 2000 that values it for $425 in F.
The coin is in F grade as a result of the strong wear that presents in the center of the front, possibly because of its slightly concave shape. In these conditions its value in F would be the double of the common coins of Charles IV of Madrid and is 175 in F, we would therefore have a value of €350 in F that we would go up to a market price of €420, for the good patina showing in the coin.
The coin of the figure 126.5 is an 8 real of Charles IV coined in Madrid in 1802 with the assayers Francisco Herrera (F) and Antonio Goicoechea (A). This coin is one of the more common of the Mint of Madrid, together with the one of 1805, especially with the Assayers FA, still a variant somewhat more limited with the Assayers MF. Its valuation is the minimum by all the authors with a price of 40,000 pesetas in Cayón 1998 and €300 in Calicó 2008. For Krause it is also the coin of this type in which its price rises more slowly, regarding with its conservation; from $100 in VF to only 400 in XF.
This coin is in VF that has wear only in the higher parts over its surface covering the part of the wig of the king on the ear, on the front, and the heads of lions and the bases of the castles on the back. Its value in VF would therefore be the one of the more common coins of Charles IV: €350. Its market price we would raise it in a 20% in relation to this value, as a result of the beautiful patina that exhibits the coin, reaching €420.

  

THE CORRELATION BETWEEN CONSERVATION AND PRICE OF THE COINS OF 8 REAL OF MADRID AND SEVILLA OF THE MONARCHS OF THE HOUSE OF BOURBON

 

In this post we will analyse three latest bust coins of Charles III minted in Seville, two of them (figures 126.1 and 126.2) in 1778 and the other in 1788 (figure 126.3), as well as two coins of Charles IV in Madrid, minted in the middle years of his reign in 1798 and 1802. In the same way as the study of coins of an uniform type, as those produced in the Ingenio of Segovia, but issued by different monarchs: Philip II, Philip III, Philip IV and Charles II, set out us the problem of fixing a certain proportion between price and rarity, among the corresponding to a king or another, in order to provide a first orientation to the collector, prior indicating the relative rarity of a date or another, between the coins of a same king, here we are faced with a similar question.

The peninsular bust coins of: Charles III, Charles IV and much of Ferdinand VII, have a similar design: the bust of the king on the front and shield of Castile and León on the back, but it is clear that the rarity of the common dates of one or another monarch are not the same, as well as it is not the same, in our opinion, the impact that have on the price of these coins, the variation in the grade of conservation.

In the previous paragraph, the three variables that determine substantially the price of these coins have already been mentioned: in the name of which king they are issued, what the applicable scale to the increase in prices according to conservations for the coins of this king and finally, what is its grade of conservation. Apparently, these variables are the same that we have been considering to determine the value of the large Roman bronzes in the volume I of this work: The Value of the Sesterces, in which we proportionate an estimation of the prices of the common Sesterces of each emperor or important person of his family, in particular conservation (Good, G in this case) in relation of their relative rarity of a coin taken as a pattern; in this case, the price in G the most common Sesterce of Trajan which we estimate to €55. Regarding to the increases of price, with the increase of the grade after analysing hundreds of data from lists of sale in auctions for the Sesterces of each Emperor in different states of conservation and try to detect what kind of curve (dealing with the fact that it was the simplest thing possible within the one that accept some acceptable correlation coefficients) allowed us to make a relation between the price with conservation for each emperor, we have come to the conclusion that a parabolic curve of the type: P(N) = P*2**C (the price in a certain grade is equal to the price to an initial grade (Good in our case) multiplied by 2 making higher the power represented by the number in which this grade exceeds the number that represents the initial grade. That is to say that we attach the numbers: 1, 2, 3, etc... to the grades G, VG, F, etc... and the price of a Sesterce in common G of Trajan is €55, the price of that same kind of Sesterce in F would be: 55*2**(3-1)=55*4=€220.

This is what in a language most flat we have been expressing in saying that in this case the price of a coin of this type, doubles with each increase of grade. Now well, in principle, this doubling is carried out for coins of a particular emperor, it does not mean that this is checked to any of them. The commented data regression analysis makes us believe that the coefficients of correlation of a curve of exponential growth of the type of the one that we have discussed, acceptably correlates, not only for the Sesterces a particular emperor, but also for those of the majority of other emperors.

We should ask ourselves what is due to that, since in principle it would seem logical that the prices of the currencies of the most ancient emperors would grow with the more rapidly conservation than the one of the more modern, to have been circulating during more time. This is not the case for two fundamental reasons.

On the one hand, many of the coins of previous emperors (and especially the more spent) were melted to dispose of sufficient metal for new coinages, especially in the cases where the change of emperor or dynasty, was carried out by violent procedures, so it was politically convenient to eliminate as far as possible the coins with the effigy of the emperor or the previous emperors. And on the other hand, the surviving coins, we know from contemporary historians references, did not abruptly disappear from circulation by ceasing to be coined the Sesterces in the middle of the 3rd century D.C., but continued to be used as means of payment for small purchases until the medieval times, by it in relation to the total time that each type of Sesterce was circulating (that it may be from several centuries) the difference between the years between one or other reign is not too significant.

This means that in principle, we can with one sufficient approximation, keep in mind the same rule of price increasing for the Sesterces from the generality of the emperors. It is obvious that this rule is not at all, in application for the Antoninianus or to the Denarius, but it does for the Sesterces. Then, we commented that we had to leave for determination of these criteria, always from the provided data for the sale of the coins, in a sufficient number in auctions (price for the sale, it is not the price of output which may or not be covered). This same type of increase in price with the conservation, we have indicated in initial posts of the Volume II of the series The value the Cob Currency, that was, in generally, applicable for the cob coins which had been issued in the name of the Catholic monarchs or of the different monarchs from the Houses of Habsburg and Bourbon.

However, when in this Volume III of the series, The Value of the Dollars (in which we also analyze the 8 real or peso), we have dealt with the analysis of the coins roller minted in the Ingenio of Segovia, in its first posts, since we have seen that the previous criterion is not applicable for this type of coins, since the growth of price with the conservation obviously already not derived to be multiplied by 2 for each increase of grade, what makes sense taking into account that what is striking the most in the design of these coins and their beautiful coinage determined that they were melt relatively little and they achieve few circulation, so the increase in price with the conservation, necessarily had to be more toned down, which is why the regression analysis of the data of sales in auction of these coins in various conservations (information that have always been obtained about the coins, for the one that the photography allowed us to make personally an homogeneous allocation of its grade of conservation) this has enabled us to see that in this case the coefficient to be applied to the price in a change of degree is 1,5.

With the peninsular coins of the bust of the Bourbons of 8 real, the first issue we have studied is the relative proportion of the prices of the common coins of each King, on the basis of the ones of the other monarchs for a particular grade of conservation for which we have taken the Fine (F). Certainly, the medium grade (average grade) in which are the coins of the three kings: Charles III, Charles IV and Ferdinand VIII is not the same. According with our statistics, for the first, this medium grade is F-, for the second is F+ and for the third, VF. However, if we take all the coins awarded as a whole, regardless the name of which of the three kings they were issued, their average level is approximately F.

This is why we have chosen this grade to indicate that in it, in our opinion, the value of the common coins of this type of Charles III is about three times those of Ferdinand VIII and the one of Charles IV is about half time those of Ferdinand VII and half of the ones of Charles III. That is to say that we consider that in F grade, the rarity and therefore the prices of these coins are in a proportion of: 3, 1,5 and 1, as for the ones of the Charles III (3), Charles IV (1,5) and Ferdinand VII (1).

Once fixed and verified, based on the data that we have had access, the hypothesis of in which relationship are the prices of the coins of this type of three monarchs, in F grade; looking to determine what are the criteria of the increase in the price with the grades of conservation, we have repeated again the regression analysis to detect the type of curve that shows a greater correlation coefficient with the data of the grade and the price of the most common coins for each of these kings. Based on these, we have deducted that the coefficients that give us a greater correlation are: 2 for the coins of Charles III, 1,5 for Charles IV and 1,25 for Ferdinand VIII of 8 real of Madrid and Seville.

This means that to estimate the prices of a coin of Charles III from the price in F, we multiply by 2, in the case of Charles IV, by 1,5, and Ferdinand VII by 1,25. The results of the analysis clearly match the opinion that has all numismatists, expressed in more flat terms: the peninsular 8 real coins of Charles III are generally much more spent than the ones of Ferdinand VII, and these of Charles IV are in a middle point.

However, when we try to orient the collector with tables of prices by conservations, such as those contained in the tables included at the end of these Volumes, it is very convenient to be more explicit, by providing price for each third of grade from F- to AU+, as it is dealing with high value coins, the difference of money to pay for a copy or another, a small difference in conservation can be very significant. We consider, for example, that if for Ferdinand VII the difference in price for a coin with these two grades (F- and AU+) cannot be so important: from €120 (F-) to €350 (AU+), for Charles II however it can be very important: €375 in F- to €4,800 in AU+.

Therefore we see that as well as the price difference between the coins of each King are not very high in F (from 3 to 1), however in AU the differences already are from 12 to 1, diverting from the common opinion that conservation is more important than the rarity. This is indeed true regarding the more or less difficult dates, but it is not in any way, regarding with the coins of different types, in this case those of each king. There is evidence that the very high prices are those of the coins in high conservation, but which at the same time correspond to types of great rarity (in this case in particular, those of Charles III). About the differences of prices because of the rarity of a coin or another, depending on the year of minting or their assayers when there are different assayers within the same year, we have followed a similar approach to the one employed with the sesterces and the cob coins, with three categories of coins: the rare, with a double price than the common dates ; the very rare, with a quadruple value ; and the extremely rare, with a value of 8 times the one of the more common. Therefore we see that these categories we establish them depending on the relative rarity of a few years or other, within the same type and not, to differentiate the relative shortage of one types respecting to others.

The coin of the figure 126.1 is an 8 real of Charles III coined in Seville in 1778 with the assayers Carlos Jimenez (C) and Francisco López (F). The rarity of this coin is something higher than the one of the previous ones of the Mint of Seville. Thus Yriarte evaluates it for $160 and Calicó which considers it very rare (rr), for $275. Cayón and Calicó follow a pattern for the valuation of this similar coin to the rest of those of Seville. Thus Cayón valued them for 25,000 pesetas, in 1976, 130,000 pesetas in 1980 and 1998, in F, while Calico does for 65,000 pesetas in 1981, going down to 55,000 pesetas in 1994 and €500 n in 2008, almost the same price in VF, which almost thirty years earlier, what clearly explicit price stabilization. For its part, Vicenti values it for 20,000 pesetas in 1968 and 60,000 pesetas in 1978. Peiro 2007 assigns it a value of €350 in F (MBC) and €600 in VF+ (EBC). Krause 2002 increases for this coin, but its price with the conservation, as in the case of other coins of Seville, quickly reaches $1,300 in XF, starting from $225 in VG.

Once again it gives us idea the overvaluation of these coins in the 1970s, the currency of this date from the Calbetó collection in VF came out with a price of 3,000FS in the auction organized in Geneva on December the 4th, 1974 in organized by Calicó, Spink and Galerie de Monnais. This coin is in F grade presenting a generalized wear in all of it, especially in the heads of lions and the bases of the castles on the back and in the front hairy part of the king and his ponytail, on the front. In these conditions according to the criteria we have set out, its value and market price is €450.

The currency displayed in the figure 126.2 is exactly the same type and date than the previous one, so it is not necessary to comment more than its specific features. In this case its grade is F- since the relief in the sensitive parts that we have mentioned, it is less than the coin of the previous figure, as well as presenting like it, a widespread wear. In this case, its price in F- would be €275, but as it presents patina, unlike the previous one which has been cleaned, we can raise its market price of 20% price reaching €450.

The coin shown in the figure 126.3 is an 8 real of Charles III coined in Seville in 1788 with the assayer Carlos Jiménez (C). This date is contained in some catalogues with a higher valuation than the common coins of Seville of Charles III. However, we think that the rarity is not only higher, nowadays, is lower. Therefore, we do not believe justified the assessment of Cayón 1998 setting for this coin a price of 150,000 pesetas in F, while in 1976 and 1980 it was only evaluated for 30,000 pesetas and 100,000 pesetas respectively. Instead the valuation of Calicó in 1981 and 1994 is something less than the one of the other coins of Seville, although in 2008 it assigns a price of €500, the one of the most common of this mint. Vicenti and Peiro assessed this currency as well as other common dates in Seville, while Krause in low conservation (VG) values it higher and in high conservations (XF) lower.

This coin is the last of the minted ones by Charles III. On this same date, his successor Charles IV also minted coins of this type with his bust, which are rarer than his predecessor of the same date. The preservation of this coin is clearly better than in the previous two, as it tends to be normal with the coins of this date. The wear, in this case, only affects the higher parts of the design, while it is sufficiently extensive in commented parties, we can only reach to assign a VF-conservation, by which we reached a value of $750. By it refers to its market price we did not found any reason to modify it because although the coin does not have patina, nor retains original brightness, nor is cleaned.

The currency shown in the figure 126.4 is an 8 real of Charles IV coined in Madrid in 1798 with the assayers Manuel Lamas (M) and Francisco Herrera (F). This date is traditionally considered as rather more difficult than the common coins of Madrid of the first decade of the 19th century. Thus Yriarte 1965 valued if for $100, Calicó 1970 considered it as rare (r) and assigns it a price of $225. Also Cayón and Calicó value it approximately with a double price as the above coins of Madrid. Thus Cayón 1976 assigns it 42,000 pesetas, Cayón 1980 and 1998, 1,000,000 pesetas. And Calicó 1981, 67,000 pesetas, Calicó 1994, 75,000 pesetas, in 2008 falling its price to the one of 1981, €500. As we see, as for these authors, its price is practically equivalent to the common coins of Charles III, opinion of which also abounds Krause 2000 that values it for $425 in F.

The coin is in F grade as a result of the strong wear that presents in the center of the front, possibly because of its slightly concave shape. In these conditions its value in F would be the double of the common coins of Charles IV of Madrid and is 175 in F, we would therefore have a value of €350 in F that we would go up to a market price of €420, for the good patina showing in the coin.

The coin of the figure 126.5 is an 8 real of Charles IV coined in Madrid in 1802 with the assayers Francisco Herrera (F) and Antonio Goicoechea (A). This coin is one of the more common of the Mint of Madrid, together with the one of 1805, especially with the Assayers FA, still a variant somewhat more limited with the Assayers MF. Its valuation is the minimum by all the authors with a price of 40,000 pesetas in Cayón 1998 and €300 in Calicó 2008. For Krause it is also the coin of this type in which its price rises more slowly, regarding with its conservation; from $100 in VF to only 400 in XF.

This coin is in VF that has wear only in the higher parts over its surface covering the part of the wig of the king on the ear, on the front, and the heads of lions and the bases of the castles on the back. Its value in VF would therefore be the one of the more common coins of Charles IV: €350. Its market price we would raise it in a 20% in relation to this value, as a result of the beautiful patina that exhibits the coin, reaching €420.

 

 

La Pragmática de 29 de mayo de 1772 de Carlos III es una de las cuatro disposiciones Reales que han tenido una mayor y mas prolongada influencia en la regulación monetaria llevada a cabo por los Austrias y Borbones españoles. Las otras son: la Orden de 1566 de Felipe II por la que se cambió el diseño de la moneda castellana modificando el del tiempo de los Reyes Católicos que se había venido usando también por Carlos I, introduciendo el escudo imperial de los Hagsburgo en el anverso de la moneda, la Pragmática de 1686 de Carlos II por la que se adicionan nuevos tipos, las Marías, con un peso reducido en un 20%, manteniendo las mismas denominaciones, y la Ordenanza de 1728 de Felipe V por la que se ordena la recogida de la moneda macuquina anterior y una emisión de nuevos tipos con escudo de la Casa de Borbón en las Cecas peninsulares, y los llamados columnarios en las cecas americanas, modificando aunque de forma no muy drástica las características de peso y ley de las monedas labradas en la metrópoli y en ultramar.
La Pragmática de 1772 tendrá una larga vigencia prolongando sus efectos hasta la completa emancipación de las colonias americanas en 1825, tras la batalla de Ayacucho y en la metrópoli, hasta el final del reinado de Fernando VII. En entradas posteriores analizaremos los aspectos técnicos de esta disposición, así como sus efectos en la política monetaria española de la época. Por el momento, baste decir que los tipos de: armas Castilla y León en anverso y escudo de la monarquía en el reverso, que llevaban siendo acuñados durante mas de dos siglos, dan paso a las llamadas monedas de busto, con cordoncillo impreso a virola en el canto, con la representación del torso del monarca en el anverso, rodeado de la inscripción: CAROLUS III. DEI.G. en el anverso, en el que también figura la fecha en su parte baja, y escudo de España (o bien, propiamente, de Castilla) coronado, con contornos redondeados y cuarteles alternados con castillos y leones, rodeado de la inscripción HISPANIARVM REX (Rey de las Españas) que expresada en castellano figurará también en las piezas de Isabel II hasta la introducción de la peseta en 1868.
Lo que ya sí nos resulta indispensable en la presente entrada es analizar la influencia de las diferentes variables para la determinación del precio de este tipo de monedas, ya que es determinante en el análisis del valor que asignaremos a cada una de las piezas que iremos mostrando en las siguientes entradas, comenzando con el de los cinco ejemplares de 8 Reales de Carlos III, acuñados los dos primeros en Madrid (FIGURAS 125.1 y 125.2) y los tres restantes, en Sevilla (FIGURAS 125.3, 125.4 y 125.5).
La evolución de los precios de la moneda de busto de 8 Reales peninsulares acuñados en Madrid y Sevilla a nombre de: Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, durante el periodo que va de 1762 a 1830, sigue un patrón bastante diferenciado del de la moneda macuquina y de la acuñada a rodillo (Ingenio) en las cecas de la metrópoli. Centrándonos, por el momento, en las piezas de busto de Carlos III de Madrid y Sevilla, éstas tienen un precio de mercado de unas 10.000P (60€ en 1965, estando reciente una importante subida que había tenido lugar de 1955 a 1965, al compás de la revaluación de los valores de todas las monedas en general, por el aumento substancial del numero de coleccionistas que se produce tanto en Europa como en América, con el comienzo de la época del desarrollo, pasadas las dificultades de la postguerra.
De 1965 a 1970, estas monedas experimentan una subida de 50%, pasando a valorarse en unos 15.000P en F (90€) en 1970, y desde esa fecha a 1975 vuelven a incrementar su precio en otro 50%, siguiendo un ritmo no muy distante de la inflación en el periodo, que duplicará el Índice de Precios al Consumo en España (IPC), de 1965 a 1975, periodo en el que los precios de estas monedas llegan a unas 25.000P en F (150€). A partir de ahí, en la misma forma que hemos expuesto en el caso  de los 8 Reales del Ingenio (y no en forma alguna, en el de las macuquinas) los precios de estas monedas se cuadruplican en cinco años, subiendo muy por encima del IPC, llegando a un valor de unas 100.000P en F (600€) en 1980, en un momento de importante inflación que provocó una masiva afluencia de inversores al mercado del coleccionismo de este tipo de monedas, las cuales por sus características mas fácilmente catalogables, parecían ofrecer una mayor seguridad de revalorización (especialmente, según decían los “expertos”, en altas conservaciones).
La realidad fue muy distinta. El efecto de la brusca bajada del precio de la plata (117P el gramo en enero de 1980 y 40P el gramo en 1985), la deserción de los coleccionistas de la adquisición de este tipo de monedas que habían quedado fuera de su alcance en un tiempo de fuerte crisis económica, y la salida al mercado de colecciones atraídas por los altos precios, y la comercialización simultanea de los inventarios de los grandes comerciantes mundiales del mercado de la moneda, provocó una estabilización de precios (en época de la importante inflación durante los 80) y un posterior descenso que ha dejado el nivel de las cotizaciones de los 8 Reales peninsulares de busto de Carlos III en unas 75.000P en F (450€) en 2012, como es fácil de constatar hojeando catálogos y listas de adjudicación en subastas.
Incluso la tan cacareada alta revalorización de estas piezas en un extraordinario grado de conservación, no fue mas que una quimera. Efectivamente, estas piezas en AU valen en 2012 mucho dinero, pero claro está que también en 1965, en 1975 o en 1985, lo valían; aproximadamente en las mismas proporciones que en la actualidad, respecto a los precios de los mismos ejemplares en una conservación inferior. Es por ello, de gran importancia, al haber constatado este hecho de forma empidica, procesando cientos de datos tomados de catálogos de subastas y listas de venta, verificar cuales son las elevaciones de precio de estas monedas, en el mercado actual, según el aumento de su grado de conservación.
Acabamos de basar nuestras estimaciones del aumento de precios de las piezas, producidas en el Ingenio de Segovia y, en general, el de todas las piezas fabricadas a molino o volante (no macuquinas) en la metrópoli, en la hipótesis basada en el análisis de los datos referidos, de que el precio de este último tipo de monedas se incrementa un 50% con el aumento de un grado, mientras que el de las monedas macuquinas lo hacía en un 100% por cambio de grado.
Pues bien, en el caso de las monedas de busto de Carlos III peninsulares, en especial en el de los 8 Reales, el aumento de su valoración con la conservación ha sido y es, mas rápido, pudiendo estimarse que el precio se duplica con cada incremento de grado, en la misma forma que hemos estudiado en el Volumen I (El Valor de los Sestercios) y el  Volumen II (El Valor de las Macuquinas) de nuestra serie sobre El Valor de las Monedas. Así, a partir de un precio base de una moneda de 8 Reales de busto de Carlos III de una fecha común (la mayoría) acuñada en Sevilla o Madrid, de 450€ en Fine (F) pude recorrerse toda la escala de conservaciones, desde un precio de 120€ en G hasta de 4.800€ en AU+.
La moneda que se muestra en la FIGURA 125.1 es un 8 Reales acuñado en Madrid a nombre de Carlos III en 1773 con los Ensayadores Juan Rodríguez Gutiérrez y Pedro Cano, representados por las letras P y J. La valoración de esta moneda en YRIARTE 1965 es de 120 dólares, muy semejante al de las del resto de Madrid de Carlos III.  Ya en 1970 CALBETÓ considerando a esta pieza como muy escasa (ee) aumenta substancialmente el valor de esta moneda, llegando a los 200$ en F (70P por $ en 1970 y 60P por $ en 1965). Los precios de CAYÓN y CALICÓ en sus sucesivas ediciones recogen la misma tendencia que hemos enunciado en los párrafos anteriores, en el sentido de señalar la estabilización del precio de estas piezas a partir de 1980.
Así CAYÓN indica un precio de 38.000P en 1975 y 100.000P tanto en 1980 como en 1998, siempre en, para nosotros, grado F. CALICÓ por su parte fija 70.000P en 1981, 75.000P en 1994 y 500€ en 2008, siempre en grado VF. VICENTI indica 18.000P en 1968 y 70.000P en 1978 registrando la fuerte subida experimentada por estas piezas desde 1975. PEIRO 2007 por su parte señala 450€ en MBC (F para nosotros) y 800€ en EBC (para nosotros VF+). Por último KRAUSE 2002 hace variar los precios de esta pieza entre 225$ en VG a 1.000$ en XF, pasando por 450$ en F y 775$ en V; nosotros creemos que es excesivamente débil su incremento desde los grados que van de VF a XF. Como muestra de la altísima valoración a que llegaron estas piezas en los 70, diremos que en la subasta de la colección de piezas peninsulares de 8 Reales de CALBETÓ, celebrada en Ginebra el 4 de diciembre de 1974, un ejemplar de esta fecha en VF, salió con un precio de 4.000FS (40P por 1FS en 1974).
La presente pieza se encuentra en un grado VF ya que muestra solo desgaste en las partes mas altas del relieve, tanto en la cabeza del león del segundo cartel del escudo del reverso como en la parte final de la coleta de Carlos III y en las líneas del pelo del borde derecho de la peluca, en el anverso. Tal como hemos adelantado el valor de esta pieza en VF sería de 900€. En este caso, la limpieza de la pieza y el golpecito que presenta en la parte izquierda del anverso, reducen su precio de mercado en un 15% aproximadamente, quedando en 750€.

FIGURA 125.1


La pieza fotografiada en la FIGURA 125.2 es exactamente el mismo tipo y la misma fecha que la de la anterior, variando únicamente en ella el grado de conservación que en este caso no llega a VF, debiéndose quedar en el grado F+ ya que el gastaje está generalizado al resto de la pieza y, en las partes mas altas, que ya habíamos señalado para la pieza anterior, las huellas del desgaste son algo mas extensas que en el caso de la moneda anterior. El valor de esta pieza y su precio de marcado es el de las mas comunes de Carlos III tanto de Madrid como de Sevilla: 700€ en F+ (600€ en F+).
Las piezas conocidas de Madrid de Carlos II con busto están acuñadas en los años: 1772, 1773, 1774, 1775, 1777, 1778, 1782 y 1788. Las fechas mas difíciles de encontrar son el 1775 que viene a tener un valor doble del de las demás, y el 1778 que es Muy Rara con un valor que puede alcanzar el de cuatro veces el de las del resto. Las piezas  de Madrid en los años 70 eran menos valoradas que las de Sevilla, pero el hallazgo de numerosos ejemplares de Sevilla (normalmente con ciertas corrosiones limpiadas) al final de los 70, hizo que la tendencia se invirtiera. Actualmente creemos que el precio de los ejemplares comunes de ambas cecas es prácticamente similar.

FIGURA 125.2


La pieza de la FIGURA 125.3 es un 8 Reales acuñado en Sevilla a nombre de Carlos III en 1773 con los Ensayadores Carlos Jiménez y Francisco Lopez representados por las letras C y F  a la derecha del escudo del reverso. Este ejemplar presenta en su anverso el tipo de corrosión al que nos hemos referido en el párrafo anterior, correspondiendo a las características de los ejemplares recuperados con oxidaciones, pertenecientes todos ellos a la Ceca de Sevilla. La valoración en YRIARTE 1975  y en CALBETÓ 1970 de esta pieza es algo superior a la de los ejemplares de Madrid: 130$ en el caso del primero y 175$ en el caso del segundo que la considera como Muy Rara (rr).

FIGURA 125.3


CAYÓN valora estas piezas de Sevilla aproximadamente un 20% por debajo de las de Madrid, con 27.000P en 1975 y 80.000P en 1980 y 1998. CALICÓ opera en forma similar señalando 65.000P en 1981, bajando en 1994 hasta 55.000P y llegando finalmente a 500€ en 2008; VICENTI 1968 valora esta pieza en 20.000P con un precio superior al de las de Madrid, mientras que en 1978 ya señala un precio inferior, 60.000P frente a las 70.000P, al de las piezas de Madrid. PEIRO 2007, por su parte, asigna también precios inferiores a las monedas de este tipo de Sevilla frente a las de Madrid: 350€ en MBC (F) y 600€ en EBC (VF+). KRAUSE 2002 actúa en la misma forma pasando de un precio de 200$ en VG a 400$ en F, 550$ en VF y 800$ en XF. Nuevamente el precio de esta fecha de Sevilla en la subasta de la colección CALBETÓ, referida anteriormente, revela su alta valoración en 1974, con un precio de salida de 2.000FS.
La conservación de esta pieza es, en principio, muy buena, llegando a XF-, ya que los aparentes desgastes en los leones del reverso no son sino debidos a falta de presión de acuñación, mientras que en el anverso son prácticamente distinguibles todas la líneas de la peluca, excluyendo las del último bucle de la coleta que prácticamente nunca se encuentra completa. En esta conservación el valor de la moneda sería de 1.500€ (900€ en VF y 1.800€ en XF). No obstante, las oxidaciones limpiadas en el anverso, reducen su precio de mercado prácticamente a la mitad: 750€.

FIGURA 125.4


La moneda de la fotografía reproducida en la FIGURA 125.4 es un 8 Reales de Carlos III acuñado en Sevilla en 1776 con los Ensayadores Carlos Jiménez (C) y Francisco Lopez (F). Algunas fechas de Sevilla, y en particular las de 1776 aparecen con frecuencia acuñadas en dos tipos de cospel: uno con módulo algo mas grande (el presente ejemplar) y otro algo mas pequeño (como el que aparece en la FIGURA siguiente. Sus valoraciones no son muy diferentes. Las valoraciones de esta pieza de 1776 por parte de los diferentes autores es muy similar a la de la fecha anterior. Su conservación es algo inferior, VF+, por lo que su valor sería de 1.200€, mientras que su precio de mercado, por la presencia de oxidaciones, llegaría solamente a la mitad de este valor: 600€.

FIGURA 125.5


Por último la pieza de la FIGURA 125.5 es exactamente del mismo tipo y año que el de la anterior. En este caso, su grado es VF por lo que su valor es de 900€, llegando hasta un precio de mercado de 1.000€ por su pátina, que elevaría un 10% su valor.

 THE VALUATION PER CONSERVATION OF THE PENINSULAR 8 REAL OF BUST OF CHARLES III

The Pragmatic of May the 29th, 1772 of Charles III is one of the four Royal provision that have had a greater and more prolonged influence on the monetary regulation carried out by the Habsburgs and the Spanish Bourbons. The others are: the Order of 1566 of Philip II that changed the Spanish coin design changing the one of the time of the Catholic monarchs, that is had been used also by Charles I, introducing the imperial shield the Habsburgs in the front of the coin, the Pragmatic of 1686 of Charles II, which added new types, the Marias, with a reduced weight by 20%, keeping the same denominations, and the Ordinance of 1728 by Philip V by which was ordering the collection of the previous cob currency and an issue of new types with the shield of the House of Bourbon in the peninsular mints, and the so-called columnarios in the American mints, but modifying with not a very drastic way, the characteristics of weight and assay value of the coins carved out in the metropolis and overseas.
The Pragmatics of 1772 will have a long term prolonging its effects until the complete emancipation of the American colonies in 1825, after the battle of Ayacucho and in the metropolis, until the end of the reign of Ferdinand VII. In later posts, we will analyse the technical aspects of this provision, as well as its impact on the Spanish monetary policy of the time. For the moment, it is enough to say that the types of: Castile and León arms in the front and the shield of the monarchy in the back, which were being minted for more than two centuries, give way to the so-called bust coins, with printed cord to tack in the edge, with the representation of the torso of the monarch on the front, surrounded with the inscription: CAROLUS III. DEI.G. on the front, which also contains the date in its lower part, and the shield of Spain (or, properly, of Castile) crowned with rounded contours and alternating quarters with castles and lions, surrounded by the inscription HISPANIARVM REX (King of the Spains) that expressed in Spanish included also in coins of Elizabeth II until the introduction of the peseta in 1868.
What is already indispensable for us in the present post is to analyse the influence of the different variables to determine the price of this type of coins, which is determinant in the analysis of the value that we assign to each one of the coins that we will be showing in the following posts, starting with the five copies of 8 real of Charles III minted the first two in Madrid (figures 125.1 and 125.2) and the remaining three, in Seville (figures 125.3, 125.4 and 125.5).
The evolution of the prices of the bust currency of peninsular 8 real minted in Madrid and Seville in the name of: Charles III, Charles IV and Ferdinand VII, during the period from 1762 to 1830, follows a quite distinct pattern of the cob currency and the roller coined one (Ingenio) in the Mints of the metropolis. Focusing, for the time, on the bust coins of Charles III of Madrid and Seville, they have a market price of about 10,000 pesetas (€60 in 1965, while recent significant rise that took place from 1955 to 1965, in time to the revaluation of the values of all coins in general, by the substantial increase in the number of collectors that is produced both in Europe and in America) with the beginning of the era of development, finished the difficulties of the post-war.
From 1965 to 1970, these currencies experienced a rise of 50%, turning to be evaluated approximately in 15,000 pesetas in F (€90) in 1970, and from that date to 1975 return to increase its price in another 50%, following a not very distant rhythm of the inflation rate in the period, which will double the Price Index for the Consumption in Spain (PIC) from 1965 to 1975, period in which the prices of these coins reach about 25,000 pesetas in F (€150). From there, in the same way that we have outlined for the 8 real of the Ingenio (and in any way in the cob coins one) the prices of these coins were multiplied by four in five years, rising well above the PIC, reaching a value of about 100,000 pesetas in F (€600) in 1980, at a time of important inflation causing a massive influx of investors to the market of this type of coin collecting, for its characteristics more easily classifiable, seemed to offer greater security of revaluation (especially, said the "experts" in high conservations).
The reality was very different. The effect of the sudden decrease in the price of silver (117 pesetas for one gram in January 1980 and 40 pesetas for one gram in 1985), the defection of the collectors of the acquisition of this type of coins that had been outside its goal in a time of deep economic crisis, and the exit on the market of collections attracted by high prices, and simultaneous marketing of inventories of large global traders in the currency market provoked a stabilization of prices (at time of the important inflation during the 1980s) and a subsequent decline which has left the level of the values of the peninsular 8 real of bust of Charles III in some 75,000 pesetas in F (€450) in 2012, as it is easy to see leafing catalogues and lists of sale in auctions.
Even the vaunted high revaluation of these coins in an extraordinary grade of conservation, was not more than a chimera. Indeed, these coins in AU are worth lot of money in 2012, but it is clear that also in 1965, in 1975 or in 1985, so they used to be; approximately in the same proportions than nowadays, regarding with the prices of the same copies in a lower maintenance. It is therefore of great importance to have noted this fact in an empiric way, processing hundreds of data taken from catalogues of auctions and sale lists, verifying which are the elevations of price of these currencies, in the current market, according to the increase in the grade of conservation.
We just base our estimations of the increase in prices of the coins produced in the Ingenio of Segovia and, in general, of all the coins made with mill or steering wheel (not cob coins) in the metropolis, in the hypothesis based on the analysis of the referral data, that the price of this last type of coins increases of 50% with the increase of the grade, while the one of the cob coins made it on a 100% of a change of grade.
Well, in the case of the peninsular bust coins of Charles III, especially in the one of 8 real coins, the increase in its valuation with the conservation has been and it is, more quickly, and it can be estimated that the price is doubled with each increase in level, in the same way that we have studied in the Volume I (The Value of the Sesterces) and in the Volume II (The Value of the Cob Currency) of our series about The value of the Coins. Thus, from a base price of a currency of 8 real of bust of Charles III of a common date (most of them) coined in Seville or Madrid, of €450 in Fine (F) could go over all the level of conservations, from a price of €120 in G to €4,800 in AU+.
The currency shown in the figure 125.1 is a 8 real coined in Madrid in the name of Charles III in 1773 with the Assayers Juan Rodríguez Gutiérrez and Pedro Cano, represented by the letters P and J. The value of this currency in Yriarte 1965 is $120, very similar to the ones of the rest of Charles III of Madrid. Already in 1970, Calbetó considering this coin as very scarce (ee) substantially increases the value of this currency, reaching $200 in F (70 pesetas per dollar in 1970 and 60 pesetas per dollar in 1965). The prices of Cayón and Calicó in their successive editions reflected the same trend that we have set out in the paragraphs before, in the sense of pointing out the stabilization of the price of these coins since 1980.
Thus Cayón indicates a price of 38,000 pesetas in 1975 and 100,000 pesetas both in 1980 than in 1998, always, for us, in F grade. Calicó for his part sets to 70,000 pesetas in 1981, 75,000 pesetas in 1994 and €500 in 2008, always in VF grade. Vicenti indicates 18,000 pesetas in 1968 and 70,000 pesetas in 1978 recorded the strong increase experienced by these coins since 1975. Peiro 2007 for his part values to €450 in MBC (F for us) and €800 in EBC (for us VF). Finally Krause 2002 does vary the prices of this coin between $225 in VG to $1,000 in XF, passing from $450 in F and $775 in V; we believe that this increase is excessively weak for grades ranging from VF to XF. As a sign of the high valuation reached by these coins in the 1970s, we would say that in the auction of the collection of peninsular coins of 8 real of Calbetó, held in Geneva on December the 4th, 1974, a copy of this date in VF, came out with a price of 4,000FS (40 pesetas for 1FS in 1974).
This coin is in a VF grade since it shows wear only the higher parts of the relief, as well as in the head of the lion of the second quadrant of the shield of the back as in the bottom of the ponytail of Charles III and in the lines of hair of the right edge of the wig in the front. As we advance the value of this coin in VF would be €900. In this case, the cleaning of the coin and the tap shown in the left side of the front, reduce its market price of approximately 15% running to €750.
The coin photographed in the figure 125.2 is exactly the same type and the same date as the previous, only varying in the grade of conservation in this case does not reaching VF, should stay in the F+ grade because the wear is generalized to the rest of the coin and, in higher parts, which we already had pointed out to the previous coin, the marks of wear are something more extensive than the previous currency. The value of this coin and its market price is the one of the more common Charles III both in Madrid and Seville: €700 in F+ (€600 in F+).
The known coins of Madrid of Charles II with bust are minted in the years: 1772, 1773, 1774, 1775, 1777, 1778, 1782 and 1788. The more difficult dates to find are the 1775 which have a double value of the others, and the 1778 which is very rare with a value that can reach four times of the rest. The coins of Madrid in the 70s were less valued than the ones of Seville, but the discovery of numerous copies of Seville (usually with certain cleaned corrosions) at the end of the 70s, made the trend to invert. We currently believe that the price of common copies of both mints is almost similar.
The coin of the figure 125.3 is a 8 real coined in Seville in the name of Charles III in 1773 with the Assayers Carlos Jiménez and Francisco Lopez represented by the letters C and F to the right of the shield of the back. This copy presents on its front the type of corrosion to which we referred in the previous paragraph, corresponding to the characteristics of the recovered copies with oxidations, all of them belonging to the Mint of Seville. The value in Yriarte 1975 and in Calbetó 1970 of this coin is somewhat higher than the copies of Madrid: in the case of the first $130 and $175 for the second which is considered as very rare (rr).
Cayón values these coins of Seville approximately a 20% below the ones of Madrid, with 27,000 pesetas in 1975 and 80,000 pesetas in 1980 and 1998. Calicó operates similarly noting 65,000 pesetas in 1981, falling in 1994 to 55,000 pesetas and finally reaching €500 in 2008; Vicenti 1968 appreciated this coin to 20,000 pesetas with a higher price than the Madrid ones, while in 1978 he points out a lower price, 60,000 pesetas against the 70,000 pesetas, for the parts of Madrid. Peiro 2007, for his part, also assigns lower prices to the coins of this type in Seville against the Madrid ones: €350 in MBC (F) and €600 in EBC (VF+). Krause 2002 acts in the same way from a price of $200 in VG to $400 in F, $550 in VF and $800 in XF. Again the price of this date of Seville in the auction of the Calbetó collection, referred above, reveals its high value in 1974, with a starting price of 2,000FS.
The conservation of this coin is, in principle, very good, reaching to XF-, since the apparent wear in the lions of the back are not but due to the lack of pressure of coinage, while in the front all the lines of the wig are practically distinguishable, excluding those of the last ringlet of the ponytail that is almost never complete. In this conservation the value of the currency would be €1,500 (€900 in VF and €1,800 in XF). However, the oxidation cleaned on the front, halved practically its market price: €750.
The currency of the photograph reproduced in the figure 125.4 is a 8 real of Charles III coined in Seville in 1776 with the Assayers Carlos Jiménez (C) and Francisco Lopez (F). Some dates of Seville, and in particular those of 1776 appear frequently minted in two types of tokens: one diameter something larger (this copy) and another smaller (such as the one that appears in the figure below). Their values are not very different. The valuations of this coin of 1776 by different authors are very similar to the earlier date. Its conservation is something lower, VF+, so its value would be €1,200, while its market price, by the presence of oxidations, would only reach half of this value: €600.
Finally the coin of the figure 125.5 is exactly of the same type and year than the previous one. In this case, its grade is VF so its value is €900, reaching a market price of €1,000 for its patina, that would raise a 10% its value.

 

THE VALUATION PER CONSERVATION OF THE PENINSULAR 8 REAL OF BUST OF CHARLES III

 

The Pragmatic of May the 29th, 1772 of Charles III is one of the four Royal provision that have had a greater

 and more prolonged influence on the monetary regulation carried out by the Habsburgs and the Spanish Bourbons. The others are: the Order of 1566 of Philip II that changed the Spanish coin design changing the one of the time of the Catholic monarchs, that is had been used also by Charles I, introducing the imperial shield the Habsburgs in the front of the coin, the Pragmatic of 1686 of Charles II, which added new types, the Marias, with a reduced weight by 20%, keeping the same denominations, and the Ordinance of 1728 by Philip V by which was ordering the collection of the previous cob currency and an issue of new types with the shield of the House of Bourbon in the peninsular mints, and the so-called columnarios in the American mints, but modifying with not a very drastic way, the characteristics of weight and assay value of the coins carved out in the metropolis and overseas.

The Pragmatics of 1772 will have a long term prolonging its effects until the complete emancipation of the American colonies in 1825, after the battle of Ayacucho and in the metropolis, until the end of the reign of Ferdinand VII. In later posts, we will analyse the technical aspects of this provision, as well as its impact on the Spanish monetary policy of the time. For the moment, it is enough to say that the types of: Castile and León arms in the front and the shield of the monarchy in the back, which were being minted for more than two centuries, give way to the so-called bust coins, with printed cord to tack in the edge, with the representation of the torso of the monarch on the front, surrounded with the inscription: CAROLUS III. DEI.G. on the front, which also contains the date in its lower part, and the shield of Spain (or, properly, of Castile) crowned with rounded contours and alternating quarters with castles and lions, surrounded by the inscription HISPANIARVM REX (King of the Spains) that expressed in Spanish included also in coins of Elizabeth II until the introduction of the peseta in 1868.

What is already indispensable for us in the present post is to analyse the influence of the different variables to determine the price of this type of coins, which is determinant in the analysis of the value that we assign to each one of the coins that we will be showing in the following posts, starting with the five copies of 8 real of Charles III minted the first two in Madrid (figures 125.1 and 125.2) and the remaining three, in Seville (figures 125.3, 125.4 and 125.5).

The evolution of the prices of the bust currency of peninsular 8 real minted in Madrid and Seville in the name of: Charles III, Charles IV and Ferdinand VII, during the period from 1762 to 1830, follows a quite distinct pattern of the cob currency and the roller coined one (Ingenio) in the Mints of the metropolis. Focusing, for the time, on the bust coins of Charles III of Madrid and Seville, they have a market price of about 10,000 pesetas (€60 in 1965, while recent significant rise that took place from 1955 to 1965, in time to the revaluation of the values of all coins in general, by the substantial increase in the number of collectors that is produced both in Europe and in America) with the beginning of the era of development, finished the difficulties of the post-war.

From 1965 to 1970, these currencies experienced a rise of 50%, turning to be evaluated approximately in 15,000 pesetas in F (€90) in 1970, and from that date to 1975 return to increase its price in another 50%, following a not very distant rhythm of the inflation rate in the period, which will double the Price Index for the Consumption in Spain (PIC) from 1965 to 1975, period in which the prices of these coins reach about 25,000 pesetas in F (€150). From there, in the same way that we have outlined for the 8 real of the Ingenio (and in any way in the cob coins one) the prices of these coins were multiplied by four in five years, rising well above the PIC, reaching a value of about 100,000 pesetas in F (€600) in 1980, at a time of important inflation causing a massive influx of investors to the market of this type of coin collecting, for its characteristics more easily classifiable, seemed to offer greater security of revaluation (especially, said the "experts" in high conservations).

The reality was very different. The effect of the sudden decrease in the price of silver (117 pesetas for one gram in January 1980 and 40 pesetas for one gram in 1985), the defection of the collectors of the acquisition of this type of coins that had been outside its goal in a time of deep economic crisis, and the exit on the market of collections attracted by high prices, and simultaneous marketing of inventories of large global traders in the currency market provoked a stabilization of prices (at time of the important inflation during the 1980s) and a subsequent decline which has left the level of the values of the peninsular 8 real of bust of Charles III in some 75,000 pesetas in F (€450) in 2012, as it is easy to see leafing catalogues and lists of sale in auctions.

Even the vaunted high revaluation of these coins in an extraordinary grade of conservation, was not more than a chimera. Indeed, these coins in AU are worth lot of money in 2012, but it is clear that also in 1965, in 1975 or in 1985, so they used to be; approximately in the same proportions than nowadays, regarding with the prices of the same copies in a lower maintenance. It is therefore of great importance to have noted this fact in an empiric way, processing hundreds of data taken from catalogues of auctions and sale lists, verifying which are the elevations of price of these currencies, in the current market, according to the increase in the grade of conservation.

We just base our estimations of the increase in prices of the coins produced in the Ingenio of Segovia and, in general, of all the coins made with mill or steering wheel (not cob coins) in the metropolis, in the hypothesis based on the analysis of the referral data, that the price of this last type of coins increases of 50% with the increase of the grade, while the one of the cob coins made it on a 100% of a change of grade.

Well, in the case of the peninsular bust coins of Charles III, especially in the one of 8 real coins, the increase in its valuation with the conservation has been and it is, more quickly, and it can be estimated that the price is doubled with each increase in level, in the same way that we have studied in the Volume I (The Value of the Sesterces) and in the Volume II (The Value of the Cob Currency) of our series about The value of the Coins. Thus, from a base price of a currency of 8 real of bust of Charles III of a common date (most of them) coined in Seville or Madrid, of €450 in Fine (F) could go over all the level of conservations, from a price of €120 in G to €4,800 in AU+.

The currency shown in the figure 125.1 is a 8 real coined in Madrid in the name of Charles III in 1773 with the Assayers Juan Rodríguez Gutiérrez and Pedro Cano, represented by the letters P and J. The value of this currency in Yriarte 1965 is $120, very similar to the ones of the rest of Charles III of Madrid. Already in 1970, Calbetó considering this coin as very scarce (ee) substantially increases the value of this currency, reaching $200 in F (70 pesetas per dollar in 1970 and 60 pesetas per dollar in 1965). The prices of Cayón and Calicó in their successive editions reflected the same trend that we have set out in the paragraphs before, in the sense of pointing out the stabilization of the price of these coins since 1980.

Thus Cayón indicates a price of 38,000 pesetas in 1975 and 100,000 pesetas both in 1980 than in 1998, always, for us, in F grade. Calicó for his part sets to 70,000 pesetas in 1981, 75,000 pesetas in 1994 and €500 in 2008, always in VF grade. Vicenti indicates 18,000 pesetas in 1968 and 70,000 pesetas in 1978 recorded the strong increase experienced by these coins since 1975. Peiro 2007 for his part values to €450 in MBC (F for us) and €800 in EBC (for us VF). Finally Krause 2002 does vary the prices of this coin between $225 in VG to $1,000 in XF, passing from $450 in F and $775 in V; we believe that this increase is excessively weak for grades ranging from VF to XF. As a sign of the high valuation reached by these coins in the 1970s, we would say that in the auction of the collection of peninsular coins of 8 real of Calbetó, held in Geneva on December the 4th, 1974, a copy of this date in VF, came out with a price of 4,000FS (40

 pesetas for 1FS in 1974).

This coin is in a VF grade since it shows wear only the higher parts of the relief, as well as in the head of the lion of the second quadrant of the shield of the back as in the bottom of the ponytail of Charles III and in the lines of hair of the right edge of the wig in the front. As we advance the value of this coin in VF would be €900. In this case, the cleaning of the coin and the tap shown in the left side of the front, reduce its market price of approximately 15% running to €750.

The coin photographed in the figure 125.2 is exactly the same type and the same date as the previous, only varying in the grade of conservation in this case does not reaching VF, should stay in the F+ grade because the wear is generalized to the rest of the coin and, in higher parts, which we already had pointed out to the previous coin, the marks of wear are something more extensive than the previous currency. The value of this coin and its market price is the one of the more common Charles III both in Madrid and Seville: €700 in F+ (€600 in F+).

The known coins of Madrid of Charles II with bust are minted in the years: 1772, 1773, 1774, 1775, 1777, 1778, 1782 and 1788. The more difficult dates to find are the 1775 which have a double value of the others, and the 1778 which is very rare with a value that can reach four times of the rest. The coins of Madrid in the 70s were less valued than the ones of Seville, but the discovery of numerous copies of Seville (usually with certain cleaned corrosions) at the end of the 70s, made the trend to invert. We currently believe that the price of common copies of both mints is almost similar.

The coin of the figure 125.3 is a 8 real coined in Seville in the name of Charles III in 1773 with the Assayers Carlos Jiménez and Francisco Lopez represented by the letters C and F to the right of the shield of the back. This copy presents on its front the type of corrosion to which we referred in the previous paragraph, corresponding to the characteristics of the recovered copies with oxidations, all of them belonging to the Mint of Seville. The value in Yriarte 1975 and in Calbetó 1970 of this coin is somewhat higher than the copies of Madrid: in the case of the first $130 and $175 for the second which is considered as very rare (rr).

Cayón values these coins of Seville approximately a 20% below the ones of Madrid, with 27,000 pesetas in 1975 and 80,000 pesetas in 1980 and 1998. Calicó operates similarly noting 65,000 pesetas in 1981, falling in 1994 to 55,000 pesetas and finally reaching €500 in 2008; Vicenti 1968 appreciated this coin to 20,000 pesetas with a higher price than the Madrid ones, while in 1978 he points out a lower price, 60,000 pesetas against the 70,000 pesetas, for the parts of Madrid. Peiro 2007, for his part, also assigns lower prices to the coins of this type in Seville against the Madrid ones: €350 in MBC (F) and €600 in EBC (VF+). Krause 2002 acts in the same way from a price of $200 in VG to $400 in F, $550 in VF and $800 in XF. Again the price of this date of Seville in the auction of the Calbetó collection, referred above, reveals its high value in 1974, with a starting price of 2,000FS.

The conservation of this coin is, in principle, very good, reaching to XF-, since the apparent wear in the lions of the back are not but due to the lack of pressure of coinage, while in the front all the lines of the wig are practically distinguishable, excluding those of the last ringlet of the ponytail that is almost never complete. In this conservation the value of the currency would be €1,500 (€900 in VF and €1,800 in XF). However, the oxidation cleaned on the front, halved practically its market price: €750.

The currency of the photograph reproduced in the figure 125.4 is a 8 real of Charles III coined in Seville in 1776 with the Assayers Carlos Jiménez (C) and Francisco Lopez (F). Some dates of Seville, and in particular those of 1776 appear frequently minted in two types of tokens: one diameter something larger (this copy) and another smaller (such as the one that appears in the figure below). Their values are not very different. The valuations of this coin of 1776 by different authors are very similar to the earlier date. Its conservation is something lower, VF+, so its value would be €1,200, while its market price, by the presence of oxidations, would only reach half of this value: €600.

Finally the coin of the figure 125.5 is exactly of the same type and year than the previous one. In this case, its grade is VF so its value is €900, reaching a market price of €1,000 for its patina, that would raise a 10% its value.

 

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